Muchísimas gracias por todos los follows, los favs y en especial por todos los Reviews que son la salsa y el verdadero regalo por el esfuerzo de escribir estas historias.

Gracias a A. Nathaniel y Lica a los cuales he contestado ya por MP o por Facebook y a todos aquellos a los que no puedo responder por ninguna vía ya que no estáis registrados, os dedico unas palabras aquí:

LAalldayeveryday: Estaba terminando de escribir este capítulo cuando recibí siete notificaciones tuyas y no sabes la alegría que me dieron. Muchísimas gracias por tu fav, tus alerts pero sobre todo, gracias por tu comentario que me ha alegrado el día entero. Te dije que había Hotchniss xD y es muy descarado en muchas ocasiones. Incluso hay una entrevista por internet de Peaget Brewster en la que explica qué rodando alguna escena, ahora no recuerdo cual, tuvieron que parar de rodar porque el director le dijo que Emily estaba mirando a Hotch como si estuviera enamorada de él. Espero que este capítulo te guste. Aquí también puedes comprobar cuando detienen al SUDES como Emily le echa una mirada a Hotch antes de irse corriendo de ahí como si tuviera prisa.

Lupita trujillo: Si que lo son. Están hechos el uno para el otro. Como siempre amiga, muchísimas gracias por no abandonarme y estar siempre aquí dándome tu opinión. Este capítulo es muy Hotchniss y espero que te encante.

ConstanzaMZ: Tenía que plantear el primer capítulo para introducir porque Hotch se sentía así y, además, en ese capítulo había tantos gags de la pareja que tenía que ponerlo. Y el de Viper… ese sencillamente marca un antes y un después entre Hotch y Emily. Y si, Hotch entrando al vestuario ni de coña con otros… solo con ella. Un abrazote amiga, espero que este capítulo te guste.

Belen: ¡Jajajajaja! Primero de todo, muchísimas gracias por dejarme tu comentario. Aún la escena de sexo no llega, es pronto para ellos y Hotch aún está confuso con sus sentimientos, por llegará. Hasta entonces, te dejo un pequeño regalo en este capítulo. ¡Espero que te guste!

NOTA: Hotch y Emily se van acercando más. Cuando llegue el momento… decidme, ¿cómo queréis que sea? ¿Queréis sexo implícito o sexo explícito? Lo que se lleve el mayor número de opiniones ganará y si no opináis… ya sabéis xD os quedáis sin sexo.

Este capítulo está hecho desde el punto de vista de Emily, pero estaré subiendo a mitad de semana en el apartado de Escenas Eliminadas la versión de Hotch.

DISCLAIMER: Los personajes de Criminal Minds no me pertenecen, son creación de CBS.

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Capítulo 13: Desprendimientos

En la actualidad…

Emily se mordió el labio con fuerza intentando aguantar el dolor mientras tiraba de las ataduras para deshacerse de ellas. Si lograra al menos soltar una mano podría desatarse con la otra, pero llevaba horas y sus muñecas ya dolían por el esfuerzo.

El SUDES la había abandonado el día de antes y aún no había vuelto. No sabía que hora era, pero sabía que al menos habían pasado doce horas desde que la dejó allí sola.

Se había quedado dormida sin poderlo evitar y se había despertado con dolor en la espalda por la incómoda postura. Sus piernas ya no las sentía, estaban dormidas. Al principio había sido incómodo, habían empezado a hormiguear y adormecerse, seguidamente había sentido dolor cuando la sangre casi había dejado de circular por sus pies y en esos momentos no sentía nada. Era como si no las tuviera. Dejó escapar un suspiro trémulo y dio otro tirón de las cuerdas, inútilmente.

A decir verdad, su pensamiento estaba más en Aaron que en los problemas que ella misma tenía. Lo conocía. Sabía que debía estar como loco buscándola. No había hombre más protector ni había hombre que se preocupara más por aquellos que quería. Hotch era capaz de ponerse en peligro él mismo incontables veces para evitar que fuera otro el que se pusiera en peligro. Ella lo sabía bien.

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Hace 5 años…

PHOENIX, ARIZONA

Habían sido llamados por el asesinato de tres Agentes de Policía en tan solo cuatro días. Los tres habían muerto por un disparo en el cuello. La gente de Phoenix empezaba a ponerse nerviosa y sentirse insegura. Estaban casi convencidos, aunque no podían descartarlo, que los asesinatos no eran perpetrados por bandas, pues en cada uno de ellos se habían llevado como trofeo la placa del Agente asesinado y las bandas no solían tener ese modo de proceder.

La lista de personas sospechosas a considerar era demasiado grande: delincuentes, miembros de bandas, gente rechazada por la Academia, guardas de seguridad, adolescentes… Cualquier persona que pudiera haberse sentido molesta, rechazada o insultada por la policía era un sospechoso potencial y desgraciadamente, de esas personas había montones.

El recibimiento por parte del Cuerpo de Policía de Phoenix no fue lo que esperaban, siendo que habían sido invitados al caso. Al parecer, su presencia allí no era bienvenida y todos creían que su jefe les estaba vendiendo al pedirles ayuda en el caso.

