Capítulo 13: Compartiendo con el enemigo

---Inuyasha, qué haces? Todavía no estás en condiciones. -Enishi irrumpe en la habitación donde reposaba Inuyasha para encontrarse el futón vacío y un ajorado hanyou ya vestido con su Rata de fuego y revolcando todo a su paso

---Qué crees? Voy en busca de Kagome...-responde sin siquiera tener la molestia de voltear, no más continúa con su interesante búsqueda - Dónde está mi Tetsusaiga?

---Por favor, debes descansar. -el guardián intenta persuadirlo

---No puedo, no ves? Kagome me necesita. -Inuyasha al fin se detiene y lo observa mostrando sus intenciones, y continúa con su búsqueda

---Aquí está tu espada, Inuyasha. -se presenta la abuela Tae en el lugar portando en su mano la espada por la que Inuyasha hacía tanto alboroto- Enishi no te preocupes, Inuyasha ya se ha recuperado. -le responde intentando borrar su inquietud

---Entonces, iré contigo. –Enishi, que pudo apreciar la determinación en la mirada ambarina del híbrido, tiene el presentimiento que ya era hora de encaminarse hacia su destino y qué mejor que acompañando a su nuevo amigo en la búsqueda de Kagome

---No, eso no. Es muy peligroso. -Inuyasha le responde como normalmente lo hace. Intentando alejar a toda persona de él y de lo que conllevaba estar a su lado en esos momentos: el peligro

---No soy un niño. Además, conozco muy bien el lugar, sin mi te perderías. -Enishi, exasperante, intenta chantajear a Inuyasha, pues al parecer era la única forma de conseguir lo que quería.

---Feh! Cómo quieras. -Inuyasha suspira intentando disimular que Enishi tenía razón. Aunque lo torturaran, jamás admitiría que podría perderse en Kosure

---Observa con el corazón. -Cuando comenzaban a marcharse, la anciana se acerca al oído del guardián para susurrarle algo que consideraba indispensable- No actúes a la ligera. Hay cosas que aún se pueden salvar. -Enishi simplemente se detiene ante el comentario, pero no logra responder pues Inuyasha ya se encontraba de camino, saliendo por la puerta trasera de la cabaña y no quería perderle el rastro. Solo dejan en la habitación una expectante y esperanzada abuela.

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---Dónde está Inuyasha? -Shimazaki responde turbado al entrar a la habitación y solo encontrarse a la abuela Tae sentada tomando té

---Se fue en busca de Kagome -le responde la anciana

---Qué?! -abre los ojos el anciano, sin poder creer lo que estaba escuchando- Y lo dejaste ir?

---Está totalmente recuperado...además no hiba a aguantar el estar mucho tiempo sin hacer nada. -sin apartar la vista de su té, comenta con lógica a la pregunta de Shimazaki, éste solo asiente- Pero necesitamos organizarnos.

---Crees que es hora de comenzar la batalla? -Shimazaki siente un leve escalofrío ante ese comentario

---La batalla comenzó hace tiempo... -corrige Tae- ...lo que debemos es prepararnos para respaldar a Kagome en la función de terminarla.

---Piensas que Kagome regresará en sí? -Shimazaki duda al respecto

---Inuyasha lo logrará. -afirma dejando su té a un lado

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---Dónde crees que tengan a Kagome? -Después de escaparse de la cabaña, los chicos corren con la determinación de recuperar a la miko del futuro...pero como era de esperarse, nuestro hanyou no puede sentir a Kagome y después de regañarse muchas veces internamente, decide lo que según se explicó a sí mismo, era una pequeña explosión de posibilidades entre acompañantes. (Qué conveniente no?!.)

