Aclaración: este capítulo será narrado desde la perspectiva de los protagonistas. primero por Sakura, y luego por Sasuke.

Capítulo 13. No es lo que parece.

PUNTO DE VISTA DE SAKURA--

Largo, este sería un fin de semana largo, lo podía presentir aunque aún no sabía lo que se avecinaba. Solo tenía los planes apuntados en el calendario de mi celular.

Primero, viernes.

Salí a toda prisa de la casa, llevaba puesto mi uniforme que constaba de una filipina color verde y un pantalón blanco. Se me había hecho tarde ya que no había soñado mi despertado, no desayune, las mujeres que vivían conmigo me miraban preocupadas al ver que corría de un lado a otro. Subí a mi auto, Tsunade me había comprado un Fiat 500 color azul celeste, y ahora que estaba en mi último año en la escuela me facilitaba mucho las cosas, estaba haciendo mi servicio social y a cada rato me cambiaban de hospital o me pedían que hiciera trabajo de campo.

Ese día me tocaba ir a una primaria a dar clases sobre la sexualidad, a niños de 10 y 11 años. No me gustaba para nada ir a hacer ese tipo de trabajos, los niños de esa edad eran bastante inmaduros para mi gusto, yo prefería estar en el quirófano atendiendo cirugías, pero bueno, hay que hacer de todo.

Había ido ya a tres escuelas, tenía toda la semana haciendo esto, suspire, vi la lista de las escuelas que se me habían asignado, quedaba solo una. Volví a suspirar, iría rápido, ya quería acabar con todo esto, el sol ya estaba en lo más alto del cielo y comenzó a darme calor por lo que encendí el aire acondicionado... La escuela se encontraba en una colonia con casas ostentosas, era la más cara de todo Japón.

Aparque en el estacionamiento de la escuela, saque mi material para dar la clase, y camine hasta el salón de clases. Me dolió la cabeza al escuchar a todos los niños gritando, ni siquiera porque era una de las escuelas más costosas los niños tenían disciplina. Entre, deje mis cosas en el escritorio y levante la mirada, los pre-adolescentes parecían no haberse percatado de mi presencia pues seguían con el barullo. Carraspee fuertemente para que me notarán pero no funcionó. Comencé a molestarme, cerré los ojos intentando calmarme para no salir corriendo de la habitación.

—¿Que no vieron que hay un adulto en el salón?— Una voz severa y grave detuvo el ruido de los niños, todos voltearon a verme y rápidamente fueron a sentarse— Hatake Kakashi, el maestro de estos niños— me extendió la mano un hombre con cabello plateado, parecía mayor que yo, pero aun así era sumamente atractivo. Le extendí la mano y dije mi nombre y a lo que iba, el hombre camino hacia uno de los pupitres vacíos del lugar y se sentó— comience— pidió, los niños automáticamente voltearon para poner atención.

El silencio que había creado aquel hombre se fue por completo cuando dije el tema que iba a tratar con los niños, comenzaron a escucharse murmullos y cuchicheos... Trate de relajarme y seguir con el tema, pero mi vista se desvió a un niño que estaba sentado de lado derecho del salón, era el único que estaba callado y atento.

Su cabello era rubio y corto, era bastante lindo para su edad, su piel era blanca, pero lo que más resaltaba de el, eran sus ojos, grandes, luminosos, de un color jade idéntico al mío. Una presión se sintió en mi pecho, algo en ese niño llamaba mucho mi atención, mis manos comenzaron a sudar, no me había dado cuenta cuando había parado de dar la clase.

—¿Todo bien?— pregunto Kakashi, al notarme nerviosa y dubitativa. Moví la cabeza tratando de concentrarme a lo que fui a hacer, debía dejar de ver a aquel niño o pensarían que soy una enferma pedofila.

—Necesito un voluntario que reparta esto entre sus compañeros— dije señalando una caja, uno de los puntos de mi visita era proveer a los niños de métodos anticonceptivos. Ninguno levanto la mano, suspire, –tú—inevitablemente apunte al niño que estaba viendo hace a algún momento, por alguna razón necesitaba saber su nombre— ¿como te llamas?

—Shimura Kenji— dijo, su voz aunque aún se escuchaba un poco aguda era sería y su tono de voz maduro, se acercó y tomó la caja de mis manos y comenzó a repartir su contenido. ¿Shimura? Ese apellido se me hacía bastante conocido.

