Gaite, Jane Gaite. Parte II
El tener 3 horas fue algo positivo porque ambas deseaban estar solas y en un sitio cómodo. Fue algo positivo por la conversación que ambas se regalaron, donde pusieron al día una serie de temas de los que no habían hablado. Incluso, el preparar la cena había sido completamente satisfactorio. Quinn aprendió que Rachel a pesar de ser la "diva" que se suponía que era (y que era) no perdía su interés por las cosas más simples como la cocina. Juntas hicieron un practico y fácil menú que si bien podía ser llamado "vegetariano" iba acompañado de un lomo asado que "troncharían y lanzarían a la boca de cierta latina carnívora si se ponía muy pesada". Rachel soltó una carcajada por la idea de Quinn y fue tan sincera que la rubia acabo riendo con ella. Fue todo muy bien. Quizás. Había una sola cosa que Quinn Fabray discutía consigo misma porque así era de complicada.
Cuando ambas se perdieron en besos en el sofá de Santana con el asado en el horno y la comida en sus recipientes listas para el golpe final, habían estado muy cerca de pasar de los besos a un plano mucho más exhaustivo. El cuerpo entero le vibró al tener a Rachel sobre ella. Le pedía a gritos que le hiciera el amor a esa morena preciosa. Había tiempo y ella tenía tantas ganas. El idioma que el cuerpo de Rachel Berry hablaba era exactamente el mismo. Se habría dejado llevar. Las manos ya se estaban colando por debajo de la camiseta de la morena, al igual que las manos de Rachel estaban desabotonando alguno de sus botones. Pero...
Aunque el cuello de Rachel sabía como la gloria y la morena no dejaba de proferir gemidos inexactos mientras rozaba su torso con las yemas de sus dedos, aunque ella tenía la razón vencida por los deseos y Rachel parecía dirigirse al mismo abismo, todo cesó. Y no, no fue Quinn. Fue la morena. La que se apartó fue ella. La miró con tormento, como si se estuviera maldiciendo por hacer lo que iba a hacer, pero se apartó. Dejo que el espacio las invadiera, con el mirar azorado y la respiración agitada. Con la mitad de los cuerpos aún en contacto y en un contacto definitivamente acalorado, bochornoso. Visible. Táctil a simple distancia.
-No Quinn... no puedo hacer esto – dijo – lo siento...
Quinn se maldijo internamente por dejarse llevar y sobre todo porque de todas las opciones de Rachel ella no era la elegida. Se sentía rechazada, dolida. Pensó que aquello, todo, el haber venido, el haberse confesado, el haber dejado que Rachel la besará, todo era un error. Un grave error. Uno donde la única que se quedaría sin nada siempre sería ella. Aun peor, sin nada y con el recuerdo de algo que pudo ser y que pudo ser hermoso. Se sintió tan vulnerable.
-Lo siento Rach... soy una tonta, no sé cómo se me ocurrió que tú...
Rachel no la dejó continuar, la besó, la besó cómo quien quiere dejar una huella insondable. Eterna. "Como si lo necesitara". Quinn Fabray sabía que Rachel hacia mucho que se había quedado pegada a su vida, a su corazón. No necesitaba ningún beso. Pero este beso desplegaba un acuciamiento casi ineludible. Obligado. La morena quería transmitir más que un beso. Se separó bufando por el esfuerzo, pero sin separarse del todo. Con la frente en su frente y los ojos cerrados. Parecía más bella aún si fuera posible eso.
-Yo – dijo y se detuvo para volver a coger aire – yo... Quinn... no creas que no lo deseo... ¡Joder! - a la rubia le pareció increíble esa palabra en la boca de una mujer como Rachel pero denotaba la madurez de sus formas, de su manera de vivir, ya no era una niña de instituto o una estudiante con talento potencial, era una mujer, una profesional que ya había vivido sus años, eso deslumbró a Quinn que casi se pierde del hilo de la conversación – yo... te deseó mucho – pero como obviar una confesión como esta – pero no puedo hacerte esto, no puedo si no estoy segura de que puedo ofrecerte a cambio...
