Nota importante: Sailor moon no me pertenece.

La cruel venganza.

El regreso de Beryl.

- ¿Qué me dices Rini?- Faltaba poco para navidad y Serena estaba terminando de decorar el árbol, su hija estaba en un corral para bebes jugando con su luna pelota.- ¿Cómo me está quedando?

- Agu. . .

- ¿Agu?- La rubia miro el árbol.- Tienes razón, falta algo.

- Una estrella en la punta por ejemplo.- Darien había recién llegado a la sala de estar donde su mujer había mandado a poner el árbol.- Vamos te ayudare a ponerla.

- Como en los últimos años.- Desde que Serena vivía con Darien, él la tomaba de la cintura y la alzaba para poner la estrella.- Aquí la tengo.

Darien la alzo y Serena puso la estrella en la punta más alta del árbol, al bajar hecho el último vistazo, todo estaba listo, al escuchar a su hija reír se le acerco.

- Cuando seas mayor mi cielo tú podrás la estrella.

- Agu. . .

- Conejita tengo que salir.- Darien se le acerco.- No sé cuánto tardare pero llegare antes de la cena es seguro.

- Bien.- La joven tomo una tarjeta navideña que había dejado cerca.- Por cierto Setsuna nos envió una tarjeta, dice que está muy agradecida por que comenzaras la construcción de la enfermería tan pronto, eres muy generoso mi amor.

- Cuido bien de nuestra hija, y a mí me sobra el dinero.- Darien agarro de la cintura a su mujer y la beso.

- Agu. . . Agu. . .

- Rini.- Serena se quejó.- Al perecer no te gusta que papá y yo nos besemos delante de ti.

- Es la quinta vez esta semana que se queja cuando te beso.- Murmuro Darien medio en broma, medio en cierto.- Bien me tengo que ir.

Serena sonrió al ver a su prometido acercarse a la hija de ambos y darle un beso en la frente, la niña parecía feliz en ese momento, pero cuando ellos se besaban se quejaba al punto de casi ponerse a llorar, al parecer sentía celos de su padre.

- Hazle caso a mamá Rini, yo volveré pronto.

Serena dejo a Rini en la sala de estar solo unos momentos, acompaño a su prometido a la puerta, conocía a Darien y sabía que algo le estaba ocultando.

- ¿Anda todo bien cielo?- Le pregunto sin rodeos solo cuando estuvieron lejos de la bebé.

- Si conejita, es solo algo que no he resuelto hace tiempo.

- Darien no me gusta que me mientas.

- Y no lo hago cielo, todo está bien lo prometo.- Darien a beso, esta vez por largo rato gracias a que estaban a buena distancia de la hija de ambos.

- Confió en ti.- Le dijo ella cuando se separaron.

- Volveré antes de la cena.- Darien puso sus manos en el vientre abultado de cinco meses y medio de su mujer.- Esta vez será niño lo sé.

- Mientras sea igualito a ti.

Serena volvió a la sala de estar donde había dejado a su hija, no le gustaba dejarla mucho tiempo sola, pero desde que Rini había decido protestar cada vez que ella y Darien se besaban, la intimidad era una cuestión de necesidad para ambos.

- ¿Qué opinas Rini? Papito parecía extraño.- Murmuro Serena mientras se acercaba a su hija.- O quizá solo sea idea mía, él siempre se pone así cuando tiene un gran negocio en las manos, tal vez sea eso.

- Agu. . .- Rini la miraba sonriente.

- Veamos.- La mujer miro su reloj.- Tres y media, ven mi cielo, vamos a buscar bocadillos para ambas.

Serena tomo a su hija con mucho cuidado, debido a su vientre en crecimiento tenía que acomodar a la bebé en sus brazos, ya en la cocina puso a Rini en la sillita alta para darle de comer.

- ¿Quieres fruta?

Sonrió al ver a su hija reír, ya estaba empezando a entender los balbuceos de su pequeña, la rubia tomo una manzana fresca y un cuchillo, como a Rini ya le habían crecido varios dientes podía masticar pequeños pedazos de la fruta, corto un trozo y la niña lo tomo con sus manitas para llevárselo a la boca.

- ¿Esta deliciosa verdad?

- Agu.- Rini chillo de alegría.

- Vaya las princesas de la casa han invadido mi territorio.- Diamante entro en la cocina cargando unas bolsas.- Por cierto aun me queda algo de pastel de manjar Serena.

