CAPITULO 13
SOLO ES UN HASTA PRONTO
Con manos aun temblorosas le quito la ultima prenda, solo las blancas sabanas cubrían sus cuerpos. Se miraron la los ojos, Candy sonrió tímidamente, acaricio el rostro de Terry, puso su mano detrás de la nuca y lo acerco a ella,le beso la frente, los ojos, enredo sus dedos en su cabello y lo beso en los labios.
El acaricio su cuerpo, despacio, tocando los lugares que no había tocado antes, esperando la reacción de ella, no quería asustarla. Pero en vez de eso, ella parecía responder a las caricias, si, con un poco de timidez al principio, pero acostumbrandose al contacto tan intimo con su ahora esposo. Terry guió la pequeña mano de Candy hacia las partes de su cuerpo que ella no se atrevía a tocar por si sola.
Estaban conociendo sus cuerpos, por primera vez desnudos, aprendiendo los lugares donde las caricias les despertaban mas los sentidos. Su respiración se torno mas agitada, el contacto de sus cuerpos desnudos era una sensación nada parecida a lo que hubieran imaginado, era como un toque eléctrico, las otras veces que habían estado juntos, no se comparaban con esta, los besos y las caricias de los días anteriores nada se parecían a las de ahora, a la libertad que les daba el estar solos, en la cama, vistiendo nada mas que el deseo que se hacia mas intenso y el amor que ya no podían contener dentro de ellos.
Los besos eran mas intensos, con mas entrega, sus lenguas que ya se conocían, se enredaron en una danza explorando sus bocas, Terry marco un camino de besos desde la boca de la rubia, hasta su cuello, paso por en medio de sus senos hasta su abdomen, se detuvo ahí, marcando círculos con la lengua, para regresar y apresar un seno de la chica con una mano, mientras que con la boca se adueñaba de el otro.
Sacio su sed de ellos, acariciando, besando, lamiendo,esto arranco un leve gemido de Candy y entonces regreso a su boca.
Mientras la besaba, se acomodo entre sus piernas, ella abrió los ojos y se encontró con la mirada azul de Terry, sin palabras supieron que había llegado el momento, estaban listos para culminar su entrega.
Terry muy despacio comenzó a introducirse en ella, cuando ya estuvo dentro, se quedo inmóvil unos segundos, Candy suspiro y lo abrazo con sus piernas, entonces el continuo con movimientos lentos, entrelazaron los dedos de sus manos, mientras el aumentaba el ritmo de sus movimientos.
Candy sintió que su cuerpo se tensaba y se relajaba enseguida, un calor envolvió su vientre y subió hasta su pecho, Terry parecía experimentar un placer parecido, luego de un gemido y un te amo pecosa, se desplomo sobre el cuerpo de la rubia, permaneciendo dentro de ella, unidos aun por unos cuantos minutos, mientras la respiración de ambos se iba normalizando, Candy puso su mano en el pecho de Terry y sintió sus acelerados latidos.
Con la voz entre cortada y ronca, se dijeron cuanto se amaban y cuanto habían esperado por ese momento, cuando por fin se unieran en cuerpo y alma.
Terry se recostó al lado de ella y la atrajo para colocarla en su pecho, la abrazo posesivamente y beso su rubia melena. Candy se acurruco en el hueco de su cuello y se quedaron dormidos por algunas horas.
Ya había caído la noche cuando Terry se despertó, se levanto de la cama al no ver a Candy a su lado. La encontró sentada en el sillón, llevaba puesta únicamente su camisa, la visión le pareció hermosa y tentadora.
- Me has dejado solo mi pecosa-
-Terry, lo siento, desperté y te vi dormir tan tranquilo que no quise despertarte, ademas…moría de hambre-
El actor se sentó junto a ella, lleno nuevamente las copas de vino y acompaño a Candy a Comer.
Mientras estaban ahí hablando, la necesidad de pertenecerse se presento otra vez, tomo el rostro de Candy entre sus manos y la beso, sabia a fresas y vino, un sabor que recordaría por siempre.
La tomo por la cintura y la sentó en su regazo, hizo a un lado sus rubios cabellos y beso su cuello, mientras acariciaba sus piernas. Candy no perdió tiempo recorriendo el pecho de Terry, quería tocar cada parte de su cuerpo, quería grabarlo en la memoria de sus ojos, de sus manos, de su piel. Quería tenerlo muy presente en la memoria de sus sentidos, para ser fuerte y no extranarlo tanto en el tiempo que estarían separados.
Pero no era momento de pensar en eso ahora, aprovecharía cada momento junto a su rebelde y tatuaría en sus recuerdos cada segundo de esa noche, la primera de muchas mas que pasarían juntos aunque tuvieran que esperar un tiempo para ello.
