SHOT 13 "AMOR ENCONTRADO"
ANA
No sabía porque me había dejado convencer por Gia y Kate para salir… Suspiré frustrada, no me gustaba la ropa que llevaba pero se habían empeñado en aprovechar el viaje de negocios de sus esposos para salir las 3…
-Ana ¿Quieres relajarte?- tiré de la escasa falda hacía abajo.
-No puedo cuando me siento desnuda con esto…- rodó los ojos.
-Es lo que necesitas para conseguir algo de sexo…- resoplé ¿Tan necesitada me veía?
-No es algo que me quite el sueño…- me cogieron cada una de un brazo para entrar al Club.
-Cuando hayas disfrutado cambiarás de opinión…- una vez entramos, bebimos, charlamos y bailamos. Cuando ya daba la noche por perdida lo vi… Nuestras miradas conectaron y sentí algo que no había sentido hace tiempo.
-Ana siento que no hayas tenido suerte…- dijo Kate mientras se levantaban para irnos.
-No importa yo…
-Buenas noches…- dijeron junto a mí y solo su voz me erizó la piel- ¿Ya se van?- preguntó en general pero su mirada no se apartaba de la mía.
-Nosotras si…- dijo Kate guiñándome el ojo- Pero Ana iba a quedarse un poco más ¿Verdad?- asentí, total una noche era una noche…
-Si…- me sonrió y cogió mi mano para darle un beso.
-Alexander…- una vez se fueron, tomamos un par de copas mientras charlábamos de cosas banales, se veía que ninguno quería profundizar mucho, pero aun así conectamos de una forma especial. La noche acabó en un hotel cerca del Club y aunque no sabía si me atrevería a tener sexo con un desconocido lo hice. Disfrutamos del mejor sexo de mi vida, nunca imaginaría que pudiera quedar embarazada. Debía ser de fuera porque nunca más volví a verlo, incluso lo busqué cuando me enteré de mi embarazo pero al cabo de los 4 meses desistí. Desde entonces no había tenido sexo con nadie más, algo tonto teniendo en cuenta que no lo había vuelto a ver, pero cada noche rememoraba esa misma noche… Su lengua sobre mí, el roce de nuestra piel mientras lo hacíamos, esa conexión que al parecer sólo sentí yo… Cuando desperté lo hice totalmente sola.
¡Oh dios! ¡Me sentía tan estúpida! Era como si esperara que volviera, de eso hace ya 10 años… Sólo dejó un anillo que debía ser bastante caro que guardaba como un tesoro, seguramente debería haberme deshecho de él pero no pude, lo guardaba para mi hija, sonreí, desde que nació había sido especial y me daba la sensación que aunque no le contara la historia la sabía, pocas veces nombraba a su padre y lo agradecía porque no me sentía a gusto con ese tema.
-¡Mamá!- gritaron sobre mí, trayéndome de nuevo al presente. Me gustara o no ya no había remedio, él se fue pero me quedó algo a cambio, sonreí mientras escuchaba todas sus locuras… Mi hija era lo mejor que me había pasado en la vida, a pesar de no ser buscada estaba más que feliz con ella, aunque fue bastante duro al comienzo mis padres me ayudaron mucho. Sobre todo cuando comenzó a mostrar indicios de ser diferente, al comienzo solo movía sus juguetes sin tocarlos, después comenzó a contestar preguntas no hechas, eso sin contar su excesiva inteligencia. Con sólo leer un libro lo memorizaba, su memoria era increíblemente fotográfica, su agilidad también era mucho mejor que la de cualquier niña de su edad pero siempre había sabido controlarlo, sólo nosotras sabemos de sus habilidades y mientras pueda será así, eso me ha dificultado buscar a alguien más para sacar a su padre de mi cabeza…- ¿Me estás escuchando mamá?
-Si hija…- rodó los ojos.
-¿Por qué será que no te creo?- dijo con enojo y reí revolviéndole el pelo…- ¡No hagas eso! Ya me peiné…- me levanté de la cama.
-No pasará nada si lo haces de nuevo…- resopló.
-Mamá… Hoy me quedo en casa de Elizabeth…- le alcé una ceja.
-¿Ya no me preguntas?- volvió rodarlos.
