Baltimare, 3 días después del incidente.

Paredes blancas, corredores con constante movimiento, el sonido necesario de las máquinas que ayudaban a mantener la vida, el olor a desinfectante, aislado. Fuera ya de toda urgencia, descansando sobre una cama suave, el enfermo de la habitación 305 era visitado por dos figuras. Una de ellas tenía el pelaje blanco la melena naranja y unos ojos amarillos bastante expresivos, mantenía una expresión afable con la víctima de un terrible accidente; mientras la otra, con una melena amarillo limón, de un corte militar que dejaba unos pocos centímetros de esta, apreciaba paciente postrado en aquella cama con un rostro serio, observando de vez en cuando todo lo que le rodeaba, como si estuviera buscando algo.

Y el paciente, de pelaje rojo, cola negra y las puntas de sus plumas con un tono azul marino permanecía en silencio. Aquella, por supuesto, no era una visita típica a un paciente. El ambiente se cargaba de una tensión tal que hasta la enfermera prefirió ir a otra habitación antes que quedarse junto a aquellos ponis de aspecto extraño.

- Supongo que no volverás a esa expedición de la que me comentaste el otro día. – Cuestionó de pronto el corcel de melena naranja. – Wetbread tenía grandes planes para ese viaje.

- Estoy demasiado fastidiado como para poder hacerlo. – Respondió el paciente con la voz ronca, viendo de reojo a su interlocutor y en cambio, concentrándose en captar la atención del otro corcel que parecía no querer mirarle a la cara.

- Eso puedo verlo; pero eso no explica cómo once agentes de SONRIE fueron superados por un par que no tenía ni los recursos logísticos que tenemos ni el control de la situación. – Reprochó firmemente el corcel de melena naranja.

Tenía una parte de su oreja izquierda seccionada; unos ojos amarillos y una expresión de la seriedad más absoluta.

- No tengo excusas, no fui lo suficientemente previsor. – Aludió el corcel a la defensiva, sin elevar la voz ni mirar directamente a los ojos de su interlocutor.

- Cierra la puerta Furlong. – Ordenó el corcel; a lo cual el referido dedicó una mirada fría al pegaso. – Es obvio que no; pero quiero saber exactamente cómo no pudiste con dos agentes.

- Subestimé a Lyra, planifiqué la emboscada para Sweetie Drops; pero no para la otra.

- Eso explica un poco. ¿Cómo exactamente sucedió todo?

- la emboscada salió como estaba planeada, Sweetie Drops usó las habilidades mágicas de Heartstrings para crear una distracción. ¿De dónde sacaste a tus agentes por cierto? Ellos se olvidaron de usar la Argolla Anuladora en la unicornio. Habilitó el escape de Drops, y como traté de usar a su amiga a mi favor.

Conozco a Drops lo suficiente para saber que no hubiese abandonado a su amiga. Pero después ella comenzó a atacar a todos los novatos que la buscaban y no me explico cómo ninguno de ellos pudo hacer mucho.

Estaba seguro que podría suspender a su amiga en el aire; después la inmovilizaría e iría yo mismo a detener a Drops; pero Lyra usó su magia para llevarla hasta mi nube en un globo. Cuando me di cuenta, traté de detenerla. Traté de llevar a Drops al mar, allí sería presa fácil. Pero su amiga volvió a ayudarla, entonces supe que ellas tenían el control. Así que decidí eliminarlas allí mismo. Estuve cerca de vencer a Drops, pero una vez más la unicornio la ayudo y después tenía mis alas fracturadas y estaba flotando en el mar.

- ¿De dónde saqué a esos novatos dices? Son el resultado de Whitehorn. Hay muy pocos agentes de Blackstone y menos de Treadhoof.

- Es decir que solo tienes un montón de idiotas sin aptitud… buena idea. – Ironizó el de pelaje rojo. – Son unos inútiles en el campo de operaciones.

El pegaso sintió el casco del corcel aplastándole la melena contra la almohada.

- No es un plan perfecto... pero va a funcionar de una forma u otra. – Señaló manteniendo una calma relativa en su mirada.

- He oído rumores, acerca de que estamos recibiendo apoyo de Discord. – Dijo el pegaso. – En esta ocasión, mirando directamente al corcel de tierra de pelaje blanco, cuya expresión no se llenó de la menor indignación o duda.

- Funcionará de una forma u otra, ya te lo he dicho. – Enfatizando su máxima, el poni terrestre de pelaje blanco se postró frente en la ventana. – Ahora solo hay que atar algunos cabos. ¿Cuento contigo para reactivar Tradhoof?

- Ese programa de entrenamiento fue descartado por buenas razones. – Interrumpió Furlong.

