Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


NOTA DE LA TRADUCTORA: Lean esto por favor. Recuerden que todavía estamos con el juego de palabras de "pussy" en español (gatito, coño, cobarde, marica)


Looney Tunes 1930 – serie de dibujos animados actual presentando diferentes personajes como Bugs Bunny, el Pato Lucas, Elmer Gruñón y compañía. Hay muchos videos en Youtube para ayudarte a recordar, porque seguramente todos hemos visto al menos uno de esos dibujos animados en su vida sin importar el país en donde vivan.


Capítulo 13 – Looney Tunes

Bella arrastró un banco hacia su extremo de la barra y se puso cómoda. SER era el último lugar en el que le gustaría estar después del caos de su día, pero sabía que si subía a la cama de Edward, su mente tomaría el control y se preocuparía hasta sentirse enferma. Al menos, al estar sentada en el que pronto sería un bar abarrotado, estaría distraída y tenía que controlarse con Edward presente. Se sentía como si estuviera atrapada en medio de un tornado por lo mucho que le había sucedido en las últimas veinticuatro horas.

La loca idea de Jasper de las camisetas ciertamente llegó en buen momento. Tanto Edward como Bella necesitaban animarse, y ella encontraba increíblemente difícil decir 'Gatito' sin reírse. La "expresión de enojo" de Edward lo hacía más gracioso y solo la alentaba a usarlo en cada oración. Por más que lo intentara, simplemente no podía llamarlo mariquita, pero agradecía el que los demás clientes lo hicieran.

Chistes de gatos y gatitos (maricas, cobardes, coños) abundaron, particularmente después de que Jacob y varios de sus amigos mujeres/hombres llegaron. Parecía ser una gran noche para los chicos… um, ¿chicas? A ella le encantaba verlos tan a gusto en SER y que ninguno de los otros clientes les daban problemas. Era una de las reglas después de todo.

"Oye, tú, lindo gatito, necesito otra ronda de margaritas para mí y las chicas," el joven travesti le dijo, sonriéndole al gato nada impresionado detrás de la barra.

"No es 'lindo gatito'. Es 'Gatito'," dijo Edward con los dientes apretados. "Como en, 'Gatito, necesito otra ronda."

"Como sea. Sigues siendo un lindo gatito."

"Solo porque desearías tener uno (coño)," Edward le replicó bajo su aliento mientras empezaba a llenar la licuadora.

Jacob hizo un ruido como de gatos peleándose en el callejón trasero y arañó el aire con su mano.

Bella podía ver a Edward tratando de no reírse mientras continuaba mezclando los cócteles.

"Imagino que no hay posibilidad de que me hagas un especial, ¿eh?" Jacob preguntó cuándo Edward alineó las perfectas margaritas sobre la barra.

"Ni siquiera pienses en ordenar uno de esos si sabes lo que es bueno para ti."

Jake bufó como solo una drag queen (1) podía hacerlo antes de que empezara a poner sus cócteles en una bandeja.

Edward vio a Bella tratando de no reírse al ver su intercambio y se tomó un momento para ver cómo estaba.

"¿Estás bien?"

Se encogió de hombros antes de hablar. "Tengo curiosidad. ¿Cuál es tu especial de esta noche?"

Edward miró furioso hacia el otro lado de la barra a Alicia en el País de las Maravillas antes de responderle con un suspiro que casi igualó al de Jacob.

"El mío es un… Gatito (coño) Estremeciéndose," murmuró. El tema elegido por Jasper no le había dado a Edward su indulto acostumbrado. La palabra "gatito" hacía que los clientes pensaran demasiado. Le había dado algunas imágenes no tan placenteras para ver, tanto de los hombres como las mujeres presentes. Sin embargo, sí consiguió algunas ideas de lugares en los que podría darle a Bella sexo oral—la gente era más ingeniosa cuando se trataba de sus excentricidades en la cama.

Bella se rio tanto de la expresión en su rostro cuando le dijo el nombre del cóctel que tuvo que agarrarse de la barra de latón para evitar caerse del banco.

"Oh, Gatito, me gustaría un Gatito Estremeciéndose ahora," logró decir entre risitas.

Oh…

De hecho…

Creo que ya me diste uno…

Muy sexy

Por supuesto, su mente había empezado otra escena clasificación X, y Edward gimió al sentir que sus jeans le apretaban. Un 'joder' murmurado suavemente fue todo lo que ella escuchó cuando volvió a trabajar dejándola con su fantasía favorita ocupando su mente.

Bella empezaba a sentirse mejor hasta que Carlisle llegó inesperadamente. Raras veces visitaba SER un viernes y le explicó a Gatito que su cirugía había terminado temprano hoy. No tenía otra operación programada en otros cuatro días—tiempo suficiente para recuperarse de "unas cuantas" copas tranquilas en su bar favorito. Cuando puso una silla cerca de Bella, su rostro decayó cuando miró el de ella.

"Cariño, ¿qué pasa?" Le dijo con un tono preocupado.

Bella esperaba que su nariz con manchas rojas ya hubiera desaparecido, ya que Alice y Gatito le habían jurado que se veía preciosa. Los ojos de Carlisle le dijeron que no era así.

"¿El gato está castigado otra vez?" Preguntó, mirando en dirección a Edward.

Bella sonrió un poco. "No," le dijo con voz baja a medida que sentía la oscura nube de tormenta ponerse encima de ella una vez más.

Quiero decirle…

¿Debería?

Edward le asintió de inmediato mientras preparaba un cóctel verde que se veía casi tóxico para uno de los amigos de Jake.

¿Puedo llevarlo arriba?

Bella no tuvo que ver a Edward negar con la cabeza para saber que no quería a Carlisle en su casa. Su cuerpo se tensó y sus ojos se vieron amenazadores por un breve segundo, antes de que controlara nuevamente sus locas emociones.

¡Oh!

