TUS DECISIONES TUVIERON CONSECUENCIAS
CAPITULO 13: Aquello que un día fue.
-Existe una técnica capaz de bloquear los recuerdos de una persona- Sai comenzó a calmar su respiración algo agitada mientras veía con atención como el pelirrojo se levantaba de su asiento y se apoyaba en el borde de su escritorio con parsimonia –Sin embargo no existe alguna capaz de borrarlos, la mente humana es demasiado complicada y aún no ha sido creado alguna técnica capaz de lograr algo como eso- en aquel momento cuando Sai contempló al Kazekage con aquella expresión serena en su rostro y hablando con tanta libertad sobre algo que verdaderamente conocía, a pesar de ser tan joven como él, por primera vez…
Sai sintió admiración por Sabaku no Gaara.
-Pero esos recuerdos ¿Pueden ser recuperados?- los ojos de Gaara se desviaron por un momento hacía el techo, intentando recordar algo de lo que había leído alguna vez
-Si, pero es más difícil que realizar aquella técnica para bloquear sus recuerdos ¿Cómo sabes de su existencia?- Gaara arrugó el entrecejo –Es casi un secreto, algo que solo conocen los ninjas de alto nivel-
-Háblame de esa técnica, onegai- Sai se inclinó ligeramente en un gesto de suplica y Gaara no pudo evitar sorprenderse ante aquello.
-¿Por qué te importa tanto?- Sai posó sus oscuras orbes en los claros ojos del Kazekage y sabía muy bien que no podría ocultarle demasiado, después de todo Gaara también era un gran amigo del rubio
-Es por Naruto-
-¿Qué tiene él que ver en todo esto?-
-No estoy muy seguro, pero algo me dice que Naruto anda averiguando sobre eso, lo que no entiendo es el por que-
-¿Para que querría Naruto aprender algo como eso?-
Sai se mantuvo quieto a espera de una respuesta por parte del pelirrojo, quien se quedó callado por varios segundos, antes de mirarlo directamente a los ojos y hacerle un leve gesto para que lo siguiera. Sai no estaba seguro de lo que iban a hacer, pero sospechaba que involucraría a Naruto.
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Naruto percibió aquel aroma delicioso a ramen que tanto le agradaba y cuando abrió los ojos un poco adolorido en su cuello y con la cabeza dándole vueltas, recién en aquel momento se percató de que había estado inconciente –Demonios…- llevó una mano a su cabeza sabiendo lo incómodo que era quedar inconciente de aquella manera, olvidó de inmediato el delicioso olor a comida, y se levantó velozmente de la cama recordando los tipos que habían ingresado a su departamento, llegó a la cocina algo agitado y cuando divisó a un tranquilo Sasuke sentado y leyendo su habitual libro, tuvo que mirar de un lado a otro para cerciorarse de que todo estuviera bien.
-Ya se fueron- Sasuke le habló sin levantar la mirada de su lectura y Naruto arrugó en el entrecejo
-¿Quiénes diablos eran? ¿Y por que entraron de esa manera a mi casa?- Jaló una silla y se sentó con tranquilidad, todavía enojado pero confiando en que si Sasuke estaba tan tranquilo era por que realmente no había sido algo grave, por lo menos no algo de que preocuparse
-Solo eran unos compañeros, son algo estúpidos así que no les hagas caso. De todas formas ya me deshice de ellos-
-Pero…-
-No te preocupes de más usuratonkachi-
Sasuke le dio vuelta a la hoja, y Naruto se arrimó en la silla rascando un poco su cabeza prefiriendo no preguntar más, no le gustaba quedarse con la duda, pero algo en su interior le decía que lo mejor por el momento era quedarse callado. La manera en que Sasuke lo había agarrado por la mañana cuando pensaban que se trataba de unos desconocidos volvió a su mente y por unos vagos segundos recordó cuando eran compañeros de equipo y vivían cuidando la espalda del otro, aunque fuera inconcientemente. Entonces Naruto sonrió.
-¡Ohayo!- un alegre Kakashi apareció de la nada sorprendiendo a Naruto quien se levantó de inmediato de su asiento como si temiera que el peliplateado pudiera leer sus pensamientos
-¡Buen día Kakashi-sensei!-
-¿Listo para tu misión del día de hoy Sasuke?- el azabache tan solo suspiró y cerró su libro sin ninguna expresión en el rostro –Nos vemos luego Naruto- el rubio tan solo observó como Kakashi salía por la ventana y Sasuke caminaba tras de él con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón.
-Por si acaso, preparé un poco de Ramen. Almuerza dobe- Naruto sonrió cuando notó que Sasuke había desparecido casi de inmediato y volvió a sentarse. Jugó por un momento con el libro que hace un rato leía su azabache compañero y suspiró conciente de que el tiempo se había pasado demasiado rápido "Faltan tres días" cerró el libro con algo de brusquedad y bufó molesto por no haber podido arrancar un solo día al mayor de los Uchiha de sus pensamientos.
-¡Naruto!- se levantó sobresaltado de su asiento por el grito seguramente de Sai y cuando abrió la puerta no le sorprendió mucho verlo acompañado por Gaara
-Necesitamos hablar contigo- la seriedad en la voz de sus dos amigos lo extrañó por lo que simplemente asintió sin agregar demasiado
-¿Qué sucede?-
-¿Por qué el interés en una técnica para borrar la memoria?- Naruto no se molestó en disimular su sorpresa y a cambio de eso adoptó una expresión seria.
