LA CULPA LA TUVO EL AMOR
Por Mary Martín
CAPITULO X3
SIN SALIDA
Hola a todos. Gracias a los que siguen esta historia desde sus inicios y a los que recién me acompañan en esta aventura. Para compensar un poco la espera, les ofrezco este capitulo relativamente largo en el que intento aclarar algunas dudas. Espero no decepcionarlos y que pasen un rato agradable leyendo.
- 10 MESES ANTES -
Varias guerreras lo habían estado siguiendo sin que él se diera cuenta. Las alertó con su cosmo en el momento en que eliminó a algunas de ellas aquel día en que salvó a June. Luego de eso le había perdido el rastro a Shun, era como si bloqueara su cosmo para no poder ser hallado. Pero no entendía el por qué se escondía incluso de él ni quienes eran las que quería lastimarlo. Desafortunadamente, las guerreras lo hallaron antes que él. Para cuando llegó a aquella casa en medio del bosque, la batalla que se había librado ahí había terminado. Ese gran estallido en la habitación de arriba fue lo que lo guió a ese sitio. No cabía la menor duda de que algo horrible había acontecido, la sangre en las paredes era muestra de ello.
Fue entonces que Ikki sintió ese terrible cosmo y se puso alerta. Se acercó con cautela hacia unos arbustos que se movieron y al hacerlos a un lado descubrió a un pequeño niño asustado que estaba cubierto de sangre. Pero lo que más le impactó era su sorprendente parecido con Shun. El niño temblaba de miedo e instintivamente retrocedió unos pasos.
– Tranquilo, no voy a lastimarte – extendió su mano hacia él
– ¡No te acerques a mi mamá! ¡Déjala! – dijo seriamente mientras sus lágrimas empapaban su carita
– ¿Qué? – Notó que un poco más allá había otra persona herida. Hizo el intento de acercársele pero el pequeño corrió hacia su madre tratando de protegerla.
– Déjanos en paz, no quiero lastimarte, por favor ¡Vete!
Hizo un gesto de extrañeza mientras miraba anonadado al menor. Esas palabras le recordaron muchísimo a Shun, eso y el hecho de que era prácticamente idéntico a él le hicieron caer en cuenta de la situación... ¿Acaso ese niño era...?
– No... no puede ser... – dijo para sí mismo. De ser cierto lo que estaba pensando, entonces la persona que estaba gravemente herida tendida boca abajo no podia ser otra que...
– ¡June!
De inmediato se arrodilló a su lado y la tomó suavemente en sus brazos. Yeiden se sorprendió de que conociera a su mamá por lo que pensó que tal vez no era un enemigo. Ikki intentaba que ella abriera los ojos. En su corazón se agolpaban un sin fin de sensaciones. Pasó tanto tiempo sin ella, demasiado a decir verdad, pero al parecer no el suficiente como para olvidarla.
Y es que todavía la amaba... a pesar de que sabía que estaba mal tanto por su hermano como por Esmeralda. Y no podía evitarlo por más que quisiera. Pero el culpable de todo fue Shun que no se cansaba de contarle de las veces que ella lo salvó de la muerte en Isla Andrómeda y de tantas cosas que hizo para proteger el ser más importante de su vida. Como no encariñarse con alguien así, aunque no se dio cuenta en qué momento el agradecimiento se convirtió en otra cosa.
Volvió a la realidad cuando sintió a June moverse, estaba bastante lastimada por lo que con mucho trabajo logro sentarse en la tierra con ayuda de Ikki. Yeiden de inmediato corrió a sus brazos. Fénix nuevamente fijo su mirada en él, se parecía tanto a Shun de bebé que juraría que lo estaba viendo a él mismo.
– ¡Mami! – dijo llorando amargamente
– Tranquilo, bebé, estoy bien
– Fue un accidente
– Lo sé, todo está bien ¿De acuerdo?
– June por favor dime que pasó
– ¿Ikki? – preguntó sorprendida al enfocarlo bien pues su vista estaba nublada y no se había percatado de su presencia – ¿Qué estás haciendo aquí?
– Es una larga historia, ahora necesito que me digas qué esta pasando... ¿Dónde está Shun?
– Él esta peleando del otro lado del río, por favor ve a ayudarle, está solo y muy herido, no sé cuanto tiempo pueda resistir
– ¿Tu vas a ayudar a mi papi? – preguntó el pequeño ilusionado
– Por su puesto, no dejaré que nada le pase, confía en mi... ven...
