Capítulo 13: El regreso


Eran las 8:25 a.m. Sentía que su cabeza iba a reventar, pero no por lo que tomó En realidad, no estaba tan borracho como hubiera querido. Pero después de conversar un par de horas con García, Morgan no pudo dormir, pensando. Al ver que era inútil, se metió al baño, se vistió y montó su auto. Dio algunas vueltas por el centro, dos veces pasó por el mismo sitio sin detenerse, hasta que finalmente, a la tercera, decidió estacionarse. Estaba frente al hospital. Tal vez si hablara con él, quizás había cambiado de opinión. Elle lo había dicho, los pacientes con cáncer sufren ese tipo de reacciones. Pero, estaba muy dolido. Finalmente, arrancó y se dirigió a la oficina.

Muy temprano en la mañana, JJ los convocó para un nuevo caso, pero antes de que lo presentara, Gideon tomó la palabra...

-Todos estamos preocupados por Reid. Tanto Hotch como yo hablamos con Strauss. Parece sincera en sus intenciones de ayudarlo. Y como dijiste Hotch, lo más importante es su salud. Estaremos pendientes de él en todo lo que necesita, pero procuren no hacerle comentarios sobre los casos, aunque él lo pida. Serán 3 meses largos para él, pero es necesario, es por su bien.

Nadie dijo nada. Todos, en silencio aceptaron, y luego, volvieron al caso.


A las 11:15, el Dr Price le dio el visto bueno para salir. Tendría que ir al Macey el lunes sin falta. Dependiendo del resultado de los examenes, los especialistas decidirían si lo mejor era un tratamiento más agresivo contra la Leucemia.

Antes de vestirse se decidió a llamar a JJ, quien estaba en el parqueo con Elle, esperando a los demás. -JJ, todo bien?

-Oh, Spence, cómo estás? Te dieron de alta?

-Si... están en la ciudad?

-Nos dirigimos al aeropuerto en este momento, vamos a New York...

-JJ..., le interrumpe Elle, y le hace la señal de silencio.

-Ohh, y de qué trata el caso?

-Ammm... Spence, no puedo comentarte, lo siento...

-Porqué?

-Es... bueno... tu ahora debes concentrarte en tu tratamiento, entiendes?

-Claro, entiendo... van todos?

-Si, solo queda García, como siempre.

-Bueno, entonces, nos vemos en unos días.

-Claro, cuídate.

Después de colgar, Reid se sentó y suspiró. Qué hacer ahora? Estaría solo, en su apartamento, sus amigos, lejos, Derek... Inmediatamente Reid buscó pensar otra cosa, no iba a pensar más en él. Tenía que superarlo, no podía seguir sufriendo por Morgan. Él había hecho lo mejor, lo necesario. No podía seguir arrastrándolo a todo eso, no importaba lo que dijera Gideon, al final, solo lo haría sufrir. Al menos, por esta vez, tendría que ignorarlo y seguir su instinto.

Después de una hora, Reid salió del hospital, Ya en su apartamento, entró a su habitación, estaba igual a como estaba antes de su desmayo. Las sábanas estaba arrugadas en la cama, la almohada en una esquina del colchón. Sus zapatos aún estaban a un lado, así como el libro que estaba leyendo el sábado, pero observó algo debajo de él. Era una revista de decoración de exteriores. Recordó lo mucho que Derek insistió que la viera...


-Mira este arco, está hecho de roble, la forma de la curva, los trazos sobre la madera, es excelente...

-Se ve bien, Derek en serio, pero no entiendo porque me enseñas...

-Solo imagina como se vería la entrada de la casa de Hermans con este arco...

-Pues, supongo que bien, pero Derek, no le has metido mucho a esa propiedad, porque no la alquilas?

-Alquilarla? Olvídalo, esa casa es nuestra...

-Qué quieres decir con nuestra?

-Olvidas lo bien que la pasamos allá aquella vez, el calor de la chimenea, el silencio, y en verano, los árboles se ven hermosos, lo acondicionaré para que puedas sentarte en el jardín, para leer o conversar, un sitio para los fines de semana, cuando queramos huir de todo, tenemos un lugar para nosotros...


'Un lugar para nosotros'. Empezó a ojearla, hasta llegar a la página en donde esta es arco de roble. 'Realmente se ve excelente'.Guardó la revista en su cómoda y se recostó. No ganaría nada lamentándose, tenía que superar esto, de alguna manera, tenía que olvidarlo.