---Y eso que no querías que te acompañara. -Enishi sonríe, pues era de esperarse que Inuyasha terminara pidiendo ayuda, aunque no directamente. Pero se pone serio al sentir la mirada amenazante y sin gracia de Inuyasha- Es broma...-hace ademán de no volver a repetir algo así- Lo más lógico sería ir directamente a la cima. No creo que Ariasu se encuentre lejos del altar...-no termina de contestar cuando observa que el hanyou corría hacia la montaña sin esperarlo- Inuyasha espera!...Volvemos a lo mismo. -rueda sus ojos y corre tras el impredecible híbrido

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Mientras en la no afectada cabaña, tres guardianes se encontraban algo tediosos alrededor de una mesa en la espera de Shimazaki y la abuela Tae, pues hacía unos instantes antes los habían convocado a una reunión urgente.

---A qué se deberá esta reunión? -Akako rompe el silencio que antes reinaba entre todos

---No es obvio? -el guardián Takeshi suena algo concentrado- Ya es hora de pelear.

---Qué buen sentido de lógica tienes, Takeshi. -se integra a la conversación la abuela Tae que venía acompañada de Shimazaki- Es bueno saber que Kosure cuenta con buenos guardianes.

---Dónde está Enishi? -Shimazaki al observar a todos los guardianes, se da cuenta que su nieto se encontraba ausente y no le gustaba para nada esa falta

---Lo llamamos, pero no ha respondido. -Etsuko responde a la observación de Shimazaki, mostrando que la llamada de los guardianes había sido infructuosa en cuanto a contactar a Enishi

---Se ha ido con Inuyasha. -responde Tae con semblante serio

---Qué?! -Shimazaki se exalta. Era lo que faltaba, Inuyasha se marcha llevándose consigo a Enishi, sin siquiera pensar en las consecuencias.

---Shimazaki, Enishi estará bien. -lo tranquiliza poniendo una mano sobre su hombro- Por ahora, solo debemos enfocarnos en cómo vamos a afrontar lo que se avecina. -toma la atención de todos los guardianes- Inuyasha ha ido en busca de Kagome y esto solo significa una cosa...Ariasu no lo permitirá. Debemos estar preparados para dar la batalla, la batalla que redefinirá la existencia de nuestro mundo y el de la Tierra.

---Cuando comenzamos? -todos los guardianes se quedan en silencio tras estas palabras de lucha y persistencia, entonces Takeshi toma la palabra representando el pensar de todos sus compañeros

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---Ariasu...qué me pudo haber enamorado de tí? Llegaste a este mundo a causar destrucción. Bajo el pretexto de una venganza. Una absurda venganza. Demostraste tener maldad en tu interior desde un principio...hasta que te vi llorar. -Enishi quien seguía su camino tras Inuyasha en la búsqueda de Kagome, al acercarse más y más a la cima de la montaña, comienza a rememorar los sucesos que lo hicieron enamorarse de Ariasu. Lo que pasó entre ellos para que llegara a la conclusión, en un principio, de que existía algo bueno en ella. Algo que tal vez, no era tan cierto.

----------------------------------------Flash Back---------------------------------------

---Debo buscar la forma de evadir estos akuryos. ...Ja! Perfecto, un estanque...Qué más ventaja para mí que el agua que controlo. -Enishi durante una misión de rescate, se topa con unos akuryos que al parecer lo habían detectado y lo comenzaban a acorralar. Cuando al fin encuentra un escondite temporero en un estanque, se dirige al mismo pasando por el lado de un árbol, el cual sería uno más si no hubiera sido por un leve quejido que escucha proveniente de él. Rápido reacciona y se esconde en un árbol aledaño y voltea su mirada en dirección al quejido escuchado. Cuando agudiza su vista puede observar en la raíz del mismo una especie de bulto amontonado. Se sorprende de verlo pues imagina que debe ser algún espíritu de los reinos cercanos que fue atacado por un akuryo y huyó malherido. Por tal razón, se acerca sigilosamente con motivo de ayudarlo. Cuando llega frente a él intenta quitar la tela que cubría su rostro y lo que consigue es que este ser se aparte asustado. -No te preocupes, no te haré daño. Solo quiero ayudarte.

