12.- Navidad


Los Potter tenían más de una casa, lógicamente. Harry descubrió este hecho cuando fue a Gringotts y le revelaron el alcance de su fortuna. La inclusión de la piedra filosofal entre los activos de Umbra solo había hecho que fuera más rico de lo que ya era, pero siendo Harry quién era, repartía su fortuna entre todos en Umbra al proporcionarles un lugar seguro y planes de escape a quien lo solicitara.

Cedric fue el primer caso de "huida" y aunque sus motivos parecían pequeños, Harry comprendió que no todo en su historia era tan simple. Amos estaba tratando de moldear a Cedric en un héroe que el mundo podría seguir tanto como a Harry si hubiera tenido el tipo de educación y cuidado dado a Cedric. Pero siendo el Niño-Que-Vivió, lo que el fuera física e intelectualmente, de forma aparente, era innecesario. El mundo mágico ya lo adoraba por algo que hasta hace unos años ignoraba.

Sin embargo, Cedric había demostrado ser un miembro muy activo y valioso, y dado que su padre trabajó en el ministerio durante mucho tiempo, Cedric había tenido acceso a información muy interesante sobre el lugar, incluyendo la ubicación de las oficinas.

Cuando destruyeran a Voldemort, y sacaran a Dumbledore de la jugada, el ministerio sería pan comido con Cedric como Jefe de Campaña de un político elegido por Umbra y el mismo Cedric como Jefe de alguna oficina importante. Harry estaba pensando en enviarlo a Relaciones Internacionales, para que Cedric tuviera la oportunidad de viajar por el mundo, y pensaba proponérselo en la fiesta de navidad en los cuarteles.

Ahora, Harry estaba analizando la posible sede de una fiesta de navidad para la Orden del Fénix y algunas familias sangrepura a las que querían atraer, y dado que Draco no podía ofrecer sus propiedades, y técnicamente, Orpheus y Thomas estaban sujetos a la voluntad del actual Lord Black, que era Harry, las posibles sedes se limitaban a la fortuna conjunta de los Black y Potter en la figura de Harry.

Luego de revisar varias posibilidades, la propiedad Potter en Dublín parecía ser la idónea, ya que tenía su red flu bastante protegida y había una oficina del ministerio con una sección de aurores a pocos pasos de ella, de forma que si sucedía algún percance, tendrían a quien acudir sin revelar las habilidades reales de pelea que poseían.

Las invitaciones fueron enviadas como una fiesta de navidad (pero no en la fecha de navidad, ya que habían planeado pasarla en "familia" e invitaron a los Weasley y los Tonks a pasar la navidad en la mansión Black, Remus fue el agregado final, ya que Harry quería que él y Dora convivieran y se "conocieran mejor") y de celebración por la bienvenida de Draco a la familia Black. Además, necesitaban anunciar la protección de la familia Black sobre Draco a cierta pasa psicodélica.


Decir que Dumbledore no estaba feliz era verse muy corto. Estaba más allá que colérico, ya que su siguiente presa, es decir, "aliado", se le había escurrido como pez de las manos. Dado que la familia Black había reingresado a Draco a sus filas, técnicamente, Harry o cualquier miembro adulto de la familia Black, debía estar en compañía de Draco cuando se hiciera cualquier trato o alianza. La falta a cualquiera de estos términos, le daba carta blanca a la familia Black de ir en contra del ofensor, en este caso, Dumbledore.

Ni siquiera Dumbledore se creía tan poderoso políticamente como para ir contra las familias Black y Potter. Mucho menos con el estatus de Niño-Que-Vivió de Harry. Por primera vez en su vida, Dumbledore maldijo el día que pensó que la fama de Harry resultaría en algo bueno a futuro para sus planes. Su idea de un mundo perfecto estaba cada vez más lejana e inalcanzable gracias al mocoso y su estatus de poder en el que él mismo lo había fijado.

Sin embargo, en el espectro positivo de las cosas, el engendro, es decir, el joven Malfoy se veía bastante más tranquilo y con algo de esa altivez legendaria, perdida. Eso es lo que pasaba cuando uno perdía a sus padres, o al menos, lo que Albus pensaba sucedía. Sus errores lo perseguían día a día, y más cuando pasaba por Hogsmeade y veía a su hermano escupir hacia sus pies, señal clara de que renegaba de su parentesco. La uncia vez que estuvieron cerca luego de lo de Ariana, fue cuando surgió la Orden del Fénix en la primera guerra, pero aun entonces, Aberforth mantenía su distancia.