Vacío…

Bella se bajó de un salto del banco y le pidió a Carlisle que la acompañara a una cabina para tener un poco más de privacidad. Una vez sentados, ella empezó su relato comenzando con la repentina muerte de su madre hace casi dos años. Bella le contó todo a Carlisle, y se sintió bien de ser abierta y honesta por primera vez sobre su situación desde que había recibido las temidas noticias de que su madre había muerto. No se guardó nada, incluyendo sus lágrimas que empezaron y se detuvieron en varios intervalos. Carlisle sostuvo su mano y escuchó pacientemente.

Edward se acercó dos veces, entregándoles bebidas que no habían sido ordenadas, pero que realmente se necesitaban. Besó suavemente a Bella en la parte superior de su cabeza antes de regresar con sus ansiosos clientes. Era su forma de cuidar de ella, ya que no podía enviarle un mensaje de apoyo con su mente. También recibió un vistazo de todo su relato mientras ella le narraba todo a Carlisle. Había captado varios detalles de sus pensamientos, pero verlo suceder en orden por primera vez fue una experiencia emocional para él. Hizo que se jurara a sí mismo que la amaría y la protegería aún más.

Cuando Bella llegó a la parte humillante de su vida que involucraba lo que estaba dispuesta a hacer a fin de pagar por el cuidado de Charlie, Carlisle la sorprendió. Ella había mencionado un jefe de enfermeros y su invitación a cenar, pero sus lágrimas regresaron y necesitó de un momento de silencio antes de tratar de expresar la propuesta.

"Bella, cariño, no necesitas decir nada más," le dijo, sosteniendo sus helados dedos en una mano, mientras los frotaba vigorosamente con la otra.

Los ojos consternados de Bella miraron a los claros y compasivos del doctor. "Sé las cosas despreciables que se llevan a cabo en algunos establecimientos poco respetables, Isabella. Por favor, no hables más de eso."

Carlisle conocía muy bien las formas en que la gente hacía pagar a otros seres humanos a fin de conseguir lo que necesitan para sus familias. También había presenciado cómo se desvanecía la vida y el alma en el chico del cabello cobrizo detrás de la barra, cuando él le contó que le había prohibido la entrada a su establecimiento a la morena. Eso no había sido por nada, entendió Carlisle cuando ató los cabos sueltos. Su corazón se apretó por la agonía que sabía que ambos debieron haber sentido por esta cruel situación.

Bella agachó su cabeza en vergüenza y lloró en silencio por un momento.

"Shhh, dulce Isabella," le dijo. "Tus acciones muestran lo mucho que tu padre significa para ti, y respeto lo que la gente está dispuesta a hacer por amor. Lo entiendo, y comprendo lo que tu padre vive todos los días más de lo que nunca sabrás. Comparto su pena, su pérdida e insoportable dolor."

Bella lo miró otra vez.

"Fue por eso que me adoptaste, dulce niña, ¿no es así?"

Ella asintió.

Carlisle consideró sus opciones por un momento, pero tenía que hacerle una pregunta antes de tomar su decisión, a pesar de que estaba seguro de la respuesta.

"¿Lo amas?" Preguntó, señalando al gatito detrás de la barra.

"Su corazón es el mío," respondió.

"Sé que su corazón te pertenece, pero…"

"No, su corazón late dentro de mi pecho. De alguna forma, en algún momento, nuestros corazones se intercambiaron. El mío mora en su pecho y el suyo en el mío. Siento cada una de sus emociones como si fueran mías, y sé que él se siente de la misma forma por mí. ¿Cree que estoy loca? ¿Lo que digo tiene sentido?"

Los ojos de Carlisle ya estaban llorosos. "Sí," le susurró antes de besar su mano.

Bella sabía que lo que ella sentía era lo que Carlisle y su padre habían sentido por las mujeres con las que habían elegido compartir su viaje en esta tierra. Su pecho se apretó ante la pavorosa idea de que la vida de Edward terminara, y derramó otra lágrima por lo que su padre y Carlisle han pasado.

"Isabella, voy a hacerme cargo de tu padre. Tengo cuatro días libres, y eso me permitirá el tiempo para organizar la transferencia. Ya no tienes de qué preocuparte."

La oferta extremadamente generosa de Carlisle desencadenó otra ronda de lágrimas, pero esta vez estaban acompañadas de una sonrisa.

"Oh, por cierto, Isabella. No vuelvas a pensar en ese Michael. También me haré cargo de él sin vincularte de ninguna forma. Jamás volverá a usar su posición para asediar a mujeres en situaciones familiares desafortunadas. Confía en mí."

La tranquilidad con que Carlisle dijo esto hizo que Bella se diera cuenta de la influencia que el doctor tenía en la comunidad médica. Supo que Michael se arrepentiría de su enfermizo pasatiempo fuera de las horas de trabajo, y por fin sintió que podía dejar atrás este episodio de su vida—una vez que viera que Charlie había sido recolocado sin incidentes.

Edward no había esperado encontrar a Bella despierta y viendo la televisión cuando subió las escaleras a su departamento. Estaba acurrucada, mirando la pantalla plana, pero podía ver que no la estaba viendo. Sus patrones de pensamiento estaban desenfrenados y se proyectaban en su mente en rápida sucesión. Sus 'Gatitos Estremeciéndose' la habían dejado demasiado excitada para dormir, y cuando pensó en todo lo que había pasado en las últimas treinta y seis horas, no estaba sorprendido. Ayer en la tarde, estaba perdida para él y todavía atrapada con Michael. Ahora, era suya, y gracias a la generosidad de Carlisle Cullen, estaba por ver resueltos los problemas médicos de su padre.

La mente de Edward estaba igual de saturada, y a pesar de su amor por la mente de ella, necesitaba algo de paz después del caos en el bar. Los clientes habían sido incansables con su humor de gatitos y recuerdos de coños. Le quería poner a Jasper un ojo morado pero sabía que su represalia tomaría la forma de una camiseta igual de humillante.

Edward se derrumbó junto a ella, y se fusionaron en uno solo.

Silencio.