Una confesión que a las claras decía "quiero protegerte". Eso era lo que resonaba entre esas lineas. "Quiero cuidarte". Rachel estaba ofreciéndole el sacrificio de no precipitarse por muy dulce que pareciera el suelo en la caída, a cambio de saber que podía ofrecerle algo mejor. Ahora, a minutos de eso, Quinn se sentía afortunada. Aunque una parte de ella hubiera deseado hacer suya a Rachel, y de hecho aún lo deseaba, la otra parte estaba feliz de que aquella pequeña mujer que ahora descansaba en sus brazos vigilando la llegada de las otras por la misma ventana que la primera noche, mientras hablaba, pensara tanto en ella como para frenar un impulso tan inconsciente como ese hambre que las había invadido antes.
-...y llamé a Kurt antes que vinieras – dijo Rachel.
Quinn volvió del espacio en el que estaba.
-¿Ah si? ¿cómo está?
-Muy bien, en París, pero vendrá la próxima semana...
"Vaya, Kurt será testigo de un acontecimiento épico o sólo de mi hundimiento", pensó la rubia.
-...le dije... le dije que te había besado...
Quinn giró a Rachel y la encaró con asombro – ¿se lo dijiste? - Rachel asintió, la entendía, no podía hablarlo con Santana porque no tenía manera ni tiempo, y Kurt era muy intimo de la actriz pero también el hermanastro de Finn – y... ¿qué te dijo?
Rachel suspiró – me pregunto lo mismo que yo cada segundo de mi día... excepto si me besas – dijo sonrojada y provocando una sonrisita tonta en Quinn - ¿qué harás ahora Rachel Berry?
Quinn la abrazó y la mantuvo contra ella por un momento, quería que se sintiera bien, cuidarla como Rachel antes.
-No te lo preguntaré yo, al menos no hoy – dijo.
-Gracias – murmuró Rachel antes de girarse a la ventana y seguir mirando fuera.
-¿Cómo esta? - pregunto Quinn – Kurt...
Rachel cuadró los hombros – demasiado bien últimamente, Vogue sigue renovandole y él y su novio están muy bien...
-¿Blaine? - Rachel rió con fuerza - ¿qué?
-Blaine hace mucho que no es el novio de Kurt... me niego a creer que Santana no te lo haya comentado...
Quinn resopló – nuestras conversaciones eran siempre semi discutidas y no había mucha información en medio, excepto cuando preguntaba por ti – dijo.
Rachel sonrió y Quinn lo notó por el reflejo de su rostro en el vidrio de la ventana. Era una sonrisa genuina aunque algo triste también. "¿Por qué no le habré llamado un día cualquiera?". Tarde para pensar en eso.
-Pues Blaine le fue infiel de nuevo a Kurt...
-Wow... Blaine no parecía de ese tipo...
-...con Sebastián..
Quinn hizo una mueca de evidente desagrado – tampoco parecía del tipo del mal gusto – dijo probablemente recordando lo mal que se comportó con ambos en el instituto. Pudo ver como Rachel cerraba los ojos con diversión.
-Dios – dijo – necesito ver tu cara cuando diga esto – se giró – Sebastián es ahora la pareja de Kurt...
A Quinn se le desencajó la mandíbula a nivel exorbitantes. No podía creer lo que oía – pero ¿cómo sucede algo así?
Rachel hizo una mueca de desconocimiento – quien sabe, a ver, Sebastián estuvo con Blaine porque también lo había engañado diciéndole que estaba solo – antes que Quinn dijera algo Rachel se le adelantó – si, si, no parecía de ese tipo pero lo era... Sebastián al enterarse se lo explicó a Kurt y le pidió disculpas, al principio Kurt estuvo ofendido pero con el tiempo se dio cuenta que Sebastián no tenia la culpa así que... lo dejo estar, se le paso y comenzaron a quedar para tomar café, luego salían juntos a cenar o bailar y una cosa dio paso a la otra, aquí están.. hace más de un año que están juntos y Sebastián resulto ser una persona sumamente agradable – deslizó un mechón de cabello detrás de la oreja de la rubia – y sobre todo quiere y respeta a Kurt por sobre todas las cosas, es un gran compañero...
No estaba mal después de todos. A veces esas cosas entre ex aunque parezcan extrañas pueden pasar.
-¿Y qué piensa Blaine? - preguntó.
-Se arrepiente eternamente de todo lo que hizo a Kurt pero no se inmiscuye en su relación con Seb...
