Sasuke notó como el cuerpo de Sakura se relajaba ante sus caricias, cosa que hizo sonreír al moreno. Succionó el pezón de la pelirrosa, y pudo notar como este se ponía erecto dentro de su boca, cosa que lo hizo gruñir.

La pelirrosa por su parte no pudo contener el gemido que salió de sus labios. Tal y como se dijo en su momento, dejarse llevar le proporcionaba un gran placer. Pudo notar como su marido sustituía su boca por su mano, para "atacar" el otro pecho de la joven.

Mientras tanto, Sasuke bajaba lentamente la mano que le quedaba libre por la silueta de su esposa, provocando que la ojijade temblara como una hoja. Su mano se detuvo al llegar al centro de la muchacha, que comenzó a tensarse. Cuando tomó su clítoris entre sus dedos, comenzó a hacer círculos sobre él. Las piernas de la chica comenzaron a temblar.

Los ojos de Sakura permanecían cerrados, disfrutando al máximo de las descargas de placer que recorrían su cuerpo. Cuando notó las caricias de su marido en el punto más erógeno de su ser pensó que sus piernas no aguantarían tanto gozo.

Sasuke, al ver que las piernas de la chica comenzaban a temblar se incorporó dejando a una desconcertada Sakura. Su desconcierto no llegó a durar ni dos segundos. Sasuke, tomándola por las nalgas la alzó para que atara sus piernas a su cintura. Ambos se miraron, jade contra ónix; no necesitaban palabras para saber qué es lo que pensaba el otro, sus cuerpos hablaban por sí solos.

Se fundieron en un beso apasionado. Sus corazones latían descontroladamente. En algún momento de los hechos, la toalla de Sasuke se desprendió de él, dejándolo en las mismas condiciones que su mujer.

Sakura no sabía muy bien cómo, pero ahora se encontraba tumbada en la cama con su marido encima; ninguno de los dos había roto el beso. Cuando la necesidad de aire los obligó a separarse, volvieron a mirarse a los ojos. Sakura se quedó impactada.

-Sa…sa…Sasuke-kun, tus ojos, son rojos- dijo tartamudeando, debido al placer que estaba sintiendo en ese momento, al igual que el desconcierto.

Sasuke estaba tan inmerso en su tarea de darle placer a su mujer que ni siquiera de había dado cuenta de que había activado el Sharingan. Con un gruñido pudo decir.

-No te preocupes, sabes que no te haré daño- dijo mientras volvía a juntar sus labios con los de la pelirrosa.

-Sasu…Sasuke! ¿Por qué tienes los ojos así?- preguntó cómo pudo la pelirrosa. Los ojos de su marido le recordaban tanto a los de Itachi.

Separándose de su mujer, Sasuke, la miró fijamente y con voz ronca le dijo.

-Sakura, no te voy a hacer nada que tú no quieras que te haga- dijo con voz sensual a su oído- se te quedas más tranquila después te contaré el porqué de mis ojos. Además, deberías relajarte, en teoría estamos de luna de miel- dicho esto se lanzó al cuello de su mujer, que dando un suspiro volvió a prestarle atención a las caricias de su marido. Sin embargo, decidió que no iba a quedarse quieta.

-¿Y si te dijese en este momento que parases lo harías?- preguntó jocosa la pelirrosa.

Sasuke se detuvo. Apoyó su peso en sus codos y miró a su mujer. Al ver que en la cara de la pelirrosa no había molestia sino diversión, el moreno sonrió de manera altiva. Conque quieres jugar Sakura. No sabes lo que acabas de hacer-Pensó el pelinegro.

-Te dije que no te haría nada que no quisieses. Dudo mucho que quieras que pare SA-KU-RA- dijo Sasuke mientras empezaba a besarle el cuello.- Es más, haré que me supliques que te lo haga.

Nada más decir esto, comenzó a besar el cuerpo de la pelirrosa, empezando por su cuello, bajando hasta su pecho, donde se entretuvo succionando y lamiendo los pezones de la ojijade. Cuando la respiración de su mujer se fue haciendo más entrecortada, Sasuke pensó que ya era hora de dejar los pechos de su mujer. Sin embargo, Sasuke estaba lejos de acabar. Siguió bajando, rozando con sus labios el vientre de la chica; a continuación, llevó una mano hacia el centro de su mujer.