- ¿Eh?- El solo mencionar aquello Serena se sintió en la luna.- Rini mi amor ya vengo.

La rubia corrió, o al menos lo que su embarazo se lo permitía, hacia el refrigerador, al abrirlo un trozo de pastel de manjar pareció saludarla, ella lo tomo encantada y volvió con su hija.

- Lo siento cielo, pero es que es mi debilidad, al igual que tú y Darien.

- Da. . . Da. . .

- No mi cielo, debes decirle papá.- Le dijo mientras le daba un poco de su pastel.- Pero aun eres muy pequeña para hablar si quiera una palabra completa.

- Ya verás cuando aprenda a hablar.- Comento Diamante desde la despensa.- No sabrás como callarla.

- Pero siempre voy a escuchar a mi bebé.- Serena sonrió al ver a su hija bostezar.

Incluso ella misma sintió sueño, aunque era normal, cada día estaba más cansada, hacia pocas cosas, pero su embarazo le demandaba mucha energía, termino de comer su pastel y limpio la boca de su hija.

- Vamos cielo dile adiós a tío Diamante.- Le dijo Serena mientras la tomaba en brazos.- Ahora vamos a dormir una deliciosa siesta hasta que llegue papá.

- Pa. . .

- Si mi amor papá.

- Que tengan dulces sueños chicas.- Diamante les sonrió.- Para la cena voy a presentarles un nuevo platillo en el que estoy trabajando.

- Muchas gracias Diamante.

Serena le puso a su bebé un pijama ligero pues hacía mucho calor en aquella temporada, la acostó en la cama donde dormía con Darien y ella se acomodó al lado de su hija.

- Duerme mi cielo hermoso, que yo cuido de tu sueños.- Le estaba recitando unas palabras.- Juega feliz en tus sueños infantiles.

Rini se durmió casi al instante en que ella termino de hablar, Serena se acomodó mejor, se abrazó a su hija y también se quedó dormida.

En una cafetería de la ciudad.

Darien aparco el coche y se bajó, no estaba seguro de porque había aceptado ir a esa reunión, no había querido decirle nada a Serena para no ponerla nerviosa, pero ella había sospechado algo, odiaba mentirle, pero lo mejor era mantenerla apartada mientras tanto, estaba embarazada y por lo tanto frágil, al ver a su objetivo se le acerco.

- Tsukino.- Camino hasta quedar frente a él, se sentó y al ver acercarse a una mesero ordeno que le llevasen café.- ¿Para qué me llamaste?

Cuando Nicolás Tsukino lo había llamado para reunirse lo había tomado como una broma de mal gusto, de todos modos hacia aceptado, tenía muchas cosa que hablar con ese sujeto, sobre todo tenía que asegurarse de que no volvieran a hacerle daño a su mujer y mucho menos a su hija.

- Yo. . . No sé cómo decir esto.- Tsukino le acerco la carpeta que él ya conocía.- Yo no sabía nada de esto.

- Le dije a Rei que te dijera que estaba dispuesto a olvidar esto con la condición. . .

- De que no volviera a hacerle daño a tu familia, lo sé.- Nicolás lo miro a los ojos.- Después de que Rei dijo que estaba embarazada yo. . . Yo me arrepentí de todo lo que le hice a mi hermana, no quisiera que a mi mujer le sucediese algo así.

- No te preocupes por eso, yo nunca haría algo así, Rei está fuera de esto aunque sea tu esposa.

- Darien lo que intento decir es que yo no tenía idea de los negocios de mi abuelo, aunque sospecho que mi padre sí, pero él nunca me lo dijo.

- Eso no borra todo el daño que tu familia ha hecho a la mía.

- Lo sé, lo sé.- Le dijo el hombre.- Todo lo que puedo decir es que yo voy a hacer lo correcto. . .

- No me hagas reír, le hiciste un gran daño a mi mujer, a mi hija, que nada tenía que ver con nuestra guerra. ¿Y esperas que crea que de verdad vas a hacer las cosas bien?

- Quiero que mi hermana me perdone, aunque sé que no tengo derecho a pedirle eso.- Le dijo él.- Pero Rei me ha hecho ver que esta guerra absurda entre nosotros, de la cual yo desconocía la verdad de su procedencia, tiene que parar cuanto antes para evitar que nuestros hijos la sigan.

- En eso estoy de acuerdo, no quiero que Rini y el bebé que ahora viene en camino. . .

- ¿Serena está embarazada?

- Naturalmente, lleva mucho tiempo viviendo conmigo desde que la saque de tu casa.

