No me culpen si les da hambre... ^^ ESPERO QUE LES GUSTE !

[NARUTO NO ME PERTENECE] - Pero lo que leerán a continuación es contenido creado por mi.


NOS VAMOS DE VIAJE - [CUARTA PARTE]

Sarada y Boruto caminaban por los pasillos del enorme edificio donde se iban a hospedar, se sentían como en un hotel.

Todos los shinobis que pasaban al lado del par de amigos los saludaba con una reverencia, al mini rubio por ser hijo del Hokage, y a Sarada por ser hija del poderoso Sasuke Uchiha.

-Me incomoda que todos nos miren, en Konoha no nos pasa – Sarada estaba totalmente consciente que ella y Boruto eran… importantes en el mundo ninja.

-Te estaba por decir lo mismo – contestó él.

-Boruto-sama! – gritó un hombre con un delantal con el símbolo de la aldea de la Nube, estaba corriendo hacia ellos – soy el chef personal de Raikage-sama, necesito tu ayuda por favor –

-Eh? –

-Necesito que me digas qué le gusta a tu padre, no quiero que el Hokage se decepcione de nuestra comida –

Sarada se acomodó los lentes y sonrió. Una lamparita se había prendido sobre su cabecita.

-Ambos te ayudaremos –

-¿De verdad? – preguntaron Boruto y el Chef a la vez. El aspirante a ninja miró a su amiga con mala cara.

-Claro que si – por otro lado la Uchiha sonría de oreja a oreja.

-Acompáñenme a la cocina… por cierto… tu eres Sarada… Uchiha Sarada ¿verdad? Tu padre hizo que el anterior Raikage se cortara un brazo – el chef empujaba a los niños en dirección a la cocina.

-Si, me lo comentaron – contestó ella algo nerviosa.

-No conozco a Sasuke-san y ya le tengo miedo – comentó Boruto y su amiga lo fulminó con la mirada – Por cierto… a mi no me engañas ¿qué planeas? – susurró.

-¿Acaso no piensas? Podemos hacer que este señor nos cocine todo lo que nosotros le pidamos durante nuestras vacaciones– Sarada le guiñó un ojo y su amigo sonrió de oreja a oreja.

Una vez en la cocina el chef se paró en frente de los niños, ya tenía puesto el gorrito y se había arremangado su remera.

-Vamos, díganme, ¿qué le gusta a Naruto-sama? Faltan dos horas para la cena y se me acaba el tiempo.

-Mh… le gusta el ramen… - empezó Boruto.

-Es más, come ramen casi a diario – completó Sarada.

-¿Ramen? Nunca he hecho ramen –

-Qué lastima. Mi padre se irá de estas tierras decepcionado… - el pequeño dio media vuelta pero el chef lo detuvo con su cucharón.

-Haré lo que sea, pero por favor ayúdenme a preparar ramen –

-¿Lo que sea? – preguntaron al unísono - Sabemos perfectamente la receta.


Himawari se despertó de su mini siesta y lo primero que vio fue a su madre a su lado profundamente dormida.

¿Dónde está papá? Si mamá estaba en la habitación, entonces papá no podía estar tan lejos… ¿O no? La menor de los Uzumaki se bajó de la cama y salió de la habitación… empezó a tocar cada puerta que veía, en todas preguntaba por su padre.

-¿Eres hija del Hokage? – preguntó una kunoichi.

-Si, soy Uzumaki Himawari –

-¿Estas perdida pequeña? – la mujer salió de su oficina y se agachó - ¿Quieres que te ayude a encontrar a Naruto-sama? –

-Si, por favor – la pequeña no quería activar su Byakugan ahora que estaba con una desconocida, se lamentó por no haber recordado sobre su Byakugan antes.

-Me dijeron que el Raikage está en una reunión con tu padre, ya casi es hora de cenar, vamos a ver si ya terminaron –

-Si – Ambas comenzaron a caminar en dirección contraria al camino que había tomado Himawari "estoy totalmente perdida" pensó.

Cuando pasaron por la cocina la kunoichi escuchó risas de niños y se paró en seco.

-Este idiota, cuando aprenderá a no traer a sus hijos al trabajo, Darui-sama lo va a mandar con Gaara-sama de una patada – abrió la puerta de golpe y se encontró con el chef dándole la espalda concentrado con su tabla y cuchillo y a un par de niños totalmente blancos a causa de harina, sentados en la mesa – CUANTAS VECES TE HEMOS DICHO QUE NO TRAIGAS A TUS HIJOS AL TRABAJO, ENTIENDO QUE TU MUJER SEA UNA ANBU PERO DÉJA A LOS NIÑOS CON UNA NIÑERA O…

-¿Himawari? ¿Qué haces con esa mujer? – preguntó Sarada quitándose los lentes.

-Papá y mamá te dijeron muchas veces que no hables con extraños – dijo Boruto y se quitó algo de harina con un paño.

La kunoichi que acompañaba a Himawari palideció.

-¿Ustedes son Uzumaki Boruto y Uchiha Sarada? –

-Sí, y me están ayudando a preparar la comida para la cena – dijo el chef sin dejar de cortar sus verduras.

-Perdón por mi atrevimiento, pensé que eran los hijos de este hombre, por favor, no le digan nada a Naruto-sama ni a Sasuke-sama – la mujer hizo una reverencia y agachó la cabeza.