-Te lo dije hace una semana pero como siempre andas en la luna y me ignoras…- suspiré, ahí debía darle la razón, los recuerdos de su padre me desconcentraban pero últimamente era mucho peor… Ya no sólo lo tenía presente mientras dormía también de día tenía flashes de nuestra noche, por más que lo intentara no podía sacarlo de mi mente…- Me gustaría saber dónde estás cuando te hablo…- reí, agradecía que no pudiera leer mis pensamientos, porque ahora mismo sólo tenía sexo en mí cabeza.
-Solo pensaba…
-¿En papá?- negué intentando esconder la verdad pero cada vez era más difícil hacerlo, intuía cuando le mentía.
-No lo he visto en 10 años, ni creo que lo volvamos a ver…- sonrió de una forma bastante extraña.
-¿Quién sabe?- iba a preguntarle pero me cambió de tema- El padre de Elizabeth se ha separado, tal vez…- negué de inmediato, para buscar pareja debía hablar con alguien de mi hija y no tenía la suficiente confianza con nadie más… Seguramente a eso se debían mis sueños, necesitaba sexo urgentemente y nadie levantaba mi líbido lo suficiente.
-Annie sabes que no es tan fácil…- se puso triste.
-Si no hago nada mientras él esté tal vez…- me agaché a su altura.
-Cielo, no quiero que tengas que esconderte en casa, ya aparecerá alguien en mi vida que me dé la suficiente confianza de contarle…- o al menos eso esperaba.
-¿Estás segura?- asentí convencida aunque en el fondo lo veía bastante difícil.
-Lo estoy… ¡Ahora termina de preparar tus cosas que enseguida desayunamos!
-¿No tienes que ducharte?
-Será rápido…- le guiñé- no tardo.
-De acuerdo… Hoy viene un profesor nuevo y no quiero llegar tarde- le alcé una ceja, trabajaba en la secretaría del colegio y según mis cuentas le quedaban 2 semanas.
-¿Un profesor nuevo? ¿Y tú profesora?- volvió a rodar los ojos.
-Mamá, ya deberías saber que estará de baja maternal…- se puso en arras- ¿Ves como no me escuchas?- no pude evitar reír.
-Puede que sólo a veces…- salió por la puerta quejándose y fui rápidamente a la ducha. Mi trabajo me facilitaba las cosas, la cuestión es que no había escuchado nada de un profesor… ¿Me lo informarían y no presté atención? Ni siquiera sabía que su profesora había adelantado su baja… Seguramente lo hicieron y ni presté atención…
Conforme el agua recorría mi cuerpo no pude evitar evocar sus caricias y besos por mi cuerpo… Instintivamente comencé a acariciarme hasta que caí en la cuenta que debía darme prisa o llegaría tarde ¡Mierda! Debía salir una noche aunque fuera sólo para sexo casual…
Sin saber por qué me arreglé más de lo normal, una vez lista bajé a la cocina y me puse a preparar el desayuno, mi hija no tardó en aparecer.
-¿Por qué vas tan guapa hoy?- sonrió- ¿Quieres impresionar a alguien?- dijo de una forma extraña pero seguro que eran imaginaciones mías.
-¡No! Simplemente fue lo primero que cogí…- me miró de arriba abajo entrecerrando los ojos.
-¿Una falda?- resoplé.
-¡Sí! Ya sé que llevo mucho tiempo sin ponerme una pero hoy la he visto en mi armario y me he dicho ¿Por qué no te la pones? Y aquí estoy…- se sentó en la mesa sin decir nada sobre el tema.
-Supongo que está bien… ¿Qué tenemos hoy?- preguntó más animada.
-Tortitas…
-¿Con chocolate?
-Con lo que quieras…- terminé de preparar todo y comimos conversando de sus cosas, cuando terminamos fue a lavarse los dientes mientras que metía todo en el lavavajillas.
-¡Lista mamá! – salimos rumbo al coche, puse mi música favorita y emprendimos el camino al Colegio… Conforme más cerca estaba los nervios aumentaron y no entendía el por qué… Mi hija tarareaba las canciones mientras que yo intentaba ocultar mi estado de la misma, por suerte ni se había percatado. En cuanto entramos vino Andrea junto a mí, aparte de amiga era una de las maestras más jóvenes del colegio.
