Capitulo 13: La secretaria

Habia una ves...

-Como que cancelaste la junta?...No, le pedí que fuese la de las 17.35 no la de las 15.35...- Seiichiro no era una persona paciente, ni siquiera amable. No toleraban las fallas en ninguno de sus empleados, sobre todo los que tenían los papeles mas cercanos a el, como sus secretaria, que debían organizar su vida para que todo estuviese perfectamente calculando y encastrado como piezas de rompecabezas en su vida. Últimamente su actitud solo había empeorado mas y mas, hasta llegar al punto de que despidió a 2 secretarias en menos de un mes.

La razón de su creciente molestia era la presión que tenia encima suyo, después de todo su hermano menor había desaparecido de un día para el otro. No es que el tuviera un papel importante como trabajador de la empresa pero el hecho era que el era la imagen. Aun con su escandalosa vida privada la imagen de Ren era una gran publicidad y su talento musical los llevarían mas que lejos, pero ya habían pasado dos meses desde que el desapareció una noche sin dejar pistas, simplemente había tomado su auto y se fue, dejando a su familia llena de compromisos de actuaciones que no podrían cumplirse.

-Seras relevada de tu puesto, ya puedes retirarte, recibirás un correo con la información de tu despido- No había disculpas, suplicas, llanto que evitaran que el despidiera a alguien. Si no se estaba a la altura de su trabajo pues entonces no eran útiles para su puesto, era así de simple la regla por la cual se regia y se imponía como un temible dictador.

-Te felicito, tres secretarias en menos de dos meses, debe ser un nuevo record- Quizás la única persona capaz de decirle lo que de verdad penas sin tener miedo, mas bien, hasta burlándose de el, era su mano derecha, un hombre ya entrado en años pero completamente eficiente en lo que hacia, por lo que Seiichiro jamas lo echaría.

-Necesito que me traigas una nueva, y que esta ves pueda escuchar claramente lo que le pido- Ni siquiera le daba la mirada al mayor, pues sabia que se encontraría con la misma expresión que las otras veces puso cuando despedía a sus secretarias, y no le agradaba que lo miraran como a un niño que se estuvo portando mal. Prefería ponerse a revisar los papeles que tenia que llenar sobre su escritorio.

-Creo que eres muy duro con tus secretarias Seiichiro, así no habrá nadie que quiera aceptar el puesto... ni siquiera tu cara tan guapa te salva de tu mala personalidad-

-No se trata de mi personalidad, solo necesito una persona que haga su trabajo de forma correcta, nada tiene que ver con mi apariencia o mi forma de ser. Soy profesional, de eso se trata-

-Así que es solo eso?... Bien, bien, iré a ser entrevistas de nuevo, para la secretaria 4... te prometo que esta hará el trabajo perfecto como tu quieres- Cuando la puerta de su oficina se cerro, el joven Seiichiro levanto la cabeza y observo que ya estaba solo. Habia percibido un extraño tono de voz cuando su compañero dijo lo ultimo, pero quizás fue solo su imaginación.

...Al día siguiente, al entrar a su oficina, observo como la mesa de su secretaria ya estaba ocupada. Su primer pensamiento fue que su nueva secretaria era una persona puntual y luego el segundo ya no fue relacionado a eso...

La chica que estaba ocupando ese asiento tenia un muy peligroso escote, sujetado apenas por esa tirante camisa color rosa crema, y esa pequeña falda negra que abrazaba su marcada cadera, dejando al descubierto la infinidad de sus piernas. Un atuendo muy diferente al de una chica profesional.

-Disculpe... señorita...- Al escucharlo aquella muchacha lo miro y se puso de pie rápidamente, poniéndose derecha frente a el antes de hacer una ligera reverencia, dejando le una perfecta visión de sus senos. Pero aun así Seiichiro mantuvo su cabeza sobre sus hombros y tomo del escritorio de la chica su curriculum junto con una nota que habían dejado para el.

¨Estoy seguro que no habrá chica mejor capacitada para el trabajo de ser tu secretaria. Si dudas de su capacidad lee su curriculum y llama a los números de referencia. Esta es la indicada¨ No estaba seguro de si eso era una broma o no, pero no tenia tiempo para averiguarlo, ademas de que si la chica no resultaba útil solo debía despedirla.

