Epilogo


Soundtrack: Death Parade OST - Death's Regret

Most Emotional Music Ever: Burial


"Hay días en que me invade un sentimiento más negro que la más negra melancolía — el desprecio a los hombres. Y para no dejar ninguna duda sobre qué es lo que yo desprecio, sobre quién es el que yo desprecio: es el hombre de hoy, el hombre del que yo soy fatalmente contemporáneo."

Nietzsche

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Las hojas de los arboles se movían apaciblemente mientras corría una suave brisa. El bosque en todo su esplendor… en ese momento estaba descansando en la subida del viejo roble… en la granja de los Jones…. Estaba anocheciendo, el sol estaba en un punto muy bello donde se escondía entre los picos de las montañas, el cielo era una combinación de colores naranjas, rosados y celestes… era una vista maravillosa… pero no para él.

Kenshö estaba absorto en sus pensamientos cuando…

Está cansado…

Sin inmutarse siguió mirándola la nada cuando las voces de los adultos interrumpieron todo lo que estaba enfocado… en nada…

Se ve…. Decaído…

Sin comprender el porqué seguía vivo…. Se dedicó a respirar lentamente… mientras recordaba todo lo sucedido… no pudiendo evitar olvidar el lujo y detalle de las cosas…

Míralo… actúa como si estuviera ausente…

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Cuando llegaron a casa Leonardo corrió para tomar sus cosas. Depositándolo en la cama, esperó a que su hijo no volviera a despertar dentro de unas horas cuando

¡AHHHHHHHHHHHH!

Girando la cabeza vio como el niño no paraba de temblar mientras se tomaba la cabeza entre las manos… Estaba hiperventilando… sus labios temblaban mientras las lágrimas se acumulaban… evitando con todas sus fuerzas llorar…

Leonardo dejando lo que estaba haciendo corrió para tomarlo en brazos y acunarlo en su cuello. Mientras el niño no paraba de jadear y temblar recordaba todo lo acontecido… no pudiendo evitar gemir por el paso de sus recuerdos… demasiados dolorosos… demasiado impactantes para él…

– Nos iremos de aquí kenshö… solo resiste un poco más…. Aguanta un poco más…

Llegando a la habitación todos sus tíos miraron como Kenshö se aferraba a su padre mientras todos intentaban averiguar el origen del grito. Donatello haciéndose presente pasó a través de ellos para llegar frente a su hermano mayor, este estaba con una jeringa en la mano.

– Esto evitará que despierte en el camino, ayudará a que descanse lo suficiente mientras se mueven – inyectándole en el hombro no pasaron ni cinco minutos cuando Kenshö cayó en el Morfeo.

– Tengo miedo de preguntar lo que pasó – pronunció suavemente el morado mientras Abril tomaba al pequeño en brazos.

– Todos lo estamos – respondió la humana. Leonardo mirando a su hijo unos segundos más se giró para terminar de empacar todas las cosas.

– Cuando llegué allí… mi hijo estaba bañado en sangre… No había rastros de heridas ni cortes en alguna parte de su cuerpo… Pero… por alguna razón todo parecía tan irreal… Sacado de una pesadilla, él estaba en estado de Shock… Antes de eso vi un cadáver descuartizado en la esquina de la habitación y… – Rafael tomándole el hombro hizo un gesto con los ojos y Leo dándose vuelta encontró a Abril llorando silenciosamente mientras Mikey le miraba horrorizado.

– Algo malo pasó esa noche… algo realmente… malo –

Todos se quedaron en sus lugares, sumergidos en sus pensamientos….

Rafael por el contrario caminando hasta el salón vio a su familia reunida, vio a su esposa durmiendo cansadamente apoyada en el respaldo del sofá… Él intentando serenarse caminó hasta ellos, su hijo estaba en los brazos de su madre mientras se metía el pulgar en la boca. Sonrió tranquilamente, pero. Mirando a su hija vio como ella lo miraba desde el otro lado, estaba acurrucada en la esquina, pero nunca le sacó la mirada de encima.

– Todo esto es tú culpa – pronunció severamente su padre, la niña entró en un llanto silencioso. – No importa lo que digas ahora… no había excusa suficiente para lo que le dijiste a él… él… sigue siendo mi sobrino, MI sangre…. No tienes derecho a hacer lo que hiciste… te pediría que te disculparas…. Pero ya es tarde… muy tarde… no importa lo que hagas ahora… ya está todo roto… eso… ¿Cómo te hace sentir? – la niña dejando que cayeran sus pesadas lagrimas se tomó la cabeza.

– Muy mal… yo… no quería eso, yo no quería provocarle eso… yo… solo quería que lo castigaran… nada más… merezco todos los castigos que me impongas – Rafael mirándola desde arriba se sentó entre su esposa y su hija, mirándola muy triste… muy desanimado.

– Solo te diré que tu castigo ya es esto… y sabes lo que es… – la niña asintió con la cabeza. – No lo quería así… pero… las cosas ya son de esta manera – ella siguió llorando en silencio.

Tomándola entre sus brazos la arropó mientras ella se le apegaba en su cuerpo, mientras ponía su cabeza entre su hombro y su caparazón… Sabía que el peso de la culpa sería suficiente castigo, no era ciega ni menos tonta… había visto la sangre cuando llegaron… supo que se había hecho mucho daño… ella… ahora sabía lo que se sentía…

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Desde ese entonces el significado del tiempo no le era nada importante para el pequeño mutante. Solo se dedicaba a quedarse sentado apoyado en el viejo roble de la mini colina. No hablaba, no respondía… solo se alimentaba cuando Leo o Abril llegaban a darle la comida en la boca… pero lo demás… no era importante.

No era de impresionar que se quedara despierto toda la noche, evitando cerrar los ojos para no volver a ver esas imágenes en sus sueños… Pero también era de esperar que se durmiera en el transcurso del día, siempre gritando al final cuando despertaba sorpresivamente.

