Los personajes son de exclusiva creación de mi estimada y idolatrada Señora Meyer. La historia es creación de mi retorcida cabeza =)
CHICAS!... Quiero que le den la bienvenida a mi super fantasticosa BETA... un gran aplauso para Mrs. Black UbT... Amorosita eres un sol y este capitulo es dedicado para tú!
This time what I want is you
there is no one else
who can take your place
this time you burn me with your eyes
you see past all the lies
you take it all away
I've seen it all
and it's never enough
it keeps leaving me needing you
Take me away - Lifehouse
Capitulo 13
Cita
Bella POV
-Rose, repítelo por favor… ¿por qué estoy haciendo esto?
-Porque es algo realmente necesario cariño – habló terminando de arreglar mi cabello – ¿hace cuanto no sales con alguien que no sea Eddie o alguno de nosotros?
-Pero…
-No – me miró como si me dijera "cállate o te mato" – además siempre es bueno conocer a gente nueva.
-Agradezco tú preocupación por mi, pero no quiero conocer a nadie Rose, quiero quedarme en casa con mi hijo y ver una película o hacer cualquier cosa.
-Escúchame con mucha atención Isabella ya que no lo pienso repetir dos veces, esto te lo diré única y exclusivamente para que comprendas cual es el trasfondo de todo – se sentó frente a mi y con suavidad tomo mis manos – Esto es para que veas "nuevas opciones" - hizo las comillas con sus dedos – como mi hermano no se decide a actuar, pienso que debes buscarte a alguien que en verdad valore la maravillosa mujer que eres, ya que al parecer Edward no sabe hacerlo y mucho menos amarte como dice que lo hace.
En ese momento se estrujó un poco mi corazón, aún con la convicción acerca de lo errada que podría estar Rose en sus palabras. Me dolía solo imaginar que él no me amase como lo hace, o que no me mirase como si fuera una de las cosas más maravillosas de este mundo para él.
-Rose, se que él me ama muchísimo más de lo que cualquiera pudiese imaginar, solo…
-Solo ¿qué?
-Solamente él esta haciendo lo que yo le pedí - le aclaré.
-¿De qué estas hablando?
-Yo le pedí tiempo a tú hermano – suspiré mientras me veía en el espejo del tocador – para pensar y reajustarme a esta nueva situación en la que estamos. Porque tengo miedo de que las cosas no vuelvan a funcionar entre nosotros y que se me rompa el corazón de nuevo, pero mas allá de eso… no quiero que mi hijo sufra porque sus papás se juntan y se separan a cada momento, yo quiero que tenga una vida familiar estable y que por sobre todas cosas nada, ni nadie lo lastime.
-¿Por qué nunca me contaste? – me reprochó.
-No había encontrado la ocasión – le reste importancia – por un lado estoy supervisando los trabajos de la librería y tú estas con lo de tu boda, el momento simplemente no se dio.
-Eso es verdad, pero sabes que eres mi amiga y siempre tendré tiempo para ti Bells – me abrazo con cuidado evitando que arrugas desagradables se formaran en mi vestido.
-Lo sé.
-¿y que vas a hacer con mi hermano?, ¿has decidido algo?
-Sí – me ruboricé – hace unos días por fin entendí que mi vida esta incompleta sin él. Tengo a mi bebe, que es mi corazón y mi vida entera, pero Edward es parte importante de mi alma y no puedo seguir sin él – sonreí solo de imaginarme nuevamente junto a él, entre sus brazos como cada día lo había anhelado – pero quiero hablar con él después de tu boda.
-Aaaaaaaaaaaaaaaah! –Chilló nuevamente saltando de un lado para otro, sus manos gesticularon llenas de emoción – serás mi cuñadita de nuevo y ahora no te odiare porque somos amigas.
Una sonrisa ensanchó las comisuras de mis labios. Me alegraba tener esta relación con Rose, hacía que las cosas fueran más simples para todos. Sobre todo ahora que por fin había tomado la decisión de volver con el amor de mi vida.
Cada día que pasa mi dosis de ansiedad por estar con él aumenta, y a pesar de ello debía ser paciente, en unas pocas semanas – dos para ser más exacta – sería el matrimonio de Rose y como su dama de honor estaba muy implicada en los preparativos, no tenía tiempo de estar a solas con él, además estaba la inauguración de mi librería que gracias a Esme está quedando bellísima. Y qué decir del pequeño príncipe que tengo por hijo, el cual requiere todo mi tiempo libre, y gracias a Dios este ha aumentado considerablemente los últimos días.
-Un momento – susurró Rose – ¡mi hermano no se puede enterar de el plan de hoy! – gritó mientras su cara se transformaba en pánico.
¿Por qué?