Sakura no podía ni siquiera hablar, las palabras se le atragantaban en la garganta. Lo único que podía salir de sus labios no era otra cosa que gemidos; gemidos del placer que le estaba brindando su marido. Cuando sintió las manos de su marido en ese lugar que tanto placer le brindaba pensó que se moriría. Grande fue su sorpresa al notar como los labios de su marido se posaban en uno de sus muslos. Abrió los ojos a más no poder.

-Sa…sa..sasuke ¿qué.. qué haces?- preguntó Sakura entrecortada. No creía que su esposo fuese a hacer lo que ella pensaba que iba a hacer.

-¿Qué qué hago?¿Acaso no lo ves esposa mía? Voy a hacer que me supliques que te haga mía- dijo con voz ronca el pelinegro. Tras decir eso, sus labios sustituyeron a su mano.

En ese instante la reacción de Sakura no se hizo demorar. El gemido que salió de la garganta le sorprendió hasta a ella misma. La lengua de Sasuke se movía en círculos sobre su clítoris, y continuaba lamiéndole todo su centro, de arriba abajo, con movimientos regulares.

Sakura no podía hacer otra cosa que gemir; sus manos tiraban del pelo del moreno, en un intento por calmarse a sí misma.

-SASUKE-KUN!- gritó la pelirrosa mientras tiraba todavía más del pelo de su marido. No paraba de gemir. El placer que estaba sintiendo ahora no tenía par. Sin embargo la pelirrosa notaba como necesitaba algo más, como si su placer pudiese ascender todavía más.-SASUKE-KUN, DETENTE POR FAVOR.

Sasuke paró, por un instante, solo para mirar a los ojos a la pelirrosa. Lo que vio lo hizo ponerse todavía más caliente: su esposa retorciéndose de placer, con las mejillas sonrojadas, con sus ojos cerrados por el placer y con sus labios entreabiertos por el que solo salían gemidos con su nombre.

-¿De verdad quieres que pare?- preguntó Sasuke con voz ronca.- Dímelo una sola vez más y pararé, pero como no me lo digas pienso hacerte mía durante toda la noche.- dicho esto continuó con lo que estaba haciendo hasta ese momento.

Sakura no podía hacer otra cosa que no fuese gemir. Su mente quería decirle que parase, mientras que su corazón y su cuerpo gritaban por que siguiese más. Al final, como casi todo en la vida, se dejó guiar por el corazón.

-SASUKE-KUN- el moreno sonrió al ver la "contestación" de la pelirrosa.

-Pídemelo Sakura, pídeme que te haga mía- le susurró en el oído mientras sus manos seguían haciendo de las sueñas en el cuerpo de la pelirrosa.

No quería ceder, Sakura no quería ceder pero su cuerpo actuaba por sí solo. Intentó contenerse mordiéndose el labio, pero le resultó más que imposible.

-Sasuke-kun, por favor- dijo apenas en un susurro la pelirrosa.

-Por favor ¿qué Sakura?- preguntó Sasuke; le encantaba "torturar" a su mujer. Ver que ella lo necesitaba. ¿Acaso te estás enamorando Sasuke?- una voz en su cabeza lo hizo parar unos intantes.- Ni de broma. Esto es solo sexo, nada tiene que ver con el amor y esas estupideces.

-Sa…sa…sasuke-kun, por favor, hazme tuya- la voz de la pelirrosa era apenas un susurro.

-No te he oído Sakura, ¿has dicho algo?- preguntó Sasuke con deseo.

-¡HAZME TUYA!- gritó la pelirrosa, girando su cabeza avergonzada.

Sasuke al ver que su mujer apartaba su mirada, con una mano le giró la cara, obligándola a mirarlo.

-No te avergüences nunca de pedirme que te haga mía. Eres mi mujer, y como tal tengo que cumplir con mi deber para contigo- y sin más que decir; se adentró en la pelirrosa.

El gemido por parte de ambos no se hizo de esperar. Sasuke empezó con un ritmo fuerte, haciendo que la pelirrosa no parara de gemir. Sus manos recorrían y arañaban la fuerte espalda del pelinegro, haciendo que éste embistiese con más fuerza a la pelirrosa.

-SASUKE-KUN-gritó la pelirrosa, apretando más su cuerpo contra el de Sasuke.-SASUKE.

Sasuke por su parte no podía hacer otra cosa que aumentar el ritmo del vaivén. Escuchar su nombre de los labios de la pelirrosa en esa situación hacía que su sangre hirviese.

