Capítulo 13: El nacimiento de un ángel

La charla que tuvieron con Dumbledor calmo en parte las ansias de que tenían los chicos por saber que fue lo que realmente había sucedido, pero aun no estaban del todo conformes pero eso ya no pasaba por sus manos ya que en el momento en que estaban has ahí, no había forma de averiguar algo más hasta que el Remus de esa época volviera a Londres y el Remus del pasado pudiera sacarle un par de cosas.

Por otra parte la relación de los merodeadores con los chicos, incluyendo Hermione y Ginny, no era para nada buena. En general, Hermione estaba bastante enfadada por la manera en que ellos habían reaccionado, que si bien en cierto modo es entendible fue bastante descortés viendo todas las circunstancias.

Los que tampoco estaban muy bien pero de a poco lo estaban superando eran Noe y Ashly con Sirius y Remus, respectivamente. Las chicas aun no se sentían del todo bien como para hablar del tema pero aun les dolía demasiado todo lo sucedido como para conversarlo con ellos, quienes eran los más afectados, por lo menos en el caso de Remus.

- ¿Ustedes creen que alguna vez volveremos? –Pregunto Lily mientras se encontraban todos en la habitación que los merodeadores compartían con Harry y Ron.

- Según lo que dijo ayer Dumbledor, sí –dijo James sin prestarle demasiada atención.

- Es que yo también hace bastante que e estado pensando en todo lo que sucedió y es obvio que alguien nos envió hasta acá y por algo –dijo Lily mientras jugaba con su pluma en la nariz –pero hay quo que de verdad me inquieta y es… ¿Para qué nos trajeron hasta acá? ¿Que es lo que querían lograr con esto? –Pregunto Lily en voz alta haciendo que todos levantaran la cabeza de lo que estaban haciendo para mirarla sin expresión alguna.

- Tal vez quieren que cambiemos el futuro –dijo Noe sin mirar a nadie en especial.

- Lo dudo –dijo Remus mirando por a ventana –aunque en el caso que asi fuera, por lo que investigue, no existe hechizo en este tiempo que tenga las propiedades necesarias para enviarnos a otro tiempo.

- ¿Que quieres decir con eso? –Pregunto Sirius desde la cama de enfrente.

- La verdad no sé si Dumbledor lo ha pensado también pero… creo que el o la que nos haya enviado ese hechizo tiene algo que ver con Harry, por lo de la lechuza y que además es de un tiempo futuro… -dijo Remus volviendo la vista a su libro luego de unos segundos más, dejándolos a todos pensatvos, ya que la idea no era tan descabellada considerando como fue que ellos llegaron hasta ahí, pero la pregunta ahora era ¿Por qué? porque todo eso no tenía razón de ser hasta ese momento.

Lo que ellos no sabían era que esas preguntas estaban prontas a responderse y muchos de ellos quienes anhelaban saber que era lo que estaba sucediendo se maldecirían por sus ansias de saber porque a veces la verdad no es muy agradable, por muy verdad que sea.

Fue así como el tiempo comenzó a pasar y antes que ellos se dieran cuenta ya habían llegado al final de curso.

Hermione, tenía una panza inmensa que rara vez le permitía estar las de cinco minutos parada.

La relación de los merodeadores con Harry y los demás había mejorado un poco pero aun estaban algo distantes y la verdad es que no era para menos.

La noche del banquete final los chicos intentaron despejarse de todas las cosas que estaban sucediendo y decidieron que disfrutarían.

Una vez que esta terminó todos se fueron a sus habitaciones a descansar y a prepararse para el día siguiente porque lo quisieran o no iba a ser un día muy agitado para todos.

Esa mañana ya estaban todos con sus cosas listas pero no estaban del todo seguros que sucedería con ellos porque no tenían donde quedarse, ni siquiera Hermione porque sus padres no la iban a aceptar en su casa embarazada y sin siquiera casarse.

- Dumbledor manda a decir que nos quedemos en la torre y que el vendrá a hablar con nosotros –dijo Harry entrando por el retrato.

- Bueno, pues habrá que quedarse, no nos queda de otra –dijo James tirándose en uno de los sillones.