-Ana, menos mal que llegas…- miró a mi hija y se dirigió a ella- ¿Por qué no vas a tu fila pequeña?- rodó los ojos.
-Ya las dejo…- me hizo agacharme para darme un beso- Adiós mamá, te quiero- la abracé fuerte mientras la besaba de vuelta.
-Yo más…- en cuanto nos separamos salió corriendo hacia el patio interior donde formaban su fila antes de entrar.
-Ana… ¡Te has perdido la presentación del profesor nuevo!- puso una cara soñadora.
-Supongo que lo conoceré después…- seguimos andando camino a Secretaría, una vez allí me coloqué en mi puesto pero Andrea volvió a insistir.
-¡Está…!- hizo gestos obscenos y reí.
-¿Ya le echaste el ojo?- resopló.
-Sí, pero me ha ignorado totalmente y eso que he sacado todos mis encantos…- me miró de arriba abajo- ¿Tú también vienes preparada para lo mismo?
-¿Yo? – asintió y negué- ¡Pero si ni siquiera me acordaba que venía un nuevo profesor…!
-No entiendo cómo puedes ser tan despistada…- reí- Y más siendo el sustituto de Gia.
-Supongo que es mi sino.
-Deberías probar…- me guiñó- Tal vez tengas más suerte que yo…- el sexo no me vendría mal pero no quería tenerlo de nuevo con alguien que no conocía.
-No estoy preparada…- rodó los ojos.
-Siempre sales con lo mismo, te conozco hace 8 años y el único hombre cerca de ti ha sido tu padre.
-No tiene nada de malo que mi hija sea más importante para mí que un hombre…- ¡Ni loca iba a decirle la verdad! Tenía la esperanza que encontraría a alguien para mí, sólo que tras tantos años lo veía cada vez más lejano.
-¡Eres imposible! Voy por un café… ¿Quieres algo?
-Un chocolate…- me guiñó.
-Enseguida vuelvo…- mientras esperaba me puse a ordenar un poco los papeles, debía tener todo listo para cada uno de los profesores, cuando estaba por terminar se me cayeron al suelo, miré alrededor para asegurarme que no había nadie ya que la falda se subiría, cuando estaba por terminar sentí a alguien detrás de mí, supuse que era Andrea.
-Puedes dejarme el chocolate en la mesa, en cuanto termine de recoger esto me lo tomo…
-Preferiría que siguieras con lo tuyo…- esa voz, me levanté y me volví al instante ¡Era él! ¿Se acordaría de aquella noche? Seguramente ni se acordaría de mí, estos años le habían sentado bastante bien, no parecía haber envejecido nada- ¿Quieres que te ayude?- eso me confirmó lo que sospechaba.
-No gracias, ya termino…- con el mayor cuidado de no mostrar nada terminé de cogerlos bajo su divertida mirada, mi deseo despertó como aquella noche pero viendo que ni se acordaba de mí lo mejor era hacerme la tonta, ahora me sentía más estúpida todavía. Siempre había soñado con este día pero en mi mente ocurría otra cosa, eso me desanimó bastante…
-¿Tienes mis fotocopias?
-Sí, aquí tiene…- los cogí y se lo di, él los tomó rozando sus dedos con los míos.
-Christian… Christian Grey…- sonreí con desánimo, ese no fue el nombre que me dio… Con razón nunca di con él, de todas formas ya no importaba estaba más que claro que solo fui un polvo para él.
-Encantada Christian… Soy Ana Steele…- cogió mi mano y la besó tal como hizo entonces, así que la aparté y cogí con los papeles que pillé más a mano, necesitaba salir de allí - tengo que ir a hacer una cosa, hasta luego…- salí con tanta prisa que choqué con un enorme cuerpo, era Paul el profesor de gimnasia.
-¿Qué ocurre Ana? ¿Te persigue alguien?- dijo en broma y reí.
-Yo solo necesitaba tomar aire…- me miró de arriba abajo.
-¿Tienes una cita?
-No ¿Por qué?- me señaló.
-Nunca te habías arreglado tanto para el trabajo…- me ruboricé.
-Solo ha sido casualidad.
-¿No tienes planes para hoy?- negué.
-Hoy hasta mi hija me ha dejado sola- sonrió de lado.
