¿Cómo puedes ver en mis ojos como si fueran puertas abiertas?

Bajándote hasta mis entrañas, donde me he quedado tan dormido

Sin un alma mi espíritu está durmiendo en algún lugar frío,

hasta que tú lo encuentras y lo conduces de vuelta a casa.

Agosto 28 del 2012

Nuevamente ese sueño me atormenta, no logro entenderlo, ahora es más intenso que las veces anteriores, puedo verme caer en un oscuro y frío abismo pero una mano trata de sostenerme pero al final terminó cayendo, esa sensación de angustia me levanta de mi sueño, tomo mi celular que esta junto a mi almohada mirando la hora me doy cuenta que son las 4 de la mañana, ahora no podré conciliar el sueño, mirando el techo trato de encontrar lógica a ese sueño tan recurrente, como esos destellos rojizos que brillan en la oscuridad es de la persona que trata de ayudarme pero no puedo, lo escucho susurrar mi nombre es una sensación extraña de alguna manera ese leve llamado, llena un poco el vacío que siento en mi alma.

-Buenos días, cariño… Decía mi madre con dulzura sirviéndome el desayuno para ir a otro día de clases.

-buenos días mamá… Respondí a su saludo con un pequeño bostezo.

-No me digas que no pudiste dormir bien anoche, tienes unas ojeras… exclamó mi madre un poco preocupada.

-Algo así… Dije sin darle mucha importancia comencé a tomar mi jugo.

-Deberíamos ir a un especialista, eso no debe estar bien, Decía ella con un gesto de preocupación.

-Debe ser algo temporal… hable tranquilamente no quería preocuparla por un sueño que creo había tenido toda la vida pero que ahora esa sensación se sentía más real, pero si decía eso se preocuparía más y no quería eso.

-¿O estás viendo muchas películas de terror? Preguntó mi madre viéndome seriamente.

-Si debe ser eso, este Ciel es un miedoso… Buenos días mamá… Hablaba la voz de mi molesta hermana de cabello castaño y hermosos ojos color azul como los mios, acercándose a darle un beso a mi madre cuando la saludaba.

-Cállate, tu que sabes… Le dije con molestia, nuestra vida era de peleas constantes pero en el fondo ambos nos cuidábamos y nos queríamos, una relación normal de hermanos.

-Buenos días mi pequeño hermanito… Me saludó dándome un beso en mi cabeza que yo trate de esquivar me molestaba ese tipo de muestras de afecto.

-Ya no comiencen con sus peleas tan temprano… Por favor… Pedía mi madre con el ceño ligeramente fruncido.

-Como siempre el amargado de Ciel que no aguanta una bromita de su hermana favorita. Hablaba mi hermana sentándose junto a mí en la mesa para desayunar.

-Será que eres mi única hermana… Respondí con una sonrisa sarcástica.

-Podría ser… Me contestó mirándome seriamente para tomar mis mejillas y pellizcarlas, sabía que eso me fastidiaba en gran manera.

-¡!Déjame¡ eres odiosa… Gritaba tratando de zafarme de ese molesto agarre.

-Ciel y Alice… dejen el escandalo su padre trabajó hasta tarde está durmiendo… Compórtense lo que son como unos jovencitos de 15 y 17 años, Decía mi madre con una mirada amenazadora que nos tranquilizó a ambos continuando nuestro desayuno.

-dile a ella, se supone que es la mayor… Refuté con un pequeño puchero, ella solo me lanzó una mirada asesina. Decidimos seguir desayunando ya se estaba haciendo tarde y teníamos que caminar unas calles para llegar a la escuela.

- Mamá hoy llegaré un poco tarde tengo practica con el violín… Le dije a mi madre levantándome de la mesa para ir a buscar mis cosas y salir para la escuela.

-Está bien, pero no muy tarde… Quisiera que vinieras a dormir un rato. Me decía mientras subía a mi habitación a recoger mi maleta.

-Sí, mamá… respondí con resignación.

