Capítulo 13. Si no querías caldo toma dos tazas.
Una semana después. Sigue siendo abril de 2009. la vida sigue y transcurre con absoluta normalidad en la División de Vehículos Especiales. Amanece un nuevo día. Pero ese nuevo día, trae una gran sorpresa en la vida de dos de nuestras protagonistas. Sonoko lleva un par de días con un rum rum por dentro que no la deja vivir. Una especie de espanto. Lleva dos días encontrándose mal, habiendo vomitado varias veces. Aquella misma mañana, al levantarse, Sonoko se hace una prueba de embarazo... que da positivo. Un miedo sordo e incontrolable se apodera de ella. ¿Embarazada con sólo 22 años? Si bien no resulta extraño teniendo en cuenta que ella y Richardson ya llevan saliendo juntos hace ya muchos meses. Su relación es sólida y estable. Pero de esto a que ya incluso esté presuntamente esperando un hijo de Richardson... ya es demasiado para ella. Sonoko pero, decide esconderlo para ella. Piensa que puede ser una falsa alarma y esperar ir al médico para confirmarlo.
Pero esto mismo que le está pasando a Sonoko... le está pasando al mismo tiempo y en idénticas circunstancias... a Kanuka. Acaba de hacerse una prueba de embarazo... que también da positivo. Aunque para Kanuka es algo que en el fondo hace tiempo que se espera, siente también que esto puede acabar con su carrera de agente especial en la Sección 5 de Goto. Y al igual que Sonoko, decide esperar un tiempo para confirmarlo y no decirle nada a Ota.
Ambas mujeres, una aun soltera pero con pareja sólida y estable, y la otra casada y con una hija, están igualmente desconcertadas por dentro ante esta situación. Sienten una tímida alegría por lo que eso supone en su vida... y sienten un tremendo miedo por lo que eso repercute en su carrera profesional cómo policías, aunque sea en puestos tan diferentes.
Pocas horas después, aquella misma mañana, en el despacho de capitanes, Noa, Ota y Richardson, son completamente ajenos a esta situación. Ota y Richardson no tienen ni idea de la que se les viene encima. Noa mientras tanto, está hablando por teléfono. Habla con el director de una prestigiosa guardería privada de Ginza.
(Noa) Sí, son un niño y una niña. … ¿Cómo? Oh, si, por supuesto. … Ambos tienen tres años, por eso lo pregunto. … Sí. … Sí. … Lo comprendo. Pero... Sí. … ¿Que los tendrían separados por sexo? ¿Aun hacen eso hoy en día? … Ya, sí, supongo que sí. … ¿Y a cuando ascendería la matrícula para ambos? … ¿Que? … ¿Eh? ¡No! No me mal interprete. El dinero no supondrá un problema, pero... Bueno, me lo pensaré. … Gracias por la información. Adiós. -cuelga el teléfono-
(Richardson) Preocupada por el futuro de tus renacuajos, eh? -mirando a Noa con sonrisa burlona-
(Noa) No es culpa mía. Es a Asuma quien se le ha metido entre ceja y ceja que Daisuke y Chiharu deben ir a los mejores centros educativos. Yo también quiero que tengan una buena educación, pero... no sé.
(Ota) -hojeando el periódico- No entiendo cómo puedes dudar. Tú eres rica. Asuma es el presidente de Industrias Pesadas Shinohara, el mayor fabricante de Labors del mundo. Te lo puedes permitir sobradamente.
(Noa) En eso no te falta razón, Ota. Asuma dice que ahora y hasta la adolescencia estudiarán aquí en Japón. Pero cuando llegue la hora de ir a la universidad, puede que les envíe a Estados Unidos o Inglaterra.
(Richardson) Mmmm... a Oxford o Cambridge, eh? Eso estaría muy bien. Mientras no pisen Birmingham o Coventry... Allí hay gente muy rara. -se ríe-
(Ota) Cómo se nota que sois ricos. A mi, juntando mi sueldo y el de Kanuka... nos tocará ahorrar mucho para que Rei pueda ir a una buena universidad.
(Richardson) ¿Yo, rico? Te recuerdo que no he pisado una universidad en mi vida. Toda la educación secundaria y la carrera de ingeniero me las saqué en academias militares. Durante diez años, desde los 15 hasta los 25, mi vida estuvo ligada a la Royal Army.
(Noa) Pues yo tampoco fui a la universidad. Y la verdad... es que me habría gustado. Pero nunca fui una estudiante brillante que digamos. A duras penas llegaba a la media. Y que yo sepa... tú tampoco destacabas mucho, Ota.
(Ota) Ya te he dicho un montón de veces que yo era el capitán del equipo de béisbol en el instituto. Y entonces... tuve ofertas de alguna que otra universidad para que entrara en sus equipos de béisbol. Pero mi sueño al terminar el instituto era entrar en la Policía. Y lo conseguí.
(Noa) Sí, pero tus primeros años en la Policía no fueron ni de lejos ejemplares.
(Ota) Ya empezamos otra vez. -dice todo molesto-
(Noa) -contando con los dedos- Señor gatillo fácil, don justicia divina, el rompe cosas, el que siempre destrozaba su Ingram a casa misión. Ay, que tiempos aquellos.
(Ota) Noa... ya sé que entonces era un idiota. Lo admito. Ahora puedo ver las cosas con perspectiva y... es cierto. Ahora me cuesta entender cómo entonces era tan superfluo.
(Richardson) ¿Seguro? Porque la semana pasada...
(Ota) -frunce el ceño- Ya os he dicho por activa y por pasiva que no me acuerdo de nada. Y si lo que me dijisteis es verdad, os pido perdón otra vez. ¿Vale?
(Noa) -se estira los brazos- Mmmmm que mañana más tranquila. ¿Verdad, chicos?
(Richardson) Sí. Llevamos unos cuantos días muy tranquilos, sin ni una sola emergencia. Por eso la sala de proyecciones está llena.
(Noa) ¿Hato está proyectando alguna película?
(Richardson) ¿No has visto el cartel en el comedor? Esta semana proyectará un ciclo de películas antiguas.
