Capítulo 13
La Orden Dorada
Alseci, sin caballo, recorría el campo de batalla buscando a Schelotto. Este se levanta entre los cadaveres, cubierto de sangre pero al parecer ileso. Alseci tenía el brazo herido pero seguía aún con energías
- Amigo - le dice Schelotto - ¿que ha sido esto?
- No se si llamarlo ayuda divina ... no esperaba ser ayudado por musulmanes
- No es la primera vez ¿no?
Irene seguía abrazada a Yazin quien aún seguía observando el cadaver de Tallen. El mongol la ayuda a ponerse de pie y recien ahí mira su rostro
- No esperaba encontrarte en un campo de batalla, esteparia - le dice Yazin
- Yo tampoco ... tártaro - dice la esteparia
De pronto Irene reacciona y se suelta
- ¡El duque! ¡el duque! ¡estaba herido!
El duque yacía en el duro suelo. La lanza aún seguía en su vientre pero el se movía, tratando de sacársela
- ¡Mi señor duque! - le dice Irene - no os movais ... os curaremos
- Irene - le dice el duque mirándola y en eso se percata del mongol - tu ... amigo ... Yazin ... Dios os ha enviado
- Señor duque - le dice Yazin - no intenteis sacaros la lanza ... os desangrariais
Alseci y Schelotto se acercan. Philip baja de su caballo y saluda a los dos italianos
- Noble Philip - le dice Alseci - ha pasado mucho tiempo ... nos alegramos de veros y que hayais sido tan oportunos
- Lamento no haberlo sido tanto - dice el caballero de Rodas y mira al caido duque
Los tres se acercan al duque, mientras Irene apoyaba su cabeza en sus rodillas
- Mi señor - le dice Alseci - el enemigo ha sido vencido ... gracias a Yazin y el noble Philip quienes han llegado enviados por Dios
- Agradecedle a Kemal - dice Philip - el es quien ha conseguido a los sipanhis
Todos miran a Yazin quien revisaba la herida del duque y luego mira a todos y hace un movimiento negativo con la cabeza
- ¿Cuales son tus órdenes, mi señor? - le pregunta Alseci a Ettore
- Yo ... por favor ... proteged a Atenas y Carmesina ... proteged al pueblo y no dejeis que Hipólito la tome ... ahora podrá hacerlo ... no dejeis que la princesa vuelva a caer en sus trampas ... luchad todos juntos ... por Atenas
El duque Ettore mira a Philip largamente y este recuerda la primera vez que se encontraron cuando lucharon contra los piratas en el Egeo
- ¿He sido un buen duque ... amigo Philip?
- Sois el mejor que he conocido ... mi señor
El duque ya no respondió e Irene entre lágrimas le cerró los ojos
Bulgaria, orillas del Danubio, agosto de 1396
El avance de los cruzados había sido arrollador y todas las guarniciones turcas habían sucumbido o huido buscando refugio en Vidin, la ciudad que aún gobernaba, bajo la sombra de los otomanos, el hermano del recordado Ivan Shishman. El príncipe Ivan Stratsmir observaba desde las murallas la polvareda que la caballería francesa levantaba a su paso y que delataba que se acercaban a la ciudad
- Mi señor - le dice un consejero - no duraremos mucho si los cruzados nos atacan ... solo tenemos a la guarnición turca y unos cuantos hombres
- ¿Que me sugeris? - responde el príncipe - ¿debo olvidarme de mi juramento de lealtad al Sultán y rendirme a los cruzados? ¿que nos garantiza que conservaremos las cabezas? si no nos la cortan los cruzados lo hará Bayazid
- Sea como sea estaríamos condenados ... ¿cual es la mejor opción señor?
- Una que nos permita vivir mas tiempo
Stratsmir baja la cabeza y permanece en silencio largo rato
- Enviad un mensajero a los cruzados ... que los turcos no se den cuenta ... quiero que les pida sus condiciones para rendirnos ...
En tanto, un tropel de caballeros húngaros con Sandor a la cabeza se había adelantado al ejército y buscado a la vanguardia francesa. Una vez que llegaron a ellos, los franceses no detienen su marcha y continúan mientras Sandor trata de alcanzar a los jefes franceses. No dejaba de sorprenderse de la marcialidad de los franceses al momento de avanzar y que los jefes siempre estuvieran a la cabeza
- ¡Señor condestable! - grita Sandor sin dejar de cabalgar - ¡os traigo un mensaje del rey!
