CAPÍTULO XIII
Anna estaba recostada en el césped junto a Reiko, mirando al cielo sin ver realmente. Quedaba poco para partir y seguía teniendo esos sentimientos encontrados. No era propio de ella encariñarse con las personas, pero la verdad es que sí podía decir que les había tomado cariño a todos. Supuso que eso se debía a la habilidad de sus familiares para compartir sus pensamientos y emociones, y la capacidad de comprender fácilmente al otro. Todos allí parecían entender las cosas sin palabras, a pesar de que percibía claramente que sus padres y hermanos deseaban que ella se quedara ninguno de ellos siquiera lo insinuó porque sabían de su relación con Yoh y de todo lo que habían pasado juntos.
―¿Sigues con lo mismo? ―preguntó Reiko mirándola de reojo.
―Es una estupidez ¿verdad? ―respondió Anna.
―Mmm… No creo que sea una estupidez―dijo Reiko concentrándose en el cielo nuevamente―. Supongo que es normal querer pasar más tiempo con tu familia si acabas de conocerlos a todos, además se nota que lo disfrutas. Aunque… bueno, tú sabes.
―Sí, lo sé. Es difícil conocer realmente a alguien en tan poco tiempo ―Cerró los ojos y suspiró―. Pero puedo leer los pensamientos de todos cuando están la casa y ellos también leen los míos, así puedo hacerme ideas de ellos rápidamente. Probablemente se dejan así de desprotegidos a propósito.
Reiko comenzó a reír y Anna la miró frunciendo el ceño, no le veía lo gracioso. La morena adivinó lo que pensaba y se apresuró a explicarle.
―Tus padres son un par de niños cuando están juntos ―dijo Reiko sonriendo y apuntando hacia una laguna que se veía a la distancia hacia la izquierda.
Anna se levantó un poco para mirar en la dirección que le indicaba Reiko y no pudo evitar sonreír. Ambos estaban luchando en el agua como un par de niños, ninguno de ellos había ido a nadar así que probablemente uno empujó al otro y ahora reían peleando para hundirse entre sí.
―Creo que extrañaré sus tonterías diarias ―dijo Anna viendo como terminaban la pelea con un beso y mirándose a los ojos amorosamente―. Es increíble que después de tantos años sigan así de enamorados.
―Hablando de enamorados… ¿tu padre dijo algo acerca de tu compromiso con Yoh? ―preguntó Reiko.
Anna le tapó la boca y miró en todas direcciones para asegurarse de que nadie hubiera escuchado. Luego golpeó la cabeza de Reiko por hablar tan descuidadamente.
―Él no sabe que es mi prometido ―susurró Anna―. Pero no ha comentado más acerca de él, mamá dice que tuvieron una conversación y que papá lo aceptará si me hace feliz ―terminó en un tono de voz normal.
―Entonces tampoco sabe que duermen juntos ―dijo Reiko molesta, sobándose la cabeza en el lugar del golpe.
―Baja la voz ―indicó Anna en un susurro, con las mejillas sonrojadas―. ¡Por supuesto que no lo sabe!
―Pues yo aún no me creo que de un torneo internacional con los tipos más fuertes del mundo tú hayas elegido a un vago como ese ―comentó Xana llegando junto a ellas.
Ambas se tensaron un poco, probablemente había escuchado la otra parte de la conversación.
―Sí, lo escuché ―Asintió―. Pero puedes estar tranquila, papá no lee mentes y no pretendo ser el villano de tu cuento de hadas. El tal Yoh no parece mal tipo, pero tampoco parece digno de tu linaje… además de ser un pervertido ―frunció el ceño.
―¡No es un pervertido! ―exclamó Anna. Le molestaba que su hermano hiciera esos comentarios sin conocerlo.
Xana la miró cruzando los brazos y con los ojos entrecerrados.
―Pues según tus recuerdos calza perfectamente con la definición de pervertido ―dijo Xana―. En fin, no me interesa hablar de tu estúpido novio ni de su "intimidad". Mamá me pidió que fuera hasta allá con ustedes para continuar con su entrenamiento.
―¡¿Irás con nosotras?! ―exclamaron sorprendidas.
―Tienes suerte de que sea yo, la otra opción era papá. Si no le hubieran asignado esa nueva misión de improviso, tu querido Yoh estaría en peligro ―Xana sonrió maliciosamente―. No leerá mentes, pero es muy intuitivo, se daría cuenta al instante que ustedes comparten algo más que el mismo techo.
Anna sintió un escalofrío al escuchar eso. Había confirmado la fuerza de su padre estando relajado durante esa semana y estaba segura de que Yoh podría salir gravemente herido si ese hombre lo atacaba molesto… ni pensar en si lo hacía furioso.
Luka apareció junto a ellos cargando a Aura sobre su espalda. Ambos estaban empapados y les indicaron que se adelantarían para cambiarse, se quedaron mirando la cara de su hija con curiosidad.
―¿Por qué esa cara? ―preguntó su padre.
―N-no es nada. Sólo recordé esa estúpida competencia ―mintió Anna.
―Jajajaja. Va a estar bien Annie, aún les quedan un par de semanas ―dijo Aura―. Para ese entonces mi Luka va a estar de vuelta así que te estaremos apoyando ―Sonrió ampliamente y desapareció junto a su marido.
―Uuuuuh ―dijo Xana divertido―. Más te vale que comiences a adiestrar a tu novio. Jajajajajaja.
