La maldad de un corazón

"Las almas ruines sólo se dejan conquistar con presentes y placer mundano."


Me sentía a morir, tenía miedo de que Edward pudiera pensar que le abandone, no eran los puños que me proporcionaba James lo que me dolía, estaba adolorida por las fuertes punzadas de mi corazón.

Observe adolorida como James tomaba el teléfono, y lo veía sonreír malévolamente hacia a mí.

-Hola pequeña Rose, te habla tío Jamie, me haces un favor muñeca, ¿Me pasas a tus hermanos?- Vi como James fruncía levemente el seño.

-Pequeña tengo algo interesante y de gran valor para los hombres Cullen, mira te los muestro.- Dejo la bocina mirando hacia nosotras, y él con su amenazante cuchillo me lo clava en la pierna, y como no un grito espantoso escapa de mis labios. El regreso al teléfono y mostro una sonrisa burlona, estaba disfrutando con nuestro dolor.

-Tranquilo Edward, tío Jamie, tiene paciencia así que si quieres ver a tu hermosa princesa junto con su prima debes venir aquí con veinte millones de dólares a y no lo olvides solo, te espero en el apartamento que queda tres calles más abajo del burdel, en el tercer piso, adiós sobrino Edward, dele mis mejores deseos a la familia. A se me olvidaba si no vienes solo- El cuchillo se clavo en mi otra pierna por lo que otro grito desgarrador se escapo –Ya sabes Eddie trae el dinero o si no… Adiós- El teléfono quedo con la bocina en alto, la habitación se vio inundada de un silencio abrumador, me di cuenta un suave sollozo cerca de mí pero no podía ver, ya que tenía una venda sobre mis ojos, un recuerdo que inundo mi cabeza, un joven más pequeño que yo, aproximadamente dos años de edad, me limpiaba con cuidado mis mejillas, cuando pude ver el pañuelo tenía sangre. Un golpe me devolvió a la cruel realidad, en donde solo éramos marionetas de un sádico juguetero.

- Ya ves lo que ganas, por engañar a tu futuro prometido mi querida Bella, pero sabes algo, no creo que le guste la carta que le envié con todas tus aventuras, espero que disfrutes en una camilla de hospital, o porque no bajo tierra- Dijo siniestramente las últimas palabras, mientras se burlaba de las desgracias que estábamos pasando Alice y yo.

La sangre, la roja sangre, el fruto más sagrado del cuerpo humano, sentía como recorría mi cuerpo sin culpa alguna, el olor tan nauseabundo, que siempre odie desde que tengo memoria; ese olor a oxido y a sal hacia que mi cabeza diera vueltas sin cesar, ese olor era una bomba de tiempo que me hacia adormecer.

Tengo miedo, no quiero que el señor malo aparezca cerca de mí. Esas dulces palabras tétricas fueron como un canto de cuna, mis parpados pesaron, parecía que mi cabeza abandonaba mi cuerpo.

La inconsciencia gano, y me llevo nuevamente al mundo de los sueños, un lugar que podía apartarme de la masacre que estaba sintiendo, todo era total oscuridad, pero la prefería mil veces a estar presente aquí, que en el retorcido escenario que nos había propuesto el destino. Hasta que me di cuenta que flotaba en agua, últimamente mi subconsciente le parecía atractivo una muerte que tuviera relación con ahogarme, pudiera haber utilizado antes de conocer a Edward. Sentí un piso un tanto duro, y me arrodille cerca de él, solo podía ver una tormenta y a un pequeño de cabellos cobrizos corriendo por los viñedos, vi que la pequeña Isabella vio al pequeño asustado, y aunque al parecer tenía que lidiar con sus propios problemas, algo le incitaba a ayudarlo.

Ella vio que tropezó en el barro, ella se acerco, pero el grito, quería acercarme, pero tenía el impedimento de la pared de cristal.

-Cállate no grites, no quiero que me encuentre el Sr. Malo- Escuche su perfecta y dulce voz regañando al niño, a pesar de la distancia de la cual me encontraba. El pequeño vio algo y subió despavorido a la casa en el árbol.

Ella subió a la casa, y cuando se quito la capa, pude ver una cortadura en su cara de porcelana, varias imágenes atravesaron mi cabeza, creándome un dolor agudo de cabeza, en ellas se encontraban ella tirada en el suelo, y él con un cuchillo diciéndole suavemente que jugarían un juego.

-¿Que te paso?- Pregunto el pequeño acariciando su mejilla, a lo que ella se alejo un poco

-El Sr. Malo está de visita en mi casa eso fue lo que paso- Me sorprendió ver al pequeño abrazándola y diciéndole.

