Capitulo Dedicado a:
Mi Hermana menor… mi niña Alicia… mi peque… mi más grande apoyo... mi querida Dulce Invierno… Sarai
Mi niña Katty… mi hija putativa… una Venezolana maravillosa… una amiga única y especial
DISCULPEN ESTA RE-ACTUALIZACION PERO DESEABA CAMBIAR ALGUNAS COSAS DE LA ULTIMA PARTE.
Hola.
Luego de muchos meses, mas de los que hubiese querido pero sin duda los necesarios, hoy 19 de Noviembre vuelvo a actualizar… Y solo tengo algo que decirles… ¡VOLVI!
Espero que aun me recuerden mis chicas, ese grupo de lectoras que impulsaban esta historia y a las que le debo mucho y por lo que no tengo más que dar ¡¡mil Gracias!!... Sería feliz si supiera que ustedes siguen allí y disculpen el retardo, en verdad no estaba en mis manos… A los nuevos lectores, muchos de los cuales me escribieron en esta larga ausencia y mantuvieron viva la historia y los reviews… muchísimas Gracias por eso. Y a todos los que leen y están pendientes aunque no me escriban, pero que se que están allí… Gracias por seguir la historia
En cuanto al capítulo… Bueno, no sé que les parecerá, tengo tantas versiones del mismo como meses y apenas ayer me decidí a hacerlo nuevamente y completamente distinto. En verdad espero que les guste y no les parezca muy tedioso. Lo considero importante para la historia. Además he perdido un poco de práctica con esto, así que ténganme paciencia.
Recomendaciones: leer los dos capítulos anteriores, si les pasa como a mí, tendrán que hacerlo para seguir luego de tanto tiempo la línea de la historia
Bueno, veamos como me va... y disculpen los errores que encuentren, solo lo revise una vez
- ¿Donde te metiste? ¡¡Coño!! – miro hacia la entrada del Ministerio y luego nuevamente a ambos lados de la calle- Como si pudiera estar perdiendo el tiempo esperando… ¡¡JODER!! – gruño frustrado sobresaltando y provocando las miradas de las personas que pasaban a su lado.
En otro momento eso lo hubiese preocupado, pero no ahora. Lo único que le interesaba era saber porque su hermano no estaba allí. Ya habían pasado varios minutos desde que Malfoy ingresara al ministerio y todavía no había rastro de él. Eso no era normal, los días anteriores, cuando salía del edificio luego de verificar que Malfoy estaba en su oficina, ya se encontraba afuera esperándolo, para discutir sus próximos movimientos… – respiro profundo y nuevamente dirigió su mirada a la entrada del ministerio–… y que hoy faltara o en el mejor de los casos se hubiese retrasado… no le gustaba para nada.
Apretó los puños con impotencia, odiaba no saber qué ocurría, no tener el control de las cosas, pero sobretodo sentirse como en esos momentos: ansioso, frustrado… angustiado. – Nuevamente paseo su mirada a lo largo de la calle notando como ya el flujo de personas había disminuido considerablemente - ¡Mierda!Seguramente su patético jefe debía estarse preguntando donde coño se habría metido su empleaducho, o quizás, ya estas alturas lo estaría buscando, poniendo a medio Ministerio al tanto de su ausencia.
- ¡¡Maldición!! - exclamo con furia- ¡Si me coloca bajo la mira de Malfoy esta vez sí mato a ese estúpido vejete!
Miro rápidamente a los lados, esta vez nadie estaba lo suficientemente cerca como para escucharlo. Llevo entonces, la mano izquierda a su frente y con el dedo pulgar y anular comenzó a masajearse las sienes. Tenía que calmarse, permitirse perder los estribos lo único que le acarrearía seria levantar sospechas. Tampoco podía dejarse llevar por la paranoia , sabía que era poco probable que Draco Malfoy se enterara de su supuesta falta, pero más aun estaba consciente de la poca importancia que le daría y eso si le otorgaba alguna; para "el nuevo el encargado del departamento de Estudios y Uso de Magia Prohibida" – recalco el cargo en su mente con sarcasmo– él lo máximo que podría llegar a representar es un nombre o una cara conocida pero sin ninguna transcendencia en su vida, un patético empleado mas del Ministerio, uno de los tantos que no portarían por allí ese día.
Respiro profundamente y retiro la mano de su rostro dando una revisión rápida a la calle, estaba casi desierta. Miro entonces el reloj sobre las puertas del Ministerio, por la hora ya todos debían estar en sus funciones habituales y efectivamente ya su estúpido jefe debía haberse asegurado de que no se encontraba en todo el recinto. ¡Luego me encargo de ese imbécil! Se dijo, desviando su mirada nuevamente hacia el frente. Ya controlado su "sin sentido" temor hacia lo que pudiese o no pensar Malfoy, lo que hiciese ese pobre enclenque lo tenía sin cuidado.
Ahora, lo único que tenía importancia y en lo que debía concentrar todos sus pensamientos era en la localización de su hermano. A estas alturas estaba más que seguro que no llegaría a su encuentro y no tenía pensado regresar a su trabajo sin saber dónde y en qué estado se encontraba… – un escalofrió recorrió su nuca ante este pensamiento – …porque si no había asistido es porque algo o más bien alguien (cuya identidad tenia bien definida) se lo había impedido… – su rostro se crispo y cerro las manos en puño– … y tenía la certeza, de que a esa persona no le iba a importar en lo más mínimo su nueva imagen de ex - mago oscuro regenerado a la hora de enfrentarse o castigar a un adversario. Porque antes que todo el siempre seria un mortifago, un maldito traidor, pero sobretodo un asqueroso Malfoy.