-¿Qué te parece si cenamos juntos?- iba a decir que no pero sería una buena oportunidad de tener sexo, Paul estaba bastante bien, yo andaba necesitada y con el padre de Annie cerca sin saberlo necesitaba desconectar.
-Me parece bien…- pareció asombrado pero enseguida cambió su cara.
-Estupendo, nos vemos a la salida…- lo despedí con la mano y decidí volver dentro, cuando lo hice vi a Christian charlando amenamente con Andrea, suspiré rendida. Tantos años deseando encontrarlo y él ni siquiera me recordaba, mi vida era muy triste…
-Ana toma…- me dio mi chocolate y tras cogerlo me senté en mi mesa para ponerme a trabajar, ellos siguieron conversando hasta que tocó el timbre y Christian tuvo que retirarse, iba a ser un día muy largo…
-Nos vemos después Ana…- le asentí sin mirarlo, una vez solas Andrea vino junto a mí.
-¿Te has fijado en cómo te miraba?- le alcé una ceja.
-¿A mí?- asintió.
-No te ha quitado el ojo de encima en todo el rato que ha estado aquí, creo que le gustas…- ¡sí, estaba convencida que lo único que quería era echarme otro polvo para desaparecer de nuevo!
-Yo más bien diría que te ha echado el ojo a ti…
-¡No digas tonterías! Sé distinguir cuando un hombre me coquetea y éste no lo hacía, sólo estaba pendiente de lo que hacías tú…- no quería seguir hablando de él, así que cambié de tema.
-Hoy he quedado con Paul…- abrió los ojos bastante asombrada.
-¿En serio?
-Si…- me miró extrañada, no era para menos, en los años que nos conocíamos nunca había aceptado una cita con nadie hasta hoy.
-¿Por qué ahora?- sabía que lo preguntaría, pero no iba a decirle lo obvio.
-Ya te dije… Tengo esta noche libre y cuando me ha preguntado me ha parecido buena idea…- sonrió de lado.
-¿Eso quiere decir que por fin te darás un homenaje?- me sonrojé.
-Puede…- me interrumpió demasiado efusiva.
-¡Me parece perfecto Ana! Ya es hora que tengas algo de sexo…- suspiré cansada.
-No es nada importante…- rodó los ojos.
-El sexo es muy importante…- cogió sus cosas para irse- Seguro que mañana me darás la razón…- volvió a guiñarme- por lo que me han dicho Paul es bastante bueno…- me sonrojé de nuevo, iba a contestarle pero se fue antes que pudiera hacerlo. Me puse manos a la obra con mis cosas y cuando llegó la hora del descanso fui a ver a mi pequeña, me sorprendió verla conversando con Christian bastante feliz… Suspiré triste, si nuestro reencuentro hubiera sido diferente me hubiera animado a decirle que era nuestra hija, pero visto lo visto mejor dejarlo así, he sido madre y padre todos éstos años puedo seguir así. Cuando me acerqué dejaron de hablar…
-¡Mamá!- gritó mi hija saludándome con la mano, él me sonrió consiguiendo que me humedeciera ¡Mierda! ¿Por qué despertaba esto en mí a pesar de los años? Traté de recomponerme y me acerqué para abrazar a mi hija.
-Hola cariño…- la besé y me senté junto a ella- ¿Qué es lo que haces?
-Solo hablamos…- dijo mirando a Christian que asintió.
-Así es Ana, sólo hablamos…- cada vez que escuchaba mi nombre de sus labios sentía el calor dentro de mí- Me ha dicho Annie que hoy estás sola…- miré con algo de enojo a mí hija ¿Cómo se le ocurre decirle algo así?
-Realmente no…- mi hija me alzó una ceja y seguí- Tengo una cita…- mi hija me interrumpió.
-¿Una cita?- asentí- ¡Pero si esta mañana me dijiste que no tenías nada que hacer!
-No ha sido planeado, sólo surgió…- dije algo incómoda, la mirada de Christian sobre mí me ponía bastante nerviosa.
-¿Con quién? – miré reprobatoriamente a mi hija.
-Sí, Ana… ¿Con quién?- preguntó Christian ¿Molesto? ¿O sólo me parecía?
-No creo que sea importante.
-A mí me interesa saber…- le entrecerré los ojos.
