NOTA DEL AUTOR:

Bien aquí está la nueva entrega, me da mucho gusto la recepción que hasta ahora ha tenido la historia, les doy un sincero agradecimiento, gracias por sus comentarios son en realidad una invaluable ayuda para esta historia. Sin más los dejo con el capítulo.

—Espera—la detiene al tiempo que niega con la cabeza—No podemos, la ciudad no…—sin embargo una patita de color blanco lo silencia-.

—Sé que no es el mejor momento…Yo también estuve ahí ¿recuerdas? Solo hay que tener fe Y no…

—Judy todo puede cambiar…en un año o un poco más podemos ser parias en la sociedad…yo ya lo fui estoy acostumbrado pero tú.

—No me importa, como tú dices si estas a mi lado no importa…Quiero estar contigo Nick y ¿tú?

Nick simplemente se pierde en esos ojos violetas mientras reflexiona— ¿Sabes que no puedo decirte No? y ¿Te he dicho que eres la coneja más valiente que ha existido? —Le pregunta con una sonrisa—Pero igual no permitiré arruinar tú vida, no así de rápido. Tienes razón…Aunque lo mejor será mantener esto— sujeta la pata de Judy—solo para nosotros—le dice invocando la prudencia en la coneja-.

—Nick… ¿Crees que en el trabajo nos digan algo? Cuando…más adelante.

—No sé, esto puede estar fuera de la…norma—habla con cierto nerviosismo-.

—Lo más probable es que nos separen…

—Eso no—niega rotundamente—No me voy a arriesgar a que algo te pase…

—Nick, yo se cuidarme sola…

—Lo sé…pero—su voz se quiebra un poco—No me obligues a ver eso, no me puedes pedir que me permita perderte, ya perdí mucho…Tú no por favor…déjame cuidarte-

Era obvio que Nick tenía severos miedos respecto a la perdida de Judy. Más no era el único que se sentía así, Judy no quería que a su zorro le pasara nada, ya suficiente era verlo así, no quería entregarlo a su madre, no tan pronto.

—Y ¿yo que? Nick casi mueres, tampoco me pidas eso…

—Yo moriría con una sonrisa si estás bien—le revelo con seriedad—Sin ti yo no podría vivir.

Ante esa confesión Judy estaba muda—Nick…

—Eres lo único que me queda…voy a defenderte con garras y dientes, no me importa contra que me entiendes—le revelo con serenidad completamente seguro de entregar su vida de ser necesario-.

Judy trata de girarse para abrazarlo un poco pero en cuento movió su cabeza— ¡AUCH!

—Judy ¿Te lastime? —le pregunto intentado moverse solo consiguiendo una punzada dolorosa en el abdomen.

—No Nick… Fui yo pero calma. Tú te vas a lastimar—le dice mientras pone su pata en el cuello-.

—El maldito te lastimo—le dice mientras coloca su pata sobre la de ella en el cuello-.

—No es nada serio… ¿Cuándo te dan de alta?

—Mañana podré salir…

—Nick ¿puedes decirme en qué estado estas?

—Ah después pelusa… ¿Para qué aburrirte con cosas que igual no entendí muy bien?

— ¿Cómo?

—Cuando la doctora me explicaba…creo que la anestesia aun no me pasaba bien—se excusó en un intento de hablarle a detalle de su anterior condición critica

—Ya es algo tarde…—comenta al aire al ver como las luces artificiales se encienden desde la lejana ventana-.

—Es hora de que llames un taxi—le dice el vulpino-.

—No pienso hacerlo—comenta al sujetar la pata en su cuello-.

—Entonces…

—Me quedo contigo…

—Pero…—trato de razonar más la presa se lo impidió-.

—Soy pequeña y no ocupo mucho espacio—le dice en tono tierno para convencerlo-.

Nick suspira un poco en lo que su mente se repite lo mismo— "Debo aprender a decirle NO" Esta bien pero déjame—toma la manta debajo de Judy para empezar a deslizarla por debajo de ella con cuidado—Puede darte frio y así evitaríamos explicar por qué una coneja esta en mi cama, lo cual de seguro está en contra de las normas del hospital.