El niño se acerca tímidamente e Ikki le acaricia la cabecita con ternura para luego revisarlo y cerciorarse de que no tuviera nada grave, pero se dio cuenta de que no tenía ni una sola herida. Entonces, toda esa sangre... se apartó de él al entender la situación, parándose pues había estado agachado a la altura del niño y retrocediendo un poco. Lo miró con temor y desconfianza y luego a June. Era verdad que era idéntico a su hermano... pero eso significaba que tambíen era idéntico a alguien más ya que ese cosmo sólo lo había sentido antes en el inframundo
– No me dijiste qué fue lo que te pasó – preguntó temeroso de saber la respuesta. June titubeó pero trató de pasar por alto su cuestionamiento
– No hay tiempo, Ikki, ve con Shun ¡Te lo suplico!
No pudo más que hacer caso a sus palabras. Sabía que cada segundo era valioso, así que tratando de sacar esos pensamientos de su cabeza, le dedicó una última mirada y se fue de prisa a ayudar a su hermano, rogando que al hacerlo no haya tomado una mala decisión. Apenas se hubo ido, June se dejó caer de rodillas pues no se encontraba en las mejores condiciones pero no quiso hacerlo evidente para no preocupar a Ikki
– ¡Mami! no te preocupes, yo te ayudo – el niño sacó de entre sus ropas una vendita y con mucho cuidado se la puso en la cien a su mamá pues era de ahí donde sangraba, imitando la forma en que ella lo curaba cuando se caía y raspaba las rodillas. Luego le dio un besito sobre la herida y la miró expectante – listo, con esto te vas a poner bien... ¿Verdad, mami? – preguntó preocupado de ver que no pasaba nada, ella sonrió y lo atrajo hacia su pecho
– Tranquilo, bebé, voy a estar bien
Entretanto, fénix ya se encontraba del otro lado mas no podía olvidar el cosmo que sintió proveniente de ese niño pero sabía que tenía que dejar eso a un lado y concentrarse en Shun. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el ataque de alguien a quien no vio venir. Se trataba de Nemain que atacó por sorpresa.
– ¿A dónde crees que vas, fénix? – se plantó frente a él sin temor alguno clavando su enorme espada en la tierra
– Eso no es de tu incumbencia, mujer, hazte a un lado o prepárate para morir
– Qué gracioso eres... no puedes matarme con tu ridículo poder o es que eres tan tonto que no te diste cuenta de las heridas que te hice mientras según tú esquivabas mi ataque
– ¿Qué?
Fue entonces que varias cortadas aparecieron en su cuerpo. Sus ojos centellaron de rabia al verla sonreír. Enfurecido, trató de acabar con ella lo más pronto posible para ir a auxiliar a su hermano pero ni siquiera su Ave Fénix pudo tocarla. Nemain esquivó sus ataques con facilidad.
– ¡Maldición!
– ¿Qué pasa? ¿Eso es todo lo que tienes? – lo vio escupir sangre para luego limpiarse la boca – Debo admitir que tu cosmo es poderoso... pero más que nada lleno de odio... y eso es justamente lo que necesito...
– ¿De qué rayos hablas?
– Ahora lo sabrás
Sus ojos centellaron un instante. Ikki se sintió envuelto en un extraño cosmo. Pudo ver cómo ella se acercaba lentamente y él sin poderse mover, cuando estuvo lo suficientemente cerca de su rostro se detuvo
– ¿Qué rayos me pasa? ¡No puedo moverme! – pensó intentando recobrar el control de su cuerpo
– ¿Que pasa, Ikki? ¿Por qué esa cara? – Le acaricia los labios con el pulgar – te diré una cosa, mi tecnica se alimenta del odio de mi adversario, mientras más grande sea más será el daño que provocará... y tú estas lleno de él.
Tenía que hacer algo pronto para acabar con ese hechizo que lo tenía sin el control de sus acciones, salvar a Shun era su prioridad pero había algo más y Nemain pudo leerlo en sus ojos claramente
– Es verdad lo que estás pensando
– ¿De que... hablas?
– Vamos ¿A quién tratas de engañar? Sabes perfectamente quién le hizo esas heridas a June. Ese niño tiene un poder muy peligroso ¿Piensas dejar que le siga haciendo daño a las personas... que le haga daño a June? ¿Que tal si esta vez si la hiere en serio y termina con su vida?... anda... ¡Destrúyelo!