García llamó a la puerta. Eran las 9:15 p.m. Había llamado a Reid temprano, estaba bien, solo un poco cansado, pero no iría a su casa, hasta verlo y asegurarse que estaba bien. Finalmente, el genio abre la puerta.

-Ey García.

El joven tenía la pijama puesta, se veía algo pálido, sus ojos estaban más oscuras que de costumbre. La rubia lo abrazó y entró. Le llamó la atención las cajas que estaban en la sala, una de ellas, en la mesa con libros adentro.

-Emm... Reid, vas a deshacerte de estos libros.

-No... García.,,

-Qué? Qué estás planeando?

-Lo pensé bien, y decidí mudarme.

-Disculpa?! Porqué harás algo así?!

-Encontré un mejor...

-Ahh, no! No me digas que encontraste un mejor sitio, porque me estarías mintiendo.

-García...

-Este apartamento es céntrico, barato, agradable. Tu mismo lo has dicho, no entiendo por...

en ese momento, García observó el rostro entristecido de su amigo, y entendió, -...lo haces por que Morgan es el propietario, no es así?

-García, no puedo seguir aquí como si nada...

-Cariño, estás cometiendo un error, no puedes mezclar las cosas...

-Qué quieres decir con mezclar las cosas...

-Bueno, tu sabes. Discutiste con él, pero siguen siendo amigos y compañeros...

-García, quiero alejarme lo más posible de Morgan.

-Porqué?! A ver, piensas hacer lo mismo con todos nosotros!

-No, claro que no. Pero... no sé, no creo que sea sano.

-De qué hablas? Reid escucha, si haces eso, lo vas a lastimar, realmente quieres eso?

-Solo quiero lo mejor para él, García.

-Ajá, y crees sinceramente que lo mejor para él es que lo evites. Él, todos, queremos estar cerca tuyo, pero eres necio!

-García, espera, por favor, no te enojes!

-Escúchame bien, Spencer Reid, si sigues con esa actitud infantil, te vas a quedar completamente solo! No estoy dispuesta a escoger entre tu y Morgan, los quiero a los dos, así que te pido que pienses mejor...

-Ya lo pensé, García. Y no quiero que estés en una disyuntiva, no tienes que elegir entre Morgan y yo. De hecho, te pido que estés pendiente de él.

-Qué quieres decir?

-Nada, solo... él te necesita, más que yo.

-No digas tonterías cariño, tu estás... bueno...

-Estoy enfermo, pero no incapacitado, estoy... estaré bien. No te preocupes.

Aunque sentía deseos de enojarse con él, no podía. Lo besó en la frente, y aunque le pidió que la dejara quedarse, él le insistió que fuera a descansar, aún tenían un caso pendiente, y tendría que estar descansada para mañana.

García se sentía terrible, tenía deseos de hablarle claro, decirle que sabía de su relación con Morgan, no irse de ahí hasta convencerlo que estaba haciendo una estúpidez, pero le hizo dos promesas a Derek la noche anterior, que no podía romper...


Después de estar un rato abrazados, finalmente Morgan se enderezó. Se limpió le rostro y se acomodó en el sofá. García tomó su mano y esperó que dijera algo. Sabía que tenía que desahogarse, así que le dio espacio para que hablara, cuando finalmente...

-García, yo lo amo, pero no puedo seguir en esto... Este estira y encoge es desesperante.

-Pero honey, entiende que él actúa sin pensar, tiene miedo, no está razonando.

-Crees que no lo sé! Pero...

-Cariño, estás dolido, pero involucrarte con alguien en este estado, aunque sea solo para pasar la noche, no te hará bien.

-Lo sé, pero fue tan fácil... estaba tomándome una cerveza, ella se sentó a mi lado e hizo conversación. Necesitaba, no sé, olvidar, y ella era perfecta para eso.

-Y eso es lo que quieres? Alguien para olvidar?

-Lo que quiero no lo puedo tener, García. Así que me conformo con lo que pueda... Babygirl, necesito que me prometas dos cosas, puedes?

-Dime...

Primero, no quiero que me hables de él...

-Morgan...

-No quiero saber nada, escuchas... no quiero que me cuentes, no quiero que me busques para nada que tenga que ver con Reid...

-Y lo segundo...

-No le cuentes que estoy sufriendo por él. Es más, dile que estoy de maravilla, que lo supere. Si él decidió esto, bien, que viva con las consecuencias, pero no voy a caer más en ese juego, llegue a mi límite.

-Estas seguro de esto? Tal vez aún puedan...