Se dio cuenta que su miembro estaba siendo aprisionado por las paredes de la joven. Ella estaba a punto de llegar, por lo que aumentó todavía más el ritmo. Las paredes de Sakura apretaron su miembro con todavía más fuerza; su mujer empezó a sacudirse del placer, a arquearse contra su cuerpo, a gritar a los cuatro vientos su nombre.

Sasuke notaba como estaba a punto de llegar, por lo que aumentó más el ritmo y la profundidad de las embestidas.

El orgasmo lo sacudió como una descarga que le recorrió por todo su cuerpo. Asió las caderas de su mujer con fuerza y dejó dentro de ella todo su ser. El gemido gutural que salió de su garganta le sorprendió hasta el propio pelinegro.

-Sakura- dijo en apenas un susurro el pelinegro mientras apoyaba su frente en la de la chica, mientras ambos intentaban recuperar el aliento.

Sasuke, a regaña dientes, salió de su mujer y rodó hasta ponerse al lado de ésta. A continuación, cogió a la pelirrosa y la "obligó" a apoyar su pelirrosa cabeza en su bien formado pecho.

Estuvieron así durante un rato, ella haciendo círculos en el pecho de él, y él acariciando el brazo y la cintura de ella.

Cuando Sakura estaba a punto de dormirse, la voz de Sasuke la hizo reaccionar.

-Es un dojutsu- dijo simplemente. Sakura se giró lo suficiente para mirar al moreno a la cara. Al ver que la pelirrosa ponía cara de no entender nada, Sasuke suspiró de fastidio.- Mis ojos, es un dojutsu llamado Sharingan, me permite copiar los movimientos del rival, al igual que gravar en mi memoria determinadas imágenes, entre otros usos. Es un Kekkei Genkai del Clan Uchiha; solo los más fuertes lo tenemos- dijo el moreno. Miró a la pelirrosa que prestaba atención a lo que decía- si alguna vez tenemos hijos, seguramente ellos también lo heredarán.

-¿Por qué me lo cuentas ahora?- preguntó con voz calmada la pelirrosa. Si decía la verdad, se encontraba bastante a gusto entre los brazos de su marido, y no le apetecía que por una charla de las suyas el ambiente cambiase.

-Te dije antes que te lo diría- dijo Sasuke con el tono de voz suave; él también se encontraba a gusto en ese momento, aunque le molestase admitirlo.

Sakura se incorporó un poco para mirar de más de cerca a su marido. La mirada que éste le dirigía no era de indiferencia, ni siquiera estaba serio. ¿Estaría Sasuke Uchiha a gusto con ella?

Sakura empezó a sonreír.

-¿Qué imagen querías gravar con tu Sharingan Sasuke-kun?-preguntó la pelirrosa con una sonrisa traviesa mientras que con dos dedos hacía círculos sobre el pecho del muchacho. La pregunta hizo que Sasuke girara su cabeza avergonzado. Es rápida para captar las cosas de su alrededor-pensó Sasuke. Sakura sonrió pícara al ver la cara de su marido- y otra cosa… ¿Qué era eso de que no pararíamos en toda la noche?

Sasuke al ver la cara jocosa de su mujer perdió toda la razón que le quedaba. De un movimiento la puso debajo de él.

-Deberías de haber recordado que soy el Señor de las Tierras del Fuego, y como bien sabes, quien juega con fuego se acaba quemando SA-KU-RA- dijo Sasuke al oído de la pelirrosa.

Esa noche Sakura pudo comprobar que, efectivamente, Sasuke Uchiha cumplía con su palabra.


El sonido de los pájaros advirtió a Sakura que el Sol ya había salido, y por consiguiente, el día tenía que comenzar. Con un gruñido de desgano se dispuso a incorporarse de la cama. Sin embargo, notó que algo, o mejor dicho alguien, la jaló hacia la cama. Sakura chocó con algo duro, pero estaba tan dormida todavía que no sabía que pasaba.

-Duerme un poco más mujer, para un día que podemos tomarnos de descanso madrugas. No hay quien te entienda- la voz de su marido la sacó de ese estado de somnolencia en el que se encontraba. Abrió mucho los ojos. Era la primera vez que cuando despertaba su marido se encontraba a su lado en la cama.

Le vinieron recuerdos de la noche anterior, y sus mejillas se sonrojaron.

Sasuke por su parte, le rodeó con una mano la cintura y asió a la pelirrosa todavía más a su cuerpo.