La clase había acabado, al parecer la había alargado de más ya que el timbre de salida había soñado. Los niños comenzaron a guardar sus cosas para salir, mi corazón dudaba si acercarme a ese niño o no. Tenía un fuerte impulso por hacerlo, mi corazón latió rápidamente cuando pasó a mi lado e hice algo que quizás no debí haber hecho. Toque su cabeza y él se sobresaltó pero volteo a verme, sus ojos jade, me pregunté si así se veían los míos, se notaba a leguas que él quería aparentar ser un chico serio, pero sus ojos lo delataban, me miraba curioso, pues no había quitado mi mano de su cabeza.

Sentí las miradas de todos sobre mí y retire mi mano como si quemara, me disculpe con el pequeño quien se encogió de hombros y siguió su camino.

Mire mi mano y entonces distinguí algo, sin querer, había tomado uno de sus rubios cabellos... Comencé a pensar que fue un impulso, pero una parte de mí lo había hecho intencionalmente. Saque del bolso de mi pantalón un pequeño pañuelo, puse el cabello en el y lo envolví con cuidado para que no se cayera, lo volví a guardar y salí de ahi.

Comencé a conducir, mi corazón me guiaba hasta el hospital y no era sólo porque tenía que entregar el informe de las clases que acababa de dar. Tenía que ir con uno de mis compañeros del salón, que estaba en el laboratorio de este.

Después de entregar mi reporte a Tsunade fui directo al laboratorio donde se encontraba Sai, era uno de los compañeros que estaban conmigo en el salón, y aunque nuestra amistad no era muy estrecha, si teníamos un fuerte lazo de compañerismo ya que habíamos hecho varios trabajos juntos. Entre sin tocar y ahí estaba el, mirando por el estetoscopio.

Levanto la cabeza para verme y me saludo. Le comente mis dudas y le pedí que si podía analizar el rubio cabello de ese pequeño y uno de los míos. El asintió sin preguntarme nada más.

—Estará listo para el lunes— dijo, era demasiado tiempo pensé, pero ni modo, sabía que esos exámenes eran largos, y no me podía poner exigente puesto que él lo haría sin cobrar y confidencialmente.

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Sábado.

Kabuto me había pedido que me arreglara, pues me llevaría a un restaurante más elegante que los que acostumbrábamos. Ya teníamos 5 años de noviazgo, un noviazgo que al principio fue por puro interés... Pero que con el tiempo se había hecho más estable, aunque no amaba a Kabuto él se había ganado mi respeto y se podría decir que hasta mi cariño, algo me quedaba claro, él no era como su padre, lo que por una parte me hacía sentir culpable.

Después de un tiempo pensándolo llegue a la conclusión de que no estaba siendo nada justa con el, decidí que lo mejor sería sincerarme y terminar. Pero primero tenía que averiguar si el conocía a Kenji, que aunque no estaba confirmado, yo sentía que era mi hermano. Y al recordar dónde escuche el apellido Shimura mis sospechas se hacían más fuertes.

Me había puesto un vestido corto pero elegante de color verde azulado, recogí mi cabello que me llegaba por debajo de los hombros en un recogido improvisado pero bonito, me puse mis tacones y un labial color rosado, no me gustaba maquillarme mucho, no me parecía necesitarlo.

Tome mi cartera y mis llaves y salí de la casa. Conduje hasta donde me había dicho y después de revisar bien la dirección me estacioné. El lugar era amplio, tranquilo y hermoso. Me sentí un poco desentonada, todas las mujeres del lugar eran hermosas y estaban increíblemente elegantes, parecía que se habían pasado todo el día en el salón de belleza para estar ahí. El hombre de la puerta, no sé cómo llamarlo, me llevó hasta la mesa donde me estaba esperando Kabuto, elegante como siempre, con su traje negro, una camisa blanca y un moño. Realmente me arrepentía de no haberle hecho caso, pude vestirme mejor, pude peinarme mejor...

—Te ves hermosa— dijo como si me estuviera leyendo la mente, su voz sonaba tranquila y sincera, me ayudo a sentarme y comenzamos a platicar.

La cena había estado deliciosa, y la platica bastante entretenida, uno de nuestros mayores temas de conversación era acerca de nuestras carreras. Parecíamos bastante afines. Pensé, definitivamente pude enamorarme de él en otras circunstancias.

—Kabuto-kun— lo llame, el estaba masticando su comida por lo que no contesto, solo volteo a verme con curiosidad— ¿conoces a un niño llamado Kenji?

Abrió los ojos de la impresión y comenzó a toser, como si se ahogara con su comida, me preocupe, pero unos segundos después su tos cesó, se limpió con una servilleta de tela que estaba en la mesa y me miró.