- ¿Entonces entiendes que debemos parar todo esto antes de que afecte a nuestros hijos?

- No solo lo entiendo Tsukino.- Darien lo miro a los ojos.- Yo no quiero más peleas ni guerras, nuestros negocios en la ciudad son distintos, no tenemos punto en común, si ambos queremos nos sabremos del otro durante lo que nos quede de vida.

- Comprendo.- Nicolás tomo un sorbo de su taza de café.- Y estoy dispuesto a seguir lo que dices, pero no quiero perder el contacto con mi hermana, es la única familiar cercana que me queda y Reí la quiere como una hermana pequeña.

- Yo no voy a obligar a Serena a que los vea.- Le dijo Darien.- No voy a hacer nada de eso, debe ser decisión de ella si quiere acercarse a ustedes.

- Yo tampoco quiero obligarla.- Le dijo Tsukino muy seriamente.- Como ya te dije, sé que fui un mounstro con mi hermana, que le quite lo que más amaba, a ti y a su pequeña, que es mi sobrina.

- Tienes que entender una cosa Tsukino.- Darien se levantó de la mesa, ya había hablado demasiado con ese hombre.- Desde ahora no más hostilidades entre nosotros, al menos por la paz de nuestras familias, pero en cuanto a ver a Serena no sé qué decirte, hablare con ella pero no te prometo nada.

- Darien llévate la carpeta, ya sé toda la historia y. . .

- Guárdala Tsukino, que te sirva de recuerdo.- Le dijo Darien mientras dejaba un par de billetes al lado de su taza vacía.- Como un recuerdo de que por eso es que llegaste hasta el punto de hacerle daño a tu propia hermana.

Darien subió a su coche, ya había dejado las cosas claras con Tsukino, esperaba no tener problemas de nuevo con él, vio la hora, había perdido una hora con aquel sujeto, pero al menos estaba lejos de casa para comenzar a hacer unas cuantas compras navideñas sin que Serena se diera cuenta.

En la mansión Chiba.

La pequeña bebé fue la primera en despertar, al ver a su madre que seguía durmiendo decidió despertarla, tenía que aprovechar que estaba a solas con ella, aunque amaba a su padre no le gustaba que ellos se besaran frente a ella porque dejaban de prestarle atención.

- Agu. . . Agu. . .- Murmuro mientras gateaba hacia su madre.

- Mmm. . . Darien.- Susurro su madre.

La niña sonrió, hasta en los sueños su madre pensaba en su padre, pero había ocasiones en que su madre también la nombraba a ella sonriendo, y eso la ponía muy feliz.

- Agu. . .- La bebé se sentó al lado de su madre y tomo uno de sus mechones de cabello.

- Rini. . .- Serena abrió de a pocos los ojos.- ¿Ya despertaste mi cielo? ¿Te apetece darte un baño conmigo?

Unos minutos después la bebé jugaba con sus juguetes de baño, había un patito que hacia graciosos ruidos y una pelota de muchos colores, Serena sonreía a gusto al ver a su hija tan feliz, le estaba lavando los delicados y rosados cabellitos que ya formaban una cabellera hermosa.

- ¿Te gusta estar en el agua verdad?

- Dada, dada. . .

- Vamos cielo, tenemos que secarte y ponerte hermosa para la cena.

- Agu. . .

Serena se puso una bata y saco a la niña de la bañera, dejo a la bebé sobre la cama mientras buscaba que ponerse ella misma y ponerla a su hija, volvió al cuarto cargada de ropa en ambos brazos.

- ¿Quieres el vestido rosa o azul mi amor?- Le mostro a Rini las dos opciones, la niña escogió el traje de marinerita rosa, así que tras sacarla con las toallas la vistió.- Te ves hermosa mi cielo, ahora yo tengo que ver que me pongo.

La rubia también tenía dos opciones, una vestido corto color rojo y otro un poco más lardo pero azul, quería sorprender a su hombre luciendo bien, y como a Darien le gustaba el color rojo, ese fue su vestido escogido.

- Ven mi cielo vamos a peinarte.- Serena tomo el peine para el cabello de su hija.

- Agu. . . Agu. . .

- Tienes aún muy poco cabello hija pero es necesario peinarte. . .

- No creo que aquella bastarda vaya a decirte algo.- Una voz femenina le hablo por detrás.

Serena tomo a su hija en brazos, había reconocido la voz, de todos modos se volvió para encontrarse con Beryl que tenía en sus manos un arma, llena de pánico la rubia solo atino a proteger a su hija.