-Genial... es bizarro pero no está mal si tiene un final feliz.. - Rachel asintió – además me parece que es más común que nada en nuestro entorno, mira a San y Britt … y a Sam... - se quedó pensando mientras miraba el techo – míranos a nosotras – dijo con picarda – Rachel rió suavemente – Seb y Kurt... no está mal... siempre pueden hacer un trío los tres...
Rachel le dio un golpe - ¡Quinn!
-¡¿Qué!? - se defendió – es cierto.
-¿Nosotras también podemos hacer un trío entonces o qué? - la desafió Rachel con total ironía y para instigarla – mmm ¿Puck? - dijo reflexionando – no, quizás Santana así me entero de...
Quinn la miró con fingido enfado y antes que culminara su juego le tapó la boca – No señorita, yo la quiero para mi sola – esta era una conversación de pareja de pleno hecho, no de 2 casi amantes fortuitas pero así era como salían las cosas entre ellas.
Rachel sonrió y la miró muy profundamente, Quinn supo que lo diría se veía en su expresión que diría algo importante. Algo que le encantaría escuchar porque sería completamente espontaneo y al mismo tiempo revelaba las verdaderas intenciones de Berry.
-Y yo... yo también te quiero para m...
-¿Están vestidas...? - Santana traspasaba el umbral de su puerta con la poca sutileza que la caracterizaba y con una mano tapándose los ojos, aunque con dos dedos abiertos.
Quinn apoyó la cabeza en el hombro de Rachel, frustrada, murmurando un suave "Maldita López interrumpe todo". Rachel rió y ambas se concentraron en Santana.
-...Pueden entrar... hemos llegado justo antes de que Fabray tomaran el bastión...
Detrás de la latina entró Britt que se lanzó a un triple abrazo con las chicas completamente entusiasmada. Luego ingresaron las otras dos mujeres, Kate junto a una mujer algo mayor a ella pero muy guapa y con aire encantador, aún no habían cruzado una palabra pero Quinn lo tuvo claro. Encantadora y magnética. No dudo en dirigirse hacia donde estaba Rachel ni bien ingresó en el departamento, cortando su "conversación" (casi discusión como en las últimas 2 horas, según Santana) con Kate y provocando que Quinn levantara una ceja cómo resultado de su familiaridad con la morena.
-Rachel... - dijo antes de estrecharla en sus brazos y darle un sonoro beso en la mejilla quedando casi pegada a ella – Rachel Berry, estás... radiante, preciosa... tan sexy – Kate y Quinn fruncieron el ceño.
La morena rió con cierto aire complacido que no paso desapercibido para la rubia, la cual no tardó en acercarse un poco a su "chica".
-Jane... es tan agradable volver a verte y fuera de esos cócteles horrendos de promoción – dijo sinceramente Rachel – estás esplendida como siempre...
-¿Allí se conocieron? - preguntó Santana.
-Si – dijo Jane sin apartar los ojos de Rachel y ella de la escritora – pase una noche entera tratando de convencerla que audicionará para "Nikki Heat".
Nikki era el personaje inspirado en Kate. Eso hizo que tanto Quinn como Kate, como el resto del mundo presente abrieran los ojos. "Rachel interpretando a Kate, eso sería...". Interesante lo mínimo, un gran desafío para la morena.
-Pero yo le dije que yo soy más de los musicales y no veo como podríamos enlazar las dos cosas – dijo la actriz mirando por fin a la rubia que hizo una mueca de abandono, no dudo en acercarse y pegarse a ella.
-Creo que habría sido estupendo verte en un papel así Rachel además – dijo mirando de reojo a Kate y con un tono de voz que denotaba cierto desagrado – parece que tienen más en común de lo que creía – dijo extendiendo la mano hacia Quinn - ¿Quinn Fabray verdad? La ex novia de mi compañera...
Había una ligera tensión en el ambiente producto de lo que para todas era evidente, menos para Kate. Los celos de Jane. El desagrado de la situación, pero antes que nada era una mujer muy criteriosa y supo como mantener sus instintos bajo superficie. Eso y que era una seductora nata.
-... eres preciosa, soy Gaite, Jane Gaite – dijo acercándose a besarla y provocando que Kate rodará los ojos, su estilo seductor era evidente – al menos tienes buen gusto.