—¿El hijo del socio de mi padre? ¿De dónde lo conoces?— pregunto curioso, no sabía qué responderle, al parecer si lo conocía.

— hoy fui a su escuela, ya sabes, mis prácticas...— el asintió comprendiendo lo que le decía— pero se le quedo un cuaderno en el salón y yo lo tomé— mentí.

—si quieres puedes dármelo, yo sé lo doy, mañana estará en la compañía por la tarde, yo también iré...— se ofreció, negué con la cabeza y él me miró confundido.

— no lo tengo conmigo— mentí de nuevo— después se lo doy yo no te preocupes— definitivamente iría verlo de nuevo, tenía que hacerlo. El se encogió de hombros y regreso su atención a la comida.

—Esta bien— respondió pareciendo quitarle importancia al tema, eso me hizo pensar que el no sabía nada. O quizás realmente no había nada que saber.

—Kabuto, yo... — tenía que decirle que esto ya no podía continuar, iba a hacerlo, mejor rápido y sincero que seguir ilusionándolo.

—¿Te quieres casar conmigo?— no me di cuenta en qué momento se encontraba a mi costado, arrodillado y con su sonrisa perfecta, extendiendo un anillo hermoso con un enorme diamante en el.

—Yo...— ahora no podía decirle que debíamos terminar, no sabía qué hacer, no quería aceptar su propuesta, no cuando no lo amaba, pero él no se merecía ser rechazado, menos de esta manera... — necesito pensarlo.

Todas las miradas se posaron sobre nosotros, me puse sumamente nerviosa y apenada. Pensé que se molestaría por mi respuesta, que se desilusionaría, pero no. Kabuto sonrió aún arrodillado pero cerró la cajita del anillo.

—Por eso me enamore de ti— dijo, un nudo se instaló en mi garganta, me sentía como una basura, no merecía que nadie me quisiera, ni Kabuto ni... Sasuke.— no te tomas nada a la ligera.

Una lagrima escapó de mis ojos, ¿cómo podía ser tan egoísta y cruel? Debí hacer caso a mis amigas, no debí jugar con el... Me levante de la mesa tratando de ocultar mis ganas de llorar. Fui al baño y me lave la cara, regrese hasta donde estaba el quien al verme se levanto de la mesa algo acelerado. Se disculpó pues había sonado su comunicador del hospital. Me había acompañado hasta mi auto, nos despedimos y lo vi alejarse.

Llegue a mi casa y así fue como di por terminado el día. Ya tenía mis planes para mañana, pasaría todo la mañana y mitad de la tarde con mis amigos en el parque de diversiones. Y en la tarde iría a ver a Tenshi, aunque fuera de incógnito.

FIN PUNTO DE VISTA DE SAKURA--

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PUNTO DE VISTA DE SASUKE--

Había llegado el domingo, mi día habitual para relajarme en casa... Pero Naruto había insistido en ir al parque de diversiones, y aunque no tenía muchas ganas, iría debido a la insistencia de cierta chica de cabellera rosa.

Ya vivía solo, me había graduado hace un año ya, trabajaba en un bufete de abogados bastante conocido. Pero era sumamente demandante con los recién graduados, me hacían ir de lunes a sábado y pasar largas jornadas de trabajo. No me quejaba, sabía que así sería el principio, y esperaba llegar a ser jefe algún día.

Me alisté para ir, tome un baño y me puse un pantalón de mezclilla y una playera negra, ate mis converse y me mire al espejo dispuesto a peinarme. Caso perdido, mi cabello parecía tener vida propia, me resigne y salí de la casa. Subí a mi viejo impala, y conduje hasta llegar al lugar.

Estaban casi todos, solo faltaba Hinata de llegar, me acerqué para saludar. Ino y Naruto me saludaron enérgicos como siempre, y Sakura solo me miró unos segundos, algo le pasaba. En estos años había aprendido a leerla como si fuera un libro, conocía cada gesto y lo sabía prácticamente todo sobre ella. Iba a preguntar pero seguro no me diría nada frente a estos escandalosos, por lo que opte por esperar, ya llegaría el momento.

Unos minutos después llegaron Hinata, con su primo y su esposa. Aunque más que esposos parecían novios recién proclamados, eran demasiado empalagosos para mi gusto. Ya todos juntos nos adentramos al parque.

