The Healer

Capítulo 13

Es extraño como sus respiraciones se combinan en el momento en el que Minato la arrastra cuidadosamente adentro de su piso, tomándola por uno de sus antebrazos y sosteniendo firmemente su mano sobre su propio pecho desnudo. (Cosa que sucedió cuando en un momento de desesperación Sakura recurrió a hundir sus uñas sobre la tela delgada de su camisa interior y desgarro inconscientemente un poco de esta. Logrando de la misma manera, encajar temerosamente sus dedos helados justo sobre la sombra de su corazón. Algo que debería haberle dado algún tipo de advertencia sobre lo que ella estaba por decir.)

Minato inhaló angustiadamente, en un acto de desesperación para callar todas las incesantes dudas que le estaban atacando por los costados y ser capaz de concentrarse solamente en la shinobi que tenía frente a él. "Sakura." Su pecho se contorsionó en cuanto le llamó y sus bonitos ojos verdes esmeralda se fijaron solamente en los suyos. Minato quiso sentirse avergonzado por tan solo tener los ojos azules, y no ser capaz de hacerlo brillar con tanto fuego como la Haruno podía hacerlo.

"Lo siento tanto, Minato."

El Yondaime luchó contra el terremoto que tenía dentro de las venas. Con un intento débil de calmarla a ella y a sí mismo, coloco su barbilla sobre la mano friolenta de la muchacha. "Shhh." Exhaló en un hilo de voz. Controló sus respiraciones durante un par de minutos, hasta que la calidez de los dedos que se encontraban sobre su piel regresó. "¿Sakura?"

"¿Si?" Minato era cualquier cosa menos alguien que no entendiera lo que estaba ocurriendo. Al unir cada una de las piezas de lo que su acompañante pelirosa le había dicho durante el transcurso de su tiempo en la aldea de la que él era Hokage. Si Naruto tenia mas de un par de similitudes con Minato y el rostro de Sakura estaba asi de palido, entonces el estaba en lo correcto.

"¿Lo amas?" Cuestionó en el mismo tono de voz apagado. Silenciosamente animándola a decir lo correcto, para poder dejar de preguntarse qué tan crueles podrían haber sido las acciones de Sakura en el futuro de su propia aldea. Quizás ni siquiera era una ninja de Konoha, y le había creído ciegamente al potencial de un solo ninja del clan Yamanaka. Quizás ella no fuese más que una mentirosa, de sangre corrupta, que se había colado dentro de su aldea en momentos de guerra…

Hubo cierta chispa de incredulidad en la manera que los labios pálidos de la muchacha se alzaron de un solo lado en un diminuto tic. "Por supuesto que amo a Naruto. Él es mi amigo, Minato." El rubio sonrió con familiaridad ante la indignación flameante de la shinobi, se inclinó un poco más, para acercar su cuerpo al de la pelirosa y soltó una diminuta carcajada.

"Entonces no tienes nada porqué disculparte, si puedes hacer algo para cambiar lo que sea que vaya a pasar, entonces lo harás…" susurró. "Si por alguna extraña razón del destino, no puedes hacer absolutamente nada…Yo te perdonó, Kushina seguro te perdonara en cuanto le des una sonrisa, Kakashi estoy cien por ciento seguro de que lo hará, Rin quizás necesite un poco más que buenas intenciones, pero todo estará bien, Sakura. Porque amas a Naruto."

El Yondaime escuchó como en un arrebato de inseguridad, la pelirosa suspiro su nombre. "Minato…" Sus dedos soltaron la piel de masculina de Minato, y se entrelazaron entre los que se encontraban protegiéndole del frio. Encontrando una fuerza descomunal dentro de sí misma, la shinobi apretó su agarre y le confesó una verdad al rubio "Naruto es un gran ninja, es un gran héroe y estoy segura de que algun día será un Hokage como tú."

"¿Humm? ¿De verdad? Pero más importante..." Musitó. "¿Su cabello es rojo o ha sacado mis malos genes?"

"Temo decirte que han sido los malos genes de Minato Namikaze los que han predominado en su rostro." Habló seriamente, como un doctor que expresa malas noticias y Minato dramatizó un sollozo falso.

"No me digas, ¿grita ttebayo cada vez que respira?" Preguntó fingiendo algo de horror, chocando su frente con la de Sakura, como si buscara borrar la imagen de un pequeño niño rubio gritando de su cabeza. La pelirosa dio una tenue expresión de diversión.

