Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo pongo la trama. ^.^
Plan
Edward Cullen
Soy una mierda, me odio con toda mi alma, quiero morir. Bueno, creo que me he vuelto emo desde hace dos semanas que Bella no quiere verme, hablarme, contestar mis llamadas, abrirme la puerta, siquiera verme cuando me quedo parado todo el día enfrente de su casa.
-¡¡Edward!! –gritó Alice entrando por la puerta de mi cuarto.
Desde que todo había sucedido, ella vino a mí y me dijo que ella quería chingar a Tanya con Bella y tomo ese video y cuando lo iba a borrar para no afectarme a mí Bella le quitó su celular y lo vio todo.
No me enoje con ella porque no lo hizo de mala fe, además, ella fue la única que me apoyo luego de lo que paso con Bella. Alice, igual, de algún modo, me mantenía comunicado con Bella, pues me contaba de ella y lo que hacía.
-Alice, ¿qué quieres ahora? –pregunté, ya estaba algo cansado de que todos los días llegara gritando mi nombre.
-¡Edward, Edward, Edward! –se tiró de rodillas en mi cama, abriendo mucho los ojos y mirándome fijamente mientras con sus labios formaba una fina línea que ahora en lugar de un lindo tono rosa era un blanco que se confundía con su piel.
-¿Qué ocurre? ¿Algo le paso a Bella? –ahora esperaba lo peor luego de haber visto su expresión y sus facciones tristes y desesperadas.
-No, nada de eso, sólo que ella está muy triste y no me puede dar un consejo de que debo hacer con Jasper –susurró riendo y bajando la cabeza de un modo que demostraba lo avergonzada que estaba por eso.
-¿Qué paso con tu amado rubio? –pregunté de un modo divertido.
Sabía que lo único que quería era calmarme y distraerme de mi dolor y mi estado de emo-maniático-suicida.
-Él, bueno, yo---
Había notado que Alice nunca podía formar una frase coherente cuando se trataba del rubio del que tanto estaba flechada. Era tan linda y tierna cuando se ponía ligeramente rojita –aunque, obviamente, no tanto cómo mi hermosa y queridísima Bella-, le daba un aspecto de bebé que tanto me encantaba. Era raro, pero ella se había vuelto mi mejor amiga en el corto lapso de dos semanas; quizá eso se relaciona con el hecho de que soy un maldito emo y no quiero salir de mi casa y ella, como la dulce mejor amiga que es, no me quiere dejar solo para que me suicide. Es muy linda.
-Alice, a él le gustas –susurré con seguridad.
Hacía unos tres días aproximadamente, Alice invito a los mellizos Rose y Jasper para salir con nosotros con el fin de que no me sintiera tan mal y socializara más con las personas. Eso y que ella quería una razón para ver a Jasper.
Realmente Jasper me había caído demasiado bien, era un hombre muy agradable y divertido con el que el tiempo se pasaba entre risas y bromas. Era muy obvio que a él igual le gustaba Alice, sólo los había visto una vez juntos y pondría mis manos en fuego por esa pareja. Él se le quedaba viendo a Alice completamente metido en la baba, pero Alice no entendía por qué ella no lo notaba.
Rosalie, por otro lado, era un tanto frívola, aunque igual era una hermosa chica que cuando estaba con personas que le daba confianza y que, a su parecer, eran agradables, ella podía ser una encantadora y muy divertida chica.
Alice Brandon
Edward básicamente me había corrido de su casa solo para que buscara a Jasper y le pidiera salir conmigo, pero no quería, así que preferí ir a ver a Bella. Así era siempre, sí uno me corría de su casa, me iba a la del otro y si los dos me decían que querían estar solos en el mismo día, pues, me iba a visitar a Rose o a Emmy.
-¿Qué pasa, Bells? –pregunté cuando entre y la vi mirando su computador de un modo interesado y extrañado al mismo tiempo.
-Estaba checando mi correo, y vi que tenía un e-mail de Jacob Black –susurró mirándolo, tecleando y picando el mouse.
-¿Quién es? –pregunte, dejándome caer en su mana, detrás de ella.
-Es un amigo que conocí en las vacaciones antepasadas. Nos dimos nuestros correos, pero hasta ahorita se volvió a poner en contacto conmigo, hacia ya como 5 meces que no tenía señales de vida de él.
Me levante y camine junto a ella, hasta poder ver la pantalla de su computadora.
"Bella, amiga, perdón por no haber podido ponerme en contacto contigo, pero he tenido que estudiar. Ya sabes, acabo de empezar la universidad y tengo que trabajar tiempo doble para mantenerme.
Pero no importa. ¿Cómo has estado? ¿Todo va bien por allí? Qué bueno. Me alegro mucho por eso –espero que me contestes a todas esas preguntas y que me cuentes de tu vida, de todo lo que te ha pasado-.
Ey, ¿ya te dije? Bueno, obviamente no aún, pero veras: iré de vacaciones a Forks y, si me envías tu dirección, te iré a visitar llegando. Espero que me la envíes y poder verte, seguro debes estar más guapa –si es posible- que cuando te conocí.