-No, aunque él quisiera ahora, no podría aceptarlo así, sin más.


Pasaron 3 días, cuando finalmente el equipo resolvió el caso. Se perdiron 3 víctimas, pero pudieron rescatar otras dos y el sudes fue atrapado. Durante ese tiempo, Morgan constantemente revisaba el celular, nada. Ni una llamada o mensaje. Las veces que habló con García, no le preguntó por él, y ella tampoco le dijo nada, tal y como le había prometido, pero sabía que su amiga estaba pendiente de él. Eso, al menos, lo tranquilizaba.

Ya de camino a Quantico, tenía los auriculares puestos, pero pudo escuchar un comentario de Elle, así que inmediatamente bajó el volumen para oír bien...

-Pero, porqué decidió mudarse

-No lo sé Elle, García no me dijo.

-Es increíble, debería estar acostado descansando, no levantando cajas.

-Pero no podemos hacer nada, es su decisión. Spence es un adulto, no se le puede obligar.

'Mudarse? El quiere mudarse?' No lo podía creer. Había decidido romper toda vínculo con él, finalmente, Reid no quería, ni siquiera, tener que pagarle alquiler. 'Qué estupidez!'


Al terminar el día, Morgan salió a toda prisa, y fue al apartamento. Antes de subir las escaleras, fue interrumpido por el conserje.

-Derek, cómo está?

-Hola, Charles. Pasó algo?

-Si, el muchacho, Reid, abandonó el apartamento esta mañana...

-No le dijo nada, no dejó un mensaje, o algo?

-No señor, solo dejó las llaves.

Morgan las cogió y subió al apartamento. Abrió la puerta, todo se lo había llevado. La sala se sentía fría, recordó aquel sofá café, con cojines oscuros, donde le contó de su enfermedad la primera vez. El mismo sofá donde se quedó dormido esa noche, mientras él veía 'It's wonderfull life', cuando se prometió a sí mismo que superarían todo juntos. Caminó hacia el dormitorio. Vio el lugar donde esta la cama, y recordó la imagen de Reid, inmóvil. Estaba furioso, no sabía si estaba más enojado con Reid, por hacerlo fallar su promesa, o con él mismo, por permitírselo, pero pensó, 'tal vez sea lo mejor. Al final, me está liberando. Bien... entonces me sentiré libre de hacer lo que quiera, no tengo porque lamentarme. 'El lo decidió, no yo'.

En ese momento escuchó ruidos en la sala, 'acaso él...' Morgan caminó hacia la sala, esperando ver al genio, pero no era él.

-Hotch, qué haces aquí?

-JJ me contó que Reid se iba a mudar, no imaginé que lo haría tan pronto.

-Si, bueno, se llevó todo.

-Tienes idea de donde está?

-No, ni siquiera habló conmigo.

-Y cómo te sientes?

-Yo... bien! Estoy perfectamente bien. Sabes, debo irme, si quieres, puedes quedarte con las llaves, y se la dejas al conserje...

-No, bajemos.

Morgan no quería hablar con Hotch, menos de Reid. Él no insistió, sabía que Morgan hablaría, cuando estuviera listo. Ahora, lo que le interesaba era saber donde estaba el genio.


Pasaron los días, las semanas, el primer mes. A excepción de algunas llamadas a García y JJ, Reid no había dado más señales.

Morgan no tenía idea de donde ni con quien estaba. No iba a preguntarle a García, y tampoco llamó al Dr Smith para saber su evolución. El resto del equipo, aunque no hablaban con él, habían adivinado sin dificultad lo que sentía su compañero. Muchas veces lo encontraron revisando su celular, al menos una vez al día, o mirando el escritorio del genio, que seguía vacío, a excepción de una fotografía que había tomado Elle a Reid, Morgan y JJ, el día del cumpleaños del genio. Los casos iban y venía, era obvio para ellos que el desempeño del equipo no era el mismo, no solo por la falta que hacía el conocimiento e ingenio del más joven, también porque todos estaban pensando constantemente en él.