-No veo la razón…- nos quedamos unos interminables segundos mirándonos hasta que nos interrumpió mi hija, ya ni me acordaba que estaba aquí.
-Mamá, yo sí quiero saber…- a mi hija no podía dejarla al margen.
-He quedado con Paul…- miré de reojo a Christian esperando que se fuera pero en vez de hacerlo prestó más atención.
-¿Pero porque hoy?- preguntó desconcertada y a pesar de la incomodidad del momento le contesté lo más calmada que pude.
-No me apetecía estar sola esta noche así que acepté su invitación…- antes que pudiera decir más nos interrumpió.
-Annie… ¿Por qué no me dejas un momento a solas con tu madre?- se miraron entre ellos ¿Por qué me daba la sensación que tramaban algo? Pero ¿Qué y porque es lo que no entendía?
-De acuerdo pa…- se calló abruptamente y siguió- Profesor ¡Nos vemos después!- salió corriendo sin decirme ni adiós…
-Ana…- se acercó a mí demasiado, su olor me embriagó y por un momento mi imaginación voló a aquella noche- No vas a ir a ningún lado con ese tipo…- susurró justo en mi oído ¿Cuándo se había acercado tanto? Me alejé por instinto, aunque en el fondo deseaba que me poseyera como aquel día…
-No es asunto tuyo…- conseguí balbucear y sonrió de lado.
-Sí que lo es…- le alcé una ceja, me agarró y tras un pestañeo aparecimos en aquella habitación de hace años.
-¿Qué demonios?– abrí y cerré los ojos varias veces para asegurarme que estaba allí, esto no podía ser posible…
-Si me dejas explicarte…- aparté su mano de mí.
-¿Cómo has hecho eso?
-Seguro que te imaginas cómo…- ahora entendía muchas cosas ¿Por eso era mi hija era así?
-¿Qué eres? – necesitaba saber por ella, ahora entendía de dónde venían sus habilidades.
-Es un tema muy largo ¿Por qué mejor no lo hablamos esta noche?
-¡Dime que eres! – exigí y tras un incómodo silencio siguió.
-Soy de otra dimensión…
-¿Otra dimensión? Eso no explica que Annie…- me tapé la boca con las manos y él sonrió.
-De dónde vengo la magia y habilidades extrasensoriales son comunes…- ¡Con que era eso! ¿Magia y habilidades extrasensoriales? Era tranquilizante saberlo- Lamento haberme ido como me fui…- no pude evitar reír con bastante sarcasmo.
-¿En serio? ¡Viniste aquí, pasamos una noche maravillosa y desapareciste por casi 10 años!
-Ana, hay cosas que debes saber del lugar que vengo…- negué, era mi oportunidad de saber.
-¿Por qué viniste aquí? Si eres de otra dimensión no lo entiendo...
-Tenemos la costumbre de aparearnos con otras dimensiones…- lo miré horrorizada ¡Por eso quedé embarazada! ¡Era lo que buscaba! ¡Que ilusa fui! ¡Todo este tiempo sin poder sacarlo de mi cabeza y él solo…!- No es así…- otra vez susurró en mi oído.
-¿Escuchas lo que pienso?- asintió- Yo no...- me interrumpió.
-Me gustaría haber venido antes por vosotras pero he tenido que arreglar muchos papeles para poder quedarme…
-¿Quedarte? – asintió.
-Los planes iniciales eran aparearse, volver por nuestra cría y regresar…- tragué grueso.
-¡No voy a darte a Annie! ¡Ella es mía!- grité fuera de mí y me hizo sentarme en la cama.
-Tranquila Ana, no he venido a llevármela.
-¿Entonces? Has dicho que…- me interrumpió.
-He dicho que era el plan inicial, creía que sería fácil pero esa noche me enamoré…- nuestras miradas conectaron como entonces.
-¿Te enamoraste?- asintió- ¿De mí?- sabía que sonaba tonto pero debía asegurarme.
-Sí, de ti…- miró alternadamente mis ojos y labios como pidiendo permiso para besarme, cerré los ojos y esperé su beso que no tardó en llegar… Fue bastante tierno y suave pero deseaba más así que yo misma entrelacé los dedos en su cabello y profundicé con mi lengua en su boca…- ¡Dios, Ana! ¡No sabes cómo he extrañado esto!