La sensación de algo húmedo impactando en su rostro interrumpió el hilo de sus reflexiones
- ¡Joder! ¡Justo en este maldito momento tiene que comenzar a llover! – exclamo molesto sin molestarse siquiera a levantar la mirada o limpiarse el rostro
Con brusquedad aferro las manos a la capucha de su capa y cubrió su cabeza. ¿De cuantas coñas maneras se puede ir a la mierda un día que comenzó tan bien? se pregunto frustrado. Hacía apenas unos míseros minutos creía que todo le estaba saliendo a la perfección y ahora hasta el cielo parecía divertido de estarse orinando sobre él.
- Maldito Malfoy – Susurro con desprecio mientras observaba como magos y brujas corrían hacia la entrada del Ministerio dejando la calle despejada
Rápidamente se alejo de allí, consciente de que levantaría sospechas al preferir quedarse bajo la lluvia que resguardado dentro de su oficina. Además como trabajador del Ministerio conocía las limitaciones y regulaciones a la magia que imponían los hechizos protectores del mismo. Todo conjuro que realizara seria registrado y al hacerlo quedaría una prueba de su presencia y permanencia en el exterior del edificio, pero más importante aun… de su esencia mágica.
"¡Ya sabes, para no dejarnos llevar solo por las apariencias o una varita!"- Bufo al recordar las palabras de su patético jefe, cuando toco el tema a propósito en una de sus estúpidas conversaciones -"Quizás no lo sepas muchacho o por tu edad no lo recuerdes, pero hace un tiempo atrás en el Ministerio se cometieron muchos crímenes, y los culpables burlaban la justicia tomando la apariencia de otros al momento de realizarlos o utilizando la maldición imperius. Con esta protección se logra saber si realmente es la persona o un impostor o si el inculpado gobernaba o no sus acciones"
Ni bien escucho las palabras del vejete en su mente se habían formulado un mar de interrogantes ¿y qué pasaría si en efecto se realizara la maldición imperius fuera del Ministerio o tomaban la poción multijugos y en el transcurso del día no se realizaba ningún delito, es mas ni siquiera se utilizara la magia común?, ¿y si solo querían conseguir información o poder controlar a las personas sin hacerlas delinquir y para ello buscaban la manera de no registrar su esencia mágica en el transcurso de su plan? ¿Cómo entonces quedaría alguna prueba?En ese momento sonrió internamente, no cabía dudas que toda protección tiene sus fallas y la principal es que el enemigo esté al tanto de su existencia.
Cuando llego al otro lado de la calle ya se encontraba totalmente empapado. Rápidamente la lluvia había arreciado y como comprobó al girar su rostro hacia el ministerio y pasear su mirada por sus alrededores, a excepción de él todo estaba desolado.
- De algo tenía que servir esta puta regadera– farfullo dirigiendo su mirada al frente y enfilándose hasta el área donde se encontraban una serie de callejones mientras en su mente recordaba las últimas conversaciones con su hermano, consciente de que allí encontraría la información necesaria para localizar su paradero
Ambos habían acordado que esperaría a Malfoy en las inmediaciones del Ministerio luego de los días de infructuosa vigilancia a su Mansión. No había manera de saber cuando entraba o salía y localizarlo allí era la única manera de lograr su rastro para vigilar sus acciones el resto de los días.
Según su hermano, Malfoy diariamente se aparecía en las inmediaciones del edificio, lo único que variaba era el lugar, por lo que en algunas ocasiones lo encontraba desde el primer momento en la calle principal mientras que en otras lo veía salir de algún callejón. Eso le daba una clara idea de dónde buscar en primer lugar, de no encontrarse allí, se dirigiría a la casa principal ya que a veces Axel daba una vuelta rápida para ver si había algún movimiento. Sus pasos se detuvieron al llegar a la primera callejuela. Por última vez dirigió su rostro hasta la entrada del Ministerio y luego de cerciorarse de que no había testigos, saco su varita de la empapada capa y apunto con ella la parte interna de su muñeca izquierda. Sonrió satisfecho al observar como una pequeña esfera de luz roja violácea brotaba a través de la palma de su mano y lo sobrecogió el alivio cuando esta comenzó a parpadear intermitentemente.
Eso significaba que su hermano se encontraba cerca, pero más importante aun…
…vivo
Caminaba presurosa, abriéndose camino con dificultad a través del atestado lobby del Ministerio, dejando a su paso cientos de miradas recriminatorias de Magos y brujas al parecer ofendidos y algunos ciertamente agraviados por su conducta. Ya había perdido la cuenta de la cantidad de tropiezos, golpes y pisadas en las que se había visto envuelta en los últimos minutos, así como de los ¡Se lo voy a decir a tu padre! ¡Arthur se va a enterar!Resoplo molesta al recordar las frases que sus víctimas recitaban una y otra vez a sus espaldas, jamás había deseado tanto no ser tan Weasley como en ese momento, ya se imaginaba todas las quejas que su papa recibiría respecto a su "grosera actitud". Pero de eso se encargaría luego, en estos momentos lo único que le importaba era llegar hasta donde estaba Parvati, antes que esta se percatara de su falta.
No quería dar explicaciones.
Cuando dejo atrás el vestíbulo y giro en el pasillo que llevaba a la cafetería, aminoro el paso. Debía calmarse, su amiga era una mujer perspicaz y no se tragaría jamás la historia de que permaneció todo el tiempo sentada esperándola, si la notaba con la respiración agitada y transpirando. Por un segundo, la idea de que era una estupidez estarse escondiendo rondo su cabeza, no había hecho nada mal ¿verdad?, pero rápidamente esta fue desechada. Quien la conociese no pensaría que su comportamiento había sido precisamente positivo para ella. Y Parvati menos que nadie vería algo bueno o favorable en sus acciones.
- ¡Ginny! - una voz familiar surgió a su espalda interrumpiendo el hilo de sus pensamientos y ocasionando que tanto sus piernas como su corazón se detuvieran de golpe.
¡Maldición!