Los franceses ni lo miran ya que detestaban a Sandor por los comentarios que hizo en Buda. En cambio un inglés le ofreció agua ya que estaban halagados que el caballero húngaro insinuara que los ingleses valían por diez franceses
- Podeis hablar ... Sandor - le dice el condestable sin mirarlo
- Mi señor el rey os pide que espereis su llegada antes de pactar o hacer algo contra Vidin ... os ruega también que detengais el pillaje que la vanguardia comete a su paso ya que todos los fugitivos se unirán a Bayazid
- Decidle a vuestro rey que no me endilgueis cosas que hace la chusma ... yo tengo suficientes tesoros como para dedicarme a robar campesinos y en París me sobran mujeres para interesarme por unas sucias búlgaras ... cada soldado responde por sus actos ... decidselos a ellos
- Señor ... os recuerdo que esta es una misión de Dios y esta barbarie que hombres a vuestro mando cometen es insoportable y no creo que sea agradable a sus ojos
- ¿No os han enseñado en la iglesia que la muerte de un hereje o un infiel es un camino al cielo? ¿debo preocuparme por los heréticos bulgaros o los musulmanes? ya os dije que hablais con la persona equivocada ... hablad con los jefes alemanes y bávaros ... ellos son los que tienen mas que explicar ... y en cuanto a vuestro rey, decidle que se apresure ... no vine hasta aquí para gloria de los húngaros sino de Francia
El condestable acelera la marcha y deja atrás a Sandor, quien, rumiando su iracundia decide quedarse allí a esperar el grueso del ejército
Al día siguiente, Vidin se rindió ya que Stratsmir abrió las puertas de la ciudad a los cruzados quienes sorprendieron a la guarnición turca, matándolos a todos. Aún así Stratsmir tuvo que pagar un botín de guerra para impedir que la ciudad fuese saqueada y tener la promesa que los cruzados siguiesen de largo. Segismundo solo pudo aceptar el hecho consumado y mas bien lo celebró por la caida de la segunda capital búlgara sin perder hombres. Dejó una guarnición húngara en la ciudad y aceptó el vasallaje de Stratsmir y algunos hombres que engrosaron el ejercito cruzado
Los últimos prisioneros turcos fueron degollados mientras Segismundo abandonaba Vidin en dirección a Rahova, la otra ciudad búlgara de importancia
El ejército ateniense avanzaba a paso lento, encabezados por Alseci, Schelotto, Yazin, Philip, Kemal e Irene. Atras de ellos, una improvisada carreta transportaba el cuerpo del duque Ettore, escoltado por una silenciosa guardia
El viaje había sido en silencio. La alegría del reencuentro fue desplazada por la muerte del duque. Las cosas iban a cambiar y mucho en Atenas
La última noche poco antes de llegar a Atenas, los seis se reunieron en la carpa de Alseci ya que tenían que hablar de lo que sucedería al día siguiente cuando la noticia de la muerte del duque se supiera
- Os he llamado - comienza a decir Alseci - porque necesito vuestro consejo de lo que va a suceder ... he tenido la oportunidad de hablar con Philip y me ha contado historias increibles que jamás hubiese creido pero ante la situación no me queda mas que aceptarlo
- Habeis visto en lo que se convirtió Tallen - dice Yazin - vos lo visteis morir en Constantinopla y ahora lo visteis negándose a morir ...
Era cierto. Cuando aún miraban el cuerpo del duque, escucharon una risita y todos se horrorizaron al ver que provenía de la cabeza de Tallen quien con una voz gangosa les dijo:
- Disfruten su miserable victoria ... caballeros de Atenas ... no les durará mucho
Alseci había ordenado quemar su cuerpo y salir de allí inmediatamente. Reunidos nuevamente, Philip había estado contando a Alseci y Schelotto todo lo sucedido desde que los dejó en Constantinopla
- Lo se Yazin - dice Alseci - se lo que vi y se lo que eso significa ... pero ahora debo deciros algo ... esta misión fue un fracaso rotundo ... aunque hayamos logrado la victoria, eso no significa nada ante lo que hemos perdido
- ¿Que quereis decir? - pregunta Yazin
- El duque ha muerto ... ese siempre fue el objetivo de esta emboscada y además les hemos dado un premio adicional ... valoro vuestra aparición que nos ha salvado la vida, pero con eso, los venecianos y genoveses tienen la excusa que querían para invadir Atenas ... les hemos demostrado que tenemos el apoyo del Sultán y hasta de los mongoles
- Creo que eso era inevitable. maese Alseci - interrumpe Philip - la invasión de Atenas solo es cuestión de tiempo
- Lo se ... pero nuestra preocupación inmediata es la actitud que tomará la duquesa ... ella es ahora quien manda y eso puede representar una ventaja para el duque
- ¿Que quereis decir? - pregunta Irene
- Vos lo sabeis bien ... ella siempre estuvo a favor de la cruzada ... ella busca un César para el imperio ... y desde un principio pensó en Hipólito de La Guardia para eso
- Os equivocais ... es cierto que ella quiere un César pero jamás aceptaría al asesino de su esposo y padre de su hijo
Todos se la quedaron mirando y recien Alseci habla
- ¿Que dijisteis?
- Lo siento ... no debí decirlo ... pero la duquesa está embarazada
Alseci pensaba en eso cuando avista las primeras torres de la ciudad de Atenas. En lo alto, Carmesina observaba el horizonte cuando avista a los primeros jinetes que llegaban
- ¿Estarán bien? - preguntaba Alseci - ¿que ha sucedido con ellos? Nestor ... decidme ¿que veis?
El joven Nestor estaba a su lado y también mira a los lejanos jinetes
- Veo ... veo que los barcos que surcan el Egeo llevan velas negras ... veo a caballeros que sufren por lo sucedido ... os veo a vos con el tocado negro, llorando la muerte de alguien a quien tuvisteis que aprender a amar ...
Carmesina no escucha mas y baja del torreón. Coge un caballo mientras ordena abrir las puertas
- ¡Mi señora! - grita Basilio - ¡no vayais!