"No solo eso…también acaba con cinco platos de Ichirakus en una inhalación." Se burló, siendo llevada instantáneamente a varios recuerdos de la infancia en el que aquellos actos de barbarismo le habían parecido asquerosos. "Además…" Negó brevemente, impidiéndose a sí misma continuar hablando. No podía contarle todo, porque si lo hacía, entonces quizás si acabaría de romper su línea de tiempo. Y no podía arriesgarse a que el héroe de la aldea, terminara sin serlo. (O más bien que Naruto ni siquiera fuese Naruto.)

Minato le salvó de otra disculpa con una sonrisa de ladeada y otro golpeteo juguetón. "Supongo que ya lo veré yo mismo, ¿no?"

Al segundo en el que las palabras y su verdadero significado se pasaron por la cabeza de la pelirosa, ella se vio a si misma acercándose peligrosamente a su Hokage. Sakura se prensó al cuerpo cálido del rubio, hundiendo su rostro en su cuello y obligando al rubio a que hiciese lo mismo. En un gesto inadecuadamente familiar. Que a cualquiera le hubiese parecido lo suficientemente íntimo como para preguntarse sobre su relación.

Pero estaba bien, porque todo lo que representaba Minato en aquel momento era suave. Y aquella no era una razón coherente por la que debería estar todo a la perfección, pero Sakura sentía que de alguna forma era la única que realmente importaba.

"¿Debería preocuparme?"

"No tienes idea."

Por un par de meses más, después de que se les informara a todos y a cada uno de los habitantes de Konoha que Kushina Uzumaki se encontraba embarazada del Yondaime –y que seguían estando solamente comprometidos- Sakura y Minato se tambalearon vacilantes en la presencia del otro. Como si acabaran de entrar a un territorio desconocido en el que podían simplemente mirarse a los ojos y saber todo lo que se encontraban pensando.

Algo que para cualquier ninja era extremadamente inconveniente. Por lo que después de una sesión incomoda de té de menta con dumplings, ambos habían decidido continuar con aquel extraño pacto de silencio y evasión hasta que llegase el día del nacimiento de Naruto. Como si solamente el inicio de una guerra interna pudiese llevarlos a tener una conversación medianamente humana.

Además, Tsunade le informaba constantemente sobre los justus, sellos y herramientas que el Hokage se encontraba buscando para poder realizar una salida fácil de este periodo histórico inconveniente para Sakura. Así que la pelirosa no tenía porque estar a menos de trescientos metros de Minato.

Y todo parecía estar yendo de acuerdo al plan, excepto que Inoichi decidió que era buen momento para proponérsele a su bonita novia secreta, organizar una boda inmensa e invitar a cada una de las personas que conocía. (Minato acepto sin pensárselo, ganándose un golpe de Kushina y obligando a Sakura a acompañarle a la boda.)

Cosa que los llevó a ambos a caminar del brazo del otro, a altas horas de la madrugada en un silencio estático, justo después de pasar momentos incomodos en una fiesta con muchos desconocidos para Sakura y el trio Ino-Shika-Cho. "Aun no entiendo porque accediste."

Minato le miro de reojo, arrugando las orillas de sus ojos en una sonrisa forzada. "Kushina no se sentía bien." Respondió como si aquello fuese lo más obvio del mundo. "Por un momento cuando Inoichi dijo que se casaría yo creí que-"

"Tú sabes que Kushina ha estado entrenando como maniática mejor que nadie. Decir que no se sentía bien fue la peor excusa que pude haber escuchado salir de la boca de tu esposa."

"Como estaba diciendo," continuo Minato, ignorando como era lo usual, las palabras molestas de la pelirosa. "Creí que Inoichi había decidido casarse contigo." Apretó la mandíbula de mala gana. "Y pensé que las cosas estarían bien, ¿sabes que me imagine más de un millón de imágenes tuyas con un vestido de novia en menos de un instante?" Soltó un bufido molesto, apretando desmesuradamente el agarre de su brazo en el de Sakura. "Dije; Oh, eso es fantástico Inoichi. Sin darme cuenta que inconscientemente había repetido las mismas palabras de Kushina."

"Por supuesto que lo hiciste, Kushina es tu esposa, es normal que ustedes compartan ciertos manierismos." Argumento la shinobi de ojos claros, negándose a no buscar incoherencias en lo que saliera de la boca de Minato.

"Estas pasando de largo lo que quiero decir, Sakura. Y Kushina no es mi esposa." Esta vez fue el turno de Sakura de soltar un bufido, aunque aquello no le quito el coraje a Minato para continuar hablando. "Ahí fue cuando Inoichi nos presentó a su diminuta esposa civil, que en ningún momento podría haber llegado a ser tú. Casi me desmayo."

"Debiste de haber querido darle unos buenos golpes, ¿no es así?" Se río fuertemente Sakura. "Ya le había dicho yo a Koharu que dejara de esparcir rumores falsos."