---Por favor aléjate de mí. -responde una voz femenina envuelta en aquella capa oscura

---Eres una chica? -se sorprende Enishi, pero con más razón se dispone a llevársela- Ven conmigo, aquí estas en peligro. -Cuando este se acerca para llevársela, esta reacciona asustada y comienza a gritar desesperadamente. Decía que se alejara, que la dejara sola, que por su culpa la iban a encontrar. -No permitiré que te atrapen. Estaré a tu lado, te lo prometo. -la chica da un grito de sorpresa y el guardián le tapa la boca con la mano aprovechando para tomarla entre sus brazos y saltar juntos dentro del estanque. Los espíritus malignos a los cuales Enishi estaba evadiendo, escucharon el grito de la chica y se acercaron lo más rápido posible para saber a quién pertenecía. Cuando se acercaron al estanque solo encontraron silencio y nada más. Esto les extrañó, por lo cual comenzaron a merodear el lugar.

Mientras dentro del estanque, una chica encapuchada luchaba por escapar del agarre del guardián, pues la mezcla de miedo y falta de aire la estaba atormentando. Enishi al darse cuenta de su escaso oxígeno y la turbulencia que estaban ocasionando en el agua, decide arreglarlo todo para que no los descubran. Por tal razón, busca entre tanta tela que cubría su cara, la boca de la chica y se funde en un beso. La joven se conmociona ante ese acto y prosigue con su lucha por separase y lo que logra es que el guardián la presione más contra sí para evitar su huída. Esta poco a poco deja de luchar y cede ante el contacto. Es así como se puede dar cuenta que el guardián lo único que quería era el evitar que se ahogara.

Luego de que Enishi se percatara de la ausencia de los akuryos, separa sus labios de la chica y comienza a ascender junto a ella hacia la superficie. Cuando salen, esta comienza a respirar agitadamente y Enishi comienza a llevarla hasta la orilla. Salen del agua y en ese instante, la capucha de la chica se resbala y Enishi rápido se voltea para verla pero esta actuó mucho más rápido y se la cubre nuevamente.

---Al parecer, quieres mantenerte en misterio...-le dice mostrando una sonrisa. Esto sorprende a la chica quien se voltea avergonzada.

---Gracias por salvar mi vida. -le dice la chica suavemente

---No es nada...y dime, a qué reino perteneces?

---A ninguno... -Enishi se sorprende ante la respuesta

---Debes proceder de alguno. Si no...a cuál te llevaré?

---A ninguno. -se voltea hacia el chico, baja su cabeza y torna su voz triste- Si me llevas a cualquiera de los reinos, me atraparán y no quiero regresar a donde me tenían.

---Quién te atrapará? Ariasu? -le pregunta para saber si esa sacerdotisa oscura era quién la había capturado.

---Por favor, escóndeme. No quiero que me encuentren...por favor. -le dice suplicante mientras se arrodillaba en el suelo. Enishi no pudo con esta escena y le ganó su gran compasión y decidió ayudarla.

---Esta bien, te llevaré donde nadie te encontrará, está bien?

---Gracias, muchas gracias. –repetía mientras Enishi la levantaba. Este le provee su espalda para que pudiera descansar mientras la lleva a lugar seguro. La chica lo pensó por un par de segundos, pero terminó asintiendo. Después de varios metros de recorrido, la chica se da cuenta que se dirigen hacia la montaña. Esto la desconcierta y la turba. - A dónde me llevas?

---No te preocupes, todo estará bien. Te llevaré a un lugar el cual descubrí hace poco.

---Pero...

---Tranquila, nadie te encontrará. Confías en mi? -la chica demora en responder pues le preocupaba muchísimo esa ruta. No quería regresar a la montaña. Allá no. Pero al sentir la sinceridad del chico, con sumo nerviosismo asiente.

Así es como ambos se encaminan hacia la montaña, donde el joven guardián la llevaría a su nuevo escondite. Donde nadie la encontrara, eso era lo que más deseaba. Poco a poco comenzó a quedarse dormida, pues su día había sido uno muy agotador. Enishi se da cuenta y decide, acelerar su marcha para llegar lo más pronto posible.