- ¿Qué haces aquí?

- Vaya pregunta.- Beryl rio maliciosamente.- ¿Por qué crees que volvería aquí?

- Darien.- Murmuro Serena cubriendo a Rini con una de las mantas de la cama.

- Por supuesto querida, regresé por él y esta vez me lo voy a quedar y para siempre. . .

- Él no te quiere Beryl, vete y no le diré que estuviste aquí. . .

- Eres una idiota, quiero que él sepa que estoy aquí.- Beyrl se le acerco.- Y quiero que vea tu cuerpo tendido en el suelo junto con el de aquella bastarda que tanto quieres proteger. . .

- Eso no hará que Darien se dije en ti.- Quería hablar mucho para dar tiempo a que alguien subiera a ayudarlas.- Harás que te odie con todas sus fuerzas, Rini es lo más importante de Darien.

- Él pudo haber tenido conmigo esa niña.- Murmuro con rabia la pelirroja.- Esa niña debió ser mía y de Darien.

- Beryl por favor por tu propio bien vete, Darien te matara. . .

- ¿Y crees que me importa? ¿Desde que tú me quitaste el amor de mi Darien ya no me importa nada?

- Ni si quiera hacer esas cartas falsas. . .

- Veo que lo recuerdas todo. . .- Beryl la miro aún más con odio.- Entonces recuerdas que te lance de la escalera. . .

- Lo recuerdo bien. . . Eres una mujer muy cruel Beryl, le hiciste daño a mi hija, a Darien y a mí. . .

- ¡Tú comenzaste maldita zorra! Darien y yo pudimos ser tan felices si no te hubieras ofrecido delante de sus ojos. . .

- No fue así, nosotros simplemente nos enamoramos y. . .

- ¡Basta!- Beryl le apunto con el arma.- Voy a acabar con tu maldita bastarda primero.

- ¡No!- Serena se puso en frente de su bebé.- Mátame primero.

La posición en la que estaba hiso visible su nuevo embarazo, lo cual Beryl noto, ella se llevó una mano a su vientre y la otra a la cabeza de su hija.

- ¿Vas a tener otro bebé?- La rubia prefirió no responder, cualquier cosa que dijera iba a poner en peligro no solo a su hija sino a su bebé no nacido.- ¿Responde maldita?

- Sí. . .- Se vio en la obligación de responder al ver que Beryl le apuntaba directo en el vientre.

- No lo puedo creer.- Las manos de la peli roja estaban temblando.- ¿Y dices que no eres una zorra? Te revuelcas tanto en la cama con mi hombre que ya tienes otro bastardo en tu cuerpo. . .

- Beryl por favor. . .- Estaba dispuesta a rogar al menos por la vida de su hija.- Rini no tiene la culpa de nada. . .

- Es hija tuya. . .

- Pero también de Darien.- Murmuro, era la única forma de asegurar un poco la seguridad de la bebé.

Darien aparco su auto y respiro hondo, iba a tener que hablarle a Serena de su reunión con Tsukino, pero eso sería después, ahora tan solo quería besarla, y lo haría no importaba cuanto Rini se quejara.

- Hola Darien.- Andrew se le acerco.- Tengo malas noticias.

- ¿Que sucede?

- Estábamos a punto de encontrar a Beryl pero se escapó, dimos con su apartamento, como pensabas estaba en los dominios de Tsukino, aunque fueron sus hombres los que me dieron esa información.

- ¿Qué?

- Lo que has oído, según lo que me dijeron fueron órdenes expresas de Nicolás Tsukino, él ordeno que nos mostraran el escondite.

- Y ahora esta suelta por la ciudad.

- Pero vamos a dar con ella Darien.- Dijo Andrew muy serio.- Lo prometo.

- ¿Y mi mujer?- Darien decidió cambiar de tema mirando su reloj.- Debe estar despertando de su siesta.

- Es cierto, ahora con su embarazo debe dormir mucho.

- Iré a verla.- Darien se sacó su arma, Serena le tenía estrictamente prohibido ir a cuarto portando las armas que comúnmente llevaba,- Llévala a mi despacho por favor.

Darien tenía la cabeza llena de pensamientos, si Beryl andada suelta por la ciudad sería un completo riesgo para su mujer e hija, lo mejor sería poner mayor seguridad en su casa, pero tendría que hablar con Serena y ponerla en alerta.

