13. Indicios de Guerra.
Sakura tenía los ojos entrecerrados, retándole. Sabía que con exigencias no conseguiría nada de alguien tan obstinada como ella, pero estaba comenzando a perder la paciencia, y cuando la perdía también perdía el control sobre sí mismo.
-¿Cómo?
-Ya me has oído-reiteró el chico, huraño-Tenemos que hablar.
-¿De verdad?-rio, acercándose a él con el desafío en la mirada-. Pues tenemos un problema. ¡Porque yo no quiero hablar contigo!
Y con una asombrosa rapidez que le dio un par de segundos de ventaja, Kinomoto pasó por un hueco entre el chico y la escalera, antes de subir por ésta con agilidad.
Shaoran, maldiciéndose por no haber previsto aquello, se giró y comenzó a subir las escaleras a saltos. No supo si fue porque tenía las piernas más largas o porque Sakura encontró la puerta de su habitación atascada, pero antes de que la castaña pudiese entrar a su dormitorio, Li la interceptó agarrándola por la cintura y levantándola en peso.
-¡Suéltame!-Ordenó Sakura, sin dejar de dar patadas al aire.
-¡No!-replicó él, entredientes-. ¿Y quieres dejar de moverte?
Pero como si eso hubiese sido la señal para que la chica se mostrase más inquieta, Sakura comenzó a forcejear con fuerza dificultándole las cosas al castaño.
-Eres un caso perdido-Murmuró, abriendo la puerta de su propio dormitorio y entrando en él.
Dándole una patada, cerró la puerta para después acercarse a la cama y dejar caer a Sakura sobre ella. La chica, que había dado un leve bote sobre el mullido colchón, hizo el ademán de reincorporarse, pero ésta vez Shaoran fue más rápido.
Sin preocuparse en la situación tan comprometedora en la que estaba poniendo a Sakura y en la que se estaba poniendo a sí mismo, Shaoran le sujeto los brazos mientras se ponía a horcajadas sobre ella para impedir que pudiese seguir pataleando.
Más por la comprometida situación en la que se encontraba que por la fuerza que el chico estaba ejerciendo sobre ella, Sakura dejó de forcejear, encontrándose con los centellantes ojos marrones del chino, que no dejaban de observarla.
De nuevo sus miradas se cruzaron y esta vez ambos pudieron percibir la intensidad que había en los ojos del otro. Sus rostros estaban sonrojados y sus respiraciones eran entrecortadas. El pecho de ambos subía y bajaba de forma rítmica, y no supieron decir si se debía al gran esfuerzo físico o al intento frustrado de su corazón de salirse del pecho.
-Por favor, Sakura, escúchame.
La joven Kinomoto mantuvo el contacto visual durante un par de segundos más, pero finalmente asintió. Tras prometerle que no intentaría escapar o agredirle-cosa bastante probable, según el chico-Shaoran dejó de ejercer fuerza sobre ella. Sin embargo, no se quitó de encima. No se fiaba del todo.
Suspiró. Nuevamente la castaña le daba una oportunidad de explicarse, y otra vez él no sabía qué debía decirle. En realidad no entendía su propio empeño de hablar con ella cuando sabía que al tenerla delante se iba a quedar sin palabras. Pero esta vez no. Esta vez no iba a permitir que Sakura cruzase esa puerta llevándose una mala impresión de él.
Resultaba paradójico. Esa misma mañana le había dicho a Tsujiai que no debía importarle la opinión que tuviesen los demás sobre ella. Y ahora, horas más tarde, resultaba que él estaba preocupado por la opinión que tuviese Sakura sobre su persona.
No, no le importaba la opinión de los demás. Sólo la de Sakura Kinomoto.
¿En qué momento se había vuelto tan importante? No lo sabía. Lo único que tenía claro era que quería estar cerca de Sakura y, si no le aclaraba lo ocurrido con Tsujiai pronto, lo más probable era que la perdiera para siempre. Se alejaría de él y no pasarían a ser más que dos extraños que vivían en la misma casa y compartían pupitre en clase.
"Más o menos lo que yo quería esta misma mañana" Se mofó, sarcástico. "Lo que puede pasar en unas horas"
Pero ya no la quería tener lejos. Aunque no pudiese tenerla tan cerca como deseaba, al menos estaría a su lado. Y de momento eso le bastaba.
-¿Por qué creías que estaba saliendo con Tsujiai?-Preguntó, serio-. ¿Quién te ha dicho eso?
-Nadie-Admitió, sin borra esa expresión de desafío de su rostro-, pero es lo más lógico, ¿no? ¿O acaso vas besando por ahí a chicas sin ton ni son? ¡Ah, no!-Exclamó, dedicándole una sonrisa sarcástica-. Si estamos hablando del gran Shaoran Li. ¡Él sí que puede besar a las chicas porque sí!
Durante unas milésimas de segundo, Sakura percibió en el chico un gesto de turbación. Era evidente que no se esperaba esa contestación por parte de la chica, pero sí que sospechaba que la joven Kinomoto sabía algo de lo ocurrido esa mañana en clase.
-¿Quién te lo ha dicho?
-¡Eso que importa!-Exclamó Sakura, dolida-. Eres… odioso.
La castaña podía sentir como la opresión de su pecho le dificultaba la respiración. Estaba haciendo un gran esfuerzo para no echarse a llorar, pero le estaba costando demasiado. En el fondo de su corazón, había estado esperando que Shaoran lo desmintiese todo. Estaba esperando que le dijese que no era cierto y que a la única a la que había besado en los últimos meses había sido a ella.
Pero no. Por el semblante apagado de Shaoran, Sakura supo que lo suyo no eran más que deseos frustrados. Li estaba serio y ya no la miraba. Miraba fijamente el escritorio, sumido en sus pensamientos, ignorando que estaba sentado sobre una chica que no dejaba de observarle con desesperación.
Lo que no sabía la castaña, era que sus palabras le habían llegado más hondo de lo que creía. No era la primera vez que le decían algo así, y ahora se daba cuenta de que no había dejado de caer en los mismos errores una y otra vez. La única diferencia era que ésta vez estaba dispuesto a todo con tal de que el final fuera diferente.
-Lo siento-musitó, aun sin mirarla-. Sé que me he comportado como un idiota, pero las cosas no me han resultado muy fáciles en estos últimos años. Pensaba que el mundo se me había venido encima y que no tenía forma de escapar. Y entonces vine a Tomoeda y te conocí.
Su voz era modulada, melancólica y durante unos instantes la joven Kinomoto se olvidó de su furia y dolor. Sus miradas habían vuelto a encontrarse y Sakura pudo ver en los ojos marrones de Li lo mucho que le estaba costando contarle aquello.
-Cuando estoy contigo me siento extraño-Confesó, incómodo-. No soy el mismo de hace tres meses y estoy confundido.
-¿Me estás diciendo que yo te confundo?-Inquirió, frunciendo el entrecejo.
-¿Quién si no?-Se mofó, dedicándole una sonrisa-Te aseguro que lo que ha pasado con Tsujiai ha sido un error. Quería convencerme de que no me estaba pasando lo que yo sé que me está pasando y…
-No me estoy enterando de nada.
El joven Li la miró sin borrar esa sonrisa de su rostro que transmitía tanta ternura y que desde hacía tanto tiempo no dedicaba a nadie.
Sakura le observaba sin comprender, pero mucho más tranquila que hacía unos minutos. No sabía que quería decirle el chico con todo eso, pero si que llegaba a entender que para él lo que estaba diciendo era muy importante.
Al ver que la chica estaba mucho más calmada y que no pensaba escapar, Shaoran se quitó de encima con para sentarse esta vez sobre la cama. Sakura, que agradecía enormemente el gesto, se sentó a su lado, apoyando la espalda en la pared al lado de la cual estaba la cama.
-Creo que de momento lo prefiero así-rio el chico, tras unos segundos de reflexión-. De verdad, Sakura, a mí no me gusta Tsujiai. ¡Ni si quiera sé por qué la besé!
-¿Te dejaste llevar?-Inquirió, esperando a la expectativa la respuesta del chico.
-¡Sí!-Exclamó, sin pensar realmente en lo que decía. Pero al ver la expresión de Sakura no tardó en darse cuenta de su error- ¡Quiero decir no! Bueno yo…
La joven Kinomoto, para la que esa respuesta era peor que una patada en el estómago, se apresuró a reincorporarse con claras intenciones de salir de allí. Estaba furiosa y Shaoran se maldijo nuevamente por no pensar dos veces las cosas antes de hablar.
-¡Sakura!-Llamó, interponiéndose entre ella y la puerta-. No es eso lo que quería decir.
-¿A no?-Cuestionó, sarcástica-. Es evidente que vas a impulsos. Ayer yo, hoy Tsujiai… ¿Quién será mañana?
-¡Nadie!-Exclamó, irritado-. O tú, si quieres.
Sakura, que estaba forcejeando con el chico para poder salir de la habitación, se detuvo en seco, sintiendo como el corazón se le detenía. Tenía los ojos desmesuradamente abiertos y no podía hablar. Se había quedado sin palabras y no sabía qué hacer. ¿Había dicho lo que ella creía que había dicho?
-Sakura, lo que te he dicho esta mañana es mentira-Admitió, en un susurro apenas audible. Sentía como sus mejillas le ardían-. A ti no te besé por un impulso o porque me dejase llevar, realmente quería hacerlo. Y tampoco te mentí cuando dije todo eso en el parque. Cualquier chico estaría encantado de salir contigo-Apretó los puños con fuerza y miró hacia otro lado-. Incluido…
-¡No! ¡Cállate!-Le exigió, sorprendiendo al castaño-. No digas nada más. Estoy harta de que te burles de mí.