Judy simplemente se quedó quieta y cuando Nick logro sacar la sabana este la arropo para enseguida abrazarla por la cadera— ¿Nick?

—Lo lamento pero tengo algo de frio y tu pelaje siempre me ha parecido cálido—contesta ante el nerviosismo de la hembra—Ahora duerme…yo también estoy cansado además no creo que alguien venga pronto-.

De hecho la presa no tiene ningún inconveniente en esa idea, por simples razones, a pesar de haber "dormido" mucho aunque ella no lo cuente por estar técnicamente drogada, sentía sueño, otra cosa es que la burbujeante sensación que le dejo escuchar o sentir el amor que Nick sentía por ella le trajeron un sentimiento surrealista que la encaminaba a la relajación, además el abrazo en que el zorro la envolvió la hacía sentir segura, segura de que él estaba ahí para ella, siempre estaría ahí. Y la razón más fuerte de todas, ella necesita su cercanía, sentir que esta con ella, que está vivo, por más que se esfuerce no puede quitar la imagen de la fotografía de Nick en el muro de los caídos, no puede borrar las letras que dicen Nicholas Wilde, escritas en una horrible lapida, pero sentir el cuerpo de Nick brindarle calor ayuda a enterrar eso en lo más profundo de su mente. Con el paso de los minutos Judy sucumbe al sueño.

No así Nick quien a pesar de que no se siente con energía tampoco puede descansar. Sí, admite que se dejó llevar al momento de estar con Judy, tampoco piensa que se arrepienta pues, aunque impulsivo y todo eso, salió bien, maravillosamente bien, ahora tiene a su coneja consigo y ella también sentía lo mismo, pero desde que se despertó en recuperación sentía algo extraño, como si no pudiera recordar algo, algo importante que ocurrió mientras no estaba en el plano de la conciencia, una cosa, una cosa que hizo que tomara la decisión de abrirle su corazón a Judy sin reparos esperando lo mejor. Aún sigue sin estar muy seguro de lo que pasara a futuro, también está el hecho de que Judy no sabe las implicaciones de estar con un depredador las implicaciones de ese hecho de su biología, Judy le dice que tenga fe, pero fe ¿En qué? La última vez que tuvo fe todo lo que creyó se destruyó, y eso es lo que más teme, estar solo de nuevo. Siente el pequeño Bulto a su lado moverse, pronto el sueño lo comienza a invadir de manera extraña, solo espera que por la mañana su mente se aclare de nuevo….

Un mañana comienza, Judy siente un ligero cosquilleo, el cual conforme más pasa el tiempo este aumenta hasta convertirse en una sensación conocida para ella con un toque diferente, su mente sale del reino onírico, abre lentamente los ojos aun sintiendo eso. En cuento espabila se da cuenta de que esta en una posición ligeramente sentada y que lo que siente es justo lo que sospechaba, Nick estaba acariciando sus orejas de forma suave. Y el respaldo se había inclinado un poco.

—Nick ¿Pero qué…?—aunque su pregunta murió a la mitad en cuanto sintió una mullida y cálida masa enrollarse en su regazo pasando por su cintura al mismo tiempo que siente como una mejilla se apoya ligeramente en su cabeza solo para frotarse e ir en dirección a su mejilla.

—Buenos días linda—susurra el zorro cerca de una de sus orejas caídas causando un escalofrió por su aliento-.

Judy al escuchar su tono y al analizar bien las caricias en sus orejas se sienta completamente pese al dolor y gira lo más que puede su tronco para poder ver al vulpino, cosa que consigue solo presentarle una escena hasta ahora desconocida para ella.

Nick se encuentra mirándola directamente, ya se veía más recuperado en su faz y en su rostro está plasmado el amor que le trasmitía con esas delicadas caricias, su sonrisa era totalmente diferente, esta era dulce y tierna al igual que su mirada la cual trasmitía un sin número de emociones, todas felices, positivas, alegres y todas hacia ella.