Ya para el segundo mes, Morgan salía casi todas las noches, con una mujer distinta. No le interesaba quien, si estaba comprometida, no buscaba a alguien para conversar, no buscaba una relación con nadie, solo pasar el rato, olvidar. El sexo desenfrenado y las pocas horas de sueño, estaban siendo estragos en el desempeño del agente. Hotch estaba preocupado. En varias ocasiones, llamó a Morgan a aparte, advirtiéndole que su nuevo estilo de vida, podria poner en peligro su vida o la de sus compañeros, pero Morgan hacía caso omiso. No quería saber nada, no quería consejos ni sermones. García le hablaba constantemente. Llegaba a su apartamento al menos una vez a la semana y echaba a la mujer de turno. Eso no molestaba a Morgan, él se había acostumbrado. Simplemente se iba a dormir. García sufría de verlo así, y poco a poco, empezó a resentirse con el más joven. Las llamadas de Reid eran cada vez más escuetas. Nunca preguntaba por Morgan, le contaba como estaba, solo para que estuvieran tranquilos y colgaba. Lo mismo con JJ. García se sentía cada vez más molesta, no podía fallarle a Morgan. Pero le angustiaba el pensar que Morgan no soportaría más tiempo así.

Llegó el tercer mes. García no contestó más llamadas de Reid. Estaba demasiado enojado ya, como para hablarle sin reclamarle. Morgan poco a poco, dejó de salir. Ahora, compraba algunas botellas y se emborrachaba en casa. Empezó a llegar tarde todos los días, hasta que Hotch perdió la paciencia y lo suspendió dos días. Morgan no dijo nada. No gritó ni reclamó, le dio la mano a Hotch y se fue a su casa. Fue en ese momento, que García perdió la dulzura del carácter, buscó su número en el sistema y lo llamó.

-Hola...

-Reid, soy yo.

-García?! Hola, pasó algo? Todos están bien?

-Necesito hablar contigo.

-Emmm... es que, no podría ahora...

-Necesito que hablemos lo más pronto posible, no tienes que decirme donde vives, tengo tu dirección.

-No lo dudo, pero no me vas a encontrar en mi apartamento.

-Ah, no? Dónde estás?

-Estoy en el hospital, García... yo... bueno...

-Reid, te pasó algo?

-No es nada grave, en serio...

-No me asustes y dime que pasa!

-Estoy recibiendo quimioterapia.

-Qué dices?! Desde cuando?

-Desde hace dos meses... Es mi sexta sesión.

-Pero porque no nos dijiste! Pudimos estar contigo, Reid... Es decir... Has pasado por todo, tu solo!

-No te preocupes, en serio, no ha sido tan malo...

-Cómo estás? Qué han dicho los médicos?!

-Ahhh... mira, no puedo hablar más, tengo que entrar a la sesión... qué te parece si nos encontramos.

-Claro, claro, yo... iré a tu apartamento. Reid, lo siento yo no sabía...

-Descuida, no te disculpes, nos vemos entonces...

'Quimioterapia, quimioterapia... oh Dios, oh Dios... qué hago?... Tengo que decirle... es decir... Morgan tiene que saber... oh Dios...' García no sabía que hacer, ni que decir. Morgan no quería saber nada de Reid, el mismo chico que había decidido alejarse de todos. Cuando veía a Morgan mal, pensaba que Reid estaba muy bien, lo veía como el villano de esta terrible novela, pero, no era así, su genio, su 187, estaba pasando por una terrible experiencia solo. 'Bueno, él no tenía que hacerlo, estábamos aquí, para él... porqué hizo algo así?'.


A las 6 menos 10 llegó al edificio donde alquilaba Reid ahora. Estaba más alejado del centro, aunque no se veía mal. Lo bueno era que su apartamento estaba en el segundo piso. Tocó la puerta, y finalmente, Reid abrió. Al verlo, García sintió que su corazón se encogió súbitamente. El cabello del genio se había ido callendo, viéndosele muy delgado. Sus ojeras naturales estaban más pronunciadas, en especial, por lo pálido que estaba. Estaba mucho más delgado y resaltaba una llaga en su cuello, producto de la quimio. Sin embargo, y a pesar de su estado, al verla, Reid sonrió con tanto entusiasnamo, que por un momento, llenó a la rubia de una sensación de alegría.

-Hola, García, qué bueno verte!

El genio la abrazó y ella le correspondió, sin decir nada. Sentía sus lágrimas caer y un gran dolor que llenaba su pecho, su niño, su bebé genio, estaba desvaneciéndose.

Reid cerró la puerta y se sentó con ella en el sofá. Por varios rincones del apartamentos, se veían libros acumulados, cajas aún sin vaciar, un gran edredón estaba en el sofá, seguro, para mantenerlo caliente cuando decidía quedarse en la sala.