-¿De dónde sacaron eso?-
-Sakura- la rápida respuesta por parte de Sai bastó para que Naruto supiera que si sus amigos estaban siendo tan directos era por que obviamente sabían mucho del tema
-Estoy…- Naruto mordió su labio inseguro –Estoy teniendo unos sueños extraños, y se que no son sueños. Son recuerdos-
-¿Por qué estas tan seguro?-
-No lo sé Gaara… simplemente así lo creo. Díganme que saben algo sobre eso- Gaara suspiró cansado mientras masajeaba un poco su sien
-¿Es por esto que has estado extraño?- Naruto no dudó en asentir –Hay una técnica capaz de bloquear los recuerdos sobre algo o alguien, pero no puede eliminarlos. Eso es imposible-
-Entonces… ¿Puedo llegar a recordar?-
-Es una posibilidad, pero es extremadamente peligroso-
-No me importa- Naruto se levantó para quedar frente a su pelirrojo amigo -¿Sabes hacerla?-
-Primeramente necesito saber que está pasando- la manera en que Naruto desvió la mirada hizo comprender a Sai que algo verdaderamente grave estaba sucediendo
-Yo… no puedo decírtelo. Solo te pido que confíes en mí-
-¿Por qué alguien querría que olvidaras?-
-Eso es lo que necesito averiguar, todo es muy confuso. Gaara solo creo que se que lo último que hizo fue poner su mano en mi frente, luego de eso siempre despierto-
-Puede que en ese momento aplicará el jutsu- el Kazekage se levantó y caminó a paso lento hacía el rubio quien lo miraba expectante, colocó una mano sobre la cabeza del rubio y cerró los ojos –No soy un experto Naruto, te puedo asegurar que la más indicada para esto es Tsunade-sama-
-Confió en ti, Gaara- las manos de Naruto apresaron con fuerza las pálidas de Gaara quien casi no se inmuto ante el gesto y continuó con los ojos cerrados.
Sai observó callado aquella imagen, cada vez le sorprendía más la cercanía que solo Naruto parecía tener con el pelirrojo, como si fuera el único autorizado a tocarlo, a verlo, a hablarle. Por un momento Sai pensó que sería agradable ganar ese tipo de confianzas con el joven Kazekage, pero al parecer el único capaz de lograr algo como eso era Naruto, por primera vez Sai experimento aquel sentimiento llamado celos.
-Hay… son muchos recuerdos, es como si tuvieras tantas cosas en tu interior…- Gaara sintió la expectante mirada azulada sobre él –Sería muy peligroso hacerlo. Yo no puedo. No quiero lastimarte-
-Entonces, si puedes hacerlo-
-Pero no lo haré-
-Gaara, te necesito. Alguna vez dijiste que yo podía contar contigo en cualquier momento. Este es el momento-
-No puedo-
-Eres fuerte, por algo te convertiste en Kazekage mucho antes que yo ¡Confío ciegamente en ti Gaara!-
-¡¿Y si él que no lo soporta eres tú?!-
-Hazlo- los dos muchachos desviaron sus miradas a un serio Sai que acababa de levantarse de su asiento y aspiraba un poco de aire con tranquilidad –A menos que quieras que sea el mismo quien lo haga, tarde o temprano terminará haciendo alguna estupidez ¿No sería eso mucho más peligroso todavía?- Gaara pasó su mirada de Sai a Naruto y cuando el rubio le sonrió débilmente, Gaara terminó por comprender que negarse no era una opción
-Dame tiempo para leer un poco sobre esto-
-¿Cuánto tiempo?-
-Mañana quizás- el corazón de Naruto dio un vuelco, si Gaara era capaz de extraer esos recuerdos que Itachi se había encargado de enterrar, podría tener un arma contra el mayor
-Por favor… es muy importante que nadie más lo sepa. Mucho menos Sasuke-
-Sakura lo sabe-
-Yo hablaré con ella-
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Sasuke caminó ahora con parsimonia por los pasillos de la torre de la Hokage con Kakashi delante, una vez estuvieron frente a Shizune esta los saludo cordialmente antes de pedirles un momento y entrar a la oficina de la rubia, Sasuke tan solo suspiró. Odiaba hacer esas estúpidas misiones. Pero cuando vió a Sakura delante del escritorio de la Gondaime con la cabeza agachada, no le tomó mucho deducir que seguramente estaba siendo regañada, y no es que le importara aquello, pero Sakura no era de meterse en problemas.
-Tsunade-sama, Kakashi-san y Sasuke-kun están aquí para que les indique la misión de Sasuke-kun del día de hoy- la rubia levantó la mirada con fuerza y Kakashi notó de inmediato la tensión que existía en ese momento
-Que se larguen, estoy resolviendo algo mucho más importante en este momento. Mañana le daré doble trabajo al Uchiha por el descanso de hoy- Sasuke pensó de inmediato que aquello no era justo. Pero replicar aquello sería tener que escuchar los hilarantes gritos de la mujer y no tenía ánimos para eso. Prefería disfrutar de su día libre, por así decirlo en el departamento. Quizás continuar leyendo su libro, molestando un poco a Naruto. Después de todo, esas tontas misiones que le mandaban no eran nada. Dos en un día no causarían estragos en él.
-Como ordene Tsunade-sama- Shizune se disculpó con una sonrisa en el rostro y cuando Kakashi le dijo que aprovechara su día libre, Sasuke tan solo rodó los ojos y se encaminó con tranquilidad hacía el departamento del rubio, trepó los techos y en un par de minutos ya se encontraba cerca del umbral de la ventana.
-Por favor… es muy importante que nadie mas lo sepa- Sasuke entonces se detuvo, intentando de inmediato pasar desapercibido –Mucho menos Sasuke- arrugó el entrecejo, esa era la voz de Naruto.
-Sakura lo sabe-
Y esa obviamente la voz de Sai, sin ninguna equivocación y la otra presencia que podía percibir indudablemente le pertenecía al Kazekage de Suna, por algún motivo la razón de que esos tres se encontraran guardando un tipo de secreto que tan solo les pertenecía a ellos, excluyéndolo por completo de la vida de Naruto, ocasionó un fuerte apretón en su pecho.
-Yo hablaré con ella-
Y eso bastó; en cuanto sintió a Naruto girar bruscamente hacia la ventana, seguramente por que se sintió espiado, Sasuke no dudo en desaparecer casi inmediatamente.
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Hinata miró por segunda vez en la mañana hacía el límpido cielo que le ofrecía Konoha aquella mañana, sentía aunque no le gustara admitirlo un mal presentimiento que la venía recorriendo desde aquella última misión en la que estuvo frente a frente al tal Deidara, desde aquel día había comenzado una cuenta regresiva en la que no estaba muy segura del por que se sentía así.
Luego con la llegada del menor de los Uchiha a Konoha, aquella patente preocupación tan solo había empeorado su estado de ánimo, el decir que no le encontraba la solución a aquello era casi imprescindible, por eso cuando vio a Uchiha Sasuke saltar de techo en techo, con la molestia clara reflejada en el rostro. Hinata no pudo evitar pensar que el tiempo de calma empezaba a terminar.
