Capítulo 13
Libros, libros y más libros
Las cosas habían pasado tan rápido que Natsu se confundiera ¿cómo habían llegado a esa situación? Tenía a una muy sonrojada Lucy sentada en su regazo, rodeado por varios miembros del gremio. A su lado derecho estaba Gray, al izquierdo Erza, al frente estaba Levy con ese gran libro que parecía que te rompería la cabeza si te lo lanzaban, ¿Cómo lo sabía él? Lucy le había lanzado libros en más de una ocasión y estaba seguro de que con un golpe de ese libro lo mandaría a volar al otro lado de magnolia, o como mínimo, derechito a la enfermería por unos días. Pero respondamos la pregunta de Natsu ¿Cómo habían llegado a esa situación?
*Flashback*
Esa mañana cuando llegaron al gremio muchos se les quedaron mirando, claro al parecer Erza, Gray y Happy (ese gato metiche, siempre espía y no te das cuenta hasta que llegas al gremio y todos te ahogan con preguntas extrañas) se habían encargado de difundir la noticia por todo Magnolia, ¿Qué Noticia? Que Natsu y Lucy estaban juntos oficialmente. Después de unas cuantas preguntas por parte de las chicas hacia la pareja, se llevaron a Lucy con ellas, mientras el pelirrosa se quedaba mirando cómo se robaban a su novia, mientras él no podía hacer nada para impedirlo. Las chicas eran muy aterradoras cuando querían. Caminó hacia una mesa en donde estaban Gray, Gajeel y los demás, les saludó y quedó con ellos mientras se dignaban a devolverle a Lucy, sino pelearía hasta contra Erza para tenerla de nuevo con él.
Mientras las chicas hacían las típicas preguntas de ¿Quién se confesó primero? ¿se besaron? Y esas cosas, la rubia les respondía con naturalidad, pues, después de todo ellas ya sabían todas las respuestas.
-Juvia desea que su rival de amor sea muy feliz – Lucy sonrió.
-Nunca he sido tu rival de amor Juvia – susurró bajito.
La maga de agua daba saltitos de felicidad mientras un aura rosa con flores y corazones le rodeaba. Las chicas estaban bastantes contentas. La rubia miró hacia una mesa, donde los chicos reían y de pronto se fijó en Natsu, los chicos le preguntaron algo que ella no alcanzó a escuchar, pero la cara del pelirrosa se había puesto roja y luego todos soltaron una risotada. Un brazo de la nada apareció y rodeó a Lucy por los hombros.
-Hola Lucy ¿Cómo estás? – preguntó el chico.
-Ukyo! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo es que sales cuando se te da la gana? No te he invocado.
-Estoy aquí para que comencemos a buscar la cura o la llave, lo que más te acomode. Y no necesitas invocarme, puedo salir cuando yo quiera.
-¿entonces para qué me diste tu llave e hicimos un contrato?
-Formalidades – dijo él despreocupadamente mientras aceptaba un vaso de jugo que Mira le ofrecía – Gracias – esbozó una cautivadora sonrisa.
-¿Formalidades? Entonces ¿Por qué me besaste? Y explícame lo de esta marca – ella apuntaba sus labios con el dedo índice.
-Te besé para dejar la marca, no, no se puede en otro lugar ya lo intenté antes, son esa marca escondes mi llave para que no hayan problemas, solo las personas del gremio lo sabrán, pues ellos ya me han visto, también te servirá para encontrar a mi compañera, pues recordaré donde está, pero no puedo verla, tú serás mis ojos Lucy, yo solo guiaré tu camino y te ayudaré en lo que más pueda.
-¿Qué tipos de peligros? – Erza estaba muy atenta a cada una de las palabras del espíritu.
-Gente extraña que quiera la llave, es por eso que estoy compartiendo esta historia solo con ustedes, es porque son el gremio de mi poseedora y porque sé que ella confía en ustedes, así que les pido que por favor, no hablen de este tema con nadie que no sea del gremio y que tampoco nadie del exterior les escuche.
-¿entonces qué hay de mi misión? – Levy tenía en libro entre sus pequeños brazos.
-No podrás hacerla, la persona que quiere esa información puede ser sospechosa, lo siento – dijo él apenado.
-Pero…tendré que devolver el libro – todos miraron a la peli azul sorprendidos.
-No podemos dejar que alguien más se entere de esto – decía Juvia.
-¿Y si falsificamos el libro? – preguntó Gray, los chicos se habían unido a la conversación. – podríamos entregar un libro con información Falsa y nos quedamos con este. – Ukyo asintió.
-Me parece buena idea, además así podrás realizar tu misión – miró a los que estaban en el gremio.- Gracias por su ayuda chicos.