Pero no quería hablar de cosas feas, no quería entristecerlo, no ahora. No quería reclamarle por Morgan, lo único que quería era que estuviera feliz y sano. Le contó todo lo que había pasado en esos meses, las salidas de Elle, le habló de los casos, los más terrorríficos y como los resolvieron, pero no quiso tocar el tema Morgan. Hasta que el mismo Reid preguntó.

-Mmm.. García, cómo está Morgan?

-Bueno... él está bien... ha sido difícil para él, como para todos, que tu no estés, pero se ha ido reponiendo.

-Es bueno saberlo, y qué? Está con alguien? Es decir... está saliendo?

-Bueno... a veces sale con alguna, pero nada serio... tu lo conoces.

Reid bajó la mirada, sin dar un comentario. Sus ojos no la engañaban ya, él lo amaba, lo sabía, pero...

-García, quiero que me prometas algo...

-Oh Dios, otra?!

-Otra qué?

García suspiró, no podía creerlo, otra promesa!, -nada cariño, dime, qué quieres que te prometa?

-Bueno, se que no lo dices por educación, pero, la verdad es que no me veo muy bien, ja.

-Oh, cariño...

-Mira, no quisiera que les contaras como estoy, no por ahora, especialmente a Morgan.

-Pero, dulce, todos están preocupados por ti, y Morgan, bueno, tu eres su amigo...

-Por favor, García. No quiero que nadie lo sepa, contigo es diferente, porque se que aunque no quiera, de todas formas, me ibas a buscar y encontrar, pero al menos, que ellos no sepan.

-Pero porqué?

-García, ni ellos ni tu pueden hacer nada por mi. Tengo que luchar contra esta enfermedad, y aunque no niego lo mucho que me hacen falta... la verdad es que no quiero que pasen por esto. Ha sido difícil, pero, sabes, prefiero esto a verlos desgastarse por mi enfermedad. Morgan, bueno, tu lo conoces, él estaría aquí conmigo, pasara lo que pasara. Yo no quiero eso para él, ni para ninguno de ustedes.

-De acuerdo, no le diré. Aunque... bueno, ya casi han pasado tres meses.

-Si, cuando falte una semana, tengo que reunirme con Strauss. Ella ha estado pendiente de mi, sabes?

-En serio?

-Si, el día de mi primera sesión, ella estuvo ahí. El Dr Smith dice que constantemente llama para preguntar mi progreso, y se lo agradezco. Pero no ha sido la única.

-Qué quieres decir? Porque ni Elle ni JJ...

-No, ellas no, pero Hotch también ha estado al tanto.

-Pero él no ha dicho...

-Yo se lo pedí...

-Claro, él no iba a dejarte con esto solo, pero yo, bueno, me siento culpable...

-No deberías, yo quería que las cosas fueran así. No debes preocuparte, yo no estoy molesto, al contrario, les agradezco por aceptar mi decisión... Quieres tomar café? Tengo panecillos, si quieres...

-Claro, cariño. Con gusto.

García se quedó hasta tarde, finalmente, decidió irse al ver al genio bostezando. Un abrazo selló esa reunión y la última promesa, si pasaba algo, la llamaría inmediatamente, sin importar la hora. Él aceptó y ella se fue tranquila.


Tres semanas después.

Terra Mesa, Nuevo Mexico

Faltaban minutos para la medianoche. En una casa de alto, en las colinas, sin luz eléctrica, varias cervezas estaban en una de las mesa. Un joven lleva una para su novia, quien la recibe. Ingrid, su mejor amiga, les da privacidad, y da vueltas, por la casa. Ve a su novio Eddy, y le pregunta donde está el baño. 'Arriba, segunda puerta a la izquierda,' La rubia toma una candela y sube los los escalones a la segunda planta. Dobla a la izquierda, y ve a su otra amiga en un cuarto, besándose con un chico, él la ve y cierra la puerta para no ser interrumpidos. Ingrid sigue caminando y se asoma por una ventana. Desde ahí, ve la calle, donde está una camioneta estacionada. No le da importancia y vuelve a bajar. Esta vez, va hacia la cocina, deja la candela en una cómoda y abre la puerta de vidrio que da al patio. Sale, mira hacia los lados, y camina al otro lado de la casa, la brisa que entra apaga la candela que ella previamente dejó. Llega al frente, ve la camioneta y se devuelve, en ese momento, un extraño le tapa la boca y la arrastra. Dentro de la casa, Eddy la busca, sin éxito. No escucha las pisadas de varios hombres que corren detrás de la propiedad, y bajan hacia el patio. Eddy va a la sala, donde sus amigos están besándose en la alfombra, pregunta por Ingrid, pero no saben donde está. Va a la cocina y sale por la misma puerta, por donde salió minutos antes su novia, se abriga, justo cuando recibe una, dos, más puñaladas. Desde ese momento, solo se escuchará gritos y lamentos.