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Sakura no sabe muy bien como hablar con Naruto.
Por eso mientras camina por las amplias calles de Konoha aprieta con fuerza la tela de su blusa, en la zona cercana a su pecho, con ambas manos y especialmente con la mirada perdida entre la gente que transita a esas horas por la aldea, Tsunade-sama ha sido expresamente clara en cuanto su castigo, sin embargo aquello ha dejado de preocuparle en cuanto dejó la oficina, ahora tan solo puede pensar en como hablar con el ojiazul, en como ayudarlo y en como pedirle que confíe en ella.
-Necesito hablar contigo-
Probablemente por lo concentrada que iba, la presencia de Sasuke enfrente suyo ha logrado sorprenderla, tanto que ha retrocedido un par de pasos y ahogado un grito de sorpresa debido a la manera tan hábil que tiene el Uchiha para aparecerse cuando le da la gana, el entrecejo arrugado del muchacho y su obvia seriedad han logrado estremecerla, por que al parecer parece molesto y si no se equivoca.
Tal pareciera que en estos momentos, Sasuke la odia.
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-¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar?-
Los ojos de Itachi no duraron en buscar al cuerpo de Deidara, quien apenas con la malla que cubría su torso continuaba desvistiéndose frente a él con total libertad, en señal obvia de que pensaba darse un baño en el lago bajo ellos, el pantalón todavía colocado y su cabello recogido le daban una vista completamente diferente a la que tenía usualmente de aquel muchacho escandaloso que últimamente había empezado a acallarse.
-Tan solo faltan tres días, Deidara-
-Al líder, a pesar de los resultados. No le va a gustar el tiempo que hemos perdido-
-No pienso repetir mis motivos-
-Da igual, sigo sin entenderlos-
En cuanto tuvo una vista panorámica del cuerpo desnudo del rubio, Itachi estuvo seguro que por dos segundos vió el cuerpo de Sasori abrazando el de Deidara, rodeándolo de un aire de protección que él escasamente conocía. Aquel contraste que existió desde siempre entre el impenetrable pelirrojo y el impulsivo rubio de Akatsuki, fue algo que a simple vista se le hizo in entendible. Aunque nunca se preocupó en analizarlo demasiado.
No era un secreto.
Sasori y Deidara eran como un pequeño paisaje de que todos los que pertenecían a esa organización no estaban completamente podridos por dentro, después de todo, el que los dos de una manera extraña se quisieran a pesar de que no lo demostraran y nunca lo dijeran a los cuatro vientos. Aquello no era un secreto, para absolutamente nadie, incluso Pein lo sabía y lo aprobaba.
Itachi los había visto un par de veces, cuando creían que nadie los observaba mientras se encontraban los dos mirando hacía el horizonte, Itachi había visto a la perfección como sus manos se buscaban discretamente hasta lograr posarse una sobre la otra, un contacto tan simple pero tan íntimo al mismo tiempo. Itachi había envidiado por mucho tiempo, aquel pequeño escape que ambos encontraban en el otro entre tanta persecución y muerte. Dos adjetivos que describían muy bien a Akatsuki.
Si ellos dos sobreviven después de todo esto, créeme que de todos son los que más merecen vivir, son los únicos que han podido amar en medio de tanta oscuridad
Recordaba las palabras de Konan, la mujer lo había sorprendido mirando con discreción a la pareja, ella mantenía esa sonrisa tan poco típica, que en aquel momento creyó que ser la única vez que la vería, y después de todo fue verdad. Nunca más la vió sonreír de aquella forma, él sin embargo se mantuvo igual que siempre, impávido. Como si aquello en realidad lo tuviera sin importancia.
Ha habido muchas bajas en la organización, Itachi es muy conciente de eso, y de que quedan pocos esa no es más que otra verdad. El ruido que provocó cuando el cuerpo de Deidara ingresó al agua logró sacarlo de sus pensamientos ligeramente, nunca había visto a Deidara reaccionar diferente luego de que se enterara de la muerte de Sasori, pero ese cambio tan brusco en su actitud era inevitable no notarlo.
Por un momento… Itachi pensó que extrañaba al ruidoso Deidara.
Pero descartó la idea en cuanto cayó en cuenta de que él ya no estaba para esas tonterías.
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Te odio
Naruto abrió los ojos con tranquilidad, con el brazo apoyado todavía sobre la mesa y la quijada sobre su mano, con algo de tranquilidad volvió a cerrar los ojos, se había dado cuenta hace poco que no tan solo recordaba cuando se encontraba dormido, recordaba cuando su cerebro dejaba de fluir ideas y pensamientos, es decir cuando aparentemente descansaba. Así que como venía haciéndolo desde que Gaara y Sai se marcharan, cerró los ojos una vez más y puso su mente en blanco.
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Elevó su pequeña pierna izquierda y luego la derecha, tal y como se lo había explicado hace unos días Itachi, su pequeño rubio cabello se movía al igual que su cuerpo, el sudor corriendo por su cuerpo era la clara demostración de como su esfuerzo empezaba a valer la pena y a pesar de que empezaba a respirar agitado pudo darse cuenta con gusto de que por fin las patadas empezaban a salirle como debían.
-Tú- la voz infantil de aquel niño con cabello azabache que a una distancia de tres metros lo miraba con fijeza apretando sus puños lo detuvo
-¿Si?- ladeó ligeramente el rostro, aquel niño se le hacía ligeramente conocido pero no estaba muy seguro de donde, y cuando este se acercó rápidamente colocándose en frente suyo mientras su oscura mirada loa atravesaba con la misma fuerza, su pequeño cuerpo trastabilló hacía atrás en cuanto el puño del menor se impactó en su rostro.