Tenían pruebas suficientes para creer que el SUDES no pertenecía a ninguna banda, pero para la policía era más fácil creer que sí y que podrían solucionarlo solos. No lograron convencerles de lo contrario, y, además, no pudieron evitar que otro policía más muriera. Cada vez que uno de ellos acudía a una llamada tenía la posibilidad de morir y Emily entendía que estuvieran nerviosos. Se habían ganado el derecho a estarlo y tanto a ella como al resto del Equipo, les molestaba en sobre manera no poder trabajar con más rapidez.

Morgan se sentía especialmente perturbado con este caso, pues su padre había muerto en acto de servicio siendo Policía y Emily sabía que estaba reviviendo su muerte, por lo que se estaba tomando el caso con mucha más seriedad que de costumbre. No era que Derek no se tomara los casos con seriedad habitualmente, que lo hacía, pero en este caso estaba mucho más implicado.

El teniente Evans, ignorando los consejos del Equipo, detuvo a Playboy, el líder de una de las bandas callejeras locales más conflictivas y aunque Hotch insistió en que era un error que podría no solo ocasionar una guerra entre bandas y policía, causando más muertes, sino también que el verdadero SUDES creyera que no estaban haciéndole el suficiente caso y aumentara el número de muertes, decidieron no soltarlo.

Morgan aprovechó la situación para intentar averiguar si Playboy podía darles alguna pista de quien podía ser el SUDES, pero mientras este le interrogaba, recibieron una llamada. Otro policía había sido asesinado, pero en esa ocasión, el SUDES no había logrado matar a su compañero y al parecer la policía había conseguido acorralarlo.

Fue con Hotch y Evans al lugar dónde tenían retenido al sospechoso y aunque Emily debería haber estado centrada durante el camino en lo que iba a pasar a continuación, no podía evitar mirar desde el asiento trasero el reflejo de Hotch en el retrovisor. Estaba serio, como era habitual en él, pero tenía la frente brillante por el calor, su pelo estaba mojado, mostrándose rebelde en el remolino de su coronilla y se pegaba a su cuello y su ceño se fruncía sobre las gafas de sol. Se había quitado la chaqueta y llevaba puesto el chaleco antibalas sobre la camisa blanca. Ella podía decir, con toda seguridad, que el hombre era guapo y no era algo en lo que se fijara con frecuencia ni a lo que le diera importancia, porque lo que a ella verdaderamente le gustaba de Aaron Hotchner era mucho más profundo que eso, pero tenía que admitir que su jefe era realmente atractivo y no era producto de su enamoramiento ni del deseo que sentía por él, era un hecho.

Abandonó sus pensamientos en cuanto llegaron al lugar y se bajaron del coche. El sospechoso se hacía llamar Diablo, y era un miembro de la banda de Lindo Park. Mientras los policías mantenían al sujeto a raya, Hotch y ella se acercaron a hablar con el Agente que había sido herido. Constataron que no se trataba de su SUDES, este había matado al compañero del Agente herido disparándole en la cabeza y a diferencia de los otros asesinatos, en este no habían recibido un aviso para acudir al lugar del asesinato.

La equivocación se saldó con la muerte de Diablo y eso solo podía ser un problema tanto para el Departamento de Policía como para el seguimiento del caso.

La policía estaba convencida de que habían matado al verdadero sospechoso, pero ellos sabían que no era así. Morgan había logrado sonsacarle a Playboy que uno de los miembros de su banda había sido atacado y baleado en el cuello y la policía no había hecho nada para investigarlo, así que insistieron en seguir con el caso.

García buscó casos similares en los últimos tres meses, no necesariamente de policías y descubrieron que otro hombre había muerto en las mismas circunstancias, un portero de un bar. La pista sobre esa víctima les llevó a un grupo que perpetraba peleas ilegales y donde el SUDES había sido vencido siempre, siendo ese el desencadenante para que empezar a matar. Descubrieron que el sujeto era llamado Animal, y que era rubio de complexión delgada. Consiguieron un retrato robot, pero no era suficiente. Tenían que actuar ellos antes de que el SUDES volviera a matar.

La única manera que tenían de atraer a Animal, era tendiéndole una trampa. Cada vez estaba yendo a por víctimas más complicadas y cuanto más alto fuera el rango de la víctima mejor. Alguien tenía que hacer de cebo para lograr que el SUDES centrara toda su atención en él, en lugar de en los policías y a su vez, poder tener la oportunidad de detenerlo.