-Espérame Ciel… vayámonos juntos… Exclamaba mi hermana al ver que en unos minutos yo saldría y ella seguía en la mesa comiendo.

-Alice, no molestes a tu hermano él está pasando por una etapa complicada, además no puede dormir bien… Escuché a mi madre reprender de forma sutil a mi hermana, con mi maleta sobre mis hombros y el estuche con mi violín en una mano, me escondí tras la puerta para escuchar como la regañaban de cierta forma me animaba eso.

-bueno, ya… Mamá yo también llegare un poco tarde… Decía mi hermana al parecer un poco avergonzada seguiría escuchando esa conversación tal vez podía sacar valiosa información para molestarla luego.

-¿Tu? Pero hoy dan ese programa que te gusta, ¿vas a dejar de verlo? Escuche a mi madre hablar con algo de curiosidad.

-Pues debo hacer algo importante… Respondía Alice con suavidad.

-Ahh, ya entiendo… Por esa carita supongo que debe ser un chico, ese chico que te gusta… Decía mi madre algo emocionada.

-Mamá… no digas eso… Pero si, es ese chico apenas lleva unas semanas en la escuela pero me tiene loca, hoy va a quedarse a una clase extra y me quedare a esperarlo. Hablaba Alice algo animada y su voz parecía melodiosa eso me pareció tan ridículo.

-Cuidadito hija con hacer algo indebido… Advirtió mi madre yo sonreí al imaginarme la cara de Alice ante esa advertencia vergonzosa.

-Mamá… No me avergüences así… Solo me pidió que lo acompañara a comprar algo a la salida, y no pienso rechazarlo, creo que también le gusto y tal vez hoy me declare sus sentimientos. Contaba totalmente ilusionada mi hermana, no entendía ese sentimiento me parecía un poco tonto, solo suspiré con resignación.

-Bueno, nunca está de más una leve advertencia… Ve con cuidado… Dijo mi madre dándole un beso en la frente de mi hermana como despedida.

-Sí, nos vemos luego mamá… Decía muy risueña mi hermana, terminando de acomodar su uniforme, debía reconocer que mi hermana era hermosa, no tanto como yo pero tenía sus encantos.

-¿Por cierto como se llama este enamorado tuyo? Preguntó mi madre cuando ella salía del comedor.

-Sebastian… Se llama Sebastian… Respondió ella con ternura, ese nombre hizo de alguna forma dar un vuelco en mi corazón. Salí de casa de inmediato al sentir esa extraña sensación.

-Cieeeeelllllll espérame… Gritaba mi hermana al ver que yo había salido, tomando su maleta salió tras de mí. A los pocos metros ella me alcanzó caminando junto a mí en esa fría mañana que de algún modo me sentía algo raro pues presentía que algo me pasaría ese día me encontraba más pensativo de lo normal.

-Ciel… yo creo que estás enamorado, por eso no puedes dormir… y andas todo pensativo. Hablaba mi hermana con una sonrisa burlona mientras me codeaba molestándome.

-¿Enamorado? Seré idiota para caer en eso… Allá tú… respondí con una sonrisa sarcástica ella solo frunció el ceño un poco.

-pues yo si… Es de valientes reconocer cuando amas a alguien. Además tu eres muy lindo sé de muy buenas fuentes que tienes a muchas niñas tras de ti… Tal vez una de ellas ha logrado cautivarte…. Vamos, no seas tímido cuéntame… Decía ella al parecer no tenía malas intenciones, así que decidí hablar con ella sin irritarme.

-No, no tengo a nadie, nadie me gusta… Al parecer estoy esperando a alguien… Susurré con un pequeño sonrojo al recordar esa voz que en mis sueñas me llamaba amorosamente, tal vez si estaba enamorado de alguien quien vivía en mis sueños, pero eso no iba a decirlo pues me mandarían de inmediato al psicólogo.