Perfecto—completo—silencio.

Cuando el estómago de Edward empezó a gruñir, metió al microondas dos muffins rellenos de chocolate hasta que su interior se convirtiera en una sustancia rica y líquida.

"Esta vez no compartes, ¿eh?"

"Nop," respondió él, al darle el segundo muffin en un plato. Edward había visto lo mucho que a Bella le gustaba que la alimentara y que le compartiera su comida, pero algunas cosas eran simplemente muy buenas para compartir.

"Edward, ¿por qué reaccionaste de la forma en que lo hiciste cuando te pregunté si podía subir a Carlisle aquí?" Le dijo, tratando de lamer el muffin derretido de su barbilla.

Él suspiró y lamió sus dedos. "Bella, no comprendes lo que Alice y yo hemos vivido durante toda nuestra vida."

"Pero, él es nuestro amigo."

"No puedo arriesgarme, Bella, nadie fuera de la familia sabe que vivo aquí, excepto Emmett y tú. Alice y yo estamos totalmente fuera de los registros," le dijo, su muffin olvidado en su regazo. "Nada está a nuestro nombre. No hay historiales de ninguno de nosotros en la ciudad."

"Pero, ¿cómo?"

"Jasper."

"Pero, ¿él es solo su novio?" Preguntó, conmocionada.

"No, pero no pueden casarse oficialmente, o habría un registro de Alice Masen. Tuvieron una ceremonia privada de compromiso hace años, y porque Jasper la ama tanto, puso todo a nombre de él. De acuerdo al Estado de Nueva York, él es el único propietario y un hombre soltero."

"Él te protege."

"Nos protege a ambos."

"¿No te preocupa que huya con tu dinero o algo así?"

Edward sonrió y volvió a su muffin. "Te olvidas del equipo al que se enfrenta."

Por supuesto, no podría hacerlo.

"Alice lo vería a un kilómetro de distancia, y yo puedo leer los pensamientos de J. Piensa con una mezcla de imágenes y palabras, y me tomó mucho tiempo ser capaz de leerlo correctamente. Procesa de una forma extraña sus pensamientos. Con el tiempo, también él aprendió cómo pensar de manera que pudiera leerlo mejor. En el bar, algunas veces es una buena forma de comunicación."

"¿Cuál es tu alcance?" Rara vez tenía oportunidad de hacerle preguntas sobre su habilidad, porque seguía siendo muy cauteloso, incluso con ella. Bella sabía que él temía que entre más supiera, más probable sería que lo dejara.

"El bar. Tú eres la única persona que he escuchado desde la calle. En ocasiones llego a captar la plataforma de carga en la parte de atrás."

Bella se comió el resto de su muffin, comenzando a lamer sus dedos pegajosos.

"Por eso es que este lugar es perfecto para mí. Los pisos de arriba están vacíos, de modo que durante el día, tengo completa paz. Por lo general puedo captar la mente de Jasper antes de escucharlo cuando llega por las tardes, pero aparte de eso, mi mente está a salvo aquí." Edward agarró la mano de Bella y chupó el resto del chocolate de sus dedos.

Dedos…

Boca…

Joder… ¡concéntrate, mujer!

"Una vez, escuché a unos chicos en la parte de atrás tratando de irrumpir. Uno de ellos, tenía tanto miedo que prácticamente me trasmitió lo que estaban haciendo por todo el vecindario. Creo que se cagó cuando salí por la puerta trasera, abanicando mi confiable bate de béisbol," dijo Edward, sonriendo con suficiencia.

"Esa es una gran área. ¿Cómo sobrellevaste la escuela?"

"No lo hice. Tres salones de clase eran demasiado para que una sola mente los procesara. Era debilitante en el mejor de los casos."

En las dos semanas que siguieron, Bella se volvió cada vez más consciente de Edward y el efecto que su mente tenía en él. Pasaban juntos cada hora del día, aparte de las que Bella estaba en el trabajo. Ella comenzó a perfeccionar sus pensamientos dirigidos hacia Edward y también se dio cuenta que él necesitaba un tiempo de silencio incluso cuando estaban juntos.

Bella había visto la prueba de cómo sus emociones se transferían a Edward a través de sus pensamientos. Cuando Bella estuvo estresada y nerviosa mientras Carlisle encontraba una vacante en una instalación adecuada para su padre, Edward no había podido quedarse quieto. Sintió su preocupación, y era más que empatía romántica por su novia. Ella comprendió que tenía que controlar mejor sus altas y bajas emocionales para no arrastrarlo con ella.

Lo positivo de su vínculo era que Bella también podía alterar sus cambios de humor. Podía distraer lo suficiente a Edward en los días que tenía sentimientos negativos y lo volvía a poner en un mejor estado de ánimo. Edward tenía demonios y días oscuros, y no estaba acostumbrado a que otro ser humano le prestara tanta atención y que lo notara. Alice tenía su propia vida con Jasper, y Edward por lo general solo la veía las noches que trabajaba en el bar. La mayor parte de la semana, la pasaba solo, atrincherado en el tranquilo capullo de su departamento, hasta que llegó Bella.

Bella podía animarlo o calmarlo relativamente fácil sin razón. Aunque Edward era terco, o tal vez simplemente arraigado a sus costumbres después de tantos años de estar solo, sospechaba Bella. Normalmente solo se resistía a sus vibras positivas si pensaba que su humor era justificado, y las locas imágenes de Bella para reanimarlo tenía poco efecto.

La mejor parte de Bella era su habilidad de provocarlo con ideas eróticas. El sexo con Edward estaba en un plano diferente a todo lo demás. Él era la llave que desataba su deseo. Antes de Edward, Bella nunca había pensado en sí misma como una persona demasiado sexual o deseosa, pero ahora, sabía que su compatibilidad sexual la había liberado y permitido que su sexualidad se desarrollara. Con él, nunca tenía que contenerse. Bella quería a Edward de todas las formas, todos los días, y él siempre estaba ansioso por complacerla.