Basilio va tras ella mientras cabalga hacia el séquito fúnebre del que fue su esposo, el duque de Atenas
Fortaleza de Skopje en Macedonia
Vincenzo y Dándolo se presentan ante el duque quien estaba sentado en su trono y miraba a los recien llegados que no parecían muy contentos. Vlad observaba en un extremo del salón
- Mi señor duque - comienza Dándolo - ¿porque no se nos informó?
- ¿Tenía que hacerlo? - responde el duque - solo envie a mis mercenarios y no utilicé ninguna flecha veneciana ... así que no teneis porque sentiros ofendidos
- ¡Una acción de esa naturaleza nos habría costado mucho! ¡el Papa se negaba a respaldarnos en una acción contra Atenas y lo que pasó pudo costarnos el apoyo de Génova y muchas ciudades de Italia sin mencionar Roma!
- ¡El Papa está en Roma y yo aquí! - contesta el duque poniéndose de pie - no se de que os quejais y asumo toda la responsabilidad de mis acciones ... al final os he hecho un favor ... no solo demostré que Atenas cuenta con el apoyo del Sultán, sino que el duque Ettore ha muerto
- ¿Que? ¿el duque ha muerto? ¿como lo sabeis?
- Mis fuentes son confiables ... fue herido en la batalla y no se salvó ... la aparición de sipanhis y tártaros demuestra que Atenas es ahora enemiga de la cruzada y con ello, quedan abiertas las puertas para tomar la ciudad
- No creo que ...
- ¡Maese Dándolo! ¿seguireis con vuestras dudas? Vos estais aquí a defender los intereses de Venecia y Atenas es parte de esos intereses
- Nuestro mayor interés es Adrinopolis - interviene Vincenzo - nuestro ejército se está preparando para marchar sobre Adrinopolis ya que sabemos que el Sultán la ha abandonado para marchar sobre Bulgaria
- Una acción contra Atenas solo nos debilitaría - agrega Dándolo - ella caerá cuando Adrinopolis caiga y el Sultán sea derrotado en Bulgaria
- Tonterías ... ¿acaso olvidais la potencia de la flota turca? El Pireo les dará la base de operaciones que necesita
- Eso es asunto de nuestra flota
- Os propongo algo ... dejad que mis mercenarios con cinco mil infantes venecianos podamos llegar a Atenas y rendirla ... ahora es la princesa Carmesina la nueva duquesa y ella ha querido unirse a la cruzada ... la condición será la rendición incondicional de la ciudad
- ¿Y para eso necesitais a cinco mil de nuestros hombres? Si ya teneis controlada a la princesa, solo bastarán vuestros mercenarios y florentinos
- Tenemos que someter todo el Peleponeso ... un ataque en esa dirección os caería por la espalda mientras marchais sobre Adrinopolis ... una vez asegurado el Peleponeso, sereis los amos del Egeo
- No creo que ...
- ¡No lo penseis mas! Ese mismo apoyo se lo puedo pedir a los genoveses y el Egeo tendría otros amos ... ¡decidid!
Vincenzo y Dándolo se miran y tras una conversación a voz baja, ambos asienten
- Esta bien, mi señor duque ... os daremos, no cinco mil, sino tres mil de nuestros hombres ... podreis ser apoyados también por nuestros mercenarios y los contingentes que enviará Venecia con la flota que sitiará Atenas
- ¿Porque no cinco mil? - insiste el duque
- Los otros dos mil son para mi - interviene el príncipe Vlad
- ¿Vos? ¿No ireis conmigo a Atenas?
- No me interesa Atenas ... necesito el apoyo que vine a buscar aquí ... al menos dos mil venecianos para acudir a encontrarme con mi padre en Bulgaria
El duque lo mira con furia ... era obvio que Vlad había estado tratando en secreto con los venecianos
- No os enojeis ... Venecia necesita apoyar la cruzada de alguna manera ... me ofrecí ayudarles ya que no conocen el territorio y yo si
Vlad sale detrás de los venecianos quienes se inclinan y se van. Ya en el exterior, los venecianos se dirigen al príncipe
- ¿Cuando deseais partir? - le pregunta Dándolo
- Ahora mismo ... el duque no me perdonará en quitarle hombres ... será mejor irme
- Vincenzo os acompañará ... en el camino se les unirán un contingente de caballeros de Rodas
- ¿Caballeros de Rodas?
- Asi es ... el Gran Maestre ha decidido participar en la cruzada y nuestros barcos los llevarán por Albania
- Creí que no eran precisamente amigos
- ¡Jaja! ¿vos creiais eso? necesitaban nuestros barcos y pagaron bien por ellos ... solo son negocios
- ¿Que hareis vos?
- Comandaré el ejército hacia Adrinopolis ... esperemos que el duque cumpla lo prometido y con ello dominaremos el Peleponeso
Vlad se retira y los venecianos quedan solos
- Creo que hemos pactado con el diablo ... no creo que quiera tomar Atenas para nada bueno que no sea para el mismo ¿realmente nos convendrá que le demos hombres? - dice Vincenzo
- No queda otra ... al menos así aseguraremos que lo que conquisten sea para Venecia ... y respecto a lo primero ... creo que hubiese sido mejor pactar con el diablo que con el duque ... al menos vos no lo vereis y yo si
- ¿Vos?