— ¿Nick?—soltó confundida pues nunca había visto al zorro así de ¿Sentimental? ¿Abierto?-.

—Si ¿Qué pasa? —le pregunto sin cambiar la cara, incluso su voz sonaba diferente, más ligera, más empática-.

— ¿Estas…? ¿Te sientes bien?

—Sí, me siento bien…muy bien. Y todo gracias a ti.

— ¿A mí?

—Sip… Anoche me dijiste que todo saldría bien ¿no? Que solo tuviera fe… Y digamos que ya la encontré y estoy seguro de que todo saldrá bien.

—Y ¿Qué te hizo verlo?

—Pues…

Flash Back

Nick no sabía en donde estaba, no tenía idea de nada, de hecho no podía ver nada, no sentía nada, todo era solo oscuridad, en un minuto estaba en una camilla en el hospital y ahora…solo estaba ahí trato de hablar pero no emitía ningún sonido. Se estaba desesperando hasta que sus orejas captaron algo…un sonido, una especie de susurro en la nada, aunque no podía identificarlo, sin embargo este se hacía más fuerte, podía saberlo con certeza, agudizo sus orejas, pero el sonido era esquivo, sin embargo seguía aumentando su volumen, ahora lo podía saber, no era un algo sino un alguien, alguien hablaba, alguien decía algo y ese algo era su nombre, lo llamaban…sus instintos le decían que fuera hacia aquella voz. Conforme más se acercaba más podía percibir de esa voz, era una voz femenina, era dulce y más clara que se le hacía vagamente familiar aunque no podía saber de quién o cuando hasta…

(Escuchar la canción de Phil Collins Another Day in Paradise)

—Vamos Nick.

— ¿Quién eres? —Por fin pudo hablar-.

—Nick…

— ¿Dónde estás?

—Vamos Nicky…

En cuanto escucho eso todo se detuvo. Son tan claro y cerca, aunque eso era lo de menos, por fin reconoció, por fin comprendió, era imposible…

— ¿Mamá?

Sin previo aviso una cegadora luz se hizo presente obligándolo a cerrar los ojos y encogerse asustado. En cuanto percibió que la luz desapareció volvió a abrir los ojos encontrándose ahora ya no con la oscuridad sino en un lugar, tan cercano pero a la vez distante, era una sala, la sala de su antigua casa.

—Nicky.

Solo le basto escucharla para voltear hacia dónde provenía su voz. Y ahí estaba, era ella, era su madre.

Elena Wilde solo estaba ahí, tenía una sonrisa acompañada de ojos húmedos por las lágrimas. Extendió los brazos hacia su hijo. Nick no perdió el tiempo y se arrojó a sus brazos ya con lágrimas en los ojos.

—Mamá

—Aquí estoy tesoro… siempre estoy aquí, siempre—le dice entre lágrimas mientras abraza a su hijo, a su primer y único hijo-.

Nick no lo pude creer, por fin…después de 20 años—Mamá por favor…por favor perdóname—le suplica al tiempo que se deja caer de rodillas-.

—No hay nada que perdonar Nicky, no lo hay…—le dice mientras toma su cara entre sus patas tranquilizándolo como cuando era un cachorro—Tú perdóname a mí por hacerte falta. Por haberte dejado solo.

—No es tu culpa tú… ¿Estoy muerto?

—No tesoro… no es tú momento…no lo es si no lo deseas.

— ¿Cómo?

—En este momento estas en el filo de la navaja, y tú decides qué camino tomar.

— ¿Yo decido?

—Puedes regresar…o me puedes acompañar. Es tu decisión.

Hace un par de años hubiera aceptado, pero ahora lo pensaba dos veces, ese podría ser su oportunidad en el paraíso, aunque su paraíso podría estar ahora en su hogar, con su coneja…con Judy. Ese nombre fue suficiente para considerarlo todo.

—Mamá…yo…yo no…no puedo, hay algo, alguien que me necesita…yo.