Bueno, todo esto empezó hoy por la mañana…
Flash Back
Hoy es un día realmente importante para la humanidad… Yo Isabella Marie Swan, he accedido venir libremente a un centro comercial, bueno no tan libremente. Estaba acompañando a Rose a la última prueba de su vestido de novia y a la última prueba de mi traje de dama de honor, por desgracia Esme no pudo acompañarnos porque quiso quedarse con su nieto y el resto de las damas de honor ya habían ido a la última prueba.
Rose simplemente se veía como un ángel o mejor dicho como una princesa de cuento de hadas. El vestido era completamente blanco tipo corsé hasta la cadera, con pedrería fina que le da un toque juvenil a la prenda, las capas de tela caían de forma vaporosa formando la falda, y el tul le daba una imagen esponjosa. El vestido era precioso.
Mi vestido era algo simple, strapless, por debajo del busto se acoplaba una cinta plateada y desde allí la tela caía libremente hasta unos centímetros por debajo de la rodilla. Por decisión unánime el vestido sería azul marino lo cual estaba acorde con los colores de la decoración del salón.
Estuvimos gran parte de la mañana en aquellas pruebas debido a unos cuantos ajustes de último minuto en mi vestido, gracias a ello ambas moríamos de hambre así que nos fuimos al patio de comidas, allí Rose pidió una ensalada césar con un jugo natural de naranja, a diferencia mía, ya que mi orden fue dada en otro local constando de una hamburguesa con papas fritas y una soda mediana.
-Bella, no crees que estas comiendo mucho – me reprochó – si sigues así el vestido no te quedara y quiero que en mi boda todo sea perfecto.
-Lo sé, pero no es mi culpa que tú comas como un conejo para cuidar la línea. Créeme, cuando tengas tus propios hijos el estar todo el día detrás de ellos será un gran gasto energético. Además cuando estoy lejos de mi hijo me pongo ansiosa y me da por comer más.
-¡Por Dios! No es como si se quedara un una desconocida… es con mamá, su abuela es la que lo esta cuidando. Deberías aprender a controlarte, porque si sigues así, con mi hermano, las visitas de fin de semana van a aumentar – eso me recordó que no habíamos hablado de él.
Desde que lo deje durmiendo en su cama hace unos días, no había podido ver a Edward, ya sea por sus turnos de trabajo o porque me requieren en la librería para comenzar a decorarla a mi gusto. El punto es que lo extrañaba muchísimo y ni se diga de Eddie, es como si le faltará algo fundamental. Los tres nos extrañábamos, estábamos completamente compenetrados el uno con los otros y la falta de alguno en nuestro día a día la resentíamos más de lo normal.
-Eso es distinto… se que estará bien con tu hermano, además, cuando Edward se lo lleva consigo las visitas no son seguidas, tiene muy pocos fines de semana libres y cuando va a verlo entresemana estoy muy ocupada con lo de mi librería.
A diferencia de ahora, nosotras ya terminamos lo que teníamos pendiente y lo único que me queda es pensar en mi pequeño bebé y en pasar el mayor tiempo posible a su lado.
-Eres extraña – sonrió – aunque ya me quiero ver con mis propios hijos.
El brillo de los ojos de Rose al hablar de una futura maternidad delataba sus ansias de tener un bebé, pero yo sabía que eso era muy improbable. Ella jamás ha perdido la esperanza de ser mamá algún día y para ello esta dispuesta a esperar todo lo que sea necesario.
-En ese momento me entenderás.
Hablamos de todo un poco, sobre la boda, la luna de miel y el trabajo que me esperaba después de navidad con la inauguración de la librería. Estábamos tan enfrascadas en una agradable discusión sobre que autor latinoamericano era mejor en el área de la ciencia ficción que no me percate en una persona caminando hacia nuestra mesa hasta que sentí un suave toque en mi hombro.
Me di la vuelta para ver de quien se trataba, pero su rostro no lo conocía de ninguna parte. Era alto, moreno y de ojos verdes, estaba vestido con un traje negro con camisa blanca y una corbata roja que tenía bordado el nombre del banco donde estaba una parte de mis ahorros. Él me veía con grato entusiasmo brillando en sus ojos, pero yo no lo identificaba de ninguna parte.
-Señorita Swan, es un gusto volver a verla – suavemente tomo mi mano y la besó.
-Lo siento, pero no logro reconocerlo – me sinceré mientras sacaba mi mano de entre las suyas y la limpiaba discretamente.
-Oh!, siento no haberme presentado – con caballerosidad me ofreció su mano para estrecharla con la mía en señal de saludo – soy Igor Dempsey, hace unas semanas la ayude a tramitar un préstamo en el banco para el cual trabajo.
¡OH! Ahora lo recordaba y justamente no quería hacerlo, gracias a su ayuda logre conseguir mi préstamo, pero también me gane una invitación a cenar para nada deseada, ya que él fue bastante insistente con el asunto de que lo llamara. Yo tenía a mi Edward y no necesitaba a nadie más para salir.
