Capitulos trece.
Harry v/s Edward
DISCLAIMER: Nada de lo que puedan reconocer me pertenece.
Bella PoV:
Desperté asustada y me senté en la cama de Ginny. Volver a dormir era algo terriblemente extraño, y el hecho de que Edward no me había acompañado en ningún momento lo volvía casi insoportable.
Me levante e hice lo que solía hacer al despertar en mi vida mortal; una ducha, armar la cama y vestirme por supuesto. Abrí el armario de Ginny y suspire de alivio al ver que era de un tamaño razonable y la ropa que en el se encontraba era en esencia muy simple.
Salí de la habitación, y casi pego un grito al ver que Harry estaba fuera, mirándome con una sonrisa que se parecía bastante a esas que Edward siempre tiene antes de lanzarme a la cama.
-Hola—lo saludé, intentando no acercarme mucho. No olvidaba que ahora era Ginny la que tenía mi fuerza y mi velocidad mientras que yo tenía su varita en mi bolsillo trasero ocupando espacio nada más.
-Hola— respondió. Se acercó a mí para besarme y no supe como voltee la cara justo a tiempo para que sus labios se encontraran con mi mejilla. Él se alejó confundido, casi me daba pena verlo con esa cara.
-Aún no lavo mis dientes—le dije. Él rió, era claro que no se creyó el cuento ni por un segundo.
Caminamos en silencio por el pasillo que conectaba las habitaciones y llevaba a la escalera en silencio, hasta que el se atrevió a decirme lo que se estaba guardando:
-¿Qué pasa Gin?—me preguntó, yo lo mire y negué – se que te pasa algo, anoche no dejaste la puerta abierta.
¿Pero qué…? ¿La puerta abierta? Y sólo entonces recordé que en el pasado, yo dejaba la venta abierta de mi habitación con un propósito: dejar entrar a mi novio por las noches. Por supuesto Ginevra y Harry hacían lo mismo.
-Lo lamento—le dije—no me sentía muy bien anoche, y se me olvidó.
Aquel cuento tampoco lo creyó.
No me sorprendí demasiado cando llegamos a la sala de estar y vimos allí a toda mi familia. Emmett y Rose estaba en un sillón para uno hablando a susurros de quien sabe que cochinada. Alice y Jasper jugaban ajedrez, Jacob y Edward se encontraban en mitad de una partida de póquer y Renesmee y Ginevra en mí cuerpo jugaban con la consola.
-Hola Cullens—Saludó Harry sentándose a un lado de Jacob, probablemente para ayudar a ganarle a Edward.
-¡Potter, deja de golpear mi mente!—vociferó Edward lanzándole una patada bajo la improvisada mesa sobre la cual jugaban. Harry lanzó un aullido de dolor y sacó su varita del bolsillo para apuntarle a Edward, al siguiente momento la varita de Harry estaba en las manos de Ginevra, bueno no en las de ella, en las mías, pero era lo mismo.
-Potter, ya te dije que no hechizaras a Edward—Lo regaño con un tono muy Ginevra, del que todos se dieron cuenta. Vi de reojo como Alice negaba y Emmett intentaba aguantar la risa.
-Esta bien, esta bien—aceptó Harry. Ginevra le devolvió la varita, al momento que Ron y Hermione descendían por las escaleras y Kreacher aparecía de la nada para dar aviso de que el desayuno estaba listo.
El desayuno fue bastante normal exceptuando el hecho de que volvía a comer, ya había olvidado lo bien que sabia. En ese momento, al ver a Ginevra, casi escupo el café, mis ojos que deberían ser dorados, tal como eran desde hace años, estaban negros de hambre, claro, eso explicaba por que miraba a Harry con tal intensidad, agradecí a todos los santos que la sangre de los magos no fuese apetecida por los vampiros o ya habría habido una gran masacre aquí.
-Ehh… Gi… ¿Isabella?—La llamé, ella tardo un momento en despegar la vista del cuello de Harry y darse cuenta de que la llamaba a ella. Cuando me miro con esos ojos negros, me pregunté como nadie se había dado cuenta— ¿Puedes acompañarme a la sala? Necesito hablar contigo…- Ella asintió y se levantó- ¿Hermione, Alice? – Se levantaron también y salimos todas de la cocina.