Todo lo que podía hacer para redimirse, era crear la clase de mundo que hubiera sido perfecto para su hermana fallecida, un mundo de solo magia de luz, para que los muggles ya no les tuvieran miedo, para que gente como Ariana, no tuviera miedo de usar su magia frente a ellos, y los vieran como alguna especie de ángeles, que solo querían convivir en paz y ayudarles. Sin los magos oscuros, eso sería posible.

Por mucho que quisiera que el joven Malfoy cambiara y sobreviviera, su alma ya estaba corrompida por la oscuridad, igual que la de Severus y otros tantos, mártires y futuros santos que serían recordados por su heroísmo y sacrificio para la causa. Es lo menos que podía hacer por ellos, porque su existencia no era una opción. La oscuridad debería irse.

Mientras el director tenía estos pensamientos, los jóvenes y algunos miembros de Umbra como los gemelos Weasley, ya estaban bien ubicados al lado de Madame Zabini (Fred como líder de ese grupo) y de Nott Sr. (George como líder de este grupo), los Greengrass estaban cerca de Draco, ya que querían hacerle saber que sus padres habían acordado (antes de su muerte) un contrato matrimonial con la menor de sus hijas, los Bulstrode estaban cerca de Severus Snape mientras Harry estaba centrado cerca de los Parkinson y su insoportable hija que lo veía como si fuera una cucaracha.

Todo parecía el habitual sarcasmo e hipocresía sangrepura de siempre con la nota distintiva de los aliados y amigos de Harry amenizando la fiesta. Todos los demás miembros de Umbra ya estaba en sus posiciones, Tonks cerca de Remus y sus padres hablando en voz baja con Dumbledore, cuyos ojos brillaban, indicativo de que Andrómeda y Ted le estaban diciendo que pensaban unirse a sus fuerzas.

Fue entonces que la bomba estalló… literalmente. Una bomba de humo cuyo aroma recordaba a flores silvestres… el aroma favorito de muchas de las damas de la fiesta… era una bomba con una versión muy diluida de Amortentia y Orpheus se reía a carcajadas mientras sostenía un pañuelo contra su boca y nariz.

Severus Snape lo agarró del cuello de su túnica de gala y gruño en voz baja y letal—¡Castigado! ¡Dos meses al empezar las clases! ¡Detención conmigo todos los días después de la cena! —.

Nadie se preguntaba cómo es que el hombre no estaba afectado por la Amortentia, ya que era un pocionista y seguramente tenía inmunidad a ciertos vapores de muchas pociones. El hombre rápidamente conjuro una especie de bolsa y saco un caldero donde mezclo varios viales y elaboro un antídoto en menos de 10 minutos para todos. Repartió viales a las distintas y disimiles parejas que se habían formado y les sirvió una medida en sus copas asegurándoles que era una poción para aliento de menta.

Los atontados invitados bebieron la poción y pronto se horrorizaron de su compañero de besos, sobre todo Molly que había estado platicando con Kingsley y le había dejado el cuello de la túnica manchado de carmín.

—Profesor, creo que sería prudente si los invitados de Draco pudieran ser escoltados a sus hogares—Sugirió Harry con voz trémula. Snape le gruño pero asintió, en señal de aceptación a la sugerencia.

Draco y Thomas escoltaron a los Greengrass por el flu, y varios de los miembros de Umbra estaban haciendo lo mismo con las personas más a la mano que había.

Al último, Thomas había regresado al lugar junto con Draco y Orpheus seguía siendo agarrado por el cuello de la túnica. Severus lidero el camino hacia el flu y espero a que Harry dijera la clave para ingresar a la mansión Black, ya que dado que Draco haría su ceremonia de toma como Lord Malfoy hasta después de año nuevo (de nuevo, para disgusto de Dumbledore), la casa Black seguía sellada para cualquiera que no fuera familiar, o invitado expreso de la misma.

Dumbledore tuvo que quedarse a despedir a los últimos miembros de la Orden que no habían sido todavía escoltados a sus hogares y vio como la familia Black y Severus Snape atravesaban las llamas verdes. Orpheus se veía positivamente asustado y Draco compungido. Dumbledore sonrió. Quizás Malfoy aún sería manipulable si veía una reprimenda legendaria de Snape.