-Bien, tenemos que darnos prisa con esto entonces – dijo la rubia –será mejor que vayamos a la biblioteca. – los demás asintieron.
Se sentaron en aquella mesa y comenzaron con todo el papeleo que requiere escribir un libro, Levy y Ukyo escribían el libro, mientras que Lucy escribía en otra hoja de papel, su traducción, Erza y Gray trabajaban en el encuadernado, había que hacer una buena replica. Reedus hacia una copia modificada de las ilustraciones del libro, según las indicaciones del espíritu estelar. Todos estaban bastante ocupados. De vez en cuando Mira o Lissana les llevaban jugo o aperitivos para que se tomaran un pequeño descanso, durante los cuales hablaban de muchas de las cosas que ese libro escondía.
A simple vista solo era una historia romántica, pero poco a poco se daban cuenta de que habían cosas que desconocían, una de ellas era que el lugar en donde los llevaría Ukyo habría un pequeño cofre que contenía algo en sus interior, no se mencionaba que era, solo decía que era la clave para encontrar la llave. También mencionaba que en la época en la que ocurrió todo ese incidente había sido hace cientos de años atrás, en la época en la que los dragones surcaban los cielos y las personas los admiraban como dioses. Ese tema llamó la atención de Natsu, quien estaba un poco adormilado sentado al lado de Lucy, mientras veía como ella escribía, con su hermosa caligrafía, una especie de informe con la traducción del libro falso, y también la de Gajeel que roncaba sonoramente al lado de Levy. La tarea del Dragon Slayer de metal era hacer la cerradura del libro, la cual parecía de hierro, pero mientras que Erza y Gray no terminaran, él no podía hacer nada y solo se dedicó a dormir.
Cuanto más pasaba el tiempo más miembros del gremio se acercaban a ayudarles, y sin darse cuenta la mesa ya estaba repleta de papeles y había magos escribiendo por todas partes, Lucy había dejado la traducción para ayudar a escribir el libro, aunque no sabía mucho de runas, Ukyo le explicó que no importaba, pues nadie más sabría qué era lo que decía el libro, así que no importaba que lo que estaba escrito no concordara con la traducción. Por lo que la maga cedió su puesto a Laki, Bisca, Juvia y Erza, quien había abandonado a Gray mientras el pobre mago de hielo seguía batallando con el encuadernado, pero ya tenía compañía, muchos de los hombres del gremio le ayudaban, por lo que Titania había ido a ayudar a las chicas.
-Hacer libros es de Hombre.
-Maldito encuadernado. – decía Gray.
-Hey cubo de hielo ¿tan débil eres que no puedes hacer la tapa de un libro? – reía Natsu.
-Cállate cabeza de fosforo, al menos yo no estoy de vago.
-¿Quién está de Vago? – preguntaba Natsu mientras cargaba una pila de libros para llevarlos a una estantería cercana.
-Silencio chicos, estamos trabajando – decía Erza mientras escribía emocionada.
Después de un tiempo Lissana entró para llevarse los vasos y anunciar que la comida estaba lista. Inmediatamente todos los miembros del gremio se fueron a comer, estaban agotados, habían trabajado bastante. Ukyo dijo que se verían en un par de horas, y todos asintieron antes de ir a comer.
Después de un merecido descanso para los magos de Fairy Tail, y de un exquisito almuerzo, cortesía de Mirajane, muchos estaban dormidos sobre las mesas, otros habían salido a despejarse, muchos se aprovecharon de las camas de la enfermería para descansar, otros simplemente conversaban, como en la mesa donde se encontraban Gray, Erza, Happy, Natsu, Wendy, Lucy y Charle. Ellos hablaban animadamente sobre cosas triviales y reían de las discusiones de Gray y Natsu.
Ambos estaban a punto de comenzar una de sus típicas peleas infantiles, cuando la cabeza de Lucy se apoyó en el brazo del pelirrosa. La chica abrazaba a Happy, quien también estaba dormido, pues el exceed había ayudado a Natsu con los libros. Gray miró a Lucy, quien se encontraba con los ojos cerrados, al parecer se había quedado dormida, el pelirrosa le pasó un brazo por los hombros y la acunó contra su pecho, pronto la mayoría de los miembros del gremio estaban dormidos.
La puerta se abrió y un hombre con una capa negra entró despacio, estaba sorprendido al ver aquel silencio, incluso pensó que se había equivocado de gremio, hasta que escuchó el amable saludo de la camarera de Fairy Tail
-Bienvenido – ella esbozó su hermosa sonrisa.
-Oh!, pero si es Mirajane, por un momento pensé que estaba en otro gremio, ¿Por qué están todos tan callados?
