Diez Miradas, Besos o Más que Regulus Black Consiguió
Autora: Yakumo Kaiba
Fandom: Harry Potter
Rating Fanfic: K+ a M (Slash)
Rating Chapter: K+
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. Ellos son propiedad de JK Rowling y la Warner Bros. Solo me pertenece la trama y redacción de este fanfic. Advertencia de Slash!
Notas: Basado en el Reto de 10Pairings, con Regulus Black como protagonista. En ciertos momentos está relacionado con mi fanfic "El más Joven de los Black", pero se puede entender por si mismo. Especialmente este epílogo está relacionado con el epílogo de ese fic.
Diez Miradas, Besos o Más que Regulus Black Consiguió
Epílogo-. Harry Potter .-Epílogo
Cuando se sintió convocar, Regulus ni siquiera pudo sorprenderse del todo. Estar muerto era sin duda algo extraño, indefinible, por decirlo de alguna manera, pero volver al "Mundo de los Vivos" no había parecido estar entre sus planes hasta que estuvo flotando con un brillo perlado en toda su imagen, en frente de aquel joven que ya casi era un hombre.
No, no. Ya poco quedaba del joven. Frente a él estaba un hombre fuerte y poderoso, tan parecido a su padre que Regulus se vio sosteniendo el aire que, al ser solo un espectro, no respiraba. Sus cabellos negros, su espalda fuerte, su piel ligeramente tostada y esas gafas que quizás hace un cuarto de siglo estaban de moda, pero que hoy debían ser el motivo de burlas.
En todo eso se fijó Regulus, ignorando deliberadamente lo que ocultaban las redondas gafas, porque hasta en el más allá habían rumores y todos sabían que Harry Potter no había heredado de su madre sus habilidades para las pociones, precisamente.
—Regulus Black.
Morgana santísima. Hasta el tono de voz era semejante. Apretando un momento sus párpados, el ex Slytherin tomó el valor suficiente para observar a los ojos a su señor. Porque lo que el Niño-que-Vivió-para-Vencer sostenía en su mano era la Piedra de la Resurrección, y todos los espectros convocados eran esclavos del Amo de la Piedra. El verde esmeralda de la mirada del heredero de los Potter le atravesó como si el rayo de un Avada fuese, tan brillante como la luz de la maldición asesina, enviándole de regreso a Hogwarts a sus enfrentamientos de prefectos con Evans, a ese maldito baile de navidad y también a la última vez que vio sus ojos, empapados en lástima, luego de besarle la mejilla temerariamente, como buena Gryffindor, luego de darle sus condolencias por su padre.
Tuvo que contenerse para no soltar un gemido exasperado por el dolor de las memorias, que no eran nunca dolorosas del otro lado. En este mundo todo lo perdido hería más.
—Enhorabuena, Harry Potter, por haber vencido al Innombrable y haber traído paz a Gran Bretaña después de casi 30 años de incertidumbre —habló el Black usando todas sus fuerzas para no desviar la mirada, mientras el muchacho, no, el hombre le observaba con seriedad—. Agradezco que hayas conseguido que mi muerte no fuese en vano. Luego de tantos años ya no sabía que esperar. Pero al menos ahora el Señor Tenebroso solo será un capítulo oscuro en los libros de historia. Gracias a ti.
—Y gracias a ti también —replicó Harry de inmediato, mientras Regulus solo le daba una mirada algo cansada.
Ambos debían tener aproximadamente la misma edad, pero los dos se veían mucho más viejos de lo que eran, endurecido por la vida uno y agobiado por las memorias dolorosas el otro. El Black solo pudo medio sonreír, mientras su espectral cuerpo se giraba para admirar donde estaban. Hogwarts, mediados de enero, había una capa de inmaculada nieve sobre los terrenos. Ambos se encontraban a apenas unos pasos de la gran roca blanca donde se encontraban tallados con magia los nombres de todos aquellos que lucharon y murieron en esa guerra contra Voldemort.
—No hice nada valioso, al final, aunque en mi arrogancia pensé que si lo hacía —negó el fantasma, mientras observaba los nombres, poniendo una mueca al ver el de Severus Snape—. ¿Cómo iba a saber que el bastardo tenía otros seis Horrocruxes? Aunque de todas formas, ni siquiera pude destruir uno.
—Hiciste mucho más que lo que cualquier otro en tu posición hubiese hecho —le contradijo el de ojos verdes, siguiéndole hasta el monumento a los caídos—. Diste tu vida por acabar con Voldemort y…
—No digas su nombre —luego de que respondiese automáticamente eso, Regulus medio rió con amargura—. Ni aún estando muerto él y yo, puedo quitarme la incomodidad al oír su nombre. Soy un maldito cobarde.
