-¡Kairi! –Alex buscó a su novia por toda la casa hasta que finalmente la encontró en uno de los balcones –Kairi… te he estado buscando ¿Por qué te escondes aquí? Ya pensé que Papá Noel te había raptado a punta de pistola para que le ayudases a construir su máquina de dominación mundial…
Kairi no entendió absolutamente nada de lo dicho por Alex
-Olvídalo… -rectificó este- eso solo una expresión que… bah olvídalo. En cualquier caso ¿Qué haces aquí?
-Nada, simplemente me siento un pelín melancólica y me apetecía ver el crepúsculo.
«Ya bueno, por algún extraño motivo aquí el crepúsculo dura el triple de lo normal» Pensó el incorpóreo.
-¿Nostálgica? ¿Es que me voy un momento a trabajar y ya me echas de menos?
La verdad es que había estado en el cuartel, pero se había inventado que iba a arreglar máquinas a casas para ganar así dinero. Era verdad que a Alex se le daban muy bien las máquinas, pero en realidad iba a la mansión o a alguna reunión con la organización y cuando volvía simplemente invocaba unos cuantos platines.
Kairi rió alegremente
-Vaya con el señor egocentrismo…
Alex respondió con una gran sonrisa delatadora.
-En realidad… es que he tenido un sueño un tanto extraño hoy y… no sé me ha deprimido un poco. No sé si te ha pasado alguna vez.
Claro que le había pasado… Aquel sueño, hacía ya 4 años le cambió por completo su vida. Un sueño en el que Alex estaba con su chica ideal durante media hora… y despertó.
Y cuando lo hizo, no volvió a ser el mismo.
Un simple sueño había propiciado la infelicidad de Alex para el resto de su vida, lo había convertido en un ser oscuro y triste permanentemente… al menos hasta que encontrase a esa chica. Y la había encontrado.
-Alguna vez me ha pasado. Y dime ¿Qué soñaste? –preguntó el incorpóreo con curiosidad.
-Era raro. Estaba yo en una isla a la que solía ir de pequeña… Y también estabas tú ¿Sabes? Estabas jugando conmigo cuando de repente… cambiaste. Te convertiste en un chico al que no recuerdo haber visto nunca… pero sin embargo… siento conocer. Cuando me he despertado me he sentido muy mal, sé que es estúpido pero… no sé.
-Olvídalo –dijo sonriente Alex- Los sueños… sueños son.
La mirada que puso en aquel momento Kairi marcó por completo al joven incorpóreo.
La chica miró al horizonte con unos ojos que parecían gritar melancolía y una ligera sonrisa que representaba esperanza. Sin embargo, al ver ambas cosas juntas, sin ninguna duda aquel rostro… representaba una absoluta tristeza.
…Se estaba quedando sin tiempo.
Con un violento golpe, Sora logró eliminar a otro sincorazón más. El mundo que hacía unas horas parecía tan tranquilo, se había convertido en un auténtico hervidero de sincorazón que emanaban sin parar de cada esquina.
-¿¡Más!?-Sora realmente parecía agotado. Desde que el primer sincorazón apareció allí, había estado eliminándolos uno a uno y ya no podría aguantar mucho más.
Solo, agotado y casi asustado, el portador de la llave espada empezaba a pensar que quizás ese era su fin.
-¡Y ENCIMA ESE SUCIO TRAIDOR DE XEON NO APARECE! –No solo no había podido encontrar a sus amigos, sino que encima el misterioso soldado había decidido no aparecer aquella mañana y ahora estaba el solo contra un número fácilmente infinito de sincorazón.
-¿Sucio dices? –Tras Sora, de la nada, el susodicho guerrero de Lux acababa de aparecer- Pues tú, para ser el portador del arma sagrada, no pareces gran cosa.
Al descubrir que le había oído, Sora sintió algo de vergüenza.
-Venga, que solo quedan estos –dijo Xeon- Mis hermanos y yo ya hemos destruido al resto.
Al oír esto, Sora sintió una gran alegría y se armó de fuerza para la última tanda.
-¡Vamos haremos que se arrepientan! –dijo animado el portador de la llave espada.