-¡No me burlo de ti!-Rebatió Shaoran, indignado-. Lo que te estoy diciendo es verdad.
-¿Cómo todo lo que me has dicho hasta ahora?-Se mofó, con fingida diversión-. No sé porque tendría que creerte.
Li hizo el ademán de añadir algo más, pero se contuvo. No podía decirle que debía confiar en él porque creía que le gustaba. Él todavía no estaba del todo seguro de lo que sentía por la chica y, además, estaba Eriol. Era inútil confesarle algo así cuando le costaba que ella no sentía nada por él.
Una fuerte punzada en el corazón le hizo reaccionar. No, era evidente que sí sentía algo por ella. Porque sino… ¿por qué le dolía tanto el pecho al recordar que a quien quería Sakura era a Eriol? Y sino ¿Por qué le enfadaba tanto eso?
-Y yo no sé porque te tengo que dar explicaciones de a quien beso o dejo de besar-Rebatió, furioso- A ti te gusta Hiiragizawa, ¿no? ¡Entonces tampoco debería importarte!
Sakura se quedó callada, con una expresión de sorpresa en el rostro. Era evidente que no había pensado en ello. Que no había pensado en por qué ella había correspondido a ese beso cuando estaba enamora de Eriol. Resultaba curioso y a la vez aterrador que hubiese sido Shaoran y no ella misma quien le hubiese echado en cara ese detalle. ¿Por qué le había correspondido a ese beso? Es más, ¿por qué no había pensado en el joven Hiiragizawa hasta que Shaoran se lo había recordado?
Confundida y con ganas de salir de allí cuanto antes, empujó a Li a un lado y salió de la habitación. Shaoran tenía razón. ¿Por qué le molestaba tanto que hubiese besado a Tsujiai? Y, sobre todo, ¿por qué no había pensado en Eriol hasta ahora? Se suponía que ella le quería y que no tenía ojos para nadie más. Sin embargo había correspondido al beso de Shaoran y sólo ahora, al recordarle que ya le gustaba alguien, sentía remordimientos.
Shaoran, que le había dado un puñetazo a la pared enfadado consigo mismo, se pasó una mano por el cabello y salió al pasillo en el preciso instante en el que Sakura cerraba la puerta de su habitación.
Supo que era inútil intentar abrirla cuando oyó el sonido del cerrojo. Suspirando y sabiendo que había metido la pata, se sentó en el suelo con la espalda pegada a la pared, cabizbajo.
-Mierda-Masculló, abatido-¿Por qué no me sale nada bien?
oOoOoOo
Cuando se levantó esa mañana se sorprendió al no encontrar a Shaoran en casa. Desayunó sola en la cocina, pero no comió más que un par de galletas mojadas en leche del vaso que quedó prácticamente lleno cuando salió de casa. El camino hacia el instituto se le hizo tedioso y notó por primera vez lo mucho que habían cambiado las cosas desde que Li había aparecido en su vida.
Soltó un suspiro e intentó dejar de pensar en ello, pero no podía. La verdad era que agradecía que esa mañana no le hubiera esperado. No se sentía con fuerzas para enfrentarle, y mucho menos después de lo ocurrido la noche anterior. Se había dormido con los walkman puestos y con las palabras de Shaoran resonando en su cabeza, amortiguando el sonido de la música.
Shaoran tenía razón, había llegado a esa conclusión. Independientemente de lo que hubiese pasado entre ellos, no tenía ningún derecho a reprocharle nada al chico. No estaban juntos y lo ocurrido en el parque no había sido más que un momento de debilidad para ambos, nada más.
"A ti no te besé por un impulso o porque me dejase llevar, realmente quería hacerlo"Otra vez la voz de Shaoran la asaltó con la guardia baja. Le había dicho que la había mentido, que no había sido un impulso y que realmente quería besarla, pero estaba segura que se estaba burlando de ella. Shaoran nunca le hablaba en serio y esa vez no había sido la excepción. Y es que ¿Por qué iba a querer besarla? Por muchas vueltas que le diese no encontraba un motivo, al igual que no encontraba un motivo para explicar porque le irritaba tanto el pensar que el joven Li había besado a Tsujiai.
"A ti te gusta Hiiragizawa, ¿no? ¡Entonces tampoco debería importarte!" Pero le importaba. Inexplicablemente le importaba aunque sabía que no debía ser así. Tal y como había dicho Shaoran, a ella le gustaba Eriol no el joven Li. ¿Entonces?
Cuando Sakura llegó a clase la sirena ya había tocado y el profesor se encontraba en el aula. Sonrojada y sonriendo ante las risitas de sus compañeros de clase, se acercó a su sitio y se sentó, algo incómoda al tener al chico tan cerca.
Sacó sus cosas y fingió prestar atención pese a que escudriñaba a Shaoran por el rabillo del ojo. El chico no le había dirigido ni una simple mirada desde que había entrado al aula y el gesto no pudo evitar entristecerla. Era cierto que se habían dicho cosas horribles la noche anterior, pero estaba enfadada y se había dejado llevar por ese sentimiento tan parecido a los celos pero al que se negaba a ponerle nombre.
Cogió el bolígrafo para anotar lo que estaba escribiendo el profesor en la pizarra y lo dejó cuando no había escrito más que un par de palabras. La simple idea de que Shaoran la estuviese ignorando le producía una opresión en el pecho difícil de ignorar. No quería estar enfadada con él, le apreciaba y no quería perderle después de lo mucho que le había ayudado con todo ese asunto de Eriol y Tomoyo. Sabía que debían aclarar las cosas y, teniendo en cuenta que el chino lo había intentado en su habitación, ahora le correspondía a ella dar el primer paso.
-Hoy no me has esperado para venir juntos-Murmuró, sintiendo como le temblaba ligeramente la voz-Me he aburrido mucho durante el camino.
Le dedicó una ligera sonrisa que no tardó en desaparecer de su rostro al comprobar que el chico seguía anotando lo que había escrito en la pizarra sin dirigirle la mirada. Dolida pero comprendiendo la actitud del chico, se sentó correctamente sobre la silla y cogió nuevamente el bolígrafo pese a que ni si quiera sabía lo que estaba escribiendo.
-Pensaba que era lo que querías-Dijo Shaoran minutos después, aun sin mirarla-Me dijiste que te dejara en paz.
-Sí, dije demasiadas cosas-Suspiró, arrepentida-. Lo siento, Shaoran, tenías razón. Yo no soy nadie para decirte a quien puedes y no puedes besar. Lo que pasó en el parque…
-De eso no me arrepiento-Reiteró, buscando por primera vez su mirada-. Iba en serio, Sakura.
La joven Kinomoto le miró con los ojos desmesuradamente abiertos debido a la sorpresa. Su rostro se había teñido de rojo y su corazón latía con rapidez.
-No, eso es imposible-Rechazó, negando con la cabeza-. No bromees con eso, ¿quieres?
-No estoy bromeando-Le aseguró, acercando su rostro un poco más al de ella- ¿Por qué te cuesta tanto aceptarlo?
-Porque no veo motivo para que quieras hacerlo-Contestó, alzando un poco más la voz y llamando la atención durante unos instantes de los compañeros que se sentaban delante-Shaoran, en estos meses te has convertido en una persona muy importante para mí. Me has ayudado, has estado ahí cuando más lo he necesitado… No quiero perderte por una tontería. Eres mi amigo.
Su amigo. Como le dolía oírla decir aquello. Él era consciente que para Sakura no podía ser otra cosa más que un amigo, pero oírlo de sus propios labios… Cuando ya no pudo sostenerle más la mirada, volvió a dirigirla hacia el frente y cabeceó en un gesto de afirmación que para la joven Kinomoto fue casi imperceptible. Shaoran sabía lo que ella estaba haciendo. No quería afrontar lo que él le estaba diciendo, y no pensaba obligarla.
-Y a ti te gusta Hiiragizawa, ¿no?-Inquirió, tragando saliva.
-Sí, y a mí me gusta Eriol-Terció, tras unos segundos de silencio-¿Por qué no lo olvidamos y hacemos como si nada hubiera pasado? Creo que es lo mejor-Suspiró.
Shaoran mantuvo el contacto visual durante varios segundos. Era una mirada tan profunda que la castaña fingió apartarse una mecha de la cara para no tener que seguir observando esos ojos marrones. Finalmente, y sin hacer ningún gesto más, el joven Li asintió y volvió a prestar atención a la clase. Algo que no tardó en obligarse a hacer Sakura. No obstante si la chica había creído que una vez arreglado el asunto del beso se iba a sentir mejor, estaba equivocada. No sabía porque pero el alivio que esperaba sentir al conseguir el perdón de Shaoran, había sido sustituido por un pinchado en el corazón que intentó ignorar. Por fin se habían arreglado las cosas. Entonces, ¿por qué no estaba feliz?
oOoOoOo
Jugando con el lápiz siguió observando como el joven Serizawa masajeaba los hombros de Tomoyo ante las protestas de ésta, quien cedió tras recordar que una lucha con el rubio era una lucha perdida.
Vio como la morena soltaba una carcajada ante un comentario de Khay y tuvo que contenerse para no acercarse y apartarla de su lado. Él sabía lo que le pasaba. Estaba celoso, y eso no cambiaría hasta que se hiciese a la idea que Tomoyo nunca estaría con él. Hasta que se hiciese a la idea que sería el joven Serizawa quien ocupase su lugar, tal y como le había dicho a Tomoyo el día anterior y al propio Khay horas antes de hablar con la morena.