El juramento retumbo en su cabeza, mientras su corazón retomaba su latir, pero esta vez mas rápido que cuando casi corría para llegar a la cafetería, desbocado ante la posibilidad de verse descubierta. ¿Qué puedo hacer?Se pregunto con desespero, al escuchar los pasos de su amiga acercándose a ella. Fingir fue lo único que llego a su mente como respuesta
- Fin…gir… – susurro titubeante como si quisiera asegurarse de que era lo correcto. A su mente regresaron las imágenes de lo ocurrido momentos antes-…Fingir - repitió con decisión.
Giro entonces encarando a su amiga, notando que solo unos pocos metros las separaban. No hizo intento alguno de acercarse, necesitaba de esos segundos adicionales para tranquilizarse.
- Estaba pensando que además de ciega te habías vuelto sorda -dijo la pelinegra con voz monótona avanzando hacia ella -Hace un momento pasaste frente a mi sin notar mi presencia y he tenido que llamarte varias veces para lograr tu atención
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! y mil veces ¡Mierda! – pensó Ginny sintiéndose como una estúpida al escuchar las palabras de su amiga. Había estado tan concentrada en lo que debía hacer para que Parvati no notara su ausencia que termino sin percatarse de su presencia. - ¡Idiota! ¡Imbe. – sus recriminaciones mentales fueron interrumpidas por un nuevo comentario de su amiga.
- Espero que valga la pena lo que te tiene así - dijo Parvati con el mismo tono monocorde con el que se había dirigido anteriormente.
"Espero que valga la pena"las palabras de Parvati cayeron sobre Ginny como un cubo de agua helada. ¿Lo valía?. Luego de un instante de duda,decidió que ese no era el momento indicado para reflexionar sobre el tema, tenia cosas más importantes que hacer como por ejemplo ocuparse de su amiga, la cual se había encargado de reducir el espacio que las separaba y estaba deteniéndose frente a ella. Después, tendría tiempo para discernir sobre los hechos y sus acciones con tranquilidad, estaba segura que esa noche el insomnio se encargaría de que tuviese horas suficientes para sacar sus conclusiones.
Por unos segundos se observaron mutuamente en silencio, como si de evaluaran, con una mirada de reconocimiento. El estomago de Ginny se contrajo, en los últimos años ambas habían llegado a conocerse demasiado. Nuevamente la asalto la duda de si estaba haciendo lo correcto ocultándole cosas, pero como en la vez anterior desecho rápidamente el pensamiento.
- ¿Hacia dónde ibas? – Pregunto Parvati rompiendo el silencio. Su rostro era sereno y tan carente de emoción como su voz, pero en sus ojos brillaba el recelo y la desconfianza
En el rostro de Ginny se dibujo una mueca de Fastidio y todo su temor se desvaneció siendo suplantado por la frustración. ¡Así serán las cosas! Pensó con enojo reconociendo la actitud de su amiga. Parvati sabía que detestaba que se comportara de esa manera con ella. Más que una amiga, sentía que quien estaba interrogándola era un miembro del Wizengamot. Solo preguntas cortas, concretas, sin comentarios ni opiniones. Preferiría mil veces que le reclamara y la recriminara abiertamente por sus faltas como hacía antes, mientras compartían casa en Hogwarts a que tomara esa actitud reservada, deductiva e impersonal que había adoptado desde los tiempos de guerra. Estuvo a punto de reclamarle su actitud, pero se abstuvo al recordar su precaria situación.
- A la cafetería, a buscarte Pat – Contesto tratando de imprimirle toda la tranquilidad posible a sus palabras, a la vez que fijaba su mirada en una pequeña bandeja con cafés que Parvati llevaba en sus manos, escapando así de su inquisitiva mirada. Con un poco de suerte pensaría que lo hacía porque estaba avergonzada
- ¿Por qué desapareciste sin avisarme? – Mas que decir, Parvati pareció disparar las palabras apenas Ginny había terminado de hablar
Ginny se mordió la lengua antes que un¡Porque de hecho no tenias que enterarte! saliera de su boca. Aunque deseara decirlo, a ver si se le quitaba esa actitud de ecuanimidad sin fronteras, solo empeoraría las cosas. Decidió entonces apelar a una de las frases más trilladas en el mundo de las excusas. Quizás demasiado predecible pero mucho más conveniente que la verdad
- Discúlpame Pat, tenía que ir al baño – dijo entonces con fingido arrepentimiento
- Tardaste demasiado - Ataco nuevamente Parvati con ese tono desapasionado y uniforme que Ginny estaba comenzando a odiar
- Estaba lleno y tuve que esperar - suspiro resignada mientras se preguntaban cuando duraría el interrogatorio - ya sabes cómo es – Agrego, con la esperanza que eso le librara de tener que dar una especificación más detallada
- Si Ginevra, yo sé – respondió Parvati al cabo de unos segundos
¿Ginevra? El interior de la pelirroja se estremeció al escuchar su nombre de pila, que para ella significaba lo mismo que un mal presagio. Desde siempre había estado ínfimamente asociado a sus peores momentos, siendo el utilizado por sus seres queridos para captar su atención y reprenderla cuando estaba por mal camino, cometía una falta grave, les mentía sobre algo importante o los había decepcionado.
Una mezcla de remordimiento y culpabilidad se instalo en su pecho, consciente que había incurrido en por lo menos una de las causales acostumbradas. Y aunque sabía que las razones de Parvati para llamarla Ginevra no eran las mismas que la inquietaban, no pudo evitar sentirse de cierta manera descubierta, nerviosa y avergonzada. Pensó entonces que lo mejor era interrumpir ese interrogatorio, no estaba en su mejor momento para seguir inventando excusas y corría el riesgo que sus gestos y acciones la delataran.
El solo vislumbrar esa posibilidad hizo que Ginny levantara su mirada hasta el rostro de su amiga, chocando con unos ojos que lograron desconcertarla, al no estar llenos del recelo, desconfianza o la molestia que había previsto, sino de un claro matiz de decepción. Esa perturbadora visión solo logro ratificar su decisión de escapar de esa conversación y ese pasillo.