Kate no respondió y se acercó a Rachel – Kate Beckett – dijo alargando su mano a la morena, la cual no dudo en tomarla y en besar a Kate en la mejilla con cordialidad, tratando de que no se notara (en vano) que estaba un poco celosa, después de todo esa mujer había estado con su Quinn antes – eres preciosa también... pero ya lo sabía... te he visto varias veces en la tele, tienes mucho talento.
Rachel asintió y susurró un "gracias" encantado. La forma en la que Quinn la tomó de la cintura entre posesiva y orgullosamente hizo su efecto y todos las "sospechas" hacia la inspectora desaparecieron. Sabía que las cosas del pasado eran cosas del pasado, y aunque daban miedo al enfrentarlas, cuando ya has girado la página no hay nada que te haga sentir inseguro. Eso sentía en Quinn desde ese gesto, y también en Kate que había sonreído al verla hacerlo y mirado fortuitamente hacia otro lado para luego suspirar. Era evidente que esa mujer estaba completamente enfocada, aunque simulaba que no, en Jane Gaite. La cual también, pero eran igual de testarudas y orgullosas. La manera en la que se evitaban la mirada lo dejaba claro a simple vista.
-Realmente son todas muy guapas – deslizó Jane – no me habías dicho que tenías amigas tan guapas Beckett...
-No tengo que decírtelo todo, Gaite – el tema estaba candente, tanto juego de celos es lo que provoca.
Santana López decidió contraatacar y sacarlas de esto – muero de hambre – dijo.
-¡Si! - Britt se había entretenido mirando la conversación de las 4 – y algo huele maravilloso... Lord T dice que Rachie estuvo haciendo algo en la cocina...
Aunque Jane amenazó con preguntar por Lord T y Quinn no pudo evitar pensar que ese gato lo sabe todo de una forma sobrehumana, incluso sobreanimal, nadie puedo preguntar nada porque Santana arrastró a todas rumbo a la cocina, separando a Quinn y Rachel con el mandato de "alimentenme". Ambas rieron recordando la broma del asado, la latina se mosqueó preguntando porque tanta risa pero al final de todo prefirió servirse y servir vino que averiguarlo. La cena transcurría de buena gana y hasta Jane y Kate bromeaban sobre "los ositos cariñosos", nombre que les dio la latina, obviamente, a los dos compañeros de la inspectora.
-Por cierto – dejo caer luego de comerse la mitad del asado sola, Santana – me debes un autógrafo morena – vaya morro el de la latina – a nombre de Katherine, por favor, y si puedes hazle corazoncillos y agrégale un par de gratuitas a tu obra... de esas que tu tienes...
-¿Algo más Santana? - preguntó irónicamente Rachel.
-Pues las llaves de tu 911 pero... no creo que me las des ¿no? - la latina tiraba de la vieja y desgastada cuerda del Porsche – realmente no entiendo que tiene ese coche que te tiene tan embelesada..
-Yo te entiendo Rachel – dijo Jane – es cómo mi colección de figuras de Star Wars – y con una mueca de sabiduría agrego – o como la pistola de Beckett...
Kate frunció el ceño y respondió antes de que volvieran al viejo tema – no te la daré Gaite, es mía, consigue la tuya...
-Pero es que la tuya.. – la infantil reacción tipa de Jane Gaite que Rachel ya conocía hacia acto de presencia.
-¡Uy bragas! Jane quiere tu pistola – Santana no iba a dejar escapar la posibilidad de jugar al doble sentido. Las cuatro rieron antes las caras de pocos amigos de las otras dos.
-Este es un asunto oficial, señoritas – Jane jugueteó con una autoridad inexistente – si siguen con esta conducta impertinente... Beckett las llevará a la comisaría para averiguar antecedentes y...
-Oh no – Kate la interrumpió – lo último que quiero es verlas otra vez en la comisaría...
Santana soltó su copa y agregó.
-A la comisaría vamos solas, además la jefa nos servirá el café ella misma cuando aparezcamos con el autógrafo, las entradas y la fotografía que Rachel me debe – la cuenta de la actriz con la latina crecía cada que vez que salía el tema "comisaria".
-Aun no puedo creer que la hayan convencido para que las deje entrar y quedarse – Kate meneó la cabeza incrédula – y tú – dijo señalando a Quinn – maldita traidora, no me dijiste nada que irían..
-Ya te he dicho que Santana López todo lo que quiere lo consigue – se defendió Quinn.
-¡AMEN! - la latina era fiel a su divinidad.