La mañana fue bastante larga, nos subimos a muchos juegos, Hinata y Naruto se coquetearon entre sí todo el camino, y Neji y Tenten pasaron el día tomados de la mano. Los únicos que estaban sin pareja éramos Ino, Sakura y yo. Tuve varias oportunidades para tomar la mano de Sakura, pero no quería presionarla ni incomodarla. Su relación con Kabuto me lo impedía, y más desde que lo conocí cuando fue por ella el día de la graduación.

Kabuto era un chico algo escandaloso, no tanto como Naruto, pero ese día grito y vitoreó a Sakura como si le estuvieran entregando un premio. Después la abrazo mientras la cargaba, Sakura se veía feliz con el, sonreía como con nadie lo ha hecho, y también se reía, algo que pocas personas hemos visto.

Me dolía el pecho de solo pensar en eso, me alegraba que Sakura fuera feliz, no lo niego. Pero yo quería compartir esa felicidad con ella, después de nuestro encuentro comencé a salir con algunas chicas, ninguna me llenaba como lo hizo ella. Que cursi ¿no? Parezco un puberto enamorado...

Nos detuvimos un momento para comer algo, y después de comer todos pidieron postres, a mí no me apetecía nada, no era mucho de comer dulces, pero Sakura pidió un helado de chocolate con cerezas, en ese lugar servían el helado acompañado con cerezas, y a mí me pidió un helado de café. Era increíble cómo nos conectábamos, ella sabía que no me gustaba el dulce, por lo que ese sabor de helado era el único que toleraba. Nos entregaron nuestras órdenes y nos sentamos con los demás que conversaban bastante escandalosamente.

— Y entonces Naruto grito como niña en la montaña rusa— Ino se burlaba del rubio que la miraba completamente sonrojado.

— por lo menos no vomite el almuerzo— dijo el rubio bastante molesto y gritando.

—¡Yo tampoco Naruto!— grito la rubia, nadie había vomitado en la montaña rusa.

— El hombre que se bajó antes de que subiéramos si— todos reian, yo era bastante serio, pero también me reí, era gracioso burlarse de Naruto y de las incoherencias que decía.

—¿Tú de qué te ríes?— me grito casi en el oído.

—No solo yo me estoy riendo doble— le conteste algo irritado, seguro me dejo sordo de ese lado.

—No me digas dobe, ¡Teme!— en definitiva Naruto era el ser más escandaloso del planeta, antes era parejo con Ino, pero desde que pasó lo de que la atacaron en su casa su nivel de gritona bajo bastante.

Busque con la mirada a Sakura, al parecer se había alejado de todo el barullo del lugar. Gire la vista hacia varios lados hasta que la vi, parada en el balcón del edificio. Estábamos en un tercer piso ya que era donde servían la comida, los dos pisos de abajo eran de souvenirs.

Me aleje de ellos también ignorando a Naruto que al parecer quería seguir peleando conmigo, y me acerqué a ella. Tenía las manos recargadas en él barandal mientras sostenía su helado que ya estaba comenzando a derretirse por el fuerte calor. Miraba hacia el frente pensativa y suspiro fuertemente.

—¿Pasa algo?— me acerqué aún con el helado en la mano y me pare a lado de ella. Quien volteo a verme unos segundos para después volver a suspirar.

Ella me contó que había visto de nuevo a su hermano, me sentí impotente, hace años prometí que lo buscaría, pero por más que busque no pude encontrarlo. Sakura parecía estar segura de haberlo visto, incluso me dijo el nombre que le habían puesto. Le creí, las lágrimas amenazaban con salir de sus orbes jade.

—Oye— quería decirle algo para confortarla, pero no era bueno con las palabras, nunca sabía qué decir porque ella siempre terminaba llorando...—¿Quieres mi cereza?— dije lo primero que me había venido a la mente ante su mirada expectante, ella emitió una risa por mi comentario y después asintió tomando el pequeño fruto rojo que estaba en la cima de mi helado.

—Mi padre me daba su cereza siempre— comentó, Sakura rara vez hablaba de sus padres, pero cuando se enteró que yo sabía todo, comenzó a ser un poco más abierta conmigo al respecto, su mirada era nostálgica, sonrío y se giró hacia a mí de un rápido movimiento —Sasuke...

— ¡Ey! ¡Vamos a otros juegos!— grito Ino cortando a Sakura, ella seguro quería decirme algo, pero no lo hizo por culpa de esa rubia escandalosa. Ambos caminamos hacia ellos, Sakura tratando de sonreír y yo curioso por lo que ella iba a decir.

Caminamos un rato por el parque, los pies estaban comenzando a doler, pero ver a la pelirrosa distraída y sonriendo era suficiente para aguantarse. Todo iba bien hasta que...