García iba hacia su guarida, con limpiador y una toalla, cuando lo vio. Alto, rubio, ojos claros, varonil, con un casco de motociclista en la mano. Ella se detuvo, le entregó el limpiador y la toalla a... bueno, ni ella tenía idea de a quien se los dio, se acomodó la blusa, y caminó hacia ese hombre. Entró a las oficinas, y ella lo siguió, hasta que se encontró con Elle.

-Qué haces fuera de tu bunker?

-Iba a archivar... ... las cosas que tengo... ... que archivar, decía García, quien no quitaba la vista del desconocido. Elle volvió a mirar hacia atrás, justo cuando aquel hombre giró su vista y las vio. Se acercó con total naturalidad

-Disculpen.

Elle lo miró fíjamente, -Hola.

-Soy...

-Sean, hola!, en ese momento, Morgan entra a la oficina y lo saluda de mano.

-Ey, Derek!

-Supongo que estás buscando a tu hermano.

-Sí.

-Acompáñame.

Las dos mujeres se quedaron sorprendidas, al ver a Morgan llevarse a Sean.

-El hermano de... Es el hermano de Hotch?

-Puede que Hotch sea adoptado.

-Así que Derecho en Georgetown. Te vas a comer el mundo. Enhorabuena.

-Gracias.

-Sube las escaleras, la primera puerta.

En ese momento, Hotch terminaba de hablar por teléfono...

-Si señora, me da gusto escucharlo... A qué hora?... Oh, está con usted?... Si, hablamos hace unos días, pero no estaba al tanto que sería hoy... claro, es en Nuevo México, la agente Jareau ya me facilitó la información... bien, 20 minutos, perfecto, entonces...

Justo en ese momento, Sean entra a la oficina.

, hola!... Si señora, le mantendré informada...

Hotch se levanta y saluda a su hermano. -Hola, Vaya sorpresa! No te has cortado el pelo desde Acción de Gracias.

-Eso mismo dijiste en Navidad.

-Perdona... Es la primera vez que vienes, te haré la visita turística.

-No puedo entretenerme mucho. Trabajo durante el turno del almuerzo.

-Por poco tiempo. Enhorabuena... Estarás entusiasmado.

Sean baja la vista, le cuesta tener que decírselo, pero deberá enfrentarlo, tarde o temprano.

-No voy a ir a Georgetown.

-Qué?

-Cambie de idea. Me ofrecieron un empleo en un restaurante de Nueva York... No es de chef, pero será una gran oportunidad. Puedo aprender mucho.

-De qué estás hablando?

-Tengo las ideas muy claras.

-Sean, siempre has querido ser abogado. Como papá y como yo.

-Y mira como le fue a papá, un infarto con 47 años.

-Yo creo que lo llevo bien... Oye, si es por estar en Nueva York, allí tienes una excelente facultad de Derecho.

-No me estás escuchando, contesta Sean frustrado al ver que su hermano pretende eso. Hotch no entiende porque hace eso, levanta un poco la voz y sigue insistiendo.

-Sólo te digo que lo pienses... Lo lógico es que vayas a Georgetown.

-Tengo que fiarme de mi instinto.

-Mira, Sean, es típico que alguien que ha perdido a su padre muy joven...

-Sabes qué? Tú no eres él.

-Entonces a qué has venido?

-Buena pregunta.

Sean sale de la oficina y Hotch lo sigue. En la oficina, Elle, García y JJ esperan a que Sean salga. Al verlo, JJ hace una mueca.-Es el hermano de Hotch? No se parecen.

-Sean, escúchame. Sólo tienes 25 años y...

-SABES QUE AARON! NO ME PERFILES!

Sean dio media vuelta y se fue, mientras que las tres amigas lo observan, JJ sonrié irónicamente, -vaya, ya les veo el parecido.

Hotch las observa molesto, así que JJ y Elle se van, dejándo a García, buscando hacia donde ir. Morgan está en su escritorio, y sonrie al ver la escena. Termina con algunos archivos en su mesa, pero algo hace que vuelva a ver hacia la puerta. Strauss entra, y junto con ella, esta él. Después de tres meses, Reid había vuelto.