Poco tiempo después se encontraban en la cabaña en la falda de la montaña. Hacía unos días que Enishi la había descubierto y se había sorprendido de que a pesar de no vivir nadie allí, la casa aún permanecía perfectamente amueblada y limpia. Por tal razón la convirtió en su lugar de reflexión.

Al llegar a la cabaña , Enishi se dirige a uno de los cuartos y deposita con mucho cuidado el cuerpo dormido de la chica. Se queda unos instantes observándola, pues tenía la gran curiosidad de descubrir su identidad, quería quitarle esa capucha y poder ver quien era ella. Le ganó la curiosidad, diciéndose a sí mismo que ella no se daría cuenta, por eso acerca su manos a el rostro adormilado de la joven y cuando estaba a punto de destaparla...se detiene. Regañándose a sí mismo por su falta de cortesía y respeto. Por eso, se aparta y decide marcharse.

---Te vas? -la chica al parecer despierta en el momento en que Enisihi iniciaba su partida. Esto no le gustó para nada, pues todavía no confiaba y no quería obtener una desagradable sorpresa.

---Tranquila, aquí estarás segura. Vendré mañana para saber cómo sigues, bien?

---No te marches, por favor. No me dejes aquí. Sola. -Le dice mientras se va levantando del futón.

---No te dejaré sola...solo que tengo que regresar con mi familia o si no se preocuparán. Además, prometí estar a tu lado. -le dice dándole una sonrisa.Lla chica se queda estática, viendo marchar al chico que anteriormente salvara su vida. Lo último que pudo observar fue un rayo de luz azul que se disparaba lejos de allí. Entonces todo quedó en silencio...

Al próximo día, bien temprano en la mañana, Enishi ya se encontraba en la cabaña, con una gran canasta de frutas y panes. Se encamina hacia el cuarto donde se encontraba su invitada y allí la encontró, profundamente dormida. No quiso despertarla por lo cual, decidió marcharse para dejarla descansar.

---Regresaste... -Ensihi se voltea y ve a la joven sentada en el futón. -Pensé que no...

---Te lo prometí y aquí estoy. Traje comida. Creo que debes tener hambre. -le dice sonriendo y mostrándole la canasta. Esta solo se limita a bajar su cabeza y dar un leve gracias.

Así comenzaron a pasar los días. Enishi pasaba la mayor parte del tiempo en la cabaña junto a su nueva amiga. Su abuelo se daba cuenta de sus salidas tan frecuentes, pero se lo atribuía al problema que estaba ocurriendo en Kosure. Imaginaba que su nieto buscaba la manera de llegar hasta Ariasu y recuperar las piedras, pues a pesar de que el deterioro de Kosure seguía con su ritmo, los ataques habían reducido.

Mientras en la cabaña, los lazos entre estos dos jóvenes comenzaban a intensificarse. Pasaban tiempo juntos, se reían y se contaban algunas anécdotas graciosas vividas. Cada vez se acercaban más y era lo que traía distinto a Enishi. Comenzaba a preguntarse internamente qué era lo que le estaba ocasionando esa chica, pues cada vez que estaba junto a ella, su interior daba vueltas y se ponía nervioso. Su forma de ver las cosas había cambiado y lo peor era que no sabía por qué.

---Y me hubieras visto, caí de cabeza dentro del balde y no sabía cómo salir. Jajajaja -contaba Enishi a su acompañante en una de esas tardes en las que sus anécdotas ocasionaban risas hasta más no poder.

---Si que eras muy despistado cuando pequeño, distinto a lo que veo ahora...aunque quisiera imaginar que eras igual de guapo a cómo eres ahora. -le dice sonriente. Enishi se sorprende ante el comentario, volviéndose nervioso y sintiendo como sus mejillas ardían. La chica se da cuenta de su comentario y se avergüenza de tal forma que su cara toma un color rojo más que tomate. En realidad parecía una competencia de quién se sonrojaba más, en menor tiempo. -Ahhh...no quería decir eso, yo...yo...