—¡Sakura!— una voz bastante conocida grito a nuestras espaldas, todos nos detuvimos para ver quién era el que llamaba a nuestra amiga —Hola amor.

Lo que faltaba, Kabuto estaba aquí, nos saludo a todos, yo lo salude con desgana, y termino uniéndose a nosotros. Sakura y el caminaban frente a mi, me dieron ganas de irme, si, eso haría, inventaría cualquier excusa y me iría aunque se viera obvio cuál era la razón. Me acerqué a Sakura para decirle que me iría cuando escuche algo que llamó mi atención.

—¿y ya pensaste si te quieres casar conmigo?— ¿qué? Sakura ¿casarse? Con ese imbecil... Sakura bajo la cabeza y negó—¿No has pensado o no te quieres casar?—Se acabo, me iría, no importaba si no me despedía. Camine en sentido contrario y todos voltearon a verme curiosos, los ignore y me aleje de ahí. No quería escuchar la respuesta de Sakura, después de todo, ella nunca me había dicho nada malo de ese imbecil, es más yo ni siquiera sabía cómo había empezado todo eso, ni cómo fue que Sakura se atrevió a andar con el aún sabiendo quién es.

Me senté un momento en el auto tratando de calmarme, no era bueno conducir como estaba. Inhale y Exhale profundamente para tratar de tranquilizarme y fue cuando la vi, Sakura había subido a su auto sola y se fue a toda velocidad. Al parecer había rechazado a ese sujeto. Comencé a conducir tras ella, me preocupaba que manejara tan rápido y que le fuera a suceder algo.

Me estacioné atrás de ella, al parecer se había bajado ahí. Aunque no sabía muy bien que estábamos haciendo en ese lugar. Era un edificio bastante famoso, con las letras YS en grande sobre la marquesina. Era la corporación de Orochimaru.

Quise bajarme, pero no tenía excusas para estar ahí por lo que decidí esperar en el auto. Me aseguraría de que Sakura estaba bien, después de todo ese lugar era de la persona que le había arruinado la vida.

FIN PUNTO DE VISTA DE SASUKE--

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Sakura había entrado al edificio a toda prisa, casi se olvidaba que Tenshi estaría ahí, hasta que Kabuto se lo recordó. Camino por los pasillos, al principio habían tratado de detenerla pero cuando vieron quién era desistieron, después de todo, todos sabían que aunque ella nunca se presentará era una socia al igual que sus jefes.

Llego hasta una oficina en la cima del edificio, era una puerta frente a otra, una era de Orochimaru y la otra de Danzou. No había manera de diferenciarlas pero sabía que Tenshi estaba ahí, pues fue lo que su aún novio había dicho.

No la pensó mucho, decidió dejar que la suerte le ayudara aunque nunca lo había hecho realmente. Entro a la oficina, al parecer se había equivocado. Lo supo por lo que vio...

Ahí estaba, inerte, cubierto de sangre, muerto... El cuerpo de Orochimaru estaba en medio de la gran sala, su sangre roja y espesa decoraba la alfombra bajos sus pies. Se aterro, era una escena tan parecida a la de sus padres, solo que ahora parecía haber muerto apuñalado. Tomó su pequeña bolsa y la abrió para buscar un celular, debía llamar a al policía, todos la habían visto entrar al edificio y si no lo hacía todos dirían que fue ella.

Metió la mano pero no pudo sacar nada cuando alguien abrió la puerta estrepitosamente, lo siguiente que sintió fue el cuerpo de un policía sobre ella, aprisionando la contra el piso mientras la mujer, también policía, que acompañaba a su captor tomaba la bolsa abriéndola para ver su contenido.

Pudo ver cómo sacaba un guante de látex de su bolsa del pantalón, lo abría y se lo ponía. Metió la mano en la bolsa de la pelirrosa y de ahí saco un cuchillo, un cuchillo con sangre, Sakura abrió los ojos impresionada, nunca había visto eso en su vida. Pero sabía lo que parecía. Los policías la esposaron y la sacaron de edificio como si fuera una criminal.

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Avances:

¿Sakura saldrá de esta?

¿Le ayudaran sus amigos?

¿Qué será de Tenshi?

¿Qué será del SasuSaku?

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¡Hola! Espero les haya gustado el capítulo.

Quiero agradecer en especial a Arella96 y a between white and black por sus comentarios, ustedes hacen que quiera seguir el fic 3

Dejen sus reviews, no sean tímidos uwu

Los leo, bye!