Se pasó una mano por la frente y se quitó unas mechas de cabello que le caían sobre los ojos. Creía estar haciendo lo correcto, pero no podía evitar sentir esa opresión en su pecho. Especialmente cuando sabía que había sido él mismo quien la estaba mandando a los brazos de Khay.
Le esperó en la calla que sabía que siempre tomaba cuando acompañaba a la joven Daidôji a casa. Parado en la esquina que unía ambas calles, ignoró nuevamente las risitas tontas de un par de estudiantes de instituto que le escudriñaron con la mirada cuando pasaron por su lado.
Miró el reloj y dejó de balancear la carpeta que llevaba para ponérsela bajo el brazo. Llevaba más de diez minutos esperando y durante unos instantes temió que el chico hubiese decidido cambiar su rutina diaria simplemente por tacarle las narices.
"De Serizawa se puede esperar cualquier cosa" Se mofó, sarcástico.
Claro que el chico no sabía que él le estaba esperando, así que a regañadientes le toco desechar esa idea. Probablemente se habría retrasado al intentar ligar nuevamente con Tomoyo.
La rabia que le produjo esa posibilidad fue tal que, cuando vio a Khay acercarse por la calle, lo único que se le ocurría era mandarle de una patada de vuelta a Italia sin billete de vuelta. Pero, desafortunadamente, tuvo que contenerse.
Le produjo una agradable sensación de placer cuando vio la expresión de sorpresa en el rostro del chico. Expresión que no tardó en dar paso a una burlona. Estaba demostrado que a Khay le resultaba más fácil tratar con Eriol si parecía tomárselo todo a broma.
-¡Vaya, que honor!-Exclamó, aproximándose más a él- No sabía que era lo suficientemente importante como para que el capitán del equipo de fútbol, el gran Eriol Hiiragizawa, me esperase para acompañarme a casa. A no ser…-Una sonrisa maliciosa se formó en sus labios-… que tengas otras intenciones conmigo. Lo siento, a mí me gustan las chicas. En concreto una que se llama Tomoyo, no sé si la conoces.
Si el joven Serizawa hizo todo ese numerito para ponerle nervioso, no lo consiguió. Eriol permanecía imperturbable, sujetando la carpeta bajo el brazo mientras tenía una de sus manos en el bolsillo de su pantalón.
-¿Has terminado ya con tu numerito?
-Eran sólo los entrantes-Se excusó, acariciándose los labios pero sin dejar de sonreír-De todas formas habla. Al parecer tienes algo importante que decirme.
El rubio reemprendió la marcha y Eriol le siguió. Caminaban uno al lado del otro y cualquiera pensaría que eran amigos, pero la realidad era muy distinta. Nunca se habían llevado bien y en esos momentos rozaban la frágil línea de la rivalidad. Claro que eso estaba a punto de cambiar.
Le había costado mucho tomar esa decisión. Pero tras meditarlo mucho, había llegado a la conclusión de que era lo mejor para todos. Ya había puesto fin a la extraña relación que mantenía con Tomoyo al dejar de enviarle esos mensajes. Esa mañana había informado a las dos amigas su intención de hacerse a un lado con la única finalidad de que entre las dos todo volviese a ser como antes. Y ahora… ahora tendría que hacer el paso más difícil de todos: Decirle a Khay Serizawa que esperaba que él pudiese hacer feliz a la joven Daidôji. Algo que ni él mismo había conseguido.
-Supongo que ya te habrá dicho Tomoyo lo que ha pasado ésta mañana.
-¿Te refieres a que Sakura y ella han vuelto a amistarse y que tú les has dicho que vas a dejar de meterte entre ellas?-Cuestionó, pese a que sabía la respuesta. Eriol, de mala gana, asintió- Sí, algo me ha comentado.
-Pues pienso hacerlo-Le aseguró, como si hubiese alguna duda al respecto- Es lo mejor para todos. Sé que Tomoyo no lo va a entender, pero estando cerca de ella sólo le voy a hacer más daño.
El joven Serizawa asintió, de acuerdo en ese aspecto con el chico. Sabía-por lo que había hablado ya con ella- que Tomoyo no entendía lo que estaba haciendo Eriol. Sin embargo, y aunque no pensaba decírselo a la morena, él estaba de acuerdo con el joven Hiiragizawa. No tenía nada que ver el hecho de que la retirada de Eriol del campo de combate le conviniese, sino más bien la posibilidad de que por primera vez en mucho tiempo Tomoyo pudiese volver a sonreír de verdad. El joven Hiiragizawa se detuvo, cabizbajo, y el rubio no tardó en imitarle, girándose para averiguar que le ocurría a su acompañante. No sabía porque Eriol le había esperado de camino a casa, pero presentía que estaba a punto de averiguarlo.
-Serizawa, realmente quiero a Tomoyo-Confesó, apretando los puños-Y te puedes hacer una idea lo mucho que me está costando decir esto, pero quiero que sea feliz. Para mí su felicidad es lo más importante y no voy a ser yo quien se la quite.-Suspiró-Ahora que por fin Sakura y ella vuelven a ser amigas, lo mejor es que me olvide. Es guapa, inteligente, divertida… no le va a costar nada encontrar a alguien que la valore y la haga feliz, y yo no quiero ser un lastre para ella.
-Me parece muy bien, pero es más fácil decirlo que hacerlo-Dijo Khay, con las manos en los bolsillos-Aunque me cueste reconocerlo, Tomoyo no te va a olvidar de la noche a la mañana.
-Lo sé, y ese es el lastre del que hablaba-Una triste sonrisa se formó en su rostro. Apretando los puños se giró para mirarle- Serizawa, necesito que me ayudes en esto. A ti te gusta Tomoyo, ¿no?-Khay asintió-. Pues bien, te dejo el camino libre con la única condición de que cuides de ella y la hagas feliz.
El joven Serizawa le miró, sorprendido. Le había dicho abiertamente que se rendía y al contrario de lo que pensaba que sentiría si algún día oía esas palabras, un fuerte vacío se apoderó de él. No, no le hacía del todo feliz la noticia, aunque estaba seguro que no tardaría en desaparecer esa sensación amarga.
-No te entiendo-Admitió, pasándose una mano por el cabello-. ¿Por qué a mí? ¿Por qué precisamente a mí?
-Porque más vale malo conocido que bueno por conocer-Recitó, en un amago de diversión-. Además, sé que te guste de verdad y que eres alguien importante para ella, cuenta contigo.
-Sí, pero no creo que eso sea suficiente para que acepte salir conmigo-Opinó, encogiéndose de hombros-Aunque no entiendo bien por qué, no eres fácil de sustituir.
-Y no lo harás-Eriol se encogió de hombros sin arrogancia alguna-Pero al menos conseguirás que no lo pase tan mal como si estuviese sola. Sobre lo primero…-Miró hacia otro lado-… tendrás que trabajártelo, pero por una vez te ayudaré.
-¿Qué vas a hacer?
-Dicen que la forma más fácil de olvidar es odiar a la otra persona-Dijo, reemprendiendo la marcha-Yo no estoy de acuerdo, pero voy a comprobarlo en mi propia piel.
Y al parecer así había sido, porque tras la conversación con Tomoyo la tarde anterior la joven Daidôji no le dirigía la palabra. Sabía que la había ofendido con su comentario y le dolía haberlo hecho, pero conocía a la morena y sabía que si él no la obligaba ella ni si quiera se molestaría en buscar a alguien que la hiciera feliz. Ya le había advertido a Khay antes de marcharse que su conversación no quería decir que fuese a salir con ella, ya que la única que podía tomar esa decisión era la propia chica, y que lo único que él quería era que le asegurase que Tomoyo podría contar con el rubio si le necesitaba.
"Eso no es necesario ni que me lo digas" Le había contestado, encogiéndose de hombros"Tomoyo siempre va a poder contar conmigo. Y no te preocupes, Hiiragizawa, porque voy a hacer hasta lo imposible para que se olvide de ti"
Volvió a centrar su atención en la pareja y una triste sonrisa se formó en sus labios. Khay hablaba muy en serio y aunque sabía que debía alegrarse por ello, no podía evitar sentirse triste.
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-¡¿Qué?! ¿Cómo que tu padre está en el hospital?-Exclamó Tomoyo, asustada-¿Qué le ha pasado? ¿Está bien? ¿Tú estás bien?
-A las dos últimas preguntas, perfectamente-Contestó la castaña, divertida-Y sobre las primeras, mi padre tuvo un accidente de tráfico y han tenido que hacerle una pequeña intervención quirúrgica. Pero todo ha salido de maravilla así que la semana que viene ya estará en casa.
-¡Uff! Menos mal-Suspiró su amiga, aliviada-Pero ya sabes que si necesitas cualquier cosa a la hora que sea, podéis llamarme.
-Lo sé-Sonrió-Gracias.
La joven Daidôji le correspondió a la sonrisa con otra y abrió su fiambrera pese a que después de su conversación con Eriol el día anterior, no tenía mucho apetito. Le habían dolido mucho las palabras del chico. ¿Cómo podía pensar que ella saldría con otro? Insinuar eso si quiera, era como dudar de lo que ella sentía por el capitán del equipo de fútbol.
Intentando alejar esos pensamientos de su mente, meneó la cabeza y volvió a mirar a Sakura, quien se encontraba sentada a su lado y con su propia fiambrera en las rodillas.
-¿Qué pasa?-Preguntó Tomoyo, al percatarse de la mirada dudosa que la castaña le dirigía a la fiambrera-¿Hay algún bicho o algo?