-Te odio- sus ojos azules, sorprendidos sobre todo miraron con rabia al otro y de inmediato sus mejillas se enrojecieron por la rabia
-¡¿Qué diablos te sucede?!- se acercó peligrosamente al azabache, todavía desconocido para él, sin embargo este no retrocedió -¡¿Estas loco o que?!-
-Te odio-
-¿Acaso no sabes decir otra cosa?-
Naruto se preguntaba por que no le devolvía el golpe, pero aquel parecido que le encontraba se lo evitaba, no encontraba a la persona que se le parecía, pero sabía que no debía responderle, por lo menos no tan pronto al golpe –Te odio, por que eres tú quien me está robando tiempo con mi Aniki-
-¿Qué?- entonces Naruto lo observó de pies a cabeza, sorprendido, muy sorprendido, especialmente por el hecho de no haberlo notado antes.
Ese niño frente a él, era una versión de su edad de Itachi.
-¿Eres el ototo de Itachi-niisan?-
-¡No te atrevas!- el rostro pálido del niño se enrojeció de inmediato, seguramente por la rabia, mientras caminaba hacía él con los puños apretados, seguramente controlándose para no golpearlo otra vez -¡No te atrevas a llamarlo Nii-san! ¡¡Por que él no es nada tuyo!!-
En seguida Naruto se enfureció.
-¡Tú no te atrevas a decirme que es lo que tengo o no que hacer, niño!-
-¡Me llamo Sasuke para tu información! Y ya te lo dije, Te odio eres un ladrón de hermanos mayores-
-Tu odio me tiene sin cuidado- Naruto sonrió desvergonzadamente agitando ligeramente su mano mientras elevaba la mirada con despreocupación –Y yo…- habló señalando su pecho con una orgullosa sonrisa en los labios –Me llamo Uzumaki Naruto, no lo olvides. Por que muy pronto oirás muchas cosas de mí-
-Cosas malas supongo-
-¡Jamás!- el rostro de Naruto volvió a demostrar enojo -¡Seré yo el próximo Hokage y seré yo quien le de ordenes a un ninja común y corriente como tú!- la risa estrepitosa del rubio logró que Sasuke volviera a enojarse.
-¡Eres un completo idiota!- Sasuke lo señaló descaradamente, olvidando las buenas costumbres que sus padres tanto le insistían en que aprendiera, por alguna razón ese insoportable niño los sacaba con facilidad de sus casillas -¡Naruto no baka!-
-¡¿Qué dijiste?!- Naruto arrugó el entrecejo y realizó un puchero con sus labios, que en otra ocasión a Sasuke le habría causado risa
-¿Qué? ¿Acaso a parte de idiota también estas sordo?-
-¡¡¡SASUKE-TEME!!!-
Y después de aquel grito de guerra, las cosas sucedieron demasiado rápidas.
Naruto se lanzó sin pensarlo, sobre el cuerpo del pequeño Sasuke quien al sentirse atacado no pudo actuar con la suficiente rapidez que hubiera deseado, pero apenas ambos estuvieron en el piso, Naruto sobre Sasuke, los golpes e insultos no cesaron, cambiando de posición de vez en cuando, con golpes algo torpes y descuidados a conciencia de que todavía ni siquiera tenían un mes en la academia ninja, sus conocimientos después de todo no eran suficientes.
-¿Qué se supone que están haciendo?- aquella voz tan reconocible a metros de distancia detuvo cualquier rastro de pelea y golpe que tuvieran -¿Sasuke, Naruto?- Itachi observaba con sorpresa como Sasuke ahora sobre Naruto lo agarraba con una mano de la camisa y con la otra mano dispuesto a impactarla en el rostro del ojiazul, mientras que el rubio tan solo tenía sus manos apretadas con fuerza en el cuello de su hermano menor.
Su ropa desarreglada en extremo sucia, sin contar por supuesto con los golpes ya evidentes en sus inocentes rostros, le daba una clara imagen de lo que había estado sucediendo.
-¡Aniki!-
-¡Itachi-niisan!-
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Abrió los ojos.
Con una gran sonrisa en el rostro.
Era el primer recuerdo que tenía donde Sasuke estaba involucrado.
Sacudió un poco su cabeza y al sentir el absoluto silencio que había dentro de su hogar, se sorprendió un poco al notar que en cualquier momento caería la tarde y Sasuke aún no llegaba. Decidió mejor concentrarse en su recuerdo tan extraño y a pesar de que no lo deseaba mucho volvió a sonreír, Sasuke y él se conocían desde mucho antes, desde mucho antes que quedaran en el mismo equipo a cargo de Kakashi y junto a Sakura.
Naruto no recordaba para nada algún otro primer acercamiento con Sasuke, más que el primero que fue cuando se besaron por accidente, de ahí en adelante su amistad se había fortalecido por la convivencia que su trabajo en equipo les había proporcionado, aquel recuerdo que acababa de revivir jamás lo había tenido y estaba más que seguro de que Sasuke tampoco lo tenía en mente.
Mucho antes de graduarse en la academia ambos se habían lanzado lejanas miradas, tan solo para percatarse de que el otro en verdad existía y de ahí nada más.
Lo que sucedía era obvio, Itachi también había bloqueado mentalmente algunos recuerdos en Sasuke –Quizás por eso no nos fue posible llevarnos bien desde el principio- Naruto suspiró apoyando su quijada en la mesa y susurrando con cuidado cada una de sus palabras –Nos perseguían sentimientos de rechazo al otro que no comprendíamos-
La puerta del departamento se abrió y en cuanto vió el cuerpo de Sasuke cruzar el umbral de la puerta, con la seriedad acostumbrada en el rostro no pudo evitar sonreír ligeramente –Hola Sasuke- por un momento la manera en la que el Uchiha se le acercó le recordó mucho al pequeño Sasuke de sus recuerdos y su estómago sufrió un fuerte retorcijón al notar aquella mirada llena de apoderamiento en el mayor, como si buscara algo en sus propios ojos, algo que el todavía no comprendía -¿Qué haces… Sasuke?-
La mano derecha de Sasuke lo agarró del brazo haciéndolo levantar de su asiento inmediatamente y antes de que se diera cuenta aquel fuerte brazo del mayor estuvo rodeándolo con fuerza, logrando que sus cuerpos estuvieran demasiado cerca -¿Confías en mi?- la voz de Sasuke sonó tan irreal, tan profunda y Naruto por un momento se sintió hipnotizado por aquella voz, pero especialmente por la manera en que la nariz de Sasuke empezaba a rozar su cuello, aquella voz se escuchaba tan cercana, tan propia, tan de él.