---Quisiera decirte algo...-le interrumpe Enishi bajando su cabeza y el tono de voz. La chica solo se mantiene en silencio. -Es algo que he estado sintiendo últimamente y no sé la razón. Algo que sólo me ocurre cuando estoy cerca de ti. Al escucharte reír...al escucharte hablar. -levanta su mirada- A pesar de no saber tu nombre, ni tu identidad...algo en mi crece constantemente, me hace confiar en ti, y a tal vez...

---quererme? -concluye la chica, dejando sorprendido al guardián. Eso era lo que estaba sintiendo? -Tal vez sea...amor. -prosigue la joven, cada vez con más dificultad al hablar. -

Amor? Enishi no sabía que responder. Había escuchado hablar del amor anteriormente, cuando era pequeño. Su madre le había dado unas descripciones que si se ponía a pensar, encajaban con lo que sentía. Podría ser cierto? Habría por fin llegado a una respuesta factible?

---Yo...no sé qué contestarte...no estoy seguro…de lo que sea.

---No tienes que decirme nada...-Enishi se queda en silencio, solo observando el cuerpo oculto de su amiga la cual comienza a acercarse suavemente hacia él. -Solo dímelo con esto. -y concluyendo posa su boca sobre los labios del guardián, provocando un corriente entre ambos que los dejan estáticos por breves segundos. Salidos del estanque el joven comienza a responder el beso con sumo cariño, pues le demostraría todo lo que sentía con ese profundo y delicioso contacto.

Rato más tarde a la hora en que nuestro guardián debía comenzar su regreso a casa, este decide despedirse de la forma especial en que había demostrado sus sentimientos pero a la vez acompañándolo con un pequeño deseo.

---Cuando será el día en que me puedas permitir ver tu faz, saber tu identidad. -decía mientras acariciaba tiernamente la cara de la chica, recibiendo como respuesta un suspiro de ésta- Dime..., cuando llegará ese día.

---Ahhh...yo...es muy difícil. -responde la joven un poco preocupada e inquieta. No había pensado en las consecuencias del progreso en la relación con ese chico.

Ella sabía cómo lucía, cómo sonreía, cómo actuaba al hablar, y también conocía su nombre pues se lo había llegado a mencionar en una de sus tardes juntos. Pero él ni tan siquiera sabía su nombre...pero algo tan simple como su nombre podría traer muchos problemas y ella no quería eso. No quería ser rechazada ni juzgada, pues nadie la conocía lo suficiente para saber qué ocurría en su interior. Pero también se sentía culpable, pues Enishi la había salvado, alimentado, acompañado y dado su...amor. Le regaló lo que hace mucho tiempo nadie le había dado, amistad, cariño y compañía.

El no se merecía ser engañado e ilusionado...era un ser que llegó a su vida para darle paz y tranquilidad. No podía ser egoísta y ocultarse ante él. Pero tenía miedo, pues también comenzaba a sentir algo especial por él. Tenía en su mente la necesidad de ser clara, real y sincera. Aunque esto desencadenara consecuencias desastrosas. Necesitaba decirle quién era, antes de que se pudiera enterar por otros medios.

---No quiero, ni deseo presionarte...solo quisiera poder recordarte de alguna forma, poder observarte mientras rozo tu piel, mientras...

---Shhhh, calla. -le dice la chica mientras con su fino dedo tapa la boca del guardián, no permitiendo que prosiguiera con su petición, pues esto cada vez la intranquilizaba y la hería. - Yo sé que he sido muy egoísta al seguir ocultándome ante ti, pero es muy difícil revelarte mi verdadero yo.

---No puede ser tan difícil y terrible...además si es miedo, no te preocupes. Pues yo te defenderé de quién sea.

---No sabes lo que dices...

---Si lo sé y perfectamente, no debes tener miedo de mí. Yo no te rechazaría...-ya no aguantaba más. Enishi, con su tierno cariño la estaba haciendo sentir con más vergüenza y culpabilidad que antes. Ya no podía seguir con ese juego, ni un minuto más.

---No dirás lo mismo cuando sepas todo, te lo puedo asegurar.

---Soy yo quien te aseguro que eso nunca pasará.