-No, que va-Suspiró mirando a su amiga, y mordiéndose el labio inferior-Es que con las prisas y todo lo ocurrido anoche con Shaoran, se me ha olvidado prepararme la fiambrera.
-¿Lo ocurrido con Li?-Inquirió, desconcertada-¡Ah, es verdad! ¡El beso! ¿Hablaste con él?
-Más o menos.
Sintiendo como el color rojizo de su rostro iba adquiriendo más intensidad a cada palabra, la joven Kinomoto le contó todo lo ocurrido sin saltarse el más mínimo detalle. Quería saber la opinión de la chica, aunque en el fondo temía lo que ésta pudiera decirle.
-Pero no sé, por mucho que ya hayamos arreglado las cosas me siento… extraña-Admitió, mirándola- Es como si me costase respirar cada vez que pienso en ello. ¿Por qué crees que me siento así?
-No sé, quizás porque no es tan fácil hacer como si nada hubiera pasado-Opinó Tomoyo, midiendo sus palabras. Tenía la sospecha de que había algo más, pero no se atrevía a decírselo a Sakura-Ha sido tu primer beso, es normal que no puedas olvidarlo.
-Sí, es posible.
No obstante la posibilidad que le había planteado Tomoyo no la convencía. Algo en su interior le decía que la causa de todo eso era mucho más compleja. Además, estaba el hecho de que Shaoran no se había mostrado muy elocuente después de arreglar las cosas. No se refería sólo al seco asentimiento de cabeza como respuesta a su proposición, sino a las escuetas palabras que le había dirigido antes de abandonar la clase. Suspiró. No iba a ser fácil hacer como si nada hubiese pasado.
-Una cosa, si no te has preparado la fiambrera…-Se percató Tomoyo, perspicaz-¿De quién es esa?
-De Shaoran-Contestó, sonrojada-Me la ha dado antes de salir de clase. Me ha dicho que no tenía hambre, pero no me lo creo. Él siempre tiene hambre-Rió- Creo que se ha imaginado que no me había preparado la mía y me ha dado la suya. Menudo idiota.
La joven Daidôji sonrió también al percatarse del brillo que había en la mirada de la castaña cada vez que hablaba de Shaoran. Conocía lo suficiente a su amiga y esa mirada para saber que lo que sospechaba era cierto. Para Sakura el chino no era un amigo normal y corriente y quizás por eso le había molestado tanto que las consecuencias de ese beso no hubiesen sido las que ella esperaba.
Sin embargo, Tomoyo no podía decirle que creía que se estaba enamorando de Li. En primer lugar porque eso era algo que debía descubrir ella sola y en segundo lugar porque tras lo ocurrido con Eriol ella no era la persona más indicada para hacerle una revelación así.
La sirena que anunciaba el final del descanso sonó, obligándolas a reincorporarse y encaminarse nuevamente hacia el aula, sumergidas en otra agradable conversación en la que no tardó en aparecer el nombre del joven Li. Lo cierto es que, ahora que lo pensaba, si no se pasaba el día en su compañía o pensando en él, se lo pasaba hablando del chico. ¿Es que acaso no podía dejar a Shaoran al margen de su vida aunque fuera durante unos minutos?
-Así que con tu padre en el hospital, Li y tú tenéis la casa para vosotros solos ¿Eh?-Comentó Tomoyo, divertida-Si las admiradoras de Li se enterasen de que vais a vivir solos durante una semana, les da algo.
-Entonces es una desgracia que eso no vaya a pasar-Sakura hizo una mueca desdeñosa para después suspirar con resignación-Mi hermano va a vivir con nosotros. Al parecer quiere… vigilarnos.
-Típico de Tôya-Rió la morena, pese a que su amiga no le hizo ninguna gracia- No se fía, ¿verdad? Me encantaría ver la cara que pondría si llegase a enterarse que os habéis besado.
-Por el bien de Shaoran, más vale que no lo haga-Se resignó, entrando al aula y acercándose a su sitio. El chico todavía no había llegado-De todas formas eso no volverá a ocurrir, así que no tiene de que preocuparse.
Apoyó la cabeza sobre la mesa y cerró los ojos mientras Tomoyo la observaba con dulzura. Pero la voz de Eriol sacó a ambas de sus pensamientos. La joven Daidôji se giró para verle entrar a la clase y Sakura levantó la cabeza en el preciso momento en el que las miradas del joven Hiiragizawa y su amiga se encontraban. Maldiciéndose por haberle buscado con la mirada cuando se suponía que estaba enfadada con él, Tomoyo volvió a girarse encontrándose los expresivos ojos verdes de Sakura, quien la observaba con pesar y culpa.
-Quizás deberíais intentarlo-Murmuró Sakura, dirigiendo su mirada a Eriol-Es evidente que le gustas y que él te gusta a ti. No creo que haya nadie que vaya a hacerte tan feliz como él.
-No, no creo que…
-Tomoyo-Replicó la castaña, alargando el brazo para cogerle la mano-No lo hagáis por mí. Ahora que lo sé todo, es lógico que estéis juntos.
La joven Daidôji la miró con cierta sorpresa, especialmente cuando Sakura le apretó la mano y le dedicó una sonrisa. Entristecida Tomoyo le soltó la mano para después sentarse en el sitio que habitualmente ocupaba Shaoran. Tenía un nudo en la garganta y unas inmensas ganas de llorar.
-No, Sakura, lo nuestro no puede ser-Negó, intentando no mirarla-No sólo por ti sino… Eriol y yo no estamos predestinados a estar juntos, punto y final. Lo mejor es que pasemos página y lo olvidemos. Él me lo dejó muy claro ayer y creo que voy a hacerle caso.
Una expresión de desconcierto apareció en el rostro de Sakura pero Tomoyo no pareció percatarse de ello. Sin embargo, cuando la castaña se disponía a preguntarle a que se refería con aquello, la potente voz de la profesora de japonés captó su atención y Tomoyo se vio obligada a volver a su sitio cuando Shaoran se acercó a ellas para ocupar su lugar.
-¿Pasa algo?-Preguntó el chico ante la mirada abstraída de su compañera.
-No, nada-Sakura negó con la cabeza y le dedicó una sonrisa-¿Dónde has estado?
El joven Li, que se encontraba inclinado sacando sus libros de la cartera, se detuvo unos segundos antes de seguir buscando algo en la mochila que al parecer no conseguía encontrar.
-He estado hablando con Tsujiai-Contestó, procurando no mirarla-Le he dicho que lo que pasó ayer fue un error y que no volvería a ocurrir.
-No debe de habérselo tomado muy bien-Supuso la castaña, abriendo el libro por la página que la profesora había escrito en la pizarra-Oye Shaoran, no tienes por qué contármelo. No es necesario.
-Le he dicho que ayer estaba un poco confundido y que en otras circunstancias nada de eso habría pasado-Prosiguió, ignorando el último comentario de su compañera-Es guapa y simpática, pero no es mi tipo. Y sí, al principio ha protestado un poco, es evidente que no le ha hecho gracia-Sonrió, buscando su mirada por primera vez en esa conversación-Pero cuando le he dicho que me gustaba otra chica lo ha entendido todo.
-¿Otra chica?
Sakura sintió como su corazón se aceleraba con cada latido. Sentía como las piernas le temblaban y como la garganta se le iba quedando seca mientras una intensa oleada de calor recorría su cuerpo y se concentraba en su rostro, el cual no tardó en adquirir una tonalidad rojiza. ¿Qué quería decir con eso? Últimamente Shaoran la confundía.
-¡Ah! Ya sé a qué te refieres-Dijo repentinamente la chica, recordando algo que unas semanas atrás le había dicho Shaoran en el salón-No recordaba que esa era tu forma de deshacerte de las chicas. Aunque la verdad es que me sorprende que Tsujiai te haya besado. Después de todo ella es una de las que cree que tienes una novia en Hong Kong, ¿no?
El joven Li la miró con una sonrisa divertida y negó con la cabeza, resignado. Sakura no se había enterado de nada y era evidente que no había captado su indirecta.
-Sakura, creo que no has…
-¡Li!-Llamó la profesora, sentada frente a su escritorio- Si tiene tantas ganas de hablar salga a la pizarra y recuérdenos en que consistió la clase del otro día. Es más, recuérdenos de que hablamos la semana pasada. A ver si con eso conseguimos satisfacer sus necesidades comunicativas.
Shaoran rodó los ojos y lentamente se reincorporó ante la atenta mirada de sus compañeros. A ninguno de ellos le había sorprendido que reprendiese al chico ni que buscase una excusa tan buena como esa para ponerle un cero. Y es que esa mujer detestaba al chino más que a cualquier otro alumno en todo el instituto.
-Lo siento-Musitó Sakura, arrepentida, cuando el chico pasó por su lado.
-Descuida-Sonrió, guiñándole un ojo y revolviéndole el cabello-Además, cuento contigo para callarle la boca a esa vieja, ¿eh?
Y fue precisamente así, con la ayuda de Sakura y otros de sus compañeros además de gracias a su buena memoria, como Shaoran volvió a su sitio con un punto más en la nota y con la sonrisa del buen vencedor.
oOoOoOo
Riendo tras un comentario del chico, pero con la única intención de dejar atrás lo incómodo que había sido el trayecto del vuelta a casa, se dispuso a introducir la llave en la cerradura en el preciso instante en el que Tôya, desde el otro lado, abría la puerta. Las sonrisas de ambos jóvenes desaparecieron, aunque la de Sakura sólo fue durante unos instantes.
