elieydark: jajaja, obvio que no es real :P aunque...quien sabe? si encuentro a un chico como Ed me debes diez galleons, si? xD jeje, me alegra que te guste :) y, gracias a tu sugerencia, trate de ser mas detallista en este cap

Michelle Weasley Fenton: eh...que? xD jaja

ilovedanyrupert: gracias por todas tus ideas, sugerencias, y apoyo con el fic, de verdad me alegra que te guste tanto :) ojala el cap te alegre el dia

RAYMAR: muchas gracias!! ultimamente te estas pasando por todos mis fics, sos mi idola xD jajaja, me alegra que te guste :)

lunatik-love: jajaja, si, es el modelo ideal :P igualmente, Jacob y Jasper son...Jacob y Jasper xD estan en la cuspide de la "idealidad" xD jajajaja gracias por ayudarme siempre con el fic y soportar lo pesada que soy cuando te pido opiniones

Capítulo 13:

-Veamos, repítemelo una vez más… ¿Por qué estamos aquí?-preguntó Nicole, aterrada.

-Porque tienes que superar tus miedos de vez en cuando.-le respondió Ed.-Además…sólo tengo una escoba.

Ambos iban montados en la misma escoba, dando un paseo por los bosques y un lago cercano a allí.

-Creí que jugaríamos Quidditch.-le reprochó ella, cuya cara se estaba tornando verde.

-Y creí que odiabas el Quidditch.-contraatacó Ed.-Así que supuse un paseo por los aires sería mucho más relajante y placentero.

-Sí, dejando a un lado el hecho de que estoy a punto de vomitar creo que todo marcha genial.

-No seas miedosa.-la reprendió el rubio.-Y…relájate un poco, me estás clavando las uñas en el estómago.

-Ups, lo siento.-dijo y lo sujetó con menos fuerza. Estaba abrazada a él por simple temor a caerse, o al menos eso quería creer…

-Vamos, sentir el viento en la cara. Como los árboles pasan a tu alrededor. El sol bañando en lago y las plantas…

-¿Desde cuándo te volviste poeta?

-Desde que me enamoré de ti.-respondió, sonriente.

-Para ya con eso.-le ordenó, más roja que un tomate. Y agradeciendo a Merlín que Ed no pudiera ver su expresión.

El rubio bajó un poco la escoba y la posicionó frente al lago. Luego, se dio vuelta con cuidado, quedando frente a ella.

-Anda, ¿No te gusto ni un poquito?-preguntó, con los ojos brillantes.

-¿Me trajiste hasta aquí sólo para coquetear conmigo?

-No necesito estar a veinte metros de altura para coquetear contigo.

Nicole tragó saliva.

-¿Qué te pasa? Estás pálida.

-Veinte metros de altura…-dijo, con un hilo de voz.

-Tranquila, te dije que te mantendría a salvo.-respondió Ed. Y alzó una mano para tocar un mechón de su cabello, ella negó con la cabeza.

-Si me tocas, me pondré nerviosa. Si me pongo nerviosa, me moveré demasiado. Si me muevo demasiado perderemos el equilibrio y caeremos al lago, o al menos yo porque tú estás tan acostumbrado al Quidditch que podrías sujetarte de la escoba.-explicó, atropelladamente. Y tan rápido que Ed no comprendió la última parte.

-¿Te pongo nerviosa?-preguntó, con media sonrisa.

-No.-contestó, en el acto.

Hubo un silencio prolongado, en el que ambos se miraron a los ojos. Obviamente, Ed no le creyó.

-Bien…-comenzó.-, creo que has pasado bastante cara a cara con tus miedos por un día. ¿Sabes qué? Vamos a la casa de Ron, ahí está Luna y de seguro nos recibirán bien.-agregó, volviendo a voltearse, la escoba volvió a elevarse rápidamente por los aires.

-¿Qué?-dijo, nerviosa.- ¡No! Apenas sé como se llama tu hermana. Al único que conozco ahí es a Potter. Y sólo porque es famoso y…

-Me conoces a mí.-la interrumpió Ed.-Además, es bueno tener amigos nuevos de vez en cuando. Anda, será divertido.

Aunque Nicole hubiera vuelto a quejarse, de nada hubiera servido, ya que la casa de los Weasley se veía más nítidamente cuanto más cerca estaban.

Ed se bajó de la escoba rápidamente y ayudó a Nicole a hacer lo mismo.

Caminaron hacia el jardín, donde todos los jóvenes se ocupaban con sus cosas.

Harry y Ginny sólo conversaban. Hermione y Luna jugaban al ajedrez mágico y Ron estaba de brazos cruzados, sin hablar.