Sin decir nada, en unos segundos y con gran agilidad, Sora trepó por una de las viejas columnas hasta lo más alto y desde allí apuntó con su espada a su aliado el cual, entendiendo lo que quería decir aquel gesto, invocó en su mano una espada azul brillante, larga y con unos detalles con forma de plumas negras. De la espada del elegido emanó un rayo muy luminoso, mientras que desde la espada del guerrero emanó uno mucho más azulado. Ambos rayos chocaron a mitad de camino y al hacerlo, debido a la fusión de sus poderes una gigantesca implosión iluminó el cielo entero. Y cuando desapareció, no había ni rastro de sincorazón.
Una vez más, el mundo se había quedado en el más súbito silencio.
-Increíble… -dijo muy sorprendido Sora.
-No te extrañe –respondió Xeon- Originalmente, los guerreros de Lux fuimos creados como un ejército personal del portador de la llave espada. Es normal que nuestros poderes unidos se incrementen de esa forma.
-¿Ejercito personal? –preguntó muy ilusionado Sora.
-Si, bueno solo son unos "Supuestos" dados por un grupo de ancianos de poca salud mental hace mucho tiempo. No te lo tomes en serio.
-Pero entonces… se supone que tú…
-NO pienso seguirte a ninguna parte, Sora –respondió secamente el guerrero- Ahora sígueme.
-¿A dónde? –Sora parecía un poco desilusionado por la última frase de Xeon.
-Al castillo ¿O es que no quieres que te enseñe la información que he obtenido?
-¿¡Les has encontrado!?
-A Kairi. Mucho me temo que ese tal Riku ha desaparecido por completo.
Ambos entraron en un castillo que tenían justo enfrente y avanzaron hasta una extraña sala con una pequeña columna en medio y una especie de proyector que ocupaba toda la pared norte. El guerrero de Lux, entonces, invoco en su mano un pequeño aparato que insertó suavemente en un hueco de la columna central. Y entonces empezó a proyectarse lo que parecía un video.
En él, Sora podía ver un mundo en el que no había estado nunca. Las casas eran de colores cálidos, el mar se expandía a sus espaldas y el cielo estaba iluminado por lo que parecía un hermoso crepúsculo. Pero lo más interesante de aquella grabación no era el lugar, sino quién salía en ella:
En primer lugar, Sora pudo ver a tres chicos y una chica que no conocía hablando entre sí, pero unos segundos más tarde apareció por fin en pantalla la ansiada escena:
Junto a estos, acababa de sentarse una nueva chica. Esta tenía el pelo rojo oscuro, los ojos azules y hermosos y una sonrisa que era inconfundible. Kairi.
-Por lo que he averiguado… esa de ahí es Kairi.
-Sí… -respondió Sora embobado con una sonrisa estúpida en la cara- es ella, sin ninguno duda.
-Y ese de ahí –ahora Xeon señalaba a uno de los chicos que acababa de levantarse y, ante la sorpresa y el dolor de Sora, tal cual se acercó a Kairi la besó tiernamente-es su novio.
Aquello le sentó a Sora como un desgarro en el pecho. Era algo que jamás pensó que podía ocurrir, al menos no a él. Ante aquella situación, para Sora, parte de su mera existencia había perdido el sentido.
-Vamos, chaval –dijo Xeon al verle la cara-Sabías de sobra que acabaría por pasar algo así.
-La verdad es que no… tenía ni idea –Sora aún intentaba asimilar la escena que acababa de ver.
-Elegiste salvar los mundos a estar con ella, no puedes tenerlo todo. Cuando te fuiste y la dejaste sola, ella comprendería que preferías ser el héroe que eres a estar con ella. Y la verdad en que no parece habérselo tomado a mal.
-¡No! ¡Para nada quería eso!
-Pero fue lo que hiciste pero… ¡Eh! No te lo tomes a mal, muy poca gente están valiente como para hacer eso.
-Pero yo quiero… -A Sora se le atragantaron las palabras.
-…¿Verla? –continuó el soldado.
Sora no respondió a aquello. Simplemente agachó la cabeza incapaz de concebir que lo había perdido todo por culpa de aquella arma.
-Quizás no sea el mejor momento pero… Su novio... Se llama Alex y es un incorpóreo.
-¡¿Qué?! –preguntó Sora sin comprenderle.
Xeon resopló un momento armándose de paciencia y dijo:
-Parece… que tengo mucho que explicarte.
Durante un rato, Xeon explicó a Sora la existencia de los incorpóreos, quienes eran y que buscaban. Al mismo tiempo, el misterioso soldado le contó al portador de la llave espada cómo Alex había vendido su mundo y su corazón solo para poder viajar a aquel mundo.