―¡Cierra la boca! ―exclamó Anna apretando los puños. Xana era inocente y el hermano mayor perfecto la mayor parte del tiempo, pero también podía ser un como un niño fastidioso cuando quería.
―Tranquila hermanita ―Xana puso una mano sobre su cabeza y le sonrió―. Sabes que son bromas. Ahora vamos a casa, no quiero partir con el estómago vacío.
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Funbari Onsen
Anna se encargó de presentar a su hermano a todos los presentes e informarles que él sería el reemplazo de su madre para continuar con su entrenamiento. No pudo evitar cruzar su mirada con la de Yoh y suspirar al mismo tiempo que él, a ninguno de los dos les agradaba la idea de ser vigilados por el joven.
Xana saludó amablemente y mantuvo un semblante relajado hasta escuchar el nombre de Yoh, se acercó rápidamente y le dio un toque en la frente al shaman, sus ojos brillaron un segundo, para luego lanzarle una mirada sombría y amenazante a modo de saludo.
―Un gusto, Yoh ―Sonrió manteniendo esa mirada sobre él y extendiendo una mano.
―Un… gusto ―Yoh estrechó su mano y sonrió algo nervioso. Xana no parecía tan terrible como pudo imaginar, pero le agradaba más la presencia de Aura, quien no lo miraba con sed de sangre.
―E-esto Xana-san ―interrumpió Manta, asustado por la integridad física de su amigo―. ¿Usted también es soldado?
―¿Eh? ―Xana frunció el ceño―. No me trates de usted, soy sólo un par de años mayor que ustedes ―Luego relajó su expresión―. Respondiendo a tu pregunta, no lo soy… no estoy seguro de seguir ese camino.
―Xana es considerado un genio, es un investigador reconocido y un excelente médico ―dijo Anna sonriéndole a su hermano.
Los demás miraron un poco sorprendidos la forma en que ella se refería a él, no lo dijo con la actitud soberbia habitual, sino que le sonreía con cariño, de una forma que nunca habían visto en ella.
―Vamos, te mostraré mi habitación ―dijo Anna tomándolo de un brazo―. Te gustan los libros así que vas a estar feliz de quedarte allí mientras nosotros estamos en la escuela, todos son libros nuevos para ti.
Todos observaron con la boca abierta cómo la itako llevaba al joven del brazo hasta su habitación.
Yoh no pudo evitar sentir un poco de envidia por su cuñado. La forma en que lo miraba Anna no era la misma que le dedicaba a él, eso era obvio, pero hasta ese minuto ella no había mirado cariñosamente a ninguna otra persona. Además, hasta ese instante, él era el único hombre en su vida. Y, para colmo, a él le había tomado años conseguir que Anna se abriera y fuera cariñosa con su persona ¡¿y ese tipo lo conseguía en sólo 7 días?! Se molestó aún más cuando el chico volteó y le sacó la lengua antes de dejar la habitación.
―¡¿Quién se cree?! ―exclamó poniéndose de pie bruscamente.
―Jajajajaja, tranquilo. Es su onii-san, es normal que lo trate diferente ―dijo Pilika intentando calmarlo―. Ocupan lugares distintos en su corazón, no te va a olvidar por pasar más tiempo con él.
―Lo que pasa es que hasta ahora Yoh era el único hombre en su vida. Jajajajaja ―rio Manta―. No te conviene competir amigo, más bien tienes que ganarte a tu cuñado si quieres seguir con Anna.
―Sí, supongo ―comentó Yoh de malas.
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Escuela Preparatoria
Las horas pasaron rápidamente hasta que se terminaron las clases del día. Yoh se mantuvo con un humor de perros todo el día, ahora tendría que soportar que su cuñado se llevara toda la atención de Anna en casa después de no verla durante una semana. Lo más seguro era que no tendrían ni un solo minuto a solas hasta que él se marchara y eso no pasaría pronto.
Anna observó cómo su prometido ordenaba sus cosas algo molesto. Se había prometido a sí misma no incursionar en los pensamientos de Yoh como prueba de confianza, pero sospechaba que esta vez quizás sería necesario. Ignoró a Hashimoto que ya había llegado frente a ella para imponerle el dichoso ensayo y se acercó hasta él.
―¿Yoh?
―¿Qué pasa? ―respondió de malas.
Anna rio para sus adentros sin cambiar su expresión, de verdad algo le molestaba y sospechaba que su hermano tenía que ver. Se cruzó de brazos frente a él para buscar respuestas.
―Eso tengo que preguntarlo yo. Has estado de mal humor desde que llegué.
―No es nada. ¿Vas a quedarte por el ensayo? ―Se llevó la mochila al hombro.
―No cambies de tema. ¿Te preocupa la presencia de mi onii-san?
―¿Tiene que preocuparme? ―La miró fijamente a los ojos.
Anna suspiró, nunca pensó que su hermano pudiera ser un problema para Yoh, pero era evidente que iban a tener roces. Tomó a Yoh del brazo y lo llevó hasta afuera, mientras le indicaba a Hashimoto que llegaría un poco tarde e ignoraba las quejas de la chica. Llegaron hasta el tejado de la escuela.
―¿Por qué …
Lo silenció con un beso, se mantuvo en la posición hasta que tuvieron que separarse por falta de aire.
―No quiero que pienses tonterías ¿de acuerdo? Los dos son especiales de distintas maneras y quiero que se lleven bien.
