Lucy Weasley

1 de septiembre de 2019

–Lucy, cariño, ten mucho cuidado. –Audrey abrazó a su hija con fuerza y suspiró–. Y pórtate muy bien.

–Sí, mamá, tranquila. –La castaña sonrió y se encogió de hombros–. ¡Voy a Hogwarts todo irá bien!

–Seguro que sí.

–Te escribiré en cuanto sepa en qué casa estoy, ¿vale?

–Muy bien.

–Y estudiaré mucho y no me meteré en líos.

–Ya lo imaginábamos, cariño –contestó Percy, sonriendo. Menos mal que Lucy era todo lo contrario de su hermana o no habrían podido resistirlo.

–Cuidaos mucho y dadle más besos a los abuelos de mi parte. ¡Voy a echaros de menos!

Lucy abrazó a sus padres con fuerza antes de coger sus cosas y montarse en el tren. Había llegado temprano y prefería esperar a Lily y Hugo ya sentada en algún buen compartimento. Fue paseando hasta que encontró uno con los asientos mullidos más o menos a la mitad del tren. Miró a ambos lados y vio que había un baño cerca y decidió que aquel sería un muy buen lugar para viajar así que pasó, colocó sus cosas y cogió uno de los libros que su padre le había recomendado para el viaje. Como ya le había echado un ojo a los manuales de clase, le había prestado algunas novelas muggles que parecían realmente interesantes.

–Disculpa.

Levantó la cabeza y sonrió al ver a una chica de aspecto tímido asomada.

–¿Está ocupado?

–Estoy esperando a mis primos, pero solo tengo que reservarles dos sitios, tres a lo sumo. Así que cabes.

–¿No les molestará?

–¡Claro que no! –Insistió–. Cuantas más seamos, mejor. ¿No te parece?

–Desde luego. –La chica asintió–. ¿También es tu primer año?

–Sí y estoy un poco nerviosa. –Lucy se mordió el labio–. Pero seguro que todo es muy divertido. Todos mis primos mayores cuentan cosas muy guays de Hogwarts.

Sonrió y comenzó a hablar con aquella chica, cada vez más animada.

Comenzaba su aventura.