Sincerarse fue inevitable.
-Claro… que si, Sasuke- la otra mano de Sasuke comenzó a acariciar su espalda de una manera muy sensual que obviamente el rubio desconocía
-¿Cuánto?-
-Mucho-
-¿Crees en mis palabras?
-Si-
Y cuando la fría mano de Sasuke entró por debajo de su camisa su cuerpo entero se paralizó, cerró los ojos y sin embargo no evitó la caricia -¿Cuánto?-
-Mucho- un beso en su cuello y sintió aquel lado de su cuerpo enfriarse, un frío extrañamente abrasador que lo complementó por un momento, el cuerpo de Sasuke siempre se mantenía frío hubiera frío o calor siempre estaba frío, a diferencia del suyo que extrañamente siempre permanecía cálido.
-¿Me quieres?- los besos de Sasuke alrededor de su cuello no se detuvieron, sin embargo su cuerpo se tensó aún más de lo acostumbrado y sus ojos se abrieron por completo, analizando por completo la pregunta y la respuesta que tendría que dar. ¿Lo quería? Por supuesto que si, lo quería desde hace muchos años, no en vano era su mejor amigo, lo quería, si, como quiere a Sakura, como quiere a Sai, a Kiba, a Gaara y a todos sus amigos. Pero sabía perfectamente que Sasuke no se refería a ese tipo de cariño.
Vacilante volvió a cerrar los ojos, dejándose llevar por aquellas caricias.
-…Si-
Y cuando sintió que las caricias se detuvieron y las manos del menor de los Uchiha se posaron ahora sobre sus mejillas, Naruto no estuvo muy seguro de que sentir cuando sus ojos y los de Sasuke se miraron directamente -¿Cuánto?-
-…Mucho- volvió a demorar, sabía que incluso a él le hubiera gustado que respondieran de inmediato, pero cuando Sasuke acortó distancias, uniendo sus labios en un beso muy distinto a cualquiera, pero al mismo tiempo parecido a aquel que marcó una diferencia entre ellos.
-¿Y tú, Sasuke?- Lentamente entre besos y caricias fueron retrocediendo y Naruto sabía a la perfección hacía donde se dirigían, no es que necesitara escucharlo para continuar con lo que habían empezado, pero deseaba extrañamente escuchar esas palabras de los labios del azabache -¿Me quieres?- Sasuke volvió a atacar sus labios, con un beso más profundo y agonizante al mismo tiempo, aquellas caricias, aquellos besos tan propios, le sabían tan anhelantes por parte de Sasuke, pero le sabían tan a despedida de su propia parte.
-Descúbrelo, dobe-
Las manos de Sasuke rozaron con lentitud su cintura, y Naruto no dudó en alzar sus brazos; cuando su camisa blanca estuvo en el suelo y sus marcados músculos estuvieron frente a Sasuke aquel frío que le proporcionaba el final de la tarde apenas y lo sintió –O mejor…- la voz de Sasuke igual de grave y fuerte como había sonado desde el principio volvió a sacarlo de sus pensamientos –Dímelo tu- el Uchiha se alejó un poco sacándose con tranquilidad al igual que él la camisa negra que llevaba puesta, quedando ambos en igual condición -¿Te quiero, Naruto?-
-…Si- el rubio abrió la puerta tras de él, sin girar ni quitar la mirada de encima de Sasuke y cuando él le mostró aquella sonrisa prepotente que tanto le desagradaba por algún motivo, en ese primer momento, esa sonrisa incluso le gustó
-¿Cuánto?- el paso que Sasuke avanzó, hasta la oscura habitación de Naruto fue el único sonido que se percibió luego de su voz -¿Cuánto te quiero, Naruto?-
-Mucho-
Y a diferencia de las veces anteriores esta vez fue él quien tomó la iniciativa, llevó sus manos hacía el cuello de Sasuke subiendo ligeramente por su cabello y besándolo con más intensidad que las veces anteriores, en cuanto sintió sus torsos desnudos rozarse, el desenfreno que salió desde su pecho hasta el resto de su cuerpo sabe que no le ocurrió únicamente a él.
No se detuvo a pensar en el por que a Sasuke le nació esta pasión tan repentina, ni por que él le comenzó a corresponder de esa manera, quizás por que venían reprimiendo demasiadas emociones y sentimientos desde hace bastante tiempo, o tan solo por que Sasuke simplemente necesitaba escucharlo, sentirlo. Por que quizás empezaba a dudar de él.
Las manos de Sasuke que por un momento rozaron su plano estómago y luego pasearon por su espalda, bajaron hasta su pantalón empezando a desabrocharlo, si, eran unos inexpertos, si, habían desperdiciado mucho de su infancia y adolescencia, pero no por eso eran unos completos ignorantes del tema, y aún más cuando aquello siempre era más por instinto, por lo que tus manos podían descubrir, por lo que sus besos le hacían sentir y por como aquellas caricias lograban hacerlos alejarse a un mundo donde no existían las venganzas, las guerras, las amenazas ni las muertes.
Retrocedieron todavía más, hasta que la espalda del rubio chocó contra la pared y entonces, tan solo por impulso, Naruto saltó levemente hasta enroscar sus piernas en la cintura de Sasuke sin despegar sus bocas, sin abrir los ojos, con el firme propósito de que aquello sería un hermoso recuerdo a guardar, que podría ser en un futuro algo valioso que los traería a la vida cuando se encontraran en la oscuridad.
Naruto paseó sus manos por aquel cabello, le gustaba mucho el cabello de Sasuke, a pesar del poco cuidado que seguro le ponía a sus hebras, por que sabía que aquello era lo último en lo que el heredero Uchiha se preocuparía, por alguna razón a diferencia de su cabello, el de Sasuke siempre se veía increíblemente bien, nunca desordenado y tenía cierta suavidad que valía la pena apreciar.
Una oportunidad que no cualquiera tenía.
Y como si su peso fuera casi inexistente, Sasuke se dirigió con Naruto sobre él hacía la cama, reposándolo sin delicadeza, pero tampoco con brusquedad sobre el colchón, las manos de Sasuke se posaron en ambos lados del rostro de Naruto, sin tocarlo, con sus narices rozándose de vez en cuando, ver aquel rostro por un momento le pareció verdaderamente gratificante.
