FOTOGRAFÍA
Caminaba de un lado a otro sin cesar con las manos atrás y los dos que la contemplaban temían que pudiese agujerear el suelo en cualquier momento.
- Cálmate Kazuha-chan. - aconsejó preocupada su amiga. - Estoy segura de que Hattori-kun no tardará mucho.
La chica frenó su continua caminata y miró a la karateka.
- Pero no entiendo porque no quiere que entremos nosotras.
- Bueno, tal vez hay cosas privadas que no quiere que sepamos sobre él.
- Cosas privadas, dices? Lo conozco de toda la vida, no hay nada que no sepa sobre él.
- ¿Estás realmente segura de eso? - pensó Conan.
- Chotto... - susurró vacilante - Hay ALGO que no sé sobre él.
Conan y Ran esperaron expectantes para saber qué era ese ALGO, mientras contemplaban la expresión de angustia en el rostro de la que hablaba.
- No sé quién le gusta a Heiji.
Conan soltó una risita burlona casi imperceptible y Ran sonrió maliciosamente.
- Kazuha-chan, todos sabemos perfectamente que Hattori-kun está enamorado de ti.
La aludida abrió los ojos impresionada ante la afirmación de Ran. Siempre había tenido sus dudas al respecto, pero últimamente no creía ser esa persona especial para Heiji.
- No estoy muy segura de ello – respondió con tristeza – En fin, voy a comprar algo de tomar, tú quieres algo?
- Hai, algo tibio, aún hace frío. – dijo abrazándose a sí misma para calentarse.
- Conan-kun, quieres algo? - preguntó agachándose a la altura del niño.
- No te preocupes, Kazuha-neechan, no tengo sed.
- De acuerdo, ahora regreso. Si Heiji sale, le dices adónde fui.
Kazuha desapareció del lugar mientras Ran y Conan se quedaron en el lobby del hotel. Se encontraban ahí porque Shounen Sunday, una revista muy importante en el país nipón, le había pedido a Hattori Heiji, el gran detective del Oeste, una entrevista, a la que no había podido negarse. La entrevista, sin embargo, era en Tokio, por lo que había tenido que viajar a la capital ese fin de semana. Y como era de suponerse, Kazuha lo había seguido con el pretexto de ver a Ran. A ésta también se le notaba impaciente. De un momento a otro, y al ver que Kazuha también se estaba tardando, se puso de pie, decidida. Conan la miró sorprendido.
- Conan-kun, voy a ir.
- Adónde, Ran-neechan? - preguntó asustado.
- A espiar, naturalmente - dijo en voz baja guiñándole un ojo. - Si viene Kazuha-chan, dile que fui al baño, está bien?
Antes de que Conan pudiese reaccionar y detenerla, la ágil jovencita ya estaba en el segundo piso, donde había entrado Heiji a entrevistarse con el periodista. Ran caminó sigilosamente por el pasillo hasta llegar a la habitación. Escuchó voces pues, para su buena suerte, la puerta estaba entreabierta. Por una rendija, divisó a Heiji que hablaba sin parar, y al periodista con su grabadora y varias hojas en las que apuntaba velozmente.
- Y luego dicen que las mujeres somos habladoras - pensó.
- Entonces, Hattori-kun, vamos con las últimas preguntas. Eres un chico muy popular, y he oído que hasta tienes tu propio club de fans en la escuela. Acaso la presidenta de este club o alguna integrante es tu novia?
- ¿Qué clase de pregunta es ésa? - pensó Ran torciendo la boca.
- Iie, iie, nada de eso. - negó Heiji con la cabeza moviendo las manos de un lado a otro . La verdad es que ni siquiera conozco a la mayoría de las chicas que conforman tal club - comentó con la mano en la barbilla a modo de reflexión.
- Ya veo. - pronunció suspicazmente. - Pero debe haber una chica que te guste, nee?
Vamos, Hattori-kun, dilo, di que es Kazuha-chan...