-Ciel eso me suena a amor… Sabes Ciel que estaba leyendo la historia de nuestra familia, recuerdas que tatarabuelo Mathew tenía un hermano que murió joven, que justamente se llamaba como tú, Ciel… ese tema me intrigó así que decidí averiguarlo, según leí en unas historias dicen que nuestro antepasado se suicidó por amor, pero no dan más detalles, es un caso misterioso según leí, matarse a los 13 años es tétrico. Hablaba ella con algo de intriga, mientras nos acercábamos a la escuela.

-Vaya eso alegra mi día, saber que alguien llamado igual que yo se mató por amor… Le dirigí una pequeña mirada sospechosa.

-Bueno, eso hace mucho tiempo y tú no eres él… bueno hermanito deséame suerte… Hoy tal vez se me declaren y llega a casa con la novedad de mi primer novio. Decía ella emocionada y en su mirada un brillo ridículo para mí.

-Sí, claro… ¿Cómo sabes que él te quiere? No deberías ilusionarte fácilmente… Hablaba con sinceridad a pesar de todo era mi hermana y no me gustaría que la lastimaran, vi que su ánimo decayó un poco.

-Ahh, pues él es muy amable conmigo, y dice que mi mirada le recuerda algo, pero no seas aguafiestas Ciel, sé que te preocupas por mí. Me dijo dándome un beso en la mejilla se alejaba corriendo donde sus amigas. Yo me dirigí a mi aula, la verdad me preocupaba ella porque al parecer ese chico no tenía intenciones con mi hermana ya que solo porque es amable no quiere decir que este enamorado, pero así aprendería mi hermana si la desilusionaban, escuche el timbre y me senté en mi banca a escuchar las aburridas clases. Me quedé dormido en clase, ahora ese sueño me atormentaba hasta en la escuela, me desperté exaltado y sonrojado cuando esa voz me llamaba pero al final entendí claramente que me susurraba un te amo… Eso me alteró nunca nadie que no fuera mis padres y hermana me habían dicho esas palabras, acaso tengo un fantasma atormentándome y aparte está enamorado de mí, con una leve sonrisa ante esa descabellada idea salí de mi salón de clases pues el timbre de salida había sonado, colocándome mis audífonos escuchaba mis canciones mientras caminaba al salón de música, veía a todos los estudiantes irse seguramente a disfrutar de su juventud, a mí no me interesaba aquello prefería estudiar hacer algo de provecho, aunque me llamaron aburrido, no me importaba. Llegando al salón encontré a mi profesor de música que ese día me había pedido que le ayudara con algo.

-Buenas tardes profesor… Saludando entré al pequeño salón de música.

-buenas tardes Ciel… Qué bueno que llegaste, te hice venir aquí porque necesito pedirte un favor. Me dijo acercándose a mí.

-Dígame si está en mis posibilidades le ayudare… Respondí colocando mi maleta en una de las sillas.

-Bueno sí, quiero que me ayudes a evaluar a un chico que vendrá en unos minutos, él quiere tocar el violan pero quiero saber su nivel de destreza, yo ahora tengo una reunión urgente, y no podré hacer la prueba a este chico, por eso te llamé… Con una sonrisa decía mi maestro tratando de convencerme, yo era su mejor estudiante en la clase de violín, así que no me sorprendía esa petición

-Está bien… pero espero que no tarde demasiado… Le dije mientras veía que ya recogía sus cosas aun antes de darle mi respuesta.

-Seguramente en unos minutos llegará, yo vendré en una media hora, así que los veré aquí. Gracias Ciel… Salía mi profesor rápidamente a su tan ansiada reunión.

-De nada… Esperando unos minutos con molestia comencé a perder la paciencia, así que mejor decidí tocar mi violín, esa melodía que yo compuse aunque era corta era mi creación de alguna manera me recordaba algo, me hacía bien tocarla. Terminando mi interpretación escuche unos golpecitos en la puerta, yo tratando de hacerme el importante ante ese novato, decidí revisar mis partituras.

Congelado por dentro sin tu tacto, sin tu amor, cariño.

Solo tú eres la vida entre la muerte.

