Caía la noche y Aoshi descansaba contra una de las columnas de la edificación, soportando y resguardando el pequeño cuerpo femenino entre sus brazos. Cada día era una tortura, anhelaba compartir sus emociones y sentimientos con ella, aquellos que despertaba en su ser la joven mujer de hermosas jemas verdes y sonrisa cautivadora-"como podre soportar esto"- pensaba para si Aoshi, mientras despejaba el rostro de Misao y depositaba un pequeño y tierno beso en la frente de la chica que adormilada, suspiro después de aquel beso tan suave.

En palacio se preparaba una gran fiesta por motivo de la llegada del heredero y la celebración de los esponsales de su hombre de confianza con la joven que había elegido, pero en realidad Kenshin no tenia cabeza, más que para contemplar en los amplios jardines a su hijo junto a su esposa que acariciaba y cuidaba del pequeño heredero y que para ojos de los que Vivian en palacio, era el príncipe de aquella nación.

Pero como todo no puede ser felicidad, y si lo es no dura mucho. En la guarida de los salvajes guerreros del desierto, un grupo se preparaba, planificando su próximo asalto, el cual tenía por objetivo, tomar por propia mano a la mujer que sería la esposa del regente, la mujer que se había convertido en mercancía sin saberlo.

La mañana sobre el desierto es de por sí ya calurosa, mientras el sol acaricia las altas dunas y los que viven bajo el sofocante calor empiezan a realizar sus labores. Un hombres de vestimentas oscuras, y ojos marrones revisaba por decima ocasión la localización del palacio de Barakat, que en realidad no le seria difícil de hallar puesto que se encontraba en el centro de la ciudad.

Llegado el momento se presentaría ante el lair de Barakat y con cruda mirada exigiría una vez más su pago, quería dejar saldada aquélla deuda. Se había asegurado de que la chica que le entregaran fuere del agrado de su hijo.

Kenshin noto el gesto de molestia en el moreno rostro del hombre que dirigía aquélla temeraria comunidad de guerreros que Vivian de los asaltos o de trabajos de mercenario que pudiesen encontrar, había contado con ellos antes, puesto que perteneció aquel grupo.

Como vas a responder por la deuda?- cuestiono el padre de Sanosuke y líder de la legión.

Obviamente, no puedo responderte con la chica que habíamos acordado con anterioridad, ella está en poder de su futuro esposo- comunico Kenshin al moreno hombre, mientras vigilaba sus reacciones buscando algún signo de alteración.

Entiendo- respondió con aparente serenidad el hombre que inspeccionaba los alrededores.

Si vez algo que pueda compensar la deuda, házmelo saber y lo tendré en cuenta- sugirió Kenshin a Shishio que con atención, observo a lo lejos a la mujer que suponía sería la esposa del lair, puesto que era atendida por barias mujeres. Sus ojos notaron el pequeño fardo en brazos de la señora de la casa.

Dime tu primogénito es un niño o una niña?- cuestiono con curiosidad.

Una niña- respondió con recelo Kenshin sospechando la propuesta que a continuación le hiso, haciendo que Kenshin desenfundara su arma y la apoyara sobre el cuello del hombre.

Nunca permitiría que un hijo mío se convirtiera en artículo- susurro con furia impresa en su voz.

Consigue a la chica o la tomare a la fuerza- dijo hurañamente

Pide alguna otra mujer-sugirió en una entonación de impaciencia.

No, ya te habías comprometido a entregarme la chica de ojos verdes- puntualizo el moreno hombre de forma hosca.

HADERYNEKOY

SABADO 28 DE MARZO 2009/09:20AM