Su padre no le despegaba un ojo de encima. Siempre estaba cerca, entrenaba cerca, se bañaban juntos, comían juntos… no se separaba en ningún momento pero… para él le daba igual…

Ama Karai… por favor… yo iba a hacerlo – Karai la azotó contra el suelo, provocando que la mujer llorara y gritara por el golpe y el dolor causado.

Ya me hartaste… perdiste perrita… perdiste –

Después de decir esas frías palabras solo llegaron los gritos desgarradores de la mujer propagarse por el espacio… vio como lentamente la torturaba sin piedad, buscando la muerte más dolorosa que pudiera infringirle a esa… y él no podía evitar mirar…

Tomándola de la cabeza no paraba de mirarle mientras le cortaba lentamente los pies… esa sonrisa frenética en sus labios que le provocaban las ganas de vomitar desesperadamente.

Definitivamente veo que no eres del todo igual a tu padre. –

No era como su padre…

No era como su padre…

Como su padre…

Como su padre…

Su padre…

Su padre…

Padre…

¡Ayúdenme por favor…. No… por favor… Yo no quiero morir! – gritó Katherine… diciendo aquellas… sus últimas palabras…

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Leonardo estaba mirando desde la ventana de la casa, sus manos temblaban, su semblante era el de un témpano de hielo, con cada segundo que pasaba…. No podía evitar sentirse culpable, todo había sido su culpa…. Solo había llevado a su hijo a un doloroso final… sus decisiones terminaron en sangre…. En algo completamente horroroso… eso… no podía perdonárselo, quería arreglar todo, quería tener a su hijo en sus brazos y llevarse todo su dolor… que pudiera sonreírle otra vez, que fuera esa luz en su vida…. Pero todo estaba perdido…. No había nada que hacer, el daño estaba hecho pero…. Pero…

Abriendo los ojos de golpe se giró sobre sus talones para ver a sus hermanos, en este momento estaban todos ellos, cada uno pendiente de sus asuntos. Donatello estaba sentado en la mesa con sus dos hijos mirando en cada lado, ambos pendientes de todos los actos de su padre, Rafael por el contrario estaba sentado en el sillón, mientras a su lado estaba su pequeño hijo con un pequeño juguete, cada cierto tiempo se lo enseñaba para que le ayudara a jugar, pero él no estaba pendiente de su hijo…. Ahora estaba mirando a su hermano mayor directamente a los ojos.

Poniéndose de pie caminó lentamente mientras se apoyaba en la pared, leyendo la mirada de su hermano, luego mirando de la ventana hacia afuera. Todos estaban muy alterados, esto había sido un desastre. Splinter se había negado a venir, Rafael y Miguel tuvieron un serio problema con su maestro, fue una severa discusión pero…. Todo terminó en nada.

– Hoy nos devolveremos a casa – dirigiéndole una mirada de reojo se fijo que él estaba mirando por el horizonte ahora, no le estaba poniendo atención. – Y espero que el tiempo pueda curar todo, sé que no es bueno decirlo pero…. Él te necesita ahora…. Y… no lo desampares – Leonardo girando la cabeza le dedicó una larga mirada antes de asentir.

– No lo haré – Rafael asintió con la cabeza… pero no se movió… le tomó el hombro… No hizo nada más, sin saber porqué… sintió deseos de llorar, pero no podía hacerlo… simplemente no podía dejarse caer así… no cuando su hijo está en un estado mental…. Deplorable.

Caminando hacia la cocina de la casa se fijó que estaban las hermanas terminando los preparativos para el viaje, junto a ellas estaba el menor de los hermanos. Todos se giraron para ver al ex líder del clan.

– Miguel, Abril…. Necesito de su ayuda – el quelonio menor temblando por unos segundos notó que, algo estaba pasando en la cabeza de su hermano…. Y no creía que eso fuera bueno, porque cada vez que ponía esa mirada…. Algo grande iba a pasar… alguna propuesta loca por el estilo…. Eso no le agradó para nada.

– ¿Qué necesitas? – La pelirroja aproximándose al mayor notó la mirada de urgencia que este poseía, se estremeció.

– Necesito que suban hasta el último piso y me esperen allí, subiré con kenshö para dar las instrucciones – Miguel abriendo los ojos de golpe se acercó a su hermano para mirarlo con urgencia.

– Es…. Es lo que creo que es… porque si es así yo –Leonardo subiendo la mano hasta el hombro hizo el ademán para que su hermano menor guardara silencio.

– Si. Es eso y lo haremos ahora – Mikey negó con la cabeza.

– No puedes, digo, no podemos hacer eso… solo… piénsalo mejor… ¿Acaso no te importa su vida, lo que pase con él? No podemos arriesgarlo así – Leo temblando comenzó a apretar sus manos, fue tanto que el color de sus nudillos cambiaron a un verde muy pálido. Su respiración se aceleró y todos los presentes temieron que terminara saltando sobre Miguel para abofetearlo.

– Qué puede ser peor…... Todo lo que pase ahora no puede ser para nada más malo de lo que ya es…. Si hubiera muerto esa noche…. Habría sido menos traumático para su alma…. No estuviste ahí…. No viste nada, no pienses que no lo he pensado… pero si crees que podré quedarme quieto a ver como mi hijo se desmorona lentamente no…. No…. – Subió la mirada para verse a los ojos, ambos…. Muy enojados. – No tenemos nada que perder –

– Su vida. Puede perder la vida… es muy arriesgado…. Yo no quiero que lo hagas. Por favor, te lo suplico…. No lo hagas – alargando el brazo le tomó el hombro mientras Leo le dirigió una mirada hacia la mayor de las O´Neil.

– Deben marcharse ahora, pueden llevarse a todos los niños, a Donatello y tu esposo… no queremos que les ocurra nada a ninguno. Cuento contigo –Robín sintiendo la terrible urgencia de preguntar de lo que estaban hablando asintió con la cabeza.