-Todos están muy cansados están ayudando con algo muy importante – el hombre la miró interrogante – ven, siéntate Gildarts, te explicaré todo – la albina comenzó a explicar la historia al mago, mientras él solo asentía y preguntaba algunas cosas.
-Sigo sorprendido, es extraño tanto silencio, no se cansan de las peleas, pero sí de unos libros – dijo con burla y una sonora carcajada. – me alegra decir que tengo una información que podría servirles, pero primero tengo que hablarlo con el maestro, puede ser un poco peligroso – Mira asintió y Gildarts se encaminó hacia la oficina del Maestro.
Después de eso muchos comenzaron a despertar y a volver a la biblioteca. Después de otro par de horas trabajando Mira bajó con jugos para todos y Lucy le ayudó a llevar los vasos que estaban en la biblioteca, pero cuando volvió vio que todos trabajaban y que había tanta gente que ya no había lugar para sentarse, incluso el puesto que ella estaba utilizando, al lado de Natsu, había sido ocupado por Erza que escribía las traducciones y Natsu le ayudaba a ordenar las hojas. Suspiró, tendría que buscar un lugar para seguir con su parte.
-¿A dónde vas Luce? – preguntó el pelirrosa mientras la veía alejarse.
-La biblioteca está llena, voy a escribir en otra parte – dijo ella.
-No es necesario Lucy – dijo Erza – Natsu te dará su puesto ¿verada? – dijo amenazadora.
-Sí, claro, ven aquí Luce – dijo el chico tranquilamente y estiró sus brazos hacia la rubia, quien caminó sin dudar, como si fuera atraída por un imán. El chico cerró los brazos alrededor de la cintura de ella, ella correspondió el abrazo rodeando la cabeza del chico con los suyos.
-A trabajar, a trabajar, luego tendrán tiempo para hacer lo que quieran - Grau se burlaba de ellos.
Natsu jaló a Lucy y la sentó en su regazo, ella se removió incomoda, pero él se excusó en que tenía que ayudar a Erza con los papeles, lo cual era una mentira, pues solo quería tenerla cerca. Ella no dijo nada más y se puso a escribir, estaba cómoda, a su lado había una pila de hojas que Natsu iba ordenando a medida que Erza terminaba de escribir y al otro lado tenía una pila con las que escribía Lucy.
-Luce tu cabello me da cosquillas – se quejó después de un tiempo. El cabello de Lucy le molestaba en la nariz.
-Lo siento – ella tomó su pelo y lo ató en una coleta alta – ¿está bien así?
-S-si – el aroma de la piel del cuello de Lucy le había golpeado de sorpresa, abrazó un poco más la cintura de la chica, aprovechando que Erza escribía y la pegó un poco más a él.
Apoyó su barbilla en el hombro de la chica y besó su cuello disimuladamente, ella se sorprendió, pero no le dijo nada. Luego de un rato comenzó a juguetear con el cabello de la maga y algunas veces soplaba hacia su piel. Estaba tan embobado con su aroma que no se dio cuenta de que todos los que estaban en la biblioteca habían comenzado a mirarle.
*Fin del Flashback*
Y por eso ahora se encontraban en aquella situación, algunos miraban más disimulados que otros, pero era imposible no darse cuenta del sonrojo en el rostro de la rubia y de que la causa de dicha reacción fuera que el Dragon Slayer estuviera lanzándole suspiros al cuello de la pobre muchacha que intentaba escribir. Cuando el pelirrosa se percató de que lo miraban, solo se sonrojó un poco, luego volvió a besar el cuello de su compañera y sintió como un escalofrío recorría la espalda de la chica. Soltó una risa bajita y agregó a la pila, la hoja que Erza le entregaba.
Se volvió a apoyar en el hombro de Lucy sintiendo su aroma, se sentía un poco incómodo con tantas personas mirándolos, pero ya se acostumbraría a eso.
Después de un día terrible, muchos de los magos se retiraron temprano para descansar, Gray, Gajeel y Elfman habían terminado el encuadernado. Habían logrado reescribir más de la mitad del libro y de seguro terminarían al día siguiente. Ese día, fue uno de los más silenciosos en Fairy Tail.
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Continuará…
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Hola ¿Cómo están? ¿les gustó el capítulo?¿Qué es lo que sabe Gildarts? ¿Quién será el misterioso personaje que pidió la traducción del libro? Esas y muchas preguntas más se responderán en los siguientes capitulo. Gracias por leer.
PD: Se supone que actualizaría ayer, pero no alcancé a terminar el capítulo y estaba muy cansada.
Nos leemos pronto, espero sus comentarios, dudas, críticas, etc. Bye Bye