– ¡Cállate! Ese niño es... es hijo de Shun... esa es la verdad, es tan sólo un bebé indefenso que no podría dañar a nadie
– Me lo dices para convencerme a mí o para convencerte a ti mismo... No quieres que June muera ¿Verdad? ¡Entonces mata a ese niño!
Los ojos de Ikki se tornaron rojos al tiempo que los de Nemain. Se llevó las manos a la cabeza a causa de ese insoportable dolor, pero todo eso desapareció de un momento a otro. Al instante siguiente, se halló solo en el bosque, estaba confundido, tanto que no reaccionó cuando una enorme cosmo energía maligna amenazaba con impactar contra él. No había recuperado totalmente su movilidad, así que no pudo más que cerrar los ojos esperando lo peor... pero en el último momento, sintió que alguien se colocó frente a él y con una sola mano detuvo aquella cosa hasta que logro enviarla hacia otro lado, para después protegerlo con su cuerpo del estallido descomunal que se produjo.
Una vez que se hubo disipado esa luz cegadora, pudo reconocer a la persona que lo había salvado, ahora se encontraba abrazándolo con fuerza, pudo sentir su cariño… pero sólo fue por un instante… se paró dejándolo a él sentado en el suelo
– ¡Shun! – dijo emocionado de verlo después de tanto tiempo
Se incorporó sin dejar de mirarlo. Ahora estaba más alto, casi de su misma estatura. Se notaba que no había dejado del todo su entrenamiento pues se le veía más fuerte. Sin poder evitarlo se dibujo una sonrisa en su rostro, sintió deseos de abrazarlo y quedarse así con él un buen rato, pero al querer hacerlo, Shun retrocedió un par de pasos mostrándose desconfiado
– ¿Qué haces aquí? Te dije que no me buscaras – dijo preocupado pero de una forma en la que parecía que le molestara la presencia de Ikki
– Shun, yo sólo…
– Tienes que irte – ordenó mientras miraba los alrededores como buscando algo, pero al darse cuenta de la mirada de extrañeza de su hermano, cambió un poco – Por favor, hermano, tienes que hacerme caso ¡Vete!
Al decir esto último, Shun cayó de rodillas mientras se llevaba las manos al pecho. Fue hasta ese momento en que Ikki se dio cuenta de que estaba seriamente lastimado. La mayor parte de su armadura estaba destruida y había perdido sus cadenas... pero lo que más le impactó es que su herida era idéntica a la de June aunque más profunda
– ¿Qué tienes? ¿Qué está pasando?
– ¡Qué te vayas! – De un manotazo lo apartó y se incorporó tambaleante – No quiero que te pase nada ¡Vete ya!
Antes que pudiera replicar algo más, notó que no estaban solos. Un ser extraño al cual no alcanzaba a verle bien el rostro, hizo acto de presencia. Su cosmo negro emanaba maldad pura.
– ¿En dónde está? – preguntó con voz fúnebre
– No te lo diré – colocándose frente a Ikki y empujándolo disimuladamente de a poco más él se rehusaba a irse así como así y dejarlo solo con ese ser – No importa lo que hagas conmigo pero a él no lo vas a tocar
– Está bien, no pienso hacerle nada por ahora... pero no prometo nada acerca de ella
Con temor volteó solo para ver cómo June era traída por Nemain que la arrojó a la tierra donde quedó tendida.
- EN LA ACTUALIDAD -
Caminaba cansinamente sin rumbo puesto que no había a donde ir. Era incapaz de sentir lo que sea ya que tan solo era un alma perdida en la nada. Se detuvo y miró sus manos transparentes y sin vida como queriendo asegurarse de que lo que pensaba era verdad.
– Shun… Shun... – Giró la cabeza sólo para encontrarse con la Diosa del Inframundo. No dijo nada, solo la miró sin expresión alguna – vamos, no te mueras todavía, no he terminado de jugar contigo. – De su mano salió una pequeña esfera brillante como el sol que poco a poco introdujo en el pecho del jóven – Tranquilo, esto hará que vuelvas, no habrás pensado que te iba a dejar ir así nada más ¿O sí?
– ¿Por qué haces esto? Si vas a matarme... hazlo ya – mirándola con decisión pero con un tono casi suplicante en su voz
– No es así de simple, Shun, ya te lo había dicho… vas a arrepentirte cada segundo que te quede de vida por haberme rechazado y sufrirás como no tienes idea
– Me quitaste a June... también a mi bebé... ¿No te parece ya suficiente castigo?