―¡¿No viste la mirada que me lanzó apenas…
Otro beso.
―Pero An…
Y otra vez.
―¡¿Vas a esc…
Una vez más. En esta ocasión optó por guardar silencio, entendía el punto de la chica, pero Xana no le tenía simpatía, ni siquiera sabía por qué.
―Yoh… es mi hermano ―respondió en actitud de que era obvio―. El único motivo que necesitas para desagradarle es el hecho de que hemos vivido juntos todo este tiempo ―Se ruborizó y cerró los ojos, haciendo una pausa antes de continuar―. Y considera que puede leer tu mente y mirar en tus recuerdos.
Yoh se sonrojó con la idea, había olvidado ese pequeño gran detalle de la familia de Anna. Ciertamente él había tenido esa clase de sueños con Anna sobre todo después de los cambios evidentes en la anatomía de la chica, ahora su cuerpo era más el de una mujer que el de una niña. Y se ruborizó aún más al pensar en otras cosas que él y Anna habían experimentado, su madre no pareció molestarse por eso, pero era obvio que para su hermano o padre sí sería una pésima primera impresión.
Rio un poco nervioso y besó la frente de su prometida, luego le sonrió dulcemente. Manta tenía razón sólo debía ganarse la confianza del chico.
―Bien, ahora vamos ―Lo tomó de la mano y comenzaron a bajar―. Tú lo acompañarás en casa mientras Reiko y yo nos quedamos ensayando.
―¡¿YO?! ¡¿Acompañarlo?! ¡¿Quieres que muera a manos de tu hermano?! ―exclamó incrédulo.
―No exageres Yoh, sabe que lo odiaré si hace eso. A lo sumo te dejará mal herido ―Anna se encogió de hombros, restándole importancia―, además es aprendiz de médico, no te vas a morir si se le pasa la mano.
―¡¿Y eso tiene que calmarme?! ―exclamó Yoh, ahora molesto con ella por decirlo tan calmada y fría.
Anna besó su mejilla en respuesta ante lo cual Yoh suspiró resignado, el ambiente sería muy tenso en casa.
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Funbari Onsen
Yoh llegó a la pensión acompañado de Manta, no tenía muchas ganas de toparse con su cuñado, pero su amigo lo había convencido de esforzarse un poco. Según Manta, esa mala impresión que Xana tenía de él podía cambiar con un poco de conversación y de demostrarle que era una buena persona.
Pilika apareció frente a ellos apenas los escuchó anunciarse y le ofreció toda su ayuda a Yoh para lidiar con Xana de la mejor manera posible y ganarse su confianza.
―Ahora mismo está en la habitación de Anna-san ―dijo Pilika―. Ha estado leyendo casi todo el día, así que podrían hablar de qué le han parecido los libros para empezar.
―Pero… yo no soy muy aficionado a la lectura Pilika ―Yoh se rascó la nuca no muy convencido de la idea.
―¡Eso es incluso mejor! Puedes decir que no lo has leído y que te hable de ellos ―indicó Pilika.
Manta apoyó a la chica y ambos motivaron a Yoh para que se decidiera a hablar con Xana. Arrastraron al shaman escaleras arriba y este suspiró pesadamente antes de tocar la puerta, miró a sus amigos y ambos le asintieron con mirada de determinación.
―Pasa Yoh ―dijo Xana desde el interior de la habitación.
El shaman obedeció y antes de que pudiera decir palabra Xana lo encadenó contra la pared utilizando cadenas negras que aparecieron de la nada.
―¡¿Qué rayos te pasa?! ―exclamó el shaman molesto mientras trataba de zafarse.
―Guarda silencio y quédate quieto ―indicó el joven tranquilamente mientras ojeaba un libro tendido en la cama―. Mira, no me agrada que manosees a mi hermana ni que tengas esa clase de sueños con ella, mucho menos que vengas a esta habitación a medianoche.
Yoh se tensó, así que de verdad sabía el nivel de su relación, esperaba que Anna tuviera razón y salir con vida de la "conversación" que tenía con su cuñado.
―No te mataré, no soy estúpido ―Xana lo miró cruzándose de brazos y con los ojos entrecerrados―. Además, entiendo perfectamente que ella es quien te permite esas cosas. Por otro lado, su vida amorosa no es mi decisión ni mi problema.
―Entonces ¿por qué es todo esto? ―preguntó Yoh. Estaba confundido, si no era su problema no tenía sentido que se comportara así.
―Puedo entender qué quiere decir mi madre cuando dice que eres un buen chico ―Se levantó y se sentó en la silla del escritorio aún de brazos cruzados, pero relajando su expresión―. Lo comparto, no eres un imbécil insensible eso es fácil de notar.
Yoh sonrió, entonces probablemente todo eso era sólo para darle una pequeña demostración de fuerza y advertirle en caso de que llegara a lastimar a su hermanita. Xana no era mal tipo después de todo.
―No es sólo lo que estás pensando ―continuó Xana―. También quiero probar un punto. Intenta zafarte de las cadenas usando todo tu poder. Yo seguiré leyendo hasta que lo logres o hasta que mi hermana esté cerca de casa, lo que pase primero.
Xana tomó un libro que tenía abierto sobre la mesa y se concentró en la lectura ante la mirada confundida de Yoh. El shaman suspiró y decidió concentrarse en lo que el joven le solicitaba.
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―¡Annaaaaa!¡No tienes para qué correr! ―gritaba Mei, corriendo tras de ella junto a Reiko.