A Emily no le había parecido una mala idea al principio, pero en esos momentos, mientras miraba a Hotch ante las cámaras, dando una rueda de prensa que haría que el SUDES centrara toda su rabia homicida en él, quiso gritar. ¿Por qué tenía que ser él? Confiaba en Aaron, pero no confiaba en que las cosas salieran del todo bien. Solo tenían una oportunidad para atraparlo y si no lo lograban, su jefe sería el próximo colador humano al que tendrían que enterrar y ella no estaba preparada para eso. No estaba preparada para perderlo de esa forma aun cuando ni siquiera le pertenecía. Mientras sus oídos captaban los matices tranquilos y seguros en la voz de Aaron, ella sintió que le empezaban a picar los ojos. Apretó los labios y luchó por controlar el miedo y las repentinas ganas de llorar. No podía permitirse sucumbir a los sentimientos en ese momento o no sería de ayuda para Hotch y su vida dependía de que todos los miembros del Equipo fueran capaces de reaccionar a tiempo si se daba la ocasión. Con una aspiración brusca se obligó a empujar sus miedos en esa caja dónde guardaba todo aquello que le afectaba y que podía destruirla. Lo último que necesitaba Aaron era tener que preocuparse por ella cuando estaba poniendo su vida en riesgo y sabía que, si notaba que estaba mal, él lo haría, se preocuparía por ella.

Un testigo les facilitó una dirección que podía ser la del SUDES, así que tras mirar un mapa para saber dónde podían apostar a francotiradores y asegurar que la zona estuviera cubierta por todos los flancos, Hotch ordenó:

Morgan, tú y yo iremos primero. Rossi y Prentiss por detrás.

Emily se mordió la lengua. Hotch la estaba apartando de él de nuevo y sabía que no era por falta de confianza o porque pensara que ella no podía cubrirle las espaldas. Había algo más y Emily quería comprender el qué, pero todo lo que podía ver era que no iba a estar a su lado protegiéndolo si el SUDES le atacaba, y ella confiaba en las habilidades de Aaron, ¿cómo no hacerlo?, lo había visto en acción y era el mejor, pero no podía dejar de sentirse intranquila y aterrorizada a partes iguales.

En la dirección proporcionada no encontraron nada, como ya habían supuesto antes de dirigirse hacia allí, así que Hotch insistió en que, al llegar a la comisaría, se adelantaran todos y lo dejaran solo para facilitar el acercamiento del SUDES. De nuevo, el corazón de Emily quería salirse del pecho, pero entonces comprendió que lo que realmente les estaba pidiendo no era que se retiraran, sino que hicieran ver que lo hacían y se mantuvieran cerca y con eso, Emily si podía trabajar.

Observó desde detrás de un coche, escondida junto a Morgan y Rossi, con el corazón retumbando como si estuviera pasando una cuadra entera de caballos por encima, como Hotch se quedaba unos segundos entreteniéndose fuera del SUV, haciendo ver que llamaba por teléfono, y sus pulmones perdieron el aire cuando vio como el SUDES se acercaba a él por detrás mientras Aaron echaba a andar a paso tranquilo hacia dónde ella se encontraba. Su instinto le decía que apretara el gatillo en cuanto tuviera a tiro al sujeto, pero sabía que eso no pondría contento a Hotch, así que necesitó de toda su fuerza de voluntad para no hacerlo.

En cuanto Aaron estuvo a su lado, sintió que empezaba a respirar de nuevo. Emboscaron al sujeto y lo detuvieron sin mayores consecuencias y entonces los nervios que Emily había estado reteniendo escaparon sin poderlo remediar, así que para evitar que nadie se diera cuenta y en especial Hotch, corrió hacia la comisaría y se encerró en el baño. En cuanto estuvo sola, se aferró al inodoro y vomitó lo poco que había ingerido ese día, mientras sentía como su cuerpo se sacudía a consecuencia al terror que había experimentado momentos antes.

Se tomó unos minutos para poner su cuerpo y su mente en orden. Guardó de nuevo todo lo que sentía en lo más profundo de su alma y se unió al Equipo, desempeñando el mejor papel de su vida y sonriendo a todos los que se acercaban a hablar con ella.

Lo que no esperaban era que mientras conducían al SUDES hacía la penitenciaría, Playboy se abalanzara sobre él y lo matara en venganza por la muerte de un hombre de su banda. Emily sabía que eso estaba mal pero no podía sentirse mal por ello. Ese hombre había amenazado la vida de Hotch. Ella era consciente de que todos ellos corrían peligro cada día. Esa no había sido la única ocasión en la que había visto a alguno de los miembros del Equipo ponerse en riesgo, tampoco era la primera vez que había tenido que preocuparse por Hotch. Quizá incluso, podía asegurar que había habido veces en que la vida de Aaron había pendido más precariamente de la cuerda floja, como la vez que saltó por los aires en Nueva York, pero entonces Emily también era consciente de que sus sentimientos por él habían cambiado, habían crecido y se habían hecho tan intensos que costaba controlarlos.

Era tarde y el vuelo de regreso a Quantico no sería hasta media mañana del día siguiente. Como solían hacer cada vez que acababan un caso y tenían que esperar a poder volver a casa, fueron a cenar todos juntos.