Pasaron los minutos y cerca media hora después apareció Dumbledor con Mcgonagall y Hagrid por el retrato auque hay que decir que para Hagrid fue todo un dilema entrar a la torre.

- Bueno chicos, lamento la demora pero tenía que cerciorarme que todos los estudiantes hubieran salido del castillo –dijo Dumbledor como un saludo.

- No se preocupe profesor, estábamos descansando cómodamente –dijo Sirius tirando en el sillón de enfrente.

- No sean mal educados y levántense cuando un profesor les esta hablando… -dijo Mcgonagall enfadada pero de manera bastante nerviosa.

- No te preocupes Minerva, más vale que se acostumbren por ahora porque… de aquí en adelante este será su hogar –dijo Dumbledor con semblante serio.

- ¡¿QUE! –Preguntaron todos sorprendidos.

- Pues sí, no me puedo arriesgar a que los descubran y además este es el lugar más seguro para la señorita Granger –dijo Dumbledor mirando como todos se miraban las caras exasperadas.

- Profesor, pasamos aquí todo el año, no podemos quedarnos aquí en verano también –dijo Lily llamando la atención de todos ya que si ella estaba cansada de la escuela… ¿Qué quedaba ara os demás?

- Lo sé, como tan también sé que es duro para ustedes pero deben hacerlo, no voy a dejar que se arriesgues y es mi ultima palabras –dijo Dumbledor girando sobre sus talones y deteniéndose antes de pasar por el retrato –que tengan un buen día.

- Profesor ¿que sucederá con nosotros? –Pregunto Ginny.

- Hable con su madre y me dijo que podían quedarse hasta que ustedes quisieran –dijo Dumbledor despidiéndose con un movimiento de cabeza.

Luego de eso salió seguido de Mcgonagall.

- Hagrid deben hablar con él –dijo Ginny acercándose al guarda bosques.

- No puedo hacer nada, él ya dijo su ultima palabras –dijo Hagrid mirando a la pequeña pelirroja –además yo estoy de acuerdo con él.

- Pero ¿Que vamos a hacer todo el verano? –Pregunto Sirius desesperado.

- Pueden terminar de conocer el castillo –dijo Hagrid intentando animarlos –yo la verdad nunca e conocido este lugar por completo.

- Hagrid, nos conocemos el castillo al revés y al derecho –dijo James tirándose a un sillón un poco enfadado.

- Bueno pero… aun deben haber lugares que… -intento decir Hagrid pero Jame y Sirius ya estaban intentando salir de ese mal momento.

- No Cornamenta, debemos hacer algo, no podemos quedarnos aquí todas las vacaciones –dijo Sirius jugando con sus manos mientras daba vueltas por la sala común.

- La verdad es que ellos tienen razón –dijo Ron mirado a Harry quien asentía –no podemos quedarnos con los brazos cruzados.

- Para mi es bastante bueno que nos quedemos aquí –dijo Hermione mientras los miraba a todos sentada en el sillón.

- ¿Por qué lo dices? –Pregunto Noe a Hermione.

- Porque así tengo a Madame Ponfrey si los bebes se adelantan –dijo con tranquilidad.

- La verdad Hermione tiene razón –dijo Ashly sentándose en el reposabrazos del sillón donde estaba la castaña – creo que vamos a tener que encontrar una forma no para irnos, sino para entretenernos porque por lo menos hasta que nazcan los bebes no podremos salir de aquí…

- Entonces que nazcan pronto esos bebes –dijo Sirius arrodillándose frente a Hermione y colocando un oído en su vientre -¿Oyeron pequeñines?

La actitud de Sirius causo gran risa en Hermione quien soltó una gran carcajada contagiando a todos.

- Bueno, espero que puedan llevar bien estas vacaciones tan especiales –dijo Hagrid despidiéndose con la mano para salir, con bastante dificultad, por el retrato de la dama gorda rumbo a su cabaña.

- Entonces vamos a tener que hacer algo para entretenernos porque estas vacaciones si que serán largas –dijo James mirándolos a todos.

- Yo creo que para empezar debemos ir a dar una vuelta por la cocina porque estoy muerto de hambre –dijo Ron con una gran sonrisa.