—Nick…—ella fue la que lo interrumpió—yo sé que aún no estás listo. Y espero que no lo estés en mucho tiempo—le dice mientras sonríe y lo ayuda a levantarse—Mírate ahora pequeño, eres tan apuesto—le dice provocando un sonrojo por parte de su hijo—Ella tiene mucha suerte Nick.

Mirando sorprendido—Tú…

—Si Nick lo sé, uno solo comete locuras por amor. Perdóname por haber tardado tanto.

— ¿Qué?

—Tarde en encontrar al alma correcta para que ya no estuvieras triste…

—Entonces tú…

—Siempre pude escuchar tus suplicas… Estoy segura de que ella hará que ya no estés solo Nick.

Sonriendo agradecido—Haz visto su actitud ¿No?

—Claro que sí, me recordó a "alguien" de pequeño.

—Gracias, gracias mamá—le dice mientras la abraza-.

—Yo no hice nada que tú no te ganaras. Pero cuídala Nicky es una chica única.

—Eso no lo tienes que repetir

—Es hora de que la vida tome su camino. Pero recuerda…yo estoy contigo Nick y siempre estaré orgullosa de ti. Siempre.

—Ojalá hubiera sido diferente.

—Sí…—suspira un poco—Ya es hora Nick, hasta luego mi pequeño explorador.

—Hasta luego… ¿Cómo puedo regresar?

—Piensa en aquello por lo que quieras volver.

El zorro simplemente se enfocó en su coneja y nuevamente la luz se hizo presente.

Fin del Flash Back

—Nada realmente, cada uno tiene sus epifanías, preciosa.

Realmente Judy no sabía que pensar aunque la visión de ese Nick más cariñoso le agradaba, le agradaba mucho y se podría acostumbrar.

—Y alguna razón para despertar estas horas—no era temprano, pero tampoco era tarde-.

—Simple, la discreción es necesaria todavía y no creo que puedas bajar de forma tan ágil o me equivoco.

En ese instante Judy recuerda toda su odisea del día de ayer para bajar de su propia cama—Odio cuando tienes razón—le dice con un pequeño puchero, en cuanto intenta acercarse al borde de la cama se detuvo abruptamente—Nick… ¿Es normal que me duela más que ayer?

—Permíteme ver—Nick intenta despegarse de la cama ligeramente inclinada solo para suprimir un gemido—Si…creo que es normal.

—Creo que voy a tardar más en bajar

—Con que lo hagas antes de que venga mi doctora será lo suficiente, solo con cuidado no te vayas a lastimar.

Pasados unos minutos la coneja logro bajar de la cama, cosa que hubiera sido más fácil si hubiera podido utilizar ambas patas delanteras pero no podía apoyar peso sobre la muñeca que tenía lastimada, sin mencionar que las suturas que su cuerpo contenía ahora le reducían significativamente la movilidad, bueno, las más profundas.

— ¿Lista? —Pregunto el vulpino una vez que ya estaba en el suelo-.

—Duele más de lo que imagine en un principio-.

—Tranquila, pronto será más que nada incomodidad, bueno después de que nos quiten los puntos…

—Nick… ¿Cuántos tienes tú?

—Entre las dos…unos 8. Para mi suerte no eran anchos—Trato de suavizar el tema con algo de humor-.

—Pero son profundas—dijo mientras sus orejas caían-.

—No te preocupes, estoy aquí y mientras lo este no tienes de que sentirte mal. Lo hice una vez y lo volvería a hacer mil veces más y no por imprudencia, sino porque te amo—ante las palabras del vulpino las orejas de Judy se levantaron y una sonrisa fugaz apareció en sus facciones

Judy iba a replicar pero sus orejas escucharon unos ecos por el pasillo—Alguien viene Nick

—Pronto pelusa, tras la cortina—le señala con la cabeza una de las cortinas de la cama contigua, mientras él ponía la cara más inocente en su haber, era hora de salir de ahí-.

Enseguida una cebra de figura esbelta y bata blanca entra a la habitación. Enseguida dándose cuenta de que el zorro está despierto.

—Oh…buenos días oficial Wilde… ¿Cómo estamos el día de hoy? —pregunta mientras toma la canilla del canino-.