-Lo siento muchísimo – me disculpé educada – pero no pude reconocerlo, las caras nuevas las olvido con suma facilidad.
-Es una pena escuchar eso de una mujer tan bella como usted – me guiño un ojo el muy... descarado – porque yo no he podido dejar de recordarla.
Mientras escuchaba el penoso monólogo de Igor, logré definir un fino carraspeo a mi lado.
-Rose, el es el Sr. Dempsey el agente del banco que me ayudo con el préstamo, Sr Dempsey ella es mi amiga Rose.
-Un gusto señorita – saludó a Rose de beso en la mejilla – pero llámenme Igor, nada de formalidades.
-Bien, entonces dime Rose y a ella dile solamente Bella, Isabella es muy formal y a ella no le agrada.
-Es un muy buen nombre que te hace muchísima justicia Bella – no me gusto que él me llamara así, pero no pude intervenir.
Sin siquiera invitarlo se acomodó en nuestra mesa y comenzó una animada conversación con Rose, y si no supiera que amaba tanto a Emmett diría que hasta hubiese coqueteado con él. Yo estaba realmente aburrida viéndolos hablar, necesitaba una excusa para desaparecer del mapa pero no se me venía ninguna de mis geniales ideas a la cabeza.
-Y bien Bella, ¿Cuándo vas a aceptar salir a cenar conmigo? – preguntó Igor repentinamente consiguiendo dejarme absorta y sin respuesta alguna.
-¿Cenar? – Rose me miró y algo en el brillo de sus ojos no me gusto – esa es una buena idea
-No lo creo, yo…
Y ninguna excusa buena venía a mi cabeza, no podía usar a mi bebé como una excusa… Rose podría solucionar el "inconveniente" en menos de un suspiro.
-Yo creo que si puedes y vas a salir hoy con Igor – Rose contesto por mi.
-Rosalie…
-No – me miró feo y luego se volvió hacia él – pasa por ella a las siete, me encargaré de que este lista y radiante.
La sonrisa de idiota que aquel el hombre poseía en sus labios no tenía precio. Rose le dio la dirección de mi casa y el ejecutivo aprovechó para despedirse de nosotras con un sugestivo "nos vemos en unas horas cariño" ¡puaj!
Fin flash back
-Me va a matar… ¡NO! me va a torturar, luego me matara y después enterrara mis restos en algún lugar inhóspito para que nadie me encuentre – susurraba Rose mientras me reía a carcajadas de su cara de terror – no te rías Bella, esto es grave, mi hermano va a atentar contra mi vida por permitir que salgas con otro y tú simplemente te ríes… ¡Gracias amiga!
-Eso te pasa por contestar por mi – me encogí de hombros restándole importancia – además, puede que Alice ya le haya contado, me extrañaría si no lo hiciera.
Alice también estaba en casa, Rose la llevo ya que necesitaba todos los refuerzos disponibles para preparar a Bella a verse "sexy" – según sus palabras – para su cita. Cuando mi pequeña amiga se entero que la cita no era con Edward se negó rotundamente a ayudar a Rose "la separación de dos almas destinadas a estar juntas no pesará sobre mi conciencia" y con aquellas palabras se marchó a jugar con Eddie para que mi futura cuñada me arreglara.
-¿Qué vamos a hacer?, ¿Qué vamos a hacer? – se sentó a mi lado mientras se tapaba la cara con las manos.
-Vamos a hacer lo siguiente – la abracé mientras pensaba en una solución – primero vas a dejar de actuar tan irracionalmente, Edward te ama porque eres su única hermana, así que no te matara ni te torturará, solo se molestara un poco y puede vivir con ello – suspiré profundamente – y en cuanto a la cita, simplemente iré y me distraeré un poco, pero trataré de deshacerme del hombre temprano, aclarándole en los mejores términos que no quiero volver a salir con él en lo que me queda de vida o en las futuras vidas que tenga y así yo me quedo tranquila, preocupándome de otras cosas.
-No lo sé… solo espero que Edward no se enfade mucho conmigo – suspiró.
-Lo siento, eso no te lo puedo asegurar, pero tratare de ayudarte a apaciguar su ira.
Ya eran cerca de las siete de la tarde y no había señales de Igor, pero nada más pensar en él, tocaron el timbre de casa con demasiada insistencia. Tomé un par de respiraciones, junto con mi abrigo y mi cartera y me dispuse a acabar pronto con esta tortura.
Bajando la escalera y practicando mi mejor sonrisa cordial me encontré con alguien a quien no me esperaba.