- Buena idea –dijo Sirius con una gran sonrisa –Vamos a la cocina.

- Yo no voy, gracias –dijo Hermione sin moverse del sillón.

- ¿Quieres que te traigamos algo? –Pregunto Harry arrodillándose a su lado.

- No gracias, ya estoy lo suficientemente gorda amor –dijo Hermione besando los labios de Harry.

- Nosotras tampoco vamos –dijo Lily mientras se sentaba al lado de Noe y Ashly.

- Como quieran, más para nosotros –dijo Ron mientras salía acompañado de los chicos por el retrato de la dama gorda.

- Yo voy a escribir una lechuza y vuelvo –dijo Ginny saliendo por el retrato también.

- ¿Que sucede chicas? –Pregunto Hermione a Lily y las demás.

- ¿Por qué preguntas eso? –Pregunto Noe como si nada.

- Se les nota en la cara –dijo hErmione mirándolas analíticamente.

- Aun estamos algo extrañadas con todo lo que a sucedido –dijo Noe de la nada.

- No es para menos –dijo Hermione mirándolas con una sonrisa –pero siempre hay una solución a las cosas…

- ¿Cómo cual? –Pregunto Ashly con cierto dejo de ironía.

- Como por ejemplo, que aun están vivas –dijo Hermione pasando por alto el tono de la chica.

- y eso ¿De que va a servirnos? si ni siquiera sabemos si vamos a volver –dijo Lily.

- Van a volver –dijo Hermione mirando hacia la ventana y recostándose por completo en el sillón para pasar su mano por su vientre.

- ¿Por qué estas tan segura? –Pregunto Ashly.

- No sé como explicarlo pero te puedo asegurar que a si va a ser –dijo Hermione levantándose lentamente –deben estar tranquilas…

Subió las escaleras y se fue a su habitación dejando a las tres chicas solas, sumergidas en sus pensamientos.

Estaba cansada y prefería no agitarse mucho porque no quería adelantar el parto, así que decidió recostarse en la cama y ponerse a ordenar, por décima vez la ropa de los bebes, la cual era casi toda blanca porque no estaban seguros de que serían.

Miro con mucha ilusión la ropa de sus hijos mientras la doblaba con sumo cuidado, como temiendo que se desvanecieran en sus manos.

Así estuvo cerca de 10 minutos cuando el sueño termino venciéndola y se quedó dormida

Estaba parada en lo que parecía ser las ruinas de una casa.

Era totalmente de noche pero todo era iluminado por una hermosa luna llena.

Caminó por entre las ruinas en que parecían estar mojadas por la lluvia. Siguió moviéndose hasta posarse en una gran posa de agua. Se posó a la orilla de esta u se agacho un poco para ver su rostro.

Se veía mucho más grande. Se notaba muy triste y cansada, cuando no muy lejos de ella sonaron unas pequeñas rocas chocar contra el suelo.

Se levantó y sacó su varita.

- ¿Harry? –Pregunto algo temerosa -¿Estas aquí?

Nadie respondió pero se volvió a escuchar el mismo sonido de las rocas pero esta vez seguidas de pasos rápidos y finalmente de un quejido, no muy lejos de ella.

Siguió los sonidos por entre las ruinas y llegó hasta el otro lado de ellas.

Se detuvo en secó al ver una sombra encorvada.

Se notaba que era un hombre un estando encorvado ya que tenía una espalda ancha y las piernas gruesas.

Lentamente se acerco, con algo de temor y angustia.

- ¿Harry? –Pregunto con voz baja pero audible.

- Vete… no puedo… no puedo controlarme más –dijo Harry aun encorvado pero mirándola de reojo.

- Harry, tu hechizo… funcionó –dijo ella intentando acercarse.

- ¡No te acerques! –Gritó –debes irte, no puedes quedarte más… yo estaré bien… cuida de los ni… niños…

Ella sentía como sus ojos empañados en lágrimas, era incapaz de moverse y dejarlo ahí.

- ¡¡¡VETE! –grito Harry cayendo al suelo.

Ella intento acercarse pero en cosa de segundos otra vez se estaba incorporando.

Lentamente se irguió y se giró, sus ojos eran rojos y sus pupilas eran como la de una serpiente.