– Nos marcharemos ahora – avanzando llegó hasta la puerta y antes de irse le tomó el antebrazo. Sus ojos se cruzaron por unos segundos mientras ella se giraba por completo hacia él. Mikey se apartó mientras bajaba la cabeza.

– No soy nadie para decírtelo, tampoco he vivido esto bajo mi sangre… pero… si crees que eso puede salvarle la vida… no pierdes nada… Pero… si lo intentas también… lo puedes perder todo… Por favor…. Sálvale – abrazándolo efusivamente le besó la mejilla mientras no paraba de temblar. Separándose se fue de la cocina, dejando a los tres en un completo silencio.

– ¿Por qué nos necesitas? – habló la humana mientras se cruzaba de brazos, ahora estaba convencida que esto era una pésima idea.

– Porque este ritual se necesita a un viajero, un puente y un testigo… Solo ustedes pueden ayudarme con esto… Mikey… no te lo pediría si no creyera que no es necesario, pero ya no es él…. Solo… solo míralo. No tiene vida, él nunca se recuperará si no hago nada… no puedo simplemente tomarlo y llevármelo… tampoco estamos con la disposición de ayuda psicológica… Eres el único puente… por favor… por favor… te lo imploro – cayendo de rodillas sintió como…. Lo había perdido todo.

No había nada que perder, antes hubiera muerto antes que suplicar de rodillas, antes de dejarse rebajar ante uno de ellos… pero… no tenía nada, le destrozaba, le destrozaba ver como su hijo había perdido toda luz de vida, como no quería comer… como no le importaba hacer nada, no le escuchaba… era como si estuviera muerto en vida… era eso… un muerto en vida…. Bajando la cabeza se la tomo entre las manos, tenía tanta impotencia, tanta vergüenza…. Tanta ira… no podía ser salvado… solo… solo quería terminar con la pesadilla.

Mikey arrodillándose ante Leonardo no pronunció nada. Leo solo estaba mirando hacia el suelo pero una mano le obligó a subir la mirada, entonces no se había dado cuenta que su hermano estaba dejando que le rodaran las lágrimas por la comisura de sus ojos. Pero… ante todo pronóstico Miguel le rodeo con los brazos para estrecharlo contra su cuerpo en un cálido abrazo. Leonardo ocultó la cabeza en su hombro… sintiendo como su hermanito le acariciaba el caparazón.

– No vuelvas a hacer eso, no estoy de acuerdo pero lo haré… también siento que tengo culpa en esto…. Lo sé… no tenía nada que ver pero… también fue mi culpa… yo… voy a ayudarte… pero por favor no vuelvas a ponerte de rodillas…. No me gusta verte así… tú… eres demasiado increíble para eso – soltándolo le acarició el rostro mientras se ponía de pie y llevaba consigo a su hermano. – No es necesario que lo implores, te seguiré hasta donde sea necesario…. No importa que – El mayor sonriendo penosamente volvió a abrazarle, sintiendo que… ya no estaba solo… pero… nuevamente sintió ese nudo en la garganta… demasiada amabilidad le destrozaría.

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Estaban subiendo Abril con Mikey cuando pisadas se hicieron llegar, ambos se giraron para ver a dos tortugas bastante molestas por lo que estaba pasando, sin que ellos se dieran cuenta de lo que realmente iba a pasar.

– No entiendo, ¿Por qué llamarlos a ustedes, que van a hacer allá arriba se puede saber? – el quelonio de rojo cruzándose de brazos se posicionó buscando una explicación, ya estaba bastante cabreado con toda esta situación para que hicieran cosas raras mientras les piden que se vayan.

– Si, además de eso… ¿Qué va a pasar, acaso van a demorar horas allá arriba? – Donatello girándose vio como James llegó caminando hasta sus piernas, pero en vez de ponerle atención le exigió que se marchara a ver a su hermana.

Abril iba a dar la explicación, pero Miguel avanzando hasta ella le tomó el hombro y quedó a solo dos peldaños de Rafael. Lo estaba mirando de manera fea, no tenía un pelo de vergüenza y de temor, lo que estaba pasando era grave y no se dejaría estar mientras pudiera ser útil. Ya estaba bastante cabreado con que todo el tiempo estuvieran tratándolo de idiota.

– ¿Quieren la versión real o solo la que ustedes están dispuestos a escuchar? – cruzándose de brazos también lo miró directamente a los ojos, eso descolocó al de rojo porque nunca había visto a su hermano así de determinado.

– No les entiendo, ¿Qué van a hacer que se pusieron a sí de graves? – Donatello avanzando miró a su esposa que solo se apegó más a Mikey, eso le extrañó por completo.

– Resulta ser que vamos a hacer un ritual muy antiguo que requiere de Fe. Algo de lo cual ambos carecen. Es muy riesgoso y se necesita de mínimo tres personas para intentarlo, consiste en que entraremos al subconsciente de alguien practicando meditación dirigida. Se requiere de mucha concentración y dedicación para hacerlo… si… se que suena muy extraño decir eso proveniente de mi, pero he tomado clases con Leo y el Maestro Splinter para hacerlo, he aprendido que la meditación puede lograr grandes cosas… aun cuando no le dedique mucho tiempo en eso resulta que soy el mejor de todos ustedes…. Y eso Leo lo puede corroborar – terminando con una sonrisa los hermanos mayores se quedaron sin palabras que pronunciar.

– No estoy de acuerdo con sus argumentos, la hipnosis no es científica y puede ser muy extraña, sin decir que con efectos dudosos ya que proviene de orígenes así de cuestionables, sin considerar que es Mikey el que lo hará – objetó Donatello mientras se cruzaba de brazos.

– Lo ven, por eso no pueden subir, no sirve de nada que estén ambos cuestionando de esto –pronunció el menor de todos cuando terminó de hablar Donnie, ya estaba cansado que siempre lo trataran como un idiota rodante.

– Considerando que funcionara, ¿Cómo saben que funcionará? Además… Mikey….es… bueno… MIKEY… Creo que todos morirán antes de hacerlo bien. Sin ofender – iba a agregar algo más, pero una mano de tres dedos le obligó a girar.