- Bueno Pat, es mejor apurarnos, lo más probable es que Malfoy ya este en la oficina – comenzó a decir rápidamente, arrebatándole a la pelinegra la bandeja de cafés - Con todas las personas que están en el atrio creo que hasta para las cazadoras fue hoy una misión imposible perseguirlo. Además, seguramente vino hoy por red flu para no estropear su fina y perfecta estampa al aparecerse bajo la lluvia – Al finalizar su claro intento de cambiar el tema le regalo a su amiga una picara sonrisa
Parvati, la miro por unos segundos y como toda respuesta recupero la bandeja con los cafés y giro sobre sus pies emprendiendo el recorrido hacia el lobby del ministerio. Ginny sintió como su sonrisa se congelaba ¡No es nada, solo está molesta!se dijo con poca convicción y a paso rápido dio alcance a su amiga.
Sin cruzar palabra alguna recorrieron el pasillo y salieron al lobby, atravesándolo y llegando al área de los ascensores. En todo el camino Ginny continuamente había estado girando el rostro hacia su amiga preocupada. No podía quejarse, Parvati no había colocado renuencia alguna al momento de cortar el interrogatorio y podía entender que estuviese molesta, no solo desapareció dejándola sola, sino que se mostro un tanto molesta con su actitud, además dejo a la mitad la ronda de preguntas y respuestas y eso sin contar que hizo caso omiso de cuando la llamo Ginevra. Pero aun con todas las razones, ese silencio sepulcral se le antojaba demasiado.
Trató de alejar todos esos pensamientos de su mente y concentrarse en lo que seguramente le tendría que contar más tarde cuando la molestia de Parvati desapareciera o por lo menos disminuyera lo suficiente para hablarle, pero a los pocos minutos de estar frente a los ascensores no se aguanto más, así que girando hacia ella rompió el silencio que se había instaurado entre ambas
- Ya ves como esta esto de lleno – dijo Ginny señalando con su cabeza hacia un grupo particularmente grande de personas que se entretenían hablando mientras esperaban en lo que parecía una fila. Había pensado mucho en que decirle y ese era un tema perfecto: irrelevante y sin trascendencia- es asombroso que magos y brujas prefieran todas las molestias y contratiempos del uso de las chimeneas solo por ahorrarse el mal rato de unas gotitas en la ropa o mojarse los zapatos, que con un simple hechizo pueden secar al instante
Espero alguna reacción de Parvati pero esta no dio siquiera señales de haberla escuchado. Vencida decidió guardar silencio, dedicándose a observar a las personas que se congregaban alrededor de ellas en la espera del ascensor.
- ¿Está lloviendo muy fuerte? - dijo Parvati de pronto rompiendo su mutismo
- ¡Si! – Afirmo distraída la pelirroja. Al darse cuenta de lo que había hecho se apresuro a enmendar su error - ¿Qué? ¿afuera? no sé…supongo… ¿porque me lo preguntas?... Como voy a sab…
- ¿Por qué? – dijo Parvati interrumpiendo a Ginny, manteniendo su mirada fija en la puerta de los ascensores- Porque sé que no fuiste al baño, venias del lado contrario
- Es… es.. que…- Ginny balbució el principio de una explicación que todavía no había logrado concebir en su cabeza, pero la voz de Parvati la hizo callar
- Porque estabas informada de la lluvia y del estado del atrio antes de que saliéramos del pasillo… – continuo con voz calmada-… porque se te olvido realizar "el simple hechizo" cuando entraste de nuevo al ministerio y tus cabellos, chaqueta y zapatos estaban húmedos cuando te encontré en el pasillo, aun lo están y ni siquiera te has percatado de eso – giro hasta quedar enfrentadas y Ginny sintió como empequeñecía ante la mirada de reproche y decepción de su amiga -…porque te conozco cuando mientes y en los últimos minutos es lo único que has venido haciendo…
- Pat, yo...
- O quizás – continuo la pelinegra sin prestar atención a la interrupción- porque yo misma vi como saliste de la cafetería y te dirigiste hasta las puertas del Ministerio - Apenas termino de hablar, Parvati giro nuevamente su cuerpo quedando frente a las puertas del ascensor, que en esos momentos abría sus puertas dejando salir a sus ocupantes
Esta vez Ginny se mantuvo callada mirándola fijamente, incapaz de explicar o decir nada, mientras su mente se debatía entre recriminaciones y la inquietud de conocer hasta que tanto había llegado a descubrirla su amiga. El movimiento de Parvati al caminar hacia el ascensor la hizo reaccionar
- Pat.. – dijo la pelirroja con voz temerosa logrando que la pelinegra se detuviese casi en las puertas del ascensor y girase hacia ella – lo siento, yo no…
- Piensa bien en lo que vas a decirme – Parvati volvió a interrumpirla como las últimas veces– y antes de que intentes mentirme de nuevo, reflexiona el porqué y "por quien lo haces" - La pelinegra recalco las últimas palabras con dureza y Ginny vio el destello de rabia y decepción en su mirada.
Entonces sus dudas se disiparon, Parvati lo sabía todo o por lo menos debía haber visto lo suficiente. Al ser consciente de este hecho bajo la cabeza avergonzada fijando su mirada en el suelo, como siempre que se veía descubierta ante su madre, al igual que hacia al caer en cuanta de las consecuencias de sus actos.
- Sobretodo… – dijo Parvati con voz calmada, retomando la palabra. Ginny no la miro– …pregúntate si vale la pena, porque hasta donde recuerdo, hace diez años lo que buscabas del otro lado de las puertas del Ministerio, solo logro llenarte de problemas y francamente dudo mucho que en la actualidad, Paul Chillerpueda traerte algo diferente.