– Yo te diré cuando sea suficiente, aún no he terminado con mi venganza, apenas estoy empezando. Así que hazme un favor y sigue intentando traer a June de vuelta ¿Quieres? Pero la próxima vez trata de no morirte ¿O.K.? que me arruinas la diversión.
Comenzó a sentir dolor nuevamente al tiempo que escuchaba su risa desvanecerse en la nada. Nunca estuvo tan consciente de su propia existencia como ahora. Percibió el frío piso sobre el cual se hallaba sentado, la pared dura en la cual apoyaba su espalda, sintió pegada a la piel sus ropas empapadas de sangre y finalmente... unas suaves manos que le tomaban la cara.
– Shun, por favor ¡Mírame!
Una hermosa joven de cabello negro lo llamaba con insistencia mientras lo sacudía un poco. Era Trem que llegó corriendo hasta él y de inmediato trató de ayudarlo.
– Tienes que resistir, te lo suplico – decía entre lágrimas pues todo su abdomen estaba ensangrentado y sentía que no iba a poder salvarlo
Shun comenzó a recuperar la consciencia al sentir su calor. Fue casi imperceptible pero ella sintió un leve movimiento, así que decidió arriesgarlo todo, no le importaba nada, ni siquiera su vida, lo único que tenía en mente era salvarlo, no quería dejarlo morir así.
– ¿Qué crees que estás haciendo? – Trem se sobresaltó y volteó temerosa, pero respiró aliviada al ver de quien se trataba – Te estás exponiendo al estar aquí
– Por favor, Saori, tienes que ayudarme a salvarlo – tomándola de sus ropas mientras la mira suplicante
– Trem, sabes que nuestra prioridad ahora no es Shun sino Yeiden. Tuve que dejarlo sólo cuando sentí el cosmo de Shun desaparecer; sabía que vendrías aquí sin importar que pusieras en riesgo nuestro plan. Perséfone está cerca... no podemos distraernos o si no ella...
– Lo sé ¡Lo sé! Pero no puedo dejarlo, si lo hago de seguro morirá
Saori se arrodillo a su lado. Era el más noble de sus caballeros, que había arriesgado su vida por ella incontables veces. Por supuesto que le dolía tanto verlo así pero reprimió sus lágrimas, tenía una misión muy importante y no quería ponerla en riesgo y sin embargo tampoco podía permitir que muriera. Se apartó unos pasos, no sabía qué hacer.
– Ven, tenemos que hacer algo ¡De prisa! – intenta levantar a Shun pasándose un brazo por sus hombros – ¡Ayúdame por favor! Por favor..
– No puedo curarlo y lo sabes – dijo apretando los puños al sentirse impotente
– Tú no... pero hay alguien que si... – Los ojos de Saori temblaron de tan solo pensarlo
– Es demasiado arriesgado, si Perséfone lo percibe, todo estará perdido
– Pero hay que intentarlo... sólo Yeiden lo puede salvar.
- 10 MESES ANTES -
June tuvo que dejar a su pequeño en el refugio. Después de asearlo y ponerle ropa limpia, le dio un último beso y se fue. Sabía que podía defenderse sólo aunque le dolía tener que hacer las cosas de ese modo. Por más que Shun le suplicó que no interviniera, no podía simplemente quedarse esperando a que regresara, tenía que ayudarlo. Pero no contaba con que Nemain estaba esperándola para llevar a cabo su plan. Herida como estaba no fue rival para la guerrera que ahora la había dejado a merced de aquel ser.
– Por favor, a ella no...
– ¿Suplicas en un momento como este? No me hagas reir
– A ver si te ríes de esto, desgraciado ¡Ave fénix!
Tomó por sorpresa a aquel sujeto que con trabajo pudo resistir ese ataque lanzado con todo el rencor que tenía acumulado. Ikki no estaba dispuesto a dejar vivo a ese miserable que pretendía matar a June. Se enfrascaron en una terrible batalla mientras que Shun intentó ir hasta ella arrastrándose en la tierra pero Nemain lo alejó de una patada en la cara logrando partirle el labio.
– ¿No lo haz entendido aún? No hay forma de que ganes esta batalla – se le acerca y pone un pie sobre su pecho para que dejara de intentar pararse – sé que eres inmune a mi técnica puesto que tu corazón puro te impide albergar odio en él... pero yo soy una guerrera de Perséfone y no creas que no tengo otros trucos bajo la manga – se gira y extiende su mano hacia June – ¡Abismo de la muerte!