-¡Tôya!-Exclamó la castaña, mirándole con alegría y un deje de preocupación en sus ojos verdes-Así que ya estás aquí. ¿Cómo está papá? ¿Ha pasado buena noche? He pensado en ir a verle esta tarde, pero creo que es mejor que vaya ahora mismo por si…
-¡Eh!¡Eh!¡Eh! Para el carro, monstruo-Le pidió, alzando las manos en señal de defensa- No llevas aquí ni un minuto y ya has conseguido que me dé dolor de cabeza. No pierdes tus facultades con los años, ¿eh?
Sakura frunció el entrecejo y le dio un pisotón en el pie derecho con la única intención de recordarle a su "querido" hermano lo que podía pasarle si se metía con ella.
-No, no las has perdido, está claro-Corroboró, haciendo una mueca de dolor tras soltar una maldición bastante sonora.
-No, no las he perdido-Suspiró, mirándole con irritación- Bueno, ¿Qué? ¿Piensas decirme como está papá?
-Mucho mejor que yo-Le aseguró, sarcástico-¿Pero es que acaso piensas pasarte todo el día en el recibidor? Pasa, anda.
E ignorando a Shaoran, el joven Kinomoto se giró y se dirigió hacia el salón para seguidamente tumbarse en el sofá. Había estado toda la noche sin pegar ojo y se moría de sueño.
-Cuando me he venido ya había tirado toda la anestesia-Explicó Tôya con los ojos cerrados-He insistido en quedarme pero no ha querido. Debe de creer, igual que yo, que aquí hago mucha más falta.
Abrió un ojo y miró a Shaoran quien, desde una esquina, escuchaba la conversación, interesado por el estado del señor Kinomoto.
-O quizás pensó que debías descansar y no ha querido que te quedes-Dedujo Sakura, soltando un bufido-Te aseguro que tanto Shaoran como yo nos las podemos arreglar muy bien sin ti.
-Eso habrá que verlo-Masculló, cerrando el ojo abierto-De todas formas te voy a dejar el honor de que me lo demuestres-Sonrió-¿Por qué no preparas algo de comer?
La joven Kinomoto abrió y cerró la boca repetidas veces para finalmente decidirse a mantenerla cerrada. Después de todo Tôya había pasado toda la noche en el hospital sin apenas dormir y estaba cansado.
Suspiró. Echaba mucho de menos a su hermano, pero a veces conseguía sacarla de quicio. Con todas sus fuerzas y conteniendo su ira, le lanzó un cojín en la cara que casi le hace caer a causa del sobresalto.
-Agradece que hoy me has pillado a buenas-Una sonrisa sarcástica se formó en sus labios-¿Y quiere algo de especial su majestad?
-Con que sea comestible me vale-Contestó el aludido, haciendo un gesto elocuente con la mano-Claro que tratándose de ti quizás sea demasiado pedir.
Sabía que le estaba tomando el pelo pero aun así tuvo que hacer un esfuerzo mucho mayor que el anterior para contenerse. Como siguiese así, de un momento a otro se quedaría sin hermano.
Miró hacia el rincón en el que se encontraba Li y suspiró, a lo que él respondió con una sonrisa. Después de lo ocurrido la noche anterior en su habitación ya no se acordaba de que el joven Kinomoto se iba a alojar con ellos mientras su padre estuviera ingresado. Y sinceramente, hubiese preferido seguir así. Lástima que Tôya había cumplido su palabra y se había presentado en casa para la hora de comer. Estaba claro que no iba a dejarles estar solos ni un segundo, aunque dadas las circunstancias no sabía que prefería. Y es que aunque había acordado con la castaña fingir que no había pasado nada entre ellos, no podía fingir también que no se le aceleraba el corazón cuando la tenía a su lado o que no sentía unas enormes ganas de besarla cuando la chica se mordía el labio inferior si estaba concentrada en algo.
-Haré lo que pueda para estar a la altura de las exigencias de su excelencia-Se mofó la castaña, sagaz-¿Me ayudas, Shaoran?
El aludido hizo el ademán de contestar, pero antes de que de su boca saliera algún sonido, el joven Kinomoto volvió a intervenir con otro de sus burlones comentarios que demostró que, pese a que hasta el momento había hecho como si nada, si que era consciente de la presencia del chino.
-Me temo que no-Se excusó con fingido pesar-Mi equipaje está en el maletero de mi coche y necesito que alguien lo lleve a la habitación de papá. Es lo mínimo que puede hacer el mocoso por haberme quitado mi habitación.
Sakura hizo el ademán de salir en defensa del chino pero Shaoran la detuvo negando con la cabeza. Había calado al hermano de la castaña a la primera y no iba a darle el gusto ni una excusa para dejarle mal delante de Sakura.
-Claro-Aceptó, intentando parecer natural- E incluso si quieres puedo deshacerte la maleta. Como tú has dicho, es lo mínimo que puedo hacer por aquel que me está cediendo su habitación.
El joven Kinomoto se reincorporó un poco y retó a Shaoran con la mirada. Había percibido claramente el tono sarcástico de su voz y supo que la impresión que tenía del chico tras el encuentro del día anterior, sólo podía empeorar.
-Ten cuidado a quien le haces la oferta-Le aconsejó Tôya, sin un amago de diversión en la voz-Porque la próxima vez podría aceptar.
Shaoran sonrió.
-Bienvenido a casa, Kinomoto.
-No, mocoso. Bienvenido tú-Le corrigió, dejándose caer nuevamente sobre el sofá. Sus labios se habían curvado en una pequeña sonrisa-. Ésta siempre ha sido mi casa.
oOoOoOo
-¿Se puede?-Preguntó, dándole suaves golpecitos a la puerta entornada.
El señor Kinomoto, que leía una novela de grosor considerable, miró hacia la puerta y sonrió, cerrando el enorme libro y haciéndolo a un lado para saludar a su encantadora hija pequeña.
-Sakura.
-Hola papá-Saludó la chica, acercándose a él para darle un abrazo-¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? ¿Te duele mucho?
-Ahora que estás tú aquí me encuentro de maravilla-Contestó, ladeando la cabeza para poder observar a la persona que había tras su hija-¡Tomoyo! Que sorpresa tan agradable.
-Hola, señor Kinomoto-Dijo la aludida, dedicándole una radiante sonrisa- Sakura me ha contado lo ocurrido y he querido venir a verle. Espero que no le importe.
-En absoluto-Contestó, mirándola con dulzura- Ya sabes que para mí eres como una hija más.
La joven Daidôji gesticuló un "Gracias" antes de abrir su bolso para sacar una pequeña fiambrera que extendió al hombre con timidez. Después de lo ocurrido con Eriol y Sakura, no podía evitar sentirse un poco culpable incluso con el padre de la chica. El señor Kinomoto era una persona bastante intuitiva y por su mirada sospechaba que sabía que había pasado algo entre las dos amigas.
-Como sé por experiencia lo mala que está la comida del hospital, le he traído un poco de ramen-Explicó-Lo he hecho yo misma así que no sé muy bien cómo estará.
-Buenísimo, seguro-Intervino Sakura con convicción-Tomoyo cocina de maravilla y conoce las recetas de un montón de platos típicos.
-No es para tanto-Se excusó la morena, cohibida-Sólo algunos platos.
-De todas formas, debería haberte traído yo una fiambrera-Gruñó Sakura, llevándose las manos a las caderas-Si es que estás en todo Tomoyo, y así me dejas mal-Protestó, divertida-Mañana te traeré cocido. ¿Vale, papá?
-Lo estaré esperando-Asintió el aludido, dirigiendo su atención a la joven Daidôji-Muchas gracias, Tomoyo. En cuando os vayáis me lo comeré.
La visita duró poco más de media hora. Eran las siete y media de la tarde y el horario de visitas finalizaba a las ocho, por lo que cuando la misma enfermera entró varias veces a la habitación para mirar la posición de la cama, ambas chicas asumieron que ya era hora de marcharse. Habían hecho los deberes antes de venir, pero a la castaña aun le quedaban un par de ejercicios que no había sabido resolver y quería preguntárselos a Shaoran antes de acostarse. Claro que la idea de estar sola con el chico estaba consiguiendo que se lo replantease. Por mucho que intentase fingir que no había pasado nada entre ellos, sí había pasado y no podía engañarse.
-¡Tomoyo!
La joven Daidôji se giró hacia el hombre cuando estaba a punto de salir de la habitación y éste sonrió.
-Espero que a partir de ahora volvamos a verte por casa tan a menudo como antes-Dijo, mirándola directamente a los ojos-Todos te hemos echado de menos.
-Yo… yo no…
-Es que ha estado tan ocupada que apenas ha tenido tiempo libre-Intervino Sakura alegremente, abrazando a la morena-Pero no te preocupes papá, que ya no volverá a pasar.
-Me alegra oír eso.
Tomoyo, que miraba de padre a hija con una expresión de sorpresa en su rostro, asintió con la cabeza y sonrió. No, ya no volvería a pasar y ella también se alegraba de saberlo.
oOoOoOo
Detenidas frente a la casa de los Kinomoto, Tateishi dejó el coche en punto muerto y se giró para mirar a Sakura con una sonrisa en los labios. Habían coincidido a la salida del hospital y Arami se había ofrecido a llevarlas. Así que minutos después de dejar a la joven Daidôji en su casa, ahí se encontraban.
-Pues ya hemos llegado.
-Si-Asintió la castaña, quitándose el cinturón de seguridad. Ocupaba el asiento del copiloto-Muchas gracias por traerme. La verdad es que ha sido una suerte encontrarnos.
-Yo también iba a ver a tu padre, así que no ha sido ninguna molestia.