La rubia había echado a correr furiosa apenas llegaron a la estación diciendo algo acerca de que aplastaría una rata de biblioteca.
―Déjala, está preocupada por Yoh ―dijo Reiko sonriendo divertida. Anna había visto a través de su hermano y la escena no le había parecido agradable. Vio a Yoh amarrado contra la pared, luchando con todas sus fuerzas para liberarse.
―¡¿Qué tiene que ver Yoh con las ratas?! ―preguntó Mei confundida.
―¡Anna! ¡No seas estúpida! ¡Si fuera a lastimarlo no te habría dejado verlo! ―gritó Reiko.
La itako se detuvo en seco, no lo había pensado, pero Reiko tenía razón. Aunque de todas formas su hermano no tenía por qué hacerle esas cosas a Yoh, incluso si lo ponía a prueba no debía hacerlo sin ella presente. ¡La encargada de torturar a Yoh era ella y nadie más! Echó a correr de nuevo, igual de furiosa que al principio.
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Un par de horas después de empezar, Xana soltó las cadenas de Yoh al sentir la furia de su hermana, se había descuidado y ella pudo ver a través de él cuando estaba concentrado en su lectura.
―Bueno, ya fue suficiente para explicarte antes de que mi hermana trate de matarme ―dijo Xana.
―No… podías… explicarme… sin… hacer… eso ―dijo Yoh respirando agitado a causa del esfuerzo.
―No, era necesario hacerlo así ―Sonrió ampliamente―. Para que te des cuenta de lo débil que eres. ¿Acaso me viste hacer algún esfuerzo para retenerte de esa forma?
Yoh se quedó pensativo, aun respirando agitado. En realidad, Xana no hizo ningún esfuerzo, pero no entendía por qué quería restregarle en la cara que era más fuerte que él, con sólo sentirlo cerca era obvio.
―Es diferente comprender que eres más débil a sentir en carne propia la diferencia de niveles ―continuó Xana―. Ahora que puedes hacer una comparación, el punto es si comprendes la presión que siente mi hermana al pensar en tu seguridad.
―¿Presión? ―Yoh lo miró confundido.
―Muchos de esos tipos tienen mi fuerza o más y vienen aquí a causa de Rei y Annie. ¿Qué crees que pasaría si la ayuda no llega a tiempo? ―Se puso de pie y ayudó a Yoh a levantarse―. ¿Cómo crees que se sentirá si te deja morir de nuevo?
―¿Qué quieres decir? ―preguntó Yoh frunciendo el ceño.
―Quiero decir que debes estar preparado para la posibilidad de separarte de ella ―Abrió la puerta―. Eventualmente va a tomar esa decisión para salvarte la vida y ayudarnos a terminar con la amenaza. Así que espero que no la hagas sentirse más presionada y apoyes su voluntad, sea cual sea ―Salió de la habitación.
Yoh salió tras él, iba a reclamarle cuando escuchó el rugido de Anna escaleras abajo.
―¡XAAAAAAAAAAAAAAAAAAANAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡DÉJALO EN PAAAAAAAZ! ¡MALDITA RATA DE BIBLIOTECAAAAAAAA!
Xana tomó a Yoh de la camisa y lo usó como escudo al bajar las escaleras, mientras lo amenazaba mentalmente.
―Vas a decir que me pediste ponerte a prueba ¿queda claro?
El tono amenazante de Xana lo obligó a gritar un "Sí" mental. Era como tener a la versión masculina de Anna en su cabeza.
―No es para tanto ―dijo Xana llegando al pie de las escaleras, tras de Yoh―. Míralo, está bien. Sólo me pidió que lo probara, no es tan inútil después de todo.
Anna se calmó al ver a su prometido sano y salvo. Se acercó hasta él y lo miró de cerca, revisando su rostro, brazos y torso.
―¡Por favor! ―Xana rodó los ojos―. ¡Me odiarías de por vida si lo lastimo en serio! ―Se cruzó de brazos y la miró molesto―. Además, aunque lo lastimara en serio no sería tan estúpido como para no curarlo antes de que llegues.
―¿Qué te hizo? ―preguntó mirando a Yoh directamente a los ojos y tomándolo desde la camisa.
―Bueno ―Miró a Xana quien le lanzó la misma mirada que al momento de conocerlo―. No fue nada, Anna-chan.
―No me mientas Yoh ―Anna le lanzó la misma mirada que su hermano.
Yoh los miraba alternadamente bastante nervioso, ambas opciones eran peligrosas. Podía decir que la opción más inteligente era tomar partido por Anna, pero Xana era más fuerte que ella, aunque Anna de seguro podía arreglárselas para manipular a su hermano.
―Por favor, van a matarlo del estrés ―comentó Reiko llegando junto a ellos seguida de Mei.
Xana se quedó mirando a la chica que la acompañaba y se olvidó por completo de Yoh. Anna arqueó una ceja y sonrió al notar el cambio en la actitud de su hermano y el ligero rubor que apareció en sus mejillas. Según lo que le habían comentado su madre y hermana, Xana jamás había demostrado algún tipo de atracción por alguien.
―Ella es Mei, es una amiga de la escuela ―dijo Reiko al notar lo mismo que Anna.
―Un gusto Xana-san ―saludó Mei. Hizo una pequeña reverencia.
Reiko y Anna también notaron un ligero rubor en las mejillas de la chica, pero podía deberse a la carrera que Anna las obligó a correr para llegar a la pensión.