- Ire hacia Atenas con el duque ... no permitiré que controle a mis hombres ... a la primera señal de que algo no esta bien, lo empalaré yo mismo y así me daré el gusto de verlo morir como ha hecho morir a muchos
Las exequias del duque fueron sencillas pero emotivas. Carmesina cumplió bien su papel de viuda y lució acongojada toda la ceremonia. No asistió nadie de otro sitio, salvo un emisario del emperador Manuel para expresar sus condolencias. En aquellos momentos era difícil que alguien se animara a viajar a los Balcanes en pleno estado de guerra
Nadie habló ni dijo nada, salvo Alseci, quien en su calidad de sacerdote presidió todo en compañía de los sacerdotes atenienses. Pese a las diferencias, los cristianos ortodoxos participaron en la ceremonia
Al día siguiente, Carmesina oraba en la capilla, en estricto luto y negándose a hablar con nadie. Ni siquiera Irene pudo hablarle pero, casi anocheciendo, la esteparia entra resuelta a la capilla
- Mi señora ... - le dice pero la princesa no contesta - mi señora ... lo lamento
- ¿Se lo dijisteis? - pregunta ella sin volverse
- No ... murió sin saberlo
- Lamento haberos hecho prometerlo ... hubiese muerto feliz ... cumplisteis la promesa equivocada
- ¿A que os referis?
- ¡Me prometisteis protegerlo y fracasasteis! ¿Porque Irene? ¡Sois diestra en las armas! ¿porque no lo protegisteis?
- Mi señora ... ¡no digais tonterías! ¿creeis que no hubiese cambiado mi vida por la suya? ... todo pasó tan rápido ... fue el poder del mal el que lo mató ...
- No os creo y os desprecio ...
- ¿Desprecio? Veo que seguis siendo la princesita ingenua de siempre ... ¿es que acaso pretendeis aliviar vuestra conciencia culpando a otros? Eso es típico de la nobleza ... acusad a los plebeyos de mis errores
- ¿Acaso os atreveis a culparme?
- ¡Por supuesto! Fuisteis vos la que lo animó a pactar con el duque Hipólito ... fuisteis vos la que le estuvo reprochando el que no sea un César ... fuisteis vos la que esperaba que regresara del brazo con su añorado duque ... pues, tal vez vuestro deseo se cumpla y el duque Hipólito, el asesino de vuestro esposo, esté en camino esperando que, ahora que sois viuda, lo recibais con los brazos abiertos
Irene calla al ver que la princesa saca un cuchillo de entre sus ropas y apunta a Irene
- ¿Que hareis? ¿matarme? Veo que aún seguis fantaseando, princesa
- No ... teneis razón ... ¡yo soy la culpable! ¿entonces? ¡para que quiero vivir!
Carmesina trata de cortarse las muñecas pero ya Irene estaba sobre ella y le arrebata el cuchillo para luego abofetearla y derribarla. La princesa llora en el suelo
- Si no tuvierais el vientre lleno, os patearía ... seguis siendo una princesita ingenua ¿Creeis que así escapariais a vuestro destino? Me guste o no, sois la nueva duquesa y el destino de Atenas está en vuestras manos ... decidid ahora
- ¿Que debo decidir? ¡¿Que?!
- Que es lo que hareis ante el duque Hipólito
- Nada ... ¿que es lo que me pedis? ¿Creeis que podría pactar con el algo o lo miraría a la cara y le perdonaría lo que ha hecho?
- Es inevitable ... venía a deciros que un mensajero ha avisado que un gran ejército con el duque a la cabeza viene hacia aca
Carmesina sigue sollozando y estira la mano, cogiendo la pierna de Irene
- ¿que debo hacer? ¡No tengo la fuerza para esto!
- Apoyaos en mio, mi señora ... ¿no lo hemos hecho así siempre? seré ahora vuestra fortaleza ... venid conmigo ... os esperan
Yazin esperaba en el salón apoyado en la pared con rostro pensativo, mientras los hombres se iban reuniendo. Alseci se acerca al mongol y le pone la mano al hombro
- Espero que vuestros hombres estén bien atendidos
- Gracias ... pero somos mongoles ... somos caballistas y no estarán tranquilos tras los muros de una ciudad
- Escuchadme Yazin ... se que no es momento para preguntároslo ... ¿habeis hablado bien con Irene?
El mongol no lo mira y solo sigue con la vista al vacío
- No ¿para que hablar si todo está claro? ... lo supe antes de venir ...
- Pues ... si Philip os ha hablado de ello, solo os pido que os controleis ... el va a venir a esta reunión como autoridad en Atenas
- Vuestras precauciones son vanas, Alseci ... ¿Acaso Philip no os ha contado sobre lo que hemos hecho todo este tiempo? ... aquella experiencia me ha enseñado a estar por encima de las pasiones humanas ... mi entrenamiento me permite ahora poder ver mas allá de lo que antes hacía ... no creais que si hago algo en contra del prometido de Irene pueda lograr mis objetivos
- ¿Acaso no regresasteis por Irene?