- Iie, iie, no hay nadie. – volvió a negar bastante nervioso, mientras el periodista se le acercaba cada vez más con grabadora en mano.
- En serio? Ni una amiga cariñosa ni nada?
- Bueno, Kazuha no es precisamente cariñosa. - pensó Heiji. - Tengo que ir al baño - exclamó poniéndose de pie a fin de escapar de las garras del periodista.
- Qué sospechoso. - comentó éste mientras el jovencito se escabullía hacia los servicios higiénicos.
- Rayos, Hattori-kun, por qué simplemente no lo dices? - pensó la chica de Tokio girando la cabeza hacia el frente. Ahora tendré que esperar a que vuelvas del baño... Ah, Kazuha-chan ya debe haber vuelto! Pero no me puedo ir sin oír la verdad! Qué hago?
Cuando volvió a girarse se encontró con una mirada acusadora. Casi lanza un grito pero recordó que Heiji podía oírla y ahí sí se arruinaría todo.
- Y a quién tenemos aquí? - preguntó pícaramente el periodista.
- Eh, yo sólo, eh, pasaba por aquí, y, bueno...
- Podría ser que tú...?
- En realidad ya me iba, ja ne. - dijo la karateka preparándose para la maratón de su vida.
Sin embargo, antes de que pudiese escapar, sintió una luz fuerte sobre su rostro y escuchó un clic sonoro.
- Qué está haciendo? - preguntó indignada la chica mientras huía velozmente al oír que alguien volvía ya del baño.
- Qué sucede? - interrogó Heiji.
- Sucede que no hay tiempo para más. Ha sido un gusto entrevistarte, tantei-san. En una semana se publicará la entrevista. Matta ne!
Heiji se quedó solo unos segundos en la habitación, pensando en que era un alivio no haber tenido que responder a aquella pregunta. Cuando Ran llegó al lobby, se encontró con que Kazuha ya había regresado.
- Ran-chan, gomen, había mucha gente en la tienda, así que me demoré más de lo esperado. Conan-kun me dijo que estabas en el baño.
- Ah, hai, hai. Arigato por el chocolate. - rió nerviosamente recibiendo el vaso.
- Cómo es que ese ahou aún no salga de...
- Aquí estoy ya, qué escandalosa eres. - dijo una voz muy familiar.
- Heiji, te demoraste siglos en esa dichosa entrevista! - reclamó ofuscada la chica.
- No es mi culpa, el reportero hacía demasiadas preguntas. Y además nadie te pidió que vinieras, ahou. En fin, me muero de hambre, podemos ir a almorzar de una vez?
- Qué extraño que tengas hambre... - murmuró Kazuha irónicamente mientras se dirigían al restaurante más cercano.
Ran no hizo ningún comentario al respecto durante esa semana. Conan la veía siempre muy preocupada y hasta ida. Y en verdad, Ran estaba más que preocupada.
- Tal vez ese tipo es uno de esos falsos periodistas que toman esa clase de fotos y después las publican en esa clase de revistas. - pensaba.- Si otousan llega a ver mi foto en esa clase de páginas me mata... y si Shinichi la ve?!
- Ran-neechan, o genki desu ka?
Ran casi da un salto al ver a Conan al frente de ella con una mirada inquisidora.
- Si se lo digo a Conan-kun, seguro que se lo contará a Shinichi. - Genki desu. - respondió fingiendo una sonrisa y dirigiéndose a la cocina sin decir más.
- ¿Qué tendrá esta baka? Ahora que lo pienso está así desde...
Alguien llamando a la puerta interrumpió su reflexión. Cuando abrió, se dio con la sorpresa de que era nada más y nada menos que...
- Konnichiwa, Conan-kun. Vine a visitar a Ran-chan.
- Otra vez? Quiero decir, qué sorpresa. Heiji-niichan ha venido contigo?