Hermione comprendió de inmediato que era algo referente a nuestros cuerpos por lo que nos llevó a un despacho, al cual había visto entrar a los cuatro magos más de una vez. Dentro se parecía mucho al despacho de Carlisle en la casa de Forks, con libros por doquier, cuadros y un escritorio en medio. Hermione cerró la puerta y le lanzó un hechizo, probablemente el que usaba cuando ella, Harry, Ron y Ginevra entraban aquí, para que nadie fuera, aun siendo vampiro, escuchara alguna cosa.
-¿Que pasa?—Quiso saber de inmediato, todas me miraban con interés.
-Miren los ojos de Ginevra—sólo dije, y obedecieron. Se quedaron viéndola por un momento y me miraron con horror, Hermione también sabía que significaba.
-¡Pero que demonios…!—Exclamó Ginevra, sin entender nada.
-Ginny, ¿No tienes hambre? – Le preguntó Alice.
-¿Si tengo…? ¡Pero que rayos! Soy un maldito vampiro, como se supone que…
-Me refiero a sangre—La cortó Alice— ¿No tienes hambre de sangre?
Ella pareció sopesarlo por un momento, y luego asintió
-Supongo que eso es, por que me pica horrores la garganta—Dijo.
-¿Y que hacemos?—Pregunté sentándome al borde del escritorio.
-¿No dicen que Carlisle tiene una reserva de sangre?—Propuso Hermione.
-La tiene—Asintió Alice—Pero es sangre humana, y dudo que se buena idea darle ese tipo de sangre su primera vez, podría acostumbrarse…- Alice lo pensó por un momento—supongo que le podemos decir a Emmett que vaya a por un poco de sangre de animal por allí, o ir yo misma—Hermione y yo asentimos en acuerdo. —Pero a aún así va a tener que cazar por si misma el jueves, en la caza familiar.
Por dios, se me había olvidado por completo la "La caza familiar". Una vez al mes solíamos ir de cazas todos juntos, y en esas instancias, Edward no se separaba de mí. Aquello no sería mayor problema si no fuese por que estaba completamente segura de que Ginevra no tenia idea de como cazar, y mucho menos copiar mi estilo.
-Bueno… que no vaya y ya— Dije.
-No puedo no ir—Negó Ginevra.—Edward y Renesmee se pasan el día preguntándome si me pasa algo, si hay algún problema, y es porque no paso tiempo con ellos.—Nos explicó—Debe haber alguna forma…
-Lo único que se me ocurre es que Bella te enseñe a cazar. —Le dijo Alice a Ginevra.
-¿Estás loca?—pregunté yo- ¿que tal si no logra cazar nada y para saciarse me hace pedazos?
-Al menos así no tendría que escucharte más—Apenas escuche decir a Ginevra.
-Muy graciosa…
-Chicas, —Nos llamó Hermione— ¿Podrían dejar de comportarse como un par de adolecentes y escuchar?
Ambas bufamos al más puro estilo Edward.
-Sí queremos que los chicos no se enteren…
-Hablen por ustedes – La detuve—Yo no tengo problema alguno con que se enteren, yo no le temo a Harry.
-Bella, le temerás después de que sepa todo esto, créeme—Me dijo Alice, yo la mire y su rostro mostraba la seriedad que siempre mostraba luego de ver algo terrible. Suspiré y deje que Hermione prosiguiera.
-Lo que haremos será simple, ahora Alice saldrá y buscara un poco de sangre para Ginny, así podrá ir a la escuela sin matar a nadie. Luego, cuando volvamos, diremos que vamos al centro comercial o algo así, y tú—Señalo a Ginevra—y Bella irán de caza, mientras nosotras las cubrimos
-Es perfecto—Dijo Alice—Ya veo por que eres la chica que "Lo hizo con medio Hogwarts"
Ginevra y yo nos reímos del chiste, mientras Hermione enrojecía.
