Fated (Predestinado)

Por bipolar mind

Capitulo 13. Muuuy cerca del final.

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Summary: No existía una sola profecía. Eran dos. "Y sólo cuando el mayor mago oscuro de todos los tiempos pueda amar a su igual, su alma se salvará" ¿Qué tanto de humano tiene Tom Marvolo Riddle? HPXTR

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Capitulo XIII: "Soy tuyo, eres mío"

Ambos tomaron la varita sin ser concientes de su magia. Sin pronunciar palabras la magia comenzó a flotar en la estancia, mientras que una luz violeta los rodeaba.

Violeta. Violeta era el color de su amor, de su poder.

Violeta el color de su futuro. El futuro que comenzaba y el pasado que moría por siempre.

Dumbledore estaba paralizado, los ojos vidriosos, el cuerpo aun inmóvil por la sorpresa.

¿Habían consumado su amor?

Eso significaba que Potter había tomado lo último… Lo último que él había añorado. Eso significaba que todo se rompía a pedazos, con velocidad. Porque siempre había añorado todo eso, todo eso que se transformaba en odio.

Harry protegía a Tom poniéndolo tras él, demostrando su amor.

Era ahora o nunca, por que sólo dos personas saldrían con vida de allí, o en el peor de los casos… Sólo una.

Los hechizos pronto llenaban la habitación con rayos multicolores potentemente dañinos, Tom y Harry escudados bajo la misma varita.

Dumbledore a pesar de su edad se movía con agilidad y más de alguna vez estuvo próximo a alcanzarlos si no fuera por que Harry estaba casi más concentrado en proteger a Tom que en derrotar a Dumbledore.

Al otro lado de la puerta se escuchaban golpes. La Orden intentaba entrar, pero la puerta no podía ser abierta.

Porque esta batalla era entre ellos, entre el Amor y el Odio.

Harry comenzaba a pensar que esto era demasiado fácil, y justo cuando aquel pensamiento ocupaba su cabeza sucedió lo peor.

Un hechizo de magia negra lo golpeó en el hombro, mientras sentía como su piel moría y avanzaba con tortuosa lentitud.

Cayó al suelo algo inconciente, mientras que una mancha borrosa que era Tom, lo protegía.

No por nada era el Dark Lord, pensó antes de que sus ojos se cerraran. Su corazón bombeaba con dificultad.

Lo sabía. Estaba muriendo.

Fue entonces cuando sintió como el collar en su cuello quemaba, pero sin hacerle daño. Una luz rojiza salía de él, como aquella vez que le había pedido a Tom que le lanzara un Avada para probar que su amor por él era verdadero.

Pero… Veía su cuerpo en el suelo y a la vez él mismo flotaba en el ambiente.

No estaba muerto, de eso estaba seguro.

Tocó con su mano translucida y dorada el hombro de Tom, dándole fuerza, mientras que incorpóreamente murmuraba un hechizo.

Veía todo en cámara lenta, como si estuviera flotando en el fondo de una piscina.

Entonces sus sentidos volvieron y el sonido explotó en sus oídos como una bomba. Dumbledore había caído carbonizado hacía atrás, mientras que la Orden entraba y él caía de espaldas, casi sin respirar.

¿Qué sucedía?

Escuchaba algunos gritos, mientras que sentía cada parte de su cuerpo quemarse, cada célula carbonizarse al igual de el cuerpo de Dumbledore.

Y lo supo, supo que estaba quemándose cuando Tom se acercó a él palpándolo enloquecido y murmurando diversos conjuros que no tenían mayor efecto.

Snape avanzó empujando a todo el mundo, sacando una daga y cortándose la muñeca.

La sangre cayó sobre su cuello, y al parecer Tom también había recordado algo en ello, pues cortó su muñeca sin mayor demora y posó su sangre sobre el pecho y la boca de Harry.

Dumbledore se removía, aún no estaba muerto.

Harry recordó de pronto el fragmento de un libro.

"Corpodeus: Dícese del hechizo que se usa incorpóreamente y sin tener conciencia de ello, generalmente se conjura en situaciones de extremo peligro cuando se quiere proteger a alguien. Es mucho más recurrente en almas gemelas que en personas comunes, pero también suele darse. El atacante quedará carbonizado, al igual que la persona que intenta proteger. Lo único capaz de salvar a una persona de esto es la sangre de personas vinculadas por la promesa"

Severus le había prometido a su madre cuidarlo, Tom estaba atado a él por la profecía.

Los que no estaban en shock, y no los miraban estupefactos, que sólo eran Remus y Tonks, atinaron a tomar a Dumbledore y amarrarlo a los grilletes que antes custodiaban las manos del Dark Lord.

Que irónico se sentía liberar a Voldemort y encarcelar a Dumbledore pensaba Harry, entre la inconciencia de la vida, y la muerte.

Entonces comprendía. En su cabeza escuchaba el sollozo inexistente de Fawkes, mientras que todo se aclaraba para él.

Las almas gemelas se necesitaban, Tom ya había hecho la mitad del trabajo.

Ahora él, tenía que matar a Dumbledore. Matar a su mentor, a su traidor. Matar su pasado si quería comenzar algo nuevo.

Se incorporó, la sangre extrañamente absorbida por su cuerpo que ya no quemaba, el pequeño dragón del pendiente, verde.