- Eres una perra. . .- Oyó mientras abría la puerta, vio claramente a Beryl apuntándole a su mujer.

- ¡Beryl!- Darien maldijo al no portar su arma en ese momento.- ¿Qué haces?

La peli roja apuntaba directamente al vientre de Serena, y su mujer trataba a su vez de proteger a la niña,

- No te acerques Darien o las mato.- Le advirtió Beryl sin dejar de apuntarle a la rubia.

- ¡No!- Darien no dudo un segundo en irse contra Beryl para tratar de quitarle el arma.- Serena vete de aquí, llévate a Rini a otro lugar.

- Pero. . .- La rubia estaba paralizada sobre la cama.

- Solo hazlo.- Ordeno el pelinegro mientras comenzaba a forcejear con su enemiga.

Serena tomo a una sollozante Rini y se la llevó al cuarto de al lado, la dejo en la cuna y su prioridad era volver a ayudar a Darien, pero Rini la sujetaba del cabello y no la dejaba ir.

- Rini mi cielo suéltame, tengo que ir a ayudar a papá.- Solo en ese momento Serena recargo que en aquella habitación había un timbre que daba a la cocina, a esa hora Diamante y alguien más debía estar ahí, comenzó a tocarlo como una desesperada, rezando porque alguien subiese a ver que estaba pasando.

También comenzó a buscar algo con que golpear a Beryl, tomo rápidamente una lámpara decorativa y tras tranquilizar a su hija salió del cuarto, Darien y la peli roja seguían forcejeando por quien se quedaba con el arma.

- ¡Tú debiste ser mío!- Reclamaba Beryl enfada por completo.- Si esa perra no existiese me querrías a mí. . .

- No Beryl, nunca te hubiese querido como tú lo deseabas.

- Eres un maldito.

- ¡Darien!- Serena iba a golpear a Beryl pero el sonido de un disparo la paralizo.

Serena se quedó a la espera de ver quien había recibido el impacto, pues en el forcejeó de ambos el arma había dado hacia abajo.

- ¡Darien!- Grito la joven al ver a su prometido caer al suelo lentamente pues Beryl lo sujetaba.- Maldita.

Ella corrió a los brazos de su amado cuando este cayo completamente, Beryl se apartó asustada, en ese momento Diamante y Andrew abrieron la puerta, al ver la escena se lanzaron sobre una conmocionada Beryl, tras eso Lita entro rápidamente.

-Lita. . .- Serena se volvió hacia su amiga.- Lita llama a una ambulancia.

- Si.- La castaña saco su móvil.

- Mi amor vas a ponerte bien.- Serena abrazo a su amado.- Vas a estar bien.

- ¿Serena donde esta Rini?- Darien la miraba fijamente pero estaba pálido.- Trae a mi hija aquí conmigo.

- No. . .- Aquello le sonaba como una despedida.- Vas a estar bien.

- Hazlo mi amo por favor.- Darien levanto su mano para tocar su mejilla.- No llores, ve por la niña.

- No. . .

- Serena, Amy viene con la ambulancia ya viene.- Lita le hablo de pronto.- ¿Quieres que vaya por Rini?

- Hazlo Lita.- Hablo el pelinegro tendido en el suelo.

- Darien. . . Darien mi amor.- Beyrl aun siendo sujetaba con fuerza por Andrew y Diamante.- Yo nunca quise. . .

- Eres una perra Beryl.- Serena se puso de pie para acercarse a la peli roja, al tenerla a pocos centímetros la abofeteo con todas sus fuerzas.- ¡Maldita!

Lita se le acerco cargando a la bebé, Rini miraba en todas direcciones, pareció tranquilizarse cuando vio a su madre, tanto que comenzó a alargar sus bracitos hacia ella, la rubia la tomo y se acercó a su prometido.

- Te amo Serena. . . Mi preciosa Conejita.- Murmuro Darien mirándola, se le notaba fatigado.- Perdóname por todo el daño que te he hecho. . .

- No digas eso. . .- La rubia le toco el rostro.- Vas a ponerte bien. . .

- No, mi herida fue en el abdomen y. . .- Darien de pronto tosió.- Acércame a Rini.

- Sí. . .- Serena siguió la orden de su amado.

- Vas a tener que cuidar de mamá, debes prometer que cuidaras también a tu hermanito.

- Serena ya llegó la ambulancia.- Lita, que se había acerado a la ventana le hablo.

- Ve y diles que suban.