Arami se encogió de hombros y Sakura pudo percibir en ese instante de las leves bolsas oscuras que se habían instalado bajo sus bonitos ojos marrones. Por mucho que intentase ocultarlas con maquillaje, aun podía distinguir el rastro de ojeras.
-¿Quieres pasar?-Preguntó, señalando con el pulgar su casa-Mi hermano está dentro.
-No, creo que es mejor dejarlo para otro momento-Contestó la chica, negando con la cabeza-Además, es tarde y hoy me toca hacer la cena.
La joven Tateishi le dedicó una vaga sonrisa antes de apartar la mirada, fingiendo interés en los esporádicos coches que pasaban por esa zona.
-Arami, ¿Pasa algo?-Dudó, observándola con recelo-¿Te has peleado con mi hermano?
La aludida tardó unos segundos en responder y cuando lo hizo soltó una amarga carcajada con la que intentaba aparentar diversión.
-¿Pelearme?-Cuestionó, mirándola a los ojos. Sus ojos marrones se habían humedecido-¿Cómo voy a pelearme con una persona que hace prácticamente todo lo que pido con tal de contentarme? Es como si se sintiese… culpable.-Suspiró-Y creo que es así como se siente.
Sakura la escuchaba sin comprender. Estaba desconcertada y no reconocía a su hermano en las palabras de la chica. No obstante, Arami parecía sentirse realmente decaída y temió que de un momento a otro se echase a llorar.
-¿Sabes? Hay muchas formas de querer a una persona, e incluso el odio es una forma de querer a alguien ya que demuestras que esa persona no te es indiferente-Musitó la joven Tateishi con la mirada fija en el volante-Si alguna vez te has sorprendido mirando a la otra persona, si te preocupa de cómo estará o lo que estará haciendo, si discutís y te das cuenta de que no puedes estar enfadada con él más de unas horas… entonces es que esa persona no te es indiferente. Incluso si te peleas con él por tonterías, eso es una prueba de que esa persona para ti no es como los demás-Prosiguió, buscando los ojos verdes de Sakura- Sé que tu hermano me quiere pero creo que no de la misma forma que yo a él.
El coche quedó en un profundo silencio, casi sepulcral, pero que les permitió a amabas reflexionar sobre lo que se acababa de decir y escuchar.
La joven Kinomoto la había prestado atención prácticamente en todo momento, pero al final de la conversación la voz de Arami no había sido más que un leve eco en la lejanía. No sabía muy bien por qué, pero las palabras de Tateishi habían conseguido que el rostro de Shaoran se formase en su mente con absoluta nitidez. No lo entendía, pero al oírla hablar no podía dejar de pensar en Li. Era como si Arami hubiese estado describiendo la relación que ella tenía con el chino, o como si le estuviese abriendo una puerta que ella se empeñaba en ignorar.
Arami tenía razón. Shaoran no le era indiferente y eso la preocupaba, especialmente porque últimamente pensaba más en el chino que en el joven Hiiragizawa.
"A ti te gusta Hiiragizawa, ¿no? ¡Entonces tampoco debería importarte!"
Nuevamente las palabras de Li regresaron a su mente para atormentarla y para recordarle que no sabía porque le importaba tanto que hubiese besado a Tsujiai cuando a ella le gustaba Eriol. Pero así era, y con las palabras de Arami había encontrado un motivo.
-Menuda tonta estoy hecha-Bromeó Arami, acabando con el silencio y evitando que la joven Kinomoto fuese deduciendo cosas que no tardarían en parecerle evidentes-No me hagas caso Sakura, no he tenido un buen día. Bueno, será mejor que entres o Tôya comenzará a preocuparse.
Sakura asintió por inercia y salió del coche para seguidamente dirigirse hacia la entrada de su casa tras despedirse de Arami con la mano. Eso sí, sin dejar de darle vueltas a las palabras de la chica.
oOoOoOo
-Y esto lo elevas al cuadrado para comparar los dos resultados-Explicó, señalando con el lápiz uno de los tantos cálculos que había hecho en la libreta-Tendrás que coger el mayor, y recuerda que no te pueden salir números negativos.
La joven Kinomoto, que se había tensado al cruzarse con la mirada de Shaoran, asintió y borró el ejercicio que horas antes había hecho. Había salido un número negativo, así que era evidente que se había equivocado.
-¿Tú estás seguro de eso, mocoso?-Cuestionó Tôya, sentado en el sofá del salón y fingiendo que leía una revista-Porque si no recuerdo mal, había que elevarlo al cubo, no al cuadrado.
Shaoran, que sabía por qué Tôya no se había levantado del sofá desde que ellos se habían se habían sentado a la mesa, frunció el ceño ante de dedicarlo al mayor de los Kinomoto una sonrisa forzada.
-Pues sí, debes de recordarlo mal-Contrapuso, consiguiendo que Tôya apretase la mandíbula con fuerza-Porque las de éste tipo siempre se elevan al cuadrado.
Sakura alzó la cabeza y pasó su mirada del joven Li a su hermano. Desde que había llegado a casa no había podido evitar notar el ambiente hostil que reinaba en su hogar y que se acentuaba más y más conforme pasaban los minutos. Era evidente que el chino y el joven Kinomoto no se caían bien, ¡pero es que ninguno se molestaba en disimularlo! Además, sospechaba que había algo más que simple aversión entre ambos.
-¡Dame el libro!-Le ordenó de mal humor, extendiendo el brazo-Eso tengo que verlo con mis propios ojos. No podemos fiarnos de la palabra de un mocoso como tú.
-¡Tôya!-Le reprendió Sakura, a la cual ignoró.
-Tú mismo-Shaoran se encogió de hombros-Pero si quieres los libros están arriba. No nos los hemos bajado.
A regañadientes y olvidándose por un instante de que el auténtico motivo por el que estaba en el salón era que no quería dejar sola a su hermana con ese chico, el joven Kinomoto se reincorporó y se dirigió a la salida dando grandes zancadas. Iba a demostrarle a ese mocoso quién tenía razón.
-Lo siento mucho Shaoran-Se disculpó la chica, realmente avergonzada- No te voy a decir que mi hermano es el mejor ejemplo de simpatía y dulzura pero nunca se comporta así. No sé qué le pasa.
-Yo sí-Contestó el aludido con simpleza, pese a que sus mejillas se habían teñido de color carmesí-Supongo que piensa que de un momento a otro voy a abalanzarme sobre ti para besarte.
-¿Para besarme?-Repitió con fingida diversión. Ella también estaba sonrojada-¡No! Eso es una tontería. Tú nunca harías…
-Ya lo he hecho, ¿recuerdas?-Inquirió, mirándola-Aunque te hayas empeñado en que finjamos que no ha pasado yo sí sé lo que hice, y por qué lo hice.
-Shaoran…
El joven Li la ignoró y volvió a centrar su atención en el ejercicio que Sakura le había pedido que le corrigiera ¿Por qué había tenido que sacar el asunto otra vez a relucir? Ya habían acordado que no volverían a hablar del tema, que fingirían que nada había pasado, y él a la primera oportunidad volvía a mencionarlo. No habían pasado si quiera veinticuatro horas y ya no podía contenerse. No quería que su relación con Sakura cambiase, no quería que ella se mostrase diferente con él, pero tampoco se veía capaz de fingir que no sentía nada porque ya lo sabía. Ahora sabía que Sakura Kinomoto le gustaba y no quería resignarse a ser sólo un amigo.
"Pero así debe ser" Se recordó, apretando el lápiz con fuerza"No la fastidies, porque si no ni si quiera será tu amiga"
-Lo siento-Musitó, aun con la mirada fija en el papel-Hemos dicho que haríamos como si nada hubiese pasado y yo he roto mi promesa. Perdóname. No volverá a ocurrir.
Sakura hizo el ademán de contestar, pero se contuvo. Había sido ella quien le había pedido que hiciese como si nada hubiese pasado, y no podía pedirle ahora que olvidase lo que le había dicho porque estuviese confundida con sus sentimientos. No quería complicar más las cosas, sin embargo una fuerte opresión en su pecho la impulsaba a continuar.
-¿Realmente querías hacerlo?-Preguntó, seria. Shaoran alzó la mirada sorprendido y a ella no le extrañó, también estaba sorprendida por su propia actitud-¿De verdad no te arrepientes?
-No.
-¿Por qué?
El joven Li apartó la mirada, dudando si debía responder a tan comprometedora pregunta. Podía contestarle, pero sólo comprometería aún más a Sakura. A ella le gustaba Eriol-lo había dejado claro-y aunque le gustase la chica los sentimientos de ésta no iban a cambiar.
La joven Kinomoto le observaba expectante. Su corazón latía a toda velocidad, pero una vez empezado no quería echarse atrás. Quería saber por qué. Necesitaba saberlo.
-Vas a tener suerte esta vez, mocoso-La voz de Tôya desde las escaleras rompió el climax del momento-No he encontrado el libro, pero ten por seguro que yo tengo razón.
-Si tú lo dices…-Se limitó a contestar el aludido, mirando a Sakura con una sonrisa de resignación-¿Te explico ya el siguiente?
Sakura asintió, inclinándose para ver bien la hoja en la que Li escribía los pasos a seguir para hacer el siguiente ejercicio. No obstante, por mucho que lo intentaba, no lograba concentrarse. Había algo que ocupaba su mente, algo mucho más importante que un ejercicio de matemáticas, y era la curiosidad e interés por saber que le hubiese dicho el chico si su hermano no le hubiese interrumpido.
"¿Por qué? ¿Por qué me siento tan decepcionada?"
oOoOoOo
-¿Y Li no ha ido?-Preguntó Khay, extrañado.