De inmediato un abismo se formó debajo de la amazona que apenas y logró aferrarse a la orilla de este. Pero no era común y corriente, había algo que la arrastraba hacia abajo, era como si cientos de manos trataran de jalarla hacia la oscuridad
– ¡Shun! – lo llamó angustiada
– ¡Déjala! – El caballero se incorporó tambaleante por lo que Nemain sonrió
– ¿Si no lo hago qué? ¿Vas a matarme? – él no respondió, no quería hacerlo, sabía que ella no era mala en el fondo pero ¿Qué otra opción le quedaba? – ¡Vamos! ¡Mátame!
Shun encendió su cosmo mientras respiraba agitado. Podía escuchar cómo su hermano peleaba a lo lejos con aquel caballero de los infiernos. Sabía que tenía que hacer algo ya pero había una cosa que no lo dejaba tranquilo
– Se que no es tu voluntad herirnos sino la de alguien mas, puedo sentirlo en mi corazón – su mirada llena de pureza la hizo titubear un minuto pero no más – Date cuenta de que intentas matar a un niño inocente y a su madre que sólo quiere protegerlo pero... no tienes qué hacerlo... se que en el fondo no quieres
– ¿Piensas sermonearme en un momento como este? ¡Mira bien! Voy a matar a esa mujer ¡Dime si ves en mi algo de bondad! Cae tú también en el abismo... – preparaba su ataque pero el caballero se le adelantó un segundo
– ¡Ondas de relámpago!
– ¿Pero qué...?
Ante sus ojos se formó una cadena hecha de cosmo que se dirigió a la velocidad de la luz hacia ella. No pudo evitar que el ataque le diera de lleno dejándola malherida unos metros más allá, aunque a pesar de su condición, el abismo no desapareció. Él cayó de rodillas puesto que el esfuerzo había sido demasiado.
La angustia que sentía lo estaba asfixiando, hace rato que no escuchaba a June llamarlo para que la ayudara, tenía miedo de que no haya resistido tanto tiempo y hubiera resbalado, además sabía que su bebé se había quedado solito en el bosque. Pobrecito, debía estar muy asustado con todo esto. Las lágrimas empaparon su rostro ¿hasta cuando acabaría esta pesadilla? su pequeño y June no merecían una vida así… pero de pronto la esperanza volvió a él…
– ¡Shun!
Al oír esa hermosa voz, miró hacia el abismo. June estaba viva, pero la única mano con la que se aferraba no aguantaría mucho tiempo ya que estaba muy lastimada y sus fuerzas eran muy pocas. Se apresuró a llegar a ella y justo en el momento en que se había soltado, Shun la sostuvo evitando que cayera.
– Tranquila, ya estoy aquí
– Ya no puedo – poco a poco se resbalaba – Por favor, no me sueltes
– No lo haré, no te muevas ¿De acuerdo?
Pero la verdad es que él tampoco tenía muchas fuerzas. Las heridas internas causadas por ese último ataque eran un factor más en su contra. La tierra estaba removida, el cuerpo de Shun se empezó a resbalar también. De pronto Nemain se incorporó tambaleante y se dispuso a atacar al caballero
– ¿Por qué no me mataste, Shun? – preguntó entre sorprendida por su bondad y enfadada por haber sido golpeada de ese modo
– No... puede ser... – a pesar de que no tiró a matar, no creyó que pudiera levantarse después de eso
– Estoy segura de que no empleaste ni la mitad de tu fuerza en ese ataque... pero al perdonarme la vida haz cometido el error más grande
Shun sintió helar la sangre, sabía que en estas condiciones tenía todas las de perder. Se miraron el uno al otro pero él trato de mantener su expresión serena para inspirarle confianza a ella. Estaba haciendo un gran esfuerzo para concentrar su poder en un último ataque pero el dolor físico y la desesperación de no saber si su hijo estaba bien, no le permitían pensar claramente
– Dime donde está ese maldito ser al que llamas hijo ¡Habla! Si lo haces dejaré vivir a June y sólo lo mataré a él
– Vete al infierno – musitó apretando los dientes
– Muy mala respuesta – dijo elevando su cosmo
Indefenso como estaba, nada pudo hacer para evitar que los cientos de golpes que le mandaba impactaran violentamente su cuerpo. Por un segundo su mano perdió sus fuerzas soltando a June para luego sostenerla más fuerte. Ella se sorprendió por su tenacidad y enfurecida, atacó de nuevo
– ¡Suéltala! – dijo pateándole las costillas – ¡Déjala caer y ven a pelear conmigo!