Y sin esperar respuesta o reacción de su amiga, Parvati giro dirigiéndose hasta al ascensor, en donde desapareció tras las puertas metálicas que se cerraron a su espalda…
… dejando sola a una Ginny aturdida por sus palabras y debilitada por su conciencia
Sus brazos cayeron inertes a ambos lados de su cuerpo y con lentitud retrocedió un paso, rompiendo así todo contacto entre ellos, manteniendo sus ojos cerrados negándose a verlo, dejándolo en total libertad, para que se apartara, se alejara lo mas que pudiese de ella… dejándola sola…
… Sola con su corazón adolorido, herido de muerte por la frialdad de su rechazo. Era un estúpida, se dejo llevar por sus sentimientos, su anhelo, su añoranza… Y allí estaba el resultado… la había humillado. Lo peor es que ella misma se lo había buscado, al creer idiotamente que él dejaría su rabia y soberbia a un lado y se entregaría en ese beso… al querer demostrarle sus sentimientos, dándole lo que para ella era la mejor respuesta a sus preguntas, al reto que le había impuesto.
Si, la mejor – pensó con amargura recordando los hechos que la llevaron a besarlo- porque cuando escucho sus palabras y su cuerpo comenzó a reaccionar a su cercanía, la rabia y la impotencia se esfumaron, junto con el valor y el coraje. El quería que le explicara, que le aclarara lo que sentía por él ¿Qué se suponía que debía decir?... ¿Qué si se estremecía cuando él se acercaba como lo estaba haciendo en ese momento era porque su cuerpo reaccionaba a su olor, a su presencia… anhelándolo? …o… ¿Qué todavía cuando recordaba el beso en el pasillo se estremecía como si estuviese pasando y no precisamente por repulsión o asco? No… no podía decirle eso. Mucho menos, que en él tiempo que estuvo catatónica había descubierto… no… aceptado que como una idiota se estaba enam… ¡¡NO NUNCA!!... ¿Y del pasado? ni pensarlo. Precisamente allí radicaba el problema, sus palabras le hicieron entender que para él habían dos Hermiones, la de Hogwarts y la del presente. Y ella no quería que lo que sea que pudiese sentir por ella fuese basado en la de antes; sabia que de alguna manera siempre iba a estar presente, como le sucedía a ella, pero deseaba que así fuese para odiarla o ¿quererla? el sentimiento naciese hacia la actual con todo lo bueno o malo que eso pudiese traer, era un riesgo lo sabía, pero prefería ser realista a hacerse ilusiones basadas en amores ya pasados, que lo más probable es que a estas alturas estuvieran caducos… En fin, no podía decir nada sin quedar vulnerable. Para él había sido fácil asombrarla, hablaba del pasado, pero si ella quisiera hacer lo mismo tendría que desnudar su presente.
- Granger… abre los ojos
La voz grave de Draco llamo su atención al tiempo que sus últimas reflexiones lograban intensificar su dolor. Porque para ella, él era pasado y presente, porque por un momento llego a sentir que podía ser su futuro
- Granger… mírame
Hermione escucho nuevamente la voz de Draco pero en vez de mirarlo o hablarle giro dispuesta a marcharse. Sabía que apenas liberara la presión de sus parpados, una lluvia de lágrimas resbalaría por sus mejillas y ya había hecho demasiado el ridículo para otorgarle otra oportunidad para humillarla aun más. Lamentablemente para ella, sus intentos de alejarse se vieron frustrados al sentir como una mano se cerraba alrededor de su brazo.
- Suéltame Malfoy… – dijo Hermione en un tono muy cercano al susurro mientras sentía como la piel se le ponía de gallina justo en el lugar donde Draco la tenia sujeta - … suéltame, por favor
- No… - dijo Draco cortante– No hasta que me mires… hasta que me expliques lo que acaba de pasar
Hermione que hasta ese momento hacia uno que otro intento por zafarse del agarre de Malfoy se tenso por completo ¿Qué le explicara que acababa de pasar? ¿Que se suponía que debía aclararle? ¿Su rechazo?... Seguramente lo que quería era burlarse aun más de ella.
- No paso nada - dijo con voz forzada - creo que eso deberías saberlo tú mejor que nadie…. Ahora suéltame por favor
Draco se mantuvo en silencio por unos segundos pero no hizo el mínimo movimiento para soltarla, al contrario la jalo suave pero firmemente por el brazo girandola de nuevo y acercandola hacia él.
- No te dejare ir hasta que me mires… - le repitió pausadamente- …hasta que me enfrentes Granger
Un nudo se formo en el estomago de Hermione al escucharlo, conocía lo suficiente a Draco para saber que no le importaría en lo más mínimo esperar todo el tiempo necesario hasta lograr lo que quería, estaba segura que aun mantenía ese rasgo de su carácter. En cambio, ella no se sentía tan fuerte como para poder aguantar sin que su cuerpo se rindiera bajo la presión de todo lo que sentía, sus ojos ardían a causa de las lágrimas contenidas y los sollozos ya amenazaban por desbordar su pecho. Entonces decidió que le daría lo que él quería pero a su manera, lo haría antes de perder el poco de dignidad y cordura que le quedaba
Abre los ojos Granger… maldita sea… ábrelos
En su mente se repetía una y otra vez la petición que más de una ocasión había hecho en voz alta. Necesitaba que lo mirara, le urgía ver sus ojos para descubrir en ellos la verdad de lo que había sucedido momentos antes, porque nada tenía pies ni cabeza, porque no tenía sentido que ella lo besara y sabia de sobra que no debía dejarse llevar por las palabras de Granger, si quería conocer la autentica razón que la llevo a hacerlo, tenía que buscarla en el único sitio donde no podía ocultar por más que quisiera lo que sentía en realidad.