Terry desabrocho despacio uno a uno los botones de la camisa que Candy llevaba puesta,lo que provoco en la rubia un escalofrío que le recorrió la espalda.
Beso cada parte de su cuerpo que iba descubriendo al quitarle la camisa, el cuello, los hombros.
Candy se acomodo a horcajadas sobre el, quedando así de frente, la luz de la luna entraba por la ventana y era la única que alumbraba la habitación,permitiendoles apenas contemplar sus caras y siluetas.
A Candy la imagen de Terry con el cabello despeinado y los labios hinchados por tantos besos le parecía apasionante.
Mientras que Terry estaba encantado con la visión de Candy montada en sus piernas, desnuda, y el acariciando su espalda, aspirando su aroma a rosas frescas y bebiendo insaciable de sus pechos, aprisionando suavemente entre sus dientes los delicados pezones. Querían llenarse uno del otro, una sola noche no les alcanzaría para entregarse todo el amor que sentían.
Ahí en el sofá, la hizo suya nuevamente,estando aun sobre el,la tomo por las caderas para guiar sus movimientos. Era una experiencia nueva para los dos, no imaginaron que amarse tanto también les traería tanto placer físico, ademas de que ya sentían que estaban unidos en cuerpo y alma.
Esa noche los dos fueron aprendiendo como hacerse el amor, la mañana los encontró abrazados, enredados entre las sabanas, Candy descansando en el pecho de Terry, este abrió los ojos y su pecosa le pareció aun mas hermosa, parecía tranquila, con su largo cabello derramado en la almohada y su tibia respiración en su pecho.
No hubiera querido que ese momento llegara, pero era hora de regresar a Nueva York, ahora comenzaría a forjarse un futuro para ellos dos, se separarían por un corto tiempo, pero la espera valdría la pena. Ya nada podía separarlos, al menos con esa ilusión despertó a Candy esa mañana.
- Buenos días mi amor…. o debería decir Candice Grandchester! Dios, no puedo creer que al fin eres mi esposa-
Candy despertó y le dio los buenos días con una sonrisa, como siempre le costo trabajo abrir los ojos.
- Pecosa, siempre serás una perezosa, aun no entiendo como es que trabajas en un hospital donde tienes que levantarte tan temprano-
- Terry! estas aquí, pensé que todo había sido un sueño-
- Vaya, no sabia que tenia que tenias esa clase de sueños conmigo pequeña pervertida!-
- Mocoso engreído y arrogante, yo…la verdad… no imagine que seria así-
-Te asustaste, acaso te arrepientes?-
-No, claro que no, es que, yo tenia otra idea, por lo poco que sabia, tenia entendido que era algo muy rápido y que el marido se encargaba de hacer todo, prácticamente yo solo tendría que tenderme aquí, como materia dispuesta-
- Por favor pecosa! quien rayos te ha dicho esas cosas?
- Pues, Annie me platico lo que le ha dicho la Sra. Britter-
- Así que de eso es de lo que platicas con la tímida eh? pobre debe estar muy decepcionada del elegante aun sin haber hecho nada-
-Terry, esto es enserio!-
-Lo se Candy, lo siento, pues tal vez es así, en muchos matrimonios convencionales o donde de plano al marido no le gusta la esposa, pero tu mi querida Julieta, me encantas y hacer el amor debe ser algo placentero para ambos, y no debes avergonzarte de lo que sientes cuando estamos así, soy tu marido y como esta habrá muchas noches mas, que digo noches, días, tardes, eso es una promesa mi amor, estaremos juntos por siempre-
- Pero ahora tendremos que separarnos- dijo Candy con los ojos llenos de tristeza.
-No estés triste pecosa, el tiempo pasa pronto, en un par de meses estarás en Nueva York conmigo por siempre-
Con pesar se vistieron, para salir de camino a la estación,después de desayunar algo se sentaron en una banca a esperar a que partiera el tren.
Estaban hablando de sus planes y sueños para cuando estuvieran juntos, el silbato del tren los alerto que ya era hora de despedirse.
Hicieron un gran esfuerzo por no llorar y se dieron un abrazo apretado.
- Candy, solo recuerda las cosas que hemos vivido, eso y saber que tu me amas, me darán fuerza para seguir adelante-
- Si Terry, lo tendré muy presente, piensa en mi todos los días, porque yo lo haré. Ah y cuidado con esas actrices y fans resbalosas eh!-
El actor sonrio por lo celos de su novia, - Candy, tu eres la única mujer que existe para mi-
Dicho esto, se dieron un beso no de despedida, si no de un hasta pronto, sintieron un sabor salado, no supieron si eran sus propia lagrimas o las de el otro. Pero indudablemente tenia el sabor agridulce de la separación.