—Considerablemente mejor…De hecho ¿Por qué no me dan mi alta?

La hembra lo ve solo unos momentos— ¿Le dieron más morfina? —le pregunta extrañada-.

—No…hablo enserio y en todos mis cabales

—Oficial Wilde, su situación es delicada.

—Vamos no estoy tan mal…

—Su propio cuerpo lo asfixiaba, casi se desangra hasta morir además por poco le da un infarto.

—Doctora usted misma lo dijo por poco.

—Sufrió una intervención quirúrgica.

—Poco invasiva y pequeña. Me salvo. Se lo agradezco…

—Yo no lo salve, estuve ahí pero no realice la intervención. Y fueron dos quienes lo salvaron. Quien realizo la operación y mi pasante de medicina.

— ¿Pasante?

—Sí, sin ella no hubiera servido de nada la cirugía.

—Lamento decirle que no le entiendo nada.

—Creo que lo mejor es que se la presente, está aquí a pesar de no tener que estarlo puede ser algo común—le dice mientras se dirige a la puerta desconcertando a Nick con lo de común—Jessica… Jessica ven, pasa.

—Doctora los pacientes de la 26-A están…—la hembra en cuanto entro a la habitación y vio a Nick se quedó callada.

Nick también la veía perplejo, era una bella vulpina de unos 22 años aproximadamente, como todas las de su especie era muy bella, un cuerpo curvilíneo, pelaje brillante, atributos notorios, en síntesis era un imán para cualquier macho, para cualquiera menos él ahora.

—Ella es Jessica Slade, pasante a mi cargo, estudiante en la universidad de Zootopia, una de las mejores en su grupo.

—Mucho, mucho gusto oficial Wilde.

Nick miro interrogante a la equina y ella solo suspiro—No contábamos con suficiente sangre combatible con su grupo RH y Jessica amablemente dono de su propia sangre para usted.

— ¡Doctora!

—Te dije que no salieras de la cama hasta pasado el mediodía y aquí estas.

La vulpina solo desvió la mirada claramente avergonzada.

—Entonces solo puedo decirte gracias…no tienes ni idea, gracias a ti yo…Gracias en verdad.

—Era lo mínimo que podía hacer por quien me ayudo.

— ¿Yo te ayude?

—Sí, yo estaba a punto de abandonar la carrera cuando…vi una fotografía suya en un diario junto con una pequeña entrevista "Nadie debe fijar lo que somos más que nosotros mismos" Me inspiro lo suficiente para no rendirme, y al no rendirme es como pude encontrar este hospital donde me aceptaron como pasante.

—Yo también se lo agradezco, ella será una médica excelsa—le dijo la equina-.

—Todos merecemos las mismas oportunidades—les dice el vulpino—Y de nuevo gracias…

—No es nada oficial… ¿Hay algo más que pueda hacer?

—Claro bombón. Puedes convencer a tu linda jefa que me de mi alta—le dice mientras alzaba las cejas sugerente-.

— ¿Perdón? —le pregunto atónita la vulpina-.

— ¿Linda?—secunda la cebra con una ceja en alto-.

—Vamos preciosas solo déjenme ir y tal vez…

—Señor Wilde…Por favor—le dice avergonzada la vulpina mientras su pelaje rojizo se oscurecía un par de tonos más-.

La equina simplemente negó un poco con la cabeza mientras sonreía divertida, no solo el zorro estaba coqueteando con ella y su pasante, sino que claramente estaba insinuando algo más, con una o con las dos.

—Está bien…le daré su alta pero debo declinar su oferta. Solo déjeme revisar algunas cosas. Jessica…Bueno tú sabrás si aceptas o no—canturreo mientras salía-.

— ¡Doctora! —Grito abochornada mientras salía tras ella sin ver a Nick-.