Los padres Weasley se preguntaban qué hacían ahí, en una habitación lujosamente decorada y con los sillones más cómodos que alguna vez hubieran tenido el gusto de usar. Había estas bandejas con bocadillos y bebidas y una chimenea con un fuego agradable. A pesar de la comodidad, no querían estar en un lugar desconocido, así que intentaron aparecerse y descubrieron con horror que no podían.

Y no eran solo ellos, Ojoloco Moody, Remus Lupin y Kingsley Shacklebolt estaban ahí también. De alguna forma, por las llamas no atravesaron con su escolta, sino que ellos fueron los únicos arrojados en esa extraña habitación. Así que ahí estaban todos, intrigados por la situación, algo aprehensivos y fue extraño cuando a la habitación entro Mundungus Fletcher, mejor vestido que nunca y sonriéndoles.

—Bienvenidos a mi humilde morada. Mia y de todos mis hermanos de armas—Dijo el hombre haciéndoles una ligera reverencia—No se preocupen, todo les será explicado pronto. Tomen algo, coman algo, todo está limpio y es delicioso. Los elfos de este lugar se esmeran con nuestra comida—.

—¿A que estas jugando Fletcher? —Gruño Moody, pero para su consternación, Fletcher no se amedrento y sencillamente tomo uno de los bocadillos y lo mordió, haciendo gestos de satisfacción.

—A nada Alastor, sencillamente soy un mensajero—.

—¿Te cambiaste de bando, rata traidora? —Insistió el antiguo Auror.

—Si, pero si piensas que Voldemort—Todos contuvieron el aliento por oír a Fletcher, alguien considerado un cobarde de primera, mencionar el nombre "prohibido", pero Fletcher continuo—Piénsalo de nuevo. Jamás me uniría a alguien como él, pero si, cambie de bando, por el bando que traerá la verdadera paz a nuestro mundo. Solo piensa en eso Alastor, todos ustedes ¿Quién podría hacer un tercer lado en esta guerra, tan correcto, que alguien como yo se uniría sin dudar e incluso, cambiaria mis hábitos? Piensen en eso—.

Fletcher tomó otro bocadillo antes de salir de la habitación y dejarlos a solas con sus pensamientos.

Mientras los miembros de la Orden platicaban entre ellos, en otra habitación lujosamente decorada, varias familias Slytherin se veían entre ellos con miedo y desconfianza, pensando en cuál de ellos estaba tramando algo para tenerlos a todos ahí junto a sus hijos. Todos pensaban en Draco, pero estando el solo en medio de un Slytherin no probado, un Hufflepuff y un Gryffindor en la casa Black, no concebían quien podía haber orquestado su secuestro. De modo, que según su lógica, alguno de ellos debía ser el artífice.

Augustus Rookwood entro con paso decidido a la habitación y casi se rió al ver la paranoia escrita en los rostros de sus conocidos. Todos ellos voltearon con rapidez sus rostros al ver a un conocido y pudo ver que lo culpaban por su situación.

—No soy yo quien los invitó aquí—Varios bufaron ante el comentario—Pero les aseguro que sus sueños de grandeza ya no están con el Señor Oscuro. He encontrado un maestro más digno de servir que un mestizo hipócrita—Varias voces se levantaron en protesta, llamándole traidor y mentiroso—Pronto les dirán lo que necesitan saber, pero piensen en esto: esperé al Señor Oscuro por años, le fui fiel y bastaron algunas horas para saber que había sido engañado por un bastardo que no piensa en hacer de nuestro mundo lo que prometió. El Señor Oscuro solo vela por sí mismo, igual que el vejete manipulador en Hogwarts. Mi nuevo señor nunca me ha mentido y lo que me ha prometido, lo ha proporcionado—.

—¿Así que te vendiste por oro? —Preguntó Madame Zabini—¡Podríamos haberte dado más! —.

—Madama Zabini, el oro que me puede proporcionar no podría pagar lo que me han dado aquí—Rookwood se enfilaba hacia la salida.

—¿Y se puede saber qué es eso? —Preguntó Madame Zabini con sarcasmo.

Rookwood sonrió antes de contestar—Libertad—Y con eso, salió del lugar, dejando a los Slytherins pensar en lo que había dicho el hombre.