Xana simplemente asintió a modo de saludo, se disculpó y volvió a subir a la habitación de su hermana.
―¡No te atrevas a huir! ―Anna lo siguió para exigirle una explicación.
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Finalmente, la itako utilizó la reacción de su hermano con Mei para chantajearlo y sacarle todo lo que había pasado. No pudo molestarse con él, en realidad no estaba de más que alguien le dijera esas cosas a Yoh.
―Tú no ibas a hacerlo hermanita ―El joven ojeaba algunas ilustraciones de bestias mitológicas tumbado en el piso.
―Todavía no he tomado esa decisión ―Ella estaba acostada boca abajo en la cama―. ¿Cuándo va a venir mamá?
Xana notó cierta nostalgia en el tono de voz de su hermana. Se levantó, puso una mano sobre la cabeza de Anna y le sonrió ampliamente.
―Tranquila hermanita ―Se apuntó a sí mismo con el pulgar sin dejar de sonreír―, yo soy 10 veces peor entrenador que ella así que no extrañarás sus torturas.
―No he dicho que la necesite aquí, tampoco es que vaya a extrañarla ―Anna desvió la mirada hacia la pared ligeramente ruborizada. No iba a admitirlo, pero se había acostumbrado a las charlas nocturnas que tenía con su madre y a los puntos de vista que le aportaba, parecía que ella siempre tenía una buena respuesta para todo.
Su hermano leía sus pensamientos fácilmente así que rio con la reacción de la chica. Le agradaba saber que sí la extrañaría y ya había percibido que también tenía sentimientos encontrados al regresar. Se suponía que él debía entregarle un transmisor que le permitiría comunicarse a pesar de la distancia, su madre lo olvidó hasta último minuto y lo dejó en sus manos antes de cruzar, pero Anna no tenía por qué saberlo aún.
Ambos se tensaron al percibir una presencia extraña, salieron apresuradamente de la habitación y corrieron hasta el patio. Reiko, Yoh y Horo-Horo también se pusieron en guardia.
―¿Qué pasa? ―preguntó Manta.
―Uno de esos nos está buscando ―respondió Xana―. Aparecerá aquí dentro de poco.
Una esfera de energía lo atacó directamente desde atrás, él se volteó y la desvió con facilidad utilizando su mano desnuda.
Un hombre con una máscara negra apareció frente a ellos.
―Je. No sé qué tengan con esta casa, pero es evidente que se ha convertido en nuestro campo de batalla. Según los informes este fue el lugar donde mataron al tarado de Rick. No cometeré el mismo error, morirán antes de que lleguen los de asalto.
Antes de que aquel hombre pudiera siquiera moverse un rayo de energía atravesó su hombro izquierdo.
―¡¿Qué te pasa chiquillo insolente?! ―exclamó furioso.
Xana lo observó con expresión indiferente.
―Tu atacaste por la espalda, no veo porque no puedo atacarte mientras hablas. Annie, Rei, vuelvan adentro ―Su mirada y actitud cambiaron drásticamente a unas dignas de un asesino―, yo acabaré con él. Su corazón es prácticamente un agujero negro, me daría nauseas ver que les pone un dedo encima.
Las chicas e Yoh retrocedieron al tiempo que el agresor lanzaba una ráfaga de esferas de energía sin detenerse, todas parecieron dar directamente en el blanco. Se detuvo dejando sólo una nube de humo en el lugar donde se encontraba Xana.
―JA. ¡Que me dieras un golpe no significa nada mocoso, a ver si sobrevives a esa bast-AGH!
El enmascarado recibió un disparo idéntico al anterior en su hombro derecho. Cuando el humo se disipó pudieron ver que Xana llevaba una coraza negra cubriendo todo su cuerpo a modo de armadura.
―Me estoy conteniendo porque me conviene que los de asalto te lleven con vida para sacarte información.
La coraza en el brazo derecho derecho de Xana tomó la forma de garras afiladas. El joven apuntó al sujeto y su brazo derecho se extendió sin darle tiempo de reaccionar a su oponente, mutilando fácilmente la pierna izquierda de aquel hombre. El invasor bramó de dolor mientras caía al piso y la mano de Xana volvía a su lugar. Acto seguido el chico levantó su mano izquierda haciendo aparecer corrientes eléctricas alrededor de la misma, hizo un movimiento rápido apuntando al sujeto y le lanzó una descarga eléctrica que hizo convulsionar al enmascarado en el piso. Después de unos segundos el hombre dejó de gritar y no volvió a moverse.
Todos los demás observaron la escena impactados. En especial Anna y Reiko quienes lo conocían en el día a día y sabían que habitualmente era un joven alegre, amable y sensible. Pero no había tenido ni la más mínima consideración con su oponente, lo acabó sin dudar ni un solo segundo.
El chico se acercó al cuerpo del hombre y verificó que seguía con vida, detuvo la hemorragia de la pierna haciendo un torniquete en el muslo y luego lo amarró al piso haciendo aparecer unas cadenas negras, le quitó la máscara para asegurarse que de verdad estaba inconsciente. El rostro de aquel hombre no le sonaba para nada, pero era evidente que su último ataque lo había acabado, al parecer su tío no estaba enviando a sus hombres más fuertes a enfrentarlos.
―Asegúrate de no morir hasta que lleguen los soldados a buscarte ―dijo con voz indiferente mientras observaba al hombre inconsciente a sus pies.