– ¡Jamás!
La sangre de Shun comenzó a empapar la tierra, el daño había sido fatal, tanto así que esta empezó a escurrir por las rocas cayendo unas gotas en el rostro de June que comenzó a llorar por no poder hacer nada, Nemain seguía golpeándolo una y otra vez. Esto era demasiado, no pudo soportar más.
– Shun, déjame caer y salva a nuestro bebé – dijo tratando de soltarse
– ¿Qué? – intentó sostenerla pues ella se movía bruscamente
– Yo no importo ¡Pero no dejes que le haga daño a Yeiden!
– ¡No voy a perderlos! Te juro que los protegeré a ambos pero por favor no te sueltes – sin embargo la angustia era más fuerte, si Shun seguía tratando de salvarla… ambos morirían y dejarían a merced del mal al niño – confía en mí, sé que puedo hacerlo… ¡June! – ella se calmó un poco – mírame – pidió en un susurro – te juro que no los dejaré morir ¿Está bien?
Al fin cedió y dejó de moverse para aferrase más a la mano de él. Nemain comenzó a desesperarse, no tenía otra alternativa que asesinarlos a ambos
– Entonces no vas a soltarla ¿cierto?... si así lo quieres ¡Muere!
Pego un salto impresionante hacia el cielo, preparaba su espada para clavársela en la espalda y partirlo en dos aprovechando que estaba indefenso boca abajo sobre el lodo. Shun cerró los ojos con fuerza… pero no resignándose a ser derrotado si no para concentrar todo su poder. Giro levemente su cuerpo para recibirla de frente, con la mano que tenía libre preparó su ataque
– ¡Vapor nebuloso!
Ella no se lo esperaba y al caer se encontró de frente con ese increíble poder. Cayó unos metros más allá inconsciente. Shun estaba exhausto así que se tomó unos instantes para recuperar el aliento antes de mirar de nuevo a June
– ¿Estás bien? – ella asintió con la cabeza
Se veía tan frágil, temblaba de miedo. Hizo un último esfuerzo para subirla a la orilla. Ella lo abrazó con fuerza, estaba muy asustada. Segundos después el abismo desapareció al igual que su creadora.
– Bien hecho, Shun, me sorprende el poder que haz desarrollado – el caballero sintió un escalofrío recorrer su espalda al reconocer esa voz – pero lamento decirte que nunca se comparará con el mío ni en lo más minimo
June no entendía qué pasaba ¿Por qué esa mujer hablaba con Shun como si lo conociera? Notó esa mirada en sus ojos, esa mirada de desesperación absoluta, ya no tenía fuerzas para seguir peleando, ya no tenía la armadura ni las cadenas para defenderse... sintió que ya no podía proteger a su familia. Lo vio girarse en dirección a la voz mientras se incorporaba.
– Perséfone
– Hagamos esto más fácil... entrégame al niño... o ella se muere.
Entretanto Ikki libraba una terrible batalla. Belatrix era el guardián de la diosa Perséfone conocido como el más cruel y poderoso. El fénix la estaba pasando muy mal. Su armadura estaba casi destruida y su cuerpo lleno de heridas, pero testarudo como era, reunió la fuerza necesaria para seguir peleando.
– ¿Qué pasa? ¿Acaso no sabes cuando darte por vencido? – El enorme guerrero le pisó la cabeza hundiéndola más en la tierra cuando intentaba levantarse – Ya no te queda nada así que sólo espera la muerte
Se dio la media vuelta al ver que ya no se movía dispuesto a terminar su trabajo y encontrar al niño. Pero apenas y dio dos pasos cuantos sintió una gran cosmo energía llena de odio a sus espaldas. Ikki se había incorporado con su armadura renacida de las cenizas y más poderoso que antes.
– Ya no pienso desperdiciar mi tiempo contigo así que te acabaré de una vez
– No puede ser... ha recibido mi ataque en varias ocasiones ¿Cómo es que aún está de pie? ¿Por qué su poder se ha incrementado?
– ¿Estás listo, Belatrix? Regresa al infierno de donde saliste ¡Alas ardientes despegan!
– ¡Maldito! ¡Explosión infernal!
Ambos poderes chocaron violentamente. El nivel que tenían era muy similar por lo que cualquier descuido podría ser definitivo. Sin embargo el cosmo de Ikki iba en aumento haciendo retroceder a Belatrix poco a poco.
– No puedo creer que su poder supere al mio ¡Es imposible!