Una sensación incómoda traspasó al ex Slytherin, girándose para observar como el otro hombre había querido llamar su atención atravesando levemente su hombro, enviándoles a ambos sensaciones escalofriantes. Los ojos verdes parecían aún más determinados que antes, sorprendiendo al espectro que solo permaneció en silencio, esperando lo que creía sería el discurso gryffindoresco del hijo de James y Lily Potter. Pero no recibió nada como eso.
Lo que vio fue un estuche abierto en el que sobre terciopelo azul descansaba una hermosa medalla con el perfil de Merlín en ella. Por un momento el espectro no entendió que es lo que debía admirar, hasta que los dedos de Potter voltearon la medalla leyéndose la inscripción con claridad.
Por largos momentos ninguno de los dos habló, hasta que el mago que seguía vivo sacó su varita, pidiéndole con un gesto a Regulus que se apartase. El fantasma solo lo hizo, aún tratando de comprender de que se trataba todo eso, mientras unos hilos de luz comenzaban a salir de la varita de Harry. Letra por letra su nombre comenzó a aparecer en la piedra mágica, que movió con facilidad todo su contenido para que "Regulus Black" quedase perfectamente tallado entre el nombre de Sirius y el de James, quien estaba sobre el nombre de Lily Potter.
El ex slytherin se quedó allí, silencioso mientras admiraba su nombre en el monumento, perdido en sus pensamientos y memorias, Harry volviendo a voltear la medalla sin cerrar el estuche.
—No puedes llevártela al más allá, pero espero que sirva de algo. Tu nombre y el de tu familia están limpios, Regulus. Al menos todo lo limpio que el apellido Black puede estar —murmuró Harry recordando los tomos de magia oscura en la vieja casona.
Una risa suave, casi cristalina, surgió de los labios del espectro, sorprendiendo al mago de ojos verdes al ver como de pronto los años de agotamiento parecían abandonar la expresión del fantasma. Parecía tener los 19 años que nunca había llegado a tener realmente, forzado a madurar demasiado rápido por la guerra en la que había entrado siendo solo un adolescente. Sonreía y a Harry no le extrañó que esa sonrisa hubiese podido conquistar a su padre muchos años atrás, acabando por él sonreír también por la tranquila felicidad del espíritu. Se sentía como un buen final ese y Harry se sentía alegre por haberse esforzado en conseguir el indulto post mortem para Regulus.
Una sensación escalofriante se extendió desde su frente y el gryffindor se sorprendió de ver como el espectro se alejaba luego de depositar sus perlados labios en su frente, en un beso fantasmal. Sonreía con calma y Harry le respondió la sonrisa tranquilo.
—Gracias, Harry. Ten una buena vida. Les daré tus saludos a tus padres.
—Y a Sirius y Remus, por favor —agregó el mago, divertido al ver la mueca en ese rostro tan semejante al de su padrino.
—Lo pensaré —pero Harry sabía que lo haría.
La Piedra de la Resurrección giró tres veces en su mano antes de que la figura traslúcida de Regulus desapareciese por completo, dejando al mago de pie en soledad en los terrenos del castillo que tantas historias podría contar.
Dándole un último vistazo a la Orden de Merlín de Primera Clase a nombre de Regulus Arcturus Black, Harry cerró el estuche metiéndolo al bolsillo de su túnica, alejándose finalmente del Monumento que honraba a todos los que habían dado su vida para conseguir la paz que ahora el mundo mágico podía disfrutar, como aquel mago que esperaba ahora si pudiese descansar en completa tranquilidad.
~Finite Incantatem~
Y este si es el final. Muchas gracias a todos aquellos que siguieron el fic, sé que habían muchas, muchas parejas cracks y cosas raras, pero es lo que pasa cuando quieres unir un personaje a otros 10. En este caso, 13, ahahaha. Especialmente gracias a todos esos que dejaron reviews o le pusieron favorite o follow:
Adriana11, Athena-Black13, Brye, Sarah Hardt, HarukoU, Unplugged, Cari, Cuencas Vacias y neko
Gracias a sus comentarios me animaron a continuar escribiendo esto, ya que hubo muchos caps (como el de Barty) que me dejaron con ganas de simplemente dejarlo así. Pero amo a Regulus y tenía que terminarlo.
Un millón de gracias por leer todo, sus comentarios finales me alegrarán la vida. Un beso grande!