Una vez mas Candy vio el tren partir llevandose a su rebelde - solo serán un par de meses- se repetía la chica tratando de ser fuerte.
Volvió al hospital y se puso el uniforme, se quedo pensando un momento en los hechos de la noche anterior, aun se le enchinaba la piel al recordarlo, sonrió y salió a comenzar sus actividades.
Iba en el pasillo con rumbo a sus clases cuando escucho que la llamaban.
- Candy, quiero hablar contigo sigueme a mi oficina por favor-
-Dr. Lenard, si claro, vamos-
Camino detrás de el Dr. pensando cual era el motivo de tal seriedad, tal vez noto su ausencia por la noche e iba a reprenderla.
Entraron a la oficina y el Dr. le indico que tomara asiento, este dio la vuelta a su escritorio e hizo los mismo.
- Muy bien Candy, es acerca del paciente con amnesia, no tengo ninguna obligación de informarte pero siendo que eres la única persona que lo conoce, debo decirte que no puedo mantenerlo mas en este hospital, creo que le hemos dado los cuidados necesarios en cuanto a sus heridas, se encuentra mucho mejor y no veo la necesidad de mantenerlo aquí por mas tiempo, hay muchos otros pacientes que necesitan ser atendidos-
-Pero Dr, Albert aun no recupera su memoria, como puede decir que esta mejorando, el necesita la atención medica, no puede echarlo!-
Los verdes ojos de Candy destellaban furia, se puso de pie y estrello el puño en el escritorio de Dr.
- Señorita Andrey, antes que nada muestreme respeto, sientes y escuche, la amnesia puede curarse de un día para otro o tardar meses incluso años, no podemos mantener a su amigo aquí por tanto tiempo, ademas, quien te crees que eres para hablarme así Candy, crees que una enfermera sabe mas que yo? aunque ahora que lo menciono tu no lo eres todavía, y no tienes las mejores notas.
Deberías estar estudiando porque para tu examen de titulación, cuando ya seas una enfermera escuchare tu opinión, claro si es que lo consigues, mientras sigas cambiando turnos y desapareciendo del hospital, no creo que consigas avanzar en tus estudios-
Candy se quedo muda, no supo que decir, no quería que echaran a Albert del hospital, el no tenia a donde ir, pero el Dr. Lenard tenia razón los últimos días había descuidado sus estudios, pero como no estar distraída, un evento como contraer matrimonio era algo muy importante.
- Si Dr. tiene razón, estudiare mucho y me voy a titular como enfermera, aun así creo que podríamos hacer algo mas por el paciente-
- Eso ya no esta en discusión señorita, veremos cuando se titule, ahora vuelva a sus obligaciones-
Candy salió decepcionada de ahí, no imaginaba que echarían a Albert, ahora que haría? no tenia a donde ir, no podía permitir que se fuera por ahí y viviera en la calle, el necesitaba cuidados, ya pensaría en algo, por lo pronto tenia que ponerse a estudiar.
- Candy, Candy, estas en otro mundo-
- Aurora, lo siento estaba pensando-
- Si ya lo note desde hace rato, estas pensando en Terry y la noche de bodas verdad! vamos Candy, no vas a contarme nada?-
-Yo, este, no creo que pudiera contarte Aurora es algo muy personal-
- Ah, pero te gusto verdad, anda Candy, no me dejes con esta duda, si algún día me caso y voy a ciegas a la noche de bodas será tu culpa-
Candy soltó una carcajada por el comentario de su amiga, - Aurora, seguramente sabrás que hacer, pero no, no pensaba en eso, estoy preocupada-
-Es por Albert, escuche que el Dr. Lenard le dio de alta, mas bien es una buena noticia no?-
- No, Aurora, no lo es, el aun no esta curado, ademas no tiene a donde ir-
-Vaya, eso si que es un problema Candy, pero no te preocupes ya pensaremos en algo, yo te ayudare-
- De verdad! gracias Aurora eres una gran amiga-
-Si, lo hago también por Albert, es muy guapo!-
-Aurora, solo por eso quieres ayudarme-
Las enfermeras volvieron a sus actividades, habiendo quedado de acuerdo en ir a buscar un lugar para que Albert pudiera vivir.
Candy entro al cuarto de Albert, lo encontró de espaldas mirando por la ventana, como siempre.
Cuando lo saludo, el pudo notar la preocupación en su voz.
- Que pasa Candy?, te noto preocupada-
- Oh,no Albert, nada de eso, sabes te han dado de alta, pero no quiero que te preocupes por nada, yo seguiré cuidando de ti hasta que recuperes tu memoria, por la tarde vendré por ti para llevarte a donde será tu nueva casa-
Candy, yo no tengo dinero y tampoco quiero que tu te hagas responsable por mi, si siempre me las he arreglado solo como dices, lo mas seguro es que también ahora pueda hacerlo.