Allí estaba Leo, tenía apoyado en uno de sus brazos a su hijo que poseía unas tremendas ojeras debajo de los parpados. Todos se quedaron en el mayor silencio mientras pasaba a través de ellos hasta llegar a las escaleras, girándose se fijo que los niños ya estaban arriba de la camioneta y que solo faltaban los mayores para irse. Se fijó en ellos.

– Mikey tiene mayor potencial de lo que jamás van a entender. No los invitamos no porque no quisiéramos, si no porque están condicionados a pensar de solo una manera. Pero la vida tiene demasiados matices, además, necesitamos de su apoyo. Por favor, necesito que se vayan, vamos a seguirlos después… pero por favor… Necesito que confíen en mi solo una vez…. Por favor – girándose por completo no esperó respuesta por parte de ninguno.

Se escuchó una puerta cerrarse en el primer piso.

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Cerraron las cortinas y prendieron velas en alrededor, estaba kenshö reposando sobre una cama. Estaban todos los adultos de pie mirando al pequeño dormir, estaba durmiendo pero no era placido… era de una manera muy mala, estaba compungido… estaba teniendo una pesadilla.

– Antes de comenzar…. ¿Por qué salías casi todos los días, por qué no estabas en casa? – aprovechó de preguntar Miguel mientras se ponía a la cabeza de su sobrino.

– Bueno, fui a ver unos temas pendientes – Mikey abrió los ojos. – Y si. Es eso lo que estas pensando. Tuve que acabar con unos mercenarios que iban tras de mí, me han perseguido por años, así que acabe con muchos de ellos… por no decir la gran mayoría – posicionándose al lado derecho del niño dejó que Abril se pusiera en su lado izquierdo.

– ¿Por qué te perseguían? – preguntó temerosa la humana.

– Mi cabeza, mi cabeza tiene un precio alto desde que derroté a Shredder…. Esos mercenarios me han buscado desde que tengo 16 años pero… mi preció se cuadriplicó hace aproximadamente 8 años…. No podía seguir en Nueva York sabiendo que ellos vienen a por mí –

Ahora todo tenía sentido. Ya no era solo la obsesión de entrenar, era porque estaban en peligro. Pero…. Nunca se los había contado. Prefirió acabar con ellos desde las sombras, pero… acabar siempre termina en muerte… era ese el problema… a ninguno de ellos le gustaba matar, bueno… no se sabía muy bien de Rafael pero… tanto Abril y Mikey aprendieron muchas cosas esa tarde…. En realidad… ya no era necesario estar imaginando las razones por las que se iba, tenía buenas razones para ello… eso no le quitaba lo triste.

– ¿Y como te sacas de encima a la PDI si has matado a muchos tipos? – Leonardo simplemente asintió melosamente mientras se encogía de hombros, nunca dejó de mirarlo seriamente.

– ¡No! – el menor se apartó de él mirándolo de manera impactada.

– Si… me temo que si Mikey – el quelonio de naranja comenzó a tirarse las puntas de ambas bandadas mientras negaba con la cabeza.

– Pero… no… no puede estar pasando otra vez… pero… ¿Cómo? – se acercó hasta su hermano mayor para comenzar a zamarrearle.

– Fue mucho más difícil que la última vez… bueno… hubo un trato pero… – el menor entrecerró los ojos de manera dudosa. – No hay nadie más metido en esto. Solo fui yo y nadie más –

– ¿Se puede saber de qué rayos están hablando? – se expresó la humana mientras se cruzaba de brazos, habían cosas que realmente no estaba entendiendo y ella pertenecía a la familia hace bastante tiempo para enterarse de cosas tránsfugas.

– No puedo creer que hayas vuelto a ese lugar y que hayas hecho un trato con el cuervo…. Es tan horrible, eres idiota si dejaste que te encontraran…. Prometieron que nos dejarían en paz… pero claro…. Ellos siempre tienen que ganar…. ¡Maldito sea el Estado que oprime al pueblo! –soltándole se puso de nuevo en su lugar para comenzar a respirar lentamente.

– No entiendo nada – el mayor posando la mano sobre su cabello le miró seriamente.

– No es nada importante, bueno, mientras no incluya a Mikey – el nombrado girando la cabeza lo miró feamente mientras posaba su mano sobre el hombro de su hermano y este al de la humana, quedando una triangulo perfecto.

– ¿Y te convencieron? – preguntó por última vez, antes de cerrar los ojos y comenzar a respirar lentamente, mientras todos se arrodillaban.

– Eso no es de tu incumbencia

–Oh jo jo claro que lo es – Leonardo lo miró seriamente mientras exhalaba suavemente.

– Por favor…. Necesito que nos concentremos todos…. Por favor – no hubo un tono de felicidad en eso, estaba cansado… se veía agotado.

Miguel asintiendo cerró los ojos con fuerza mientras se concentraba en los mantras, entonces comenzó a recitar palabras muy extrañas, las cuales Abril no conocía.

Ateh Adonai Elohim Asher Ha-Shamain Ve-Ha-Aretz

Apenas hubo terminado de pronunciarlas kenshö comenzó a gritar.

Le habían pedido que solamente cerrara los ojos y que pensara en una puerta. Había sonado sencillo pero ahora no lo era. Abril luchaba con todas sus fuerzas para no abrir los ojos, comenzó a llorar. No podía evitarlo, se sintió tan mal… apenas hubo terminado de pronunciar esas extrañas palabras pudo sentir un extraño pesar…

Era doloroso, era vergonzoso… era sentirse muy deprimida, sentía que todo estaba acabado, sentía que su mundo se había reducido a solo existir… sentía que… sentía que… sentía lo que estaba sintiendo Kenshö. Entonces una mano se apretó en su hombro, ese era Leo.

