Primero que nada ¡Hola! Aquí hay un nuevo capítulo de esta historia, quería publicar el cap el dia 18 de agosto que es el aniversario de publicación del fanfic ¡UN AÑO YA! Pero mejor de una vez porque en parte quiero leer sus comentarios sobre este capítulo.
Además este capítulo ya se hubiera publicado desde hace milenios pero Lizzie pensó que me había mandando la versión corregida y pues no, apenas hoy me la dio y estaba indecisa si publicarla el 18 y no, ya lo quiero publicar ahora
¡DISFRUTEN LA LECTURA!
Sus ojos amatistas se toparon con la escena de que su abuelo hablaba con dos policías en la sala de su casa, no quiso pasar por otro interrogatorio del cual fue expuesto en semanas atrás, por lo cual simplemente siguió su camino hasta llegar a la paz de su habitación, pero una vez estando ahí, su cabeza comenzó a darle vueltas y darle dolores que nunca en su vida había sentido, era como si ese dolor fuera una alarma, pero, ¿por qué comenzaba a sonar al ver a esos hombres hablar con su abuelo? No se sintió así cuando hablaron con él.
Las paredes de su habitación a su percepción, comenzaron a moverse como si su misión fuera aplastarlo entre esas paredes, le dolía demasiado la cabeza que lo único que quería es que se detuviera un momento y pensar mejor la situación, dolor que se volvía cada vez más fuerte junto con la respiración que obligatoriamente tenía que dar; que se fueran, ¿por qué tenía que molestarle? No había hecho nada para que se pusiera así, y estaba demasiado cansado como para ir al baño a buscar unas pastillas para el dolor, ese dolor pareciera que traía con el, recuerdos…
Escenas de pesadilla.
Semanas atrás, o mejor dicho, días atrás de que pasara el intento de asesinato de Halakti, un pequeño que poseía ojos amatistas caminaba por los pasillos de su universidad, tenía que entregarle unas copias a uno de sus maestros antes de que las clases terminaran ese día, mientras pensaba en otras cosas que no parecía tener mucha importancia, no debería pensar en esas cosas y más con las fechas de fin de semestre muy cerca, estar concentrado en los exámenes finales que llegaban todos juntos, como todos los años, exigía estar fijo en sus libros y en sus trabajos.
Detuvo su propio andar y por instinto se escondió de la vista de aquellas dos personas que conocía por el poder que ejercían en la misma escuela, uno de ellos era su maestro, aquel que hacía que su corazón saliera de su mismo pecho y la otra persona rara vez la había visto pero sabía que ella la directora del área de psicología, nunca la había visto por los pasillos y hablando con alguien de la docencia, aunque para él esa charla era de personas que se conocían desde hace mucho y no precisamente de un jefe a un empleado.
- Atem, estas dejando que Seto te diga que hacer – la rubia de ojos amatistas conocía muy bien la relación que llevaba su amigo y el CEO
- No es eso Mai – quería recordarle el tricolor – lo hago por mí y no por él, aun no lo sabe todavía
- ¿Seguro que no es por la discusión de hace dos semanas? Cuando te miró con aquel alumno, sí, los guardias me comentaron esa "pequeña" escena de celos
- Mai, de verdad, no tiene nada que ver, es cierto que ese suceso fue, exagerado, pero no del todo y en parte me hizo abrir los ojos al notar señales
- De verdad pienso que Seto te pego lo paranoico, pero ya te lo eh dicho, a estas alturas del semestre no es buena idea renunciar, solo te pido que no sea este semestre, por favor…
Un ruido la hizo detenerse, ojos carmesí y amatistas se fijaron a donde provenía el responsable de aquel ruido, esperaron únicamente unos segundos para ver acercarse a Mutou Yugi, pasando a un lado de ellos como si fuera mera coincidencia y como si no hubiera escuchado nada de la conversación de los adultos. Pero lo que ambos no sabían es que algo se rompió dentro del pequeño amatista, mientras que la rubia si creía que era algo muy normal, el de ojos carmesí estaba alerta, como si un ataque sorpresa fuera muy posible, no era la primera vez que algo así pasaba.