Sentir… ¿es que ella podía sentir algo diferente a repulsión por él? – su corazón dio un vuelco apenas se formulo la pregunta en su mente- Si le hubiesen preguntando antes de ese beso, lo abría negado categóricamente. Por eso no le correspondió, esa fue la razón principal por la que lucho contra sí mismo y sus ansias, logrando controlarse. No fue fácil, solo Merlín, Dios o quien sea que lleva las riendas de la existencia sabía todo lo que le había costado… pero lo logro. Porque más fuerte que cualquier necesidad por ella estaba el temor y el odio a su rechazo y su burla. Aquí no importaba que fuese Granger quien lo besara, cumpliendo así con la única excepción al pacto realizado en uno de los pasillos de esa misma oficina. Lo trascendental del acto eran las razones, y lo más seguro es que lo hiciera como medida extrema para demostrarle que lo que decía era mentira y así mantener ese ideal de conducta intachable al que se aferraba, arrepintiéndose y asqueándose luego a solas por su sacrificio, mientras que él… él entregaría todo para poco después nuevamente entender que no era más que un imbécil que no acababa de aceptar que lo que fue ya no es, que lo que pudiese haber no será.
Pero de pronto toda su perspectiva cambio, cuando sintió que las manos de ella se aflojaban de la presión que ejercían alrededor de su cuello y observo como retrocedía dejando libres sus labios y cuerpo, porque Granger no actuó como pensó que lo haría, como había asegurado en su proceso de búsqueda de autocontrol. De su parte no hubo gritos o reclamos ofendidos, de su boca no broto ninguna palabra hiriente y mucho menos la continuación de la pelea… de ella solo recibió silencio, el espacio que dejo entre ambos y la pérdida de su calor
Y entonces la miro fijamente, deseoso de que comenzara nuevamente el enfrentamiento, de que le dijera alguna de las opciones que se había afanado en concretar en su mente, a modo de bloqueo de sensaciones mientras sentía sus labios contra los suyos, de que nuevamente le recordara que era Granger y no Hermione, que lo convenciera de que desperdiciar un beso suyo había sido lo correcto... Como era de esperarse no recibió nada de lo que deseo, no hubo palabras mucho menos insultos, solo la visión de un rostro triste, desgarrado y de unos ojos que se aferraban a no ceder bajo la presión del líquido brillante, que bordeaba sus parpados cerrados y que presionaba por salir.
Fue allí, en ese momento, que por primera vez se permitió pensar que quizás, solo quizás ella deseaba en verdad ese beso… aunque el simple hecho careciera de lógica, a pesar de las mil veces que le exigió que no volviera hacerlo y de su reacción al anterior.
Ni bien se había formulado esa alternativa en su mente el caos se formo en su cerebro y la ansiedad se apodero de su ser, a la vez que en su pecho se asentaba una muy conocida mezcla de frustración y rabia, que aparecía cada vez que se descubría deseando alguna posibilidad aunque fuese pasajera de tener una oportunidad de estar con ella, de no serle indiferente, dejándole en claro que todo sus firmes propósitos de apartarla de su presente, de separarla completamente del pasado, quedaban solo en eso: en intentos… fallidos.
Supo entonces que tenía que conocer el motivo de sus actos rápidamente, antes que sus deseos superaran su razón y perdiera la perspectiva real de las cosas, quizás su actitud no era más que humillación y orgullo herido y él estaba pensando que ella… ¿deseaba un beso de él?… por eso le había pedido que abriera los ojos, hace muchos años atrás aprendió que para saber lo que Hermione Granger pensaba se debía escuchar sus palabras, pero cuando deseabas conocer lo que sentía en realidad debías buscar la verdad en su mirada …
…Y no la dejaría irse hasta conseguir lo que quería.
Con paso seguro y la varita en ristre, presta para atacar, ingreso en el inmundo callejón donde momentos antes vio desaparecer la esfera rojiza que lo guiaba, consciente que allí se encontraba su hermano y posiblemente con él, lo que fuera que lo mantenía cautivo. Un putrefacto olor le dio la bienvenida, seguido de la visión lamentable y asquerosa de varios contenedores de basura convertidos a causa de la lluvia en fuentes metálicas, de las cuales brotaba en forma de manantial una mezcla de líquidos repugnantes cargados de todo tipo de desperdicios en descomposición, que al llegar al suelo se fundían con el agua estancada (ya estas alturas en iguales o peores condiciones) diseminándose de esta manera por todo el lugar.
¡Que mierda!Pensó y en su rostro se dibujo una mueca de repulsión. Le resultaba chocante estar allí, rodeado de todo ese ambiente nauseabundo, un mago sangre pura como él no había nacido para estar ni siquiera cerca de un sitio así. Sin duda, otro detallito que agradecerle a Draco Malfoy, se dijo y en su mente las palabras resonaron llenas de sarcasmo, el término "agradecimiento" estaba lejos de lo que él deseaba darle al supuesto "Rey de las Serpientes", pero si de algo estaba seguro es de querer sobre todas las cosas retribuirle sus "atenciones" a ese maldito traidor.
Un leve crujido proveniente de su varita, indicándole que la presión de su mano estaba surtiendo efecto, lo hizo apartarse de sus pensamientos. Su mirada entonces vago alrededor del interior del callejón en búsqueda de su hermano o en su defecto de la esfera que le indicara su localización, comprobando en poco tiempo que a excepción de las fuentes nauseabundas y una que otra bolsa de basura, el lugar se encontraba aparentemente vacio.
Aparentemente. Allí estaba el problema, bien sabia él que pocas veces las cosas eran como parecían, mucho menos cuando un mago obscuro estaba de por medio, así que decidido a comprobar que tan vacio estaba ese lugar se dispuso a revisarlo por completo, total, era mejor descubrir más temprano que tarde lo que seguramente se encontraba allí. Además, si en algo estaba más que claro es que no saldría de ese sitio sin saber donde coño se hallaba Axel.