Toda esta vista, no puedo creer que no podía verla,

escondida en la oscuridad,

pero tú estabas allí, delante mío.

-Adelante… respondí sin darle importancia a quien entraría.

-Buenas tardes… lamento la demora… Decía algo agitado la voz de quien había entrado algo me pareció familiar en su voz aun así decide no levantar la mirada.

-Soy Sebastian…Sebastian Michaelis… -¿Tu eres? Hablaba él amablemente mientras colocaba su maleta sobre una de las sillas solo escuchaba sus pasos en lo que hacía.

-Ciel… Ciel Phantomhive… Respondía cuando levante la mirada me encontré con él, era un joven un poco más alto que yo, de cabello negro corto, con hermosos rasgos, pero lo que me impactó fue su mirada que parecía carmesí algo poco común, pase saliva y un sonrojo se asomó vergonzosamente en mis mejillas.

-Mucho gusto… Respondió él con una sonrisa acercándose para estrechar mi mano, podía notar que el también estaba levemente sonrojado.

-el gusto es mío… Estrechando su mano sentí como una calidez invadió mi cuerpo por completo, que me hizo estremecer, al parecer el sentía lo mismo. Rápidamente separamos nuestras manos, formándose un silencio incomodo en la sala.

-Debo decir que esa melodía que tocaba antes me pareció hermosa y algo nostálgica… Decía el azabache rompiendo el silencio que se había formado a pesar de mostrarme siempre altivo con él me sentía sumiso.

-¿En serio? Pregunté con algo de emoción, no muchos apreciaban mi melodía no sé si por lo lenta y triste que era, no era del gusto de muchos y su halago parecía muy sincero.

-Quisiera tocarla, puedes darme las notas, Si no te molesta, claro… Me hablaba Sebastian sacando su violín.

-Aquí están… El tomo las notas leyéndolas comenzó a tocarlas, mi corazón vibró de alguna extraña manera, no entendía que era ese sentimiento, tomé mi violín comencé a tocarla también acompañándolo haciendo un melodioso dueto, sin darme cuenta una gran tristeza invadió mi ser en la última parte, haciendo que de forma inconsciente un par de lágrimas rodaran por mi mejilla.

-¿Estas llorando? Preguntó él con sorpresa aun yo me sorprendí pues no entendía el motivo de esa lagrima.

-Tú también… Le dije al ver como en su mejilla también rodaban un par de lágrimas. El también se sorprendió por esto solo desvió avergonzado la mirada.

-No sé, pero un sentimiento muy triste me invadió, a veces soy muy susceptible… Sin darnos cuenta poco a poco nos íbamos acercando, cuando ya lo notamos teníamos nuestros sonrojados rostros a pocos centímetros de distancia. tenerlo así de cerca hizo que todos mis sentidos que parecían haber dormidos durante toda mi vida de repente cobraran vida, no sabía la razón pero quería sentirlo, percibirlo aún más... su respiración la sentía sobre mi labios, ambos cruzamos las miradas algo confundidos porque nuestros seres reaccionaban de esa forma, no pude evitarlo roce mi dedo en esas pequeñas lagrimas que habían sido derramada por él, rozando con ternura su rostro sonrojado, humedeciendo mi dedo roce con él sus labios dejándole rastro de sus lágrimas en ellos.