Entre más noches pasaba Bella sentada en la barra, más difícil era para ella el sorprender a Edward. Jasper se sintió complacido por ello cuando una tarde hizo un recuento de todos los destrozos relacionados con Bella. Nada entretenía más a Bella que tratar de tomar a Edward desprevenido cuando estaba atendiendo la barra. Emitía alarmantes imágenes de otros clientes, o de Edward y ella en posiciones y lugares comprometedores provocando que perdiera la concentración y a menudo dejaba caer lo que sea que estuviera sosteniendo.

A medida que perfeccionaban su conexión, Edward le había pedido que le hablara directamente a él. Bella siempre había hablado de Edward en su mente en lugar de a él. A él le tomó siglos el descifrar por qué algunas veces sentía sus mensajes más personales que otros, pero ahora sabían la razón. Edward dijo que el cambio en su imagen mental era sutil, pero siempre se sentía más cerca de ella cuando pensaba directamente.

¿Puede ver esto?

Lo siento…

¿Puedes ver esto?

El sábado justo antes del mediodía, Bella estaba sentada en el rincón de lectura—como llamó cariñosamente al espacioso alféizar—viéndose algo mojada y practicando su técnica. Su cabello estaba un poco mojado y había manchas de agua en su camiseta. Le fascinaba cómo algunas personas pensaban en palabras en lugar de imágenes. Si podía dominar eso, entonces aún podía pensar sin molestar constantemente a Edward. Por supuesto, la forma más fácil para ella de pensar sin que él lo viera era mientras se tocaban, pero eso a menudo no era práctico, sobre todo en el bar.

Bella no estaba tratando de ocultar sus pensamientos. Solo quería que Edward fuera capaz de tener algo de paz en los días en que su parloteo mental estaba demasiado excitado.

Edward la observaba sentado desde su cama. Apuntó y abrió fuego en respuesta a su pregunta mental. Bella soltó una risita al mismo tiempo que limpiaba el agua de su rostro. Para darle a Bella un incentivo para "pensar en silencio", Edward había sacado un viejo regalo de Emmett—un Super Soaker (2) jumbo.

Durante sus sesiones de práctica, cada vez que Bella le enviaba una imagen mental, la rociaba de agua. Edward solo había estado de acuerdo con esto porque era muy importante para Bella. Odiaba la idea de que aprendiera a dejarlo fuera a voluntad, pero estuvo de acuerdo con que en ocasiones, realmente no deseaba ver todas las cosas "de chicas" que circulaban en su mente. Después del tiempo que habían pasado juntos en las últimas dos semanas, era absoluta e irrevocablemente adicto a su mente. Hizo que le prometiera que usaría estas técnicas de control con moderación, aun cuando dudaba de su habilidad para dominarlas.

Él le sonrió.

"No puedo decirte cómo lo hacen las personas, pero sigues dibujando una imagen en tu mente. Solo piensa en palabras," le sugirió, revisando el nivel de agua en su enorme arma.

"Está bien. Hazme una pregunta, e intentaré pensar la respuesta en palabras."

"¿Quién es el hombre más sexy que existe?"

Edward…

Masen…

Edward no pudo rociar a Bella por su intento fallido porque estaba demasiado ocupado tratando de evitar caerse de la cama. Rodó en ella, agarrando su estómago, riéndose tanto que sus ojos comenzaron a ponerse llorosos.

Bella frunció el ceño, cruzando los brazos sobre su pecho mientras veía su ataque de risa, preguntándose exactamente qué lo había puesto así.

Después de un minuto, Edward se calmó, con una enorme sonrisa pintada en su rostro ligeramente rosado.

"Um, lo siento," le dijo, limpiando sus ojos.

"¿Qué? Entiendo por tu reacción que fallé, pero no me disparaste."

Edward se le quedó mirando, mordiendo su labio para prevenir que se riera una vez más de ella.

"Oh, B, mi dulce chica."

"¿Bueno?"

"Bueno, me alegra que pienses que soy el hombre más sexy que existe," añadió.

"¿Qué es tan gracioso, Masen?"

Edward no pude evitar reírse de nuevo, cuando le describió a Bella lo que había visto. En su intento por pensar en palabras, había creado una enorme burbuja de pensamiento como las de las historietas, y en el tipo de letra de diario la palabra "Edward" apareció clara como el agua por un segundo. Luego la burbuja se despejó cuando el texto en negro se desvaneció solo para ser remplazado con "Masen" con letras grandes en negrita. Bella estaba pensando en palabras, pero ahora Edward podía leer literalmente su mente. Fue la cosa más linda y graciosa que jamás había visto, y acompañada de su expresión de concentración, no había sido capaz de controlar su arrebato.

"¿Puedes ver las palabras?" Ella le preguntó, sorprendida.

"Sip." Le dijo riéndose entre dientes. "Times New Roman tamaño 72 en negrita, creo."

"Eso no es gracioso."

"Esa mierda es divertidísima."

Bella frunció el ceño.

Eres…

Un…

Cretino…

Cuando la tercera palabra llenó su burbuja de palabras flotante, Edward se rio otra vez a carcajadas, pero esta vez abrió fuego, sin mostrar compasión y la empapó por completo. Bella agitó sus manos por todos lados, tratando de bloquear el chorro de agua con sus manos. Levantándose, se arrojó encima de él, tratando de arrebatarle el arma de agua. Edward cedió rápidamente la posesión del artefacto porque estando tan cerca, Bella no tenía oportunidad de ganarle. La agarró, dándole la vuelta de manera que quedara debajo de él y mejor la atacó con su hambrienta boca.

Bella sabía que si se quedaban en la cama, los besos podían conducir a mucho más, y ella quería visitar a Charlie. Levantarse fue una lucha, pero finalmente él la soltó bajo la premisa de tener que secar su cabello húmedo.

Oh, olvidaba que Em y Rose quieren que cenemos con ellos.

Bueno… tal vez Rose no… pero…

Es tan terca.