-No. Le ha pedido a Sakura que le disculpe con su padre-Contestó Tomoyo, jugando con el cable del teléfono. Algún día debía dejar esa manía-Al parecer no le gustan mucho los hospitales.
-Pero ayer fue, ¿no?
-Sí, pero es que ninguno de ellos sabía el estado del señor Kinomoto y estaba preocupado-Explicó la joven Daidôji con una triste sonrisa en los labios-Además, no querría dejar a Sakura sola.
El joven Serizawa frunció el entrecejo al otro lado de la línea. Sabía que Shaoran y Sakura se habían vuelto buenos amigos, pero sospechaba que había algo más en las palabras de Tomoyo.
-Eriol también lo sabe. Lo del señor Kinomoto, quiero decir-Aclaró la chica en un tono de voz apagado-No sé cómo se ha enterado, pero antes de acabar las clases se ha acercado a Sakura para darle su apoyo. Parecía preocupado y… sincero.
Un breve silencio se formó entre ambos y que no tardó en ser roto por un suspiro de resignación por parte del joven Serizawa. Desde la conversación que había mantenido con Eriol no había podido pensar en otra cosa. Contárselo o no contárselo. Por una parte estaba convencido que debía decirle todo a Tomoyo. Ya no sólo porque eso le beneficiaría a él mismo sino que creía realmente que ella merecía saberlo. Pero por otra parte tampoco quería romper su palabra con el joven Serizawa. No es que le apreciase precisamente, pero no era lo suficientemente ruin para hacer aquello. Sin embargo…
-Hiiragizawa te quiere, Tomoyo-Declaró sin rodeos, dejándose llevar por un impulso-Sabes que no es la persona que mejor me cae en este mundo, pero en eso ha sido sincero.
-Ya no estoy tan segura.
Khay pudo percibir el abatimiento que dominaba a la joven al otro lado del teléfono. Parecía insegura y temerosa por si volvía a equivocarse en la siguiente decisión que tuviese que tomar. Feliz por tener a su mejor amiga a su lado pero con la sensación de haber perdido algo importante a cambio.
Esa no era la Tomoyo Daidôji que él había conocido años atrás y la echaba de menos. Ya hacía tiempo que se había dado cuenta que para él había algo más importante que tenerla a su lado y era que estuviese feliz. Y Tomoyo hacía meses que no lo era realmente.
No, ya no le importaba que estuviese a su lado. Ahora lo único que quería es que volviese a recuperar esa sonrisa sincera y esa seguridad que la caracterizaban. Entonces sí que volvería a intentarlo.
"Lo siento Hiiragizawa, pero no puedo cumplir mi palabra" Pensó con amargura"Pero siempre estaré ahí para ella, eso no lo dudes"
-Tomoyo, hay algo que deberías saber.
La joven Daidôji frunció el entrecejo desconcertada y le incitó a que continuase. Khay había adquirido un tono serio a la hora de hablar-algo raro en él-y eso sólo podía significar que era importante.
Poniendo especial cuidado en contarlo sólo los detalles que consideraba relevantes, el joven Serizawa la informó de la petición que le había hecho Eriol el día anterior, justamente horas antes de que Tomoyo fuese a verle a su casa.
-¿Estás hablando en serio?-Cuestionó la chica, sorprendida-¿Eriol te dijo todo eso?
-Sí-Confirmó, soltando un suspiro-Tomoyo no es que yo le quiera dar la razón ni mucho menos, pero entiendo porque está actuando de esta forma. Estando él en medio es mucho más difícil que todo vuelva a ser como antes entre Sakura y tú, y está claro que mientras a Sakura le guste Hiiragizawa vosotros no podéis estar juntos-Razonó, en un murmullo apenas audible-¿Y cuánto tiempo puede pasar antes de que Sakura consiga olvidarle? ¿Semanas? ¿Meses? ¡Incluso años!
-¡Pero podría esperarme!-Protestó, sin molestarse en reprimir un sollozo. Una expresión de sorpresa apareció en su rostro-Yo estoy dispuesta a esperarle.
Otro silencio volvió a formarse entre ellos, esta vez mucho más largo que el anterior. Ninguno sabía bien que decir y estaban demasiado sumergidos en sus propios pensamientos para interrumpir los del otro.
"¡Pero podría esperarme!"Sus propias palabras desesperadas resonaban en la cabeza de Tomoyo una y otra vez. Le dolía mucho el pecho y podía sentir como lágrimas esporádicas recorrían su rostro para finalmente caer sobre sus muslos. Ahora sí que lo entendía todo. O por lo menos entendía el proceder de Eriol y porque ella había reaccionado así. ¿Tan egoísta era? Quería estar con Sakura y quería estar con Eriol, quería tenerlos a ambos. Ella era su mejor amiga y él el chico del que estaba perdidamente enamorada. Y era por eso que ahora que sabía que tenía nuevamente a Sakura se negaba a renunciar a Eriol completamente. Sabía que debía alejarse de él para que todo volviese a ser como antes entre Sakura y ella, pero su inconsciente se agarraba a la posibilidad de que algún día Sakura se fijase en otro chico y pudiesen estar así juntos. Y era precisamente por eso que no le había comentado sus sospechas sobre sus sentimientos por Li a la propia castaña. Ya que si lo hacía, sabía que sentiría que estaba influyendo en los sentimientos de Sakura.
Sí, ella estaba dispuesta a esperarle el tiempo que hiciera falta aunque cuando lo pensaba detenidamente sentía que nuevamente estaba fallando a Sakura. Y es que estaba echa un lío. No quería volver a engallar a la joven Kinomoto nunca más, pero quería tanto a Eriol que no podía evitar desear que pasase algo que cambiasen las tornas del juego. Sin embargo, por mucho que ella estuviese dispuesta a esperarle, no podía pedirle que él hiciera lo mismo. Eriol tenía derecho a salir con otras chicas, ser feliz, y ella no iba a ser quien le negase eso.
Sí, Eriol tenía razón. Ahora lo sabía.
-Bueno, será mejor que me vaya ya a la cama-Musitó Tomoyo, secándose las mejillas con la muñeca-Nos vemos mañana.
Y sin preocuparse demasiado por si estaba siendo grosera, colgó el teléfono sin apenas darle tiempo a Khay para despedirse. Quería dejar de pensar en eso. Necesitaba dejar de pensar.
No obstante cuando diez minutos después su cabeza calló sobre la almohada ya con la habitación en tinieblas, la joven Daidôji no pudo pensar en otra cosa. Le echaba tanto de menos… Hasta ahora no se había dado cuenta cuánto. Estaba enamorada y debía olvidarle. Lo suyo nunca podría ser, y sólo una noche bajo un cielo estrellado habían creído lo contrario.
-Eriol, por favor, tengo que volver a casa y ya es muy tarde-Imploró, sin poder evitar soltar una risita-Además, ya han acabado las actividades extraescolares. ¡Estamos solos!
El joven Hiiragizawa, que la llevaba a rastras cogiéndola de ambas manos, le guió un ojo y continuó guiándola hacia las pistas con una sonrisa muy sospechosa en su rostro.
Hacía una hora que habían acabado las actividades extraescolares y la noche había caído sobre el instituto. Esa tarde Sakura no había podido ir a entrenar así que Tomoyo se había dirigido hacia la salida sin saber que Eriol la esperaba en la puerta.
-Ven conmigo.
Y ahí estaban. Andando en la oscuridad sin preocuparse por si tropezaban o por si les llamaban la atención al estar en el recinto a deshoras.
-Bien, ya estamos aquí-Dijo, llevándose las manos a la cintura-¿Y ahora qué? ¿Que es lo qué quieres?
-Estar contigo-Contestó Eriol con simpleza, sentándose en las gradas-Sólo quiero que estemos solos un rato.
La joven Daidôji se mordió el labio inferior y le miró enternecida. ¿Cómo podía decirle todas esas cosas sin alterarse? No es que ella tuviese mucha experiencia con los chicos-más bien nula-pero sospechaba que no todos eran capaces de decir esas cosas y mucho menos de mostrar sus sentimientos tan abiertamente. Sospechaba que Eriol no era un chico cualquiera, y con forme pasaban los días confirmaba que era alguien muy especial.
-Pero si alguien nos ve podría pensar que…
-Sí, es verdad-Coincidió Eriol, encogiéndose de hombros-Pero como habrás comprobado aquí no hay nadie. Anda, siéntate, ¿quieres?
El chico le extendió la mano y ella se la estrechó para seguidamente sentarse a su lado. Estaba nerviosa, tensa, y él pareció notarlo porque soltó una ligera risita que denotaba su diversión.
-¡No te rías!-Protestó Tomoyo, pegándole un pequeño empujón.
-Pensaba que ya no te ponía nerviosa-Confesó, observándola-Pero al parecer aún conservo esa cualidad.
-¿Y quién te ha dicho que eres tú quien me pone nervioso?
El joven Hiiragizawa extendió los brazos recordándole que estaban solos y lo difícil que era ganarle una batalla verbal a alguien como él. Eriol siempre tenía salida a todo.
-Eriol, ¿Puedo hacerte una pregunta?
El aludido asintió y ella cogió aire antes de formularla.
-¿Por qué sigues mandándome esos mensajes?-Preguntó, jugando con sus manos y mirando sus zapatos- Sabes tan bien como yo que no podemos estar juntos y esos mensajes o momentos como estos sólo nos hacen más daño.
-Puedes verlo así, si quieres-Contestó, recostándose y mirando el cielo estrellado-Para mí son estos momentos los que valen la pena y los que me animan a seguir intentándolo.
-Ya lo sé y por eso te lo digo.