Apenas había dado un par de pasos hacia el fondo del callejón cuando un sonido fuerte pero fugaz llamo su atención. Al instante, dirigió su varita en posición de ataque hacia el lugar desde donde le pareció percibir el ruido. A los pocos segundos nuevamente volvió a escucharlo, esta vez más fuerte y pronunciado que el anterior, permitiéndole descifrarlo parcialmente, era como un cliqueteo metálico. Fijo entonces su mirada en los dos contenedores-fuentes que se encontraban en esa dirección y un nuevo repiqueteo confirmo sus sospechas, lo que fuese que sonara provenía indiscutiblemente de allí.
Sin dilación alguna, ataco los contenedores haciendo que estos se voltearan y desperdigaran su asqueroso contenido, con el fin de comprobar si el jodido ruido era solo basura o si detrás de él se encontraba alguna trampa. Luego, con otro movimiento de varita los aparto enviándolos hasta el fondo del callejón, dejando libre el espacio donde se encontraban. Sintió entonces como su cuerpo se paralizaba ante la visión que tenia frente a él: La pequeña esfera roja violácea hasta ahora desaparecida, flotaba sobre lo que parecía ser una gran bolsa de basura.
- Estoy bien… tranquilo – Una voz ahogada surgió desde el extraño bulto, haciéndolo reaccionar - Solo dame un momento… y no te muevas - Apenas dijo esto la cubierta de plástico negra se deslizo al suelo dejando al descubierto un cuerpo mugriento y empapado, cuyo torso parecía cubierto en hielo y… ¿llamas?
Al ver esto, los ojos del hombre se abrieron de par en par conmocionados por la visión, a la vez que sentía como la rabia explotaba dentro de él. Se había esperado muchas cosas, pero no algo como esto. Lo que tenía frente de si, no era otra cosa que magia negra, muy avanzada por cierto. Del tipo que no aparecía en los libros y que seguramente no acata las leyes habituales de los hechizos. De todas formas tenía que intentarlo, así que apuntando el pecho de su hermano pronuncio un conjuro.
- ¡Finite Incantatem! – dijo con voz segura y un rayo de luz blanca broto de su varita
Sus ojos fueron testigos de cómo el hechizo revoto en la "armadura" que cubría el torso de Axel. Cerro los puños con rabia, aunque sabía que sucedería no podía controlar la frustración que sentía. Había asistido hasta ese lugar preparado para un enfrentamiento, para liberarse de cualquier trampa que se encontrase, para sortear eventualidades aun estando en desventaja, pero en cambio allí estaba, sin poder hacer nada mientras su hermano se consumía atrapado en esa coraza infernal, solo porque ese desgraciado traidor había decidió utilizar la única arma en la que él estaba consciente de que no podía superarlo: el conocimiento de magia negra como tal
- ¡Maldito Malfoy! – Bramo con fuerza
- Tranquilo– repitió Axel con un tono más firme que el usado anteriormente – él hechizo poco a poco va desapareciendo, solo…- su voz se silencio de pronto y su rostro se contrajo en una mueca de dolor. Luego de unos segundos sus facciones se relajaron. Fijo entonces sus ojos nuevamente en el hombre frente a él y como si nada hubiese pasado siguió con su explicación -… solo falta el pecho
Las miradas de ambos se dirigieron a la armadura incandescente que cubría el cuerpo de uno de ellos. Así permanecieron unos instantes, observándola en silencio hasta que el portador de la temible coraza retomo la palabra
- Sabía que me encontrarías, pero temía que no me escucharas… - dijo a la vez que fijaba nuevamente su mirada en el rostro de su hermano- no quería hablar, ya sabes… tenía que cerciorarme de que fueras tú
El otro hombre lo miro fijamente por unos instantes, sintiendo como la rabia minaba su cuerpo y su mente, impulsados por la imagen deplorable y desvalida que presentaba su hermano en ese momento. Sin duda alguna, a Draco Malfoy se le había sumado una nueva cuenta pendiente a la ya extensa deuda que poseía con él.
- ¿Estas bien? – Dijo al fin, a la vez que levantaba su varita y conjuraba una protección contra la lluvia, consciente de que era una pregunta estúpida, pero acertada para acrecentar sus ansias de venganza
- Comparado a como me dejo Malfoy, estoy en el paraíso – contesto Axel con sarcasmo. Luego suspiro cansado– Apenas se liberaron mis manos y pude tomar la varita, intente el Finite Incantatem, gracias a eso pude hablarte porque hasta mudo me había dejado, aunque creo que fue lo mejor los gritos se hubiesen escuchado en el ministerio… Tampoco puedo desaparecer… – su rostro se ensombreció–…Es poderoso, más de lo que creíamos, tenemos que andar con cuidado.
- ¿Trato de leerte la mente? ¿logro enterarse de algo?
- Ni siquiera trato de ver quién era. Y sabes que aunque quisiera no lograría sacarme nada – en la voz de Axel se denoto cierta molestia– Además, su fin principal es el de utilizarme de mensajero. Esto… - se señalo el pecho con la barbilla–… Malfoy lo considera un simple escarmiento por atreverme a seguirlo… - cerro los ojos y arrugo el seño, seguramente por otra oleada de dolor. Al cabo de unos segundos continuo - …Lo mejor es que lo veas por ti mismo, vamos, te dejare indagar en mis recuerdos
Axel abrió los ojos y fijo su mirada en los de su hermano. Al instante sintió como una presencia extraña e incómoda se apoderaba de su mente y rebuscaba en su memoria, haciéndole revivir los acontecimientos. Cuando considero que había visto suficiente levanto sus defensas nuevamente, bloqueando la intrusión.
- No necesita la varita… – fue lo primero que dijo el hombre que se mantenía de pie y en su voz se vislumbro el asombro que le ocasionaba ese hecho –… solo su mano.
- Objeción – dijo Axel, llamando su atención– Ambas manos... Draco Malfoy no solo tiene la capacidad de hacer magia negra sin varita, sino que tanto en su mano izquierda como en la derecha fluye de igual manera… ¿sabes lo que quiere decir eso? – pregunto con voz alarmada. No recibió respuesta así que continuo- Eso sin contar el radar que parece tener. Luego de esto, no me extrañaría verlo en pleno ataque hechizando a los contrincantes con los pies…
- ¡Cállate Axel! – dijo de pronto el otro claramente molesto– No es momento para estupideces. Ya sabíamos que Malfoy tenía habilidades especiales, era la mano derecha del Señor de las Tinieblas ¿Qué esperabas?