Edward estaba parado al final de las escaleras y repasaba mi cuerpo con mucho detalle, cuando se encontraron nuestro ojos vi que había tanto amor en ellos, y en tan solo un instante aquella mirada se llenó por destellos furia y dolor…
Llego la hora de hablar con él.
Edward POV
Estaba ansioso… más que ansioso, estaba eufórico.
La noche en que Bella fue a buscar a nuestro hijo ella me besó, aunque se supone que yo estaba durmiendo y no debía enterarme, pero el tibio rose de sus labios me devolvió a la realidad y pude disfrutar demasiado ese pequeño pero maravilloso contacto. Si las cosas eran como pensaba, nosotros estaríamos juntos más pronto de lo que había imaginado.
Estaba en el hospital cubriendo una de las guardias de la Dra. Torres, ya que ella estaba enferma y no había ningún otro traumatólogo en el hospital, tenía turno doble.
Esa situación no era nada buena, no me permitía ver a mi hijo o a mi Bella, y eso no me gustaba para nada. Además quedaba escaso tiempo para la boda de mi pequeña hermana, y si hasta esa fecha ella no se había pronunciado sobre el tema yo mismo tomaría cartas en el asunto.
Estaba en una de las muchas rondas a mis pacientes de trauma, pero mi cabeza estaba en otro sitio, tanto así que me sobresalte cuando sentí la vibración de mi celular.
-¿Diga? – contesté revisando el expediente de uno de los pacientes más delicados del área.
-Edward, soy Alice, necesito que vengas a la casa de Bells ahora – exigió entre molesta y enojada.
-¿Qué paso? ¿Le paso algo a mi hijo o a Bella? – a esas alturas ya estaba volando hacia mi consulta para tomar las llaves de mi coche.
-En realidad están bien, muy bien, pero necesito que vengas ahora para impedir el peor error de la vida de Bells – detuve inmediatamente la carrera asustando a algunas enfermeras que estaban a mi alrededor.
-Alice – suspiré mientras volvía a mis rondas – me has llamado solo porque mi Bells va a tomar alguna decisión que no es de tu agrado – me disculpé amable con mi paciente después de un sonoro bufido – Estoy trabajando Alice, después hablamos.
-¡NO ME CORTES! – Chilló cuando estaba a punto de colgar – ¡Bella tiene una cita!
Más rápido de lo que había imaginado, estaba fuera de la habitación poniéndole más atención que nunca a mi amiga.
-¿De que estás hablando? – susurré un poco en shock.
-Eso que escuchas, TU Bellita tiene una cita y no es precisamente contigo.
-¿Cómo paso eso?
-Pregúntale a la metiche de tú hermana, ella es quien le consiguió la cita.
No podía ser, mi hermana no me podía hacer eso.
-Debes de estar en un error, Rose no puede hacerme eso.
-Ya lo hizo genio – murmuró llena de ironía – solo cumplo con la tarea de avisarte que su cita pasara por ella a las siete de la tarde – y me con eso colgó.
No podía creerlo aún. Mi Bella tenía una cita con un tipo que no soy yo ¿de cuando lo conoce? ¿Dónde lo habrá visto? ¿ya no me ama? Y si no lo hace ¿Qué significó para ella el beso que me dio hace unas noches creyéndome dormido? Dios no puedo creer que esto me este pasando a mí, justo ahora que confiaba en que lo nuestro tendría un final más feliz.
Eran las cuatro y media de la tarde, y aún me quedaban otras dos horas más antes de terminar mi turno, pero sabía de antemano que no sería capaz de soportar este tiempo sin saber más de lo que me había contado Alice. Pensé irme argumentando una emergencia en casa, pero volví en mí y recordé que mi deber con mis pacientes y mi trabajo. Esta vez tendría que esperar y ser lo más profesional posible.
Una hora y media más tarde.
Celos.
Desesperación.
Más celos.
No podía concentrarme con el cúmulo de emociones que estaban predominando en mi, gracias a Dios no había tenido consultas o urgencias, porque si lo hacía seguramente mataría a mi paciente y mi carrera se vería destrozada.
Pasaban los minutos y comenzaba a sentir que moría por dentro. Luego de la llamada de Alice me llego la realidad de golpe y los celos comenzaron a brotar en mi interior. Jamás imagine a mi Bella con algún tipo que no fuese yo o mis amigos, pero tan solo imaginar que en unos cuantos minutos ese pensamiento se volvería realidad me sacaba de mis casillas, ella era, es y será siempre mía y no puedo permitir que ningún idiota me la quite.
No encontraba fallas en la mente de mi hermana como para dejar que Bella saliera con alguien cuando sabe que la amo más que a mi vida y que me lastimaría perderla de nuevo.
-¿Esta bien Dr. Cullen? – me preguntó Ellen, una de las residentes de Cardiología.