-Quiero que sepa que estoy muy emocionada de poder trabajar aquí! Apropósito señor Jinguji, tiene que apurarse por que tiene un desayuno programado para dentro de 30 minutos- Al escucharla la miro con los ojos abiertos por un momento hasta que recordó el desayuno que tenia con su padre.

-Es verdad... entonces... leeré esto luego, tu ve que me este esperando...-

-La reservacion esta lista y el auto lo esta esperando en la entrada, si sale ahora llegara en 15 minutos, le dije al conductor que tomara calles alternas por que la autopista esta congestionada- No dijo nada, aunque si estaba impresionado, a pesar de su apariencia aquella muchacha tenia pocos minutos de conocerla y había hecho lo que las demás no pudieron en días: Organizar su día a la perfección.

Sin decir nada, pero completamente impresionado, se retiro para poder llegar al desayuno con su padre. Quizás tuviera alguna novedad de la búsqueda de su hermano, pero aunque pensaba en eso, la imagen de su nueva secretaria estaba grabada en sus parpados. -...Sera una buena idea tenerla?...- Susurro mientras miraba el techo del automóvil.

...Al regresar a la oficina, una hora y media mas tarde, se encontró con su secretaria hablando con uno de los jóvenes pasantes. No era algo que le extrañara ver como el muchacho intentaba lucir galán frente a ella, era una chica atractiva y muy llamativa después de todo, pero seguían estando en la oficina.
Para hacerse notar solo se aclaro la garganta, mirando como el muchacho se espantaba al notarlo y se despedía lo mas rápido posible para poder retirarse. Aunque la muchacha no se veía perturbada en lo mas mínimo, solo le sonreía con suavidad.

-Como lo paso Señor Jinguji? Espero que bien-

-Si... tienes preparada mi siguiente reunión?- Si ella pensaba en distraerlo con una charla estaba equivocada, si no quería enfrentarse al hecho de que estaba coqueteando en lugar de trabajar pues jugaba con la persona equivocada.

-Por supuesto, esta la sala D preparada como pidió, ya están confirmados los gerentes para asistir y esta el servicio técnico acomodando el proyector- Ella estaba un paso adelantada, era su primer día pero era como si ya estuviera con la perfecta coordinación.

-Bien... buen trabajo...- Se sentía extraño por decirle algo así a una recién llegada, pero que mas podía hacer? Así que solo se retiro a su oficina para poder preparar todo para su presentación frente a los gerentes.

Todo el día no pudo concentrarse como siempre, era como si su mente volara por otra parte. Eso no era bueno, no era conveniente para el, debía ser profesional, siempre derecho, siempre con la mente fría. Pero hoy le era imposible, completamente imposible.

Era culpa de esa chica, solo era culpa de ella y sus largas piernas, y su tentador escote. El era un hombre después de todo, tenia tentaciones, pero no podía echarla por que era tentadora. Solo podía esperar a que cometiera un error para poder deshacerse de ella y volver a su vida diaria.

...Fue inútil, cada día que pasaba todo empeoraba, no en el trabajo de la chica, eso era completamente perfecto. Pero con cada día la mente de Seiichiro se llenaba un poco mas con la presencia de ella, con su perfume, con la imagen de su hermoso y sensual cuerpo. Muchas veces se encontró a si mismo mirándola en ves de hacer su trabajo, y no solo eso, si no que sentía un fuerte nudo en su estomago al ver como muchos de los hombres de allí se acercaban a intentar seducir descaradamente a la muchacha. Aun cuando hasta ahora no la ha visto aceptar ninguna cita, no podía evitar sentirse molesto en cada ocasión que la invitaban.

-No puedo entenderlo...- No dejaba de meditar sobre su situación en la privacidad de su oficina, mientras se masajeaba el contorno de sus ojos por debajo de sus gafas. Entonces la puerta de su oficina se abrió lentamente y observo como su secretaria se acercaba con una taza de café y una carpeta.