Estaba en el baño consiguiendo una toalla cuando pensó en su mensaje para él.

"Oh, Dios. ¿Por qué haces eso?" Preguntó Edward. Bella salió corriendo del baño. Estaba preocupada por lo que le había proyectado.

Edward tenía su rostro arrugado en una expresión de asco.

"¿Qué?" Le preguntó ella, caminando de regreso a la cama.

"Pensar en Emmett así. Me pone nervioso."

"¿Eh?"

"Imagina a Emmett en tu mente, y concéntrate en él. Concéntrate en lo que ves."

Bella hizo lo que le indicó, pero no podía entender qué le estaba molestando de la imagen. Esa era la forma en que siempre imaginaba a Emmett. Miró a Edward sin entender.

"¿Qué lleva puesto?" La instó a responder.

Bella levantó la vista pensativa, obviamente viendo una vez más su propia imagen mental, y luego se sonrojó.

"¡Oh!"

"Exacto. ¿Crees que podrías ponerle una camiseta?" Edward no estaba enojado, pero la imagen de su amigo sin camisa no era lo que encontraba repulsivo.

"Además, ¿por qué parece que su pecho está hecho de filete de costilla?"

"¿Qué?"

"Bella, míralo de cerca. O sea, es tu imagen mental." Edward estaba fascinando de que él viera mejor que ella sus imágenes mentales. Tal vez era una parte de su subconsciente mostrándole lo que pensaba realmente en el fondo.

Bella sonrió con timidez. "Um, es porque mi apodo para él es montaña de carne."

Bella había hecho que el pecho de Emmett se viera como un boceto de un libro de biología—el pecho humano completo con gigantes músculos y tendones, pero sin la piel. Era lo que había visualizado la primera vez que habló con el enorme portero y no se había dado cuenta que cada vez que pensaba en él, eso era la lo que imaginaba.

Edward sacudió su cabeza. "¿Sabes? La primera vez que te vi pensando en Em en el bar, creí que estabas loca con tendencias caníbales."

Bella pensó de nuevo en Em, pero esta vez, estaba completamente vestido y no se veía como un filete.

"Gracias," le dijo Edward. "Em, como el hombre Michelin—puedo soportarlo. Montaña de carne—no mucho."

"Prométeme que siempre me dirás si mis pensamientos te molestan," le dijo ella con seriedad.

Edward se rodó sobre su costado y palmeó el colchón. Si iba a tener esta conversación, entonces necesitaba tocarla para hacerlo. No le había contado todo de su pasado, y tarde o temprano iba a salir a la luz. Sentía que había sido deshonesto con ella desde que volvieron a estar juntos al no decirle todo. Él conocía todos los oscuros secretos de ella, así que era el momento que ella conociera los suyos.

"Nena, estás muy equivocada. Soy yo quién voy a molestarte. Un día, me despertaré y te habrás ido porque soy demasiado frustrante para que lidies conmigo."

Bella se acostó a su lado, asegurándose de que no hubiera un centímetro de distancia entre ellos. Antes de que pudiera reprocharle su declaración, él continuó al mismo tiempo que deslizaba sus dedos hacia arriba y hacia abajo por la suave piel de su brazo repetidamente. Sus pies desnudos habían atrapado los de ella.

"B, no puedes cambiar la forma en que piensas para adaptarte a mí. Quiero decir, sé que acabo de pedírtelo sobre Em, pero esas son solo cosas graciosas. Sin embargo, a largo plazo, tienes que ser tú o no funcionaremos."

"Edward…"

"Déjame terminar, por favor. No quiero que sientas resentimiento por mí. Necesitas tu privacidad, y no sé cómo dártela. No puedo desconectar esto como Alice. Puedo elegir ignorar lo que veo, pero no puedo evitar verlo."

"Edward, me encanta que entres a mi mente."

Edward frunció el ceño. "No comprendes las consecuencias. Solo has visto el lado positivo, pero créeme cuando te digo que es un cáncer. E, igual que el cáncer, se extiende. Desearía poder desconectarlo."

"Estás equivocado. He visto el lado malo. Te enteraste de Michael, y por poco te pierdo. Nunca había estado tan avergonzada en toda mi vida. Jamás quiero volverme a sentir de esa forma, pero lo que no puedes ver es que en general puedes hacer el bien. Salvaste a esa chica esa noche," le recordó.

"Tuve suerte. Todavía no puedo creer que ese tipo solo se fuera sin dar pelea. Las cosas no siempre terminan así, B. Créeme," le dijo.

Edward se veía muy perdido y triste. Bella podía adivinar que estaba pensando en su pasado. Quitó el cabello de sus ojos y pasó sus dedos por su mejilla hasta que él la vio a los ojos.

"B, necesito contarte sobre mis padres," le dijo con voz baja.

Ante la mención de sus padres, Bella podía sentir que empezaba a enfurecerse. Todo lo que sabía de ellos era que nunca lo hicieron sentir amado, y por eso, estaba resentida con ellos.

Edward tenía otra vez esa apariencia de caballo asustado, como si fuera a salir corriendo en lugar de contarle sobre su pasado.

"Está bien," le dijo ella. Bella puso su cabeza contra su pecho y se quedó completamente quieta. Esperó.

"Como sabes, nuestras habilidades asustaron a mi madre." La voz de Edward tenía una nota de fría indiferencia. "Después de lo que pasó con ese doctor, pasó de asustada a totalmente petrificada. Varias veces la vi debatirse entre entregarnos o no a ellos. Lo único que le detenía era que no sabía a quién llamar. Si llamas a cuerpos gubernamentales diciendo que tus hijos tienen poderes especiales, terminarás en una celda acolchonada."

Bella mordió su labio para evitar interrumpirlo y decirle a Edward lo que pensaba de su madre.

"Mi padre se negaba a creernos, aunque mudó la familia de ciudad en ciudad. Lo hizo por mi madre pero se hartó de su comportamiento necesitado y neurótico. La última mudanza fue la gota que derramó el vaso. Tenía suficiente de nosotros y de ella. No era una persona muy afectuosa, y el que fuéramos como éramos solo se sumaba a la inconveniencia de la paternidad para él."