Salimos del despacho, encontrándonos con todos en la sala de estar mirándonos.
-¿Qué pasa?—Preguntó Ginevra de inmediato, todos negaron
-Será mejor que nos vallamos—Comentó Harry viendo su reloj pulsera mágico.
-Harry tiene razón…- Asintió Jasper— ¿Y Alice?—Preguntó, yo me volteé a verla, no estaba, seguro se había ido a buscar el alimento para Ginevra.
-Subió. —Conteste yo de inmediato—Creo que dijo algo de cambiarse los zapatos o algo así.
-Pero acaba de ponérselos…
-Es Alice. – Dije. Jasper asintió dándome la razón.
-Yo también olvidé algo, vengo de inmediato—Comentó Ginevra, se deshizo del abrazo por los hombros de Edward y subió sin que yo pudiese verla siquiera.
Las esperamos por unos minutos, en los que Harry a mi lado no paró de consultar el reloj al igual que Edward. Esos dos tenían más en común de lo que querían admitir.
Cuando bajaron Alice traía zapatos nuevos y Ginevra tenia los ojos mucho más claros, suspire de alivio al mismo tiempo que lo hizo Hermione.
La jornada escolar transcurrió con total normalidad. Y me alegraba hasta cierto punto el darme cuenta de que comportarme cono una "inglesa pelirroja mágica que se pasaba haciendo bromas todo el día", se me estaba haciendo un poco más fácil. Y de la misma manera Ginevra actuaba cada vez mas como "una típica vampira americana melodramática" como ella me decía.
Llegamos a casa y Ginevra y yo subimos para prepararnos. Me puse la ropa mas cómoda que encontré y Salí de la habitación encontrándome conmigo. Ambas bajamos en silencio.
Al llegar abajo nos encontramos con las chicas esperando a los pies de las escaleras, bueno no sólo con ellas.
-Rose—Dije al verla, ella estaba a un lado de Alice con los brazos cruzados sobre el pecho y una mueca de disgusto.
-Hola, Bella—Me saludó, remarcando mi nombre. Estaba molesta.
-¿Por qué le dijeron?—Quiso saber Ginevra.
-No me dijeron ellas, se le escapó a Emmett—Rodé los ojos— además acabo de escucharlas hablar—dejo caer los brazos— ¿Por qué no me dijeron?
-No es que no quisiéramos hacerlo—Dijo Hermione
-Sí Rose, no es algo personal, para nada. —Le dije yo—Sólo queríamos que lo supiera el menor número de gente posible.
-Esta bien – Aceptó Rose—Pero déjenme ayudar ¿No?
-Seguro. El plan de hoy es simple. – Ginevra le explicó lo planeado en pocas palabras y acordamos que Rosalie iría al bosque con nosotras por cualquier emergencia.
-Pero recuerda que no debes decirle nada a nadie…—comenzó Ginevra
-…Sobre todo si Harry está cerca—completé yo. El haber visto a Alice tan seria cuando había dicho lo de Harry realmente había hecho mella en mí.
-¿De que hablan chicas?—todas volteamos a un tiempo al escuchar la voz de Ronald tras nosotras. Junto a él venia Jake con un enorme emparedado en una bandeja y Harry con un par de botellas de cerveza de mantequilla, una bebida alcohólica mágica.
-Cosas de chicas—contestó Ginevra.
-¿Y por que yo no puedo enterarme?—Quiso saber Harry
Todas nos miramos por unos segundos hasta que Alice habló:
-Es una sorpresa… un regalo sorpresa—Inventó Alice rápidamente.
Harry nos miro una por una deteniéndose por más tiempo en mí.
-Ves—Dijo Ginevra, yo la miré—Te dijimos que no se acordaría de su aniversario.
-Tenías razón—dije siguiéndole el juego sin dejar de ver a Harry con una mirada lo mas propia de Ginevra que pude. —…Es una perdida de tiempo.
-¡No!—exclamó Harry— ¿Quién crees que soy? ¿Un novio irresponsable?