-¡DEBEMOS DETENERLE!-Sora se exaltó de sobremanera al escuchar las oscuras acciones del nuevo incorpóreo.
-Tranquilo, vaquero. Ya se ocupará alguien de eso.
-¡¿QUIERES QUE ME QUEDE AQUÍ TRANQUILO MIENTRAS KAIRI SALE CON ESE TARADO?!
-Escúchame Sora , hay muchos mundos que ahora mismo necesitan tu ayuda. Si te pones a hacerte de héroe por la tía que te gusta no estarás haciendo tu función.
Las palabras de Xeon fueron tajantes, secas y serias. Pero aún más serias fueron las palabras del portador de 15 años quien, por un momento casi pareció ser un autentico adulto:
-¿Hacerme el héroe? ¿Eh? Pues si para salvar a Kairi debo renunciar a esta espada, no dudes que lo haré.
Duras palabras para el Guerrero de Lux. No por su contenido, pues él ya sabía que aquello pasaría, sino por el modo en las que fueron pronunciadas.
Realmente… realmente aquel chico quería proteger a Kairi…
Y más duro aún fue la mirada de Sora, una mirada seria, ardiente y segura. Una mirada que casi hacía estremecer al joven guerrero.
-¿Estás… seguro de eso? –respondió Xeon tras reponerse del diálogo de Sora.
-Por supuesto.
-En tal caso… sígueme.
En silencio, el famoso portador de la llave espada siguió con paso firme y decidido al misterioso guerrero.
«¿Quién es este tipo?» Sora no podía dejar de pensar aquello. Sabía que había algo en ese chico… inusual, demasiado inusual… casi podía sentir que…
-Aquí es.
Xeon dio paso a una habitación enorme, al igual que todas las de aquel castillo, donde en la pared opuesta a la entrada solo había dos cosas:
La primera un hermoso ventanal decorado con algunas figuras que parecían relatar una antigua historia, y la segunda, más abajo, en el suelo, un pedestal.
La habitación era muy similar a las demás donde había estado Sora. Rodeada de unas altas columnas, una sala de mármol blanco se extendía sin más adornos que la ventana, el pedestal y los salientes donde normalmente se sentaba Xeon para hablar.
-Esta es la sala de la reencarnación. En ese pedestal es donde se creó la llave espada.
Con gran misterio, Sora observó atento el hermoso pedestal que se alzaba frente a él.
«Aquí comenzó todo» Pensó.
-Ese pedazo de piedra… puede ser tu salida de aquí.
En cuanto escuchó esto, el portador de la llave espada le lanzó una mirada crítica.
-Si… clavas ahí tu arma. Estarás renunciando oficialmente a ella… y… podrás volver a por Kairi y regresar a tu mundo.
-Y… ¿Qué pasa con Riku?
-El… es parte de la oscuridad, no podemos salvarle.
-¿Cómo lo…?
-Le estuve investigando ¿Recuerdas? Te… mentí. No quería hundirte. Lo siento.
Durante unos segundos Sora miró fijamente el pedestal, en silencio, meditando. Aquella parecía ser su salida pero no podía abandonar a Riku.
«No lo hará» Desde antes de venir, Xeon ya sabía a grandes rasgos como iba a ser su conversación y como iba a actuar Sora… O al menos, eso creía.
-Lo haré –la voz de Sora sonó nuevamente segura y madura destruyendo todas las suposiciones de Xeon-. Iré a por Kairi, volveré a las islas… y luego rescataré a Riku.
-¿¡Vas a… enfrentarte a un incorpóreo con forma humana, viajar por los mundo de la oscuridad y enfrentarte a los sincorazón… sin tu arma!? –el guerrero no podía creer lo que oía- ¡Morirás! ¡¿No te das cuenta?!
-Ya lo sé…
-Entonces ¿Por qué…?
-Por es lo que debo hacer… claro que me hubiese gustado… haber podido estar con ella pero… -en aquel momento, Sora puso una cara muy característica. El chico miró al horizonte con unos ojos que parecían gritar melancolía y una ligera sonrisa que representaba esperanza. Sin embargo, al ver ambas cosas juntas, sin ninguna duda aquel rostro… representaba una absoluta tristeza…
Aquello hubiese marcado a Xeon por completo si no fuese porque… ya era la segunda vez que la veía.