Él por su por su parte sonreía triunfal, siempre conseguía lo que quería, lograría salir ese día estaba seguro, con sinceridad odiaba los hospitales, siempre que estaba en uno aunque sea de visitante se sentía enfermo o algo. Hubiera continuando disfrutando su victoria personal de no haber sido por un sonido que reconoció al instante y que a diferencia de veces anteriores le dio miedo en lugar de risa. Volteo con los ojos bien abiertos para ver a una coneja que tamboreaba su pata en el suelo, solo que en su mirada no estaba la irritación o la molestia que acostumbraba. Sino que había una clara señal de peligro resplandeciente en sus ojos, estaba muy molesta, no, eso no era molestia, no, eran celos. Fue cuando recordó lo que descubrió durante su pequeña investigación, no lo hizo con esos fines, solo quería saber si había cosas que pudieran afectarla, ruidos de alta frecuencia o algo. Si bien averiguo muchas cosas también se enteró de cosas más "intimas" las cuales más que nada eran sobre las hembras, cuando encontró eso no pudo evitar seguir leyendo su curiosidad era más grande que él, perfiles generales las calificaban de buenas compañeras en todo aspecto, sobre todo en relaciones más que amistosas, pero bastante impulsivas respecto a sus sensaciones. Y ahora podía verlo, no le pareció muy bien lo que hizo.

—Zanahorias—le dijo en tono agudo—Yo…

Sin embargo Judy camino hacia él, si bien su paso era lento, asusto a Nick quien de haber sentido que se le saldrían las entrañar hubiera salido corriendo como alma que llevaba el demonio.

—Nick…

— ¡Por favor!…No era enserio—Judy solo entrecerró los ojos—Solo quiero salir, odio los hospitales, además quiero estar contigo sin miedo a que alguien venga.

—Me dijiste que me amabas y vas y te le ofreces a un par que ni conoces—

—Primero yo no lo dije como tal…cada quien imagina lo que cree…

—Podía ver tu mirada.

— ¿Cuántas veces no miro así?

Judy se sonrojo un poco y maldijo no poder girarse para que no viera su cara—Yo… vez a si a todas las hembras—le dice dolida-.

—No es cierto—la cara de Nick cambio de nuevo a aquella cariñosa—Tú siempre fuiste especial. Yo no hago nada por nadie, y por ti haría lo que fuera incluso terminar en uno de los lugares que más odio. Este zorro tiene solo un par de ojos y solo te miran a ti.

El semblante de la coneja se suavizo pues pudo ver en los verdes ojos de Nick sinceridad—Está bien…te creo.

—Y eso es algo invaluable para mí y créeme si te llego a traicionar…arrójame de un edificio, de un puente, eso me lo merecería por hacerte daño.

—Nick—Dijo algo confusa

—No, es enserio. Si llego a hacerte algo…merezco la muerte. Tú no te lo mereces.

—Nick…Yo…

—No te preocupes por eso…Mejor sal, si llegan de nuevo no tengo idea de que decir al vernos fuera de horario…

—Bien—se acerco a su ahora novio y con cuidado se alzó de puntillas para alcanzar e intentar besarlo-.

Nick hace lo propio y se inclina para alcanzarla. Como la vez anterior Nick es quien toma el control de la situación en su totalidad, si bien la sensación para él seguía siendo equiparable al éxtasis, se dio cuenta de algo ya que su mente ahora está clara, nota la rigidez de Judy en el beso y su total sumisión. Necesitaría saber que rayos pasaba, podría ser nerviosismo o algo, pero habría tiempo después. Una vez que terminaron su muestra de afecto una coneja adorablemente sonrojada se despidió después de tomar sus medicamentos.

—Si estás seguro de salir hoy te…te esperare en la sala de espera entonces—le dice antes de salir-.

—Así tengo un motivo para salir ya…—Judy salió mientras Nick no le que más que esperar, mientras lo hacia decidió revisarse de nuevo, se quitó la manta y subió su bata de hospital para lograr ver su abdomen, ahí estaban dos marcas y un poco más arriba los vendajes que pusieron en su cavidad torácica más el hombro parcialmente inmovilizado por las vendas, viendo su estado y el cómo se siente se ve que está peor que Judy, por lo menos ella puede caminar, si bueno tal vez ella este algo rígida pero no esta tan mal como él—Para que no me duela como debería de doler aun debo tener sedantes—se dijo a sí mismo pero aun recibió una respuesta ajena-.