-Pues eso parece. —Dije de forma dura, recordando las poca discusiones entre Ginevra y Harry que había presenciado, y haciendo un esfuerzo por comportarme de una forma parecida a la de ella.
-¡Claro que no!—Exclamó ignorando a Ron y Jake que contenían la risa al verlo en ese papel de sumiso, él se acercó y tomó mi rostro con ambas manos, mientras me lanzaba una mirada tierna y seductora, que me asustaba. Le lancé una mirada a Ginevra, ella evitaba por todos los medios mirarnos. —Nunca me olvidaría de algo tan importante…
Lo alejé rápidamente, nerviosa. Sólo esperaba que Ginevra no se enfadara demasiado.
-No te preocupes…—Le dije sonriendo. —Entonces, nos vamos ¿Esta bien?—Harry asintió sonriendo.
Miré a las chicas y comenzamos a marchar con dirección a la puerta. Una vez fuera entramos al diminuto garaje de Grimauld Place, el cual Harry había agrandado con magia. Sacamos el auto de Alice en el cual se irían Hermione y Alice al centro comercial a comprar un regalo para Harry, y Ginevra, Rose y yo nos montamos en el Jeep de Emmett para dirigirnos a un bosque a las afueras de la ciudad, lugar en que habíamos casado las ultimas semanas.
Rose detuvo el coche a un costado de la carretera y descendimos. Ella olió a los alrededores y asintió.
-Yo me quedaré por aquí—Dijo apoyándose en el auto. – Estaré atenta, y si hay algún problema iré a ayudarlas.
-Ginevra y yo asentimos y por unos momentos nos quedamos allí. Comencé a caminar en dirección al bosque y ella me siguió.
-Gracias—Murmuró ella cuando hubimos avanzado unos quinientos metros. Por su tono de voz, supe que le había costado bastante decir aquella simple palabra. La miré, su rostro no era identificable entre la oscuridad del bosque para mis simples ojos de humana, era como ver todo con un poco de barro encima.
-¿A que te refieres?—Inquirí yo. Ella bufó.
-Ya sabes… a lo de Harry… por un momento pensé que serías más cariñosa con él sólo para molestarme…
Solté una carcajada, ella me miró.
-Tampoco soy tan mala—Le dije—Y tampoco es como si Harry fuera el chico mas guapo que he visto en mi vida…
-Bueno si vives con vampiros, eso es bastante lógico—Dijo ella, al parecer sonriendo.
Seguimos caminando hasta que ella se detuvo de golpe, yo me volteé a verla. Ginevra parecía terriblemente concentrada. Había olido algo
-Ve. —Dije. Y ella desapareció de mi vista de inmediato.
Seguí caminando en la dirección en la que creí ella se había ido y a unos trecientos metros encontré un venado muerto sobre en el piso, alcé mi vista a su lado estaba Ginevra con cara de susto y completamente sucia. Agradecí internamente a Alice por obligarnos a traer una muda de ropa. Suspiré, aquello no iba a ser fácil.
Una hora después, o quizá un poco más nos devolvíamos por el bosque con dirección al Jeep de Emmett en el cual nos esperaba Rose. Lancé una mirada a Ginevra, finalmente la última vez lo había logrado; cazar si una mancha y hacerlo de una forma rápida por detrás, tal como yo lo hacía. Pero aún a sí no parecía demasiado contenta.
-No lo hiciste tan mal, de todas formas—Le dije intentando ayudar.
-Lo sé. Pero es raro ver tantos animales muertos…
-Supongo así quedaríamos si de pronto Harry se enterase de lo que ha sucedido
-No es para tanto—Dijo ella riendo—Pero aun así asusta…
-¿Crees que enfadado de esa forma a la que le temen todos ustedes podría hacerle daño a Edward?—Pregunté luego. Ella pareció sopesarlo por un momento:
-No lo se. Puede ser. Harry es una gran mago…—Dijo aquello último con un deje de admiración.
-Le quieres mucho ¿No?
-Tanto como tú a Edward. —Asintió firmemente.
Nos quedamos en silencio. Lo único que se escuchaba eran mis pasos, los de ella era inaudibles, como los de todo buen vampiro.