-No dejare que el señor malo se acerque a ti- Me pareció muy conmovedora la escena que presenciaba, ellos dos, alejados del mundo con su propia burbuja alejándolos de sus tormentosas vidas.

Las nubes grises desaparecieron de mi visión, y solo me encontré con la suave arena del lecho marino, me levante, y nade hacia la superficie, la cual constaba de una amplia fuente.

Sentí unos brazos, los cuales me llevaban cerca de una orilla y me sacaban al caluroso día que estaba ahí.

-Enana ¿Estás bien?-

-Si lo estoy, gracias porque tengo a un hermano muy, ¡pero muy fuerte!- Al parecer no era yo, si no que estaba encerrada en aquella mente y solo estaba de espectadora.

-Me alegra que estés bien, eres muy torpe para tu propio bien- El niño de cabello caoba y ojos azules salió corriendo, pero la persona en la que estaba metida solo se cruzo de brazos y camino a una gran casa.

-No voy a perseguirte, eso es lo que quieres, y además eres bastante malo para que mi cara caiga de nuevo al suelo- Seguí caminando, cuando la misma mujer de mis sueños abrió sus brazos, y automáticamente el cuerpo en el que estaba corrió a sus brazos.

-René que hace la niña por fuera, no se suponía que debería estar en la cama por tener fiebre-

-No fue mi culpa, la pequeña se escapo de su cama, voy a dejarla; para que se tome sus medicinas-

-Mami, por favor no me hagas comer esa cosa tan epatosa y horrible- Le rogo mi cuerpo

-Genio se dice espantosa, no epatosa, yo creo madre que deberías de dársela por no hablar bien- Lo mire4 enfurecida, ella era una niña, pero solo podía ver como él estaba en estallarse en carcajadas, mientras me llevaban cuesta arriba.

Un golpe me despertó de mi burbuja, de mi escape de la horrible crueldad, sentía a mi pecho arder más, intente respirar, pero la bolsa no me daba el fácil acceso, me estaba ahogando y no podía hacer nada.

Vi la luz, pero estuve forzada cerrar los ojos, por la oscuridad a la cual me estaba acostumbrando.

-No te me vallas a morir, aun necesito masacrarte un poco más, para largarme de esta ciudad- Me dio un beso en la mejilla, y fue a quitarle la bolsa negra de la cabeza a Alice, y le dijo lo mismo.

El sonrió, al vernos en esta incómoda situación, fue dentro de mi apartamento y saco una cámara de las cuales normalmente habían en los parques.

-Muy bien mis queridas damas regálenme una sonrisita, para el recuerdo- Dijo con voz melosa, pero, con un toque de maldad.

El tomo la foto, y se divertía por vernos sufrir bajo su merced, se acerco hacia Alice, le dio una cachetada.

-No, no, no, mi querida Srta. Brandon, no debería llorar, su padre el gran y corrupto alcalde de Chicago estaría muy avergonzado de usted, o, pero que estupidez más grande digo, creo que me pareció escucharlo en una conferencia, que solo tenía una hija, de la cual estaba orgulloso, a lo que me conlleva que usted es una usurpadora, del gran hombre que nos maneja como títeres…-

-¡YA CALLATE! , no te metas con Alice, ella no tiene la culpa de que su padre sea un ser espantoso, yo creo que estaría segura, que Alice estaría feliz de cambiar su apellido con tal de no llevar las desgracias de su familia…- Me pego una cachetada la cual dio el efecto que me callara.

-Tú no hables, tus palabras no valen en esta sociedad, quizás a la loca le hallen más razón que a una ramera barata de primera, la cual va calentando la cama del primer hombre que le ofrezca esto- Me mostro un centavo, frente a mis ojos, mis ojos se humedecieron, pero intente no llorar frente al hombre que quería arruinar la poca felicidad que tenia.

-Sabes, debo admitir que tienes un buen cuerpo, disfrutaría felizmente contigo, de no ser que tengo que volver a atormentar a tu cerdito de quinta- Tengo miedo, deseo volver a casa, no puedo llorar, no le daré gusto a ese horripilante hombre, deseo estar en otro lugar en donde no vea sangre por todas partes, la dulce voz de la niña me dio valor, aunque esta fuera melancólica y tétrica, ella tenía razón. Cerré mis ojos y respire profundamente, tenía que ser fuerte, tengo que salir de aquí, Alice no se merece esto.

-Ay con que nuestra ramera se está haciendo la fuerte, pero eso no te servirá de nada querida- Tomo el cuchillo y la bocina del teléfono.

James pareció escuchar algo de su agrado y con un cuchillo tomo mi brazo y perfora la piel de allí, por lo que un grito desgarrador escapo de mi cuello.