El joven se quedó de pie junto al atacante, observándolo fijamente a la espera de que llegaran a apresarlo. Reiko y Anna miraron la escena en silencio, sorprendidas por el cambio en su actitud, al verlo así comprendieron lo que quiso decir Alexa con "trastorno de personalidad". Ahora les quedaba claro porqué los conocían como los "Demonios de Asgard", hasta sus miembros más jóvenes y sensibles podían ser unos guerreros monstruosos si así lo querían.
Un par de minutos después apareció una soldado de cabello celeste y ojos ámbar, llevaba el uniforme de campo con el logo de la División de Asalto en la chaqueta y dos estrellas sobre el mismo. Rain se acercó a su primo y miró al hombre que yacía en el piso, segundos después aparecieron otros 3 soldados tras de ella. Rain les ordenó que apresaran al sujeto y se lo llevaran inmediatamente para asegurarse de que sobreviviera e interrogarlo, ella los alcanzaría después. Los hombres hicieron una venia y obedecieron la orden de inmediato.
Apenas se marcharon la joven suspiró y miró a su primo con reprobación, le dio un ligero golpe en la cabeza y comenzó a regañarlo. Xana volvió a su actitud normal y agachó la cabeza mientras se rascaba la nuca sin decir palabra.
―¿Qué le está diciendo? ―preguntó Yoh a su prometida.
―Lo está regañando por atacar al sujeto sin verificar su fuerza primero, si se muere no podrán interrogarlo para sacarle toda la información ―explicó Anna―. Ahora Xana se está disculpando.
Rain suspiró nuevamente y le sonrió a Xana mientras revolvía su cabello. Luego se acercó hasta Anna y Reiko.
―¡Heeey! ¿Y cómo están las gemelitas? ―dijo pellizcando las mejillas de ambas.
Las chicas la miraron con fastidio, definitivamente esa joven era hija de su tía.
―¡NO SOMOS GEMELAS! ―rugieron ambas a la vez.
―Jajajaja. Pero si se coordinan bastante bien y hoy también andan iguales ―comentó la joven con una sonrisa pícara dibujada en el rostro.
―¡ES EL UNIFORME DE LA ESCUELA! ―Ambas se miraron entre sí muy molestas la una con la otra―. ¡DEJA DE HABLAR AL MISMO TIEMPO QUE YO!
Rain comenzó a reír a carcajadas, le encantaba ver esas reacciones en sus primos en general, todos resultaban ser muy irascibles. Las chicas continuaron discutiendo entre sí hasta que la joven les revolvió el cabello a ambas y les sonrió.
―Me alegro de que estén bien ―dijo con un tono dulce y luego cambió a uno más serio―. Puede parecer que el tipo no era muy peligroso porque Xana se excedió un poco, pero él también es uno de los condenados a muerte que Aitor Kilsteng debía ejecutar.
―¿Entonces era igual a ese tipo Rick? ―preguntó Anna.
―Algo así, pero este tipo no está tan mal de la cabeza como ese psicópata y es más débil que él ―Quitó sus manos de la cabeza de las chicas y volvió a adoptar su tono animado habitual―. En fin, tienen que volverse más fuertes, espero que la próxima vez sean ustedes quienes les den una paliza a esos tipos ―Les sonrió ampliamente poniendo los brazos en jarra―. Xana es bastante duro como entrenador así que suerte con él, no se atrevan a morir ¿de acuerdo?
―No les digas eso, por supuesto que no voy a dejar que mueran ―intervino el aludido mirándola con reproche.
La joven comenzó a romper una esfera para regresar mientras reía animadamente, Xana era el más drástico a la hora de entrenar, podría decir que incluso compadecía un poco a las chicas, pero era por su bien. Además, él sabía mucho de medicina por lo que si llegaban a quedar mal heridas las curaría sin problemas.
―Son bromas niño, cuídense peques. Espero verlos pronto ―Cruzó la puerta haciendo un guiño y con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en el rostro.
―¿Ella es oficial o algo así? ―preguntó Anna―. Esos hombres le obedecieron al instante.
―Sí, Rain tiene el rango de Teniente ―respondió Xana―. Creo que es mejor llevar a su amiga a casa y a ti también Rei.
―Así que ya te ofreces a llevar a Mei a casa ―dijo Anna arqueando una ceja y sonriendo suspicazmente―. Y yo que te creía inocente.
―¿Eh? ―Xana la miró confundido―. ¿Qué tiene que ver llevarla a casa con ser inocente?
―Pues ―Al ver la cara de su hermano supo que de verdad no tenía pista. Suspiró, no tenía caso molestarlo si no se daba por enterado―, olvídalo.
Las chicas se despidieron de todos y desaparecieron del lugar con Xana. Ya comenzaba a atardecer y Ryu se dispuso a preparar la cena mientras el resto se quedaba en el comedor.
―Entonces, Anna ¿crees que tu onii-san nos permita entrenar con ustedes? ―preguntó Horo-Horo.
―¿Tú quieres entrenar? ―preguntó Anna extrañada.
―¡¿Qué te pasa?! ―exclamó el ainu molesto―. ¡Después de la paliza del otro día por supuesto que quiero hacerme más fuerte!
Fue interrumpido por un codazo de Pilika que le indicaba debía guardar silencio, fue entonces que él recordó que le habían omitido los detalles de sus heridas a Anna cuando ella regresó.
―Esto, digo… no es que fuera grave ―continuó algo nervioso―. Pero, ya sabes... no fue muy agradable depender de esa chica Eridan.