-Aún así podrías haberlas parado para que no fueran... podríamos haber quedado para cenar igual.
La rubia se cuadró de hombros restandole interés – pero dejar al mundo sin tu cara cuando las viste aparecer era algo demasiado egoísta – agregó Quinn consiguiendo que Kate rodará los ojos – la pena es no poder verla.
-Oh, si, si puedes – dijo la escritora y sacó su enorme móvil – nunca había visto a Beckett tan consternada – agregó – hice un vídeo, era un alucine... - el vídeo se empezó a reproducir y Quinn y Jane reían entre la cara de Beckett y la entrada desaforada de la latina – mira, mira, aquí es donde aparece la jefa, en 3 segundos se bajará los pantalones cuando esta astuta latina diga el nombre de Rachel, justo... ¡ahí!
-Todos me aman – comentó sin mirar Santana.
-Todos aman a Rachel – corrigió Kate.
-¡Tú cállate bragas! Nos has obligado a hacer esto, a tomar el toro por las astas, o eso o nunca nos habrías dejado conocer a la mujer por la que mojas tus bragas...
Si esto hubiera sido una serie de televisión donde se resuelven asesinatos, este habría sido el punto donde la habitual banda de sonido después de un momento extremo realiza su pausa para "acontecimiento importante", excepto que interrumpido por el "oops" de Brittany.
-¿Qué... qué la mujer por la que te dicen bragas está en la comisaría? Pero... pero...
Jane no cabía en si misma y no para de pensar en todas las mujeres que pasan ratos por comisaría con Kate. Había varias agentes pero de poco trato con Beckett y ¿quién sería la maldita mujer? El oírla enumerar las mujeres que trabajan con Kate y que además estuvieran hoy con Santana y Brittany dejaba pocas opciones, pero la opción más obvia y fácil que era ella misma la había pasado por algo. Santana suspiró frustrada, Brittany le dijo a Jane que tenía que pensárselo mejor, Kate quiso cortar la conversación con su habitual e inagotable "no te importa Gaite" y Rachel estaba demasiado enfrascada haciendo reír a Quinn con unas caricias en su cuello.
-Dime quien es esa mujer de las bragas Beckett...
-¿Qué? ¡NO!
-Dímelo.. - la escritora perdía la paciencia por no enterarse, y por los celos propiamente dichos, la amenaza estaba en casa habría llamado a ese capítulo de su propia novela.
Rachel decidió tomar cartas en el asunto – voy a servir el postre – dijo sacando a todas de situación – me ayudas... – Quinn ya se levantaba pero la retuvo con una mano en su hombro – ¿Kate...?
La inspectora la miró con el ceño fruncido dejando de discutir con su compañera pero entendió que Rachel le brindaba una pequeña muesca de luz por donde salirse para no tener que aguantar la evidente necesidad de Jane Gaite de conocer a quién, la inspectora no sabía, consideraba su némesis. La tercera en discordia. "Ilusa" pensó Rachel al oír a Jane decir que ya hablarían solas sobre esto. Le dio un pequeño beso a Quinn en la mejilla antes de irse con Kate a la cocina por el postre. Se lo habría dado en los labios pero pensó que no era prudente, aunque todo su comportamiento con Quinn cerca en la noche rozaba lo imprudente
Llegaron a la cocina y se mantuvieron en silencio mientras Rachel sacaba el pastel de chocolate y queso de la nevera y Kate traía los pequeños cubiertos para servirlo. No se conocían realmente y era extraño que entre todas las mujeres presentes Rachel eligiera a Kate para acompañarla.
-Gracias – dijo la inspectora cuando ambas se miraron – no habría sabido cómo mantener mi argumento de "no te importa" mucho más.
-¿Te gusta mucho verdad?
-Bastante, si... - no sabia si se lo admitía porque imaginaba que Quinn se lo había comentado o porque realmente quería, necesitaba, hablar con alguien que no tuviera ningún interés especial en el tema, y además que no la llamara "bragas", en lo posible.
-Creo que conozco un poco a Jane – dijo Rachel con cautela – al menos de lo poco que hemos podido conectar en los sitios donde ambas coincidimos por necesidad – colocó un trozo de pastel y Kate puso una bola pequeña de helado de vainilla a un lado y una hojita de menta como le dijo Rachel por encima, "un buen equipo" - y creo que es absolutamente correspondido.