- Hola Edward, sabes ya han pasado dos horas, y como no veo el dinero tendré que hacerlo por las malas-

-James, por favor, déjanos ir- Hablo Alice, mientras sollozos casi silenciosos escapaban de mi boca. El colgó y nos volvió a colocarnos las bolsas sobre nuestras cabezas.

No era consciente de nada, solamente de los golpes y cortadas que nos proporcionaba, los adoloridos gritos de mi amiga, justo cuando el aire empezó a fallarme en los pulmones, escuche que tiraron la puerta, un golpe sordo y un disparo.

Todo a mi alrededor era oscuridad, y tenía miedo de que ese impacto fue dirigido hacia Alice, escuche unos suaves pasos, que desamarraban mis manos, no sería una idea muy inteligente de James soltarme mis manos, rápidamente me quite la bolsa de mi cabeza, y justo cuando iba a darle un golpe, me di cuenta que el estaba tendido en el suelo, con una de sus piernas lastimadas y amarrado de las manos. Me vio con odio en sus ojos, pero su mirada no estaba dirigida a mí, cuando me di cuenta Alice estaba en brazos de mi amado inconsciente.

El me dio un beso en la coronilla y salió de la habitación con mi amiga en brazos.

-Vamos Bella, la policía lo anda buscando desde hace tiempo por el asesinato de la Sra. Le freve, y la desaparición de la Srta. Denali- Justo antes de salir, sentí una mordida en mi pantorrilla, por lo que me tuve que agachar a tantear la zona adolorida.

- Sientes que ya esta libre, no, pues no cantes victoria querida, ya que tus amos vendrán en cualquier momento y sabrán lo que hiciste en su ausencia, espero que sufras mucho dolor a manos de tu verdadero prometido- Rápidamente me levante y salí corriendo, me tropecé con una pequeña maleta de cuero negro y la tome, este dinero nunca debería de estar en las manos equivocadas, y menos en alguien quien abrió de nuevo la dolorosa verdad en la que yo me había metido, James tenía razón pero cuidaría de Edward con mi propia vida.

Me encontré con Edward el cual me guio el camino a la mansión, allí ya se encontraba toda la familia, mis parpados comenzaron a pesar, deje en una mesilla la maleta y me senté rápidamente en una silla.

-Bella, ven, te voy a curar esas heridas-Carlisle me hablo, me pare con cuidado, pero mis piernas estaban agarrotadas, por lo que caí de bruces al suelo.

-¡BELLA!- Edward acudió rápidamente a mi lado y me levanto con el más profundo de los cuidados, me llevaron a un estudio en donde había un par de camillas de hospital, en una estaba Alice durmiendo ya curada y a su lado estaba Jasper el cual sostenía con cuidado su mano.

Carlisle saco a Edward y a Jasper de la habitación, me ordeno que me quitara lo que me quedaba de vestido, me lo quite con cuidado, pero el rozar de las heridas abiertas era mortificante.

Al estar en ropas menores Carlisle, se acerco con cuidado y limpio las heridas, las suturo y las vendo. La respiración acompasada de Alice era una nana para mí la cual hacia que mis parpados empezaran a cerrar.

Carlisle termino y llamo a su esposa, la cual me trajo un camisón, me ayudo a colocarlo con cuidado y me recostó, me dio un dulce beso en la frente.

Antes de que mis ojos sucumbieran al sueño, observe a Edward entrar en la habitación y darme un beso en la frente mientras tarareaba una canción desconocida.

-Juro, que te protegeré hasta el último latido de mi corazón- lo escuche susurrar, pero yo no estaba consiente si fue que me soñé esas palabras o fue en que realidad me las dijo.

Temblando más allá de los más rojos, rojos sueños, donde una sonrisa cruel, era la mejor muestra de afecto en una ramera barata y una vagabunda.

Tengo miedo, deseo volver a casa, no puedo llorar, no le daré gusto a ese horripilante hombre, deseo estar en otro lugar en donde no vea sangre por todas partes… por favor llévame a un mundo de sueños en aquel lugar donde pueda ser feliz.

Lo hare, hare caso a esa tétrica voz en donde la oscuridad de mi mundo se vea iluminada por un ángel de cabellos cobrizos.


Hola¡¡¡¡

Gracias por ser tan pacientes conmigo y el apoyo moral que me fue dado por unas lectoras, e aquí el verdadero cap. Espero q les haya gustado, intentare en el menor tiempo posible subir otro cap., como recompensa de mi abandono… Aunq no prometo nah.

Gracias a todos los q fielmente sigen mis lokuras, les envio abrazos, besos y muchos te cuidas

Atte.: La lok Natalie