-Por primera vez…- Sasuke besó los labios del rubio en un mínimo contacto antes de volver a hablar –No te equivocas, dobe- Sasuke volvió a separarse esta vez para poder quitarse los pantalones y al igual que el ojiazul quedar ambos en bóxer.
-Ya deja la palabra, teme-
Naruto agarró por los hombros al azabache, logrando que en esta ocasión fuera él quien quedara encima –Ni se te ocurra Naruto, tu no irás arriba- a pesar de que Sasuke intentó moverse, Naruto sonrió cuando volviendo a agarrarlo por los hombros lo hizo recostarse bajo él –Naruto…- la voz que intentaba sonar amenazante comenzó a debilitarse cuando los labios de Naruto viajaron por cada músculo en Sasuke, por aquellos abdominales definidos.
Sasuke conoce a la perfección su cuerpo, así como conoce a Naruto, por eso prefiere dejarle pensar que por un rato tiene el control, así que lo deja repartir aquellos besos que de a poco empiezan a acalorarlo cada vez más, y como conoce su cuerpo sabe que cada vez que Naruto se estaciona en alguna parte de su cuerpo depositando besos más largos o de vez en cuando una pequeña lamida, sabe que en aquel lugar el rubio a encontrado alguna cicatriz.
De improvisto, en especial por que los labios de Naruto se han quedado muy cerca del borde de su bóxer, Sasuke logra sentarse, con Naruto sentado prácticamente encima de su entrepierna –Esto es incómodo, Sasuke-
-¿Solo esto?- el tono burlón en que lo ha dicho logró que el ojiazul sonriera ante lo evidente de la situación, Sasuke en aquel momento deseó que esa sonrisa llena de picardía tan solo la pudiera ver él.
Nuevamente Sasuke volvió atacar el cuello de Naruto, por algún motivo le encantaba ese cuello, le encantaba la frescura que a pesar de ser un ninja, Naruto siempre destilaba y aunque le sorprendía, Sasuke entendía muy bien la razón por la cual el cuerpo de Naruto, a diferencia de cualquier otro ninja, no tenía ningún tipo de cicatriz, más allá de aquellas que le pertenecían propiamente a sus mejillas, casi desde que nació.
-Voy a pensar que eres un vampiro, teme- aquel tono de voz, antes desconocido para Sasuke le hizo darse cuenta que deseaba muchas cosas de Naruto, muchas cosas que deseaba nadie más conociera, como aquella manera tan espectacular en la que el cuerpo del ojiazul se estremeció en cuanto ambos quedaron completamente desnudos, el uno frente al otro, entre los juegos de sus manos hace un par de segundos sus bóxer habían desaparecido.
-Ya te dije que no, Naruto-
-Esta vez- Naruto volvió a recostarlo contra la cama, quedando sobre su cuerpo –Esta primera vez déjame ir arriba-
-Dobe…- en ese momento Sasuke descubrió que no solo Naruto mostraba cosas de él que nadie más conocía, cuando se permitió sonreír con naturaleza y algo muy parecido a la ternura, fue cuando se percató que Naruto también estaba presenciando gestos que nadie más conocía de él mismo.
-¿Eso es un si?- otra vez aquel tono sensual y apasionado en Naruto lo envolvió –¿Esa bella sonrisa en el tierno Sasuke es un si para el dominante Naruto?-
-No abuses de tu suerte, dobe- a diferencia de cómo se estaba comportando últimamente, el ojiazul sonrió con verdadera alegría, besando los labios de Sasuke como si le hubiera dado el mejor regalo de todos –Ya te demostraré yo después, dobe-
Esas palabras le sonaron tan lejanas a Naruto…
Por eso decidió no darle importancia a esos remordimientos en su interior y bajó hasta las piernas de Sasuke, con besos repartidos entre aquellas piernas y el estómago del mayor, su miembro algo duro le demostraba que si continuaba dándole largas al asunto, Sasuke no dudaría en tomar control de la situación, lamió dos de sus dedos y con el pecho latiendo más apresurado de lo acostumbrado, casi al instante los impulsó dentro de Sasuke, quien gimió levemente ante la intrusión.
-¿Quieres que cambie de opinión, verdad dobe?- Naruto lo miró extrañado, sin detenerse en sus movimientos y Sasuke a pesar de la incomodidad abrió los ojos con una pequeña sonrisa en su rostro –Entra ya-
-Pero…-
-Solo hazlo- y una vez más Sasuke volvió a moverse, tomándolo esta vez por los hombros para que se acercara a él mientras que Naruto todavía nervioso no sabía como continuar –Hazlo Naruto-
El rubio cabeceó, en afirmación a la petición del azabache y en cuanto su miembro empezó a deslizarse por la entrada del Uchiha y este lo soltó con su rostro levemente compungido por el dolor, Naruto sintió que su cuerpo empezaba a acalorarse con demasiado rapidez, su miembro era apretado con demasiada fuerza y moverse a pesar de que lo deseaba le era un poco difícil, su cerebro se bloqueó por unos segundos y la leve capa de sudor en su espalda, sabía, empezaba a ser más notable, la velocidad en que su pecho empezó a agitarse lo preocupó sin embargo la respiración acortándosele por ratos fue quizás lo que más lo sorprendió.
Sasuke, a diferencia de Naruto cerraba sus ojos con fuerza, sus piernas levantadas y sus manos apretaban con fuerza la sábana bajo su cuerpo y cuando sintió que Naruto empezaba a moverse, por un momento empezó a pensar que no había sido tan buena idea el decirle que entrara sin prepararlo, abrió los ojos y la perspectiva que tuvo de Naruto encima suyo, con el rostro humedecido por el calor y sus ojos reflejando una pasión desmedida le hizo entender en cambio que todo empezaba a valer la pena.
-¡Ahh!- su gemido fue casi imperceptible no soltarlo, agarro al rubio de la espalda una vez más, odiándose por exteriorizar lo mucho que aquellos movimientos empezaban a gustarle, lo mucho que aquel roce de piel empezaba a enloquecerlo, lo mucho que empezaba a sentir que necesitaba al rubio
-Sa…suke…- su cuerpo entero estaba caliente, Sasuke lo podía sentir, muy a diferencia de las veces anteriores, su cuerpo antes frío estaba casi ardiendo, tanto que por un momento pensó que tenía fiebre.