- Hai, nos mandaron a llamar para recoger el primer ejemplar de la revista Shounen Sunday. Me está esperando en el taxi, porque tenemos que regresar hoy mismo. Sólo quería enseñarle a Ran-chan la entrevista.
- Kazuha-chan, qué sorpresa! – saludó Ran saliendo de la cocina.
- Ran-chan, qué bueno verte de nuevo, lástima que me tenga que ir pronto. Vine a enseñarte esto. - señaló mientras ubicaba la página en donde estaba redactada la entrevista. - Aún no la leo, quería que la viéramos juntas y...
De repente, Kazuha enmudeció. Sin darse cuenta, empezó a temblar de angustia, sus ojos se agrandaron y su rostro se tornó blanco como un papel.
- Kazuha-chan, qué te sucede? Estás muy pálida.
- Yo...yo...
La muchacha no pudo terminar su frase y salió corriendo despavorida de la Agencia Mouri.
- Chotto matte, Kazuha-chan! - pidió Ran saliendo detrás de ella. Lo que vio y oyó después la dejó aún más atónita.
- Por eso no querías que oyera la entrevista, nee?! Por eso no querías que viniera contigo ni que leyera la revista, nee?! NO QUIERO VOLVER A VERTE EN MI VIDA, HATTORI HEIJI!
Diciendo esto, le lanzó la revista en la cara a un pasmado Heiji, cayendo ésta al suelo abierta en la página que había ubicado Kazuha. La aikidoka se fue corriendo ante la incógnita de los presentes. Conan fue el que reaccionó primero y recogió la revista. Seguidamente, los tres, como si se tratase de una película de terror, lanzaron un grito de horror.
- Pero... pero, qué significa esto? - preguntó Conan indignado.
- Cómo quieres que lo sepa? - vociferó Heiji contrariado.
- Lo que me preocupa es lo que dice al pie! - exclamó Conan - "Bella novia del meitantei Hattori Heiji".
- Esto es culpa mía. - lamentó la karateka - Tengo que encontrar a Kazuha-chan y explicarle todo!
Sin dar oportunidad a que Heiji o Conan preguntasen qué sucedía, la chica empezó otra maratón más grande que la de la semana pasada. Ambos chicos, sin dudarlo, despidieron al taxi, y fueron tras ella.
Para suerte de Ran, Kazuha no había ido muy lejos. Estaba sentada en la banca de un parque con las manos en el rostro. Definitivamente, estaba llorando.
- Kazu-Kazuha-chan - pronunció la chica casi sin aliento. - Qué bueno que te encontré. Tengo que explicarte que...
- No es necesario que me expliques... - sollozó - Yo en verdad pensé que a ti te gustaba Kudo-kun.
En vista de la situación, a Ran hasta se le había olvidado que debía sonrojarse al oír una frase así.
- Todo es un malentendido, y es culpa mía. Verás, el día de la entrevista cuando tú te fuiste a comprar las bebidas, yo fui a espiar a Hattori-kun. Quería escuchar si le preguntaban sobre alguna chica para contártelo después. El reportero me descubrió y me tomó una foto, pero yo no tenía ni idea de lo que haría con ella. Gomen, Kazuha-chan. – suplicó juntando las manos antes una atónita Kazuha.
- Ran-chan, he hecho una estupidez, seguro que Heiji ya se dio cuenta de...
- Sólo queda una cosa por hacer!
Ran tomó decididamente la mano de Kazuha y prácticamente la arrastró a través de las calles.
- Eh? Por qué siguen corriendo? - exclamó Heiji al ver que las chicas se echaban a correr otra vez apenas ellos las hubieron alcanzado.
- Estoy muerto, Hattori - habló Conan jadeante. - Mejor las seguimos en un taxi, podemos alcanzarlas... Pero qué haces?!
El detective del Oeste había tomado al detective del Este en su forma infantil por la cintura y empezó a correr más rápido que antes. Conan gritaba tratando de librarse del impulsivo chico de Osaka, pero su fuerza era superior a la suya.
