CAPITULO XIII
- ¿Conocéis a los Lovegood desde hace mucho, milord?
La pregunta de Mione, en el camino de regreso, sacó un Harry de sus cavilaciones. No había dejado de mirar a su reciente esposa. No podía, porque se estaba dando cuenta que, tanto luciendo un elegante traje de amazona o vestida como iba, como una campesina, excitaba de igual manera. Carraspeé y se centro en el camino.
- Ron y yo crecimos juntos. Siempre nos reuníamos cuando regresábamos al colegio para idear travesuras. Y juntos estuvimos en el frente. Cuando necesité un hombro sobre el que llorar, estaba allí Ron. Siempre. Nunca he tenido un amigo mejor que él.
Mione guardó silencio. Después de tan maravilloso día, la cuesta cuesta volver a la tenebrosidad de los muros de la Casa de Hogwarts.
- ¿Os han agradado? - oyó que preguntaba él.
- Es una familia encantadora. Gracias por presenteármelos.
Observó su perfil, de nuevo adusto, y no pudo haber sido menos que preguntado por qué se evaporó la jovialidad de la cena de gala durante toda la visita. Era como si fuera fuera lo lamentara regresar, y en el corazón de Mione se abrió paso, de nuevo, la sensación extraña y fría de que su esposo arrastraba algún secreto. Pero también recordó que el público le había adjudicado Ron Lovegood: la Duquesa de chocolate. Le gustaba. Sí, le gustaba mucho.
- ¿Cuánto tiempo permaneceréis en Inglaterra?
Así, de sopetón, en medio de la cena, en la pregunta sonó demasiado directa y poco delicada.
Terry Boot y Marcus Flint se convirtieron en la misma tarde en el castillo y sus credenciales y Krum se encargó de acomodarlos. Hermione creyó que era enviada de un tal Bot Odgen, de Gales, aunque no tenía el derecho de ganar la razón por la que estaba allí, ya que inmediatamente pasaron al gabinete privado del duque.
No le ilusionaba ejercer de anfitriona, pero las inesperadas visitas suponía para ella un alivio tras la precipitada marcha de Nott ... Que había partido sin esperar su regreso dejando solo una escueta flota de despedida.
Un tanto a la defensiva, Boot replicó:
- Si nuestra presencia os causa incomodidades, excelencia ...
Potter desvió su atención hacia él.
-No soy dado a los cumplidos, Boot. Si me incomodara, tened por seguro que la mañana sabre. Es más, os invitaría a que abandonárais mi casa. Lamento que hayáis interpretado mal mis palabras, solo pretendiendo saber con qué plazo contáis.
-Bien ...
-Imagino -le cortó Boot- que deseáis resolver vuestros asuntos con premura. La carta de Odgen denota algo urgencia.
Mione se flageló mentalmente por haber juzgado sus palabras tan estúpidamente.
- Lo siento, excelencia- se retractó Boot-. Sé perfectamente cuando hablo de más y os pido disculpas. Necesitaríamos ultimar el asunto lo antes posible.
-Entonces, intentaremos que sea así.
Él parecía rehusado a insistir en su ayuda, pero su compañero, más conversador y cauto, tomó la palabra.
-Nuestro tutor está convencido de la bondad del negocio, milord: productos de cosmética a cambio de trigo, del que estamos escasos por la mala cosecha. Un acuerdo que resulta satisfactorio para ambas partes. Y ha pensado en Vernon Dursley ..
-Esperaba más seso de los galeses -comentó el duque, torciendo el gesto- Dursley no es más que una asquerosa rata.
-Lo sabemos, milord-convino Boot-. Pero no hay otro con mayor rojo de contactos.
-Yo no me fiaría de él.
-Si llegamos a un acuerdo ...
-Es un usurero y no sería el primer acuerdo que se salta- negó Harry- Aunque siempre hay diferentes para para que estos estén aquí.
- ¿qué significa que cooperar con nosotros, excelencia? -Mione captó una nota de esperanza en la voz de Flint.
Harry se echó hacia atrás, suspiró y asintió.
-Bot sigue teniéndolos bien puestos, ¿eh?
A Mione se le subieron los colores pero sus invitados estaban demasiado ocupados para la gracia de su marido para captarlo. No así este, a ojos, fijos en ella, acompañaba un rictus irónico de su boca.
- ¿Mañana os viene bien? -preguntó Harry a los dos jóvenes. Ellos asintieron-. Sólo espero que no haya sido sorprendido por mis métodos, porque pueden llegar a ser menos ortodoxos que los del propio Dursley.
Terminaron la cena y Mone se disculpó dejándoles que ultimaran sus asuntos.
Al salir, un punto estuvo de acuerdo con la persona que entraba. Respetuosamente cedió espacio a Mione con un seco:
-Disculpe
Potter interrumpió la conversación, se fijó en ella y dijo:
-Pase, señora Lestrange.
-No quería molestarlo, excelencia anticipó. - erguida como un poste y con las manos cruzadas sobre el estómago.