- Lo sé. Pero no hay alternativa. Necesitaremos agentes de élite para el mañana. Y estoy seguro que les consta.

- Veré qué puedo hacer. – Respondió el pegaso rojo.

- Bien, un problema menos. Trabajaras con los pocos veteranos que saben cómo reclutar y entrenar. En lo que respecta a ti Furlong. – Añadió, mirando con seriedad la ventana, específicamente el mar a la distancia. – Conoces a Drops mejor que cualquier otro agente vivo.

- Eliminarla no va a ser fácil.

- Después de lo que ha demostrado ser capaz de hacer; creo que valdrá la pena intentar reclutarla otra vez. Intenta convencerla; si se rehúsa, entonces acaba con ella. Tienes los recursos que desees usar. Pero ata ese cabo de una buena vez.

- Qué hay de Lyra Heartstrings.

- Es obvio, ella debe sufrir el mismo destino que Drops.

- Estamos a veinte días para que todo esto termine, Red, pasarás éstos días junto con Wetbread en ésta ciudad, las órdenes te llegarán a mediados de enero. Furlong, serás director general de SONRIE a partir de febrero.

- Entonces no lo veremos en un buen rato. – Afirmó Red Tail.

- No. Furlong, dentro de doce días me reuniré con Filthy Rich y Yuk'Amil en Canterlot, planifica todo allá. Ese día Drops y Heartstrings deben estar con nosotros o dejar de existir.

- Por cierto, Lavish, olvidé mencionarte algo. – Interrumpió el pegaso rojo.

- Qué.

- Sweetie Drops sabe que un agente está detrás de todo esto. Está buscando al responsable y creo que ya sabe que eres tú.

- Mejor para nosotros, usémoslo a nuestro favor. Con esto en mente, te veo dentro de unas horas Furlong.

- Sí señor.

- Eso es todo, que te recuperes pronto Red. Y, suerte. – Se despidió aquel que se hacía llamar Lavish Velvet.

Afueras de Yeguadelphia, 7 días después del incidente.

Los bosques cercanos a Foal Mountains tenían el carácter de ser bastante húmedos, las coníferas, en particular los cipreses abundaban por todas partes. Varios cursos de agua bajaban desde la montaña y convertían al lugar en una región pantanosa. Por supuesto, atravesar dichos bosques era un reto para cualquiera.

- ¡Es la cuarta vez que piso algo que se mueve Bon Bon! – Gritó Lyra con espanto.

- Al menos no te han mordido. – Respondió su amiga mientras miraba alrededor.

- ¿Se acerca la noche? Quiero salir de éste lugar… no quiero volver a dormir aquí.

- Estamos cerca. Pero mantén la calma.

- Daría lo que fuera por unas buenas porciones de zanahorias silvestres con leche de coco en un vaso de bambú y esas moras.

- Y yo por dormir en una cama. Pero, ya sabes, estamos trabajando.

Entonces Lyra se le aproximó, abrazándola por el cuello con la pata izquierda mientras levantaba la derecha dibujando un arcoíris en el aire.

- Salvando a Equestria… ya puedo ver cómo nos recibirán. Puede que hasta las princesas en persona nos otorguen medallas por esto.

- Sí, yo… no lo creo… nunca ningún poni debe enterarse de que SONRIE existe. Lo que puede pasar es que ellas nos feliciten en una reunión privada. – Alegó Sweetie Drops que para nada pensaba en aspectos tan novelescos de la vida de agentes.

- Oh bueno, con tal de que las conozca en persona me basta. Y ¿Cómo detendremos a todos los malos?

- Todavía no lo sé. Si vamos a advertir a Celestia y a Luna, con seguridad nos atrapan antes de llegar a ellas, lo mismo con Twilight o Cadance. Después de ellas, no podemos confiar en ningún otro. No sabemos si hay autoridades involucradas, aunque yo apostaría a que así es.

- O sea que no solo los de SONRIE están detrás de todo esto.

- Pues, creo que no. En el puerto aéreo, en Canterlot, incluso en Ponyville, no puedes hacer lo que hicieron si no tienes influencias en varios cargos. Quienes estén detrás de esto deben ser personas de alto rango, y tener bastantes amigos en todas partes.

- Hablas de ese sujeto que aparece en las fotos que Foxtrot tenía.

- Probablemente, no tengo forma de saber cuánto averiguó en realidad.

- Entiendo. Pero ¿Por qué nos dirigimos a los rieles entonces?

- No entiendo tu pregunta.

- Pues, dices que no podemos ir a Canterlot, ni a Ponyville, tampoco al Imperio de Cristal. Para qué nos dirigimos a los rieles entonces. A dónde podríamos ir.

- Pues a un lugar sin vigilancia de SONRIE, un lugar nuevo.