Kate levantó la vista del helado - ¿tú crees?
-Estoy segura – agregó Rachel – cómo también estoy segura de que si no le dices algo nunca te dirá nada...
-No lo entiendo – dijo Kate arrugando el ceño – no tiene ni un tipo de condicionamiento para ligar con ninguna de las mujeres que hemos conocido, se la pasa repartiendo halagos, incluso intento ligar conmigo durante el primer año una docena de veces... ¿por qué si aún le gusto no lo intenta?, ¿por qué debo ser yo la que le diga algo?
Vale. Kate sabía lo infantil que sonaba pero lo que tenía, y Rachel lo sabía también, era una extrema inseguridad.
-Kate – Rachel llamó su atención un segundo, hizo una pausa y luego la miró profundamente – porque ya no eres cualquier mujer con la que ligar, eres Kate, y no quiero sólo ligar...
Un nudo se instaló en la garganta de la inspectora y le dio una sonrisa tímida como respuesta. El resto lo hicieron en silencio aunque no había el suficiente como para enterarse que afuera la latina y Quinn intentaban infructuosamente que Jane comprendiera que tenía muchas chances con Kate, cosa que no lograron al punto que Santana le expresó abiertamente que no entendía como alguien con tan poco cerebro podía ganar un Pullitzer. Gaite solo dijo que aún no lo había ganado y Santana agregó un absoluto "Normal". Quizás porque Jane no quería seguir por ahí y que la "verbo-hemorrágica latina" como la había llamado antes le siguiera pisoteando el ego, y encima sin decirle quien era la famosa "bragas" de Kate, o tal vez porque consideró que ya era tiempo de preguntarlo, o porque vio como al volver de traer el postre Rachel se había "acaramelado" excesivamente con Quinn, que decidió irse por otro camino a esa conversación. O tal vez porque sabía que como Kate se enterara que estaba intentando sonsacarle el nombre de su delirio sexual a las demás usaría su arma.
-Yo... no quiero interrumpir tan hermoso y dulce... cursi, si – dijo pensativa – momento... pero tú – dijo señalando a Rachel – es decir... no me enviaste tú una, por cierto, espantosa invitación... de un rosa horrendo – no oculto su descontento.
-Finn eligió esos detalles – dijo Rachel hundiendo su mirada en el suelo por varios motivos.
-Bueno, eso tiene sentido – dijo Jane – pero no es esa invitación a la que, por cierto, puedo llevar acompañante – miro de reojo a Kate quien carraspeó – pero una invitación a tu matrimonio con el primate ese con el que sales...
Santana la interrumpió levantando la mano para chocar los cinco con la escritora al grito "primate con bubis". Acto seguido chocaron mientras ambas decían amarse mutuamente y que la próxima chocarían pechos en lugar de manos, ante el rodamiento de ojos de Kate y los aplausos de Britt que dijo que quería chocar pechos con Jane y Kate, y con Quinn y Rachel. Acto seguido Santana dijo que eso jamás y Jane parodió a un personaje de animación diciéndole: "¿Qué te pasó latinita? Antes eras chevere". Luego volvió a intentarlo.
-A ver... no es que me importe que estés teniendo una aventura pre-boda, la despedida de solteras o lo que sea, con la ex rubia de Beckett, de hecho lo entendería porque el mono ese... es decir – miro a Santana - ¿sabías que intento ligar conmigo cuando me conoció? - Quinn apretó los puños al enterarse, no solo era ridículo sino que además no respetaba a Rach – al menos intentó hacerse el vivo... sé que si le hubiera dicho que si habría salido huyendo pero aún así.. patético, en fin – probó el pastel – mmm buenísimo – Kate lo miró con su cara de no pierdas el hilo – o sea, decía, no es que me importe pero dime... ¿hay o no hay boda?, ¿es esto una cañita al aire o algo más?... es que no me malentiendas, nunca te vi tan cariñosa con tu futuro esposo... y aquí el tema sexy se corta con una katana todo el tiempo...
Quinn intentó intervenir – esto es... complicado...
-Hombre, eso lo entiendo pero lo que no entiendo es como se come – negó con la cabeza – no puedo negar que me encanta la idea de que le gusten los bollos de nata pero... básicamente... me interesa saber si Rachel tiene pensado casarse o no, para ir de compras y llevarme a Kate conmigo de paso...