-Yo también…- susurré perdida en el deseo- Te necesito…- sonrió de lado.
-Como desees…- nos desnudamos el uno al otro, me recostó en la cama y comenzó a dar lamidas y besos por todo mi cuerpo haciendo especial atención a mis pezones ya erectos.
-¡Christian! – entonces recordé el otro nombre- ¿Es Christian o Alexander?- siguió bajando hasta mi centro y justo cuando lo alcanzó susurró sobre el mismo.
-Alexander es mi segundo nombre, prefiero Christian…- a continuación lo lamió y me perdí de nuevo en el placer que me proporcionaba su lengua hasta que culminé en un gran orgasmo…- Adoro cuando te corres…- me sonrojé- Ahora voy a hacerte el amor como hace mucho que deseo…- se colocó en mi entrada y me besó mientras se deslizaba lentamente dentro de mí.
-¡Oh, Christian!
-No te imaginas lo que te he echado en falta todo este tiempo…- siguió besando mi cuello mientras que aumentaba el ritmo, no era momento de hablar ahora sólo quería disfrutar… Así que seguimos el ritmo hasta que alcanzamos el orgasmo casi a la vez. Sin romper nuestra unión se separó de mí lo justo para mirarme a los ojos…- Cada noche conectaba contigo para revivir lo de entonces…- abrí los ojos sorprendida.
-¿Por eso yo…?
-Sí, no podía volver para hablar contigo hasta que no hubiera arreglado todo y por nada del mundo quería que hubiera nadie más a mi vuelta…
-¿Por eso no podía sacarte de mi cabeza?
-Así es…- ¿Sería posible que fuera la razón de…?- Tus sentimientos no puedo alterarlos…
-No me gusta que se metan en mi cabeza.
-Lo siento, pero no quiero que pienses lo que no es. Sé que me amas como yo a ti y por suerte ahora podemos dar rienda suelta a ese amor sin nada de por medio…- sonaba todo tan bien que me parecía un sueño.
-¿Estás seguro?
-Tanto como que esta noche cenaremos juntos y nos pondremos al día…- entonces recordé mi cita.
-Pero he quedado con Paul…- me besó, mientras comenzaba a moverse de nuevo- ¡Oh, dios!
-No me importa como lo hagas pero debes cancelarlo… Tú eres mía desde entonces y nada ni nadie nos separará jamás… Seremos la familia feliz que debimos ser desde el principio- nos perdimos de nuevo en el placer hasta alcanzar un nuevo orgasmo, tras el cual recordé que debíamos volver al trabajo.
-Deberíamos irnos y…- se levantó y me ayudó a hacerlo, mientras nos vestíamos me explicó.
-Nadie se dará cuenta de nuestra ausencia, así que vístete tranquila…- lo miré asombrada.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque lo sé… Es una de las ventajas de ser quién soy.
-¿Annie hará todas esas cosas?
-Por lo poco que he visto es bastante adelantada para su edad, a pesar de no saber nada de esto has hecho un gran trabajo con ella Ana…- sonreí en agradecimiento.
-Gracias…- se acercó a abrazarme.
-Soy yo el que debería dártelas, pero te prometo que te compensaré por todo este tiempo…- lo abracé de vuelta…- Recuerda que esta noche iré a tu casa a las 8…
-Con tenerte aquí es más que suficiente…- cerré los ojos y al momento la escuché…
-¿Ana? ¿Ana?- abrí los ojos, Andrea se hallaba junto a mí y me miraba preocupada- ¿Estás bien?- miré a los lados tratando de ubicarme, estaba en mi escritorio ¡Mierda! ¿Había sido un sueño? ¡Maldita sea! – Creo que deberías irte a casa a descansar…- me tocó la frente- te noto caliente…- no pude evitar ruborizarme.
-No te preocupes, sólo es el cansancio…- me sonrió.
-¿Seguro?- asentí convencida.
-Descansando un poco se me pasará…
-¿Tu cita con Paul?
-Lo mejor será que la deje para otro día…- me entrecerró los ojos.
-Ya me extrañaba a mi…- rodé los ojos e ignoré su comentario.