- Tonta –dijo Harry con voz terrorífica antes de levantar la varita y dejar salir de ella.

- NOOOOOOOOOOOOO –grito Hermione, despertando angustiada en su cama.

Sirius y los demás estaban en la sala común cuando escucharon el grito de Hermione desde su habitación.

- Hermione –dijo Harry levantándose seguido de Ron y las chicas.

Sirius, Remus y James se levantaron asustados pero no atinaron a subir hasta que vieron que estaban solos en la sala y que todos haban desaparecido, escaleras arriba.

Al entrar en la habitación de la chica, la vieron sentada en su cama, muy agitada y con una mano en la parte baja del vientre, como temiendo que este se desprendiera.

- Hermione ¿que sucedió? –Pregunto Harry corriendo hasta su lado.

- Harry… Harry –dijo Hermione totalmente aterrada y muy agitada.

- Hermione, debes calmarte o vas a adelantar el parto –dijo Noe colocándose al otro lado de ella.

- ¿Por qué estas así? –Pregunto Ron parado detrás de Harry.

- Tuve… tuve un sueño… -dijo Hermione aun agitada sin quitar la vista de la ventana.

- Hermione debes calmarte, estas demasiado agitada y eso esta apresurando las contracciones –dijo Ashly colocando su mano sobre la de Hermione –Si sigues así vas a apurar el parto.

- Es… tarde… se me rompió la bolsa –dijo Hermione mirando las mantas que estaban bajo de ella, donde había una mancha de agua.

- Merlín, debemos llevarla a la enfermería –dijo Lily –de inmediato.

- James, Sirius vayan a la enfermería y avísenle que vamos con Hermione –dijo Remus a James y Sirius que estaban parados en la puerta, totalmente atónitos.

- ¡AHORA! –grito Harry haciendo que los dos chicos despertaran de su transe y salieran corriendo escaleras abajo, hacia la enfermería.

- Ahora debemos llevárnosla –dijo Remus mirando a Ron y Harry.

- Pero ¿Cómo? si la movemos demasiado podemos hacerle daño al bebe –dijo Lily.

- Será mejor que le enfermera venga hasta acá –dijo Ashly viendo como Hermione intentaba respirar para calmar sus dolores pero se notaba en su rostro que no estaba funcionando muy bien.

- Remus ve por ella, dile que no podemos mover a… -dijo Ron.

- AHHHHHHH –grito Hermione asustándolos a todos, incluido Remus quien lo miro con terror – NO TE QUEDES MIRANDO Y VE POR LA MALDITA ENFERMERA QUE ME DUELE…

Remus salio disparado escaleras abajo y en un abrir y cerrar de ojos llego a la enfermería donde ya estaban James y Sirius atolondradamente diciéndole a la enfermera lo que sucedía.

- El bebe –dijo James apresurado…

- Está mojado –dijo Sirius a su lado.

- Y le duele…

- y se le rompió la bolsa…

- y el bebe va a venir…

- ahora a la enfermería…

- ¿De que demonios me están hablando? –Pregunto la enfermera sin entender una palabra.

- Madame Ponfrey –dijo Remus haciendo que los dos chicos se callaran y que la mujer llevara su vista hacia él –Hermione tiene contracciones y se le rompió la bolsa, pero no queremos traerla porque puede ser peligroso para el bebe…

- Por supuesto, voy para allá –dijo la enfermera tomando algunas pociones y metiéndolas dentro de un maletín salio a toda carrera a la torre de griffindor.

Al llegar subió de inmediato donde estaba Hermione acompañada de los demás.

- Salgan todos de aquí, necesito espacio –dijo la enfermera corriendo a un lado a Harry.

- Pero… -dijo Harry no muy desacuerdo.

- Salgan ahora –dijo la mujer perdiendo los estribos.

Todos salieron a regañadientes y se quedaron en la sala común donde en solo minutos aparecieron Dumbledor, Mcgonagall y Hagrid.

- ¿Cómo van las cosas? –Pregunto Dumbledor más alterado de lo que debería.