- Asi es ... pero no por lo que pensais
- Esta bien Yazin ... confiaré en vos pero lo que os dije lo es también por Aristos ... no se cuanto le habrá contado Irene pero el no ha tenido vuestro entrenamiento y espero que no caigais en provocaciones
- Entonces hablais con la persona equivocada ... es con ese tal Aristos con quien debeis hablar
Basilio hace su entrada cuando ya estaban reunidos Alseci, Schelotto, Philip, Kemal y Yazin. Detrás de el ingresa Aristos quien les dirige una fría mirada a todos pero se detiene un momento en Yazin pero no dice nada ni este le devuelve la mirada
- Amigos míos - comienza a hablar Basilio - en estos duros momentos, las tribulaciones no han terminado para Atenas ... es de suponer que Roma y los señores cristianos ya deben saber lo sucedido y, como no hemos hecho llegar ninguna explicación, solo deben tener la versión de Venecia y tal vez se nos considere enemigos de la cruzada ... en este momento, sabemos que viene en camino un ejército que ha salido de Macedonia, integrado por venecianos, genoveses, florentinos y mercenarios del duque Hipólito ... no sabemos su número y si van a venir hacia aquí o hacia Adrinópolis ... sabemos que el Sultán ha salido de la ciudad en dirección a Bulgaria y ha hecho el llamamiento a sus vasallos y aliados entre los que se encuentra Constantinopla, del cual somos vasallos ... la noticia que nos ha llegado es que el emperador se ha visto obligado a renovar su vasallaje al Sultán, lo cual nos obliga a tomar una decisión
- Esa decisión es de la princesa - intervien Philip - y creo también que es necesario prepararnos
En eso hace su entrada Kemal, llevando al joven Nestor con quien tuvo un emotivo encuentro. El joven macedonio lucía felíz pero había cierta inquietud en su mirada
- Kemal ... Nestor - dice Basilio - estamos en una junta
- Lo se ... quise participar ya que Nestor tiene algo que decirnos ... hazlo Nestor
El joven cierra los ojos y comienza a hablar
- Veo ... veo una muralla de lanzas apuntando a Atenas ... veo el mar agitarse como si una ballena descomunal quisiera emerger y aplastar la ciudad ... veo el fuego pero también veo algo brillar en el interior de la ciudad ... tan resplandeciente como el sol ... nada mas
Todos guardan silencio hasta que Alseci se anima a hablar
- En todos estos años he aprendido a confiar en las palabras de Nestor ... de lo que dice, se desprende que un sitio a Atenas es inminente
- Recordad - dice Basilio - que la princesa debe de decidir ... mucho me temo que el duque Hipólito viene con la intención de que ella les abra las puertas de la ciudad y se una a su causa
- Y por lo visto - interviene Yazin - es una probabilidad de la cual el duque confía mucho
- Si yo fuera el ... no estaría tan confiado
Todos se vuelven ya quien ha dicho esas palabras es la propia Carmesina quien, en riguroso luto, entra apoyada en Irene. Todos se inclinan ante ella mientras avanza para sentarse en el sitial del duque. Irene está a su lado y cuando pasa, les dirige una mirada a Aristos y otra a Yazin
- Caballeros ... se que muchos pensais que puedo ceder ante el duque de Neopatria ... no ocultaré que mis intenciones siempre han sido de apoyar la cruzada y de vencer a los otomanos para librar al imperio griego de su opresión ... pero, jamás pactaré con el asesino de mi esposo ... el nos traicionó ya que preparó para el duque Ettore una emboscada y no mancillaré su memoria uniéndome a el ni entregándole Atenas a los venecianos ... ese es mi juramento, aquí, ante ustedes, caballeros de la Puerta de Oro y en nombre de la memoria del duque Ettore, quien hizo a Atenas grande y siempre veló porque la justicia y la verdad primen en esta tierra
Todos guardan silencio ya que la voz de Carmesina era impositiva y fuerte. En eso, ella dirige su mirada a Basilio
- ¿De cuantos hombres disponemos, comandante?
- Mi señora ... perdimos mas de 120 hombres de armas en esta emboscada ... aunque le causamos graves daños al enemigo, cada hombre es valioso ... tenemos dos mil hombres aún en capacidad de luchar y están bien entrenados ... no se si aceptareis a los sipanhis y mongoles
- No somos sipanhis - interviene Kemal - somos yenni ... "los de fuera" ... reclutados por el ejército otomano pero peleamos a nuestra manera y están aquí para pelear por Atenas
- Los mongoles también - interviene Yazin - ellos han venido enviados por el propio Timur Lenk y pelearán por Atenas ... a su manera
- Debo recordaros - interviene Basilio - que, aun no sean sipanhis, pelean por el Sultán ... eso os pondrá a vos y a Atenas como enemigas de la cristiandad ¿Correreis ese riesgo, mi señora?