-Ciel... susurró con una pequeña sonrisa el joven que acababa de conocer, haciendo lo mismo tomó su dedo acariciando mis lágrimas de antes humedeciendo su dedo los rozaba sensualmente sobre mis labios, solo le sonreí sentía mi corazón estallar, el vacío de mi alma sentía que se llenaba y esa extraña calidez me invadió nuevamente, nos miramos fijamente rozando nuestras narices, sentíamos nuestros alientos chocarse nuestros labios susurraban el nombre del otro, rozamos lentamente nuestros labios humedecidos de lágrimas, extraño ritual para mi primer beso, en ese pequeño roce sentía como en mi mente pasaban imágenes de alguien parecido a mí, junto a alguien parecido a Sebastian, eran voces que susurraban palabras de amor, eso detuvo mi corazón por un momento, me asusté, cuando sentí que los labios de Sebastian se posicionaron sobre los míos con intensidad, besándome dulcemente, sentí que en ese beso despertaba de un largo sueño, me estaba trayendo a la vida, entonces en todo mi interior reviví un sentimiento diferente que no había tenido para con nadie, amor. Correspondí a ese beso, pues lo necesitaba sentía que calmaba las ansias de mi ser, el parecía de algún modo sentir lo mismo, pues al abrir por un segundo los ojos en medio de ese beso, vi que una lagrima rodaba por la mejilla sonrojada de Sebastian, aquello me conmovió dejando que una lagrima también saliera de mi ser, lo abrace con fuerzas tratando de darle consuelo, pues sentía que de algún modo extraño él estaba sufriendo con ese beso, el también se aferró a mi cuerpo abrazándome fuertemente, sin romper el beso nos miramos y como si nos habláramos con la mirada, nos dijimos Te extrañe... separándonos nos quedamos viendo por segundos sin mencionar palabra alguna, todo aquello era situación inesperada y extraña, bañada con nostalgia y tristeza.

Parece que he estado durmiendo 1000 años,

tengo que abrir los ojos para verlo todo.

Sin un pensamiento, sin una voz, sin un alma.

No me dejes morir aquí , debe que haber algo mal,

devuélveme a la vida.

-Ciel... perdóname... Exclamaba Sebastian abrazándome mientras unas cálidas lágrimas caían como dulce rocío sobre mi hombro.

-¿Que debo perdonar? Pregunte algo extrañado, pero conmovido acariciaba su cabello a manera de consuelo, en lo profundo de mi ser sabía que algo debía perdonar pero no sabía que era.

-No lo sé... Solo perdóname... Decía confundido mirando fijamente secándose las lágrimas.

-Te perdono, mi amado Sebastian... Esas palabras salieron de mi boca de forma inconsciente, eso solo hizo que mi ser recordara un profunda nostalgia que provocó que mis ojos lloraran.

-Somos unos llorones... dijo Sebastian con una pequeña sonrisa secando mis lágrimas con su dedo.

-Todo esto es tan extraño... estoy confundido... Exclame con incertidumbre totalmente sonrojado cuando me di cuenta que estaba abrazado a un joven que apenas conocía pero a la vez sentía que lo conocía de toda la vida. Él me sonrió tomando mi rostro besó mis labios con ternura calmando un poco mi ansiedad y confusión. Ese beso era exquisito tornándose apasionado con el pasar de los segundos, sentí como su lengua se abría paso dentro de mi boca, trate de resistirme pero me fue imposible, lentamente retrocedíamos hasta una silla, él se sentó en ella halándome me sentó sobre sus piernas, en una posición por demás sensual y provocativa, sentía sus caricias debajo de mi camiseta palpando mi espalda aquello que calentaba todo mi ser, jadeantes en ese tan atrevido y fogoso beso nos separamos, recuperamos un poco el aliento, para volver a besarnos, pero el sonido de su celular nos interrumpió, lance un bufido molesto, el hizo lo mismo sacaba el celular yo besaba tiernamente su mejilla, era la primera vez que me mostraba cariñoso con alguien siempre me mantuve frío emocionalmente aquello me lo criticaban las personas que me conocían, en ese momento hasta yo me desconocía mientras regalaba eso besos a Sebastian, que decidió hablar por el celular al ver que seguían insistiendo.

-Alo… Decía con un poco de molestia respondiendo su teléfono. Alguien le hablo porque se quedó callado, pero su mirada permanecía fija en mí, y con su mano desocupada acariciaba mi espalda.

-Creo que no podremos ir a comprar eso que te dije, estoy camino a casa surgió una emergencia, Discúlpame. Hablo con amabilidad como yo estaba cerca podía escuchar que la voz del otro lado del teléfono era una mujer, eso me molestó un poco, el notó mi molestia solo me dedico una pequeña sonrisa. Podía entender que esa chica estaba un poco molesta pues alzaba su voz, me sentí mal por ella de alguna extraña razón.