Le dijeron que no abriera los ojos… Mikey sería el puente que conectaría a Leo con su hijo, entraría allí y cerraría el trauma… pero… Habría consecuencias. Que ambos estuvieran en la mente de su hijo significaría que pudiera crearle un desorden… eso ambos lo sabían… pero… igual quiso correr con el riesgo…

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Goteo

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Goteo

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Goteo

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Solo escuchaba el goteo del agua, abriendo los ojos pudo ver que estaba en una cueva. Entonces se fijo bien, esa era la cueva en la que vivieron por un tiempo… en Centroamérica. Poniéndose de pie caminó hasta la salida… Se percató que ahora corría una cortina de agua que antes no estaba… extraño… eso era extraño… sin importarle que se mojara salió a la más completa oscuridad.

No podía ver nada, estaba todo tan oscuro que incluso creyó que tenía los ojos cerrados, se los toco con las yemas de los dedos, no, estaba con los ojos bien abiertos, comenzó a caminar. Estaba vacío era un espacio en oscuridad, todo estaba oscuro… solo escuchaba un goteo… como los goteos que se producen en las… abrió más los ojos.

Al caminar se dio cuenta que comenzó a haber más luz, esta era muy brillante, y cuando llegó a estar a solo unos metros… vio que provenía de una lámpara que colgaba de la nada, que había un mesón y solo una silla… eso le extrañó por completo.

En la mesa estaba un libro, este estaba abierto… justo en la mitad… las letras estaban escritas en español, un español muy correcto… demasiado bien redactado para ser creado por un niño de ocho años.

Este libro contiene todas las verdades del universo, arráncame y no seré nada… despedázame y solo seré un despojo… destrúyeme y seré polvo… sepárame… y seré todo…

Pero eso no tenía sentido, al tocar las páginas de este… las comenzó a repasar, dando vuelta hoja por hoja, pero cuando volvió a la mitad… ya no tenía escrito nada, comenzó a buscar nuevamente… pero…

No me crees

Abrió los ojos con horror al soltarlo de las manos, vio como cayó y las hojas se cambiaron de posición… ahora en una de las páginas que daban comienzo al libro.

– ¿Donde está kenshö? –

Se acercó… y lo que vio… lo dejó sin palabras.

Yo soy kenshö…

Volvió la mirada al libro, lo tomó mientras lo estudiaba, no llevaba escrito nada más… incluso en las tapas pero, viendo que en la portada… que yacía un pequeño dibujo… tenía en él un árbol, un árbol sin hojas, completamente seco… Eso lo dejó perplejo, miró en la siguiente hoja de la portada.

Sepárame.

– No te entiendo – giró a la siguiente hoja.

Solo tienes que hacer que kenshö olvide…. Mírame… ya no soy el que era antes, ahora solo soy un despojo de mi vida anterior… y temo que este libro se acabara muy pronto… Yo… puedo hacerlo…Que no pueda recordar lo que vivió esa noche… Eso es posible… y muy sencillo

– No creo que sea posible – el libro siguió avanzando las páginas.

Lo es… solo tienes que borrar las líneas…

Entonces el libro se cerró de golpe, Leonardo lo dejó caer… Y de la imagen en la portada, el árbol se transformó… en una semilla. Leonardo tomando temeroso el libro vio… que este ahora estaba escrito… con una letra ordenada…. Bien redactada…. Comenzó a leer… la vida de su hijo.

Kenshö Hamato

Nacido en 19 de la primavera de abril en el año…

Leyó y leyó… era la vida vista de manera muy objetiva, todo… pero… ¿Cómo cambiar el pasado?

No podemos cambiar el pasado… pero si el recuerdo de su pasado.

El libro avanzó hasta la mitad… entonces Leonardo pudo apreciar…

No tiene recuerdos de su vida antes de conocer a su padre, los recuerdos vagos de su memoria comienzan a aparecer antes de iniciar sus tres años, desde ese entonces ha visto… ha percibido… a analizado…

Yo existo en un mundo donde no se me quiere, la humanidad despreciara mi vida, no debo mostrarme como uno de ellos, no coy como uno de ellos… aunque haya nacido medio humano… no lo soy… yo… no sé lo que soy…

En cierta manera se sintió asqueado de ver, de leer lo que él podía pensar y percibir… eso… no era correcto. Pero… ya estaba allí, era peligroso realizar un ritual que despertara lo más profundo de su subconsciente… Miró el libro nuevamente.

– Está ahí, solo tengo que borrar lo que él percibió de esa noche hace un tiempo… Después de eso… ¿Qué pasará?

El niño no lo recordará, pero tienes razón, no hay manera de borrar lo que ha pasado, así que has lo que has venido a hacer…

De la nada apareció rodando un lápiz a sus pies, lo miró por largos segundos, no quería ver… no quería hacer algo así pero… era la única manera… la única forma de hacer que… Recogió el lápiz, al volverse a erguir… vio una goma al lado del libro, sin darse cuenta comenzó a temblar.

Dijiste que harías cualquier cosa para quitar su dolor… para sacar todo el peso de su alma… tal vez no pueda borrar el daño… pero podemos reemplazarlo… Toma el momento que debe olvidar… anótalo en otra hoja… arráncala… y llévatela de mi… no la necesito… no quiero ese recuerdo… no es bueno…

Ahora que estaba aquí, no era tan fácil. Tomó el libro y lo llevó hasta ese momento… en que todo empeoró…

Al girar la cabeza pude percibir que un hombre me estaba mirando desde afuera, me congelé en el acto… supe que ese era mi momento… en que la vida pende de un hilo… iba a morir…

Arrancó una hoja del libro… en ese instante sintió una frisa… pero no importo, y comenzó a anotar todo lo que iba a borrar…

Entonces corrí por las escaleras, era tal mi desesperación que tropecé y caí por las escaleras, tengo suerte de tener caparazón porque habría muerto en el camino… escuché otro disparo y seguí corriendo… solo quería volver a casa…