(Noa) -dice sonriente- ¿Películas antiguas? Suena interesante.
(Richardson) Sí. Esta noche proyecta "El gran dictador" de Chaplin. Cómo la cuarta sección nos quedamos de guardia nocturna, la veremos. Pero Sonoko me ha dicho que se quedará conmigo para verla. Le gustan mucho las películas de Chaplin.
(Ota) ¿Quien es ese Chaplin?
(Noa) ¬ ¬ Ay que ver, que cortito eres, Ota. Es... es...
(Richardson) Pero si tú tampoco lo sabes. Bueno, tampoco me extraña. Que vais a saber vosotros de películas tan antiguas.
(Noa) A propósito, Andrew. Vas a verla con Sonoko. ¿Todo bien con ella?
(Richardson) Pues claro. Eso ni lo dudes. Aunque...
(Ota) Aunque que. ¿Qué pasa?
(Richardson) Nada. No debe ser nada. Es que Sonoko... lleva un par de días un poco cómo... cómo distraída. Cómo preocupada por algo. Pero no sé por qué me obsesiono. A lo mejor sólo tiene eso que tienen las mujeres de vez en cuando.
(Ota) ¿Y que es eso?
(Richardson) -en tono de broma- Ota. ¿Conoces algo que sangre durante días y no se muera? ¿Mh? ¿Me pillas?
(Ota) Ah, te... te refieres a eso que tienen las mujeres. Ya, sí, sé a que te refieres. Cuando Kanuka lo pasa... no veas de que humor se pone.
(Noa) Por suerte cuando se trata de tu mujer y tu hija te vuelves muy delicado y con mucho tacto. ¿Todo bien en casa, Ota?
(Ota) Ahora que Richardson dice eso... yo también he notado a Kanuka un poco rara esta mañana.
(Noa) ¿Le pasa algo? A lo mejor aun sigue mosqueada por lo de la semana pasada.
(Ota) No. No creo. Esto... me da vergüenza explicároslo. Pero... después de aquello... yo y Kanuka... ella... bueno que... que... nosotros... -todo vergonzoso-
(Richardson) Déjame adivinarlo. mmmm... ¡Oh, si! Os reconciliasteis con un buen polvo salvaje.
(Ota) O _ o
(Noa) -se enfada- ¡Andrew! ¡No empieces con lo de siempre!
(Richardson) Tranquila mujer, tranquila. No tengo por qué meterme en la vida sexual de los demás. La mía últimamente es muuuuy activa.
(Ota) -se sonroja- Muy... muy activa?
(Noa) ¬ ¬ Acabas de decir que no te interesa la vida sexual de los demás. Ahora no nos cuentes la tuya, haz el favor.
(Richardson) Pero es que en serio. Sonoko es... -se ríe- de verdad. ¡Es una cosa alucinante!
(Noa) ¡Andrew! ¡Basta!
(Richardson) Vale vale. Hay que joderse.
(Ota) A mi no tiene por qué preocuparme eso. Yo estoy casado. Pero tú y Sonoko... esto... ¿Ya tomáis precauciones?
(Richardson) ¿Eh? Pues... ahora que lo dices... no me acuerdo si hace unas noches las tomé o no. Fue el sábado. Sonoko y yo salimos a cenar fuera y después de fiesta. Y después... bueno, ya os podéis imaginar. Íbamos los dos tan bebidos y salidos que...
(Noa) Sa... salidos?
(Richardson) Mujer. Que yo... y también ella. Mira, dejemos el tema, que esto ya parece un consultorio sexual.
(Noa) Sí. Dejémoslo.
(Richardson) Bueno... ya que no tenemos nada mejor que hacer... me voy a abajo a echarle un vistazo a mi coche.
(Ota) Hoy has venido con otro. ¿Cual es?
(Richardson) Un Dodge Challenger de 1970. ¿Quieres que te lo enseñe?
(Ota) Claro. Ahora mismo no tengo nada mejor que hacer. He terminado todo el trabajo hace rato. ¿Te vienes, Noa?
(Noa) No, paso. Seguiré mirando colegios para Daisuke y Chiharu. Hasta luego, chicos.
(Ota) Hasta luego. -él y Richardson se marchan-
Efectivamente, el día está siendo extraordinariamente tranquilo. Sin salidas, con poco trabajo porque ya está todo hecho. Llega la noche. La guardia nocturna corresponde a la cuarta sección, así que las secciones uno y dos pueden irse a casa. Ota llega a su casa. Su hija, Rei, le recibe con gran alegría y un papel con un dibujo. Aquel día tiene muchas cosas que contarle a su padre.
(Ota) ¡Ya estoy en casa, familia!
(Kanuka) -desde la cocina- ¡Bienvenido, Isao!
(Rei) -se lanza sobre Ota sonriente y alegre- ¡Hola, papá!
(Ota) -ríe muy contento al ver a su querida hija- Hola, hijita. ¿Te has portado bien hoy?
(Rei) Claro que sí. Mira que he hecho hoy en el cole.
(Ota) ¡Hala! ¡Que dibujo mas chulo! ¡Es precioso!
(Rei) ¿Te gusta, papá? A que sí.
(Ota) ¡Que bonito! ¡Estás hecha una artistaza! -se ríe muy contento- Muy bien, Rei. -acariciando la cabeza de Rei con sonrisa de oreja a oreja-
(Kanuka) -con voz y expresión algo serias- La cena está servida. Venga, a la mesa.
(Rei) ¡Voooy!
(Ota) -dice sonriente y feliz- Rei tiene tantas cosas que contar y yo en cambio tan pocas. Hoy ha sido un día muy tranquilo. No hemos tenido ni una sola salida. -se sientan los tres alrededor de la mesa y se ponen a cenar-
(Kanuka) Ya. -dice preocupada-
(Ota) ¿?
(Rei) Oye, papá. ¿Sabes que en la excursión de final de curso iremos a Kyoto?
(Ota) ¿Ah si? ¡Que guay! Es la antigua capital de Japón. ¿Lo sabías?
(Rei) No. No lo sabía, papá. ¿Hace muchos años de eso?