-Sí, solo estoy un poco cansado – murmuré disimulando la falta de concentración en mis informes
-No lo creo – me entrego un café y se sentó frente a mí – a ti te pasa algo Edward, sé que no somos amigos, pero te estimo y sé que no estás presente en estos momentos.
-Gracias por preguntar – admití sinceramente – estoy un poco preocupado, eso es todo.
-¿Una chica? Ese es siempre el motivo de preocupación de un hombre cuando deja de lado sus obligaciones.
-Creo que eres bastante perceptiva – sonreí mientras tomaba un poco del café que me había entregado – y si, es una chica lo que me tiene un poco nervioso. La madre de mi hijo.
-No sabía que estabas casado – declaró sorprendida.
-No lo estoy – aseguré – pero es lo que más quisiera en el mundo, casarme con ella y vivir lo que me quede de vida a su lado.
-Vaya, si que estas enamorado – murmuró soñadoramente - ¿Sabes?, si la amas tanto como lo veo en tus ojos, deja de lado las preocupaciones, ella debe de amarte muchísimo y tendrá que ser una mujer excelente si te tiene como idiota a sus pies – rió – y te lo digo yo que he estado casada… unas cuantas veces.
Reí ante su comentario, pero tenía razón, yo sabía que ella me amaba tanto como la he amado desde que la conozco, así que no debía de dudar de ella. Pero eso no me impedía sentir miedo de perderla.
La media hora que me restaba de turno me la pase viendo las altas de algunos de mis pacientes y los pacientes de la Dra. Torres y cuando menos me lo esperaba la hora llegó. Me quedaban exactamente treinta minutos para llegar a casa de Bella y rogarle que no saliera o como mínimo que me prometiera que no era nada con dobles intenciones.
A pesar de que violé muchas señales del tránsito y me gané unas cuantas multas por exceso de velocidad, llegué en menos de veinte minutos a aquella casa que casi sentía parte de mí, allí encontré el convertible de mi hermana, lo que era una buena señal, ya que el susodicho aún no llegaba a buscarla. Armándome de valor y tomando unas cuantas respiraciones para tranquilizarme toque la puerta de la casa.
-Hasta que llegas – abrió una muy embarazada Alice.
-¿Cómo sabías que era yo? – Pregunté besando una de sus mejillas mientras una de mis manos acariciaba su vientre de casi ocho meses de embarazo – y ¿qué haces aquí? Pensé que Jazz te tendría encerrada de casa de por vida – me burlé de ella a pesar de la situación poco amena.
-¡HEY! No molestes a mi Jazzy, él solo nos cuida… demasiado, pero nos cuida, y en cuanto a lo otro, es imposible no escucharte cuando vienes sobrepasando la velocidad legal para un barrio residencial.
-Venía un poco apresurado Alice… ¿Aún esta en casa?
Antes de que la duende me contestara escuché unos tacones descender por la escalera, y la visión que tuve me indicó que estaba en el mismísimo cielo.
Tan impresionante como siempre, estaba mi Bella enfundada en un vestido rojo italiano que le quedaba de muerte. Completamente ajustado acentuando esas curvas maravillosas que le había otorgado la maternidad, con un escote en forma de corazón tan recatado que la hacía solo más apetecible, y al descubierto se mostraban esas largas y hermosas piernas enfundadas en unos tacones negros muchísimo más altos de lo que yo hubiese imaginado. Todo en conjunto la hacía verse más hermosa de lo que ya era. Literalmente me la devore con la mirada siguiendo, como pocas veces, aquellos instintos que tan solo ella podía despertar. Sin embargo algo dentro de mí me dijo que no estaba bien. Ella se había arreglado así para ver a otro hombre, no para mi, al parecer de verdad quería impresionarlo.
-Hola Edward – susurró un poco impactada.
-Hola – corté algo frío y distante.
-¡Papá! – exclamó mí hijo mientras corría en mi dirección.
-Hola campeón – saludé cargándolo mientras trataba de disimular un poco el dolor que estaba sintiendo, a pesar de mis esfuerzos no podía ocultarlo de las personas que más me conocían - ¿Cómo estás?
-Miem – habló mientras se volteaba y veía a Bella – mami, ta mu linda, te ve hedmosa.
-Gracias Bebe – lo besó, y de paso dejó que su aroma tan particular llegara a casa célula de mi cuerpo – amor, me podrías prestar un momento a tú papi, prometo que te lo devolveré pronto
-Sip – me movió en mis brazos y lo deje bajar.
-Vamos corazón a ver una película con tía Allie – dijo Rose mientras se lo llevaba a la sala.
-¿De qué quieres hablar? – le pregunté mientras la veía encogerse un poco por el frío tono de mi voz.
-¿Podríamos ir al estudio? no quiero que nos interrumpan.
La seguí hasta el estudio, y allí ella cerró la puerta detrás de mí.
