Venganza.

-Siento haber dudado de ti pero no temas mi niña...la absolución será tuya en el momento en que mates al descendiente de Corvinus…a ese Michael.

Habían cosas que se tenían que hacer, no importaba que aún no tuviera la aprobación del concilio, aunque la última vez que estuvo vivo él era el Concilio. Destruir una vida o miles daba igual, todo era parte de un bien mayor, la supervivencia pura de su casta y por supuesto no a la mezcla de especies.

Daba igual pasar sobre los deseos de un sólo vampiro, ya fuese el mas simple de todos hasta los de su propia hija. Orgullo. ¿Como se había Sonja atrevido a hacerle aquello? ¿Cómo se había atrevido él a hacerle aquello? ¿Qué estarían pensando todos de la falta de influencia que había tenido con su hija? ¿Era esto reflejado en la forma como manejaba el Coven?

Esas eran preguntas que no podía volver a hacerse.

Una vez asesinó a su propia hija y a Lucian por traición, esta vez las circunstancias le podían dar el don de la duda a su protegida, después de todo él la había formado a su imagen y semejanza, no como a Sonja, y sobre todo no como Lucian. Después de su garrafal error como líder, como padre, se aseguró de no cometerlo de nuevo y confiaba en qué Selene no era tan... ¿Ingenua? ¿Inocente? ¿Estúpida? ¿Traidora? Ninguna de esas palabras podían describirlo, y no, ella no era nada de eso. Esta era leal, la había alimentado con odio y venganza contra los lycans, ella no se rebajaría a siquiera prestarle atención a uno, de la única forma que lo haría sería para torturarlo y sacarle información, y eso era lo que Selene había estado haciendo con el tal Michael. El resto pertenecían a puros chismes del coven y los celos enfermizos de Kraven.

Por supuesto, había una pequeña posibilidad de que la joven no fuese tan inteligente como el pensaba y que se hubiese dejado cegar, seducir, por la humanidad del lycan, y entonces aunque le decepcionara ella tendría que pagar de nuevo, pero esta vez nadie escaparía, había aprendido de sus errores, sangre correría, la de él primero y luego la de ella seguiría.

Selene se convertiría en nada más que un instrumento el cual nunca llegó o necesitó usar.

-Amaba a mi hija, pero la abominación creciendo en su vientre era una traición hacia mí y la comunidad. Hice lo necesario para proteger a la especie, como ahora me obligan a hacerlo de nuevo.

-No.

-Es hora de morir.