La ira se hizo cargo de su persona… solo podía sentir ira mientras lo escribía… esos seres humanos sin corazón, los odiaba… los odiaba por hacerle eso a su familia… a su hijo… él le amaba con todo su corazón, con toda su alma… y ahora… no podía sentir más que sed de venganza… de odio… ese amor ya no estaba siendo efecto… solo quería venganza. Su mano temblaba mientras escribía… mientras se dio cuenta que se le estaba acabando la hoja… se le estaba acabando el espacio…

Arranca otra

Y no pudo hacer otra cosa que obedecer, la arrancó y siguió escribiendo… siguió leyendo… eso le estaba matando… solo quería llorar… solo…

La destripó… jugaba con sus órganos como si fueran juguetes de navidad, ella solo hurgaba en ellos mientras la mujer estaba a punto de perder el conocimiento… Pero Karai solo seguía matándola… no bastaba con asesinarla… quería verla sufrir, y yo no podía hacer nada… iban a matarme… iban a matarla… ella… yo… era un cobarde… no podía dejar de mirar… no podía hacerlo… y me odiaba por ello…

Leonardo comenzó gemir… intentando no llorar mientras escribía…

Después de matarla, comenzó a cortarla, no le bastaba con que fueran pedazos grandes… los quería más y más pequeños… cuando comenzó a patearlos y a arrojarlo contra las paredes… ya no sentía nada… no escuchaba nada… solo miraba los restos que sobraban en el piso… ella ya no era reconocible… era imposible que alguien la reconociera después de ello… ahora no existía… esa mujer… ya no era real… no era real… y… no pude hacer nada para evitarlo…

El adulto cayó de rodillas mientras se tomaba la cabeza entre las manos, gimiendo de dolor mientras negaba con la cabeza… ella le mató esa noche, ella lo sabía… esa maldita no cumplió con su palabra… prometió que se alejaría de ellos… pero le atacó… le destruyó… Comenzó a llorar… pero no quedaban más páginas…

Arrancó otra…

Corría por los pasadizos… corría por los callejones… todos estrechos… y sentí miedo… no conocía el lugar… mi padre me dijo que no me alejara de casa, que no fuera más al oeste… al sur de Manhattan… eso me iba a costar caro… tenía tanto miedo… no debí hacerlo… no debí huir… de verdad que no… eso no es justo… por favor padre… ¿Por qué no estás conmigo? Tengo miedo…

El tenía miedo también… en ese momento iba a morir… sabía que su hijo iba a morir, cuando escuchaba los disparos su corazón se destrozaba, sentía como se lo arrancaban del pecho una y otra vez…

Pero en el momento en que me erguí… no quise temer… no quise hacerlo… Ella no iba a matarme como un cordero en el matadero, si iba a morir, no sería como un imbécil… lo haría con dignidad, me mataría… pero moriría con honor… tal como mi padre lo haría… yo… sería una vez en la vida como él…

Soltó el lápiz… al terminar solo podía leer… solo podía leer todo lo que estaba escrito… tres hojas enteras… cada plana estaba ocupada… todo… fue demasiado… Tomó la goma de borrar y comenzó a pasarla sobre el libro, al borrar cada línea… cada parte… supo entonces que… estaba haciendo lo correcto… de eso no había duda… él estaba haciendo lo correcto… Borró… al principio era tímido…

Pero mientras más pensaba en el daño… con más fuerza lo hacía… hasta llegar al punto en que casi arrancó las ultimas hojas con la ultima pasada… miró lo que había hecho… pero…

Pasó el lápiz por el papel… comenzó a escribir… escribía y escribía… aunque no era muy bueno en ello, siempre le salía difícil comunicarse por medio de la escritura… también en las palabras… su lenguaje era el silencio… ese era lo que hacía mejor.

– ¿Qué pasará con las otras hojas?

Pero el libro no respondió… no movió alguna hoja en manera de respuesta… no importaba… debía seguir escribiendo…

Para cuando terminó alzó la mirada y en el borde de la luz, justo donde llegaba a rozar con la oscuridad, había una puerta de madera… volvió la mirada al libro.

Solo pon una hoja cuando abras la puerta, déjala en el suelo y retírate de allí, cierra la puerta cuando termines.

Al avanzar hasta la puerta vio que no estaba apoyada en ninguna parte, solo estaba allí. Eso le llamó mucho la atención, estaba seguro que no estaba ahí cuando llegó pero… Abriéndola por la perilla no vio nada, era una habitación muy oscura, dejó la primera hoja y al girarse cerró la puerta tras sus espaldas… muy lentamente, como si estuviera haciendo algo prohibido…

Lo estás haciendo…

Pero al volverse a la mesa… vio una puerta más allá… eso fue extraño, se giró al libro y seguía con la misma instrucción. Avanzó hacia ella, dejó la segunda hoja en el suelo y volvió a la mesa, seguía la misma instrucción. Solo que la tercera puerta estaba más lejos de la luz… cada una apuntaba hacia un lado distinto, formando los puntos cardinales… Al depositar la última hoja de papel se devolvió hasta la luz… mirando que el libro… ahora estaba en blanco.

No sabía qué hacer… pero…

– ¿Qué estás haciendo? – girando la cabeza vio a otra persona en ese lugar. No tenía sus espadas, pero si podía defenderse… nunca se sintió dependiente de ellas de todos modos.

– Solo haciéndome cargo de algo que no te importa – se giró hacia el libro… no había nada escrito allí.

Pero la persona no se fue.

– ¿Por qué sigues aquí? – se giró al intruso, pero lo que vio lo dejó perplejo. Era una tortuga, una tortuga de su porte. Era mucho más delgado que ellos, como más humano, no podía ver su rostro porque se negaba entrar a la luz, pero estaba vestido, llevaba un uniforme ninja… como el que le gustaba usar a Abril, solo que… este era negro.

– Solo me dedico a ver el daño que le has hecho a tu propio hijo – su voz. Barítona y… sonaba muy cansada… muy decepcionada. Pero no tenía nada que ver con él, ¿Cómo se atrevía a meterse en algo tan delicado y personal? Pero el mutante vio la mirada en su rostro, se alejo un poco más de la luz.