-Dime lo que sea que quieras decirme rápido, antes de que tú cita tenga que esperarte – sabía que la estaba lastimando con el tono frío y distante, pero estaba dolido y celoso, actuaba siguiendo impulsos.
-Edward por favor, vamos a hablar como lo que somos, gente adulta.
-Eso hago Isabella, así que apresúrate – murmuré sentándome en uno de los sillones que había allí, no era capaz de verla a la cara – ¿Quieres pedirme mi permiso?, bueno te doy el permiso para que salgas con quien quiera sin importar lo que sienta o cualquier cosa que piense…
-Edward…
-Claro como a ti no se te esta rompiendo el corazón al ver que solo juegas conmigo, crees que soy capaz de aguantarlo todo, pero No Bella, aquí estoy yo dándote cada patético pedazo de corazón solo para que lo destroces cada vez que quieras…
-Edward, por favor escúchame un…
-¡NO! ¡yo te amo maldita sea! Y no quiero ver como te vas feliz con otro – estaba liberando toda la frustración que sentía hacia ella, la estaba lastimando, lo sabía pero no era dueño de mis palabras. – Yo te amo, he sido paciente, he respetado tu decisión de que necesitábamos tiempo para solucionar nuestros problemas, pero ahora lo comprendo todo.
-No entiendes Edward…
-Ya no quieres estar conmigo porque hay alguien más – suspiré – eso lo entiendo y sé que tengo parte de culpa, pero no puedo creer que hayas jugado con mis sentimientos de esa manera. No eres la Bella que yo conocía, la chica dulce e inocente que no lastimaba a la gente porque sí…
-¡POR EL AMOR DE DIOS EDWARD QUIERES CALLARTE! – exigió mientras tomaba mi cara entre sus suaves manos.
-No sé que tienes que explicarme, para mi esta todo muy claro – susurré tratando de sacar sus manos de mi rostro.
-Cállate…
-Bella…
-He dicho que te calles – dijo tiernamente mientras acariciaba mis mejillas – ¿ahora podrías escucharme unos segundos y dejar de imaginar cosas que no son?
¿Cosas que no son? Eso no podía ser posible, para mi estaba todo mas claro que el agua.
Asentí derrotado ante la mirada dulce de sus ojos, jamás podría hacer nada que ella no quisiese.
-Bien - se acomodó a mi lado sin dejar de mirarme – como ya sabes esta noche saldré a comer – hice una mueca de dolor – tranquilo mi principito – la mire completamente sorprendido, ella ya no me decía así – saldré a comer porque Rose acepto esa cita por mi. En verdad no quería salir, pero ya sabes como es tu hermana le gusta hacer lo que ella quiere, además saldré con el ejecutivo que me ayudó con el préstamo de la librería a modo de agradecimiento por todo lo que me ayudo, sabes lo mal que se me dan esas cosas de papeleos – sonrió con esa sonrisa que me traía loco -Pero Edward, solamente es eso… no es nada de lo que tú y esa linda cabecita estaba imaginando. Primero prefiero morir antes que lastimarte – me miró tan intensamente que solo pude abrazarla y cobijarla entre mis brazos.
Sonreí como idiota, creyendo cada una de sus palabras. Ella no podía mentirme, era una pésima mentirosa pero era algo mas allá de eso, podía ver en sus ojos la sinceridad de sus palabras y lo molesta que se mostró cuando hablo del tipo con el que saldría.
-¿Es verdad?- pregunte mientras besaba su cabellos.
-Claro que si - se reincorporó frente a mi – jamás he podido mentirte y lo sabes bien.
-Te amo tanto –suspiré viéndola a los ojos – tanto que me aterra la idea de perderte.
-Mi amor, no vas a perderme – susurró muy bajito.
Juro que en ese mismo momento podría ocurrir un incendio pero no lo notaría. Ella estaba hablando enserio cuando me llamo así. La alegría que sentía en mi pecho era lo suficientemente grande como para quererle gritar a todo el mundo que esta mujer me amaba y estábamos a punto de recuperar lo nuestro, con una voz empapada en alegría.
-No sabes lo feliz que me haces - susurré mientras me acercaba firmemente a besarla, pero ella me detuvo - ¿Qué pasa?
-Este momento lo tenía planeado de otra forma – susurró – solo dame un poco de tiempo. Cuando pase el matrimonio de tú hermana podremos enfocarnos en nosotros. Quiero que ese momento sea especial y esta noche no podré disfrutarte como tanto quiero, tenemos tiempo mi amor… tenemos toda la vida para amarnos, unos días más no serán nada.
-Lo que tú me pidas amor mío – sonreí como idiota ente la idea de poder amarla mas de lo que ya hago.