Harry y compañía procedieron a explicar la función de Umbra a los "invitados" (claro, luego de disculparse con ellos por haberlos traído de esa manera, pero insistiendo en que el tiempo estaba corriendo y era mejor apurar ciertos planes), primero a los miembros de la Orden y tuvieron que llevar a Remus a una habitación luego de enterarse de quién era en realidad Orpheus.

Alastor Moody estaba impresionado del complejo y lo intrincado de su organización, pero saber que incluso varios mortífagos habían renunciado al servicio de su señor fue un shock. Pero fue más shock aprender sobre las motivaciones de Albus Dumbledore.

Luego fue el turno de los Slytherin y aunque fue extraño para ellos, notaron la verdadera razón de Rookwood de cambiarse de lado. Si lo que veían en Umbra es lo que le esperaba al mundo mágico, ellos querían ser parte de eso, aunque todavía no estuvieran muy seguros sobre lo de aceptar a los nacidos muggles y mestizos.

Harry luego de que reunió a las dos facciones, paso a explicar la razón de la premura: Draco. Luego de lo que había informado Severus sobre la necesidad de dinero de Albus, a todos en Umbra les había quedado claro que Dumbledore estaba dispuesto a sacrificar otro niño y si la fortuna de Draco no era suficiente, intentaría hacerse de las fortunas de sus aliados, tales como Longbottom y Bones, y aunque fueran muggles, lo creían capaz de intentar echar mano de la fortuna de los Finch-Fletchley.

Lo primero en la agenda era desaparecer en el extranjero a Madame Zabini, lo que quedó arreglado con Cedric Diggory alias Antonio Mendoza como su "guardaespaldas". Madame Zabini tomaría unas vacaciones en España para conseguir un "nuevo marido" y de ahí desaparecería con rumbo desconocido. Umbra se encargaría de cuidar a Blaise en ausencia de su madre.

Lo segundo en la agenda era obtener ideas para sacar a Dumbledore de Hogwarts y la más aceptada, y que provino de los Bulstrode, fue enloquecerlo con alguna poción en sus caramelos de limón. El plan era que una vez que Dumbledore fuera internado en San Mungo, Voldemort se sentiría impelido a atacar sin uno de sus más grandes adversarios. Así que paralelamente, estarían efectuando el punto tres: debilitar mágicamente a Voldemort.

Ese punto no era tan fácil, pero Harry tenía una idea sobre cómo hacer esto y necesitarían su pedazo de alma de Voldemort que aún residía en él. Como fuera, con esta fiesta y reclutamiento masivo, habían golpeado fuertemente a ambas facciones.

La noche terminó con nuevos reclutas de Umbra y la familia Weasley conociendo a los otros protectores de la familia Black en la figura de Lucius Malfoy, Ted Tonks y Remus Lupin. Sirius en la figura de Orpheus, estaba intentando reducir su "castigo" pero Severus fue inflexible, ya que fue un asunto público y Sirius se había desviado del plan original haciendo una broma peor de la que habían planeado.


Navidad llegó en una exhalación y Thomas estaba nervioso (¡Nervioso! En el nombre de Merlín, ¿Que le habían hecho a su psique de Lord Oscuro esos pequeños Hufflepuffs?) por como recibiría Harry su obsequio. Ya no lo negaba, le gustaba Harry y esperaba que fuera recíproco. Thomas había bajado a ver el árbol y observó que estaba plagado de regalos, muchos, para todos ellos. Los Tonks llegarían por el mediodía y los Weasley llegarían en una hora más o menos, así que Thomas aprovecho para deslizarse a la cocina y tomar una taza de té en la escasa tranquilidad que podría aspirar ese día.

Había revisado las otras habitaciones y Harry dormía arropado como oruga, envuelto en las sabanas a manera de capullo. Orpheus se veía casi libertino, con las sábanas en desorden y los brazos y piernas en direcciones extrañas, junto al hilo de baba y sus ronquidos, era evidente que el "adolescente" tenía el sueño pesado. Draco Malfoy tenía su antifaz y estaba demasiado "perfecto" en su forma de dormir, pero era evidente que así dormía el joven.

Thomas había calentado el agua y estaba buscando su té favorito en los estantes. Harry entro con la pijama desabotonada en algunas partes y tallándose los ojos.

—Buenos días—.

—Buenos… d-días—Contestó Harry bostezando—¿Té? —.

—Obviamente—Thomas rodó los ojos y continuo con su actividad, sirviendo dos tazas en vez de la única que pensaba preparar.