-Ed-dijo Luna, sonriente. Y corrió a abrazar a su hermano.

-No sabíamos que venías.-agregó Ginny, después de saludarlo.

-Vinimos de improvisto.-respondió él.-Supongo que no les molesta…

-No, claro que no. Eres amigo nuestro.

-Bien…oigan, les presento a mi amiga, Nicole.-dijo él, y los chicos la saludaron.-Me gustaría que fuera algo más pero ella es obstinada…

-No hace falta aclarar tanto.-lo cortó ella.

Hermione le dio un codazo a Ron para que saludara y no parezca descortés. Él, a regañadientes musitó:

-Bonjour.

-Bonjour, je ne savais pas vous parle français. (Hola, no sabía que hablabas francés)-le respondió Nicole, sonriendo.

Tanto Ron como Harry se quedaron con la boca abierta.

-¿Hablas francés?-preguntó el moreno.

-Claro. En la escuela muggle nos enseñaban, y luego seguí asistiendo a clases particulares porque me gustaba.-dijo ella.

-Étonnant (Increíble)-murmuró Ron.

-Rayos.-dijo Harry.

Nicole se extrañó.

-¿No hablas español?

-Pas pour l'instant, merci de Potter (No por ahora, gracias a Potter).-dijo, fulminando a Harry con la mirada.- Je durera deux tours (Me durará dos días más)

-Ya veo…

-En fin, ¿Qué hacían chicos?-preguntó Ed.

-No mucho.-respondió Hermione.-Descansábamos un poco.

-Ey, Nick. ¿Por qué no vas un rato con las chicas? Yo taje mi escoba. ¿Quieren jugar?-les preguntó a Ron y Harry.

-Seguro.

-Clair (claro)

-Y también me uno.-dijo Ginny.

-Vaya que es tonto Ed, ¿O no?-preguntó la castaña.-Se queja con Luna por estar con Neville, y ya esta saliendo contigo, Nick.

-Oye, no está saliendo conmigo.-contradijo la Hufflepuff.

-¿Ah no?-se extrañó Luna.-Qué extraño. Por todo lo que le contaba a papá de ti…pensé que quizás…

-¿Qué cosas dijo sobre mí?-preguntó Nicole, ansiosa. Ya era la segunda vez que le mencionaban el tema.

-Ed me pidió que no te dijera nada. Que ya te lo diría el mismo.-respondió, con aire soñador.

-Rayos…-murmuró.

-Me gusta la pareja que hacen.-intervino Hermione.-No sé…se ven bien juntos.

-Sí, últimamente todo el mundo esta tratando de hacernos pareja. Más que nada Ed.-dijo, cruzándose de brazos.

-Oye, Nick. ¿Papá ya te preparó la sopa de plimplyes de agua dulce?

-No.-respondió, mirando a la rubia.- ¿Cómo es?

-Oh, es genial. A mí siempre me la prepara y me encanta. ¿Y nadie esta colgando muerdagos, verdad?

-Eh…creo que no.-musitó, intentando recordar los detalles de la casa.-No, no hay ni uno. ¿Por qué te preocupa?-le preguntó, interesada.

-¿Cómo? ¿No sabías que los muerdagos están infestados de nargles?

-¿Pueden ser peligrosos?

Hermione estaba anonadada. ¿Cómo podía estar interesada y no extrañada de los desvaríos de Luna?

-Bueno, un poco si te acercas demasiado. Verás…

Mientras, a algunos pies de altura, el rubio observaba como Nick y Luna se llevaban tan bien, sonriendo. Realmente pensaba que Nicole le estaría reprochando que no existían las criaturas de las que hablaba (en realidad, hablaban, ya que él le creía a su hermana y a su padre)…

-¡Ey, Ed! ¿Estás aquí o no?-preguntó Harry.

-Eh…sí, claro.-respondió él.

Ron y Ed jugaban contra Harry y Ginny. Luego de una hora, Harry y Ginny ganaron. Y, Ed tuvo que admitirlo a pesar que seguía repitiendo que ellos hicieron trampa.

Se despidieron y tomaron el vuelo de regreso a la casa de Ed.

-¿Cómo la pasaste?-preguntó el rubio, cuando ya divisaban el techo negro de la casa.

-Bien.-respondió Nicole, con los ojos cerrados, para no asustarse.-Tu hermana es muy simpática. Me cae bien.

-Me alegro.-dijo, sonriente. Y ambos bajaron a la casa.

-¿Qué los hizo demorar tanto, chicos?-preguntó Xeno, pero no estaba alterado.

-Nos detuvimos en la casa de los Weasley para saludar a Luna.

-Oh, ya veo.-dijo, ensanchando una sonrisa.-Bien, sólo quería avisarles que la cena estará pronto.