(Ota) Sí. Hace cientos de años. Cuando el período Edo. Entonces Kyoto era la capital de Japón. Y Tokio ni siquiera se llamaba así entonces. Se llamaba Edo.
(Rei) Aaahhhh no lo sabía, papá.
(Ota) Pues ahora ya lo sabes. Pero ya verás que el año que viene, cuando empieces primaria, te enseñarán todas estas cosas en la clase de historia.
(Rei) ¿Me darán también clases de inglés? A mi me gustan mucho.
(Ota) -se ríe- Eso es porque te lo ha enseñado mamá y ya lo sabes hablar y escribir perfectamente. Que cosas. ¡Tengo una hija bilingüe!
(Rei) ¿Que quiere decir eso? Ah, que sé hablar dos idiomas. Pues claro. Soy la más lista de mi clase. -dice toda orgullosa-
(Ota) ¡Claro que sí! ¡Eres la más lista y la más bonita! -se vuelve a reír muy contento de su hija-
(Rei) Mamá. ¿Que te pasa? Pareces triste. -preocupándose por su madre-
(Kanuka) -intentando disimular- ¿Eh? ¡No! A mamá no le pasa nada.
(Ota) -mirando fijamente a Kanuka con cara seria- ¿Estás segura?
(Kanuka) -mirando algo entristecida a Ota y sin contestar un rato- … Sí, no te preocupes. Es que...
(Ota) Si es por Rei... lo hablamos después.
(Rei) ¿Que es lo que tenéis que hablar?
(Kanuka) Nada. Cosas de mayores. Vamos, termínate la cena.
(Rei) ¿Puedo ver un rato la tele después de cenar?
(Kanuka) Claro. Pero sólo media hora. Después a dormir. ¿Vale?
(Rei) Vale.
(Kanuka) Así que vas a Kyoto en el viaje de fin de curso. Eso ya es dentro de dos semanas.
(Rei) Sí. Tengo muchas ganas de hacer esa excursión.
(Kanuka) ¿Te gustaría que fuésemos este verano a Nueva York?
(Rei) ¿Que? ¿De verdad? ¡Sí, me gustaría mucho, mamá! -exclama muy ilusionada-
(Ota) ¿Pero ya sabes donde está Nueva York, hija?
(Rei) -mirando mal a su padre- Papá, que tonto eres. Pues claro que lo sé. Me lo enseñó mamá.
(Kanuka) Of course. Díselo a papá. -mirando a Rei con sonrisa confiada-
(Rei) Nueva York. La mayor ciudad de los Estados Unidos y capital del estado del mismo nombre. Administrada en cinco condados. Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Staten Island. Fue fundada en 1624 por los holandeses y actualmente cuenta con una población de más de ocho millones de habitantes. En ella se sitúa la sede de las Naciones Unidas y del poder financiero internacional. Es también...
(Ota) Vale vale, no sigas. Kanuka, por qué le enseñas esas cosas tan complicadas? Sólo tiene cinco años. No me gusta que mi pequeña Rei se comporte cómo una niña repelente sabelotodo.
(Kanuka) Me he enterado que Noa y Asuma enviarán a sus hijos a la mejor escuela posible. Y a mi me gustaría hacer igual. Cuando Rei se haga mayor... me gustaría que fuese a una Universidad de prestigio de los Estados Unidos. Al MIT de Massachusetts, a Harvard, o tal vez a Princeton.
(Ota) Rei... a estudiar a América? Pues... no lo veo muy claro. ¿Cómo lo pagaríamos? Eso debe ser muy caro.
(Kanuka) Sí, es verdad. Y además... a lo mejor no iría sólo Rei.
(Ota) ¿? ¿A que te refieres?
(Kanuka) A nada, a nada. Es igual.
Kanuka lo intenta disimular. Pero Ota ya se ha dado cuenta enseguida que a Kanuka le pasa algo. Que está preocupada y extraña... cómo en mayo de 2003, cuando se quedó embarazada de Rei.
Más tarde, habiéndose puesto ya el pijama y cuando se meten en la cama para acostarse...
(Ota) Kanuka...
(Kanuka) Realmente nuestra hija tiene mucho potencial. ¿No crees? Sin duda llegará muy lejos, estoy convencida. Aprende muy rápido todo lo que le enseño.
(Ota) Ya.
(Kanuka) Quizá tendríamos que ir pensando... en mandarla a un colegio para niños superdotados.
(Ota) Kanuka... ¿Estás convencida de lo que dices? -dice seriamente-
(Kanuka) ¿Eh?
(Ota) -mirando seriamente a Kanuka- Llevas todo el día muy metida en ti misma. A penas hablas y abres la boca. Si no por mi al menos por Rei. No quiero que la preocupes.
(Kanuka) ¿Rei? ¿Pero de que... -toda extrañada-
(Ota) Hablo de ti. ¿Que es lo que te pasa?
(Kanuka) Tú no lo entiendes. Son cosas de mujeres. -dice un poco molesta-
(Ota) Cariño... no me despistes. Llevamos cinco años casados. Ya nos conocemos perfectamente el uno al otro. Dime... ¿Qué es lo que te preocupa?
(Kanuka) Nada.
(Ota) ¿Nada? ¿Es algo del trabajo? ¿Algún problema de dinero? … ¿No estarás enferma de algo?
(Kanuka) -le coge la mano a Ota y le sonríe con cariño- Isao... gracias. Te agradezco mucho que te preocupes tanto por mi. Pero... de verdad. No me pasa nada.
(Ota) -suspira- No sé si creerte. Pero de acuerdo. Por ahora te lo dejaré pasar. La verdad es que... no sé que es lo que me ocultas. Pero seguro que no es nada muy serio. ¿Verdad que no?
(Kanuka) No te preocupes tanto, Isao. Lo sabré en unos días.
(Ota) Lo sabrás en unos días. Vaya, entonces sí que me ocultas algo.
(Kanuka) Pero de momento es un secreto. Te lo diré dentro de unos días. ¿De acuerdo?
(Ota) Claro. Seré una tumba.
(Kanuka) Y no le digas nada a Rei. Quiero que sea una sorpresa.
