Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


Capítulo 13

Once semanas.

El médico seguía revisando que todo estuviera en orden, Edward hacía un millón de preguntas de cada cosa que el obstetra decía o que él podía ver a través de la pantalla.

Bella simplemente no podía seguir la conversación, su mente se había quedado estancada en once semanas, casi tres meses de embarazo y ella no se había dado cuenta.

¿Cómo había pasado?

Bueno… sabía perfectamente cómo pasó y lo placentero que fue en ese momento, pero ahora, escuchando vagamente al obstetra hablar acerca de las medidas del embrión y que la placenta se encontraba en buena posición, hubiera deseado decirle que no a Edward.

—Mide casi cuatro centímetros desde la cabeza hasta la rabadilla y pesa siete gramos.

El obstetra hizo otros movimientos con el transductor dentro de ella causándole algo de molestia.

—Algunos de sus huesos están empezando a endurecerse y los dedos de sus manos y de sus pies están ya todos formados, dentro de muy poco podrá abrirlos y cerrarlos.

Edward escuchaba atento las palabras del obstetra, absorbiendo cada información que decía, podía ver a su pequeño en la pantalla en blanco y negro, era del tamaño de un higo.

—Además de dar pataditas, se estira. ¡Está tan a gusto como pez en el agua! A medida que vaya creciendo se irá moviendo más, pero tranquila, Isabella, todavía no sentirá estos movimientos acuáticos porque aún es muy pequeño.

Ambos hombres omitieron su comentario al ver que Bella permanecía viendo un punto ciego en la pared, ni siquiera le prestaba atención a la pantalla.

—He escuchado que puede tener hipo.

—Normalmente se presenta hasta el séptimo mes, y muchas madres prefieren evitarlo, aunque es recomendable para el embrión, su diafragma se ejercita.

El obstetra esperó a que Isabella hiciera alguna pregunta, pero ella simplemente se mantuvo callada, aunque ahora veía el monitor con el ceño fruncido.

Terminaron el ultrasonido después de que el obstetra asegurara que no había anomalías presentes, el médico salió de la habitación dándole privacidad para que se vistiera.

—¿Necesitas ayuda con los pantalones?

—Solo dámelos.

Edward observó a Bella ponerse las bragas y el pantalón en completo silencio, miró disimuladamente la pequeña parte de piel de su vientre, pero no había ningún cambio notable.

—Necesito ir al baño.

—¿Necesitas ayuda?

—No, Edward, no necesito nada de ayuda —murmuró dirigiéndose a la puerta del rincón en donde estaban las iniciales WC, que indicaban el baño—, puedo ir perfectamente al baño y hacer lo que tengo que hacer yo solita, no tengo cinco jodidos años para que me acompañes.

Azotó la puerta detrás de ella.

Cinco minutos después el obstetra regresó con las imágenes impresas.

—¿Dónde está Isabella?

—En el baño.

—Claro, muchas mujeres necesitan usarlo después de hacerse el ultrasonido.

Ambos se sentaron en el escritorio junto a la camilla esperando a que Bella saliera del baño, después de cinco minutos Edward habló.

—¿Habrá alguna complicación porque no haya tomado ninguna vitamina durante el primer trimestre? —preguntó nervioso—. Leí acerca de los problemas que pueden tener los bebés, como labio leporino o malformación en el tubo neural.

—Isabella y el feto están en perfecto estado, es recomendable tomar ácido fólico antes y durante el embarazo, pero muchas mujeres no se dan cuenta de que están embarazadas hasta que como Isabella están por terminar el primer trimestre.

—¿Entonces no pasa nada si no lo toma?

—Hay un cincuenta por ciento de que pase como de que no pase absolutamente nada, en este caso el embrión se encuentra en perfecto estado, no hay malformaciones y tiene una buena posición en el útero, le indicaré las vitaminas necesarias a Isabella, no tiene por qué preocuparse, señor Cullen, su esposa e hijo están en perfecto estado.

—¿No hay ningún riesgo de que lo pierda?