No pudo resistirlo por más tiempo, su cuerpo fue consumido por el fuego del fénix que respiró exhausto por unos momentos al ver terminada la batalla. Pero no podía quedarse ahí, de inmediato se dirigió hacia donde June y Shun... aunque había algo que no lo dejaba tranquilo... las palabras de Nemain resonaron en su cabeza una y otra vez ¿Y si ella tenía razón con respecto al niño?
Se detuvo en seco, tras pensarlo unos segundos cambió de dirección y se dirigió a donde lo había visto por primera vez, sólo que ya no se encontraba ahí. Rastreando su cosmo llegó hacia un lugar cerca de la casa donde parecía no haber nada hasta que encontró una entrada secreta.
Era muy pequeño aún como para entender ciertas cosas. No entendía porque esas personas querían lastimarlo, ni porqué mamá y papá tenían que sufrir tanto. Mamá le había dicho que se quedara calladito en el refugio y que pasara lo que pasara no saliera de ahí, como buen niño que era obedeció pero quería ir allá para ayudarlos. Todo empeoró cuando sintió una presencia y sintió mucho miedo. Abrazó al señor Yigs, su osito de felpa, mientras cerraba los ojos fuertemente. Se secó las lágrimas con su camisita al tiempo que trataba de calmarse. Tenía que salir de ahí.
– No te preocupes, señor Yigs, ya vuelvo por ti, te quedas quietecito y muy callado ¿Eh? – sentenció imitando el tono protector de su mamá mientras arropaba al oso con la sudadera que se había quitado. Le dio un último abrazo y salió por otro lado.
Avanzó unos cuantos pasos, llevaba la agujetas desatadas por lo que casi tropieza, pero todavía no aprendía a amarrarlas así que solo metió las puntitas por sus talones para que no estorbaran. Luego comenzó a correr lo más rápido que sus piernitas le permitían, pero Ikki se dio cuenta y lo siguió. Notó que iba directo hacia donde Shun ss enfrentaba con Perséfone y trató de detenerlo. Guiado por el cosmo de su papá, se escabulló por entre los arbustos y al fin logró verlo a lo lejos.
– Es tu última oportunidad ¡Entrégamelo! – ella no lo había visto aún
Estaba muy asustado al ver a su papá sangrar así.. En su carita se reflejaba el miedo, su pecho subía y bajaba erráticamente. Quiso ir corriendo con Shun pero Ikki lo interceptó.
– ¡Espera! – le tapa el paso – No te hare daño, no soy malo como esas personas que te persiguen – Yeiden lo miró con curiosidad pero finalmente retrocedio con un poco con temor
– No es cierto... tu cosmo está lleno de odio... una persona buena nunca albergaría un sentimiento así
– ¿Qué?
– Esa sangre... – dijo señalando sus manos – es de alguien a quien mataste ¿Verdad?
– Bueno, yo...
– No te acerques ¡Eres malo igual que todos los demás!
El niño activa una especie de campo de fuerza azul a su alrededor. Shun lo sintió y supo que lo peor estaba por venir. Ikki estaba sorprendido de que pudiera hacer eso, frunció el ceño cuando se dio cuenta de que Nemain tenía razón, ese niño era muy peligroso ya que su cosmo era muy similar al del Dios del inframundo.
La presencia del niño no pasó desapercibida por la deidad que sonrió al sentir que él solo se estaba acercando a sus manos. Shun lo sabía por lo que trató de hacerle frente a Perséfone a pesar de que sentía que volvería a caer en cualquier momento.
– No voy a dejar que me quites a mi familia – dijo mientras trataba de normalizar su respiración – ¡Tormenta nebular!
– ¡Tonto! Jamás podrás tocarme – con un simple movimiento de sus manos le devolvió el ataque dejándolo muy mal herido
– ¡Papi!
– Yeiden ¡No! ¡Quédate ahí! – intentando incorporarse nuevamente
– Yeiden... – June estaba semi inconsciente pero aun asi pudo sentir a su bebé
– Pero que tenemos aquí – Perséfone invocó a sus soldados – ¡Atrápenlo! Lo quiero vivo
El niño estaba demasiado asustado con todo lo que pasaba a su alrededor. Vio venir a esos hombres armados que querían dañarlo, a sus papás heridos, y fue entonces que comenzó a sentir que algo dentro de él cambiaba
– ¡No se acerquen! ¡No saben lo que hacen! – Shun intentaba impedir que más personas murieran pero era imposible que llegara a detenerlos. Ikki estaba impactado por el cosmo del pequeño pero tenía que obligarlo a deshacer el campo de fuerza para poder llevárselo lejos
– Tranquilo – extendió su mano hacia él
– ¡No, Ikki! ¡Déjalo! – trató de advertirle pero era demasiado tarde
– Solo quiero ayudarte
– ¡Mientes!