-¿A mi?
-Claro, ¿quién mejor que tú para acompañarme? - Kate se la quedó mirando sin saber que decir, era una sutil, o no, manera de invitarla - ¿ves? - Jane observó a Rachel – somos dos las interesadas en esta mesa...
-No creo que sea un buen momento para preguntar... - Quinn no quería que presionaran a su morena.
-¿Por qué no? - dijo Jane – estamos entre amigas, aquí puede ser más autentica que nunca, incluso si no lo supiera exactamente, pero viendo lo visto es que... parece más que no que qué si...
Aunque la pregunta era de Jane Gaite, cuatro pares de ojos se pusieron sobre la morena actriz haciéndola titubear levemente. La rubia no permitiría que Rachel la pasará mal.
- Yo de verdad no creo... -Quinn fue interrumpida por la mano de Rachel en su brazo - ¿qué?
-Creo que debería responder – dijo sonriendole, el corazón de Quinn se apago al instante – la verdad es que Jane tiene razón, no lo sé pero es más un no que un si – respondió mirando primero a la escritora y luego a Quinn, sobre todo cuando dijo "no" – no lo sé, realmente no creo que haya boda... es decir, no puedo asegurar que no la haya pero tampoco que la habrá.
El silencio se hizo con la mesa. Quinn podía sentir que los latidos de su corazón se habían acelerado y tamborileaban dentro como endemoniados, recuperando el tiempo en que si corazón se había detenido. Rachel acababa de admitir que aquello que parecía imposible de evitar estaba en riesgo, en el mismo riesgo de posibilidades que su felicidad. No lo había dicho para ella sola, se lo había dicho delante de 4 personas más que la miraban con expresiones diferentes desde el otro lado.
-¿De veras Berry? - preguntó Santana.
-Si... no estoy segura de casarme, ya no lo estaba y ahora menos, creo que necesitó pensármelo otra vez... creo que cuando Finn vuelva le diré que esperemos o no sé...
-¿Segura? - Santana parecía haber perdido la fe en su audición, Rachel asintió – wow Fabray, sea lo que sea que le hayas dicho... o hecho – Quinn rodó los ojos al igual que Kate – le ha dado duro... - pensó un momento – algo que les hecho sin dudas...
Britt le dio un golpecito en el hombro. Jane simplemente le dijo a Rachel que no había querido importunarla si lo había hecho pero es que no entendía pero y su alma observadora de escritora, Kate dijo fisgona y Santana chocó con la inspectora, no le permitía dejarlo pasar. Quinn se mantuvo en silencio por todo el momento hasta que vio como Brittany se levantaba y abrazaba a su chica.
-Rachie...¿sabes que pase lo que pase cuentas con nosotras, verdad? - Rachel le sonrió y asintió – lo que más nos gustaría a Sanny y a mi es que fueras feliz...
Recién se dio cuenta de que deseaba que todos se fueran y abrazar a su Rachel, contenerla y decirle otra vez que pasara lo que pasara ella siempre la cuidaría. Pero no podía porque aún estaban ahí esas mujeres que ahora se dedicaron a discutir sobre el asunto "choque de pechos" y Kate, en un arranque de poca paciencia, dijo que podrían incluir a Finn en el choque y ahora Santana y Jane la estaban catalogando de desagradable y persona con poco corazón. Quinn solo sentó a Rachel en sus rodillas sin preocuparse por cualquier cosa que pensaran alrededor, la rodeó y la mantuvo contra ella. Sólo en un momento susurró en su oído un ligero "¿estás bien?" debido a su silencio. Rachel le sonrió y asintió para luego darle un dulce beso en la mejilla.
Finalmente, la hora de la partida llegó y todas se despidieron. Tal cual habían entrado Jane y Kate se iban discutiendo, Santana tratando de hacer señas poco sutiles sobre la persona que motivaba el "bragas" consiguiendo apenas confundir más a Jane y que la discusión fuera subiendo de tono. Kate preguntó a Rachel si necesitaba que la llevará a casa, a lo que Quinn dijo que aún no se iría y que tenia su coche, y Jane acusó a Kate de querer llevarse también a la morena ya que a la rubia ya la había tenido. Se escupieron una serie de reproches cruzados por sus "andares" y se fueron con la incansable pregunta de la escritora: "¿Quién es bragas, bragas?". Era evidente por los bufidos de Kate que estaba perdiendo la paciencia. Más aún cuando Jane pulsó el botón del ascensor aventurando nombres, hasta el de su jefa. "Eres tan idiota Gaite", fue lo último que oyeron las 4.