- ¿Cual riesgo, noble Basilio? Venecianos y macedonios vienen hacia Atenas para conquistarla y en este momento tan crucial, cualquier riesgo es vanal considerando el peligro sobre Atenas ... tanto musulmanes y cristianos se unen para defenderla, no por oro o recompensas, sino por lo que creen
- Aún así - interviene Alseci - lo que tenemos resulta insuficiente ... necesitamos mas hombres y debemos aprovechar la ventaja que los venecianos no nos hayan bloqueado por mar para traer mas hombres
- Eso lo puedo hacer yo - dice Schelotto - ya enviè un mensaje para mis compañeros de armas en Italia ... dejadme partir. mi señora y traeré a los hombres que pueda
- Podeis hacerlo - dice la princesa - y vos Basilio, junto con Alseci debereis diseñar una estrategia de defensa contra cualquier ataque
Carmesina hace una señal e Irene se retira para regresar poco después con un cofre que abre frente a todos. En su interior había ornamentos de oro. La princesa coge uno de ellos y lo coloca en una cadena también de oro
- Preparé esto para honrar a los caballeros de la Puerta de Oro, como homenaje en la defensa de Constantinopla ... pero ahora, en estos difíciles momentos os lo entrego a vosotros, que defendisteis al duque y estais dispuestos a luchar por Atenas ... acercaos noble Alseci ... sed el primero en ser ordenado por mi, como duquesa de Atenas y princesa del imperio griego ... arrodillaos y aceptá esta imposición que os hago como caballero de la Orden Dorada de Atenas en nombre de Dios y de la fe que profesais pero con los valores de Verdad y Justicia
Alseci se arrodilla y Carmesina se lo pone alrededor de su cuello. Acto seguido lo hace con Schelotto, Basilio, Yazin, Kemal y Philip ... una nueva orden de caballería había comenzado
Inmediaciones de Rahova, Bulgaria, Setiembre de 1396
Los poderosos ejércitos cruzados se iban congregando frente a Rahova. Segismundo se encontraba aún retrasado y mas aún frente a los jefes franceses y alemanes que lucían muy disgustados. Sandor estaba al costado del rey, escuchando las quejas que contra el daban los cruzados occidentales y recordaba el incidente que las había provocado
Ya hacía varios días que avanzaban por Bulgaria y el saqueo y bandidaje habían empeorado. Miles de bulgaros huían antes de la llegada de los cruzados y muchos de ellos habían sido alcanzados por los soldados franceses o alemanes los cuales los masacraban si piedad mientras incendiaban sus casas y les robaban sus pocas pertenencias. Sandor contemplaba azorado tal espectáculo y veía que no solo la cruzada, la cual había admirado desde que empuñó una espada y soñaba con participar en una, se había convertido en una expedición de bandidos, sino que jóvenes búlgaros, que podían haberse unido al ejército, huían llenos de odio lo que los convertiría en posibles soldados de Bayazid. Había ya llamado la atención sobre ello pero hasta algunos nobles húngaros habían respaldado a los franceses diciendo "entonces, debemos ayudarlos y matar a mas búlgaros para que no levanten su mano contra nosotros, sus libertadores"
Lo último que soportó fue ver como un ataque contra fugitivos bulgaros, integrado mayormente por mujeres y niños era atacada como si fueran soldados enemigos. Después de matar a los pocos hombres que quisieron defenderlas, se dedicaron a robar y a violar a las mujeres que atrapaban. El y sus quinientos caballeros se lanzaron en su defensa, dispersando a los atacantes e incluso matando a algunos de ellos. Luego, puso a salvo a los sobrevivientes dándoles una ruta de escape antes de que llegaran los cruzados
- ¿Estamos acaso entre enemigos para cuidarnos las espaldas de los soldados del rey? - Inquiría Boucicaut a Segismundo - ¿Es que acaso debemos tolerar que gente de baja alcurnia nos diga como debemos luchar contra herejes y cismáticos?
- Calmaos. Mariscal de Francia - replica Segismundo - lamento vuestro disgusto pero comprended que el noble Sandor actuó de buena fe
- ¿Noble? ¿que tiene de nobleza alguien que mata cristianos para proteger a herejes?
- La suficiente nobleza para decir que mi espada nunca se manchó con sangre de mujeres y niños - replica Sandor fuera de si - pero si con la sangre de salteadores y cobardes que se atreven a hablar de Dios mientras escupen sangre y víboras
Los franceses volvieron a sacar sus espadas, lo mismo que Sandor y sus caballeros. Segismundo se pone de pie y habla con vos de trueno
- ¡Envainad las espadas! ¡Sandor! ¡no sigais deshonrándome!
- Señor ...
- ¡Silencio! ... noble Boucicaut ... os ruego perdoneis el exabrupto de un caballero a mi mando ... apreciamos vuestra ayuda y no pondremos mas obstáculos a la cruzada ... pero debeis comprender ... este saqueo y matanza en nada nos ayuda ...
- Majestad - dice el francés - reitero mi fidelidad a la corona húngara pero os recuerdo que estamos aquí en nombre de Carlos, el Cristianísimo rey de Francia que como fiel hijo de la Iglesia a dado sus hombres para esta cruzada ... todo lo conquistado ha sido entregado a la corona de Hungría y nada se ha reclamado para Francia mas que el botín de guerra lo cual es nuestro derecho y no pensamos renunciar a el ... si deseais proteger los bienes de los herejes y cismáticos búlgaros, cedednos entonces las ciudades conquistadas y conservad lo que vuestros soldados tomen pero mal hariais sacrificar la seguridad de vuestro reino para proteger a la chusma hereje
Segismundo se sienta en su trono y baja la cabeza
- De acuerdo ... noble Boucicaut ... si quereis, reclamad el botín de guerra a los búlgaros y a Bayazid, pero os suplico que modereis los ataques a la población ... los fugitivos solo fortalecerán al ejército de Bayazid y os recuerdo que cada vez nos alejamos mas de nuestras fuentes de aprovisionamiento ... esto es Bulgaria y si los búlgaros nos ven como enemigos, nada nos darán
- No os preocupeis por ello, majestad ... antes de llegar aquí, un mensajero nos ha dicho que Rahova se ha rendido ...