Su amado profesor quería irse de su lado, por culpa del castaño, no había razón más viable que esa para que su oscuridad quisiera irse para siempre, dejar de dar clases, era el mejor de toda la universidad y si se iba, ¿entonces que pasaría? ¿Dejaría de verle? Ese sería un plan de Kaiba, al no ser su alumno no tendría excusa de ir a la mansión Kaiba a ver a Atem, era seguro que el castaño les diría a sus guardias que no lo dejasen entrar porque no eran nada o porque lo miraba como una amenaza, realmente era muy calculador.
El hecho de imaginarse lo que restaba de la universidad sin Atem lo volvía loco, no se lo podía imaginar y no quería hacerlo, ¿por qué le pasaba eso? Conoció la felicidad, el amor ese semestre y viene alguien y se lo quiere quitar, deberían de ver que sin su oscuridad se volvería loco, no sería el mismo, necesitaba con todo su ser que lo notaran, pero la idea de que Seto Kaiba quiera verlo en ese estado porque no iba a divorciarse de su esposo, entonces lo hizo abrir los ojos, necesitaba hablar con su tricolor de una vez.
Y ese día en especial… donde trato de confesarse.
Salió demasiado temprano de su casa, su mochila tenía un elemento extra, iba camino a la universidad, su corazón parecía que saldría de su cuerpo y se quedaría sin vida, pero primero debía declararse de una vez a su maestro, algo le decía que si se declaraba, Atem se quitaría la venda de los ojos y serian felices, se divorciaría del CEO o se separaría de él hasta que el divorcio se concretara (aunque algo le decía que Kaiba iba a negarse primero, no aceptando la separación), hermosas imágenes llegaron a su mente de que todo eso iría como su mente le dictaba.
La seguridad que el menor sentía iba más allá de las nubes, Yugi se alimentaba de ello, con que su maestro al escucharle hablar se acercaría para abrazarle y besarle con dulzura y amor, su seguridad le daba aún más pauta de imaginarse cosas, de que se irían de la universidad para ir a un lugar intimo para hablar de la situación en la que su oscuridad estaba y una vez terminado los detalles estarían juntos como una pareja, se harían uno como muchos de sus sueños y se dirían lo mucho que se amaban y necesitaban, todo saldría perfecto.
Hermosos recuerdos que su propia mente distorsionaba, como la manera en la que Atem lo miraba cuando se encontraban, llevándose el miedo y el pánico del tricolor, a tener un rostro calmado y cariñoso cada vez que se miraban, eso era lo que él miraba, su realidad era la fantasía y la fantasía su realidad, no podía distinguir ya muy bien esas dos cosas y ese día en particular se daría cuenta de la manera más dura que si bien es permitido soñar, hacerlo tan grande y perder la noción de la realidad, podría ser tan doloroso como insoportable.
Aunque fuera imposible
- Joven Mutou
Sus pensamientos se interrumpieron al darse cuenta que ya estaba a unos metros de distancia de su amado maestro, Atem se había levantado de su silla en donde estaba sentado y en su mano derecha sostenía un termo posiblemente con café caliente en su interior, sin darse cuenta de la situación, Yugi no notaba el nerviosismo y el miedo que su maestro trataba de ocultar, en su mente, en su interior solo se imaginaba que estaba feliz de verlo, aunque no lo llamara por su nombre de pila, tal vez, porque no estaba seguro si sentía lo mismo que él, completamente normal.
No pudo más, y terminó por confesarle todo, completamente todo, lo mucho que su corazón latía por él, lo que le amaba, que era su primer y único amor, daba un paso y no se daba cuenta que Atem se quedaba quieto y lentamente retrocedía otro paso, simplemente la fantasía de Yugi no lo dejaba ver eso, únicamente estaba frente a la persona que amaba, una vez que su confesión terminó, un silencio que únicamente duro segundos parecía horas para el tricolor mayor, quien había decido terminar con eso de una vez, Yugi finalmente dijo lo que quería decirle y era su deber darle un alto.
- Joven Mutou, no sé si existen rumores sobre mi matrimonio con Seto…
Primera bofetada, de nuevo llamándolo por su apellido y no por su nombre de pila
- …pero lo cierto es, que fuera de las peleas y problemas que pasa cualquier matrimonio, no ha pasado a mayores…
Segunda bofetada
- …sobre "nuestra relación" solo es de maestro y alumno, no he podido ver, de donde ha sacado que entre nosotros puede existir algo
Tercera y muy fina bofetada con un guante blanco, su oscuridad no seguía conforme su plan, que era corresponderle y hablarlo como dos personas que se amaban, todo su mundo parecía que se iba a romper en miles de pedazos, era una sensación mil veces peor cuando notó el anillo de Dragon blanco de Ojos Azules en aquel dedo y que ahora lo notaba brillaba con más intensidad que nunca, burlándose de él, ese anillo no debía estar ahí adornado su dedo, y su oscuridad no podía rechazarlo, simplemente no era posible, no era la opción correcta ¿Qué es lo que hizo mal?