- Así que iremos a esa Villa de la que no recuerdo el nombre.

- Es lo más seguro. Y si SONRIE tiene agentes allí, de seguro han de ser novatos.

Junto al sol de la tarde, los sonidos de algunas ranas, de uno que otro pájaro y de animales que desconocían, atravesaron aquel paraje poco amigable para los cascos.

- Y qué pasa si piso alguna serpiente.

- Aquí no hay venenosas, solo constrictoras, nada que no podamos manejar. Debemos apresurarnos si queremos tener un lugar seco donde dormir esta noche.

Por supuesto, aquello sirvió de aliento para la unicornio que comenzó a trotar. Pronto le siguió la yegua terrestre, que llevaba además la caja mágica que tenía varios bits de oro dentro. Con eso se aseguraban una buena vida si es que todo salía mal. Aunque, Lyra sabía que lo lograrían, no había nada que pudiera contra las dos agentes más talentosas de SONRIE.

- ¿Sabes curar con magia? – Preguntó de repente Sweetie Drops.

- Algo, no huesos, ni enfermedades crónicas, eso es algo que realmente muy pocos pueden lograr.

- Desinfectar una herida.

- Sí, también te la puedo cerrar por dos bits. – Alegó la yegua en tono de broma.

- Cuando salgamos de éste pantano, necesitaré que cures mi pata derecha.

- Qué te picó.

- Una tortuga caimán de pantano. – respondió la agente.

- Tú nunca me dijiste por qué estudiaste en la Academia para Unicornios Súper Dotados de la princesa Celestia. – Dijo de pronto la yegua de pelaje crema.

- Ammm, pues la verdad a mí me encantaba la música y lo sigue haciendo. Pero no la toco solo con mis cascos, también lo hago con magia y eso es difícil de hacer. Así que… necesitaba aprender más sobre magia y pues me metí a esa academia para lograrlo.

- Y ¿Conociste a alguien importante allá?

- A Twilight Sparkle. – Expresó la yegua con una sonrisa. – Teníamos el mismo grupo de amigas, aunque claro, ella era un poco distante de nosotras. Pero la queríamos igualmente.

Entonces, ambas llegaron a la base de una elevación de tierra.

- Allá deberían estar las vías del tren. Si esperamos lo suficiente, podremos abordar uno con rumbo a ese pueblo.

- Si es que allá hubiera agentes de SONRIE, qué podríamos hacer.

- Es un buen lugar para tender una trampa, es demasiado llano como para galopar sin ser descubiertas, después solo hay montañas y lugares rocosos. Pero si son novatos no sabrán usar todo eso a su favor para interceptarnos y les perderemos en el paso de las montañas. En caso de que fueran veteranos, tendremos que enfrentarles, de seguro serán mucho menos en número que los novatos.

Pero llegaremos en la noche, será como en Vanhoover.

Y por suerte para Bon Bon, su mejor amiga era competente en magia. Aunque curar mediante ésta resultaba un arte del que poseía solo unos pocos rudimentos. Con dificultad y alguna que otra expresión de dolor en el rostro por parte de su amiga, realizó un par de hechizos, susurrando cosas que la poni terrestre no entendía; pero que al final, terminaron cicatrizando la herida después de desinfectarla, lo que, al parecer, dolió bastante.

Ya cuando el tren pasó, fue cuestión de galopar detrás de éste e ingresar al área de carga, coordinando movimientos con la unicornio, que abrió una puerta por la cual Sweetie Drops ingresó dando un salto alto y extendiendo los ascos para atrapar a su amiga y así meterla dentro. El interior de los vagones de carga era idéntico en todos los casos, cajas de madera, cadenas, cuerdas, pequeños embalajes. Ambas se sentaron, con el paisaje diurno de los bosques pantanosos.

Después de bastante tiempo, cuando la luna se alzaba en todo su esplendor, saltaron del vagón de carga a quinientos metros de la estación. El frío de esa región iba en aumento, pues estaba al norte de Equestria. Todavía faltaba una buena distancia para llegar a los límites de Frozen North, pero éste ya se dejaba sentir.

Avanzaron con la luz de la luna sobre sus lomos, teniéndola como guía del camino.

- Oye, no sé por qué no se nos ha ocurrido antes… ¿Por qué no contactamos a Luna mediante el sueño?

- Dime Lyra, recuerdas haber tenido un sueño o una pesadilla en estos últimos años.

- No…

- Es porque está en el entrenamiento, suprimir la capacidad de tener sueños al dormir.

- Cómo es que.

- Yo puse una infusión especial en una bebida que te di cuando terminamos la misión en Appleloosa. Además, tu mente está cerrada para cualquiera que intente leerla…

- Esto es… esto es…

- Es lo que debe hacerse por la seguridad de Equestria; si eres capturada, la información que saquen de ti debe ser nula. – Añadió la yegua agente, recordando lo que implicaba el entrenamiento contra interrogatorios.