---Entonces... lo haré por ti.- y diciendo esto la chica que se encontraba sentada en el suelo, dirige sus manos hacia su capucha y lentamente comienza a descubrirse hasta que la deja caer.

---No...no puede ser...tú? -se sorprende el guardián al observar la cara de la joven. No podía creer lo que sus ojos estabas viendo. Debía ser una broma. Sí, eso. Una broma- ...Ariasu?! -Ariasu solo permanecía en silencio mientras observaba a Enishi. Solo se queda quieta, pues no sabía que decirle- Có...cómo puede ser esto?...Tú?! -su mente no podía aclarar las cosas. En verdad esto era mucho para él. Se sentía engañado, traicionado. Se sentía el ser más idiota.- Respóndeme, dime algo! - decía eufórico mientras caminaba de lado a lado por toda la habitación

---Te lo advertí...no quisiste escucharme -le responde la joven desviando su mirada al suelo

---Qué?! Eso es lo único q respondes? Mierda! Me has engañado. Me mentiste. Eres el enemigo!!! -le grita mientras la toma de los brazos y la agita. Esta solo comienza a llorar fuertemente. Enishi la observa y la suelta, cayendo esta al suelo y continuando con su llanto.

---No sabes nada de mí. Nada!!! -le responde con el mismo tono que él le había impuesto- Sé que te engañé y sí, tal vez fui tu enemigo...pero ya no!

---Si, claro. Cómo puedo creerte, si ya me engañaste una vez?

---He pasado contigo estos últimos días. Te he mostrado aunque oculta, mi verdadero yo. Me he abierto a ti como nunca lo había hecho...tú cambiaste mi vida Enishi. -Enishi se sorprende y no sabe qué contestar. -Enishi, yo no quería seguir haciendo daño en este mundo y por eso me fui del castillo...pero los akuryos me comenzaron a perseguir, para hacerme regresar. Y llegaste tú y cambiaste todo tan radicalmente. Tú has llenado mi soledad. Tú...- y comienza a llorar desconsoladamente- Te estoy diciendo la verdad.

---Esto es muy difícil para mí... -dice volteándose para dirigirse hacia la puerta.- Necesito salir de aquí. -diciendo esto un rayo azul se aleja mostrando la inevitable partida del guardián y dejando una desconsolada chica.

---Enishi...

El guardián caminaba sin rumbo, se sentía tan traicionado y humillado. Jamás pensó que Ariasu era aquella chica tan sencilla y divertida con quien había pasado todos esos días. De quién se había enamorado. No sabía qué pensar, todo era tan confuso. El estuvo compartiendo con el enemigo y no se dio cuenta.

Qué haría ahora? Sería cierto que no es la misma de antes? Que ha cambiado su forma de ser y que no seguirá con su intención de destruir Kosure? Pero es que Kosure sigue desmejorando...aunque los ataques han cesado desde que ella está con él. Habría sido verdad que él pudo hacerla cambiar?

Son muchos pensamientos que vienen a su mente. El es un guardián y su deber es proteger su reino y su mundo a cualquier costo, pero también tiene sentimientos y su corazón le indica que debería pensarlo antes de decírselo a alguien. Si su abuelo se enteraba, seguro que le iba a ir horrible.

Necesitaba tomar una decisión y pronto.

Ariasu había decidido marcharse de la cabaña, al parecer no quería seguir ocasionándole problemas a Enishi. Ya con tan solo decirle la verdad lo había lastimado y no quería que pasara a mayores. Así que en esos instantes salía de la casa cuando observa delante de ella una silueta muy familiar que permanecía obstruyendo su camino.

---Regresaste...

---Te marchabas? -le contesta Enishi acercándose a ella

---Pensé que no querrías volverme a ver.

---Jamás dije eso.

---Te meteré en problemas. -Ariasu contesta mientras pasaba por su lado para proseguir con su ida

---Ya es tarde para eso, no crees? -mientras la agarra de un brazo obligándola a detenerse- Además, prometí estar a tu lado. -dijo clavando su tan distintiva mirada sobre ella. Esta solo se detiene en seco, pues no esperaba esa respuesta de parte de él.