—Gracias—Contestó Harry cuando Thomas le sirvió la taza frente a él.

Thomas se sentó a su lado y estuvieron en un cómodo silencio por un rato. Pero Harry no era gente de silencios, así que una vez que terminó el té, propuso abrir algunos regalos antes de que se desatara el caos con los Weasley, ya que Remus era improbable que pusiera orden si Tonks lo distraía, como planeaba la metamorfomaga. Thomas aceptó, ya que prefería que Harry abriera su regalo sin muchos testigos por si no le gustaba.

Ambos chicos se sentaron sobre la alfombra y Harry abrió primero el regalo de Thomas, sonrió ampliamente cuando observo a su abuelo y abuela en sepia, sonriendo hacia la cámara. También estaba su bisabuelo Henry en otra foto, y se preguntó si su nombre había sido en honor a él. Como fuera, era un obsequio muy sensible y pensado, así que Harry le dio un beso en la mejilla a Thomas quién se ruborizo. Harry pensó que era una visión adorable.

El regalo de Thomas era un texto muy antiguo de Artes Oscuras del antiguo Egipto que le había encargado a Bill. Solo existían tres copias, así que fue bastante difícil de conseguirlo pero Thomas se veía encantado con su obsequio. Los ruidos de trastes moviéndose y bostezos los distrajeron y supieron que Draco y Sirius ya se habían levantado. Thomas se paró primero y le tendió una mano a Harry para ayudarle.

Harry fue levantado con fuerza y se estrelló contra Thomas, quién lo rodeo en un semi-abrazo. El rubor encendió las mejillas de ambos y Harry estaba por salirse de los brazos de Thomas cuando el adolescente lo sostuvo con más fuerza.

Thomas nunca había besado a nadie, ya que lo que recordaba, nadie le había gustado o atraído lo suficiente, pero Harry era hermoso de una forma que invitaba a besarlo, sus labios entreabiertos y con ese jadeo de sorpresa, sus ojos brillantes y entrecerrados, las mejillas encendidas… sus labios se movieron solos y se unieron a los del joven de ojos verdes.

Harry casi quería saltar gritando "¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!" con el puño en alto. Tom le gustaba desde hace un tiempo, y siendo sinceros, antes de saber que el Tom del diario era Voldemort, había sentido cierta fascinación con el guapo adolescente. Fue lo que le hizo darse cuenta de que no estaba interesando en las chicas.

Ahora estaba besando a una encarnación más sana y por mucho, más atractiva de Riddle. No, estaba besando a Thomas Black, una persona diferente y totalmente interesante por sí misma, alguien que igual podía ser un sádico de mierda como protector de inocentes y débiles niños. Una incógnita que estaba interesado en descubrir.

La lengua de Tom se movió contra la suya y ambos jadearon cuando sintieron el respectivo cuerpo del otro reaccionar. Ambos exhibían ahora una erección incomoda y empezaron a frotarse contra el otro mientras continuaban besándose, tomando aire de vez en cuando. Nunca supieron cuando ambos cayeron contra el sofá, Harry debajo de Thomas y continuaron empujándose uno contra el otro, dejando de besarse para jadear y gemir casi al unísono, y finalmente, ambos ensuciaron sus pijamas al liberar su semilla dentro de sus ropas.

—Debo decir que fue un buen espectáculo ¿Tú qué dices Draco? —Sirius estaba burlándose de ellos desde el dintel de la entrada de la sala.

—Digo que deberían conseguirse un cuarto si van a estar como conejos ¡Solo antojan y ahora estoy caliente! —.

—Me ofrecería pero, no te ofendas, ¡yuck! —.

—Lo mismo digo, preferiría que me follara Snape—.

Harry y Thomas estaban acomodándose la ropa y Harry limpiaba con su varita el desastre en ambos, mientras imaginaban a Draco siendo follado por Snape… la idea tenía mérito, pero luego oyeron algo más.

—¿No puedes estar hablando en serio? ¿Snape? Digo, el hombre es decente, pero de ahí a querer que lo folle a uno…—.

—En serio, ¿has estado en Slytherin por meses y no has aprendido nada? —.

—¿De qué hablas? —.

—Todo Slytherin es un dios en la cama. Es parte de nuestro orgullo. No podemos dejar que nuestra pareja de ocasión se vaya insatisfecha, y no importa si es hombre o mujer quién te gusta, placer es placer—Dijo Draco encogiéndose de hombros.