―Ah, te refieres a eso. Bueno, tendrían que preguntarle directamente a él ―Se encogió de hombros―. No sé qué instrucciones le dejó mamma respecto al entrenamiento, pero debes considerar que ellos no son shamanes realmente.
―Aun así, creo que puede ayudarnos bastante Anna-chan ―comentó Yoh.
Anna comprendió que no se refería sólo a lo referente a fuerza sino también a establecer una relación más llevadera entre ellos, si su hermano no aceptaba a Yoh al menos podría valorarlo con base en sus acciones.
Iba a explicarles el tipo de entrenamiento que había comenzado con su hermana y luego continuado con su madre para que se hicieran una idea cuando sintió la presencia de la mujer llegando a la casa. Seguramente estaba trabajando cuando Rain entregó su informe y quiso hablar con Xana acerca de lo ocurrido, sus sospechas se confirmaron cuando entró en el comedor vestida con su uniforme de oficina, de color blanco, y no el uniforme de campo que llevaba habitualmente cuando tenía trabajo fuera o entrenaba con ella. Se veía algo cansada, con lo ojos ojerosos y un poco más pálida de lo normal, como si hubiera pasado la noche en vela. Saludó sin mucho ánimo y se sentó a la mesa junto a los demás, Anna le sirvió algo de té.
―Te ves cansada ―dijo entregándole la taza.
―Apenas se fueron volví al trabajo habitual después de casi tres semanas de ausencia y la fiesta de despedida que les hicieron mis padres ―Se restregó los ojos―. Espero que nunca tengas que trabajar con resaca, lo peor es que tengo que volver a terminar ―Dejó caer su cabeza haciendo un puchero―. Creo que serán un par de noches sin dormir.
Anna la miró con los ojos entrecerrados y sonriendo incrédula, la situación rozaba en lo absurdo: su madre era Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de todo un planeta y de sus colonias, pero se pasaba de copas junto a las otras comandantes e iba a trabajar con la resaca que aún no había superado a pesar de haber pasado aproximadamente 24 horas ¿Cuánto era capaz de beber? Y, si lo pensaba, ese día aún estaba algo "feliz" cuando peleaba en el estanque con su padre.
―Eso te pasa por no controlarte con la bebida ―reprochó Anna―, pero ¿no se supone que iban a reemplazarte mientras no estabas?
―Mis comandantes me asistieron, pero soy yo quien debe firmar todos los informes que llegan y verificar la información ―Bebió un sorbo de su té―. Sabes, no quiero ser mal agradecida, pero en estos minutos apreciaría más un café.
Anna suspiró y se levantó para buscar un café, la notaba algo adormilada así que probablemente no iba a decir todo lo que debía si no despertaba un poco.
―Esto… Aura-san ―dijo Yoh―. Mi amigo y yo nos preguntábamos si habría algún inconveniente en que entrenáramos con Xana.
Aura se sorprendió un poco por la pregunta, Yoh se quejaba de los entrenamientos de su hija así que los de su hijo serían peores que el infierno para él. Pero supuso que era buena idea, al menos podía demostrarle de lo que era capaz y ganarse el respeto de Xana. El chico de seguro no se había tomado bien los gestos de "confianza" que Yoh y su hija se manifestaban.
―Claro, no creo que sea problema ―Sonrió con los ojos cerrados―. Yo misma se lo indicaré Yoh.
―¡Genial! ―exclamaron ambos shamanes empuñando sus manos.
―Supongo que está de más decir que él será peor que mi hija ―Aura adoptó actitud pensativa―. Ese chico me recuerda a mi yo de hace 50 años.
Todos los presentes pestañearon desconcertados. Ella parecía estar precisamente en el rango de los 40 - 50 años.
―Esto… ―Pilika interrumpió el silencio―. Sé que es descortés preguntar, pero... ¿Qué edad tiene usted?
―¿Eh? ―Miró las caras de los presentes y recordó que el tema de la edad era diferente para ellos. Rio suavemente antes de continuar―. Lo siento, supongo que es confuso. Pero cumpliré 74 dentro de poco.
―¡¿74?! ―exclamaron todos en shock.
Para cuando Anna volvió todos estaban en blanco y con la mandíbula desencajada hasta el piso. Aura los miraba algo divertida por su reacción, según el concepto que tenían todos ellos deberían considerarla una anciana, pero en Asgard con 70 años apenas estabas llegando a la mitad de tu vida. De hecho, para ella aún existía la posibilidad de tener más hijos.
Anna le entregó el café mirando a los demás con una ceja arqueada, su madre le explicó la situación y sonrió recordando que esa también había sido su expresión cuando su padre se lo dijo.
―En fin, Annie. ¿Dónde está tu hermano? ―Dio un sorbo a su café.
―Fue a dejar a Mei y a Reiko, quizás se quedará a cenar con ella.
―Ya veo. Bueno, hablaré con él antes de irme ―Abrió su chaqueta y sacó un cilindro metálico delgado de unos 5 cm de largo, lo puso sobre la mesa apoyado en una de sus bases y tocó la base superior con su dedo índice. Una pantalla holográfica fue proyectada desde el objeto.
―¿Quiénes son esos? ―preguntó Anna al ver la gran cantidad de rostros que aparecían en la pantalla.