Te dejo, querida, tengo que hacer maletas para mi viaje ¿sabes? El viaje de Londres a Forks es muy largo y algo tedioso. Recuerda que te quiero y pienso en ti, aunque no lo creas y espero que tú en mí igual.
J. B."
-¿Por qué nunca me contaste de él? –le pregunté con un poco de rencor falso.
-No sé, a nadie le había contado de Jake, pero bueno… lo quiero mucho y pues, espero que lo conozcas –me miró con ojos ilusionados-, él es grandioso y muy divertido, aparte de muy bien parecido.
-¿Y Edward? –pregunte de la nada.
Cuando me di cuenta de lo que había preguntado, me tape la boca con los ojos bien abiertos y observe los enormes orbes de Bella: estaban destrozados y bañados de un líquido transparente que se iba escurriendo por sus mejillas, bañando sus mejillas por completo. Su cara decayó y todo era mi culpa. Lo sé: soy una mierda.
-Alice, ya sabes que no quiero nada con él. Es un traído, es un maldito y lo sabes.
-¡Claro que no! ¡Y no hables de él así delante de mí! Que Tanya sea una vil perra es otra cosa. ¡Pero él la mejor persona que he conocido! ¡Esa maldita perra sólo te alejo de él! –le gruñí.
Está bien, fui algo dura y lo siento, pero no iba a dejar que hablara así del chico que se había vuelto mi mejor amigo, porque yo lo quería mucho y no iba a dejar que le hablaran así.
-Vete, Alice –dijo bajando la mirada, con su cabello cayendo en su cara.
-No, Bella, perdón –dije atropelladamente-. Lamento haberte gritado, pero en serio, ella es una perra y él te quiere demasiado, me parte verlo, a los dos, así, es horrible. Ustedes son mis mejores amigos y no quiero que estén tristes. Bella, entiéndeme, es que en serio odio, ¡odio!, verlos a los dos de esa manera. Han pasado dos semanas, ¿Cuándo coñas se van a reconciliar? ¡Ya me arte de que sufran! –dije de un modo lento, intentando ser lo más suave posible con ella.
-Nunca, Alice. ¡Nunca! Él y yo no volveremos. –Su voz sonaba dura pero pude escuchar el punto exacto en el que se quebró.
-Yo sé que sí –la abrase, y deje que llorara sin importar qué.
Edward Cullen.
-¡¡Edward!!
Y no puede faltar, el grito de cada mañana resonando por toda mi habitación. Mis papas ya hasta se habían acostumbrado, tanto oírlo ya no te cansa cuando le agarras mucho cariño a la portadora del grito.
-¿Qué quieres, Alice? –pregunté, rascándome la nuca porque hoy llego temprano y aún estaba durmiendo. Coño.
-¡Tengo una idea! –gritó, lanzándose sobre mi cama y dando palmaditas en el aire.
-Exactamente… ¿sobre qué? –pregunté con confusión. Ella tenía el don de confundir a las personas sin problema alguno.
Su mirada era emocionada y en sus labios había una enorme y un tanto maléfica sonrisa que demostraba que en serio tenía un plan.
-¡Tú y Bella!
-¿Sobre Bella y yo? –pregunte un tanto extrañado, aunque, no lo puedo evitar, me gustaba la idea de que Alice tuviera un plan sobre ella y yo, Alice era muy ingeniosa.
-Claro, tú y ella volverán más pronto de lo que pueden imaginar.
-Eso espero –susurré con un margen de esperanza en mi voz-. Ya no aguanto estar sin ella.
-Sí, sí, emo, está bien.
Alice Brandon.
Pase como dos horas explicándole a Edward mi plan y como otras tres horas planeando como lo iba a efectuar correctamente.
Ya me había hartado de toda su mierda y lo que más quería era que se reconciliaran y que toda su felicidad volviera sin problema, ya me había fatigado de verlos así y sólo quería que volviéramos a ser felices: los tres.
-¡Bella! Hoy vamos a salir, me vale madres si me dices que no, pero sales o te saco pateándote el culo –le dije cuando estuve en su casa, escarbando en su closet una ropa digna de una reconciliación.
-Te voy a sacar a patadas de mi casa, Alice –me dijo y sentí como se movía por toda la habitación.
-Volveré así que ni lo intentes la amenace.
Mientras revolvía un poco más entre sus cajones encontré una hermosa tela color negro brillante y la saque de inmediato para encontrarme con un vestido sencillo que debía llegarle máximo a la rodilla, con escote en forma de V y con vuelo en la falda; tenía un listón que se amarraba como un moño en la espalda y bueno, simplemente era perfecto para la ocasión.
Perfecto… ya estaba todo listo.
Hola! Me tarde? Hay! Perdón): he tenido muchas cosas que hacer, con decir que no he dormido en mi casa los últimos 2 fines de semana XD y me la he pasando con mi tarea, exámenes, Tae Kwan Doo, en fiiiiin… es lo mismo, el chiste es que tengo cosas que hacer X3 y bueno, me di tiempo de escribir, espero que les guste mi MICROcapítulo U.U
Bueno, me voy, ayy les recomiendo leer mis otras historias ^^, no sean mals ;D
₪ т.с.ωоιғ ✖