La cena transcurría con normalidad, Derek se metía con Spencer, David hablaba poco pero cuando lo hacía era para encender alguna mecha y conseguir que Morgan y Reid volvieran a discutir, Hotch los observaba divertido, pero guardando silencio y Todd intentaba aún entender a todo ese grupo de personas que había entrado de repente en su vida y con las que no terminaba de encajar. Emily, en cualquier otra ocasión se hubiera unido a la guerra entre Morgan y Reid y Dios sabe que incluso hubiera puesto de su parte como lo hacía Rossi para avivar las ascuas, pero no estaba de ánimo, y pese a que tenía plantada una sonrisa en la cara que haría que no sospecharan, no se le ocurría nada ingenioso que decir.

¿Prentiss?

Dio un respingo cuando escuchó la voz de Hotch a su lado, llamándola en un susurro para que nadie más pudiera escucharlo. Él la miraba intensamente y Emily tuvo que morderse el labio al sentirse pillada. Si alguien podía saber que algo no iba bien, ese alguien era Aaron Hotchner. Sonrió, intentando mantener su papel, aunque sabía que había sido descubierta. Había pocas cosas que se le pudieran ocultar al líder de la UAC, el hombre era un maldito radar humano.

Me siento un poco revuelta.

Optó por decir en parte la verdad. Era cierto que se sentía así, y que ya había vomitado una vez, pero al menos podía seguir manteniendo el motivo de su malestar para ella misma. Siempre podía decir que estaba incubando algo.

Hotch frunció el ceño.

¿Desde cuándo te sientes así?

Emily se encogió de hombros. Si le decía que desde hacía poco él sabría que mentía. Había estado todo el camino de regreso al Hotel y al restaurante demasiado callada. No le quedaban muchas opciones.

Desde esta tarde.

El ceño de Aaron se frunció aún más y Emily se preguntó ¿cómo era eso posible? y se sintió culpable. Hotch solía sonreír muy poco y estos momentos tranquilos en los que estaban todos juntos sin tener que estar pensando en si el SUDES mataría a alguien más sin que ellos pudieran evitarlo eran de las pocas ocasiones en las que el hombre se permitía alguna que otra licencia para encorvar un poco sus labios y ella estaba estropeándoselo.

Quizá no deberías comer nada de esto. ¿Te consigo alguna otra cosa? ¿Una infusión quizá?

Emily le sonrió de forma sincera por su preocupación.

Eso estaría bien, gracias.

A decir verdad, no tenía apetito y ¿cómo iba a negarse a aceptar su infusión si se lo decía así?

Hotch asintió por toda respuesta y llamó al camarero que encontró más cercano. En el momento en que hizo el pedido, cuatro pares de ojos de clavaron en ella y sintió que la sangre se le subía a la cabeza.

Cosas de mujeres. – Les dijo rápidamente, sabiendo que en ese tema no iban a intentar indagar. Vio a Hotch de reojo sonreír casi de forma imperceptible mientras Morgan y Reid intentaban de nuevo volver a trompicones al tema que habían dejado a medias y Rossi la miraba con los ojos entrecerrados, pero sabiamente callado. Tres ex-mujeres le habían enseñado cuando tenía que hablar y cuando tenía que callar. Con lo que no había contado era con Todd y su preparación para casos de emergencia. Sacó de su bolso un blíster con pastillas para el periodo y se lo entregó. A Emily le dieron ganas de darle en ese momento un pisotón. Iba a tener que tomarse la maldita pastilla o todos se darían cuenta de que estaba mintiendo. Con una sonrisa falsa le dio las gracias y cogió el vaso de infusión para darle un trago.

No estaba pensando, porque de haberlo hecho, se habría dado cuenta de que la infusión estaba recién hecha y de que el vaso quemaba así que en cuanto lo tocó, Emily lo dejó caer y fue a estrellarse contra el brazo que Hotch tenía sobre la mesa. Se tapó la boca con horror cuando Aaron se levantó de un salto de la silla y sacudió su brazo de un lado a otro. Su camisa blanca ahora estaba marrón y goteaba manzanilla incluso en sus pantalones.

Se levantó corriendo, cogiendo una servilleta y se movió con él, intentando limpiar el estropicio. ¿Cómo había pasado eso? Esa era una buena forma de agradecerle su preocupación, manchándole la ropa.

No hace falta. – Le dijo Hotch, pero ella no lo estaba escuchando. ¡Le había tirado una infusión hirviendo a su jefe encima! – Prentiss… ¡Prentiss! – Emily se detuvo y observó a Hotch mientras este le daba una mirada expresiva. – No pasa nada, de verdad. Siéntate.

Se sentó de forma automática, obedeciéndole, y lo observó mientras él se disculpaba con todos los presentes para ir al baño a limpiarse. En cuanto estuvo sola con el resto del Equipo, recibió las miradas inquisitivas de Rossi y Derek, pero lo que le sorprendió realmente fue el comentario de Todd.

En la escala de Hotch, ¿qué nota tiene esa cagada, Morgan? – Dijo Jordan, haciendo alusión a un comentario que le había hecho Derek cuando Hotch la había retado por mentir a la madre de Vanessa Holden en el caso de Atlanta. Emily frunció el ceño. Recordaría eso la próxima vez que Todd se sintiera mal y le diera la idea de ayudarla.