La joven Daidôji buscó su mirada encontrándose con los azulados ojos del chico, quien también la observaba.
-Puedes decirme lo que quieras, pero nada va a cambiar lo que siento-La advirtió- Creo que lo nuestro podría funcionar, y estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario. Mis sentimientos no van a cambiar, Tomoyo.
La chica, que había subido las piernas a las gradas y ahora las rodeaba con sus brazos, apoyó el mentón en las rodillas y miró nuevamente hacia el frente. Las palabras de Eriol la habían conmovido y a su vez aterrorizado. Y es que sabía perfectamente que sus sentimientos tampoco iban a cambiar.
-Ni los míos-Musitó.
Y aun creía en ello. Sus sentimientos por Eriol no cambiarían pero era egoísta por su parte pedir que los del chico tampoco cambiasen. Debían acabar con todo eso definitivamente por el bien de Sakura, Eriol y el de ella misma.
oOoOoOo
Arrastrando los pies y mirando con cierto reparo la bolsa de basura que llevaba en una mano, se dirigió hacia el contenedor que había al otro lado de la calle y lanzó la bolsa al interior.
Se espolsó las manos y encogió la nariz debido al mal olor que caracterizaba el lugar, antes de girarse y dirigirse hacia su casa.
Le sorprendió bastante encontrarle allí. Más que nada porque había pasado hacia unos minutos y no le había visto. Sin embargo estaba segura de que llevaba ahí sentado bastante tiempo ya que había desaparecido después de la cena.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó, cuando Shaoran le hizo un gesto con la cabeza en señal de saludo.
-Huyendo de tu hermano, ¿Qué si no?-Contestó con simpleza, sacando un caramelo de limón del bolsillo derecho del pantalón-La verdad es que los Kinomoto tenéis encanto propio ¿Eh?
-¿Debo tomarme eso como un cumplido o un insulto?
Shaoran se encogió de hombros y ella dudó bastante antes de decidirse finalmente a sentarse a su lado. Y quizás lo hizo demasiado cerca porque cuando sus brazos desnudos se rozaron, el joven Li la miró con ese brillo en los ojos que le secaba hasta la garganta.
-De verdad, Shaoran, siento mucho el comportamiento de Tôya-Se disculpó nuevamente, más con la intención de romper el contacto visual que se había formado entre ellos que por excusar a su hermano-Él…
-¡Bah! Olvídalo-La interrumpió, dirigiendo su atención al frente-Además, tú no tienes culpa de que tu hermano sea un imb…-Sakura frunció el entrecejo y el carraspeo- Bueno, que tú no tienes la culpa de nada. ¿Quieres un caramelo?
La joven Kinomoto asintió, aceptando a su vez tanto el caramelo como el cambio de tema. Claro que sin saber que con ello estaba dando pie a finalizar la conversación que habían iniciado horas antes cuando estaban haciendo los deberes. No sabía muy bien si era por todo lo que había pasado en los últimos días o porque desde que esa mañana habían acordado dejar las cosas como estaban sentía un profundo vacío en su pecho, pero necesitaba encontrar la respuesta a todas esas preguntas que no dejaban de rondar por su mente. Pero sobre todo quería saber por qué le latía tan fuerte el corazón cuando tenía a Shaoran cerca y, sobre todo, porque no podía pensar en nada más cuando cerraba los ojos.
-Shaoran…-Murmuró. Su rostro ardía y estaba segura de que se había sonrojado-Aun no me has contestado.
-¿A qué?
-A lo que te he preguntado antes-Aclaró, intentando por todos los medios no mirarle-¿Por qué querías besarme?
Los ojos de Shaoran se abrieron desmesuradamente y durante unos instantes no dijo nada. Más que la pregunta lo que le había sorprendido era el interés de la castaña por saber la respuesta. El joven Li estaba convencido que ella más que ninguno de los dos quería olvidar ese beso, peor la insistencia de Sakura le estaba haciendo dudar y, a su vez, esperanzarse. No obstante, sus esperanzas se desvanecieron en cuanto el rostro de Eriol se formó en su mente. A ella le gustaba Hiiragizawa, no había esperanza posible.
-¿Y eso que importa ahora?-Cuestionó, huraño. Se sentía dolido y vulnerable al comprender que sus sentimientos por Sakura eran más fuertes de lo que pensaban-Te he prometido que haríamos como si nada hubiese pasado y pienso cumplirlo. No tienes de qué preocuparte.
El joven Li se reincorporó con brusquedad y tras murmurar un casi inaudible "Me voy a la cama" se giró y se dirigió hacia la entrada con el caramelo de limón prácticamente desecho en su boca.
-¿Y si te dijera que ya no estoy segura de querer olvidarlo?
Shaoran se detuvo peor no se giró por lo que no pudo comprobar que Sakura también se había reincorporado y que ahora le observaba con los puños fuertemente apretados y los ojos cristalinos.
-Shaoran, yo no sé si puedo hacer como si nada hubiera pasado-Dijo, bajando el tono de voz-No, en realidad no sé si quiero hacerlo.
Sakura le observaba con determinación pero aun así agradeció enormemente que el chico no se hubiese girado. Le resultaba más fácil hablarle a su espalda que a sus penetrantes ojos marrones.
Después de las palabras de Sakura se formó un silencio un tanto incómodo que consiguió desesperarla. Shaoran no decía nada y la joven Kinomoto temió haber sido tan impulsiva.
"Pero es que si no lo hacía ahora, no lo iba a hacer nunca" Reflexionó.
-¿Quieres saber lo que te diría?
El joven Li se giró lentamente y cuando la chica lo tuvo de frente pudo comprobar que sus labios se habían curvado en una ligera sonrisa.
-Pues que tenemos un problema-Contestó, pasándose una mano por el cabello-Porque yo sí que sé que no puedo olvidarlo. Es más, creo que en todo este tiempo ni si quiera lo he intentado en serio.
Sakura sonrió, nerviosa.
-Me alegra oír eso.
-Y a mí.
Continuará…
Hola! ¿Cómo estáis? ¿Qué tal os han ido las últimas semanas? De verdad siento muchísimo el retraso pero es que estos últimos dos meses han sido de los más estresantes de mi vida. Os comentaré: Primero tuve que presentarme en septiembre al examen de recuperación para ir a selectividad, después a selectividad, seguidamente cuando me dieron las notas (he aprobado!) me ha tocado buscar universidad, pero no quedaban plazas para la carrera que yo quiero así que he estado buscando en las comunidades más próximas a donde yo vivo. Sin embargo, no he tenido suerte de momento (ayer hice otra preinscripción y a ver que tal, espero tener suerte). También estoy buscando piso sin contar con que me estoy sacando el carné de conducir y voy todas las tardes a la Escuela Oficial de Idiomas para dar Inglés y Valenciano. Vamos, que ya hace tiempo que no sé lo que es el tiempo libre jejeje. Así que por favor disculparme por la tardanza, de verdad que estoy realmente saturada.
Hablando del capítulo…¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado aunque no sé, no sé, la verdad es que no estoy ahora mismo muy inspirada jejeje. Pero al menos las cosas ya se están encaminando y si no ya veréis en el próximo capítulo porque sí, esta escena final ha sido algo muy parecido a una confesión. Así que ya se verá que consecuencias trae. Por otro lado no creáis que la Presi se va a quedar tan campante, no, ella va a tomar represalias. Cuales y cuando ya se irá viendo, al igual que la importancia de que Tôya esté viviendo ahora con nuestra parejita, porque ya sé que en este cap no se ha notado mucho. Pero tiempo al tiempo que todo llega!
Sobre Eriol y Tomoyo jejeje ¡Menudo lío! Pero ya os aviso que no va a tardar en solucionarse. Un par de capítulos más, quizás. Y es que lo bueno se hace esperar! (Como estoy yo con los refranes XD)Por otro lado, ¿Qué pensáis de Khay? Por los reviews veo que hay diversidad de opiniones, pero no sé, yo lo veo un chico bastante majo, especial, pero majo jejeje. Quizás por eso Eriol le ha confiado a Tomoyo. Es decir, no es que le haya dado permiso para salir con ella (ya que la última opinión la tiene Tomy) pero Eriol sabe que a Khay realmente le gusta y le deja el camino libre con tal de que la apoye y cuide de ella ya que él no puede. Pero en fin, ya veremos como sigue.
¡Ah, por cierto! Sé que esto no tiene que ver con "CdL" pero para aquellos que hayan leído mi fic "Jóvenes Rebeldes" les anuncio oficialmente que próximamente (quizás después de subir este cap, si me da tiempo jejeje) voy a publicar el primer capítulo de la segunda parte de este fic que se llamará posiblemente: "Sangre de Rebeldes". Como dije que publicaría a principios de éste mes pues supongo que debo cumplir mi promesa jejeje. La verdad es que como tengo escrito el cap desde hace meses pues no creo que haya ningún problema. De todos modos aviso que "CdL" es ahora mismo mi fic prioritario así que no os preocupéis que la publicación de un nuevo fic no va a afectar a éste.
Ahora sí me despido, que ya os he robado mucho tiempo. De verdad muchísimas gracias por vuestra paciencia y vuestro apoyo y espero que os siga gustando el fic tanto como al principio y más si es posible. Un besito y gracias por todo!
IMPORTANTE: Lo siento mucho pero esta vez no voy a poder contestar los reviews. Como no tengo Internet en casa si no publico hoy ya no puedo hasta mediados de la semana que viene. Pero los de éste cap los contestaré ¿Eh?
Y por cierto, muchas gracias a Naruko por su propuesta me hico mucha ilusión. En cuanto tenga Internet en casa me lo plantearé. Bss