(Ota) ¿? ¿Que sorpresa? ¿De que va esto? -se queda sin entender nada-
(Kanuka) -se ríe- Ya lo verás. Espera unos días, por favor. Entonces te lo diré.
(Ota) De acuerdo. Esperaré. Buenas noches, cariño.
(Kanuka) Buenas noches, Isao. Que descanses.
(Ota) Igualmente.
Después de esto pasan dos días. Dos días igualmente tranquilos. Aunque pasados estos dos días, por fin hay una emergencia para la primera sección. Pero esa mañana, mientras se produce esa emergencia, en un hospital de Tokio, Sonoko espera en una consulta del médico. Concretamente del ginecólogo. La pobre está muy nerviosa, dando pataletas con el pie sin parar y con cara algo angustiada. En esto que... de repente... alguien se sienta en la silla de al lado. Sonoko se gira a mirar. Es una mujer de unos 35 años, pero que aparenta ser más joven. Con una larga y preciosa melena oscura y con unos ojos azules rasgados preciosos: es Kanuka. Sonoko se da cuenta que esa mujer le suena de algo... hasta que recuerda la foto del porta retratos de la mesa del capitán Ota, donde sale él con esa misma mujer y una niña de cinco años muy parecida a la mujer. Se da cuenta que es Kanuka, la mujer del capitán.
(Sonoko) Di... disculpe. ¿Es usted Kanuka Ota?
(Kanuka) ¿? Sí. Perdón, pero... nos conocemos?
(Sonoko) Oh, perdone la indiscreción. Me llamo Sonoko. Sonoko Kubo.
(Kanuka) Aaah Tú eres la nueva piloto que llegó a la primera sección el septiembre pasado. Encantada de conocerte. Isao me ha hablado mucho de ti.
(Sonoko) Gracias. Así que usted... es la antigua teniente del Departamento de Policía de Nueva York con quien se casó mi capitán hace cinco años. Es una historia impresionante la suya, de verdad. Me quedé alucinada cuando la escuché.
(Kanuka) Yes. Y lo mejor es que nos seguimos queriendo cómo el primer día. Cosa que a veces ni yo misma comprendo, teniendo en cuenta cómo soy. Pero... quiero muchísimo a Isao.
(Sonoko) Ya. Entiendo cómo se siente.
(Kanuka) Y bien. ¿Cómo te sienta ser la novia de un escocés mal hablado, chistoso e individualista?
(Sonoko) Veo que ya lo sabe. ¡Es fantástico! Él... me tiene el corazón robado. Y nos queremos mucho. Lo nuestro... fue un flechazo a primera vista. Y en nuestra relación empezamos muy rápidamente.
(Kanuka) -haciendo sonrisa burlona- Ya. Quieres decir que os acostasteis temprano. Isao tiene razón. La juventud de hoy en día es tan lanzada.
(Sonoko) ¿Por qué lo dice?
(Kanuka) A mi Isao desde que empezamos a salir hasta al cabo de muchos meses no me puso la mano encima. Y porque ataqué yo primero, que si no...Es un hombre tan respetuoso y delicado con las mujeres, que...
(Sonoko) Respetuoso puede, pero... ¿delicado?
(Kanuka) Yes. Si me enamoré perdidamente de él, es... porque después de perder a Grandma, tenía un vacío en mi corazón. Una angustia que no me dejaba vivir. Era una soledad sorda. Esa sensación que me daba a veces, en la soledad y oscuridad de la noche de querer abrazarme a alguien y ponerme a llorar entre sus brazos. Pues Isao... estuvo a mi lado desde el principio. Sin darme ni cuenta... recuperé el ánimo y además... sentí una alegría en mi corazón que no sentía desde que era una niña. Al principio no entendía por qué. Hasta que me di cuenta que...
(Sonoko) Que te habías enamorado locamente de él. Guau, que historia más bonita. Mis comienzos con Richardson no es que hayan sido los más románticos del mundo. Fue todo en una sola noche.
(Kanuka) -dice con sarcasmo- Que rapidez.
(Sonoko) Le invité a venir conmigo a un concierto de Rammstein. Cuando salimos fuimos a bailar a una discoteca de Shibuya hasta altas horas de la madrugada. Y cuando salimos... nos quedamos los dos mirando sin decirnos nada. Sin embargo, nos lo estábamos diciendo todo. La llama de la pasión se encendió dentro nuestro y... y...
(Kanuka) Hicisteis el amor. ¿No?
(Sonoko) -se pone a reír bobamente con la mano en el cogote- Sí, eso mismo. Además... ¡Andrew está tan bueno! ¡Tiene un cuerpazo y lo hace tan bien! ¡Me vuelve loca! -se ríe toda contenta y sonrojada-
(Kanuka) Ejem. Será mejor que te controles un poco. La otra gente te mira.
(Sonoko) ¿Eing? ¡Oh! Perdonen, lo siento. Perdonen. -disculpándose ante las demás mujeres que hay en la sala de espera-
(Kanuka) Sé que te sonará de mala educación que te lo pregunte, pero... estamos en la consulta de un ginecólogo. ¿Has venido a hacerte una revisión rutinaria o...
(Sonoko) ¿Eh? oh... -echa un profundo suspiro, cerrando los ojos y los vuelve a abrir- … Pues... resulta que...
(Kanuka) Que.
(Sonoko) Creo que estoy embarazada. -dice un tanto asustada-
(Kanuka) Yo también. -dice cómo si nada-
(Sonoko) -se sorprende- ¿Que? ¿Usted también? ¡Vaya, que casualidad!
(Kanuka) En mi caso ya era esperado. Isao lleva mucho tiempo insistiendo en que quiere ir a por la parejita. Cuando me quedé embarazada de Rei...
(Sonoko) Su hija. El capitán, perdón, quería decir su marido me ha enseñado muchas fotos suyas. ¡Es igualita a usted! -le dice sonriéndole-
(Kanuka) Por favor, Sonoko. No seas tan formal. Trátame de tú.
(Sonoko) Oh, sí, de acuerdo. ¿Pero que pasó entonces con el embarazo de Rei?