-Está bien, papá. Gracias.-le respondió Ed y Xenophilius se retiró.

-En fin… ¿Quieres acompañarme al jardín en la noche? Es genial ver todas las estrellas y las luciérnagas.

-Sí, supongo que estaría bien.-le respondió, sonriendo. Y hasta ella misma se sorprendió por su respuesta.

Se acercó un poco a él, inconscientemente. Y tropezó con algo.

Esperó el choque contra el piso, pero no sucedió nada. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba entre los brazos de Ed. Con sus caras a un palmo de distancia.

-Gracias a Merlín que mi padre es tan desorganizado y deja sus cosas por el suelo.-dijo, sonriendo. Ella miraba el suelo, pero igualmente pudo darse cuenta como Ed se acercaba…

Y lo que más le sorprendió, fue que ella misma también se acercaba a él. Quería volver a besarlo, volver a sentir los labios del rubio sobre los suyos…

Y tocaron el timbre.

-Maldita sea.-dijo Ed.- ¿Te suelto o atendemos ambos?-le preguntó.

-¿Necesitas permiso para soltarme?

-Más vale prevenir…

-Ve a abrir.-dijo, sonriendo.

Sin embargo, la sonrisa se le borró por completo del rostro cuando vio quien estaba detrás de la puerta.

Amanda, Amanda Seever, no…

La expresión de ambas estaba entre el odio y el desconcierto, ninguna esperaba encontrar a la otra.

Finalmente, Nicole rompió el concurso de miradas, fulminando a Amanda con la mirada y corriendo escaleras arriba.

-¡Ey! ¡Nicole!-dijo Ed, pero ya era tarde.

-¿Qué hace ella aquí?-preguntó Amanda, hosca.

-Yo la invite.-respondió Ed.

-¿Y cómo puedes decirlo así, como si fuera lo más normal del mundo?

-Es que es algo normal. Invitar a una amiga a tu casa.

-¿Y desde cuándo ésa es tu amiga?

-Desde hace bastante.-respondió, cortante.- ¿Y…qué te trae por mi humilde morada?

-Venía a visitarte.-dijo, volviendo a sonreír.

-Genial, espérame en el comedor. Ya conoces la casa. Yo ya regreso.-agregó, subiendo las escaleras como un rayo. Se paró frente a la habitación de Luna.

-¿Nicole?-preguntó, tocando la puerta con los nudillos.- ¿Nicole?

-Lárgate.-dijo ella.

-Vamos, no te enfades. No fue mi culpa…

-¿Qué parte de lárgate no entiendes, Lovegood?-preguntó, hosca. A Ed no le pasó desapercibido que había vuelto a la vieja costumbre a llamarlo por su apellido.

-Escucha…yo…no tengo idea de cómo…

-¡Vete! ¡No quiero oír excusas tuyas, ni tampoco tienes la obligación de explicarme nada! ¡Sólo desaparece!-agregó, y su voz se quebró.

-Nicole, en serio…no te enfades. Yo no le pedí que…

Pero el silencio de ella le dolía aún más que sus gritos. Se levantó y se dirigió al comedor. Tal vez si le decía indirectas a su padre, le dijera a Amanda que se marchara de un modo relativamente amable.

Mientras, Nicole estaba sentada en la cama de Luna. Abrazándose las rodillas.

Ed había invitado a Amanda a su casa. Increíble. ¿Cómo no se lo imaginó?

Era obvio, ¿Por qué tenía que ser tan ingenua? Tendría que haber previsto que esas palabras tiernas y dulces que le decía, en realidad también se las decía a todas las chicas…

No era única, ni especial para él, era sólo otra chica…

-¿Pero por qué me sorprende?-pensó, deprimida.-Es obvio, él es guapo, divertido, carismático, y yo…soy un desastre. Somos dos polos opuestos. Nunca hubiéramos podido llegar a nada serio.

¿Por qué le gustaban tanto las causas imposibles?

Ahora él debía estar allá abajo, diciéndole a Amanda lo pesada e insoportable que es Nicole Creswell, y como le encantaría sacársela de encima. Mientras le decía todas esas frases dulces que le dijo hace unas horas…

Soltó un gemido.

-Pero esto no se quedará así…-susurró, mientras tomaba una tarjeta roja de su bolso, una que casualmente tenía una gran W en medio, y que sólo usaba en emergencias.-La venganza es lo mío, Lovegood, y haré lo que todos hacen cuando necesitan una venganza efectiva y rápida…llamar a los gemelos Weasley.

Y, con una sonrisa malévola, se dirigió al escritorio para anotar y enviar su pedido a los pelirrojos.