Tomó su varita, o quizás era la de Tom, no importaba en realidad, el efecto era el mismo, porque, nunca lo había pensado.

Sus varitas también eran gemelas.

Veía nublado, y se apoyó en Tom, buscándolo con desesperación. Riddle sólo lo abrazó un momento antes de dejarlo ir. Lo que Harry haría tenia que hacerlo solo.

El chico se detuvo ante el cuerpo del director, confundido. ¿Qué…? ¿Qué debería utilizar? ¿Un avada? ¿Magia Negra?

Nunca había matado a nadie, y aunque había estado advertido sobre lo que se esperaba que hiciera nunca pensó en algo adecuado a aquel momento.

- ¿Tom…? Yo… ¿Qué deberia…? -

Las frases incompletas que para los demás eran inentendibles, Riddle las captaba con una facilidad casi innata.

- Un avada bastará, Harry – Sabía que para el muchacho algo más que eso sería complicado, porque de por sí ya le complicaba matar. Incluso a quien le había hecho tanto daño.

Harry era un ángel. Su ángel.

El chico dudó, secó sus manos de un sudor frió, nervioso y meditó con los ojos cerrados sobre lo que estaba a punto de hacer.

Meditó convenciéndose de que no era culpable, y de que era este su destino, el destino final.

Jugueteó con la varita entre sus dedos, acariciándola hasta la punta y sonriendo, de pronto.

Con un movimiento rápido que nadie alcanzó a ver bien, empuñó la varita y dijo con palabras trémulas "Avada Kedabra"

En menos de 30 segundos todo había acabado y Harry lo agradecía, no podría soportarlo por mucho.

Dumbledore antes de su muerte no había hecho nada. Lo había mirado un poco para luego ladear la cabeza y cerrar los ojos, además de rápido, sería indoloro.

Tom lo tomó entre sus brazos, con fuerza, con desesperación.

Lo besó sin importarle nada ni nadie. Lo besó mientras que Harry se entregaba a él, esperando purificarse a través de aquello.

- Te Amo -

- Yo también – Murmuró el ojiverde, antes de recordar lo que había pasado la noche anterior.

Tom sonrió, ante la mirada de Harry.

- Bueno, aprovechando a todos los presentes, incluyendo este… cadáver – Miró despectivamente al que alguna vez había sido su profesor – Supongo que podría proseguir lo que intente hacer anoche – Sonrió de costado mientras que el Profesor Snape carraspeaba asegurando que se había ahogado con un poco de saliva.

Buscó algo en su túnica, hasta encontrarlo. Una cajita con la forma de la cabeza de un dragón, negra y aterciopelada.

La sostuvo un momento, contemplándola, sopesando su acción. Luego se la entregó a Harry mientras que todos observaban con curiosidad aquello.

El muchacho la posó en la palma de su mano, sintiendo la magia emanar. La abrió con cuidado sin sorprenderse demasiado, él ya lo sabía.

Lo había sabido toda su vida. Por que hoy, y especialmente hoy, había entendido que Tom era para él, y que él le había pertenecido a Tom desde siempre.

Un anillo plateado brillaba en su interior. Un anillo con una pequeña incrustación que reflejaba claramente como el rojo y el verde se unían, mezclándose.

No hacía falta un matrimonio, él lo sabía. No hacia falta porque siempre habían estado atados por un vinculo poderoso y mágico.

Tomó el anilló entre sus dedos, y pronto fue arrebatado por la mano fina y elegante del mayor, quien lo tomó y lo deslizó en el dedo anular de su mano izquierda, mientras que en su mano también se materializaba un anillo gemelo.

Todos miraban expectantes, pero nunca nadie se imaginó lo que sucedería a continuación.

Sirius caminó algo indeciso y en vez de hechizar a ambos como todo el mundo temía, sólo le tendió la mano al que ahora era el marido de su Ahijado.

- Ha sufrido mucho Riddle, sólo cuídalo, y vengan a visitarnos siempre que puedan – Susurró con voz queda.

Tom asintió mientras aceptaba la mano.

Luego, Sirius abrazó a Harry sólo de la manera que un padre podía hacerlo. Todos rompieron en risas y algunas sonrisas.

El Ojiverde casi se cae cuando un risueño Ron gritó en medio del alboroto – Ya verás cuando se lo cuente a mamá… -

La señora Weasley les haría un juego de chalecos para toda su vida de casados y una torta de 8 pisos.

Salieron de aquella sala cerrando con llave. Dejando que el tiempo se llevara las cenizas del cuerpo de Dumbledore.

Una nueva era comenzaba para cada uno de ellos, y para el mundo mágico también.

Se despidieron de todos, cada uno tomando su lugar. Ron iría a la madriguera, junto con toda la orden, mientras que ellos irían a la mansión.

- Que disfruten su luna de miel…- Gritó una voz a lo lejos mientras que Harry se sonrojaba.

Era verdad, no lo había pensado así. Pero hoy seria su luna de miel. Hoy seria su primera noche juntos.

Y Harry estaba más seguro que nunca en toda su vida.

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FREE TALK!

Hu. Terminé al fin. En el próximo capitulo habrá lemon. Será la primera noche juntos, espero que les guste, y si quieren dejarme sugerencias estaría agradecida.

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