(Kanuka) Fue un accidente. Una noche que bebimos más de la cuenta y... bueno... fue una noche bastante loca. Muy loca. Poco después el médico me confirmó que estaba embarazada. Durante la gestación Isao estaba muy ilusionado con que fuese un niño.
(Sonoko) Ya veo. Él quería un niño... pero al final fue una niña. Por eso ahora quiere ir a por la parejita, a ver si esta vez le sale un niño.
(Kanuka) Yes.
(Sonoko) Pero podría salirle otra vez una niña.
(Kanuka) No lo sé. Pero si se confirma... habrá un miembro más en la familia de los Ota.
(Sonoko) Ahora que lo pienso... este embarazo puede afectar a su trabajo. Quiero decir... en la sección 5 de Goto. ¿No?
(Kanuka) Lo siento. Pero sobre eso... no puedo decirte ningún detalle. Es secreto de estado.
(Sonoko) No te preocupes. A mi me preocupa más bien lo mio. Por supuesto que quería casarme y tener hijos. Pero... más allá de los 25. No me esperaba que a los 22 años... ya me quedaría embarazada.
(Kanuka) La vida es así. Nunca... nunca sabes lo que puede llegar. Tanto para lo bueno cómo para lo malo. Pero siempre hay que afrontarlo y no echarse para atrás. No podemos hacer girar las agujas del reloj en sentido contrario. Es lo que me dijo Grandma muchas veces.
(Sonoko) Sí... ya lo entiendo. Puede que sólo tenga 22 años. Pero si se confirma que me he quedado embarazada de Andrew... ¡Pienso tener ese bebé! -exclamando con expresión segura-
(Kanuka) ¿Se lo has dicho ya a Andrew?
(Sonoko) ¿Y tú se lo has dicho a Isao?
(Kanuka) No se lo he dicho directamente. Digamos que... le he dejado la sospecha. Además, si se confirma... quiero que sea una sorpresa para Rei. Ella también está muy insistente con lo de tener un hermanito.
(Sonoko) -se ríe- Que bueno. Pues yo... no sé cómo se lo tomará Andrew. Él...
(Kanuka) Si no ha cambiado desde que me marché de la segunda sección... asumirá su responsabilidad, créeme. Puede que sea un tipo malhablado y bromista. Pero en el fondo es un hombre fuerte y valiente, que ha vivido experiencias muy fuertes y traumáticas en su vida.
(Sonoko) -se pone seria y triste de golpe- Ooohhhh Sí... Una noche vi con él aquella película que hizo Hato sobre la guerra de Camboya. Cuando salió Andrew a contar lo que le pasó en esa guerra... yo me emocioné muchísimo. Notaba que Andrew también soltaba alguna lágrima en sus ojos. En aquella emboscada de Camboya murieron algunos colegas suyos. Sé... que ha vivido cosas muy fuertes.
(Kanuka) Pero tampoco debes olvidar que es un hombre... que protege y valora aquello que más quiere.
(Sonoko) Sí. Por eso me gusta tanto. Le amo con todo mi corazón.
(Kanuka) ¿He acertado? -le dice en broma-
(Sonoko) ¿Que? -se queda a cuadros-
(Kanuka) Porque ya salía con Isao, que si no...
(Sonoko) Que... que insinúas? Ahora no me dirás que estabas colgada por mi Andrew.
(Kanuka) -se ríe a carcajada limpia- No mujer. Era broma. Pero ya verás cómo estará siempre a tu lado. Ahora tú para él... eres lo más importante en su vida. No se separará de ti por nada del mundo.
(Sonoko) Sí. Eso espero. Oigghh estoy tan nerviosa.
(Kanuka) Yo también. Lo disimuló a la perfección. Pero los nervios ahora mismo se me están comiendo por dentro.
(Enfermera) -asoma por la puerta de la consulta- ¿Señorita Sonoko Kubo?
(Sonoko) ¡Sí! ¡Soy yo!
(Infermera) Pase, por favor. El doctor la está esperando.
(Sonoko) Gracias. Deséame suerte, Kanuka. Hasta luego.
(Kanuka) Hasta luego, que vaya bien.
Kanuka se queda allí sentada esperando su turno, que es el siguiente. Van pasando los minutos, hasta que un buen rato después, Sonoko sale de la consulta con cara muy seria. Kanuka le pregunta sin rodeos...
(Kanuka) ¡Sonoko! ¿Cómo ha ido? -le pregunta preocupada interesándose por ella-
(Sonoko) -con cara muy seria- Pues... pues...
(Kanuka) Que. ¡No me asustes!
(Sonoko) -se pone muy contenta y alegre- … Lo estoy. ¡Estoy embarazada! -se abraza a Kanuka dando botes y riendo de alegría-
(Kanuka) ¡Eh eh! ¡Tranquilízate un poco!
(Sonoko) ¡Es que no me lo puedo creer! ¡Es cómo un sueño! ¡Dentro de nueve meses seré madre! ¡Es... es fantástico! -dice muy y muy contenta-
(Kanuka) ¿Estás completamente segura que quieres ser madre tan joven? -le pregunta también sonriente y alegre-
(Sonoko) Lo hecho hecho está. Ahora lo que falta... es decírselo a ese idiota.
(Enfermera) ¿Señora Kanuka Ota?
(Kanuka) Sí, soy yo.
(Enfermera) Pase, por favor.
(Sonoko) Oye, te estaré esperando. Quiero saber si tú también lo has conseguido.
(Kanuka) Thank you.
Durante otro buen rato, Sonoko, muy contenta, pero también nerviosa, espera. Espera y espera. Al fin sale Kanuka... con una sonrisa radiante en la cara.
(Sonoko) ¡Kanuka! Que. ¿Cómo ha ido?
(Kanuka) … Se confirma.
(Sonoko) Aaahhhh ¡Lo has conseguido! -le da un abrazo riendo de alegría a Kanuka- ¡Que bien!
(Kanuka) Ahora Rei por fin tendrá un hermanito. Y Ota la parejita. Se van a poner muy contentos.
(Sonoko) Que cosas. Ninguna de las dos se lo ha dicho a su pareja.