- Agu. . .- Rini estiro sus bracitos en una clara señal de que quería que su padre la tomara en brazos.

- No mi cielo, ya no me quedan fuerzas. . .

- Darien.- Serena lo vio ponerse aún más pálido, los labios estaban cambiando a un color casi blanco.

- ¿Sabes conejita?- Darien la miraba pero estaba como ido.- Nunca nos pudimos casar finalmente.

- Lo haremos mi amor.- Prometió ella.- Lo haremos, tienes que prometérmelo.

- No creo que pueda. . .

- Darien.- Amy entro junto a dos paramédicos y una camilla.- ¿Qué paso?

- Beryl le disparo.- Murmuro la rubia.- Tiene una herida en el abdomen.

- Entiendo.- Amy se puso a nivel del herido en el suelo.- ¿Darien puedes oírme?

- Sí. . .- Darien estaba desmayándose poco a poco.- Yo. . .

- Maldita sea.- Amy miro a sus acompañantes.- Hay que llevarlo ahora mismo.

- Yo me voy con él. . .

- No Serena, tú deberás ir en un auto, tengo que intervenirlo en la ambulancia para lograr salvarle la vida.- Murmuro Amy.

- Lita vete tú con Serena en el carro de Darien, las llaves están puesta.- Ordeno Andrew.- Diamante y yo llevaremos a esta perra a la cárcel, luego las alcanzamos.

- Darien te amo.- Serena estuvo cerca mientras subían Darien en el camilla, ya estaba inconsciente por completo y la herida no dejaba de emanar sangre.

En la casa Tsukino.

- ¿Qué crees que pueda ser mi amor?- Le pregunto Nicolás a su mujer mientras cenaban y él por debajo de la mesa tocaba el vientre de poco más de tres meses de su mujer.

- Si es hombre quiero que sea igual a ti mi amor.- Sonrió Rei. Y si. . .

- Señor. . . Señor. . .- Rojo, su guardia de seguridad de mayor confianza venia agitado.- Algo paso en la casa de Chiba.

- ¿Qué? ¿Qué paso?

- Mis informantes me dicen que hirieron a Chiba, al menos ese creo, pudieron reconocer a su hermana y estaba bien a simple vista, al que no vieron fue a Chiba, pero dicen haber visto a un hombre de cabello escuro salir en una camilla lleno de tubos.

- Maldita sea. . .- Nicolás se levantó.- ¿Sabes a que hospital se lo han llevado?

- Reconocieron a la doctora Amy Mizuno. . .

- Ya sé dónde fueron.- Nicolás miro a su esposa.- ¿Vienes conmigo?

- Si mi amor.

- Creo que esto tiene que ver con Beryl.- Murmuro Nicolás lleno de rabia minutos después cuando iba a mitad de camino.- Maldita sea la hora en que me alié con ella.

- Pobre Serena.- Rei le hablo.- Si algo le pasa a su Darien no querrá vivir.

En el hospital.

- Amy por favor tienes que salvarlo.- Serena iba a corriendo al lado de los paramédicos que llevaban a su amado.- Por favor.

- Serena tienes que tranquilizarte, esto no te hace bien ni a ti ni al bebé.- Amy se detuvo solo unos segundos para hablar con ella.- Logré estabilizarlo en la ambulancia, lo voy a llevar a cirugía, la sala de espera es por allá, yo te buscare cuando acabe.

- Sí.

- Serena.- Lita se le acerco llevando en sus brazos a la niña.

- Rini mi cielo.- Serena se aferró a su hija, había insistido en llevarla ahí con ella.

- ¿Qué dijo Amy?

- Lo va a llevar a cirugía.- Murmuro ella mientras caminaba en la dirección que Amy le dio.- Lograron estabilizarlo al menos.

- Que alegría.- Lita le toco el hombro.- Todo va a estar bien.

- Eso quiero.- Serena comenzó a acunar a su hija, pues Rini estaba bostezando.- Si algo le pasa yo. . .

- Serena tendrás que ser fuerte, Rini y este nuevo bebé dependerán de ti.

- Lo sé. . . Pero Darien. . .

- Va a estar bien, él es fuerte y tiene por quienes luchar.

- Mi Darien. . .

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Maldita y perra Beryl, en su oído y obsesión hirió a Darien, pobre Serena que sale de una para meterse en otra. ¿Ustedes que creen, sobrevivirá Darien? ¿Tendrá este amor al fin un final feliz? No se pierdan los últimos capítulos de su historia favorita, muchos saludos.