Yo diría que un veinte. ¿Mancharle la camisa blanco nuclear a Hotch? Demonios mujer… - rio Morgan, intentando bromear con Emily, aunque el efecto para ella estaba siendo todo lo contrario. – Eso se verá reflejado este mes en tu sueldo seguro.

Emily sabía que Derek bromeaba, también sabía que Hotch no se enfadaría por algo así, pero se sentía culpable y la burla de Morgan no ayudaba. Después de haber estado preocupada por él por si el SUDES le atacaba iba ella y le tiraba esa cosa hirviendo encima. Tragó cuando notó como se le formaba un nudo en la garganta y se levantó de la mesa. De pronto no tenía ganas ni siquiera de compañía.

Será mejor que vaya a descansar, no me siento bien y no quiero hacer algo más por lo que tenga que arrepentirme. – Miró explícitamente a Morgan y con una disculpa a Rossi y Reid que habían sido los únicos que se habían mantenido al margen, se fue de allí directa al Hotel, que estaba a tan solo un par de manzanas de distancia. Le iría bien caminar y tomar el aire y evitaría tener que mirar a Hotch y morirse de vergüenza.

Cuando llegó a la puerta del Hotel pensó que no tenía ganas de subir y meterse en la cama. Sabía que no podría dormir y se sentía demasiado inquieta. Decidió que lo mejor era seguir caminando por un rato más, así que tomó la dirección contraria por la que había venido.

Mientras caminaba, escuchó la música procedente de distintos establecimientos, observó a la gente entre los ventanales comiendo y compartiendo, vio a parejas paseando por la calle y su mente vagó de nuevo a su jefe. Hotch… ¿Cómo había llegado al punto en el que se encontraba? Se había sentido atraída por él desde el primer día que lo vio al ingresar en la Unidad, mentiría si dijera lo contrario. Su comienzo brusco tan solo había hecho que Emily lo deseara más, porque muy en el fondo, él era como ella. No toleraban las injusticias ni les gustaba la falsedad. Preferían estar solos a tener que fingir. Él era rígido y callado, todo lo contrario que ella en ese sentido, pero eso solo era porque cada uno de ellos tenía una forma distinta de caminar sobre sus problemas.

El día que Aaron la beso, ella se había sentido realmente tentada a seguir, pero había sido consciente de que Hotch tan solo estaba dolido y demasiado herido con Haley y había actuado de esa forma movido por la falta de control de sus sentimientos. Ella sabía que, de haber seguido, Aaron se hubiera arrepentido después y su relación profesional y personal se hubiera visto resentida por ello.

Desde ese día se había sentido como si todo fuera cuesta abajo y a una velocidad vertiginosa. Había empezado a mirar a Aaron Hotchner de forma distinta. Cualquiera que la escuchara se reiría de ella. Había sido solo un beso y ella se había quedado totalmente enganchada. El día que descubrió que no solo era un capricho, sino que realmente estaba enamorada supo que iba a doler. Hotch no sentía nada por ella más que un profundo respeto y una preocupación que, por otra parte, mostraba por todas las mujeres del Equipo. Él era protector incluso con los miembros masculinos y diez veces más con JJ, García o ella misma.

Y luego ella lo había besado… había cedido a la tentación, desinhibida por haber tomado un par de copas y había hecho lo que le apetecía hacer. ¡Le había dicho incluso que necesitaba acostarse con él! Había esperado realmente que ese comportamiento tuviera consecuencias y que su jefe la llamara en algún momento para recriminarle, pero no solo no lo había hecho, sino que ni siquiera le había dado importancia. No sabía que era peor. Al menos si la hubiera reprendido o amonestado Emily hubiera sentido que había significado algo para él, pero no, ni siquiera eso. Al principio había estado bien con ello, pero ese día parecía que cualquier cosa estaba mal. ¿Estaría incubando algo de verdad? Ella no solía comportarse así, pero lo cierto y verdad era que tampoco solía enamorarse. Solo se había enamorado dos veces en su vida incluyendo a Hotch y al parecer ninguna de las dos veces había sabido escoger sabiamente. ¿Por qué no podía enamorarse de cualquier chico sencillo que la esperara con un par de entradas de cine cuando ella saliera de trabajar y que no llevara una pistola encima ni supiera usar una?

Con un suspiro cansado, se dio cuenta de que llevaba casi una hora vagando por las calles. Era hora de regresar al Hotel, a su vida, a su burbuja infranqueable y dejar la autocompasión a un lado. Era una mujer fuerte y no iba a permitir que esos sentimientos absurdos la afectaran más. Reemplazó la preocupación y la autocompasión por el enfado y la autodeterminación. Hotch estaba bien, había salido ileso y ella tenía que ser consciente de que esta situación se repetiría más veces y de que no podía comportarse así siempre. No iba a dejar de sentir por Aaron lo que sentía, porque en eso no mandaba, pero si que iba a intentar que no le afectara, al menos, profesionalmente hablando.