(Kanuka) Quien realmente debe preocuparte eres tú. Ahora que se confirma que estás embarazada de Richardson... ¿No crees que ha llegado la hora de pedirle matrimonio?
(Sonoko) -se pone nerviosa y sonrojada- Oh... ca... casarme con Andrew. Pues... sí. ¡claro que si! -exclama toda decidida-
(Kanuka) Yo me tuve que casar con Isao antes de lo previsto precisamente por el embarazo de Rei. Y a ti... te ha pasado lo mismo. Que casualidades, el mundo es un pañuelo.
(Sonoko) Sí. Oye... me tengo que ir ya.
(Kanuka) ¿Has quedado esta noche con Andrew?
(Sonoko) No. Esta noche la cuarta sección está de guardia nocturna. Así que no nos veremos hasta mañana. Se lo diré mañana por la noche. En cambio tú... ya se lo dirás esta noche.
(Kanuka) Yes. Y pienso celebrarlo a lo grande.
(Sonoko) Tendré que ir pensando en comprar ropa de embarazada... ¡y ropita de bebé! ¡Que ilusión!
(Kanuka) Pues ve preparándote para los antojos, los cambios bruscos de humor, el dolor de rodillas, el dormir cómo una marmota...
(Sonoko) Esos son los efectos secundarios del embarazo. Pero no me importa. Bueno... me marcho. Ya nos volveremos a ver.
(Kanuka) Tú y Richardson podéis venir a visitarnos a nuestra casa siempre que queráis. Y si vais a casaros... acordaos de invitarnos a la boda.
(Sonoko) -riendo muy feliz con la mano en el cogote- Claro, eso esta hecho. ¡Adiós! -se marcha muy contenta-
(Kanuka) Adiós. -con sonrisa cariñosa en su cara-
Ahora ya está definitivamente confirmado. Ambas, Kanuka y Sonoko, están embarazadas. Sonoko, con 22 años, por primera vez, y Kanuka, con 33, por segunda. Dentro de nueve meses, traerán nuevas vidas al mundo.
En aquel mismo instante, Ota y Richardson han ido juntos a la Jefatura Superior en el Dodge Challenger de Andrew. Cuando han terminado el trámite y mientras se dirigen andando de regreso al coche, Andrew hace notar su preocupación por Sonoko.
(Andrew) Joder. Esa chica me tiene preocupado.
(Ota) ¿Eh? ¿Quien? ¿Sonoko?
(Andrew) Sí. Ojalá esta noche no estuviera mi sección de guardia nocturna. De noche es el mejor momento para que las parejas hablen de sus asuntos. ¿No estás de acuerdo?
(Ota) Sí, ya te entiendo. Pero somos policías y nuestro deber es lo primero. Pero ya que estamos... ¿Que es lo que te pasa con Sonoko?
(Andrew) Nada. Sólo que... ayer estaba bastante nerviosa. Yo le pregunté que coño le pasaba. Pero sólo se hacía el sueco.
(Ota) Oh. Que casualidad. Kanuka también. Que raro.
(Andrew) Sí. Es cómo si a ambas les pasase lo mismo al mismo tiempo. Cómo... cómo si ambas quisieran darnos la misma sorpresa. ¿No lo encuentras acojonante, Ota?
(Ota) Cómo te diría. Pero yo confío en Kanuka. Y sé... que me lo dirá. Me lo prometió. Y ella siempre cumple su palabra.
(Andrew) Si es así... yo también deberé confiar en Sonoko. A ver que noticias me trae. -llegan hasta el coche de Andrew- Oye. ¿Quieres conducir tú?
(Ota) ¿Que? ¡No, ni hablar! Estos coches tan... tan antiguos y potentes... no sé. -dice todo indeciso-
(Andrew) ¡Ja! Tú te lo pierdes. Anda sube, que tenemos que volver enseguida.
Por fin llega la noche y las secciones uno y dos pueden ir a descansar (o no) a sus casas o donde sea fuera del trabajo. Kanuka ya hace rato que ha llegado. Muy contenta, sonriente, radiante. Rei también está contenta que su madre esté tan alegre, claro que no sabe por qué. Kanuka simplemente le dice que es una sorpresa, mientras prepara una gran cena. Un auténtico banquete de cinco estrellas. Ota por fin llega a casa y se encuentra con aquello... porque se va a encontrar una noticia que no espera.
(Ota) ¡Ya estoy en casa fa... O _ o ¡Oooh! -se queda impresionado al ver aquel manjar sobre la mesa- Pero... Pero que es esto? ¿Que celebramos hoy? -pregunta alucinado-
(Kanuka) -sonriente- Bienvenido a casa, querido. -le da un beso de bienvenida muy contenta-
(Rei) ¡Hola, papá! ¡Mira que cena tenemos hoy! ¡Es una pasada!
(Ota) Sí, ya... ya lo veo. -dice todavía sin creérselo-
(Kanuka) Anda, siéntate. Estoy segura que estás muerto de hambre. -le dice toda amable-
(Ota) Eso es verdad. Pero... no sé a que viene este banquete de golpe y porrazo. No es el aniversario de nadie, ni es un día especial que yo sepa.
(Kanuka) Isao... ¿Y lo que hablamos hace un par de noches?
(Ota) ¿Eh? Pues... Ahora lo recuerdo. Me dijiste que tenías una sorpresa que darme.
(Kanuka) Bueno... ahora que ya estás aquí... os lo diré. A ti y a Rei también.
(Ota) ¿A Rei también?
(Kanuka) Isao... tú querías ir a por la parejita desde hace tiempo. Y tú, Rei... querías un hermanito. ¿No?
(Rei) -hace que sí con la cabeza- Así tendría alguien con quien jugar y hablar. Ser hija única a veces es un poco aburrido.
(Ota) O _ o No... no... no puede ser. Tú... tú... me estás diciendo que tú...
(Kanuka) -echa un profundo suspiro cerrando los ojos... pero enseguida los abre y dice sonriente y radiante- … Vamos a tener otro miembro más en nuestra familia. ¡Estoy embarazada!