-Bueno, no te molestes si, después hablamos Alice. Chao… dijo algo tajante Sebastian cortando la llamada, en mi mente todo parecía tener sentido, Alice, mi hermana.

-Alice Phantomhive… Dije con duda el cambió su rostro a uno de sorpresa.

-Ella es tu hermana… ¿Verdad? Recién ahora me doy cuenta de su parentesco. Hablaba con recelo temiendo mi reacción.

-Si… es mi hermana, mi molesta hermana y está enamorada de ti, Respondí con un poco de molestia tratando de levantarme de mi improvisado asiento las firmes piernas de Sebastian, el me detuvo abrazándose a mí.

-Yo no tengo nada con ella, solo fui amable con ella pero al parecer Alice ha malinterpretado las cosas, yo no quiero estar con nadie solo contigo a partir de ahora. Dijo sinceramente y en el fondo sabía que era verdad por la pequeña conversación que yo había tenido con ella anteriormente, No sé porque pero le creí, cuando nos disponíamos a juntar nuestros labios, se escuchó que tocaban la puerta, levantándonos de prisa comenzamos a guardar nuestros violines y recoger nuestras maletas, podíamos escuchar como una voz femenina que yo conocía hablaba con mi profesor, fuera de la puerta.

-Abran… Sé que están ahí… Decía molesta mi hermana, ambos nos vimos al escuchar esa petición, yo me disponía a abrir la puerta, solo debía fingir que nada pasaba, aunque hubiera sido sospechoso pues Sebastian le había dicho que ya estaba en camino a casa, pensando en ello sentí a Sebastian halarme de la mano, cargando nuestras cosas, nos acercamos a la ventana, Sebastian abriéndola silenciosamente salió al patio por ella, esperándome afuera podía escuchar que mi maestro ya abría la puerta con la llave, con su mano estirada Sebastian me llamaba como en ese sueño, pero ahora sería diferente no soltaría esa mano nunca más, tomándola salte al exterior con su ayuda, ambos sonreímos, salimos corriendo a través del patio mientras nuestros manos se entrelazaban entre sí.

-Esta vez no te dejare ir… Estaré contigo hasta el final… Dijo Sebastian mientras seguíamos a paso rápido saliendo de la institución que estaba completamente vacía, me detuve de repente a lo que el sorprendido con tristeza en su mirada me miró por mi cambio de actitud, pensó que yo había cambiado de opinión, para su sorpresa solo atraje su rostro cerca al mío, dándole un pequeño beso en sus cálidos labios.

-No te permitiré que me abandones esta vez… Susurré a su oído, el solo me regaló una hermosa sonrisa, seguimos caminando de prisa quien sabe dónde, lo que teníamos certeza era que íbamos a enfrentar juntos nuestro destino a partir de ahora.

Ahora que sé lo que soy sin ti,

no puedes marcharte

Respira en mí y hazme real

devuélveme a la vida.

Despiértame, despiértame por dentro.

No puedo despertar,

despiértame por dentro, sálvame.

Di mi nombre y sálvame de la oscuridad,

despiértame, pide a mi sangre que circule.

No puedo despertar, antes de desatarme

Sálvame, sálvame de la nada en la que me he

convertido.

Notas finales:

arigato se los quiere :* espero hayan disfrutado este capitulo para compensar las tristezas de los anteriores, me siento complacida que haya sido de su agrado y no haberlos decepcionado, bueno como veran tiene un final abierto, y lo continuare en otro fic como segunda parte, pero x ahora hare otro fic corto creo que hare ese mpreg que les habia prometido anteriormente, vamos a ver... esten pendientes... muchas gracias x leer mis fics y siempre recibir buenos comentarios de ellos, espero seguir mejorando y transmitiendo todo mi pensar y sentir a traves de palabras,,, su amiga y escritora virtual... se despide hasta el proximo fic...

Sebby Phantomhive :)

besitos :*