-Señor Jinguji, le traje los papeles que me pidió y un café negro- Mientras se agachaba ligeramente para poder colocar las cosas del escritorio le dio visión de con que gracia podía mover sus brazos y sus manos. Las cosas que ella podía hacer con esos finos dedos, pensó.

-Bien, gracias...- Moviendo ligeramente la cabeza para restablecer sus pensamientos solo tomo la taza para poder dar un sorbo.

-No es nada, si no necesita nada mas me retiro- Se giro lentamente, y fue como si su cuerpo se moviera por si solo cuando se paro de su asiento para poder tomar su fino brazo para detenerla. -Señor?...-

-Necesito que te quedes hasta tarde hoy...- No era cierto, pero por alguna razón eso fue lo primero que se le vino a la mente para poder decirle.

-Oh... muy bien, no hay problema señor Jinguji- Dejo ir su brazo de a poco, dejando que la muchacha ahora se retirara, y se dejo caer en su silla de regreso.

-Que estoy haciendo?...-

En pocas horas sus empleados comenzaron a marcharse, eran pocos los que se quedaban en la noche haciendo horas extra. Se volvía un lugar solitario y silencioso, pero también tranquilo y mucho mas privado.

-Señor Jinguji, quiere que le traiga algo para beber?- La muchacha entro a la oficina quedándose varios pasos alejada de su mesa, no era algo extraño, pero Seiichiro no se sentía cómodo teniéndola tan lejos.

-...un té estaría bien- Apenas levanto la vista para ver como se retiraba. ¿Que debía hacer? ¿Como detener todo estos extraños sentimientos que crecian dentro de el y se esparcían a cada centímetro de su cuerpo? Quizas era solo atracción física, pero si era solamente eso, por que se sentía tan molesto cuando otros hablaban con ella? Por que sentía esa extraña ansiedad cuando no estaba cerca de ella, cuando la perdía de vista?

-Señor... Señor Jinguji, su té- Cuando reacciono miro que ella ya había vuelto, estaba a un paso de el, colocando la taza del caliente liquido. -Aquí tiene, espero que le guste...- Asintió suavemente y estiro su mano para tomar la taza, sin darse cuenta que rozo los dedos de la muchacha en el proceso, haciendo que ambos soltaran la taza y se volcara sobre la mesa, mojando lo que había sobre ella. -Por dios! Lo lamento! Lo lamento mucho! Y..yo... iré por un trapo de inmediato!-

-No... ya... no importaría, estos papeles están arruinados...- Susurro mirando las hojas empapadas, ahí estaba, el error que necesitaba para poder echarla de allí. Pero, no podía, no quería.
Solo tomo las hojas para poder tirarlas en el cesto para poder sacudirse las manos, cuando escucho un extraño ruido, un gimoteo. Al girarse se encontró con el sollozo so rostro de la muchacha, con todo su maquillaje de sus ojos chorreando por las mismas lagrimas. -Eh?... tu... no llores... por que estas llorando?

-Por... por que... ahora va a despedirme, no es verdad?... yo hice todo para hacer las cosas bien... pero ahora me despedirá!- Lloraba cual si fuese una niña pequeña, parecía estar completamente desesperada y hecha un desastre, totalmente diferente a lo que era siempre.

-Deja de llorar...yo... no voy a despedirte...- Saco su pañuelo de bolsillo y se lo acerco a la joven, sin dejar de mirar el maquillaje que le chorreaba.

-No lo hará?... pero... usted despidió a las otras... por menos...- Se empezó a limpiar el rostro de a poco.

-No... no es tan grave, los papeles se pueden volver a imprimir... ademas, hasta ahora has sido la secretaria mas capaz que he tenido... no te despediré por un accidente... y también fue mi culpa...- Observo como poco a poco se iba calmando, su nariz estaba roja y su rostro ya no tenia maquillaje, era muy diferente al de antes, mas infantil pero de alguna manera le gustaba mas así.

-Muchas gracias... muchas gracias señor!- De forma automática limpio una lagrima que estaba escondida en el rabillo de su ojo, pero rápidamente alejo su mano, apartando su mirada.