- Y ¿Tiene efectos secundarios?

- Todavía no los has desarrollado; pero llegarán… a veces es algo tan simple como una fobia o una manía, yo solía ser buena jugando a las cartas.

Lyra observó a su amiga.

- Y por qué no me dijiste nada.

- Pues… porque es la forma de proceder de SONRIE, un agente sella la mente de otro y nunca se lo dice.

- Pero entre tú y yo no existen secretos.

- Si te lo guardé fue porque no sabía cómo decírtelo. – Alegó Bon Bon. – Escucha, desde que tú te metiste en esta vida, siempre temí que algo te pasara y la sola idea de despertar un día y no encontrarte en tu casa porque caíste en acción me horroriza.

- No Bonie, tú tienes que saber que estoy en esto por elección propia. Yo no imagino una vida sin mi mejor amiga. Y si yo no te cuido ¿Quién lo hará? – Explicó la unicornio de repente, sonriéndole.

- Perdóname Lyra, juro que no te voy a guardar más secretos. Lo que sea que quieras saber, yo te lo diré.

- Ammm… pues podrías decirme qué pasó con ese tal Wetbread.

- Vaya que sabes aprovecharte de la situación.

- Tú no sabes cuánto. – Dijo con mirada pícara la yegua.

- Él tenía una fijación en mí, y como me salvó a mí y a Red Tail de morir ahogados en el mar, tuve que estar en su barco por un buen rato hasta volver a Equestria. Su primera oficial Rogue Hoof me odió desde el momento en que me vio y bueno, tú me conoces, yo no tardé en sentir lo mismo por ella.

A pocos días de tocar tierra, él quiso cobrarse el favor invitándome a cenar. Y yo decliné, definitivamente él no era mi tipo. Así que creo que le entró una obsesión o algo, pero la cosa es que desde ese momento dijo estar perdidamente enamorado de mí. ¿Entiendes? Él está mal de la cabeza.

- ¿Esa es toda la historia?

- Básicamente sí; pero si quieres que te la cuente completa, espera a que estemos en nuestra habitación.

La villa era casi desértica en la noche, el frío era el principal responsable de ello. La llegada de las foráneas fue inadvertida, a esas alturas, el sentido común era que ningún poni, por fuerte que fuese, estaría afuera.

Avanzando con cautela por las pocas calles de la villa, llegaron pronto a una posada, ubicada en uno de los extremos de la misma, tenía unas cuantas macetas en la parte frontal, con plantas poco atractivas y de un color apagado, así como una banqueta, construida con roca paja y argamasa, tenía un aspecto bastante robusto y fuerte, no había ni un pasillo ni un jardín de bienvenida, solamente abrieron una puerta de madera que accionó unas campanillas.

No tardó en aparecerse un señor de anteojos, era un unicornio de mediana edad, se paró frente al mostrador que tenía unas toallas blancas en uno de los extremos y un estante lleno de objetos detrás.

- Señoritas, es demasiado tarde para caminar por la calle. Permítanme ofrecerles una habitación doble para que puedan pasar la noche.

- Muchas gracias. – Le respondió Lyra bostezando de repente.

- Les cobraré el precio justo, cinco bits de plata por noche. Tres y medio por día si piden toda la semana completa, no incluimos el desayuno, pero tienen duchas y baños privado.

- Pagaré por toda la semana. – Expresó Bon Bon sonriendo con amabilidad.

- Muy bien; ahora, para el registro, permítanme sus identificaciones por favor.

- Aquí tiene. – Expresó la yagua crema, pasando dos pequeños pedazos de plástico.

- Sweetie Drops y Lyra Heartstrings, bonitos nombres, muy bien señoritas, su habitación es la 5A, espero que tengan una noche reparadora.

- Usted también. – Fue la respuesta de Lyra.

Y así, ambas agentes pasaron una noche cómoda para variar, en una habitación de la primera planta con vista al inmenso paisaje, cerrando las cortinas de la ventana. Un relato bastante largo aguardaba la unicornio que, insistiendo, logró sacárselo a la yegua terrestre. Era una buena forma de combatir un hecho evidente de aquel trabajo, el estrés.

Así pues, en lugar de observar constantemente las ventanas en busca de movimiento, Bon Bon se apaciguó contando una de las desventuras amarrosas más extrañas que alguna vez hubiera escuchado Lyra. Narrando esa historia, Sweetie Drops pronto concilió el sueño reparador que necesitaba.

Aquella villa sería el lugar ideal para planificar la siguiente movida. Solo era cuestión de tiempo.