- Madame Ponfrey esta con ella pero aun no nos dice nada –dijo Harry mientras se sobaba las manos con nerviosismo

- Debes estar tranquilo Potter, ella sabe lo que hace –dijo Mcgonagall igual de nerviosa que él.

Dumbledor no prestaba atención a las conversaciones que surgían a su alrededor, solo miraba a las escaleras, pendiente de cualquier cosa que sucediera.

Pasaron barias horas antes que una agotada enfermera bajara con una bandeja con pociones a medio llenar.

AL hacerlo, los chicos, incluido Harry, estaban completamente dormidos por lo que solo Dumbledor, Mcgonagall y Hagrid pudieron hablar con ella.

- ¿Ya nacieron? –Pregunto de inmediato Hagrid.

- No, las cosas se complicaron un poco –dijo la mujer con cara de desconcierto.

- ¿Que sucedió Poppy? –Pregunto Dumbledor con preocupación.

- Pareciera que los bebes se protegen Albus –dijo la mujer con algo de desconcierto.

- ¿De que estas hablando Poppy? explícate –dijo Mcgonagall.

- Pareciera que hay algo así como un escudo en el vientre de la señorita Granger, cuando intento acercarme a ella para darle las pociones –dijo la mujer mirando a Mcgonagall.

- ¿Cómo puede ser eso posible? –Pregunto Mcgonagall mirando a las personas que estaban a su alrededor.

- ¿Ella esta despierta? – Pregunto Dumbledor a la enfermera.

- Sí, esta despierta –dijo la enfermera.

Dumbledor, sin avisar a nadie, comenzó a subió las escaleras y llego hasta la habitación de Hermione. Abrió la puerta y la vio recostada entre muchos cojines, se acerco lentamente mientras los ojos de Hermione lo seguían atentamente.

- Profesor –dijo Hermione muy agotada.

- Debes estar tranquila, todo saldrá bien –dijo Dumbledor con una sonrisa paternal.

- ¿Por qué… esta sucediendo… todo esto? –Pregunto Hermione recostándose más en los cojines.

- Darás a luz a un ángel –dijo Dumbledor mirándola a los ojos.

- Sí, estos niños son mis angeles –dijo hermione con una sonrisa.

- No me refiero a eso –dijo Dumbledor colocando una mano en el vientre de Hermione para ver que sucedía.

Como él esperaba sucedió lo que en el bosque prohibido. Al posar su mano una luz que parecía identificarlo le permitió posar la mano.

- ¿Ves lo que esta sucediendo? –Pregunto Dumbledor a Hermione quien miraba sorprendida todo lo que sucedía.

- ¿Por qué no dejó que la enfermera me tocara? –Pregunto Hermione desconcertada.

- Cuando digo que vas a tener un ángel no lo digo de manera figurativa –dijo Dumbledor mirando a Hermione a los ojos, los cuales reflejaban gran desconcierto –tendrás una niña… y esa niña será un ángel.

Hermione lo escuchaba totalmente alucinada. Jamás pensó escuchar eso.

Sí bien tenía una vaga noción de todas las historias que se tejían alrededor de los angeles, nunca pensó que fuera verdad.

- Eso no es posible –dijo Hermione – ¿voy a tener dos niñas… ángeles?

- No… uno de tus hijos será una niña… un ángel, pero no necesariamente tu otro bebe tiene que ser mujer –dijo Dumbledor desconcertando aun más a Hermione –puede ser perfectamente un hombrecito…

- ¿Mellizos? –Pregunto Hermione

- Exacto –dijo Dumbledor con una sonrisa.

Pasaron algunos segundos antes que Hermione volviera a hablar.

- ¿Cómo sabe usted todo esto? –Pregunto Hermione extrañada.

- ¿Nunca te has preguntado como fue que saliste ilesa cuando Voldemort te secuestro? –Pregunto Dumbledor.

- Si, pero usted no nos quiso contar –dijo Hermione mirándolo con el ceño fruncido.

- No les dije en su momento porque nunca estuve cien por ciento seguro de la verdad –dijo Dumbledor ignorando la mirada de reproche –pero creo que es hora que lo sepas…

- ¿Por qué ahora? –Pregunto Hermione.