-Maldición… Naruto…- quería gemir, gritar si le era posible, aquello realmente no podía ser tan excitante, tan bueno, tan satisfactorio, lo estaba enloqueciendo por completo y Sasuke empezaba a odiar cada nuevo sentimiento que el ojiazul empezaba a despertar en él, por eso comenzó a acallar sus propios gemidos con los labios rojos del rubio, sus gemidos se perdían entre la boca de Naruto o su piel, cuando se dedicaba a besar aquel cuello.
Naruto sintió los labios de Sasuke en su cuello, si el moreno continuaba así verdaderamente empezaría a pensar que se trataba de un vampiro, pero cuando escuchó un bajo gemido escapársele entre la mordida a Sasuke, Naruto comprendió de inmediato lo que el Uchiha pretendía hacer, acallarse de algún modo, por lo que decidió que deseba escuchar al Uchiha gritar su nombre.
Empezó a moverse con más rapidez, cuando el cuerpo de Sasuke bajó suyo se sacudió en un impulso seguramente debido a la excitación, Naruto no pudo evitar sentirse complacido –Hazlo… hazlo otra vez Naruto- aquellas palabras bastaron, por primera vez Naruto empezaba a sentir que Sasuke en verdad podía necesitarlo, que en verdad podría después de todo este tiempo… apreciarlo.
-Sasuke… no me odies-
Naruto lo comprendió, en aquel momento en que sus cuerpos se encontraban unidos, cuando tenía al verdadero Sasuke bajo su cuerpo, en realidad lo comprendió desde que Sasuke aceptó que fuera él, el primero. Comprendió que todavía no tenía la paz que necesitaba. Que todavía no podía ser feliz, que todavía había una brecha entre su felicidad y la realidad que solamente a él le tocaba destruir.
-Sería… incapaz… idiota-
Sasuke sonrió, con el corazón completamente agitado, su cuerpo seguramente sudoroso al igual que Naruto se hundía cada vez más entre las sabanas le hubiera gustado agregar un 'A las personas como tú es imposible odiar' pero muy a parte de que su agitación no le permitía hablar adecuadamente, se veía incapaz de continuar expresando lo que pensaba.
-¡Mmmh…!-
Un quedo gemido por parte de ambos fue lo que dio por terminada su propia excitación, ambos experimentaron los grandiosos segundos de paralización mental en los que ninguno sintió otra cosa que no fuera el cuerpo contrario, Naruto agotado como se encontraba se dejó caer sobre el cuerpo de Sasuke quien apenas se quejó al sentir el peso del menor.
Con la respiración entre cortada, Sasuke tan solo abrió los ojos para constatar la sincera sonrisa de Naruto en sus labios, para ver aquellos ojos cerrados y aquel poco notable sonrojo en sus mejillas, luego de eso Uchiha Sasuke solo cerró sus ojos, y al igual que Naruto, en un par de segundos su cuerpo se rindió al cansancio, quedando completamente dormido.
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En cuanto la luz de la luna entró por la ventana y dio directamente a sus ojos, luego de haber girado su cuerpo, Sasuke sintió que no podía dormir más, su cuerpo adolorido y entumecido al mismo tiempo se movió con parsimonia en la pequeña cama, casi al filo de la cama Uchiha comprendió que Naruto tenía un pésimo comportamiento a la hora de dormir.
Aunque para ser sincero… eso no lo extrañaba para nada.
Entonces lo observó, Naruto completamente boca abajo en la cama con el cuerpo ocupando casi toda la cama y sus brazos y piernas sobre su cuerpo, durmiendo placidamente, definitivamente aquel rubio no se levantaría sino hasta el día siguiente. Por un momento pensó que la imagen así de Naruto era completamente perfecta.
Pero como obviamente estaba hablando de Naruto, repentinamente un poco de baba se le escurrió al rubio de la comisura de los labios, cosa que el ojiazul corrigió de inmediato pasando el dorso de su mano, secando el rastro de saliva, Sasuke no pudo más que rodar los ojos ante la imagen.
Soltó un poco de aire, decidiendo que por el momento lo mejor era no moverse demasiado y al notar que seguramente sería ya de madrugada sonrió débilmente, le dolía la espalda, más debajo de la espalda, las piernas y el cuello. ¿Cuándo demonios le había mordido el rubio? Observó el cuello y espalda del menor y para su disgusto, ninguna de sus marcas permanecía en aquella piel.
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-¿Por qué te metiste en problemas?-
-¿Eh?- pudo notar con claridad como el cuerpo de Sakura, ahora que se encontraban a solas, volvía a sobresaltarse, seguramente por la pregunta tan directa
-¿Fue por Naruto?- los ojos de Sakura eran demasiado expresivos, nada conveniente para una ninja -¿Fue por ayudarlo?-
Sin embargo, Sakura lo sorprendió.
-No se de que me estas hablando, Sasuke- una indiferencia ante desconocida para él fue lo que recibió por parte de la pelirosa, sabía que desde hace mucho aquel símbolo de respeto lo había perdido, pero también sabía que de algún modo Sakura no podía ser tan fría ante él, por que ante todo lo seguía valorando como un amigo, y si se trataba de Naruto, sabía la perfección que mejor ayuda que la suya Sakura no podría encontrar.
-Naruto está muy extraño. Pero no ha querido hablarme de ello y yo sé que tú estás al tanto de todo-
-Si Naruto no ha querido decirte o pedir tu ayuda ¿Por qué crees que yo hablaría?- lo estaba desafiando, lo desafiaba directamente y aquellos ojos verdes que parecían tan fríos como los suyos, le hizo a entender que no solo él y Naruto habían cambiado con el paso de los años. Sakura, todos en general habían cambiado.
Y Sakura ya no era más aquella niña tonta que haría cualquier cosa por él.