Minutos después, Ran y Kazuha estaban ya en el mismo edificio en el que habían estado hacía una semana.
- Ran-chan. - balbuceó Kazuha secándose el sudor de la frente con la mano. - Qué planeas hacer?
- Hablar con ese reportero de pacotilla para que arregle todo esto, después de todo es su culpa más que la mía.
Antes de que su amiga pudiese decir una palabra, la cogió de la muñeca y entraron precipitadamente.
- Oigan, no pueden entrar aquí!
De una patada, Ran abrió la puerta y alejó al guardián del edificio completamente aterrado. Lo mismo hizo con toda persona que se le cruzó en el camino. Kazuha nunca había visto así a su amiga, ya que generalmente era ella la que solía ser tan impulsiva. Tal vez, pensó, había llorado tanto que se le habían acabado las fuerzas.
- Queremos ver al reportero que entrevistó la semana pasada a Hattori Heiji. - preguntó como si se tratase de un prófugo de la justicia.
- Quién quiere verme? - inquirió una voz desde adentro.
Ran y su amiga entró al lugar del que provenía la voz y encaró al periodista que recordó a la muchacha al instante.
- A ti no te recuerdo. - dijo mirando a Kazuha. Pero a ti sí. Eres la novia secreta de Hattori Heiji.
- Ninguna novia y menos secreta! - vociferó Ran. - Cómo es posible que publique noticias sin averiguar bien primero. Yo soy Mouri Ran, y soy amiga de Hattori-kun, pero no tengo ninguna relación con él.
El periodista continuó sin inmutarse del enojo de la karateka.
- Entonces esta chica que traes contigo es la novia verdadera?
- Exacto! - exclamó Ran.
- Ran-chan! - exclamó Kazuha avergonzada. - No es cierto, yo sólo soy su amiga de la infancia.
- A qué han venido entonces? - preguntó sin perder su serenidad.
- Cómo que a qué? Queremos que saque otra edición desmintiendo lo que dice ahí, que no esté mi foto ni nada relacionado conmigo.
- Eso no es posible, Mouri-san, así te llamas, nee? El primer ejemplar de la revista lo vino a recoger Hattori-kun hace unas horas, y en cualquier momento empezará la distribución a todas las tiendas.
- A todas las tiendas?! - repitió Kazuha alterada.
- Imposible… - murmuró Ran. - Tiene que detener esa distribución.
- Eso es algo que yo no puedo hacer.
Kazuha y Ran se miraron con sonrisas malévolas y después se giraron hacia el hombre tan imperturbable hasta ahora.
- Le hemos comentado que soy tercer cinturón negro de karate y que mi amiga es segundo dan de aikido? - comentó Ran mientras ambas se ponían en posición de acuerdo a sus respectivas artes marciales.
Heiji también llegó al lugar de los hechos con Conan, que finalmente se libró de los brazos del detective. Y fue precisamente como si hubieran llegado a una futura escena del crimen. Afortunadamente, pudieron evitar el muy posible asesinato del periodista Kobayashi Touya a manos de una eufórica karateka y una salvaje aikidoka.
- Se puede saber en qué estaban pensando? - regañó Heiji a las chicas como si fuesen sus hijas. - Nos libramos por un pelo de que les pusieran una multa o algo por el estilo por irrumpir en un lugar sin permiso! Y encima el periodista podría haberlas demandado por intento de asesinato!
- Eres un exagerado, Heiji, nosotras no íbamos a matarlo. Sólo queríamos que detuviera la distribución de la maldita revista. - argumentó su amiga.
- Y lo hizo, nee? - rió Ran.
- Bueno, bueno, lo lograron, pero no era necesario todo esto. – comentó Heijii más calmado.
- Pero qué dices? Querías acaso que todo el mundo pensara que estabas con Ran-chan? - preguntó Kazuha alterada.
- Tampoco he dicho eso, sólo que no era necesario que se metieran en tantos problemas.