- Cuando tus hijos nazcan no sé que es lo que sucederá –dijo Dumbledor –No sé su voldemort esta la tanto de la verdad acerca de tus hijos y menos si sabe que son dos, por lo que vamos a tener que muchísimo mas cuidadosos si queremos que estos niños crezcan sanos y salvos.

- Hay algo que usted nunca nos dijo profesor –dijo Hermione sin apartar la vista de los celestes ojos del anciano -¿Cómo fue que supo Voldemort que yo estaba embarazada y que ese niño podría tener el poder de matarlo?

Dumbledor antes de responder se dio todo el tiempo del mundo, mientras la miraba con una sonrisa de orgullo.

- La verdad no esperaba que pasaras ese detalle por alto –dijo Dumbledor acentuando un poco más la sonrisa –Voldemort tiene ciertos poderes que desconozco aun, al igual que aliados que nos pueden ser muy peligrosos. Uno de esos aliados tuvo una premonición acerca de ti, no estoy muy seguro de que fue lo que dijo con exactitud, solo sé que te mencionaba a ti, a Harry y a un hijo que estaba creciendo en tu vientre que tendría el poder de destruirlo para siempre, pero la verdad a cambiado un poco porque no es uno sino dos.

- Pero quizás la premonición solo mencionaba al bebe que tendría los poderes para destruir a Voldemort –dijo Hermione pensando el voz alta –si es así, el otro es un mago normal…

- Puede ser Hermione, puede ser –dijo Dumbledor levantándose de la cama donde estaba sentado –pero solo lo averiguaremos cuando nazcan.

- Parece que no quieren salir –dijo Hermione pasándose una mano por el vientre –ya pasaron las contracciones…

- Preferiría que nacieran de una buena vez, para poder sacarme esta angustia de encima –dijo Harry parado en la puerta.

- Harry –dijo Hermione sorprendida de verlo.

- Creo que ya no tengo que explicarle nada ¿Verdad? –Pregunto Dumbledor.

- Solo una cosa quisiera que me respondiera –dijo Harry a lo que Dumbledor movió la cabeza indicándole que continuara –si es verdad que uno de los bebes va a ser un ángel ¿Que peligros corre?

- Lamento decir que correrá mucho más peligro que un niño normal –dijo Dumbledor no muy contento –será más vulnerable hasta que sus poderes aparezcan…

- Deberemos protegerla más ¿verdad? –Pregunto Hermione.

- Sí –dijo Dumbledor caminando hasta la puerta.

- Yo me encargaré de que a ninguno de mis hijos les suceda nada –dijo Harry acercándose hasta la cama de Hermione al momento en que Dumbledor abría la puerta para salir.

- De eso no me cabe duda alguna –dijo Dumbledor saliendo del lugar.

Ambos chicos se quedaron varios monitos en silencio y mirándose a los ojos, mientras sus manos se juntaban en el vientre de Hermione el cual acariciaban con tranquilidad.

Tras unos segundos de eterno silencio Hermione volvío a contraerse de dolor.

- ¿Ahora sí? –Pregunto Harry preocupado.

- Sí… -dijo Hermione con dolor.

- Voy por la enfermera –dijo Harry bajando a toda velocidad a la sala común –¿AHORA SI, VAN A NACER!

La enfermera subió a todo lo que sus piernas daban mientras Harry se quedaba parado viéndola pasar.

- Harry, será mejor que tu también este ahí –dijo Dumbledor sorprendiéndolos a todos.

Harry lo quedó viendo alucinado. Jamás pensó que estaría en el nacimiento de sus hijos por lo que le costo un poco reaccionar y subir a la habitación donde estaba Hermione, pero luego de unos segundos y un sonoro ¡¡¡VE! de parte de los que estaban ahí logró reaccionar.

El trabajo de parto no fue nada fácil. Si bien el hecho de que Harry estuviera ahí relajo un poco a las bebes quienes le permitieron a la enfermera poder ayudar a Hermione, pasó cerca de una hora antes que Hermione comenzara a pujar.

- Vamos Hermione, ya casi tengo la cabeza –dijo la enfermera mientras Hermione a duras penas respiraba para poder pujar otra vez.