Cuando llegó al Hotel, frunció el ceño al toparse con Hotch en la puerta. Tenía la mirada del diablo y se acercó a ella en dos zancadas bruscas y decididas mientras decía algo a la persona con la que hablaba por teléfono y colgaba. Cuando se plantó frente a ella, Emily pudo sentir el enfado emanando de él.

Llevo una hora buscándote. Iba a movilizar a todo el maldito Departamento de Policía de Phoenix. ¿Dónde narices estabas?

Emily parpadeó, intentando procesar la información. ¿Qué llevaba una hora buscándola? ¿Qué iba a movilizar al Departamento de Policía? Solo había ido a caminar un rato… Necesitaba estar sola, pensar y reaccionar.

Necesitaba que me diera el aire. Me puse a andar y no me di cuenta de la hora. - Pudo ver como Hotch aguantaba un segundo la respiración, claramente intentando calmar su mal humor. Egoístamente, Emily consideraba perfecto el que él estuviera preocupado, pero de nuevo no era algo con lo que pudiera hacerse ilusiones. Habría estado igual si de JJ o García se tratase. En su mente de líder y de hombre, aunque sabía que no la consideraba inferior y que no era un machista, creía que tenía el deber de protegerla. – Además, tengo pistola y un gancho de derecha implacable.

Con un suspiro paciente, Hotch abrió la puerta de vidrio de entrada al Hotel. – Ni tu pistola ni tu gancho de derecha evitaran que te maten si te cogen sola y desprevenida, Prentiss. – Le recriminó y seguidamente le cedió el paso. - Vamos. Voy a asegurarme que al menos esta vez llegues a tu habitación.

Emily quiso contradecirlo, pero podía ver la determinación en la mirada de Hotch. No iba a ceder, así que sin decir nada más, pasó delante de él y se dirigió a los ascensores para subir a la tercera planta que era dónde tenían sus habitaciones. Durante el paseo en ascensor se mantuvieron en silencio y Emily podía casi asegurar que había escuchado los dientes de Hotch rechinar más de una vez. Estaba realmente cabreado.

Cuando llegaron frente a su puerta, abrió con la tarjeta y se giró para poder despedirse de él, pero se sorprendió cuando él dio un paso hacia adelante y se metió con ella en el cuarto. Cerró la puerta tras él y se la quedó mirando fijamente. ¿Qué hacía?

Hotch… - empezó, pero este le cortó.

No vuelvas a hacer nunca más algo así. No me importan los motivos que tengas. Has ocultado que te sentías mal esta tarde y has sido temeraria ahora yéndote del restaurante en mitad de la noche en una ciudad dónde hay montones de matones de bandas deseando coger a un federal solo para poder ensañarse con él.

Por una parte, Hotch tenía razón, estaban en una ciudad dónde ser federal era llevar una diana en la espalda y dado que ella estaba presente cuando la policía había matado a Diablo, podía ser una víctima potencial, pero por otra parte… ¿Qué había sido temeraria? No era ella la que se había puesto en el punto de mira de un asesino en serie. Deseaba disculparse tanto como deseaba gritarle. La opción inteligente quizá fuera la primera, pero sin duda ganó la segunda.

¿Y tú? – Hotch pareció confundido. - ¿Volverás tu a ponerte en peligro? Porque eso es justo lo que has hecho hoy. Te has puesto en peligro deliberadamente y no te ha importado lo que los demás pensáramos o sintiéramos. – Dejó su bolso despacio sobre la cama, intentando hablar sin exaltarse como él lo había hecho.

Pudo ver como Hotch apretó un segundo los labios.

Será mejor que vayas a dormir y descanses. Es tarde.

Emily se dio cuenta de que no era una sugerencia, era una orden. Ella sacudió la cabeza, indignada.

He tenido que ver cómo te perseguía un asesino en serie y he tenido que esperar a que pudieras llegar a nosotros cuando lo único que deseaba era pegarle un tiro para asegurarme de que no ibas a terminar con un agujero en la garganta y muriendo frente mí sin que pudiera hacer nada. ¿Crees que realmente voy a poder dormir, Hotch?

Aaron frunció el ceño y cuando Emily estaba segura de que le iba a caer un vendaval encima, él hizo algo que la dejó completamente descolocada. Se acercó a ella y la agarró de la nuca antes de aplastar sus labios contra los de ella.

En un primer momento, Emily sintió rabia. ¿Qué era ella? ¿Un maldito yoyó, ahora si y ahora no? Pero luego notó las manos de Hotch por sus hombros, acercándola más a él. El calor que emanaba de su cuerpo, calentándola. Sus labios, devorándola como no lo había hecho ni siquiera la primera vez que la besó y supo que no podía separarse, porque lo único que deseaba era precisamente eso que Aaron estaba dándole ahora.

Se aferró al cuello de su jefe y le devolvió el beso, abrió su boca y dejó que la lengua de Hotch explorara a su antojo, rezando para que no parara. Enredó sus dedos en esos mechones de pelo que se pegaban a su nuca y que tanto le gustaban y dejó que sus sentimientos afloraran.