―Estuvimos revisando nuestras bases de datos y al parecer los hombres que los atacan debieron ser ejecutados por mi hermano varios años atrás, estas son fotografías de todos ellos ―explicó Aura―. No pensaba entregarles esto porque estamos atentos a sus movimientos, pero creo que será mejor que puedan reconocerlos en caso de alguna eventualidad.
―Son muchas personas ―comentó Anna. Comenzó a pasar las fotografías hasta que su madre la detuvo en una en particular.
―Memoriza bien su rostro ―Apuntó la imagen haciendo énfasis en sus palabras―, y asegúrate de que tus amigos también lo hagan. Él no fue condenado a muerte, pero estuvo en prisión muchos años. Su nombre es Levi Werth, fue uno de los que atacó nuestra casa bajo órdenes de Aitor hace 12 años.
―¡¿Le perdonaron la vida aunque trató de matarnos?! ―exclamó Anna molesta y desconcertada a la vez.
―Se determinó que actuó bajo amenazas de mi hermano ―explicó su madre con mirada resentida―, escapó de prisión de la misma forma que Aitor. Robó algunos uniformes y se hace pasar por soldado raso, tiene la habilidad de cambiar sus características físicas así que si se te acerca un soldado cualquiera pide su identificación y pregunta por su superior.
―Genial, es fácil de identificar ―dijo Anna con tono sarcástico―. ¿Quieres que muestre su fotografía a los soldados que vengan y les pregunte si se reconocen?
Aura la miró frunciendo el ceño con los ojos entrecerrados y continuó haciendo cuenta de que Anna no hizo comentarios.
―No puede alterar su energía y gracias a eso lo mantenemos vigilado, no sabemos cómo ni cuándo llega hasta Aitor por eso es que no lo hemos apresado aún, necesitamos determinar cómo se comunican y que nos lleve hasta mi hermano.
―¿Qué tan fuerte es? ―preguntó Anna.
―Es sumamente peligroso, si lo ves huye y usa esto ―Le entregó una pequeña bolsa de cuero, la chica miró el contenido y reconoció las esferas que abrían los portales―. Por supuesto que lo mismo va para cuando veas a los hijos de Aitor. Asegúrate de que tus amigos también vean con detalle los rostros de estos criminales, tus primos también están allí.
En ese momento Xana apareció en la habitación, un escalofrío recorrió todo su cuerpo al ver a su madre sentada allí. La mujer se puso de pie, apareció frente a él y lo abofeteó haciéndolo caer, el sujeto que los había atacado se salvó por poco y no podrían interrogarlo hasta que recuperara la consciencia. El joven se levantó rápidamente y se disculpó por dificultar su trabajo, pero le aclaró enfáticamente que no se arrepentía de lo que había hecho.
Aura suspiró, definitivamente la genética de la familia era fuerte considerando que todos sus hijos eran iguales en el fondo, ninguno de ellos se arrepentía de las decisiones tomadas por muy perjudiciales que pudieran resultar. Miró a su hijo y se reprendió a si misma por olvidar que el chico ya era casi un hombre y tomaba sus decisiones pensando como un adulto, hasta era más alto que ella y comenzaba a tomar la contextura de su padre, ya no podía tratarlo como a un niño todo el tiempo.
―Solo ten más cuidado la próxima vez ¿sí? ―Le dijo cariñosamente mientras le acariciaba una mejilla.
El joven la abrazó y la levantó en respuesta mientras le daba un ataque de besos en la mejilla, ella rio ante el gesto, era tan igual a su padre en algunos sentidos. Cuando la bajó, ella le indicó que también debía ayudar a los chicos a entrenar. Él protestó, pero ella le lanzó una mirada asesina que lo obligó a aceptar sonriente.
Después de "convencer" a su hijo se acercó a Anna y le dio un fuerte abrazo besando su cabeza efusivamente a modo de despedida, le pidió que la despidiera de sus amigos, quienes aún no reaccionaban, y se marchó.
Anna y Xana se encargaron de sacar a los demás de su estado y mostrarles lo que su madre les había dejado.
―Son muchas personas, podrían formar todo un ejército con eso.
―Ese es el punto, seguramente está formando un ejército que pueda ser capaz de conseguirle lo que desea ―comentó Xana―. Pero me parece que sólo está enviando sus eslabones más débiles, es como si quisiera hacer una "limpieza" en sus filas. Además, pareciera que los usa para medirnos.
―Entonces, Xana ―dijo Yoh―. ¿Crees que podamos entrenar con ustedes? No es bueno tener que depender de sus fuerzas cada vez que alguien aparece.
Xana lo miró arqueando una ceja y se cruzó de brazos, Anna le dio un golpe en la cabeza antes de que pudiera leer la mente de Yoh y le ordenó respondiera sin leer los pensamientos de nadie. Miró a su hermana un poco molesto, no le agradaba tener que preocuparse de ese tipo también, pero su madre se lo había ordenado.
― Sí, mamma me lo comentó ―respondió de mala gana―. Pero les advierto que será peor que cualquier infierno que puedan imaginarse. Aunque no les impondré el mismo entrenamiento que a mis hermanas porque de ninguna manera voy a enseñarles los secretos de la familia ―finalizó mirando hacia un lado.
Los chicos se alegraron de escucharlo, definitivamente podrían aumentar sus fuerzas gracias a eso. Xana les indicó que comenzarían al amanecer así que era mejor que se durmieran pronto, les quedó bastante claro que aquel joven prometía entregarles la versión 2.0 de los entrenamientos infernales de Anna.