-No conozco a mi padre –

-Tranquila, no le vamos a decir nada a mi papá, pero… ¿Puedes ayudar a este señor? Falta media hora para la cena – dijo Boruto.

-Permítanme llevar a tu hermanita con tu padre, lo está buscando desde hace rato.

-Por supuesto – dijo Boruto sonriendo.

La mujer tomó a Himawari de la mano y se alejó.

-Acá todos nos tratan como si fuéramos de la realeza – susurró Boruto.

-Estaba pensando lo mismo – contestó Sarada y se bajó de la silla – vamos a bañarnos, seguramente Hinata-san ya se despertó.

-Tienes razón, si mi mamá nos ve así volaremos por los aires –

-Chef-san, nos vemos en la cena, recuerde nuestro trato – dijo Sarada y tomó a Boruto del brazo.


Himawari estaba cansada de caminar, no pensaba que ese edificio que era una mezcla de oficina y hotel fuera tan grande. Cuando por fin llegaron a la oficina del Raikage la pequeña abrió la puerta sin avisar y entró corriendo.

-¡Papá! – Naruto giró a cabeza y se puso de pie.

-¡No espera! - la kunoichi quiso detenerla pero era tarde, Himawari estaba en los brazos de su padre.

-¿Himawari? –

-Raikage-sama, Hokage-sama, mil disculpas, la pequeña estaba desesperada por encontrar a Naruto-sama – dijo la chica haciendo otra reverencia.

-No te preocupes, después de todo ya habíamos terminado la reunión – dijo Darui.

-Himawari eres una traviesa – dijo Naruto, su hija seguía en sus brazos – no puedes entrar a otra oficina sin avisar a menos que sea la mía, ¿entendiste? Discúlpate con el Raikage.

-Lo siento – dijo la pequeña con algo de miedo hacia el moreno.

-Está todo bien Hima-chan – contestó Darui sonriendo.

Media hora después Boruto, Sarada – ambos con el pelo húmedo – Hinata, Himawari, Naruto, Darui y demás Shinobis de confianza para el Raikage estaban degustando ramen, onigiris, sopa de miso, salmón ahumado, gohan y toda clase de ensaladas y platos no muy comunes en ese país.

-Este ramen está exquisito ¿cómo sabías que es mi comida favorita? – le preguntó Naruto a Darui.

-De hecho yo le dije al chef que cocinara lo que él quisiera, porque no sabía lo que te gustaba y no te lo pregunté –

Boruto y Sarada intercambiaron miradas cómplices. Hinata sabía lo que habían hecho, los había pescado tratando de lavarse el pelo para zafar de un regaño seguro, pero les salió todo mal.

[...]

-¿Así que asustaron al Chef del Raikage para que él cocinara ramen y otra cosa que no me van a decir? –

-Es que es una sorpresa – dijeron al unísono.

-Prometemos que no es nada malo – dijo Sarada.

-Bueno – la Hyūga suspiró – pero no van a ir así a cenar, Sarada, ve a tu habitación y báñate, Boruto se bañará acá –

-Está bien – los amigos dieron media vuelta para irse cada uno por su lado pero la mujer del Hokage les tomó del cuello de sus ropas –

-Si vuelven a hacer algo así los encerraré y hablaré con Naruto-kun y con Sakura-san ¿Entendido? Entiendo que están de vacaciones pero les ruego que no hagan quedar mal a Naruto, es el Hokage.

-Mamá solamente nos aprovechamos del chef para que horneara…

[...]

-EN CINCO MINUTOS LLEGA EL POSTRE – dijo el Chef desde la puerta del gran salón donde estaban cenando.

-¿Postre? ¿No había helado, ensalada de fruta y frutillas con crema? – preguntó Darui terminando su ramen.

-Tal vez quiere sorprender a Naruto-sama – dijo uno de los shinobis presentes.

-No sé qué haré con ese Chef, a veces da muchas molestias… - el Raikage suspiró perezoso.

-Pues si quieres despedirlo me lo llevaré a mi aldea, cocina delicioso – dijo Naruto.

Hinata lo fulminó con la mirada.

-Pero no hay mejor cocinera que mi esposa –

Tres minutos después apareció el famoso chef siendo ayudado por la kunoichi –que estaba llena de harina y crema por todas partes- que había ayudado anteriormente a Himawari con un pastel que tenía dibujado en la parte de arriba unas caricaturas de ambos Kages y los símbolos de las aldeas sobre sus cabezas.

-¿Esto se te ha ocurrido a ti? – preguntó Darui mirando a la joven.

-No Raikage-sama, ha sido idea de estos niños – señaló a Boruto y a Sarada que ya tenían sus platos para el postre listos para degustar ese pastel de chocolate y dulce de leche con toque de crema.

-¿Toda la cena idea de ustedes dos? – Naruto miró a los niños.

-Si – dijeron al unísono con orgullo en sus voces.

-Ellos dos me enseñaron varias recetas nuevas – dijo el Chef.

-Naruto, me quedaré con tu hijo y con la hija de Uchiha Sasuke para que le enseñen recetas a mi Chef. Y tu hija es preciosa. ¿La puedo adoptar?

-Olvídalo, no me imagino mi vida sin ellos tres.

-Se salvaron esta vez – les susurró Hinata [sonriendo] a Sarada y a Boruto.

Continuará…


-JuHinamori.