– Acabo de llegar de hablar con él… pero… estaba por irme cuando… vi que habían violado la máxima ley de confidencialidad, esto no está bien. Hay rituales que están prohibidos por una razón… siempre tienes que dar algo a cambio – Leonardo se acercó al otro mutante, pero este solo seguía alejándose, negándose a mostrarse.

– No veo cual sea el problema. Daré lo que tenga que dar – se giró al libro… pero este seguía allí… seguía sin mostrar rastros de vida, como si lo que hubiera pasado… nunca haya sido real. El otro quelonio negó con la cabeza mientras se la tomaba.

– Te exigirán más de lo que puedes aceptar… has vendido mucho más de lo que recibes… Tú… por tu culpa tú – se tomó la cabeza… Pero esto solo descolocaba más a Leonardo.

– ¿Cómo te llamas? – El mutante negaba con la cabeza.

– Eso no importa – se giró mientras abandonaba el lugar.

– Hey – se detuvo, pero no volvió a mirarle.

– Vendré a buscarte cuando todo termine, pero te conste… que esto fue tu decisión – siguió avanzando, Leonardo lo llamaba… pero él no se detuvo… hasta que lo dejó solo, Leo llegando al libro vio que este estaba escrito con letra muy pequeña en la esquina de la ultima pagina del tomo.

Gracias por crear esta hermosa familia.

No había otro modo… pero… has hecho tu parte, gracias…

Papá

Leo se vio desplazado de golpe.

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Ese sentimiento… yo… ya lo había sentido antes…

El árbol le daba la espalda a la granja, a unos buenos metros de distancia, el niño nunca estaba mirando hacia la casa… siempre estaba mirando hacia el bosque… hacia las montañas… por donde se escondía el sol.

Ese sentimiento…

Decepción…

Sin percatarse, kenshö no escuchó como alguien se aproximaba hacia él… como lentamente alguien escalaba esa pronunciada subida…

Desesperación…

En ese momento eran las seis de la tarde, el sol ya estaba por ocultarse… pero por alguna razón… no podía volver a casa… nunca volvía solo a casa… siempre su padre lo cargaba para dentro… pasaba la noche y cuando amanecía el volvía a ese mismo roble…

Tristeza…

No tenía sentido saber lo que los demás hacían, todos sabían lo que le había ocurrido… por lo tanto eso le provocaba más vergüenza…

Abandono…

Entonces alguien se interpuso entre el sol y él… eso era extraño, nadie nunca se le había puesto de frente desde que habían llegado a la granja… Decidió hacer caso omiso a él… e ignorarle… como a todos los demás… siempre hacían eso con él… ¿Por qué no podía hacer lo mismo?

No llores… no llores… no llores…

No llores… Pero…

No supo porqué… pero sintió el deseo y la necesidad de ver quien le estaba quitando el beneficio de su poco cálido sol…

Subiendo la cabeza vio el cuerpo de una tortuga mutante. Fue extraño, al principio pensó que era su padre o alguno de sus tíos… pero… estos estaban adentro de la casa… el único que quedaba era su padre… pero… Esto sonaría extraño pero… No lucía como él.

El sol en ese momento brillaba muy fuerte y no podía verle bien el rostro… pero… Su cuerpo lucía demasiado esbelto, era compacto pero delgado. No era el cuerpo de su padre, este era más macizo por el caparazón… y sus ojos… no eran marrones… Eso… no tenía sentido.

– No llores – pronunció.

Una voz barítono, su pose estaba relajada pero aun así demandaba autoridad.

No le agradó.

– Por favor… no lo hagas – entonces notando la voz de suplica volvió a mirarle.

El sol había bajado y ahora podía verle a la cara. Su piel era de un verde esmeralda muy opaco, era un tono más claro que el de su padre y… Sus ojos eran almendrados, casi rasgados, eran de un color extraño… Como tú… pensó internamente… eso… le desagradó aun más…

– ¡ESTÁ BIEN QUE LLORE! – gritó con todas sus fuerzas… entonces bajando la mirada vio como los pies de esa extraña tortuga comenzaban a acercarse…

– No kenshö… ambos sabemos que no es verdad – El mutante quedando a solo unos metros de él se agachó para quedar a su altura.

Sin saber porqué el mayor se le acercó aun más y le tocó la frente con un solo dedo, entonces el menor dirigiéndole una larga mirada le pegó una manotada para alejarse, arrastrando su cuerpo lo más lejos posible pero tocó el árbol que tenía por detrás…

– ¿Quién eres… Por qué estás aquí? – el quelonio intentando sonreír le acarició la cabeza mientras suspiraba pesadamente, se veía cansado…. No había notado las ojeras que tenía debajo de sus parpados…. No había notado como intentaba mantenerse despierto… pareciera que estuviera esforzándose mucho ahora mismo.

– Ahora eso no importa ya…. Solo importa que seas fuerte, esto no podrá contigo. ¿De acuerdo? – el pequeño negó con la cabeza.

– La asesinó… y…. yo lo permití – el mayor le abrazó firmemente.

– No. Tú hiciste lo que pudiste. Si hubieras hecho algo más ahora sería una historia muy distinta, estarías muerto…. Esa mujer…. Ya estaba muerta desde que la golpearon por primera vez…. No es tu culpa – Kenshö sintiendo como las lágrimas se acumulaban con mayor fuerza le abrazó de vuelta.

– No llores kenshö. Eres un niño fuerte… y por lo mismo me llevaré tu dolor – el menor lo miró impactado.

– No puedes hacer eso – el joven sonrió con suficiencia, le dio aires de mayordomía.

– Puedo y lo haré – el pequeño se restregó la mano sobre un ojo.