-Aunque... creo que te transferiré a otra parte...-

-Que?... pero... usted dijo que he sido la secretaria mas capaz que ha tenido... dijo que no me despidiria...-

-No te despediría... seria un desperdicio perder a una empleada como tu... pero no puedo tenerte como secretaria si quiero continuar siendo profesional...- Cuando la miro pudo ver con que sorpresa se habían abierto sus ojos.

-A que se refiere...? ... No lo entiendo Señor Jinguji...-

-No me llames así!- La atrajo por su cintura, pegando sus cuerpos lo mas posible mirando fijamente a sus ojos. -No quiero que me llames mas señor Jinguji... dime Seiichiro...-

-Seiichiro...- Lentamente acaricio sus labios, se veían mucho mas hermosos así que cubiertos por aquel color carmín de antes. -No quiero dejar de ser su secretaria... yo... quiero quedarme... ademas, que seria de usted sin su secretaria?...- Era la primera ves que le hacían sonreír con diversión, y sin dudas le gustaba.

-Probablemente estaría perdido...- Susurro antes de acercar sus labios para poder devorarlos, sin resistirse un segundo mas. Ignorando en que espacio estaban solo levanto a aquella joven para poder subirla sobre su escritorio, dejando que todo lo que estuviera encima se cayera al suelo. -Nunca había hecho algo así... me has vuelto loco...-

-Yo tampoco hice algo así antes...- Sorprendido por sus palabras solo observo aquella ropa tan sensual que se desprendía tan fácil de su cuerpo. -Se gentil conmigo, si...? ...es... mi primera ves...- No estaba seguro si creerle, pero aquella forma tan inocente de mirarlo a los ojos lo derretía.

-Como es que una mujer con el cuerpo de una diosa no lo haya hecho antes?- Sabia que no era el mejor momento para hablar, pero sus palabras lo tenían intrigado, por supuesto que no paro en ese momento, solamente recibió sus pechos entre sus manos para poder masajearlos a la ves que escuchaba atento las palabras de la joven mezcladas con sus gemidos.

-Es solo que... jamas e conocido a alguien para poder entregarme... Seiichiro... de verdad cree que tengo el cuerpo de una diosa?- Su pregunta tenia un tinte inocente mezclado con pícaro, el mayor no podía tomarse en serio esa pregunta tomando en cuenta que la muchacha siempre estuvo desfilando su hermoso cuerpo por la oficina.

-Con la ropa que siempre llevas puesta dudo que no estés consciente de tu belleza...- Se acerco para hablar a su oído, mientras que sus manos acariciaban su plano y suave abdomen, hasta sus piernas, tomándolas por sus muslos para poder separarlas y así acomodarse entre ellas.

-Yo... jamas escogí mi ropa... solo uso lo que mi hermana me dice...- Sorprendido por lo que acababa de escuchar, el hombre, paro en seco para poder mirarle. No parecía haber rastro de mentiras, entonces todo lo que le había dicho era verdad.

-...Tengo a la secretaria con el cuerpo de una sirena... la inteligencia de una diosa y el alma pura de un ángel... creo que no tengo mas opción que atarte a mi... por que no seré tan tonto como para dejarte ir-

Acariciando su mejilla lentamente la muchacha lo observo con una sonrisa. -Entonces no me deje ir jamas señor...- Murmuro para poder a traerlo y besar sus labios.

...

La joven dejo de relatar y observo a su esposo, quien la miraba mas que compenetrado en el relato.

-Le ha gustado?- Pregunto la joven con una suave sonrisa. Mientras que sus ojos giraban hacia la ventana, observando como el sol comenzaba a aparecer.

-Me has sorprendido, jamas había escuchado una historia tan buena...- Dijo el joven mientras salia de su trance.

-Me alegra oír eso, por que en realidad, este ritual debe durar una noche mas, si me lo permite, esta noche debo contarle otra historia...-

-Bueno... de ser así lo permito, no quiero insultar tus tradiciones... espero que sea una historia tan buena como esta...- La muchacha, al oírlo, solo sonrió y asintió suavemente.

Fin.


Aviso de nueva historia mis amados lectores! Esta ves se trata de Yandere Simulator, sera un fanfic un poco fuera de lo común, así que les recomiendo que lo lean.

Gracias!