- Eso amor, lo estas asiendo muy bien –dijo Harry bien le servía de apoyo a la cabeza y espalda de Hermione mientras tomaba con fuerzas sus manos a cada lado de ella para que ella tomara fuerzas para volver a pujar.

- ¡AHHHHHH! –grito Hermione antes que la enfermera lograra sacar a su primer hijo.

- ¡Es una niña!... ¡Es una niña hermosa! –dijo la mujer mientras que con la ayudar de una toalla que flotaba limpiaba a la pequeña cuyo llanto era casi audible, hasta que limpiaron su boca, después de lo cual logreo sacar el llanto que llegó hasta la sala común donde esperaban todos emocionados.

-Ya nació uno –dijo Sirius tan emocionado como James quien tenía los ojos brillante a causa de las lágrimas al igual que Lily, quienes eran observados con alegra por Dumbledor.

La enfermera le acerca la pequeña a Hermione quien con los ojos llenos de lágrimas la mira y besa su frente al igual que Harry. En ese momento viene otra contracción que la hace encogerse nuevamente.

- Vamos Hermione, ya queda solo uno –dijo la enfermera mientras dejaba la pequeña para que aquella toalla terminara de limpiarla.

- A la cuenta de tres puja con todas tus fuerzas –dijo la mujer acomodándose para recibir el otro bebe -…1…2…3…

- AHHHHHH! –grito Hermione con todas sus fuerzas mientras volvía a tomar aire.

- Una más y esta fuera –dijo la enfermera –ya tengo su cabeza… puja otra vez…

- La ultima vez amor –dijo Harry mientras que Hermione apretaba con fuerzas su mano para dar el ultimo empuje y traer a su segundo hijo al mundo.

- ¡GUA! –grito el bebe al memento de estar en los brazos de la enfermera.

- Es un niño –dijo la mujer mientras se levantaba y llevaba al pequeño junto a su hermana quien estaba recostada en la cama contigua. El momento en que la mujer dejo a los dos hermanos juntos, la pequeña tomo la mano de su hermana y el niño dejó de llorar.

- Parece que saben que son hermanos –dijo la mujer mientras tapaba a los dos infantes con una manta.

Harry besó la frente de Hermione antes de recostarla entre varios cojines y acercarse a sus hijos para verlos.

No pudo contener las lágrimas al verlos ahí, a ambos. Pensaba en las tantas veces en las que pensó que jamás los vería y ahora ahí estaban.

- Voy a bajar con los otros –dijo Harry antes de acercarse a la puerta.

- Espere señor Potter, deben ponerle los nombres a los bebes –dijo la enfermera acercándose a los niños.

- La niña se llamara Melinda Andreé Potter Granger –dijo Harry mirando a la pequeña que tenía la cabeza casi calva si no fuera por unos pocos cabellos que se asomaban por su nuca de los cuales era algo difícil distinguir el color.

- ¿Y el niño? –Pregunto la enfermera mirándolos a los dos.

- Se llamará Mathw Nicolas Potter Granger –dijo Hermione mirando a Harry.

- Bien, señorita Melinda y señor Mathw, es hora de ir con su madre –dijo la enfermera colocando a los dos bebes sobre el pecho de su padre.

- Hola mis niños bellos –dijo Hermione mientras los afirmaba uno can cada mano.

- Yo bajare a decirles a los demás –dijo Harry desapareciendo por la puerta.

- Te voy a dejar un momento a solas con ellos –dijo la enfermera saliendo también de la habitación.

Al verse sola con los bebes, sus ojos volvieron a empañarse de lágrimas las cuales, esta vez, no sostuvo y dejó que salieran libremente.

Estaba tan emocionada. Por fin todo había acabado, la espera había finalizado y ya tenía ahí, con ella, a esas dos criaturitas tan hermosas.

Desde ahora en adelante su vida cambiaría radicalmente, eso ella lo sabía, pero estaba dispuesta a afrontarlo. Quizás no podría entrar a estudiar a la escuela de aurors de inmediato, como lo había planeado, pero dejaría que los bebes estuvieran un poco más grandes para poder hacerlo, pero jamás dejaría de lado ese sueño. Si bien ahora tenía una responsabilidad muy grande, no iba a dejar sus sueños botados, los iba a cumplir e iba a salir adelante con sus hijos y con Harry.