—Con el cuidado necesario no veo por qué eso deba ocurrir.

—Tuvimos problemas para concebir en el pasado, ¿eso puede ser perjudicial para él bebé? ¿Puede perderlo o ser prematuro?

—En el pasado su esposa fue diagnosticada con infertilidad inexplicable, los análisis que se le realizaron a ambos dieron resultados estándar, no había ningún problema en ninguno de los dos, tomaron tratamientos y hormonas para lograr concebir, pero no lo lograron, y a pesar de todo, sus resultados seguían estando en un rango normal.

—Eso lo sé, doctor.

—Su esposa tendrá la misma probabilidad de complicaciones que cualquier mujer en este país que esté embarazada y tenga un buen cuidado durante el resto del embarazo, su previo diagnóstico no eleva las probabilidades de perderlo o que el parto se adelante.

—¿Está seguro?

—Completamente.

Veinte minutos después, Edward y Bella estaban en el auto esperando a que la fila avanzara para poder salir del estacionamiento del hospital, ninguno de los dos había hablado después de la consulta. El obstetra le entregó la receta a Bella explicándole las dosis diarias que debía tomar y recordándole que regresara si sentía molestias.

Esperó que Bella —al ser primeriza— hiciera infinidad de preguntas, en sus largos años como obstetra había tratado con mujeres que querían tener respuesta para cada uno de sus síntomas.

¿Era normal sentirse tan mareada?

¿En qué mes se me comienzan a hinchar los pies?

¿Tengo que comer más verduras?

¿Cuándo comenzará a crecerme la barriga?

¿Es normal que me duelan los pechos tan rápido?

¿En qué mes comenzaré a producir leche?

El obstetra lo entendía, y pacientemente respondía a las preguntas, pero Bella solo tomó la receta y asintió distraída, le pudo haber dicho que comiera un pez crudo todas las noches y ella no hubiera replicado.

Ni siquiera se había sobresaltado cuando le dijo que tendría un leve sangrado ya que los tejidos vaginales eran demasiado sensibles durante el embarazo.

—¿Debemos regresar si eso pasa? —preguntó Edward alarmado.

—No es necesario, siempre y cuando solo sean unas manchas en la pantaleta, si el sangrado persiste y es muy abundante es preferible que regresen inmediatamente.

—¿Cómo saber la diferencia?

—Su esposa lo sabrá, señor Cullen —respondió mirando a Bella que mantenía su vista fija en el logo de la receta.

Ahora, mientras Edward pasaba el ticket del estacionamiento para que la barra subiera y pudieran salir se preguntaba si Bella le diría que necesitaba ir al médico o se quedaría callada.

—¿Quieres que paremos a comprar algo de comida?

—Lo que tú quieras.

—¿Tienes antojo de algo? —preguntó sonriendo levemente e intentando poner su mano sobre el vientre de Bella, ella se removió incómoda y se giró levemente hacia la puerta privándolo de que la tocara.

—Lo que tú quieras está bien.

Bella observó discretamente a través de su cabello como Edward flexionaba sus nudillos duramente contra el volante del auto.

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Kate bufaba frustrada ante la lentitud en conseguir los archivos de los niños del orfanato de Cotulla, servicios infantiles solo le había entregado quince expedientes, su excusa fue que debía revisar su base de datos para saber en dónde se encontraban los archivos restantes.

—Deben tener alguna lista con los nombres y direcciones.

—La adopción de Ashley ocurrió hace casi veinte años, las cosas eran muy distintas en esa época, no había organización y enviar archivos a otros condados o ciudades era condenadamente difícil, además muchos se perdían en el camino, están intentando rastrearlos, pero sabías que demoraría.

—El problema es que Gigi lleva casi cinco meses desaparecida, ya tuvo a la hija de los Newton y no sabemos cuánto tiempo pueda estar en el lugar que mencionó el señor Hunter, si no la encontramos antes de que desaparezca de ese lugar, no tendremos ninguna pista de su paradero.

Se dejó caer en la silla giratoria de su escritorio, cansada de ver la pizarra frente a ella.