- Estás loco? - se alteró Ran esta vez - Te imaginas si esa revista llegaba a manos de Shini...?
Aquí la karateka calló. Heiji miró a Conan, que estaba tan pasmado y ruborizado, que tuvo ganas de reírse.
- Así que era eso, eh? – sonrió Heiji pícaramente. No querías que Kudo pensara que estabas con otro que no fuera él.
- Eso no es cierto - contestó Ran también muy sonrojada. - Lo hice por Kazuha-chan también.
Aunque ese "también" no arregló en nada su situación, pudo desviarse de su objetivo principal en este caso.
- Lo hice porque Kazuha-chan se iba a sentir muy mal si pensaba que la habíamos traicionado.
- Cómo que traicionado? - inquirió Heiji indignado.
- En primer lugar, si yo fui a espiar tu entrevista fue porque Kazuha-chan quería saber qué responderías si te preguntaban quién te...
Kazuha le tapó la boca a la chica de Tokio para impedir que embarrara todo más de lo que estaba.
- Jaja, todo se solucionó después de todo, así que creo que ya podemos volver tranquilos a Osaka, nee, Heiji?
- Yo quiero oír lo que iba a decir Neechan. - reclamó Heiji cual niño pequeño.
- Ya le hemos causado demasiados problemas a Ran-chan por hoy, así que nos vamos. Ran-chan. - dijo soltándola por fin.- Gomen nasai, en serio, siento haberte molestado tanto.
- Iie, iie, fue mi culpa, espero que vuelvan pronto. Matta ne!
La chica de Osaka arrastró del brazo al detective quien se despidió con las justas, mientras recriminaba a su amiga por maltratarlo de esa forma.
- Espero que no vuelvan por un buen tiempo. - pensó Conan cerrando la puerta aliviado.
- Ahora a destruir esta revista para que Shinichi no la vea nunca. - pensó Ran finalmente.
Una semana después...
- Heiji, te acaba de llegar un paquete...
- Ah, qué podrá ser?
Heiji deshizo el paquete ante la mirada expectante de su mamá. Era nada más y nada menos que el primer ejemplar de la revista Shounen Sunday, que misteriosamente le habían mandado directamente a su casa esta vez. El detective la abrió lentamente rezando para que ni el contenido ni ninguna foto de su entrevista lo perjudicaran en esta edición. Efectivamente, había una foto... pero no era la de Neechan de la revista anterior. Era una foto de Kazuha, (que nadie supo nunca de dónde sacó el reportero), que al pie decía "Salvaje (pero bella) amiga de la infancia del meitantei Hattori Heiji".
- Al menos esto es mejor que lo otro. - pensó Heiji torciendo la mirada.
- Heiji, Kazuha-chan te llama por teléfono. - avisó Shizuka mientras Heiji se acercaba a tomar el auricular.
- Kazuha, qué es lo que…?
- SE PUEDE SABER POR QUÉ ESE REPORTERO DE PACOTILLA HA ESCRITO QUE SOY SALVAJE??
- Creo que no se equivoca mucho después de todo. - pensó – Cómo es que ya la compraste?
- Fui a las 6 de la mañana a comprar la primera para asegurarme de que no fuera igual a la de la semana pasada. Heiji, iré a tu casa ahora mismo.
- Para qué? - interrogó preocupado el detective sospechando lo que se le venía encima.
- Cómo que para qué? - dijo como si fuera lo más obvio del mundo - Si nos damos prisa, aún hay tiempo de impedir que compren los demás ejemplares!
Konnichiwa! Por fin estoy de regreso con este fic que surgió de una idea que tenía desde hace tiempo. Tenía ganas de escribir algo humorístico (amo ese estilo) y además quería incluir a Ran y Conan. Lamento la tardanza, pero espero que los resultados hayan sido satisfactorios. Gracias x sus reviews, no saben cuánto me alegra que sigan todas mis historias.
Ja ne!