-Solo no dejes que se meta en más problemas de los que el muy idiota pueda manejar-
-Sasuke…- estuvo a punto de marcharse, hasta que claro la voz y mano de Sakura sosteniendo su brazo lo detuvieron, en cualquier otro momento la hubiera alejado de inmediato, marcando una prudente distancia entre ambos, sin embargo aquellos ojos le demostraban claramente que si bien Sakura sabía algo, no era lo suficiente.
-¿Qué sucede?-
-Confía en él, si grita, si llora, si duda. Tú solo confían en él. Naruto siempre termina haciendo lo correcto, no se rindió contigo, no se rendirá con lo que sea que esté haciendo ahora. Por eso solo confía en él, se un apoyo y no una cargar… Sasuke-kun-
Definitivamente Sakura había cambiado, había madurado, sus palabras lo demostraban, pero sobre todo, a pesar de todo… Sakura sabía de su relación con Naruto y lo aceptaba. Sobrepasando incluso sus propios sentimientos.
-¿No sabes más que yo, verdad?-
-Casi nada en realidad, pero nada me gustaría más que lograr saber todo lo que le pasa para ayudarlo, sin embargo sé que quien más oportunidad tiene de ayudarlo, eres tú. Siempre has sido tú desde el principio, y siempre ha sido él, el único capaz de ayudarte. Por eso Sasuke-kun, solo confía en el. Así como el confía en ti. No importa cuantos años pasen el hubiera seguido confiando en ti-
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Confía en él, Sasuke-kun
Suspiró con el recuerdo todavía vivo, luego de aquella conversación extrañamente madura con Sakura, con la persona que menos pensó mantener una conversación de ese tipo, Sasuke se permitió ir al lugar más alto de Konoha desde donde se podía tener una amplia vista de todo a su alrededor, y pensó, pensó por varias horas en lo que estaba haciendo, en esa pequeña vocecita en su interior que todavía gritaba por venganza.
Y pensó en él, pensó mucho en él.
En su recuerdo, en su amplia historia, en sus gritos, sus insultos, sus insulsas peleas, en lo mucho que habían vivido juntos y en lo mucho que sus vidas terminaban por encontrarse todo el tiempo, en lo mucho que le gustaría continuar vivo para poder mirar el rostro de los demás, en lo mucho que le gustaba el rostro de Naruto cuando sonreía y en lo mucho que le hubiera gustado crecer junto al rubio.
Sinceró sus pensamientos por primera vez en su vida y se descubrió así mismo sintiendo una poderosa necesidad por Naruto, por no perderlo y por aquella otra vocecita en su interior que le gritaba constantemente que Naruto se marcharía en cualquier momento. Al igual que lo hizo él una vez, que pagaría con el mismo dolor, el dolor que él causó en el pasado.
Y sufrió, sufrió mucho con el solo pensar en aquello.
-Tengo frío, Sasuke- ligeramente adormilado Naruto se removió un poco en la cama, por fin dándole un poco de espacio y tapando ese vacío que su corazón sintió por la tarde cuando extrañamente se puso a pensar en lo que había sido su vida hasta ahora –Sasuke… tengo frío- volvió a repetir el ojiazul, por lo que estirando apenas su brazo, Sasuke abrió uno de los pequeños cajones, sacando una manta que echó sobre los dos, por lo que al percibir el ligero peso sobre su cuerpo, Naruto sonrió, apegándose un poco más al cuerpo del Uchiha.
Naruto hundió su nariz en el costado de Sasuke y respiró ampliamente al sentir lo delicioso que se sentía el poder dormir abrazado a alguien, podía sentir sin miedo a equivocarse la penetrante mirada de Sasuke en su rostro, a pesar de no haber abierto los ojos podía sentirlo, podía percibirlo y se sentía completamente a gusto con aquello.
-¿Tu sueño es ser Hokage, cierto?-
-Si…- por la forma tan desperezada en la que hablaba Sasuke, Naruto pudo suponer que el Uchiha ya llevaba un buen rato despierto, mientras que él todavía adormilado ni siquiera se atrevía a abrir los ojos
-Entonces… Nunca abandonarías Konoha ¿Cierto?- solo después de esa pregunta Naruto sonrió y abrió sus ojos un poco adormilados todavía para encontrarse con los ojos atentos y oscuros de Sasuke.
-No, Sasuke… Jamás te abandonaría-
-¿Qué? Yo nunca dije que…- pudo ver el rostro algo sonrojado del mayor, obviamente al sentirse descubierto por lo que sin dejarlo terminar, Naruto se levantó un poco hasta posar un leve beso en sus labios
-No lo arruines, Sasuke- volvió a recostarse en la cama y en cuanto lo vió girar el rostro hacía otro lugar enojado seguramente al sentirse descubierto, volvió a sonreír –Oye… Sasuke ¿Cuándo fue la primera vez que nos hablamos?-
El azabache le devolvió una mirada confundido.
-¿Por qué preguntas eso?-
-Solo quiero saber- sonrió despreocupadamente y el otro tan solo rodó los ojos ante aquello
-Pues creo que fue cuando nos pusieron en el mismo equipo- Sasuke dudó -No… fue cuando quisiste suplantarme- vió la mirada de Sasuke perderse por un momento en el techo –Espera…- de repente una sonrisa en los labios del Uchiha le supo tan bien a Naruto, era obvio que recordar aquello le gustaba –Fue cuando nos besamos por error en el salón, nos gritamos. Pero esa fue definitivamente la primera vez que nos hablamos-
-Ya veo…- Naruto tan solo sonrió con nostalgia, y volvió a apoyase en la cama con la mirada al igual que Sasuke en el techo de la habitación. Lo sabía, sus recuerdos no lo engañaban, aquella pequeña pelea de niños en realidad había sucedido, la mano de Sasuke rozó por error la suya, así que aún bajo la manta, Naruto no dudó en entrelazar dos de sus dedos con los del Uchiha, quien al parecer tan solo se hizo el desentendido con aquel gesto, como si realmente no le importara.
Definitivamente… Sasuke era demasiado complicado a la hora de demostrar sus emociones, pero con lo de hoy a él le bastaba. Por un momento pensó en seguir instigando en aquel pasado casi inexistente ente ambos, pero prefirió no hacerlo por que de inmediato Sasuke reaccionaría.
Y si era tal y como pensaba…
Sasuke no recordaba nada.
FIN CAPITULO TRECE