-Voy a buscarlo, enseguida vuelvo…
-¡Suerte con eso! – antes de salir volvió a gritar- ¡Ya que queda poco para la hora de salida deberías irte a casa!
-¡Te tomaré la palabra!- le grité de vuelta, en el fondo tenía razón, solo quedaba media hora y no tenía nada que hacer, me vendría bien irme antes. Por suerte me lo crucé en el pasillo, parecía algo alterado.
-¡Ana, por fin te encuentro!
-¿Ocurre algo?
-Sé que teníamos una cita y…
-Hablando de eso…
-Esta noche me ha surgido un contratiempo y no puedo salir contigo…- suspiré aliviada y al ver su cara de extrañeza me expliqué.
-Justo iba a decirte que no podía quedar esta noche porque no me encuentro bien…- me miró preocupado.
-¿Te encuentras mal? ¿Qué te ocurre?- los recuerdos de mi sueño con Christian me vinieron a la cabeza ¡Lo sentí tan real!
-Solo estoy cansada, descansando un poco se me pasará.
-Eso espero…- nos sonreímos- Supongo que otra vez será…- iba a decirle que sí pero solo salió...
-Adiós Paul…- me volví de nuevo a la oficina y recogí mis cosas- Andrea, si preguntan por mí…- me guiñó.
-¡No te preocupes y vete! – antes de salir pasé por la clase de Annie y lo vi allí de pie dando clases, sonreí con tristeza, hubiera estado genial que hubiera sido real… Antes de llegar a casa pasé a compras pizzas, helado y palomitas. Pasaría otra noche más sola viendo mis películas favoritas… Supongo que algún día conseguiría encontrar el amor.
Una vez que llegué a casa, me di una rápida ducha, me puse mi camisón de Minnie Mouse y preparé todo para mi noche de pelis… La primera que vería sería Van Helsing, necesitaba acción e indirectamente una triste historia de amor… Cuando apenas iba por la mitad llamaron al timbre.
-¿Quién será?- seguramente Annie para recoger algo… Cuando abrí la puerta me quedé totalmente sorprendida.
-No sabía que nuestra cita sería una fiesta de pijamas…- dijo divertido admirando mi atuendo.
-¿Nuestra cita?- pregunté bastante desconcertada y suspiró.
-Debí decirte que te devolvería a tu puesto antes de hacerlo.
-¿Me estás diciendo que lo que pasó antes fue real?- pregunté bastante sonrojada.
-Si…- señaló dentro- ¿Puedo pasar?- me aparté para que lo hiciera, él fue directo al salón- ¿No esperabas a nadie verdad?
-Pensaba que lo había soñado…- me abrazó.
-Pues ya ves que no…- me separó de él- ¿Hacemos las pizzas que compraste o prefieres cambiarte y salimos?- sonreí.
-¿Nos quedamos?- pregunté dudosa y me devolvió la sonrisa en respuesta.
-Bien, iré a poner las pizzas al horno…- iba muy decidido para dentro pero caí en la cuenta.
-¿Te acompaño a la cocina?- negó.
-Me conozco tu casa perfectamente, no es necesario…- se fue y me quedé pensando en sus palabras ¿Cómo era posible si nunca había estado aquí?
-Recuerda que puedo leer tu mente Ana… - gritó desde allí, realmente era algo que no me agradaba en absoluto, eso de tener a alguien más en mi cabeza…- Solo lo hago cuando quiero…- vino a sentarse junto a mí y me dio una copa de vino- No me apetece escuchar todo, sólo lo que me interesa.
-Es un alivio…- miró la televisión y sonrió.
-¿Estás viendo Van Helsing otra vez?
-Es mi favorita…- me acercó a él.
-También la mía.
Pasamos la noche cenando, conversando y viendo mis películas favoritas que casualmente también eran la suyas. A pesar de lo extraño e increíble de todo esto sentía que todo estaba donde debería estar ¿Sería posible que esto fuera así para siempre?
URSU.
Aquí les traigo otro Shot, espero que les haya gustado. Como se habrán dado cuenta nos falta la parte de nuestro querido Christian ;), la tendré lista para el 3 de Agosto.
Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.
Muchos saludos y besos para todos.
*NO SE PIERDAN LA SEGUNDA PARTE DE ESTA MINI HISTORIA PARA EL 3 DE AGOSTO*