—¿Tu punto, por favor? —Draco rodó los ojos.

—Si eso se exige de un Slytherin cualquiera ¿Qué crees que se exija del Jefe de Casa? —Dijo Draco, mirando intensamente a Sirius, antes de que este se ruborizara.

—¿Bondage? —.

—Seguro—.

—¿Lencería? —.

—Probablemente—.

—¿Tríos? —.

Draco se frotó la barbilla—No sé de eso, nunca he oído rumores, pero no me importaría comprobarlo en persona—.

Sirius estaba dividido entre la fascinación y el horror, pero se atrevió a preguntar algo más—¿BDSM? —.

—¿Lo de los látigos, esposas y esas cosas? Es probable, pero si lo hace, apostaría a que es el dominante. Me puedo imaginar que tiene de esas paletas y te da una tunda para luego montarte hasta dejarte aún más rojo y entonces sientes como palpita su polla dentro de ti…—Draco parecía estar sumergido en su pensamiento y no noto la oscura mirada de interés de Sirius ni la fascinación de Thomas y Harry.

Jamás habían pensado en Snape como un ser sexual, pero ahora que Draco lo mencionaba, podían imaginarse perfectamente a Snape con esta paleta de madera y una sonrisa sarcástica mientras miraba a su pobre "víctima" antes de golpearla y luego sodomizarla, o atarla…

Si no hubiera sido por los Weasley que ya estaban atravesando el flu, esa conversación quién sabe en qué hubiera derivado, ya que Draco ahora los había puesto a todos cachondos solo de pensar en ser castigados por Snape, pero Sirius fue el más afectado, ya que se descubrió pensando en que le gustaría ser "castigado" por Snape. Tuvieron que imaginar a Flitwick en tanga para bajar sus erecciones.


Los Weasley hicieron de la experiencia de la primera Navidad de Thomas algo insólito. Tom jamás había probado lo que era una verdadera navidad, y entre Molly y su familia, junto con Harry, "Orpheus" y Draco, ya sin secretos de por medio con ellos, se sentía muy hogareño. Luego llegaron los Tonks y Remus a remolque.

Molly abrazo a Thomas y le agradeció el abrigo que le había enviado de obsequio. Tom se ruborizo y le agradeció el suéter, Draco también había recibido uno y lo había abrazado con cariño, en una exhibición de adorabilidad que hizo jurar a los otros tres que no hablaran o les cortaría la garganta mientras dormían. Los tres adolescentes se rieron de sus amenazas pero ya no lo molestaron con lo "adorable que se veía con su suéter con un dragón con gorrito navideño".

Luego pensó en algo. La señora Weasley quizás podía decirle si conocía a la mujer de la fotografía. No es que fuera muy vieja, sino que de todos los presentes, era la más antigua, seguida por Ted y Andrómeda, así que tenía tres posibles referencias.

Tom subió a su habitación y consiguió la fotografía de los dos chicos y la chica. Luego busco a Molly y la encontró en la cocina.

—¿Señora Weasley? —.

—¿Qué sucede Thomas? —Molly Weasley no pensaba diferente de Tom luego de saber su verdadera identidad, ya que había hablado con su hija. Además del shock que supuso para Molly enterarse de que su hija tenía el don de ver auras y de que había estado en una organización secreta muy superior a los mortífagos y a la Orden del Fénix, pensar en Thomas como algo separado del Señor Oscuro, era bastante fácil cuando uno miraba al adolescente.

—Me preguntaba si conoce a alguien en esta foto. La encontré y creo que es de alguien de Hogwarts—.

Molly tomó la foto y apenas tardó un latido en gemir y llevarse la mano a la boca para sofocar un grito. Lágrimas pendían de sus ojos y tuvo que hacer mucho acopio de control para no liberarlas.

—¿Dónde conseguiste la foto? —.

—La encontré en un cuarto de trebejos—Técnicamente, no estaba mintiendo.

—Los dos chicos se llaman Fabian y Gideon Prewett—.

—¿Entonces los conoce? ¿Cómo se llama la chica? —.

—Molly Prewett—Thomas volteó a ver a Molly y vio el dolor y alegría retratados en su rostro. La mujer de la fotografía, era Molly Weasley, antes Prewett, y esos dos debían ser sus hermanos.

¿Por qué demonios Molly Weasley estaba en sus recuerdos? ¿Y qué significaba todo esto?