—De hecho si le suministramos sedantes con la intravenosa—Nick volteo y era la su doctora—Para reducir sus molestias las cuales serán muchas, como le dije antes, los golpes que recibió fueron muy fuertes, si bien no rompieron estructura ósea si lo lastimaron.

—Solo son unos magullones—dice el zorro restándole importancia-.

—Magullones que harán que se retuerza…cosa que no podrá hacer si quiere que sus puntadas no se habrán, además recuerde que tiene una incisión también en el área del tórax donde se le práctico la intervención para detener la hemorragia que los brutales golpes que recibió provocaron en su interior.

—Y en términos simples a ¿Qué quiere llegar?

—Que no creo que sea buena idea que quiera salir hoy mismo, aun debemos revisar que no tiene secuelas.

—No creo que las tenga, ayer estaba confundido pero el residuo de la anestesia y lo de mi sangre, ahora estoy en mis cinco sentidos. Aparte el dolor va y viene, eso demuestra que seguimos vivos. Además no me puede retener, soy consciente de ello. Aunque le diré esto en cuanto vea que algo va mal me tendrá aquí de nuevo y seré el mejor paciente que tenga.

—Se ve muy ansioso por salir—observo analítica-.

—No me gusta estar aquí.

—A nadie le gusta señor, pero usted se ve que tiene otra cosa por la cual salir.

—La misma por la cual no morí…deme mi alta por favor.

—Bien, pero deberá firmar una hoja donde consienta que sale sin el alta médica correspondiente.

—Lo hare con gusto…

—Y—lo interrumpió—tiene que llenar su carnet para que le de esa hoja.

Los ojos de Nick se abrieron mientras palidecía—Mi que…

—Su carnet, le hacen falta algunas vacunas…ya le pusimos una creo que sabe cuál después de todo tuvo contacto con un metal, pero igual le faltan cuatro.

— ¿Me está chantajeando con esto?

—No, es necesario, además es obligatorio para el departamento de policía, no veo como Rose y Clare no se dieron cuenta antes…

— ¡¿Conoce a las enfermeras de la estación?!

—Claro ¿De dónde cree que las contrataron? También trabajan aquí. Así que prepare sus brazos en lo que voy por ellas.

—Pero tengo la intravenosa…

—Son intramusculares así que prepare sus brazos a no ser que las quiera en otro lugar.

—De acuerdo no debe ponerse ruda—le dice rindiéndose mientras sonreía nervioso-.

—Perfecto, iré por todo regreso en un momento.

Judy por su lado logra llegar a la sala de espera de manera discreta poco después de salir de la habitación de Nick y se sienta en una de las sillas mientras trata de descansar un poco más, necesitaría comer si quería comenzar con su medicación, pero un mensaje llega a su teléfono.

—"Judy ¿Cómo estás? ¿Dónde estás?"

El mensaje le trae a la pequeña coneja una sonrisa mientras contesta—"Estoy bien dentro de lo que cabe, Estoy en el hospital pues Nick va a salir en un rato y lo acompañare, pues el salió mucho más lastimado que yo y siento que es lo más correcto si lo acompaño"

Pasaron unos minutos y Judy seguía pensando en un lugar cercano para que pudieran comprar por lo menos algo ligero, aunque de un segundo a otro una sombra se posó sobre ella…

Doce largos y dolorosos minutos después Nick está tratando de ponerse su ropa, levantarse y caminar fue un endemoniado problema, o eso creyó hasta el punto en que necesito agacharse, con un poco de ingenio logro vestirse. En fin ya había recibido las malditas inyecciones y firmo la carta que liberaba al hospital de cualquier responsabilidad si algo le pasaba por abandonarlo antes de tiempo, una vez que hizo eso y que rechazara la silla de ruedas preparaba su salida, su uniforme al igual el de su ahora pareja se encuentra también manchado de sangre seca, pero en mayor proporción. Él escucha como la puerta se abre y en cuento voltea

— ¡AH!