—¿Aún tienes ese contacto con el falsificador?

—Sí, ¿por qué?

—Esta mujer necesita una nueva identidad cada vez que ataca, si logramos saber quién es el falsificador, la tendremos.

—Estás hablando de un falsificador, Kate, hay miles de ellos.

—Puede que sí, pero tú mismo has dicho que tienen un sello especial —respondió tomando uno de los folders color manila con las copias que los centros de fertilidad le habían entregado con la información de Alice/Bertha/Gigi—, si logramos saber quién las hace podemos atraparla.

Garrett vio las copias fotostáticas, credenciales, tarjetas del seguro, incluso pasaportes.

—Llamaré a mi contacto, pero no te aseguro que lo tenga pronto.

—Solo búscalo.

Garrett dejó la oficina con el folder bajo su brazo, Kate se ponía cada vez más de malas conforme los días pasaban y ella no tenía ninguna pista del paradero de Alice, las placas que lograron ver del auto en la grabación eran copias, las originales pertenecían a un hombre mayor que vivía en Oakland, California.

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Las primeras semanas después de enterarse del embarazo, a Edward le costó demasiado dejar a Bella cada mañana para irse al trabajo.

Pero a pesar de lo decaída, distante y distraída que se sentía, Bella nunca descuidó su embarazo.

Edward lo veía en las mañanas cuando tomaba las vitaminas recetadas sin falta, cuando se cubría más de lo necesario si el clima comenzaba a refrescar, o todas las noches cuando dejaba un paquete de galletas Ritz junto a la cama para prevenir las náuseas matutinas que habían aparecido repentinamente.

Pero a pesar de que Edward confiaba en Bella, le era difícil aceptar que ella no lo aceptara cerca, no le permitía besarla, abrazarla, no toleraba que estuviera tan cerca de ella, incluso por la noche, se recostaba en su lado de la cama dándole la espalda.

Edward reprimió las ganas de atraerla a su pecho y reclamar sus labios como tanto deseaba, se abstuvo de ser el cavernícola que quiso hacerla suya apenas llegaron a casa después de su cita con el obstetra, saber que cargaba a su hijo en el vientre lo tenía duro la mayor parte del día.

Se negó a mostrar cualquier impulso que la hiciera molestarse aún más, ya que, apenas Bella se quedaba dormida, se giraba hacia él buscando su calor, era esos momentos en donde Bella estaba en la inconciencia que Edward aprovechaba y la acariciaba tanto como podía, era libre de trazar patrones con las yemas de sus dedos en el desnudo vientre.

Aún no había curvaturas que señalaran un posible bebé, pero el saber que su pequeño del tamaño de un higo estaba ahí, era suficiente.

Moría de ganas por decírselo a sus padres, hermano, a sus suegros, ellos estarían tan felices, otro nieto para agrandar la familia. Pero no estaba seguro de que Bella quisiera contarlo.

—Quiero compartir mi felicidad, pero no lastimar a Bella si aún no está lista —confesó en su sesión con Tia—, aunque no sé si ella esté lista en algún momento.

—¿Por qué lo piensas? ¿Sigue negando el embarazo?

—Acepta que está embarazada, sigue la receta y recomendaciones que el médico ordenó, pero… no habla del embarazo. Intento hablar con ella, preguntarle cómo se siente, pero solo me responde que está bien, nunca hace énfasis si el bebé le causó náuseas a pesar de que la escucho vomitar antes de que cenemos o después de que se baña, no me deja acercarme y no me responde cuando le ofrezco mi ayuda.

—¿Y cómo te sientes tú, Edward?

—Frustrado, no me deja ayudarla cuando…

—No me refiero a cómo te sientes ante su actitud, sino a la noticia del embarazo, debió ser un shock fuerte.

—Lo fue, pero la alegría le ganó al shock.

—¿No te preguntaste por qué ocurrió el embarazo tanto tiempo después de que lo intentaron por última vez?