Cuando Ikki quiso tocarlo, el niño apago el campo de fuerza y liberó un poder desbastador que lo arrojó hacia atrás junto con todos los soldados que en segundos quedaron calcinados. Fue gracias a la armadura del fénix que él no corrió la misma suerte que ellos pero sí quedo herido e inconsciente en la tierra.
– ¡Hermano!
Shun se levantó a duras penas e intentó ir con Ikki mientras June hacía lo propio con Yeiden. Lo vio tendido en el suelo. Era lógico que quedara exhausto tras liberar tal cantidad de poder. Pero no pudo llegar a su lado por más que quiso, sus fuerzas se habían acabado. Shun estaba aún peor y cayó de rodillas a medio camino.
– Hermano – lo miró angustiado al ver que no se movía. Estaba boca arriba, se había golpeado la parte de atrás de la cabeza al caer por lo que sangraba en dicho lugar – ¡No! ¡Ikki!
Por más que intentó no logró reprimir las lágrimas que se le venían. Pasaron tantos años sin poder verlo, y cuando al fin se reencontró con él tuvo que ser de esta manera.
– Perdóname hermano, debí decirte todo desde el principio, lo siento... – luego volteó hacia June y quiso ir a ayudarla... pero no contaba con que Perséfone tenía algo planeado.
Estaba muy sorprendida de lo que acababa de hacer ese niño, necesitaba tenerlo de su lado, siendo pequeño sería fácil guiarlo por el camino del mal... pero necesitaba que Shun interviniera en esa parte.
– ¿Cuántas personas más tienen que morir para que lo entiendas? Tu destino es estar conmigo y con ese niño en el inframundo para gobernar la Tierra y el Hades. Entiéndelo de una vez y entrégamelo.
– No te lo daré nunca, no importa lo que hagas
– Está bien, tú me obligaste a llegar a estos extremos... – Mirando a Ikki – Así que ese de ahí es tu hermano – Shun fijó su mirada en la deidad y supo que todo iba a empeorar – los quieres mucho a los dos ¿No es verdad? pero me pregunto... ¿A cuál de los dos quieres más? – volteando hacia June ahora.
– ¿Qué?
– Lo que oíste ¿A cuál prefieres?
– Los amo por igual, más que a mi propia vida. Nunca podría escoger sólo a uno
– ¿En serio? no lo creo, a fuerza debes querer más a uno. Te voy a ayudar a descubrirlo.
Shun sintió como la sangre se le helaba al ver que formaba una esfera de energía en cada mano y la apuntaba en direcciones contrarias, por una lado a Ikki que permanecía inconsciente y sangrando sobre la tierra; y por el otro a June que había resistido tantas heridas pero que ya no tenía fuerzas para seguir y estaba indefensa. La diosa se mofaba de la cara de angustia de su adversario. Esto empeoró cuando incrementó su poder provocando una cegadora luz que emanaba de su cuerpo y más aún de sus manos asesinas.
– No… por favor…
– ¿Eres capaz de dejar morir a uno? Pues tendrás qué hacerlo ya que no puedes salvar a los dos... pero la pregunta es ¿A quién vas a escoger?
Shun estaba entre la espada y la pared. A su derecha estaba su hermano, aquel que había dado todo por él desde que nació, que se sacrificó una y otra vez para protegerlo. Pero a su izquierda estaba ella... el amor de su vida, la mujer que decidió quedarse a su lado a pesar de tanto dolor y sufrimiento... la madre de su hijo a la que amaba con todo su ser ¿Cómo pensar siquiera en dejar morir a uno?
– Se acabó el tiempo ¿Ya elegiste? – Shun la miró con desesperación – ¿No?... pues qué lástima...
Sin decir más ni esperar respuesta, liberó toda la energía acumulada en sus manos y a gran velocidad se dirigieron hacia Ikki y June al mismo tiempo.
– ¡No!
Esta batalla era demasiado cruel… los amaba demasiado pero… tenía que elegir a uno de los dos.
Continuará…
Gracias por leer. Si gustan dejar algún review se los agradeceré infinitamente. Porfas quiero saber qué les pareció. Hasta pronto.