(Ota) Que... que... ¿Queeeeeeee? … -empieza a reír tímidamente... hasta reír muy y muy alegre y contento- ¡Kanukaaaaaaaa! -riendo de alegría, coge a Kanuka y la levanta con sus brazos musculados-
(Rei) ¡Eh! ¡Parad de hacer el burro! ¡Parecéis niños pequeños!
(Ota) -le dice radiante de felicidad a su hija- ¿Lo has oído, Rei? ¡Vas a tener un hermanito! -riendo sin parar abrazado a su mujer-
(Rei) ¿Sí? ¡Que guay! ¡Es genial! -exclama muy alegre mientras Ota y Kanuka dejan de abrazarse-
(Kanuka) Estoy encantada que os alegréis tanto por la noticia. -dice sonriente-
(Ota) ¡Pues claro que me alegras! ¡Llevaba mucho... muchísimo tiempo esperando esta noticia! ¡Estoy seguro que esta vez será un niño! -exclama muy ilusionado-
(Kanuka) No lances las campanas al vuelo antes de tiempo. Nunca se sabe, Isao. Nunca se sabe.
(Ota) Eh... sí, tienes razón. Si es una niña... seguro que también será guapísima cómo Rei. -se ríe otra vez-
(Kanuka) Ahora ya sólo falta decírselo al jefe Goto. A saber cómo se lo tomará.
(Ota) -se pone serio- Entonces... ¿Seguirás en la sección 5?
(Kanuka) No quiero renunciar a trabajar de Policía. Pero los años pasan. Tarde o temprano tendré que trasladarme de nuevo a otro puesto.
(Ota) ¿Por qué no regresas a la División de vehículos especiales? Imagina que crean una nueva sección de Patlabors. Podrían nombrarte a ti de capitana.
(Kanuka) No lo sé. De momento mañana mismo se lo diré al jefe Goto, a ver que me dice.
A la mañana siguiente, Ota llega a su puesto de la capitanía de la primera sección más contento que unas pascuas. No es para menos, ya que acaba de saber que será padre de nuevo. En el despacho de oficiales y tenientes, estos, junto a los tenientes y los tres capitanes, se quedan alucinados cuando Ota suelta, muy orgulloso y feliz, que va a ser papá de nuevo.
(Todos) ¿Queeeee?
(Ota) -cruzado de brazos y con cara orgullosa- ¡Sí! ¡Voy a ser padre de nuevo! ¡Y esta vez estoy seguro que será un niño! -se ríe muy contento y alegre-
(Hiromi) Muchas felicidades, Ota. Puedes estar muy contento. -le dice alegrándose por Ota-
(Richardson) Sí. Ya lo creo. No me extraña. Kanuka ya no es ninguna jovencita, pero sigue estando de muy buen ver. Eh, bribón. -le dice chistoso-
(Noa) Andrew, no te pases.
(Richardson) Sí, lo siento.
(Chikawa) Mi más sincera enhorabuena, capitán Ota. Ahora ya sabe lo que le toca.
(Watanabe) No os preocupéis. Ya ha sido padre una vez, así que la experiencia le será útil.
(Miyazaki) Claro que sí, Wataru. -mirando a Watanabe sonriente-
(Yamada) Felicidades, capitán.
(Suzuka) ¿Ya ha pensado que nombre le pondrá?
(Ota) ¡No! Pero cómo quieres que piense un nombre tan temprano.
(Chikawa) Tiene razón, hombre. Si lo supo anoche mismo.
(Hiromi) Cuando vaya a casa esta noche se lo diré a Takeo. Se alegrará mucho por ti, Ota.
(Ota) Gracias. Hoy quien lo sabrá... es Goto.
(Suzuka) ¿La comandante?
(Noa) Creo que en realidad quieres decir Goto, nuestro antiguo capitán de la segunda sección.
(Hiromi) El jefe de la sección 5 de la NNSA.
(Ota) Sí. Es su jefe, así que se lo tiene que decir. Incluso me comentó que a lo mejor deja el puesto.
(Miyazaki) ¿Que? ¿En serio? No me lo creo. ¿Su mujer va a dejar ese equipo de élite y se va a convertir en una simple ama de casa?
(Watanabe) ¡Ala! ¡Que exagerada!
(Ota) ¡No, claro que no! Ella jamás piensa renunciar a ser Policía. Siempre querrá trabajar en ello. Pero a lo mejor... decide cambiar otra vez de aires.
(Hiromi) Quien sabe. A lo mejor se convierte en el sustituto del viejo Matsui en el departamento de investigación.
(Noa) ¿Matsui? Podría ser. A ese hombre ya le falta poco para jubilarse. Está ya algo mayor.
(Richardson) Pues yo creo que no lo dejará. Es más. Creo que Goto no le dejará que se vaya. Kanuka es una pieza clave para su equipo.
(Noa) Sí.
(Ota) ¿Siendo madre por segunda vez? No lo veo claro.
(Bado) -entra en el despacho junto a Mimiko y Sonoko- ¡Hola, capitán! ¡Shige nos acaba de decir la gran noticia! ¡Muchas felicidades! -le dice todo sonriente-
(Ota) Gracias.
(Mimiko) En nombre mío y de mi amorcito esperamos que sea un niño fuerte y sano. ¡Ay! ¡Ya me olvidaba! Sonoko... ¿No tienes algo que decir?
(Sonoko) Sí. -cerrando los ojos, inspira y suspira lentamente... hasta que apretando un puño, se planta ante Richardson- Andrew. Tengo algo muy importante que decirte.
(Richardson) ¿? ¿Y que es?
(Sonoko) Yo...
(Richardson) Vamos mujer. No tengo todo el día.
(Sonoko) Yo... Andrew... estoy embarazada.
(Richardson) º _ º -se queda de piedra-
(Sonoko) Fui al médico ayer para salir de dudas... y me lo confirmó. Necesitaba decírtelo. Así que... ¿Que te parece? -todos se habían quedado estupefactos... pero Richardson el que más-
(Richardson) -haciendo sonrisa triste y cerrando los ojos- Bueno... pues si no hay más remedio. -se pone de rodillas ante Sonoko, le coge una mano, se la besa y le dice- Oficial Sonoko Kubo. ¿Querría usted, bella dama japonesa, contraer matrimonio con este rudo, maleducado, insensible aunque al mismo tiempo irresistible caballero escocés, milady?