Suspiró cuando la boca de Aaron pasó de sus labios a su cuello y deseó más. Quería tocarlo. En cierta manera era algo prohibido. Hotch nunca se dejaba tocar. No era como los demás, que compartían besos y abrazos. Él siempre mantenía una distancia prudente de cualquier contacto físico, así que, para Emily, tocarlo era como un caramelo para un niño. Aferró sus manos a las solapas de su americana y la bajó por sus hombros. Hotch prácticamente la ayudó, porque la soltó lo justo para dejar caer la chaqueta al suelo antes de volver a aferrarse a ella, apretando sus manos contra su cintura y atrayéndola más él.

Emily no quería pensar en ese momento en el por qué Hotch estaba comportándose así cuando siempre era tan regio, porque cualquier cosa que Aaron le diera de más, ella iba a aceptarla sin rechistar. Había llegado al entendimiento de que prefería poco a nada y lo que estaba pasando era más de lo que podría haber llegado a imaginar.

Contuvo el aire cuando notó las manos de Hotch sobre su trasero, alzándola como si fuera una pluma para subirla a sus caderas y jadeó cuando su espalda tocó la pared. Notó la erección de Aaron entre sus piernas y le mordió el labio, casi clavándole las uñas en los hombros sobre la camisa blanca y manchada de manzanilla. Estaba así por ella… No pudo resistirlo, tiró de su camisa hasta que la sacó del interior de su pantalón y coló las manos por debajo para acariciar su piel. Estaba caliente, parecía una estufa y se podían notar los músculos duros bajo la piel. Quizá Hotch no fuera Morgan, pero sin duda se cuidaba a juzgar por lo que sus manos estaban tocando y ella lo prefería por encima de cualquier otro hombre, musculoso o no, que se le plantara delante.

Jadeó cuando él la aplastó contra la pared para sostenerla con las caderas y tiró de su camiseta hacia arriba, sacándosela. Pudo ver en él una mirada hambrienta que sabía que la perseguiría en sueños húmedos y descarnados durante los próximos días, antes de que él bajara la copa de su sostén y se metiera su pecho en la boca. Emily se agarró a él con más fuerza cuando notó como sus labios tiraron del pezón con fuerza y abrazó su cabeza para pegarlo a ella. Sus manos apretaban su trasero y notó como él empezaba a mover la cadera y a frotarse contra ella descaradamente. ¿Cómo había podido pensar que Hotch era rígido? Lo único que era realmente rígido de él lo tenía en ese momento entre sus piernas. Se mordió el labio, intentando no sucumbir al deseo de bajar la mano y tocarlo bajo la ropa para comprobar realmente cuan rígido era, pero entonces el teléfono móvil de Hotch empezó a sonar en su bolsillo y él lo ignoró. Emily quiso comérselo en ese momento, pero el teléfono volvió a sonar y con una maldición que hasta ese momento Emily jamás le había escuchado pronunciar, la dejó en el suelo y cogió aire antes de descolgar.

Hotchner.

Emily se mordió el labio al ver como él intentaba regularizar su respiración para poder hablar.

¿Qué? – Lo vio fruncir el ceño. – No. Ella está bien. – Le dirigió una mirada rápida y desvió la vista. Emily en ese momento supo que lo que había pasado entre ellos se había acabado. Se empezó a colocar bien el sostén. – Vale, hasta mañana.

Hotch colgó el teléfono y se quedó mirando la pantalla unos segundos antes de volver la vista a ella. Emily negó con la cabeza cuando vio que él tenía intención de decir algo. Lo último que quería era un discurso del por qué lo que estaban haciendo era un error o Dios no lo quisiera, una disculpa por haberse dejado llevar.

Está bien, Hotch.

Pudo ver un momento de duda en él antes de que suspirara y se agachara a recoger su camiseta, la cual le ayudó a ponérsela en silencio antes de coger del suelo su propia americana. Incluso para eso, Aaron Hotchner era un caballero. La miró un segundo antes de decir:

No me arrepiento si es lo que piensas.

Emily sonrió. No se arrepentía en ese momento porque seguía cegado por lo que fuera que hubiera pasado, pero al día siguiente no estaba segura de que siguiera pensando igual. Aun así, escucharlo decir eso llevó una sensación cálida a su pecho. No pudo evitarlo, alzó su mano y acarició su mejilla cariñosamente y lo vio cerrar los ojos un segundo antes de que diera un paso atrás, alejándose de ella. No podía culparlo. Sabía que Hotch había pasado por cosas difíciles en el último año y estaba segura de que nadie le había mostrado ni una pizca de cariño. Emily sabía que había tenido apoyos, sabía que Rossi había hablado con él a menudo cuando Hotch lo había necesitado, pero ¿realmente alguien le había dado siquiera un abrazo o una caricia? La respuesta era no. No le extrañaba que encontrara esos gestos fuera de lugar y que huyera de ellos, pero la forma en que había cerrado los ojos le dijo a Emily que Hotch necesitaba eso más que ninguna otra cosa y ella estaba dispuesta a dárselo. Si no podía acercarse a Hotch de una manera lo haría de otra.