- ¿Rendido? - pregunta Segismundo
- Asi es ... una corona mas para Hungría ... en señal de buena voluntad, os invito a acompañarnos a entrar a la ciudad ... prometimos preservar la ciudad para que Vuestra Majestad la ocupe con la seguridad que los cruzados franceses os daran
Segismundo trata de ofrecer una sonrisa pero aún así se sentía algo inquieto. Sandor trata de ponerse al lado del rey pero un noble húngaro, Zoldan se lo impide
- Su Majestad os ordena cubrir la retaguardia ... desde hoy no estais mas a su servicio personal ... ocupad que vuestros caballeros mantengan el orden en el ejército
- Zoldan ...
- Antes que digais nada ... el noble Boucicaut os envía un mensaje ... cuando esto termine, vos y el debereis arreglar cuentas en el campo de honor
"Honor ¿Donde está el honor en esto?" piensa Sandor cuando ve el incendio de Rahova ... los gritos de horror que salían de la ciudad y los pocos fugitivos que huían mientras los cruzados entraban a sangre y a fuego a la ciudad. Pese a la promesa de respetar bienes y vidas, los franceses y alemanes empezaron a saquear la ciudad y matar a todos lo que encontraban a su paso. El caos era tal que Boucicaut y Segismundo junto con los nobles franceses no podían entrar a la ciudad porque el incendio se había extendido peligrosamente por todos lados. La idea del botín era tal, que la vanguardia húngara corría hacia la ciudad tratando de obtener algo del saqueo, pese a los gritos de los pocos oficiales que no se unieron a la mesnada. Sandor bajo del caballo y clavó su espada en tierra mientras juntaba las manos "Señor ... ten piedad de nosotros"
Aquella noche, mas de diez mil personas habían muerto en Rahova ...
Una escuadrilla de barcos llegaba al Pireo lo que alertó a los pobladores de Atenas, mientras que Omar, general otomano, comparecía ante Carmesna
- Mi señora ... estoy aquí representando al Sultán Bayazid quien demuestra su buena voluntad a un vasallo del emperador Manuel
- General - responde Carmesina - agradezco la gentileza del Sultán pero debeis daros cuenta que estoy en una posición difícil y os agradecería que os sometais a la autoridad de nuestro comandante ya que pienso negociar una salida pacífica con los venecianos sin necesidad de rendir la ciudad ... si vos insistis en ondear los emblemas del sultán, ellos nos atacarían sin negociar
- Os recuerdo vuestra posición de vasallaje ... no podeis rendiros ante Venecia, enemiga de mi señor
- Soy vasalla del emperador Manuel y a el me debo obediencia ... su posición es neutral y esa mantendré ... nuestra posición es frágil y si es cierto nuestros informes, tanto vos como vuestros hombres moririais si los venecianos toman Atenas por la fuerza ... numericamente son muy superiores
Omar iba a responder cuando el aviso de los barcos avistados llegaba al salón de audiencias. Carmesina sale en compañía de Basilio y Alseci
- ¿Quienes son? - pregunta la princesa
- Son ... caballeros de Rodas
La voz de PHilip se escuchó tras ellos quien había llegado silenciosamente
- ¿Como lo sabeis? - pregunta Alseci
- El de adelante ... era mi barco
Todos esperaron la llegada de los barcos que atracaban en el Pireo. Irene y los demás junto con una silenciosa guardia. Un rostro afable no tardó en asomarse y Philip lo reconoce
- ¡Stephano! ¡eres tu!
- Philip ... ha pasado el tiempo ... y muchas aguas han recorrido en el mar para nosotros
- Tu ... ¿aquí?
- Si ... esta es parte de la escuadra que se dirige a las costas de Iliria ... allí nos espera el resto del ejército ... vamos a luchar contra los otomanos en Bulgaria
- ¿Han ido todos?
- La mayoría ... el gran maestre los encabeza y con el nos dirigiremos al encuentro del ejército cruzado
Stephano desembarca y se arrodilla ante Carmesina
- Mi señora ... os traigo los saludos de la sagrada orden de Rodas y del emperador Manuel
- ¿Mi primo? - contesta la princesa
- Estuve en Constantinopla antes ... con la misma orden que me dieron para venir aquí
- ¿Cual?