---Soy tu enemigo, te olvidas de eso?

---Todo ser, por más malvado que sea tiene derecho a cambiar... Tú no eres la excepción. -la libera de su agarre

---Enishi...-Ariasu lo observa atónita, sus palabras fueron tan profundas que no pudo contener las lágrimas y comenzó a llorar- ...crees en mi. -concluyó aumentando su llanto, lanzándose así a los brazos del guardián quien la acurrucó con ternura y amor.

Así estuvieron un buen rato, hasta que esta se queda dormida y Enishi la conduce hacia la cabaña. Cuando la va depositando lentamente en el futón, no puede soltar las manos de la chica, pues esta al parecer había despertado y no tenía la intención de soltarse del cuello del chico. -Quédate conmigo...esta noche.- Enishi se queda perplejo, sus mejillas se sonrojan pues no esperaba esa petición tan...tan sorpresiva?!

---Yo..yo...-tartamudea el guardián.

---Solo quiero que te quedes conmigo, tonto...no es lo que tú piensas -le dice acercándose a su cara y dándole un pequeño beso. Enishi suelta un suspiro de alivio y asiente. Dormidos y abrazados en la oscuridad, pasaron la noche. Su mutua compañía prometía el comienzo de tal vez, una vida juntos. Al menos, eso parecía.

Al despertar, una sonrisa se dibuja en el rostro del guardián, pues su corazón le indicaba que había sido una decisión correcta el darle una oportunidad a Ariasu. Se sentía muy feliz, de tenerla a su lado. Poder apreciarla detenidamente y acurrucarla entre sus brazos. Se levanta poco a poco para no despertarla, pero no sirve de mucho pues esta ya lo estaba, y al parecer desde hacía mucho tiempo.

Se dirigen una mirada de buenos días y sonríen. Pasaron el día juntos, charlando, riendo y jugando? Si. Comenzaron un juego muy común entre chiquillos...jugar al escondite. Enishi buscaba por todo el jardín de la cabaña a la chica que llevaba varios minutos audazmente escondida, pero una leve risa lo encaminó hacia una pequeña fuente. Allí pudo observar una gran roca donde seguramente Ariasu se encontraba escondida. Entonces decide jugarle una broma.

Utilizando su habilidad con el agua, levanta una pequeña columna de esta, sorprendiendo a la chica que observaba con sorpresa lo que sucedía frente a ella. La columna comenzó a acercarse hacia la joven, quien permanece quieta, y la rodea convirtiéndose en un hilo de agua que dejaba caer a la altura de su cabeza un rocío, empapando poco a poco a Ariasu. Luego la columna retrocede y vuelve a su lugar, dejando a una sorprendida chica, quien se levanta y observa al guardián riéndose a más no poder.

---Te encontré! -le decía sin parar de reír. Esta se le acerca rápidamente, y se abalanza sobre él, abrazándolo fuertemente.

---Opps, creo que también te mojé. -le responde Ariasu con expresión de desquite en su rostro. Enishi solo se queja al sentir su ropa mojada, pero no le importa, pues logró lo que quería. Ariasu luego de analizar la situación, se sorprende por su descubrimiento. -Cómo pudiste hacer eso? -Enishi capta la pregunta

---No te lo había dicho?...-duda un poco en continuar, pero concluye- Soy el guardián del reino mizu. -Ariasu abre sus ojos de sorpresa- Espero que eso no cambie nada.

---Enishi...-se acerca más a él- ya entiendo lo difícil que fue para ti el saber mi identidad...esto no cambia nada.- y termina con un abrazo más fuerte.

---Creo que ya debo irme, desde ayer mi familia no me ve...

---No te preocupes, tu deber es primero..yo te espero aquí. -Enishi asiente y luego de secar su ropa se marcha, pensando en lo feliz que era por encontrar una chica como Ariasu. Así que se dirige hacia su casa, contando las horas por volver a la cabaña.