Lo vio alejarse hasta la puerta, con la camisa sacada del pantalón, la americana colgando de su brazo y la camisa, con nuevas manchas que no eran de manzanilla.

Buenas noches, Emily.

Le sonrió mientras lo veía cerrar la puerta tras él y entonces se dio cuenta de algo...

¡La había llamado Emily!

Notó como su corazón empezaba a latir rápidamente, pero en esa ocasión, no tenía nada que ver con el miedo, ni con pensamientos incómodos. Miró a la puerta y susurró:

Buenas noches, Aaron.

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En la actualidad…

Emily sonrió triste ante el recuerdo. Había sido la primera vez que Hotch había bajado las barreras con ella. La primera vez que se había sentido realmente deseada por él y la primera vez que la había llamado Emily.

También fue la primera vez que ella vio que Hotch no era tan fuerte como todos pensaban y eso la llevó a otro pensamiento.

¿Quién estaría consolando a Aaron en estos momentos? ¿Beth..?

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En la actualidad…

UNIVERSIDAD GEORGE WASHINGTON,

WASHINGTON DC

Eran las nueve y cuarto de la mañana y el campus estaba repleto de estudiantes que iban y venían. El cambio de clase se estaba realizando justo en ese momento y Spencer Reid, por un segundo, deseo formar parte de esos chicos que corrían despreocupados con sus carpetas en las manos.

Debido a su trabajo en el F.B.I. tenía que conformarse con cursar su cuarto doctorado a distancia, pero entonces recordó que la época en la que había podido asistir a la Universidad, había deseado no tener que hacerlo. Apenas había tenido amigos y no cabía decir que no había sido invitado a ninguna de las fiestas de las hermandades. No era que le importara haber acudido a esas fiestas o no, pero hubiera deseado de verdad tener buenos amigos. Actualmente los tenía. Morgan, García, JJ, Rossi, Emily e incluso Hotch. No solo eran sus amigos, eran su familia y en esos momentos estaba incompleta.

La relación de Emily y Hotch aún lo descolocaba, pero tampoco sabía demasiado como para opinar al respecto y no era que el fuera un experto en leer entre líneas en cuanto a amor se refería.

Mientras se acercaban a la clase dónde estaban los alumnos que hacía dos años habían compartido asiento con Caroline Bodrik se preguntó si ellos echarían tanto de menos a su amiga como él echaba de menos a Emily.

— Soy el Agente Morgan, y este es el Doctor Reid. – Los presentó Derek, subiendo sobre la palestra del profesor. – Estamos investigando la muerte de Caroline Bodrik, por lo que os llamaremos uno a uno para haceros algunas preguntas.

— De eso hace dos años. – Dijo uno de los alumnos y se empezó a escuchar un murmullo colectivo, pero lo que captó la atención de Spencer fueron las palabras apenas susurradas de un alumno que había en un lateral, sentado solo. Una cierta parte de Reid se sintió identificado con él.

— ¿Qué has dicho? – Dijo dirigiéndose al chico con gafas de culo de botella, pelo despeinado y chaleco verde botella que había pasado por mejores tiempos.

El chico negó con la cabeza, ocultando su mirada en el flequillo y entonces Morgan se acercó a él.

— Ey… Chico. ¿Podrías repetir lo que has dicho en voz alta y clara?

El joven miró nervioso hacia sus compañeros y Reid intercedió.

— Morgan. He escuchado mal. Él no ha dicho nada.

Morgan frunció un poco el ceño, pero cedió. Cuando dijeron los nombres de los alumnos y en el orden en que irían pasando para declarar, dejaron que todos continuaran con su clase.

Una vez fuera, Morgan lo detuvo.

— ¿Qué ha sido eso, Reid?

Spencer se colocó bien la bandolera y caminó unos pasos, alejándose de la clase rumbo al despacho dónde harían las entrevistas.

— El chico sabe algo, pero tiene miedo. Hay que averiguar el por qué.

Morgan lo miró pensativo y se dispuso a seguirlo. ¿Qué habría escuchado Reid?

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CONTINUARÁ

Y aquí el final de otro capítulo. Como veis Emily ha tenido un momento difícil pero espero que el comportamiento de Hotch haya servido como premio tras el drama.

¿Qué os ha parecido? Recordad contestar la pregunta sobre si queréis escenas implícitas o explicitas.

Por otro lado… en ese capítulo, el 4x10, ¿os habéis fijado en Hotch? Yo cuando lo vi perdí mis bragas y aún no las recuperé, en serio. Es de los capítulos dónde sale más guapo. Y Emily le echa un par de miraditas en las que me parece que piensa como yo.

¿Qué creéis que pasará ahora que Hotch ha tenido un cambio de actitud notable? ¿Y que creéis que ha escuchado Reid? ¿Pensáis que Emily saldrá bien de ahí?

Muchas preguntas… espero muchas respuestas. ; )

Un abrazo enorme amigos.