-¿Por qué crees que se lleven mal?—Me preguntó.
Lo pensé por un momento
-Supongo que son demasiado parecidos… además creo que Edward tiene algo de celos por los poderes de Harry…
-Es una buena teoría… y a eso se le puede sumar la actitud arrogante de Harry… En Hogwarts a muchos le desagradaba por eso.
Aquella conversación comenzaba a Hacerse mas agradable y menos tensa.
-¿Desde hace cuanto tiempo están juntos?—Pregunté
-Comenzamos a salir cuando yo tenia 15… luego lo dejamos por cerca de un año, ya sabes, por que el pensó que sería muy arriesgado para mí… y hace casi un año, luego de despertar, cuando se supone que estaba muerto, él me pidió volver.
-A mí me paso algo parecido—Dije recordando aquella etapa de mi vida mortal, por excelencia la mas horrible—Edward me dejó, por que "supuso" que la vida con vampiros no era buena para mí.
Ella rió.
-Bien… ahora, ¿Tienes alguna teoría del por que nosotras no congeniamos?—le pregunté curiosa.
El tema de mi rivalidad con Ginevra lo había meditado más de una vez, y no podía comprender. Con aquella pequeña conversación además había caído e cuenta de que nosotras tenemos un montón de cosas en común. Lo mas razonable que había encontrado era la rivalidad de Edward y Harry, probablemente nosotras habíamos comenzado aquella pequeña guerrilla como una forma de mostrar el apoyo a cada uno.
-No. – Contestó ella. —Pero, ahora me doy cuenta que hemos atravesado cosas parecidas, pero que se volvieron distintas de alguna manera por la forma en la que actuamos… supongo que esa es la diferencia entre nosotras… como dijo un gran hombre a mi novio una vez: son las decisiones y no las habilidades lo que nos hacen diferentes… o algo así.
-Bien… habrá que solucionarlo… con todo este asunto del cambio de cuerpos, cada vez me agradas más—Le dije
-Igual tú a mí—Asintió ella—Además así le demostraremos a los chicos que nosotras somos mil veces más civilizadas que ellos.
Y nos dimos la mano con solemnidad.
Fuera del bosque vimos a Rose que nos esperaba apoyada en el capó del Jeep.
-¿Qué tal les fue?—Preguntó preocupada viendo la ropa de Ginny.
-Mejor de lo que esperaba, la verdad—Contesté yo sin poder evitar la alegría, mientras Ginny iba a buscar la ropa que Alice había enviado a la cajuela.
Aunque hace días la idea de arreglar la relación que sostenía con la persona que ahora era dueña de mi cuerpo, no se me antojaba ni un poco, hace ya unas horas –mas o menos el tiempo que lleva mi cerebro en otro cuerpo- aquel asunto había tomado de pronto mucha importancia para mí.
Cuando Ginny estuvo lista llevando una ropa de un estilo mucho menos sencillo de lo que vestía, subimos al coche nuevamente y nos dirigimos Grimmauld Place hablando de un montón de cosas.
-:-
Ginny PoV:
Cuando estábamos a unos quince minutos de casa nos quedamos en silencio y Rosalie llamó a Alice para avisarle que ya estábamos cerca.
Mientras Rosalie hablaba y Bella se dedicaba a mirar por la ventana yo sonreí satisfecha. Era cierto que hace unos días mi interés en una amistad con alguien como Isabella Cullen era nulo, pero aún así luego de haber acordado la aquella tregua me sentía mejor conmigo misma, aquello, como le había dicho a Bella demostraba nuestro grado de civilización. Además me sentía mas relajada, no se como no se me había ocurrido antes intentar arreglar todo ese rollo del odio con Bella, ahora sabiendo que mi cuerpo estaba en manos de alguien que no me odia, me sentía mucho mejor.
Salí de mis pensamientos al reconocer por la ventana la calle anterior a Grimmauld Place. Una vez estuvimos frente a la casa, Bella y yo descendimos del Jeep y Rosalie lo metió a la cochera mientras nosotras nos quedábamos en medio de la calle esperando por ella y Hermione y Alice que debían llegar en cualquier momento.