"Si, pero Kushina me salvo de una vergüenza publica comenzando a reírse de mí. Supongo que la próxima vez te voy a creer cuando me digas que no estas saliendo con alguien." Musitó.

"No me casaría con nadie aquí, o para ser más exactos de ahora."

"¿Por qué no?" Preguntó de repente, y al instante en que vio la oportunidad de interrumpir de nuevo a Sakura antes de algún monologo, Minato comenzó a hablar. "No importa. Lo que trato de hacer que entiendas, es que…Sakura me sentí apartado. Creo que estamos demasiado lejos, y aunque suene raro, no quisiera excluirte por completo. No cuando somos amigos. No cuando quiero que seas la primera en ver a Naruto."

"Oh." Sakura bajo la mirada, comenzando a tener una extraña fijación por sus sandalias.

"Voy a necesitarte en la torre estos días, necesitamos probar algunos sellos y creo que sería mejor mandarte a ti de regreso y no a nadie más. Así que deja de ser tan gallina y regresa a tu empleo habitual, además Tsunade no para de decir lo mucho que haces que sus pacientes prefieran la muerte al hospital." Obviamente su maestra era una traicionera que había decidido culparla a ella por monstruosidad y no culpar a ambas por sobrecargar el lugar de mal genio. "¿Qué dices Haruno-san?"

"Que si vuelves a decirme Haruno-san quemare todas las copias que aparezcan de los libros de Jiraiya-sensei."

Minato fingió sentirse amenazado ante aquel argumento, paso uno de sus brazos por detrás de los hombros de Sakura y la presiono contra su torso. "¡Tendrás que pelear conmigo a muerte antes!"

La pelirosa decidió ser un poco más justa con su adversario y comenzó a golpetear humanamente contra el brazo de su Hokage. El rubio la alzo con facilidad del suelo, atrapándola en un agarre incomodo pero que no le causaría ningún tipo de daño. Segundos de forcejeo pasaron antes de que Sakura se diera cuenta de que sus posibilidades para arrojar a Minato eran nulas sino usaba algún tipo de técnica ninja, la pelirosa optó por darle una patada en el estómago.

"¡Salvajismo! ¡Kami, me partirás en dos!"

Y extrañamente, Sakura se sintió momentáneamente aterrorizada cuando le volvió a mirar con una gran sonrisa en el rostro. Su cuerpo dejó de lado la tensión que había estado reteniendo desde el primer instante que tocó aquella bizarra era, e inconscientemente se sintió en casa.

"¿Acaso te estas rindiendo?" Minato uso la oportunidad que el cuerpo inmóvil de la pelirosa le estaba ofreciendo e inicio una desagradable serie de giros que le sacaron de sus pensamientos y despertaron una pequeña flama de irritación.

"¡Oi! ¡Tú idiota!"

"¡Dale un buen golpe Sakura-chaaan!" Exclamó Kushina desde la ventana de arriba, sonriendo felinamente con la barbilla apoyada sobre una de sus manos, mientras que sus codos reposaban en la orilla de madera de la abertura. "¡Shannaro!" La shinobi de cabello claro obedeció, ganando un alarido en respuesta de Minato.

"¡ttebayo!"

Rin Nohara jamás se lo dejaría pasar a Kakashi Hatake.

Aunque existiese una razón para el muchacho de cabellos de tonos grises para no haberle contado antes… Rin no podría dejarle pasar algo como eso. En definitiva una Nohara no tenía permitido bajar su dignidad a tal punto del inframundo.

Extrañada con sus propios sentimientos como cualquier chica de su edad, la ninja le dio un golpe resonante al lado derecho de su muslo antes de levantarse de la barandilla exterior de la torre del Hokage desde donde podían ver claramente a sus objetivos. O mejor dicho al objetivo de destellante cabello rosado de Kakashi.

"¡Espabila!" Gritó ruidosamente al chico que le gustaba, haciendo que uno los de los objetos de distracción de los compañeros de equipo se girase levemente a darles un vistazo molesto. Rin juró ver como Minato-sensei se burlaba de ambos, mientras caminaba a algunas calles de distancia con Sakura.

Al Hatake le gustaba Sakura-sensei. Rin no podía estar más molesta.

Había decidido empezar ya con el capítulo en el que Kurama hace su primera aparición pero creo que es mejor que sea desde el capítulo 15 en adelante. Lamento la espera y que el capítulo no sea lo suficientemente largo.

Les tengo que decir que las actualizaciones serán algo versátiles desde ahora, ya que he estado escribiendo sobre otras cosas y me he perdido mucho de esta historia.

De cualquier forma no se preocupen, siempre y cuando tenga la capacidad de escribir para The Healer, habrán capítulos nuevos.