-¿Estarán bien? - dijo Santana cerrando la puerta.
-Si – aseguró Quinn – sin dudas...
-Creo que falta poco para que Katie explote y se lo diga todo a Jane -dijo Britt – y cuando eso pase tendrán mini-Kates y mini-Janes - aplaudió encantada.
-Al menos lo intentarán – dijo Santana – hablando de intentar – le guiñó un ojo a Brittany – vamos a la camita amor...
-¡Si! - Brittany salió corriendo y luego volvió de la habitación y les deseó con un beso a las chicas una buena noche, lo siguiente fue que volvió dentro quitándose la camiseta en el camino.
-¡EY! - dijo Santana señalando a las otras dos con un dedo – ustedes no miren nada que no sea suyo y consigan tapones porque pienso hacerle quintillizos – antes de cerrar la puerta y quejarse que Britt no le había dejado nada que quitar se volvió y agregó – mi sofá no es para tener sexo.
Quinn tomó a Rachel y la besó suavemente. La sentó en el sofá y le pidió que esperara para seguir besándola Encendió la televisión muy baja y abrazó a la morena. Lo dejó donde estaba y le ordenó en silencio a Rachel que prestará atención. Al cabo de unos segundos al puerta de Santana se abrió y reveló a la latina tratando de pillarlas en algo. Volvió al cuarto. Rachel intento besar a Quinn pero esta le hizo señas que no. Un gemido de Britt después y la puerta volvió a abrirse. A Santana le faltaba la camiseta. Refunfuñó por encontrarlas igual que antes y volvió a cerrar.
Rachel preguntó - ¿Ahora? - rozando los labios de Quinn con sus dedos.
Quinn negó. Un par de gemidos de las dos chicas después y Santana volvió a abrir la puerta, ya no llevaba los pantalones tampoco. Se quedó mirándolas a ambas y luego escupió con agresividad: "Fabray por Dios, que lerda", para perderse dentro de su habitación e iniciar un concierto de gemidos de Britt que eran la señal final.
-Ahora si – dijo Quinn y besó profundamente a la morena que al cabo de quedarse sin aire se amoldó a su cuerpo y la dejo acariciarla - ¿estás segura Rach...?, de lo de la boda.
Rachel asintió – si, no estoy segura de nada Quinn, no es justo para nadie que me casé así ¿verdad?
¿Qué iba a contestarle? Que si, que no, no quería ser egoísta. Habló con su corazón – lo único que deseo más que nada en la vida, es que seas feliz mi amor... muy feliz...
-¿Serías capaz de renunciar a tu felicidad solo por mi verdad? - la pregunta era una casi afirmación y Quinn no supo como negarlo así que solo lo admitió, Rachel se irguió y la miró profundamente, la rubia supo otra vez que algo importante vendría por sus ojos – te quiero Quinn...
Se quejó. Audiblemente. Se le quejó el corazón. Se le quejaron los pulmones al quedarse sin aire. No pudo más que besarla sin piedad, sin parar. "Te quiero", el primero y era la cosa más bonita que le hubieran dicho nunca. No porque nunca se lo hubieran dicho sino porque era la primera vez que se lo decía la única mujer de la que deseaba oírlo. Se quedaron así, disfrutándose, los te quiero se repitieron y también los besos. El sofá no fue testigo más que de algo que Quinn sabía que era amor, y que parecía que para Rachel empezaba a serlo.
Poco sabían que dentro de la habitación de al lado, por una conversación sobre los preparativos de una boda frustrada (Brittany estaba preocupado por tanto pastel que se perdería), Santana acabó por pedirle a su novia que fuera su esposa. Poco sabían que a 2 calles de allí, Kate había besado intempestivamente a su compañera cansada de oír la maldita pregunta "¿quién es?", y cuando la había soltado solo había agregado un agitado "lo entiendes ahora". Jane no tardó mucho en alcanzarla calle abajo y devolverle el beso con más fuerza. No dormiría en casa hoy.
Me ha quedado algo largo ¿no? espero no haberlas aburrido mucho. Besitos. Próximo capitulo: ¿Amor...?