Cuando Rosalie volvió lo hizo con cara de contrariada.
-¿Qué sucedió?—Preguntó Bella de inmediato.
-El Porshe de Alice esta dentro, y ellas no—Contestó. Aquello podía significar solo que ellas estaban ya dentro de la casa.
-¿Pero no se supone que nos esperarían para entrar todas juntas?—Dije yo.
-Si pero, ellas ya están adentro.—Dijo Rosalie
-Entremos, y si nos preguntan les diremos que nosotras nos vinimos después por que estábamos esperando a Ginevra o algo así—Propuso Bella, e hice una mueca al escuchar mi nombre. Rosalie asintió.
Todas caminamos con dirección a la casa, que podíamos ver pues Harry nos había develado la ubicación, y Bella, que se supone que es la que tiene las llaves, abrió la puerta.
Dentro, se encontraban Hermione y Alice, pero también estaban allí mirándonos con sumo interés Jasper, Carlisle y Esme.
Rosalie y Bella soltaron el mismo improperio a la vez.
Resulta que cuando las chicas llegaron a casa y bajaron del auto estando en la cochera, lo hicieron hablando de nosotras, y Jasper, Carlisle y Esme, que por cosas del destino estaban allí escucharon gran parte de la conversación. Lo que obligó a Hermione y Alice a dar explicaciones luego de hacerles jurar que no le contarían a nadie.
Por lo tanto, ahora, las únicas personas que sabían de nuestra condición era Jacob –Aunque debía sospechar alguna cosa-, mi hermano Ronald, Renesmee, Edward y el mismísimo Harry.
Luego de eso, y sin olvidar volver a hacer jurar a los tres vampiros completo silencio, nosotras nos fuimos al despacho de Harry a hablar de nuestro gran secreto.
-Entonces—Comenzó Hermione ni bien sellada la puerta— ¿Cómo les fue?
-Perfecto. —Contestó Bella—Ginny caza de una forma muy parecida a la mí y como toda una profesional.
Sonreí arrogante al mas puro estilo Harry y también porque luego de escuchar mi diminutivo de los labios de Bella, supe que no tendría que volver a escuchar mi feo nombre por un tiempo.
-Eso, es porque Bella resultó se runa excelente maestra—Dije yo.
Miré alrededor al darme cuenta que de pronto todas en la habitación se habían quedado en silencio, estaban mirándonos a Bella y a mí una y otra vez. Hermione y Alice lo hacían con una sonrisa.
-Me alegro que ya no quieran matarse la una a la otra—Comentó Alice y reímos.
-Bueno. – Dijo Hermione, y por el tono de voz supe que hablaría de algo importante. —Como saben ayer les dije a Fred y George que nos ayudaran con el tema de la varita que rompió Emmett—Hubo un bufido general—Pues, hoy me llegó una carta de Fred diciendo que vendrían aquí para recoger la varita personalmente…
-¿No podía ser por lechuza?—Pregunté yo sabiendo como me molestarían ese par al verme en este estado.
-No, podrían interceptar la lechuza y entonces no tendríamos varita para devolverlas a su estado natural…—Bella y yo nos miramos nerviosas ante la perspectiva
-¿Y a que hora vendrán?—Preguntó Rosalie
-Pues deberían llegar en unos minutos, pero…—sin embargo fue interrumpida por un fuerte estruendo proveniente de la sala de estar. Un estruendo que recordaba mucho a la red Flú.
Todas salimos del despacho de inmediato, justo a tiempo para ver a mis idénticos hermanos allí parados limpiando las cenizas de sus costosas trajes. Al vernos sonrieron de la misma forma y al mismo tiempo corrieron hacia nosotros con los brazos extendidos gritando un "¡Hermanita!", por un momento cerré los ojos esperando el impacto con ellos, sin embargo los abrí a los segundos de no haber sentido nada. Fred y George se encontraban abrazando a una confundida y hasta buen punto asustada Bella.
-Hermanita…— Comenzó Fred con una enorme sonrisa.