-Sabes que debemos hablar y solucionar muchas cosas entre nosotros, pero no puedo negar que te amo más de lo que te amaba hace unos cuantos años – sonrió tiernamente mientras me daba un corto beso en los labios – por ahora tengo que salir y entre más rápido vaya, más pronto volveré.
Salimos tomados de la mano desde la sala, a pesar de que estábamos traspasando esta última barrera entre nosotros no podía evitar sentirme molesto porque ella saliese, pero si ella me decía que me amaba y que solo sería una salida en modo de agradecimiento le creía a ojos cerrados.
A los pocos minutos sonó el timbre y muy amablemente me ofrecí a abrir la puerta, no me pasó desapercibida la mirada de precaución que me envió Bella desde la entrada, pero si iba a salir con alguien tenía que ver con quien lo hacía.
Muy a sus anchas entró un chico de no más de veinticinco años, un poco más alto que Emmett, moreno de ojos claros y muy bien vestido, tenía una sonrisa de suficiencia que desee quitársela a golpes, pero no fue necesario ya que Bella se me adelantó con su mejor sonrisa fingida. Él se deshizo en halagos hacia ella, lo que la hacía sonrojar a más no poder, sin embargo en su mirada veía lo molesta que se sentía.
Después de unos cuantos minutos de asegurarle que estaríamos bien junto a Eddie, por fin se marchó el idiota con mi mujer y un poco después de ellos procedió Rose junto a Allie, quien me pidió disculpas en más de una ocasión por lo que había provocado, pero después de hablar el asunto no era del todo su culpa, si yo hubiese sido más maduro y hubiese luchado cuando creí haberla perdido, esto jamás hubiese pasado.
Mientras pensaba en como solucionar la situación, me percaté que no estaba Eddie en ninguna parte, lo cual era muy extraño. Fui hacia la sala y allí estaba sentadito en el sofá.
-¿Qué pasa Edward? – desde hacia rato que lo veía concentrado mirando hacia la nada con su ceño fruncido.
-Nada.
-Hijo… - dije amenazándolo con cosquillas.
-No guta.
-¿Quién?
-El amibo de mi mami, no guta a mi – dijo mientras volvía a su antigua posición.
-¿Te cuento un secreto? – le susurré – a mi tampoco me gusta, pero mami sabe con quien sale, así que nosotros la esperaremos aquí.
Me sorprendió que a Eddie no le agradara el chico, cuando a él todo el mundo le agradaba. Creo que esto era una señal de que las cosas no estaban bien con… ¿Cómo se llamaba?... ah! Igor.
Sabía que debía portarme bien esta noche y hacer las cosas más fáciles para ambos, pero no podía. Necesitaba que esa cita acabase lo antes posible y que mi Bella volviese pronto a casa pero ¿cómo podría lograr eso?, lo pensé por varios segundos hasta que una brillante idea cruzó por mi cabeza. Yo le había prometido que me comportaría como un hombre adulto que soy, pero jamás e dijo algo de que cierto niño tuviese que comportarse.
-Hijo – llamé su atención - ¿quieres ayudar a papá en algo?
-Sip – asintió enérgicamente mientras veía que la preocupación salía de sus ojitos.
-Bien, me ayudaras a que mami vuelva antes a casa – sonreí.
Esto sería divertido.
Bella POV (Sí, nuevamente)
Desde la llegada de Edward a mi casa, estaba en una nube de felicidad absoluta. Por fin pude decirle lo que había estado guardando por días dentro de mi corazón. Este amor que sentía por el me llenaba el alma y debía dejarlo salir, a pesar de aquello, rápidamente le aclaré que todo tendría que ser después de la boda de Rose.
Bueno, a decir verdad estaba casi en las nubes.
Llevábamos más de una hora en un restaurante japonés en una "animada" conversación sobre él mismo. Jamás en mi vida había conocido a alguien más egocéntrico que Igor Dempsey, todo el mundo giraba en torno a él y solamente él tenía todos los problemas del mundo. Algo, en realidad, indeseable.
-… entonces mi madre me dijo que no debía de hacerle caso a mi horóscopo, que mejor iba donde su tarotista para que me guiara hacia el camino que debía seguir - "Dios es un completo idiota".
-Que interesante – suspiré.
-Eso es lo que me ha pasado últimamente – sonrió – y ¿qué me cuentas de ti?
-Bueno, tengo una tienda de libros…
-Amo leer, ya sabes como mi madre dijo, soy el más inteligente de mis hermanos, pero no quise ir a la universidad y…
Bla bla bla.
Debí haberme quedado con mis chicos en casa, ahora seguramente estaríamos viendo una película en la sala. Eddie acostadito en la alfombra entre muchos cojines mientras Edward y yo estaríamos acurrucados, tomados de la mano en el sofá viendo como nuestro hijo disfruta de de la televisión. Era la imagen más perfecta que podía reproducir en mi cabeza y que fuera lo bastante decente para no alterar mis hormonas.