Edward se rodó sobre su espalda y lejos de Bella. Se quedó mirando al techo alto, antes de tenderle su mano a ella.

"De verdad no quiero ver esta mierda en tu preciosa mente."

Entrelazaron sus dedos, y él besó su mano antes de continuar.

Edward le explicó cómo su padre se había hecho cada más intolerante a la paranoia de su madre. Quería una salida. Empezó una serie de aventuras, y una tarde, su madre vino a casa para encontrar a su esposo en la cama con su amante. Edward había leído en la mente de su padre que quería que lo atraparan a propósito. Edward no sabía cuándo sucedería, pero sabía que se acercaba. Su padre quería que su madre lo encontrara, de modo que decidiera irse. Edward lo sabía. Era demasiada información para un chico adolescente, que estaba luchando por sobrevivir al instituto.

Él había intentado reconfortar a su madre después de lo que sucedió, pero ella desquitó su sufrimiento con él y con Alice. Los acusó de saber y ocultar la información para ayudar a su padre. Sintió como si todos ellos quisieran deshacerse de ella, pero nada de lo que Edward y Alice pudieran decir la haría cambiar de opinión.

"Ella tenía razón." Dijo con un suspiro. "Yo sabía, pero no pude decírselo. Ella evitaba a toda costa estar a solas con nosotros, y no podía precisamente decirle frente a nuestro padre. ¿Ves? No podía ganar. Me odiaría de cualquier forma."

"¿Qué sucedió?"

"Decidí no leer su mente. Ella seguía pensando 'Todos ellos se arrepentirán'. No quería saber lo que eso significaba, así que dormí en mi coche por dos días. No podía soportar el odio que sentía por todos nosotros. Fui un cobarde, Bella."

"No. No digas eso. Ella te puso en una posición en la que, jamás, ningún padre debería de poner a su hijo."

"B, ella se suicidó. Hui para enterrar mi cabeza en la arena, y ella se suicidó."

"Oh, Edward. Lo siento tanto."

"Tomó la decisión en el último minuto. Alice estaba en clases en nuestra universidad local cuando lo vio. Me llamó por teléfono, pero cuando los dos llegamos a casa, era demasiado tarde. Ya lo había hecho."

Bella quiso preguntarle cómo pero pensó que era demasiado personal.

Pobre Edward.

Mi pobre chico destrozado…

"Yo llegué primero," le dijo, pasando saliva. "Se disparó en nuestra sala."

Bella jadeó. Estaba agradecida que Edward estuviera sosteniendo su mano porque las imágenes mentales que saturaron su mente eran horripilantes y perturbadoras. Edward ya había visto la imagen real y no necesitaba también su versión en tecnicolor.

"Así que, ¿ves? Maldito soy si lo hago, y maldito si no. Leo mentes y cosas terribles pasan. No las leo y cosas aún peores pasan. Maldita sea, nunca puedo ganar. Algunos días eso me vuelve loco, Bella. Jodidamente loco."

Edward sonaba desesperado. Bella podía imaginar que había pasado cada año desde entonces, arrepintiéndose de su decisión de no leer la mente de su madre, después de que ella descubrió a su padre con otra mujer. Bella no podía evitar ver lo injusta que había sido la vida con Edward y Alice. La persona que se supone que los amaría incondicionalmente odiaba tanto sus dones que los usó contra ellos de la peor forma posible. Los dejó llenos de culpa, y en el caso de Edward, odio a sí mismo, por algo que no pudieron evitar.

Bella se preguntó sobre la regla número tres.

Solo ser…

Edward se había resistido a ser él mismo toda su vida. Se dio cuenta que él era la razón para esa regla porque no podía ser él mismo. Diariamente tenía una lucha contra ser él mismo. Bella iba a hacer que viera lo bueno de ser Edward Masen. Sabía que sería un largo camino, pero era uno que estaba preparada a recorrer.

"¿Qué pasó entonces?"

"Alice y yo no queríamos que la policía nos encontrara. Empacamos nuestros coches y nos fuimos ese día. Dejé toda esa mierda para que mi padre lidiara con ella. Maldición, simplemente me fui y dejé a mi madre muerta en el suelo."

Bella trató de poner a Edward en sus brazos, pero se resistió. No quería consuelo. En su opinión, no se lo merecía.

"Así que, ¿ves lo malo que soy para ti? Ni siquiera enterré a mi propia madre."

"Edward, hiciste lo que tuviste que hacer. Si no te hubieras ido, y te hubieran encontrado, las mudanzas de tu familia hubieran sido en vano. Todo lo que llevó a que ella sintiera que tenía que quitarse la vida hubiera sido en vano. Hiciste lo que tenías que hacer."

"Aun así, eso no me hace un hombre. Me asusta pensar en perderte a ti también."

"No voy a ir a ninguna parte."

"Todos me dejan siempre. Simplemente es lo que sucede," dijo en voz baja. "Es solo que no creo que vaya a soportar el perderte a ti también."

Bella no sabía cómo darle consuelo a Edward. Tenía problemas para comprender el daño que sus padres le habían hecho. En lugar de enseñarle a amar, solo le mostraron el lado cruel y duro del mundo. No es de extrañar que no tuviera fe en la humanidad. La parte que más le dolía a Bella era que Edward había nacido para cuidar de otros. Tenía un alma amable y gentil, y pudo haber tenido una infancia muy feliz si lo hubiesen apoyado. No quería usar su don solo para su beneficio como muchos otros hubieran hecho.

Bella amaba lo considerado y atento que Edward era con ella. Siempre se aseguraba de cuidar de ella, y no solo porque supiera lo que quería, sino porque era su instinto natural. Bella estaba determinada a mostrarle que existía una parte más brillante de la vida, y que era posible que Edward fuera amado, feliz y estuviera a salvo.