-Duérmete muchacha, hoy saldremos tarde, y como en esta aldea alguien podría reconocernos será mejor permanecer en la habitación.- dijo Sasuke con fastidio, para una vez que podía relajarse su mujer tenía que madrugar.

-¿Pero y Suigetsu y Karin?-preguntó Sakura.

Sasuke mostró una sonrisa socarrona mientras empezaba a acariciar la espalda de su mujer.

-Sakura, esos dos estarán ahora mismo haciendo lo que tú y yo hicimos anoche- dijo con sorna, provocando un mayor sonrojo en la pelirrosa.

Sakura fue a protestar cuando notó que su marido le besaba la cabeza.

-Duerme Sakura, porque si no lo haces no te puedo prometer que tenga control de mí mismo, y puesto a que a partir de esta noche no pararemos de andar hasta que lleguemos a otra aldea necesitas tener todas tus fuerzas- dijo con voz suave Sasuke.

Sakura no podía salir de su asombro. Aquel beso había sido el gesto más dulce que Sasuke había tenido con ella. Tanto había sido, que empezó a notar como su corazón comenzó a latir con fuerza, y en su estómago empezaron a revolotear mariposas.

Levantó la cara para mirar a su esposo, quien tenía mirada serena. Sasuke se inclinó y rozó levemente los labios de Sakura.

Ésta después de ser besada por su marido, recostó su cabeza en el pecho del pelinegro. Se fue durmiendo otra vez poco a poco, con un pensamiento que la sentenciaría para siempre. Maldito seas Uchiha, has hecho que me enamore de ti.


Sasuke, al notar que su mujer se volvió a quedar dormida se incorporó de la cama, apoyando su espalda contra el cabecero de la cama.

Hacía mucho tiempo que no se sentía tan bien, tan ligero, tan relajado, tan… vivo. Miró hacia la pequeña pelirrosa que dormía plácidamente a su lado. Definitivamente esa mujer lo estaba cambiando.

Se pasó una mano por su cabello, mientras maldecía. Hacía mucho tiempo que no sentía eso por una persona (exceptuando a su madre). La última vez que manifestó sus sentimientos hacia una persona, ésta los usó en su contra, matando a su padre.

Maldito seas Itachi, me has condenado a vivir sin poder confiar en nadie- pensó el moreno.

Justo en ese momento su esposa se movió dormida. Murmuraba cosas sin sentido mientras que movía su mano hacia donde se suponía que estaba Sasuke instantes anteriores.

-Mmm… Sasuke-kun, ¿Por qué no me abrazas?- preguntó una pelirrosa semidormida- ¿Ya te cansaste de mí?- preguntó con un puchero en su cara. Sasuke estaba más que seguro que su mujer estaba completamente dormida, que era su subconsciente la que hablaba por ella. Aun así sonrió se volvió a acostar al lado de su mujer y le pasó una mano por encima de su cintura, abrazándola contra su pecho.

Sakura, al notar el abrazo de su marido y su espalada reposar en el fuerte pecho de su marido, soltó algo parecido a un ronroneo de agrado y volvió a quedarse plenamente dormida.

Sasuke apretó todavía más a su mujer contra él.

¿Qué haré contigo Sakura? De verdad te lo digo, me has dejado en jaque mate- tras decir esto, él mismo se dispuso a acompañar a su esposa en el mundo de los sueños.


Hola a todos!, Otra vez más siento la demora, pero es que después de una mudanza dantesca, ahora es que tengo un poco de tiempo para poder escribir.

Sé que el capítulo me salió muy corto, pero me parecía que el resto de la trama que tengo pensado para los próximos capítulos no encajaba muy bien con esta parte.

Espero que les guste de verdad!. Gracias a todos los que leen mi fic y un especial agradecimiento a las siguientes personas por haber sacrificado un pellizco de su tiempo para poner un review:

-drako lightning

-Risa-chan: en cuanto a tu pregunta de que si Sasuke tendrá un "rival", he de decirte que sí ;). No digo más que si no se podría considerar spoiler jajajaj

-Guest: Créeme, Sasuke verá que su mujer es toda una kunoichi. No digo más porque todavía no tengo muy claro en qué momento va a ser pero estate seguro de que pasará.

-Arelis

-Kikyo-chan

-HarunoCande

-Isa Dreyar

Gracias de todo corazón! Me alegra saber que os gusta mi fic! Intentaré actualizar tan rápido como pueda. Un beso muy fuerte.

Lakunoichiftv