-¡Bella! – me llamó.
-Dime – le conteste más que distraída.
-Esta sonando tú móvil.
-Oh!
Y claro, me estaban llamando desde mi casa. Eso me preocupó, debía de ser muy importante como para que me interrumpieran – "gracias a Dios" pensé – de forma tan brusca y a solo una escasa hora desde que salí de casa.
-Lo siento, vuelvo en un momento – le corté y no espere su respuesta mientras caminaba hacia el tocador.
-¿Mami?—Me llamó la voz que más me gustaba.
-Amor ¿estás bien? – le pregunté un poco preocupada.
-Sips, mu bien – contestó lo más tranquilo.
-Entonces ¿porque me llamas?
-Ti esho de menos – me dijo con esa vocecita que me decía que me estaba mintiendo.
-Amor, yo también te extraño… pero ¿me podrías pasar a tú papá?
Sabía que mi bebé era demasiado inocente como para que se le ocurrieran solito estas cosas, así que él único culpable tenía nombre… ¡EDWARD!
-Yap, te quiedo!
Inmediatamente sentí la suave respiración de él a través del teléfono.
-¿Bella?
-No hagas como que no sabes con quien hablas – respondí molesta pero con una gran sonrisa en la cara.
-¡Amor! No sabía que eras tú – sonó bastante inocente…
Pero a mi no me podía engañar, sabía que estaba fingiendo, lo conocía mejor que a mi misma, además tiende a sobreactuar cuando esta mintiendo.
-Claro que lo sabías – respondí mientras me retocaba el maquillaje – ahora dime que es lo que pretendes.
-Nada cariño, yo estaba en la cocina y de repente Eddie llego diciendo que su mami quería hablar conmigo.
-Bien… ¿crees que me voy a creer eso?
-La verdad…
-Ajá.
-No – rió – eres demasiado inteligente como para creer eso. Es que te extrañábamos y no se nos ocurrió nada mejor que llamarte – suspiró – espero no haber dañado algún buen momento.
-Edward, no puedes ser tan celoso – reí – sabes que te amo a ti y que esto es solo algo por agradecimiento.
-Lo sé, pero no puedo evitar sentirme así – bufó - ¿vuelves pronto?
-Es posible, el chico es realmente aburrido, y mi vida no es tan interesante como la suya, así que le pediré que me lleve a casa.
-Me parece perfecto – estaba segura que su sonrisa de ganador adornaba su hermosa cara – te esperaremos despiertos.
-Los amo muchísimo – les mande un beso.
-Nosotros también mi amor.
Después de colgar volví a revisar mi atuendo y mi maquillaje, una vez lista volví a la mesa dispuesta a volver a mi casa con las personas que amaba.
Edward POV (Ahora sí juro que es el último)
Después de la llamada, o el "ataque al burrito de Winnie de Pooh" con mi hijo decidimos que era una buena hora para ver películas y así esperar despierto la llegada de Bella. Vimos las mismas películas que hace semanas atrás en mi departamento, al parecer no eran lo suficientemente aburridas como para dejar de verlas.
Pasaron las horas y ella no llegaba, Eddie se quedo dormido a mitad de la segunda película y ya eran cerca de las diez de la noche. Hace más de una hora que habíamos hablado y ella aún no había vuelto.
Trate de no preocuparme ni imaginarme cosas que seguramente no tenían razón de ser, pero los minutos pasaban y mi preocupación se transformó en angustia sin que pudiera evitarlo. Llamaba a su móvil, y como única respuesta salía esa odiosa grabación que me decía que estaba apagado.
Dios jamás había estado tan angustiado en mi vida.
Los minutos pasaban y ya eran más de la una de la madrugada, esto no era normal. Estaba a punto de llamar a mi madre para que viniera por Eddie cuando el teléfono de casa sonó.
-¿Diga? – contesté exaltado.
-¿Hablo con algún familiar de Isabella Marie Swan Higginbotham? – hablo una mujer que se oía algo agotada.
-Sí, con su novio – aún no éramos novios, pero ella no tenía porque saberlo – ¿le paso algo a Bella? – le pedí, pero sonó mas a una súplica que a un orden.
-Lo siento señor, la señorita Swan ha sufrido un accidente automovilístico.
Y algo en el fondo de mi ser se rompió. Mi Bella… un accidente… ¿Por qué Dios mío?
Mis chiiicas!
siento el retraso... pero ya saben. La universidad me tiene C O L A P S A D A... tanto así que mañana sábado tengo prueba y estoy subiendo cap!
Bueno... espero que no me maten por haberlo dejado así, pero me salio la vena dramática. Recuerden que no pueden matarme porque si no hasta aquí queda la cosa!
besos!