El no quería que se llevara su dolor. Él no lo entendía nada de lo que estaba pasando en este momento, todos los sentientes juntos, toda la vergüenza, la aflicción, se merecía lo que le ocurrió, se merecía el castigo autoimpuesto. No era justo… no era necesario que se lo llevara… no era necesario que lo tratara con bondad cuando no merecía nada de eso… él… era una decepción, quería ser un héroe como su padre… los héroes salvan vidas, no se quedan mirando como las personas las destruyen, eso hacen los cómplices… eso hacen los asesinos.

– No puedo dejar que te lo lleves… soy…. Soy un asesino, dejé que la matara… por mi culpa… si ella no hubiera llamado, seguiría con vida, si no me hubiera metido… todos estarían bien– el adulto negando con la cabeza le tomó el rostro mientras negaba con la cabeza.

– No eres un asesino, no has hecho nada malo. Solo fuiste víctima de una agresión psicológica. Eres un buen niño… eres un buen joven… Yo lo sé, yo lo sé – Kenshö subiendo la cabeza lo miró de arriba hacia abajo.

– No lo sabes, no me conoces – el mutante mayor sonrió melosamente. – Si supieras kenshö. Estoy a cargo de ti, debo cuidarte, me mandaron o nos mandaron a que te protegiéramos. De eso dependen muchas cosas, demasiadas…. Pero aun no puedes saberlas, por eso debes tener cuidado, si sigues así… no podrás ser el héroe en el cual estás destinado a ser. Yo lo sé… sé quién eres y en quien te convertirás – el pequeño quelonio mirándole a los ojos se encogió y volvió a abrazarle.

– Suenas como un sueño, como un deseo…. Pero… ahora ya no confío más en ellos. –el mutante sonrió.

– ¿Y quien dice que eso es un sueño? –Kenshö separándose de él lo miró con los ojos muy abiertos. – A las personas que ves en tus sueños, todas son reales, todas existieron en esta vida… pero… por alguna razón tu puedes hablar con ellos…. Es por esa razón que podemos hablar ahora – le acarició mientras le besaba la frente.

– No entiendo nada – el adulto negó con la cabeza.

– Aun no entiendes nada, pero… te prometo que algún día si lo entenderás – El adulto se encogió de hombros mientras se ponía de pie, comenzando a alejarse y a dirigirse hacia el bosque, buscando crear distancia.

– ¡¿Cómo se que esto funcionará, cómo sé que puedo estar bien?! –

– Porque te conozco kenshö… solo perdónate – girando por completo… el mutante se fue bajando la colina pero Kenshö pudo apreciar que algo en su mirada cambio y comenzó a correr desapareciendo por el bosque.

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El niño abriendo perezosamente los ojos vio que estaba en la camioneta. Estaba todo oscuro, las luces de los faroles intermitentes no opacaban a las estrellas. Mirando hacia el frente pudo ver que estaba su tía Abril conduciendo, siendo su copiloto su tío Mikey. Ambos estaban en silencio.

Entonces no había notado que estaba siendo acariciado en la cabeza, extrañamente se encontraba en los asientos y estaba él durmiendo acostado, reposando la cabeza en las piernas de… Subiendo la mirada vio que su padre estaba muy concentrado mirando el paisaje.

Sonrió melosamente, intentando no hacer notar que estaba despierto. Pero sintiendo dos dedos pasar por sobre sus ojos sintió como había sido atrapado en una travesura. Subiendo la cabeza vio los ojos de su padre, parecía estar agotado… pero viendo que le sonreía apaciblemente le tomó para que quedara sentado en sus piernas, ahora, ambos mirando por la ventana polarizada.

Dejando que Kenshö se apoyara en su pecho le siguió acariciando la cabeza mientras que lo arropaba con una manta. Se quedaron así por mucho tiempo hasta que los de adelante notaron que estaba el niño despierto. Entonces comenzaron a hablar de temas triviales de manera casi susurrada. Pero Kenshö no estaba poniendo atención.

– Hijo – le habló en Japonés Leonardo, pero kenshö solo hizo un pequeño sonido con la garganta para indicar que le estaba escuchando.

– ¿Si… Oto- san? – Leonardo sonrió suavemente mientras le besaba la corinilla.

– Te amo… y siempre serás mi más grande orgullo –Kenshö asintiendo con la cabeza se le acurrucó con más fuerza.

Entonces Leonardo le pidió que descansara todo el tiempo que necesitara, porque después llegarían al aeropuerto para dirigirse a Centroamérica. Pero kenshö no estaba triste, sentía como la luz volvía a su vida, como el color volvía a ser vivido… volvería a la selva, al calor… a la humedad, a los sonidos de los animales… a las personas del pueblo, había extrañado a sus amigos… Fue linda su estancia en Nueva York… recordaba cómo se despidió de todos… como había tenido una esplendida semana en la casa y luego terminaron todos teniendo unas pequeñas vacaciones en la granja…

Todo fue muy bueno, si, era cierto que habían peleado… pero cuando se fue corriendo de casa su tío Mikey lo encontró y habló con él… lo llevó a pasear por la superficie hasta que comenzó a llover… eso preocupó mucho a su familia, y los buscaron por todas partes, entonces cuando volvieron a casa todos le expresaron su amor… Nunca se había sentido tan querido por su familia… Eso fue muy bueno, aunque ese día haya comenzado mal tuvo muy buenos recuerdos de eso… aprendió que la familia es lo más importante… y que no importa que…

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Todo puede mejorar…. Ese… es el mejor recuerdo que tiene hasta ahora… en su vida.

Y eso… era maravilloso.

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"Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto"

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Fin de la segunda parte.


De verdad terminé la segunda parte, es increíble... Vendrá una tercera... de verdad que si... esperemos que si... no, mentira... si se viene... está calientita en el horno.

Gracias a todos los que leyeron durante la creación, y los que leerán en el futuro. De verdad que agradezco su apoyo y sus buenos deseos... de verdad que son los mejores... siempre me sacan un a sonrisa.

Siento como si todo fuera en cámara lenta, es hermoso de apreciar... es realmente algo digno de memorar...

Tengo sueños... y los estoy haciendo realidad...

Gracias.