No podía aceptarlo ¡NO QUERÍA!
Todo paso tan rápido que esas escenas no podían analizarse con normalidad, las cosas se le salieron de las manos sin que se diera cuenta, tras escuchar esas palabras, de su mochila sacó el arma que su abuelo compró a principios del semestre para proteger la tienda en casos extremos como en un robo, pero ahora estaba en sus manos amenazando a su maestro con dispararle, sus ojos querían soltar las lágrimas que estaba conteniendo pero no las dejaba y de manera inmediata notó como Atem cambió de postura y su miedo saltaba a simple vista, pero tratando de estar tranquilo, en parte tratando de creer que Yugi no iba a disparar.
- ¡No necesitas seguir con esa fachada! Es una mentira que tú mismo te has creado para poder vivir a su lado ¡Por favor Atem! ¡Acéptame!
- Joven Mutou…
- ¡YUGI! ¡DIME YUGI! ¡Te amo! ¡Desde el primer día de clases, te amo! Ese bastardo… ese infeliz ¡NO TE MERECE! Ámame… por favor
Y dichas esas palabras sus lágrimas por fin salieron de aquellas amatistas que poseía y solo en unos segundos bajó los brazos terminando con sus rodillas tocando el suelo, se sentía mal por no ser correspondido por aquel que amaba, y cuando escuchó los pasos de Atem tratando de acercarse, escuchándole hablar palabras que sus oídos no lograban descifrar, levanto de nuevo sus brazos, comenzando a jalar del gatillo, una, dos, tres y cuatro balas salieron de la pistola que el tricolor menor tenia, dándole en el blanco, había un dicho que más de una vez se escucha en la vida: Si no eres mío, no serás de nadie.
- Yo… ¿Por qué es tan difícil?
Susurró para si mismo, mirando lo que el mismo causo con esa arma, Atem en un charco de sangre, aparentemente sin señales de vida y su sangre seguía saliendo de su cuerpo, el tricolor mayor dio unos pasos hacia atrás antes de caer y movió la mesa haciendo que el café cayera encima de la persona herida, pero no hubo un grito por parte del dueño de los rubíes, pero si de él, al tener un momento cuerdo, ver por ese momento que Atem podría estar muerto y él fue quien le disparo, gritó tan fuerte que no se dio cuenta que sus amigos entraron, al quedarse callado, terminó en la oscuridad de la inconciencia.
- ¡ES MENTIRA!
Gritó con todas sus fuerzas, usando la máxima capacidad de sus pulmones, no podía creer en aquellas imágenes que su mente de repente le mostraba, sin más comenzó a desquitar esa frustración que tenía destruyendo toda su habitación, nada estaba ordenado, era un desastre, tal escandalo no pasó desapercibido por las personas que estaban en la planta baja, el dolor de cabeza cada vez se hacía más fuerte y lo estaba atribuyendo a la fantasía que su cerebro hace unos minutos le mostró, fantasía porque no era realidad lo que pasó, sus amigos le habían dicho que se quedó dormido y esa era la realidad.
Cuando la policía que estaba en la sala con su abuelo fueron a ver lo que pasaba, una escena catastrófica en la habitación de un joven es como estaba hecha en su cuarto, todo estaba fuera de lugar y el dueño de aquel espacio personal se encontraba en su cama, abrazando sus rodillas con una sonrisa retorcida en sus labios, como si fuera muy normal estar rodeado de ese caos, pero lo que más preocupó a los agentes fueron las palabras que era más bien una declaración de culpabilidad o de algo que estaba, y el cambio de tono de voz que el menor daba, uno suave a uno que mostraba total demencia.
- Yo no lo hice, si hubiera sido yo… ese bastardo estaría muerto y no mi amado.
Y eso es todo D: si es todo, quiero recordarles que ya esta muy cerca el final de la historia y quiero agradecerles a todas esas personitas que me han apoyado sobre todo a Minino y a Lizzie, es muy nostálgico todo esto