La enfermera lo vio sonreír tranquilamente, pero sabia que en el fondo tenia la incertidumbre de que pasaría ahora con el.
- Albert, no me impones nada, recuerda que eres la familia que elegí, tu quedate tranquilo que en la tarde vendré por ti-
Terminando su turno las dos chicas salieron en busca de un lugar para que pudiera vivir Albert, caminaban por la calle cuando un auto se les acerco, eran Stear y Archie.
Candy se alegro al verlos, les contó que estaban buscando un lugar para que Albert viviera. A los chicos les extraño que Terry no las acompañara, la rubia les dijo que tuvo que regresar a Nueva York antes de tiempo.
Aurora casi les cuenta lo de la boda si no es porque Candy le dio un sutil codazo, recordandole que sus primos no sabían nada.
Recorrieron la ciudad por un largo rato sin nada de suerte, todos los departamentos que habían visto eran muy caros, los muchachos se ofrecieron a pagar el lugar, pero Candy no lo acepto, ella quería hacerse cargo.
Llegaron a unos departamentos, donde en un principio el dueño no quería rentarles por que Candy y Albert no estaban casados ni eran familia, pero cuando Stear le explico que Albert había sido herido en la guerra, esto convenció al dueño quien por fin los dejo quedarse.
Esa misma tarde los muchachos ayudaron a los rubios a mudarse, Candy tuvo que dar muchas explicaciones en el hospital porque ya no viviría ahí, el Dr. Lenard sospecho que el motivo era Albert.
También llegaron Annie y Patty a ayudar, mientras que los hombres se hacían cargo de arreglar el departamento las chicas estaban cocinando, a excepción de Aurora quien se la pasaba con Albert, con el pretexto de que ella también era enfermera estaba preocupada por su salud, excusa que nadie le creyó, pero no dijeron nada por no avergonzarla, al parecer Albert también creía que sus intenciones eran desinteresadas.
- Candy si tienes problemas con el Dr. Lenard porque estarás viviendo con Albert yo con gusto tomare tu lugar y me haré cargo de el- dijo la chica en una oportunidad en que Candy y ella estuvieron a solas.
La verdad era que hacia algunos años, Aurora había perdido a un hermano, y la relación que los rubios tenían le recordaba mucho a la que ella tenia con su hermano. Ese era uno de los motivos por los que se había unido a la causa de Candy por ayudar a Albert, aunque ese no era el motivo principal.
Los amigos se despidieron, ofreciendo llevar a Aurora de regreso al hospital, parecía que también se llevaba muy bien con los primos y las novias de estos, ahora todos eran una gran familia, como les había dicho Candy esa tarde.
Albert se retiro a su habitación a descansar mientras que Candy se quedo despierta por otro buen rato estudiando los libros que había sacado de la biblioteca, tenia un reto por delante, el Dr. Lenard la había desafiado y ella al igual que siempre no se rendiría, pasaría ese examen así tuviera que privarse de dormir, que era una de las cosas que mas disfrutaba.
Cuando hubo terminado de estudiar, le escribió una carta a Terry, seguramente estaría ya por llegar a Nueva York, la puso en un sobre y se fue a dormir pensando en las audiciones de Terry, le deseo suerte y se fue quedando dormida.
Esa noche soñó que su rebelde obtenía y el papel y que por supuesto ella era Julieta.
Por la mañana el tren en el que viajaba el actor iba arribando a Nueva York, se dirigió a su departamento a tomar una ducha y salió disparado hacia el teatro, todo el trayecto desde Chicago había estado estudiando el libreto, se sentía preparado y seguro, el amor le daba confianza, en ese aspecto se sentía un poco en común con Romeo.
Estaba llegando al teatro cuando de repente alguien se le lanzo encima y le rodeo el cuello con los brazos.
- Terry, mi amor que nuevo que ya has vuelto-
Se deshizo molesto del abrazo y miro a la chica con molestia
- Susana que demonios te pasa!-
CONTINUARA….
HOLA CHICAS! AHORA SI CUMPLI JAJAJA AQUI LES DEJO ESTE CAPITULO, ESPERO LES GUSTE. DEBO DECIR QUE ME COSTO UN POQUITO ESCRIBIR LA NOCHE DE BODAS, QUERIA HACER ALGO BONITO, SENSUALON.
MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS TAN LINDOS COMO SIEMPRE.
NOS VEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO, PARECE QUE YA VA A COMENZAR A DAR GUERRA SUSSY! PERO CANDY SIN SABER TENDRA UNA ALIADA EN NY QUE LA AYUDARA A ESPANTARLE LAS RESBALOSAS A TERRY…QUIEN SERA?