-Dinos ¿En que problema te has metido?—Continuo George
-Y también dinos por que Harry no puede enterarse…
-No será que te diste cuenta de que existen otros chicos por ahí…
-que no son perseguidos por dementes calvos…
-y te decidiste engañarlo…
-¡Claro que no!—Contesté yo de un grito.
Fred y George me miraron confundidos, y luego la confusión se transformo en idénticas sonrisas bobas.
-¿Y quien es esta chica tan linda?—Pregunto Fred acercándoseme
-¿Y que hay de estos dos bombones?—Dijo George mirando a Alice y Rosalie
-Pues—Contestó Hermione sonriendo. Ella adoraba cortar las alas de mis hermanos—Esas dos son Alice y Rosalie, ambas casadas—El rostro de George se deformó por un momento y luego se concentró en mí al igual que Fred.
-Pero imagino que tu…
-…Estas soltera
-¿no?—Dijeron ambos con una sonrisa que pretendía ser seductora.
-Pues si lo soy. —Les dije intentando contener la risa. —Pero hay un problema… ¡Yo soy su hermana menor!—Y dicho esto les propine un insignificante golpecito en la cabeza cada uno.
Las chicas rieron y luego yo lo hice también al ver la cara de confusión de los gemelos.
Hermione se ocupo de contrale a ambos toda la historia mientras ellos sostenían compresas de agua fría contra el costado de la cabeza; al parecer mis golpes les había dolido algo mas de lo que tenia pensado.
-Entonces—dijo George cuando Hermione hubo terminado—ella es Ginny—Me señalo
-…y ella—Fred señaló a Bella en mi cuerpo—es la vampiro…
-Pero entonces Ginny tiene las habilidades de un vampiro…
-… y bebe sangre—Ambos me miraron con horror.
-Si. —asentí yo—pero no bebo sangre de humano y mucho menos de magos—ellos asintieron.
Entonces Hermione les explico lo de la varita y ellos aceptaron llevarla al local del señor Ollivander sin problemas.
-Fred, George—Todos en la sala alzamos la vista, por las escaleras descendía Harry, Edward y el resto, miré la hora, ya era tiempo de la cena.
-Hola cuñadito—Le devolvieron el saludo Fred y George— ¿Qué cuentas?
-No demasiado, solo que ahora vivo con un aquelarre de vampiros—Dijo sonriendo. Harry y los gemelos siempre se habían llevado bien, y gracias a esa relación el carácter bromista y relajado que había heredado de su padre salía a flote.—¿Y que hacen aquí?—Preguntó ya estando abajo y abrazando levemente a cada uno.
-Vinimos a visitar a nuestra hermanita…
-…y asegurarnos que no le has hecho ningún daño.
-Harry miró a Bella sonriendo de forma melancólica.
-Claro que no—Negó.
Los gemelo se quedaron para la cena invitados por Harry. En ella mandaron un montón de indirectas sobre nuestro estado, todos lo que sabían de ellos sonreían al escucharlas mientras Harry, Edward y Renesmee nos miraban sin comprender, Ron parecía no escuchar nada, completamente concentrado en su comida, al igual que Jacob.
Una vez mis hermanos se fueron, yo me senté de inmediato frente a la consola preparada para jugar con ella toda la larga noche que tenía por delante, mientras veía con envidia como Bella y Harry subían juntos a dormir. Sólo esperaba que no fueran a hacerlo juntos.
Si, se que me demore y que quisieran golpearme pero así es la vida…. Además cuando ya llevaba la mitad como hace dos semanas se murió mi Pc y tuve que comenzar de nuevo cuando me conseguí otro…
Al manos el capi es algo largo ¿No?, salió Fred y George, se arreglo lo de Bella/Ginny… y eso. Como siempre, si tienen alguna queja, sobre todo referente a la parte crepúsculo solo díganlo.
Espero que toda esa gente que se le ocurrió ponerme en sus alertas o favoritos en este ultimo tiempo me dejen rewiev… a las lectoras de antes no las culpo… soy tan lenta actualizando que me dan ganas de golpearme sola.
Bye.