Al día siguiente, se encamina hacia la montaña para ver a su Ariasu, pues tenía que -aunque no le gustara- hablar sobre el recuperar las piedras, pues Kosure seguía con su decaimiento a pesar de la ausencia de Ariasu en el altar. Cuando al fin llega a la cabaña, se extraña al encontrarla vacía. Comienza a recorrer el lugar para encontrar el paradero de la chica, pero todo fue en vano. Su preocupación aumenta.

----------------------------------------------Fin Flash Back--------------------------------------------------

---Y lo demás es historia...desapareciste para demostrarme más tarde que solo habías jugado conmigo y que tu cambio no era uno sincero. Pero ya no más...pues te detendré, cueste lo que cueste. -termina de recordar un melancólico pero determinado guardián. Dirige su mirada hacia el híbrido que corría frente a él y espanta sus recuerdos para enfocarse en recuperar a Kagome y salvar Kosure. Tenía que cumplir su deber como guardián y como amigo.

---Uh?! - Enishi se topa con el brazo de Inuyasha quien lo detiene - Son akuryos... -responde el guardián al percatarse de la compañía

---No me detendrán -Inuyasha saca su espada y se posiciona para atacar- Viento cortante!!! - y acaba con los malos espíritus, provocando la venida de otros en su remplazo. -Grr! -Inuyasha se irrita pues eso lo retrasaba

---Vete, Inuyasha. -interviene Enishi. Inuyasha se voltea y se queda sin entender. - Yo me encargo...ve y salva a Kagome.

---Pero...

---Yo te alcanzo después. -Enishi se aleja de Inuyasha y éste asiente, deshaciéndose de algunos espíritus y dirigiéndose hacia la cima- Muy bien...quién quiere ser el primero? ...Inundación!!! -exclama mientras brotan de sus manos violentas corrientes de agua

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---Kagome debe estar adentro. -Inuyasha después de pasar por el altar sigue el camino hacia donde podía sentir un aura maligna inmensa , deteniéndose frente a la fortaleza de Ariasu y sin pensarlo dos veces decide entrar encontrándose con varios akuryos. -Ni lo piensen...! -y arremete contra ellos, utilizando sus Garras de acero, abriéndose paso al interior del lugar. Comenzó a observar todo el interior y agudizando su olfato para encontrar la escencia de Kagome, pero no consigue nada, pues el aura maligna era muy grande y sobrellenaba todo el ambiente. Entonces decide guiarse por su instinto y se marcha corriendo por un largo pasillo.

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---El hanyou logró entrar... Hay que darle crédito, es muy persistente. -Ariasu se encuentra tranquila en su habitación, pero percatándose de la intromisión de Inuyasha en la fortaleza.

---Ariasu-sama, Ariasu-sama!!! -entra apurado un mal espíritu- Hay un intruso...es el híbrido. -el akuryo ve la temperancia en la miko y se arrodilla para seguir con su informe- También el guardián impertinente ha venido, aunque se encuentra fuera combatiendo alguno de nosotros. -la sacerdotisa oscura reacciona ante la mención de este guardián, pero vuelve a su original temple

---Ya lo sé...-responde turbando al espíritu- Dejemos que ese hanyou llegue a la chica, se llevará una gran sorpresa. Sobre Enishi...me encargaré de él más tarde. Mientras, sigan acorralándolo para ver cuánto aguanta. -el akuryo asiente y se marcha a toda prisa- Todo es cuestión de tiempo...solo tiempo.

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---Kagome, dónde estás? -Inuyasha seguía buscando por cada habitación de la fortaleza sin resultado alguno. Se estaba desesperando y no obtenía ninguna señal de la chica.- Solo si pudiera sentirla...Sniff, snif!!! -se detiene por un momento- Te encontré. -Inuyasha percibe un leve aroma a jazmines y da por sentado el resultado de su búsqueda. Va hasta el final de un estrecho y corto pasillo y entra por la única entrada que allí se encuentra. Todo es oscuridad, pero entre tanta penumbra puede divisar algo, una luz que lo sorprende y lo preocupa.

Continuará...


mercuryakane: espero REVIEWS!!!!

el final está a casi un par de capis...