(Sonoko) -sonrojada y nerviosa- ¿Que? pues yo yo yo no sé que que decir yo...
(Mimiko) ¡No hagas el idiota, tonta! ¡Díselo!
(Sonoko) -sonrojada y con mirada de tonta enamorada- Aaaaggghhhh... Sí... Andrew... Yo... te amo. Yo... ¡Acepto! ¡Por favor, cásate conmigo, Andrew!
(Richardson) -se levanta, abraza y besa apasionadamente a Sonoko. Todos aplauden a la pareja- Gracias, muchas gracias.
(Sonoko) No... no me puedo creer cómo te lo has tomado. Pensaba que te quedarías en estado de Shock, o que te cagarías de miedo, o...
(Richardson) -mirando a Sonoko con gran amor- Sonoko... eres el amor de mi vida. Me dijiste... que te gustaría mucho envejecer conmigo a mi lado. Y es lo que yo también deseo. Así que... te lo pediré de una forma más normal. Sonoko... ¿Quieres casarte conmigo?
(Sonoko) Ay, que burro. ¡Que burro! ¡Pues claro que sí, escocés! -dice riendo de alegría-
(Noa) Ayyyy que bonito es ser joven. La de vueltas que da la vida. -dice mirando la escena sonriente-
(Bado) Pero... ¿Tan joven va a casarse?
(Watanabe) Pues claro que sí. Igual que...
(Miyazaki) ¡No se lo digas, idiota! ¡Aun no lo hemos decidido! -le dice enfadada-
(Bado) ¿? ¿Qué habéis decidido?
(Watanabe) Nada, nada de nada. Cosas nuestras.
(Bado) -se queda de piedra- No... no puede ser. Vosotros dos... también...
(Miyazaki) Nooooo. Pero... de momento...
(Bado) -se baja de hombros- Por qué soy el único que no pilla cacho. No es justo.
Aquella misma mañana, en la sección 5, Kanuka pide hablar con Goto a solas. Ella se planta en el despacho de Goto, mientras espera que éste termine de hablar por teléfono con un pez gordo.
(Goto) Sí. … Sí, señor ministro. Lo comprendo. … Sí. … Hemos dado la información correspondiente a nuestros colegas de Seguridad Pública. Estoy seguro que con ella podrán avanzar en su recopilación de pruebas contra ese grupo extremista. … Sí. … Si, señor ministro. … Sobre ese otro asunto lo solucionamos la semana pasada en menos de 48 horas, señor. … Sí, fue una operación bastante sencilla a efectos prácticos. … Sí. … Comprendo. … Recibirá una doble copia del informe del caso, para usted y el Primer Ministro, hoy mismo, señor. … Sí, entendido. … Gracias, señor. Que tenga un buen día. -Cuelga el teléfono- Un caso resuelto más para que los políticos puedan hacerse la foto en la prensa. ¿De que querías hablar conmigo a solas, Kanuka?
(Kanuka) Es algo privado, jefe. Por eso, yo...
(Goto) Así que algo privado. Bien. ¿De que se trata?
(Kanuka) No se sorprenda mucho, jefe. Es algo que yo y mi marido, Isao... esperábamos que sucediese tarde o temprano. Yo...
(Goto) Vaya vaya. Así que Rei va a tener un hermanito. Muchas felicidades.
(Kanuka) -se sorprende- ¿Eh? Ya... Ya sabe que estoy embarazada, jefe?
(Goto) Bueno, mujer. Acabas de decirlo tú misma entre líneas. ¿No?
(Kanuka) -sonríe- Yes. A usted no hay quien le engañe. Quería preguntarle...
(Goto) Tranquila. No debes preocuparte absolutamente por nada. Estarás de baja unos meses y después te reincorporas a tu puesto, sin ningún problema.
(Kanuka) -se queda pasmada- ¿Que? Pero... ¿de verdad puedo? Así, sin más?
(Goto) Kanuka... eres un miembro imprescindible de nuestro equipo. Sin ti, no sería ni de lejos tan bueno y eficiente cómo lo es. Y no estoy dispuesto a dejarte marchar así cómo así. ¿Tú quieres seguir aquí con nosotros?
(Kanuka) Ahora sí, por supuesto. Lo que yo quiero decir es... ¿Y después del nacimiento de mi segundo hijo?
(Goto) Entonces... ¿Quieres volver a cambiar de aires?
(Kanuka) Aun no lo sé, jefe. Aun no lo sé. Pero estoy a punto de cumplir los 34. Ya no soy ninguna jovencita.
(Goto) -con sonrisa burlona- Pues nadie lo diría. Eres una mujer despampanante. Isao tiene muchísima suerte de que seas su esposa.
(Kanuka) Jefe... ahora tendrá que ir pensando en un substituto para mi. Al menos durante el tiempo que esté de baja por el embarazo.
(Goto) Sí, lo sé. Pero aun puedo esperar un par de meses para eso. Hasta entonces podrás seguir trabajando con nosotros sin ningún problema. ¿No?
(Kanuka) Yes sir.
(Goto) Pues... nada más. ¡Ah! Y felicita también a Ota de mi parte. Me imagino que estará muy contento.
(Kanuka) -sonriente- Sí, más que unas castañuelas.
(Goto) Sí... Lastima que yo y Shinobu ya no podremos vivir esa experiencia nunca más. Yo ya me hago mayor y Shinobu le falta poco para llegar a los cuarenta. Cómo pasa el tiempo, es increíble.
(Kanuka) Sí, y que lo diga.
(Goto) Vamos, regresa con los demás. Tenemos cosas que hacer.
(Kanuka) A la orden, jefe Goto.
En cuestión de días, Sonoko, quien lleva a penas medio año con nuestros amigos, y Kanuka, uno de los gatos viejos de esta historia, han recibido unas sorpresas de grandes dimensiones. En nueve meses, van a traer una nueva vida al mundo. Y es que las sorpresas, muchas veces llegan sin avisar. Y si son agradables, lo son mucho más.