—El médico me explicó que era una posibilidad, mis pruebas y las de Bella eran normales, una infertilidad inexplicable que ha desaparecido pues está embarazada.

—¿Y no crees que Bella no entiende por qué estás tan feliz?

—¿Qué quieres decir?

—Me has dicho que destruyó la habitación de Dominique gritando que no la merecía, ¿por qué tú no actuaste de la misma razón?

—Porque… porque… porque no lo sé, no siento que no merezcamos a Dominique, nosotros la amamos, yo la amo tanto como amo al bebé.

—¿Y Bella?

—¿Qué con Bella?

—¿Por qué Bella cree que no la merece?

—Yo qué voy a saber, Bella sería la mejor madre que pudiera existir, cada mes que la prueba daba un negativo, la tiraba a la basura y me atacaba nuevamente con la ilusión de quedar embarazada esa vez.

—Y no pasó y recurrieron al vientre de alquiler.

—Pues… sí.

—¿Bella aceptó fácilmente alquilar el vientre de otra mujer?

—No, tuvimos discusiones ya que ella creía que no me mere…

Edward se quedó callado a mitad de la frase, Tia lo observaba pacientemente a que ordenara sus pensamientos.

—Bella cree que no se merece tener a Dominique porque no pudo tenerla en el vientre como pasa ahora —razonó frustrado—, no se sentía lo suficiente cuando la prueba daba negativo y ahora siente que le ha fallado a ella.

—Puede ser.

—Y yo solo reforcé esa idea sintiéndome feliz por el bebé sin pensar en ella… nuevamente.

—Intenta nuevamente.

—¿Eh?

—Si hubieras reaccionado igual que Bella, ¿no crees que estuvieras apoyando su actitud?

—No entiendo.

—Bella puede sentirse frustrada ante la situación, un embarazo después de tanto tiempo y sufrimiento, pero tú estás ahí, demostrándole que pueden ser felices.

—Déjame ver si entendí… ¿está mal que solo piense en mi alegría por tener un bebé, también que no piense en sus sentimientos, pero también está mal si la apoyo?

—No me estás entendiendo, ya descubriste por qué Bella está actuando de esa manera.

—Sí, está triste y enojada con ella misma por el embarazo... creo.

—Y tú quieres que vea que no hay razón para la tristeza, aman a Dominique tanto como aman al bebé y tener al bebé es una nueva oportunidad que tienen de ser papás sin olvidarse de Dominique, tan solo vivir lo que una vez se les privó.

—Sí.

—Entonces…

Edward sopesó las palabras de Tia lentamente, antes de que pudiera hablar, el teléfono vibró con un mensaje de Bella.

¿¡Cómo pudiste decirle a tu madre!?

—Tengo que irme, mi madre está en casa, acaba de descubrir el embarazo y Bella me está culpando.

—Piensa antes de actuar, Edward.

Veinte minutos después, Edward entró a su departamento para ver que Emmett, Rose, los niños y su madre estaban en la sala del departamento.

—¿En serio están embarazados? —preguntó Esme.

—¿Cómo lo sabes?

—Tiene un brillo en su mirada, un brillo que solo pasa cuando se está embarazada.

—Eso y que Bella estaba bebiendo té —interrumpió Emmett—, de hecho, se puso verde de solo oler el café granulado cuando estaba poniendo la cafetera, mamá le preguntó si estaba embarazada pues las mujeres Cullen no soportan el olor a café cuando lo están.

Edward tenía tres cosas en mente en ese momento.

La primera, no sabía que a Bella le brillaban los ojos por el embarazo.

Segundo, Bella se negó una taza de café a pesar de que el médico dijo que podía tomar una pequeña dosis, Bella se preocupaba por su bebé antes de que supiera que le daba náuseas el olor.

Y tercero, no sabía cómo iba a entrar a la habitación y explicar que él no había dicho nada del embarazo.

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¡Hola!

Siento el retraso, pero aquí está el capítulo, espero lo disfruten.

Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Yanina, eres un sol, gracias por la ayuda con la revisión del capitulo y soportar mis olvidos

Nos vemos.