- Debo llevarme a los hombres de la orden a vuestro servicio
- Noble Stephano ... no hay caballeros de Rodas a mi servicio ... vuestro propio Gran Maestre les dió la orden de dejar Atenas hace mas de un año
- Lo se ... pero aún hay uno ... Philip
Todos miran a Philip quien permanece impasible
- Vos sabeis, amigo, que fui expulsado de la Orden al desobedecerla en Jerusalén
- Lo se ... por eso me dieron la orden de arrestarte y llevarte a la fuerza ante el Gran Maestre ... quiere ejecutarte una vez que obtengamos la victoria sobre los infieles en el propio campo de batalla
Todos se alarmaron y algunos llevaron sus manos a las espadas pero Stephano se sonríe
- No teman ... no obedeceré esa orden ... tal vez el Gran Maestre lo haya olvidado pero yo no ... los preceptos de la orden son superiores incluso a cualquier maestre ... recordad amigo mío que yo os nstruí en todo ello y eso obedeció a una razón importante por la cual estais aquí en Atenas
- ¿Acaso vos sabeis el porque Hipólito de la Guardia quiere tomar Atenas? - le inquiere Alseci
- No soy yo nadie para responderos ... pero ya tendreis vuestras respuestas de boca de alguien a quien respetais Philip
Ante la sorpresa de todos, descienden del barco Robert de Norfolk, Roger Guiscardo, Reynald y Docko. Stephano se sonríe
- Los recogí en Chipre ... amigo Philip, el círculo se ha cerrado y todos ahora están reunidos una vez mas en Atenas ... espero que descubrais el verdadero sentido de pertenecer a una orden que va mas allá de portar una espada ... se que esto me puede costar la cabeza pero no os llevaré conmigo y mas bien os dejaré a cincuenta de mis mejores caballeros ... hombres de mi confianza que están concientes de la importancia de la batalla que se librará en Atenas ... adios y os deseo suerte ... lamento no poder quedarme pero mi destino está en Bulgaria
- Noble Stephano - le dice la princesa - os ruego que os quedeis ... os agradezco infinitamente vuestra gallardía y gentileza con Atenas pero vuestro gesto os costará la vida si os presentais ante el Gran Maestre sin hombres y sin Philip
- Mi señora ... como os dije ... ese es mi destino
Stephano se inclina y sube al barco. Philip va tras el
- Dios os guarde amigo mío
Stephano le responde con una sonrisa que el caballero jamás olvidará
- Dios está con vos, Philip ... caballero de oro de Atenas
Philip permaneció en el muelle hasta que el barco se perdió de vista mientras en el interior del castillo, Docko y los recien llegados comparecían ante Carmesina, pero Docko se acerca a Nestor y le pone las manos a los hombros
- De nuevo aquí, joven Nestor
- Asi es ... como dijo Stephano ... el círculo se ha cerrado
Docko levanta la mirada ante la sorprendida audiencia
- Os saludos a todos caballeros de la orden dorada de Atenas ... hay mucho que contar
Con la caida de Rahova, todo el noreste de Bulgaria estaba dominado por los cruzados así como ambas orillas del Danubio. Sus bajas eran mínimas y la moral alta. Los franceses iban siempre a la vanguardia entonando cánticos de alabanza a Dios y cantando gestas de la caballería. El avance seguía siendo lento y el pillaje continúo. A lo largo del Danubio, no quedo aldea en pie y legiones de dolientes fugitivos huían abandonando todo lo que poseían, protegidos por caballeros búlgaros que los habían alcanzado y quemaban todo lo que dejaban para evitar que los cruzados se abastecieran de ellos
Centenares de jóvenes búlgaros empezaron a pedir armas para luchar y los mas aptos fueron llevados para ser bien alimentados y luego llevados adonde los nobles búlgaros, aliados de Bayazid, reunían a su ejército en espera del Sultán
Sandor estaba ya en la retaguardia. Impedido de proteger a los búlgaros, solo contemplaba las montañas de cadáveres que el avance del ejército dejaba a su paso. Esta vez, eran ya los propios húngaros los que hacían el pillaje por lo que sus órdenes fueron mantener la formación de las tropas y que no se dispersaran. Partidas de soldados vagaban lejos de la columna principal en busca de botín
Eran ya los primeros días de setiembre cuando Sandor se topa con una columna de soldados polacos que parecían ir en sentido contrario. Sandor y sus caballeros los detienen
- Ustedes - les dice Sandor dirigiéndose al que parecía ser el jefe - ¿adonde creen que van?
- Regresamos a Polonia - le contesto un viejo guerrero, al parecer veterano en batallas contra turcos, rusos y mongoles
- ¿Abandonais entonces la cruzada?
- ¿Cruzada? Esto no es cruzada ... esto es rapiña ... he luchado en guerras y en Polonia luchamos por proteger a los débiles ... cuando nos dan nuestras espadas juramos lealtad a los campesinos, al revés de vuestros señores feudales ... nuestro rey nos pidió luchar por la cruz de Cristo para libertar a nuestros hermanos en la fe de la opresión de los infieles ... pero si fuera búlgaro, me uniría al Sultán ... no pelearé con fe en esta cruzada y así que preferimos regresarnos ¿Vais a impedirlo?
Sandor lo mira largamente y envaina su espada
- No ... podeis regresar a vuestro país ... si fuera ustedes, haría lo mismo ... pero me debo a mi rey y debo seguir a su lado aunque se que teneis razón
- Noble caballero ... venid con nosotros ... vuestro lugar no está aquí sino en un campo de batalla mas glorioso
- Os lo agradezco, pero como os dije, me debo a mi rey y a Hungría ... id con Dios
- Adios, caballero ... no os deseo mal ni a vos ni al ejército ... espero que alcanceis la victoria
El grupo de polacos se pierde vista mientras Sandor cabalga hacia el horizonte ...
Fin del capítulo 13