Harry bajó a toda velocidad saltándose los escalones de a cuatro en cuatro, para caer con fuerza al suelo y despertar a los que se habían quedado dormidos, por la larga espera.

- ¡ES UN NIÑO Y UNA NIÑA! –Grito el emocionado padre despertando a Noe y Ashly que estaban dormitando en el sillón.

- Felicidades amigo –dijo Ron acercándose de inmediato para darle un fuerte abrazo a su amigo.

- Muchas felicidades Harry –dijo ginny acercándose él también.

- ¿Cómo están los tres? –Pregunto Dumbledor acercándose luego de la pelirroja Weasley.

- Hermione está cansado, pero bien, para haber traído a dos niños a mundo –dijo Harry con una gran sonrisa en su rostro –y Melinda y Mathw estan perfectamente… ¡SON HERMOSOS!

- ¿Melinda y Mathw? –Pregunto Sirius luego de acercarse seguido de Remus quienes le dieron un gran abrazo.

- Sí, Melinda Andreé y Mathw Nicolas –dijo Harry con orgullo.

- Te felicito Harry –dijo Lily acercándose después de Ashly y Noe para abrazar a su futuro hijo.

Al sentir el abrazo de la que sería en algunos años su madre, Harry sintió que muchas de cosas malas que habían sucedido a lo largo de su vida habían valido la pena. Ahora tenía dos hijos a pesar de ser él muy joven y la vida, además de eso, le había dado la posibilidad de pasar ese hermoso momento con sus padres.

Se separaron unos segundos e intercambiaron miradas entre esos dos padres de ojos verdes.

James quien lo miraba con una gran sonrisa y con los ojos llenos de lágrimas se mantuvo unos segundos al margen viendo como madre e hijo se abrazaban. Al ver que se separaban se acercó con lentitud para posarse delante de su hijo y cruzas miradas unos segundos antes que se fundieran en un fuerte abrazo que los emocionó a todos.

- Te felicito hijo –dijo James mientras las lágrimas corrían por su rostro.

- No sabes lo que significa para mí que ustedes estén aquí, por las razones que haya sudo, doy muchas gracias por esto –dijo Harry dejando escapar esas lágrimas que tanto había guardado.

- Bueno, ya basta de lágrimas, quiero conocer a esos dos Potter –dijo Sirius haciendo reír a los presentes.

- Van a tener que esperar unos segundos a que termine con Hermione y abriguemos a los bebes –dijo la enfermera quien había bajado a la enfermería y había vuelto a subir para aplicar unas pociones cicatrizantes en Hermione para que las heridas del parto comenzaran a cicatrizar más rápido.

Un hombre encapuchado caminaba encorvado por los pasillos de una casa casi en ruinas. Sacó sus arrugadas manos de entre la capa y empujó las puertas de un salón.

- ¿Que me traes? – Pregunto Voldemort sentado en su gran sillón.

- Ya no hay nada que hacer… ya nació –dijo el hombre con temor.

Voldemort apretó el puño mientras escuchaba las palabras del hombre.

- ¿Que posibilidades tengo de matarla ahora que no tiene poderes desarrollados? –Pregunto Voldemort.

- La suerte a cambiado mucho señor –dijo el hombre con temor mientras sus voz temblaba.

- ¡Respóndeme! –dijo Voldemort con furia, ciando temblar al anciano hombre.

- Es impredecible decir en estos momentos que sucederá si ella es atacada, amo –dijo en hombre –han habido sucesos extraños a su alrededor… cosas que han cambiado el futuro.

- ¡¿Que cosas! –Pregunto Voldemort con enojo.

- No es posible leerlas, si adivinarlas, son cosas que van mucho más allá de mis poderes –dijo el hombre temblando – manos extrañas han manipulado el tiempo señor… el futuro puede volver a reescribirse…

EL hombre tembló de pies a cabeza cuando vio que Voldemort se levantaba y lo miraba con esos ojos de serpiente, rojos.

- Nadie va a nadie mi futuro más que yo –dijo Voldemort girando hacia la ventana para posar sus ojos en la luna creciente –…nadie…

Continuará…