Sábado por la noche era la noche más ocupada en SER. Bella sabía que parecería que nunca tendría fin si Edward la empezaba sintiéndose melancólico. Bella sabía que este era uno de los momentos en que Edward la necesitaba, y quería protegerlo.

"Oye, ¿por qué no tomamos una siesta? Luego puedes abrir, mientras voy a visitar a mi papá."

Edward estaba esperando que Bella se levantara y se fuera. Seguramente esta nueva información sería la cereza del pastel. Bella nunca habría abandonado a sus padres como él lo hizo. Estaba sorprendido cuando en vez de eso se ofreció a quedarse con él.

"¿Estás segura? No hay problema si vamos a ver a Charlie." Su voz seguía siendo un poco más fuerte que un susurro, su confianza perdida con sus recuerdos.

"Lo sé, pero preferiría pasar un poco más de tiempo contigo a solas. Iré a ver a mi padre más tarde y traeré un Reuben (3) antes de que se vuelva una locura."

Edward aceptó la oferta de Bella al dejar un beso en su sien y envolviéndola con su cuerpo. La noche anterior, habían estado muy absortos el uno en el otro como para dormir mucho. Bella se relajó contra su pecho y se quedó dormida en minutos. Besando su cabello, él le susurró, "Sé mi armadura. ¿Por favor?"

No mucho tiempo después, él también sucumbió al sueño cuando la fatiga mental y su preocupación por estar solo—cuando por primera vez en su vida no quería estarlo—fue demasiado para su cerebro.

Las nuevas instalaciones a las que Carlisle había mudado a Charlie eran espectaculares. Bella no podía llamarla una casa de retiro porque lo sentía más como un elegante hotel que un hospital.

La gran diferencia para Bella fue que no olía como a desinfectante. Su habitación era igual que la de un hotel, hasta la lujosa alfombra y la cama matrimonial. Charlie también parecía estar mucho más tranquilo aquí. La proporción de pacientes al personal era mucho más baja, de modo que siempre había alguien con su padre cada vez que llegaba—enfermeras, psiquiatras, fisioterapeutas, consejeros o voluntarios que charlaban y jugaban cartas con él. La estimulación mental parecía ser su plan.

Bella odiaba pensar cuánto exactamente le estaba costando a Carlisle este nivel de cuidados. No le había dicho y solo le permitiría a Bella pagara lo que había estado pagando anteriormente. Carlisle había querido cubrir todos los gastos, pero Bella insistió en al menos pagar algo de la cuenta. Se habían necesitado muchas discusiones de su parte, hasta que al fin él accedió a dejarla contribuir. Carlisle admiraba su tenaz independencia y pensó que si hubiese sido bendecido con hijos, entonces hubiese querido una hija igual a Isabella.

La enfermera de guardia saludó a Bella de camino a la habitación de Charlie y le informó que en las dos semanas que Charlie había estado con ellos, solo había tenido cinco días como su álter ego geriátrico. Bella sabía que su padre había mejorado mucho pero se preguntaba si todo el día estaba bien mentalmente o si su presencia ayudaba a volverlo a la realidad durante sus visitas. Era un alivio escuchar que la mayoría de los días había sido él mismo.

Cuando Bella entró a la habitación de su padre, quedó gratamente sorprendida de ver a Carlisle sentado junto a él en el sofá de cuero. Carlisle se puso de pie y se despidió, agitando su mano antes de llevar a Bella de vuelta al pasillo.

"No esperaba verlo aquí."

"Espero que no te importe, Isabella. He estado hablando con Charlie desde que lo trasladaron."

"Por supuesto que no. Es solo que no quiero causarle más inconvenientes."

"No es ningún inconveniente. De hecho, creo que hablar con tu padre me está sanando tanto como a él. Somos un par de viejos y tontos enamorados," dijo con una carcajada. "Pero, quería informarte lo bien que está progresando. Todos sus médicos están muy complacidos."

Bella abrazó a Carlisle. Su gratitud hacia su nuevo amigo no tenía límites. Siempre estaría en deuda con él.

Bella esperaba en la línea que se movía velozmente afuera de SER. Siendo las primeras horas de la noche, no le tomó mucho tiempo llegar al frente de la línea.

Emmett le rodó los ojos cuando la vio esperando.

"¿Cuántas veces tengo que decirte que no tienes que esperar, pequeña B?" Dijo Em, sonando frustrado.

Bella se encogió de hombros. Sentía que era irrespetuoso el adelantarse a otros que estaban esperando y solo le gustaba entrar por atrás cuando estaba con Edward.

"Si 'Pepe dolor en el trasero Le Pew' allá adentro se entera que te estoy haciendo esperar, soy un hombre muerto."

"No te preocupes, Taz, yo te protegeré," le respondió.

Como si el Demonio de Tasmania necesitara protección alguna vez.

"No lo olvides, niña," le dijo.

De repente, Bella rodeó la cintura de Emmett con sus brazos y lo abrazó con fuerza.

"Oye, ¿eso por qué fue?" Le preguntó, palmeando su hombro.

"Por perdonar a Pepe. Rose no lo ha hecho todavía. Él me dijo que anoche te quedaste y te tomaste una cerveza con él."

"Ah, nunca he podido permanecer mucho tiempo enojado. Y, si tú lo perdonaste por lo que sea que hizo, entonces sería muy duro de mi parte que yo no lo hiciera. Sé que él tiene una lucha con sus demonios, y tú se lo haces más fácil," Em le dijo sinceramente. "Para que lo sepas, nunca lo había visto tan calmado como lo ha estado desde que regresaste. Sabes que casi me mata el no dejarte pasar esa noche."

Bella negó. "¡Em!" Dijo en su mejor tono de mamá enojada. "Ya hablamos esto. Nunca estuve enojada contigo. Sé que solo estabas haciendo lo que tu jefe te ordenó."

"Pero…"

"Pero nada. Fin de la historia."