Él se acercó hasta ella y Hermione vio el gesto afectuoso con que la escuchaba poniendo la mano en su brazo. Preguntándose por la personalidad de la nueva llegada, permanencia un momento más en lugar de marcharse en tanto que intercambiaban algunas palabras confidenciales. Aun así, acertó a oír:
-Es su hermano, milord. Le está esperando en la biblioteca.
El rostro de su esposo se ensombreció pero no dudó en automático:
-Tengo invitados. Dígale que espere.
-Si. Excelencia.
Ella está disponible para marcharse cuando Potter la detuvo.
-Señora Lestrange , quiero que conozca a mi esposa, la duquesa tenga yendo hasta ella y tomándola de la cintura-. Bellatrix Lestrange es nuestra ama de llaves, Hermione.
Alta, de cabello negro y excesivamente delgada, Mione detectó en ella una lejanía envarada que agudizaba sus ojos claros y fríos. Dobló la rodilla ejecutando una oportuna reverencia.
-Señora -soludó y de inmediato se olvidó de ella y se dirigió a Potter-. Si me disculpa, milord.
Se alejó perdiéndose en la penumbra de la galería. Mione ni se movió. ¿Por qué sus sentidos se han alertado ante ella? Reaccionó a la presión en su cintura que la aproximaba más a su esposo.
-No sabía que teníais ama de llaves.
-Bellatrix se había tomado unos días de descanso. Lleva tiempo con nosotros. Aún no conoces a todo el personal, pero lo remediaremos mañana. Tengo mala memoria para los nombres privados. Ella dudó que fuera la verdad.
- ¿De qué se encarga esa mujer exactamente?
- De todo.
-Creí que ése sería mi cometido.
-Es posible que encontréis deficiencias en la decoración, señora, pero no en el servicio. La casa de Hogwarts necesita un ama de llaves y no veo qué hay allí para comprar más velas o velas. ¿Alguna explicación más?
Mione leyó replicado como merecía, pero decidió que no era el momento ni lugar para un enfrentamiento porque los invitados aguardaban.
-No, él no hizo ninguna.
- Pensaba que sí.
- Pues pensáis mal. Pero me acaba de quedar claro que ya tenéis quien os lleve vuestra casa. Yo estoy de más.
-Para eso tengo criados.
-Lo entendido perfectamente. Seré el adorno de vuestras comparecencias.
Potter se mordió el labio inferior y ella también lo hizo hecho después de besar su boca. Sin duda se estaba trastornando allí. No era lógico que abominara de él y poco después la provocó un apetito que no había sentido nunca.
-Lo haréis muy bien., No me cabe duda.
- Lo mejor que puede -replicó en el mismo tono confidencial en que él hablaba-. Pero permanecer ociosa no va conmigo, milord, así que, dado que no me permitieron desplegar mis dotes de anfitriona, que rechaza las fiestas y las visitas, que podría matar el tiempo lavando vuestras sábanas, por ejemplo.
-Hermione ...
-Nunca cuestionaré a quién le dais de comer, milord le cortó, ofuscada-. Tampoco creo que pueda gobernar este mausoleo sin la colaboración de una persona competente. Pero sabed que soy capaz de algo más que posar como una de las estatuas que adornan estas dependencias. Las mujeres Granger nunca fueron objetos, excelencia.
Sin dar tiempo a responder se desasió de su brazo y la espalda. Su cabello golpeó el rostro de Cliff y el ruedo de su vestido, sus pantalones. Observando el suave contoneo de sus caderas mientras se alejaba vigorosa, el duque admiró su coraje. Era una verdadera amazona. Terca y altanera como solo podía serlo una escocesa. Una valquiria de cabello de marrón a quien le iba a encantar domar. Y lo haría Porque él habla planificado su vida de acuerdo a unos papeles y no permitiría a ninguna mujer la volviera cabeza abajo. En su casa, él era quien imponía las normas y aquella díscola, la acataría, le gustara o no. ¡Eso de enfrentársele a cada instante tiene que acabarse!
Sacudió la cabeza y regresó junto a sus invitados intentando alejar de su mente los arreglos de la arpa de su mujer y. sobre todo, la llegada de su hermano. Hermanastro, en realidad. Su padre lo engendró con una criada de taberna tras el abandono de su madre. Eso sí, tuvo la decencia de darle su apellido y un argumento de una exigua, una herencia preñada de deudas, común a él mismo. Oliver y él nunca hizo demasiado apego y, sin embargo, se hizo responsable de su hermanastro y fue su fortuna en secreto, paso a paso. Claro que de ahí a la vez a un lado iba un mundo.
Capitulo nuevo!
Me disculpo por no subir alguno, en Venezuela me quede sin los por 2 dias y mi lapto estaba muerta.
Viva Mi Hermoso Pais.
Pregunta:
¿Alguien me daría resguardo en su país?
Ruithe: 05/07/2018 2:40 p.m.