"Desearía que Rosie lo viera de esa forma," le dijo con tristeza. Bella sabía que Rose había regresado pocas veces a SER desde que a Bella se le había prohibido la entrada. La decisión de su amiga había llevado a que apenas si viera a su novio debido a las horas que trabajaba y eso había provocado que subiera su perra-metro.

Bella rodó los ojos. "Y que lo digas. Sigue enojada conmigo porque no le he dado ningún detalle. Tal vez siga sin hablarle a Pepe, pero al menos ya no quiere castrarlo. No puede negar lo feliz que me ha visto."

Em cubrió instintivamente sus joyas de la corona y se estremeció al escuchar las palabras de Bella.

"Recuérdame nunca hacerla enojar."

Bella sacudió su cabeza y le rodó de nuevo los ojos al adorable portero. "¡Como si eso fuera a pasar! Taz, eres demasiado dulce como para que alguna vez la hagas enojar tanto."

Em sonrió y la hizo pasar a la concurrida noche de sábado en el bar.

Desde que Bella y Edward se habían convertido en pareja oficial, Edward había dejado un banco permanentemente justo adentro de la barra. Siempre que Bella se presentaba para visitarlo, ella simplemente agarraba el banco y se ponía cómoda en ese extremo de la barra. Estar sentada tan cerca le permitía "Ver a Edward"—su nuevo pasatiempo favorito—y si hacía preguntas cuya respuesta era sí o no en su mente, podían conversar—o algo así.

Los chicos traían camisetas rojas con grandes personajes en color de los Looney Tunes en sus pechos. Jasper tenía a Speedy Gonzales y Edward tenía a Pepe Le Pew. Bella miró alrededor y vio a un hombre en sus treintas usando una camiseta de Marvin. Se preguntó cómo elegía Em al cliente de la noche. No parecía hacer discriminación entre hombres y mujeres—muy al estilo Emmett.

También se preguntó sobre el mensaje que Edward podría estarle enviando.

Pepe es un zorrillo loco de amor…

Me pregunto si…

Vacío…

Después de enterarse de las cosas horribles por las que sus padres lo habían hecho pasar, Bella no culpaba a Edward si nunca decía esas dos palabras que ella había estado considerando decirle últimamente. Tal vez este era su mensaje para ella. Lo observó con una sonrisa contenta en su rostro al mismo tiempo que un cálido resplandor se instalaba dentro de su pecho.

Más tarde esa noche, Alice se detuvo junto a ella de camino a la cocina. Le dio a Bella un abrazo rápido por los hombros.

"Deberías decirle, ¿sabes?"

"Estás hablando en acertijos de nuevo, Oráculo," le dijo.

"Lo siento," respondió Alice. "Cómo te sientes. Díselo."

Bella se atragantó con su delicioso cóctel. Palmeando su espalda, Alice continuó.

"Esa camiseta de Pepe es su forma de decirlo. Es difícil para él, pero ese es un gran paso, créeme," le dijo con seriedad. "Piénsalo."

"Pensarlo es lo último que voy a hacer. Eso tiene que decirse."

Alice le dio una sonrisa brillante como solo una hermana orgullosa lo haría. "Oh, me alegra tanto que te haya encontrado."

Antes de que Bella pudiera responder, el rostro de Alice quedó inexpresivo. Esta era solo la segunda vez que Bella presenciaba cómo Alice "recibía" información.

¡Edward, mira a Alice!

"Oh, Dios mío," susurró Alice, viéndose pálida. Bella vio que los hermanos se miraron a los ojos y supo que Alice se estaba comunicando con su hermano. Ella le transmitió la aterradora imagen de la decisión que había visto. Edward dejó caer la botella de vodka que estaba en sus manos, dejando que se hiciera pedazos en el suelo. Al instante, agarró el bate de béisbol debajo de la barra y corrió hacia la puerta principal. Varios clientes se quedaron algo sorprendidos. Jasper estuvo a un lado de Alice en una milésima de segundo, y las palabras de ella hicieron que su mundo y el de Bella se detuvieran.

"Llama al 911," exclamó. "Es Emmett. Lo acaban de apuñalar."


(1) Drag queen o drag-queen es un término que describe a un hombre que se viste y actúa como lo que se conoce como estereotipos de una mujer de rasgos exagerados, con una intención primordialmente histriónica que se burla de las nociones tradicionales de la identidad de género y los roles de género.

(2) Super Soaker – Pistola de juguete que lanza chorros de agua.

(3) El Reuben o también denominado Reuben sandwich es un sándwich a la plancha elaborado con corned beef, chucrut, queso suizo, y Russian dressing. Servido generalmente con pan de centeno aunque tradicionalmente se ha empleado el pan pumpernickel.


*Se esconde detrás de Foxxy* Recuerden que es ella quién lo dejó así. Imagino que todas están muy enojadas y preocupadas por nuestro querido Emmett, así que, ¿qué tan rápido quieren el siguiente capítulo? Lo dejo en sus manos. Ya saben lo que tienen que hacer, solo díganme lo que les pareció el capítulo en un review, lo que les gustó. Si les gustó ese momento gracioso entre Bella y Edward, y más pronto sabremos lo que pasó con Emmett.

Gracias a quienes dejaron su review la semana pasada: zujeyane, cary, Antonia, Marttha Cullen Dollanganger, Prisgpe, YessyVL13, rosy canul, labluegirl94, Gabriela Cullen, becky grandchester, lagie, Inma, Wawis Cullen, kitty, Roxy Sanchez, Mony Grey, blankitapia, Bertlin, xelatwi, PEYCI CULLEN, EmmaBe, paosierra, Manligrez, freedom2604, Merce, patymdn, Shikara65, Lunita Black27, Diablillo07, Kdaniela, glow0718, Yoliki, lizdayanna, florecitacullen1, ginnicullenswan, angelabarmtz, Mafer, Ericastelo, Sully YM, Hanna D.L, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, tulgarita, Rosibel y algunos anónimos. Saludos y nos leemos, ¿cuándo? Ustedes deciden ;)