- Te puedo decir lo que no me esperaba - dijo Axel con visible molestia- por ejemplo, que ese malnacido tuviese la habilidad de cocinarme y congelarme el culo al mismo tiempo sin molestarse en usar la varita
- Tendremos que tener más cuidado de ahora en adelante entonces – dijo el otro como si nada, aunque en su rostro se notaba la preocupación- Ahora, lo importante es lo que haremos. Debemos actuar rápido, no podemos desperdiciar la oportunidad que nos ha dado ese traidor – dirigió su mirada hasta la entrada del callejón. Luego de unos segundos la fijo nuevamente en el rostro de Axel – Tú… imagino que apenas termine el efecto del hechizo podrás desaparecerte. – no era una pregunta sino una afirmación, por lo que continuo sin esperar alguna reacción de su hermano - Inmediatamente te apareces en la guarida y le das el mensajito a Nott y Bulstrode… Eso sí, delante de todos… No vamos a darle oportunidad a nuestros "jefes" – remarco la palabra con sarcasmo– de modificar las cosas a su favor. Que todos se enteren de las palabras exactas de Malfoy, de su negativa, su desprecio hacia nosotros y sobretodo de su opinión sobre la patética parejita… Ya es hora que nuestros compañeros comiencen a verlos como lo que en verdad son: un par de cobardes
- Se formara un pandemónium… – dijo Axel con evidente fastidio, luego se quedo pensativo por unos segundos hasta que se dirigió nuevamente a su hermano–… ¿no estarás allí? – sus ojos brillaron suspicaces - ¿Qué harás tu? ¿Te vas a perder el momento que tanto has esperado? ¿No vas a estar presente para terminar de hundirlos?
- No… - dijo el hombre mientras se acuclillaba quedando a la altura de su hermano - … ese es tu trabajo, es a ti a quien le dieron el mensaje. Yo en cambio debo estar en el Ministerio cuidando a Malfoy mientras se encuentre allí. Si aparezco contigo puedo dar la impresión de estar más interesado de lo conveniente y eso le daría una oportunidad a Nott para desacreditarnos, acusándonos de cualquier cosa, desde mentirosos hasta conspiradores. – hizo una pausa y se quedo pensativo por unos segundos al cabo de los cuales una sonrisa sardónica apareció en sus labios– Además, yo también tengo mis propios asuntos que planear y cuidar, tu no fuiste el único que comenzó el día con un suceso… interesante
- Por tu sonrisa me imagino que fue más gratificante que el mío – dijo Axel con amargura
- No te imaginas cuanto – Contesto el hombre aun con la sonrisa en el rostro mientras con un movimiento de varita desaparecía la esfera rojiza que aun titilaba sobre la cabeza de su hermano– Luego te contare. Ahora tengo que volver al ministerio – dijo a la vez que se colocaba de pie- Desaparece el escudo antes de irte, apenas pueda te alcanzo en la guarida
Luego de recibir un asentimiento en señal de comprensión y dar un último vistazo a la coraza que rodeaba el pecho de Axel, giro dirigiéndose hasta la salida del callejón. Al instante se encontró nuevamente bajo la lluvia pero esta vez no le importo, es más, la borrosa sonrisa que aun mostraba su rostro se acentuó al sentir el golpe de las gotas sobre su cuerpo. Eso solo le confirmaba que aunque a su alrededor todo pareciera igual que unos minutos atrás, para él era totalmente diferente… y le sobraban razones para ello...
… porque no solo había encontrado a su hermano sino la oportunidad de llevar a cabo sus planes mas rápido y fácil de lo que hubiese pensado
… porque Malfoy le había dado nuevas e importantes razones para acabar con él
… porque estaba seguro que los eventos que se desarrollaran a partir de la entrega de ese mensaje, acortarían la espera del momento de su enfrentamiento
… porque al final, su muy bien comenzando día… lejos de arruinarse
…. Seguía mejorando
- Está bien Malfoy … lo hare, pero suéltame antes
Aunque Hermione trato de imprimirle autoridad a su voz, las palabras finales sonaron más parecido a una súplica que una orden, lo que causo que su frustración empeorara, si seguía así la "poca dignidad que le quedaba" se iba a ir a la mierda mucho antes de lo que pensaba y de la manera más estúpida – sonrió internamente y sus pensamientos se llenaron de un profundo matiz de sarcasmo e ironía – Claro… estúpida, si consideramos al acto de mostrarte llorando con la frente en alto, el ápice en términos de pérdida de honorabilidad.
- ¡No!
La voz de Draco de tono cortante y grave retumbo en la oficina logrando sobresaltar a la castaña, quien sintió como al instante aumentaba la presión alrededor de su brazo… ¿No? ¿El no pensaba soltarla? ¿Luego de haberla humillado y de estar punto de hacerlo de nuevo, se negaba a complacerla en su única petición?Hermione sintió como la rabia , la indignación y la impotencia volvían a alcanzar niveles alarmantes dentro de ella, lo único que deseaba era estar libre de su contacto, no quería tener que enfrentarlo sintiéndose unida a él ¿Es que no podía aunque sea darle eso, solo un poco de espacio?
- ¡No!– repitió Draco con el mismo tono de momentos antes, respondiendo así las interrogantes que Hermione no había proferido en voz alta pero que estaba segura que se habían reflejado en su rostro - No lo hare… no te daré la oportunidad de que te alejes Granger , no cederé a tus peticiones cuando tú te has negado a las mías, si quieres que te deje libre mírame de una jodida vez
No cederé… Tú te has negado. La mente de Hermione resalto esas palabras entre todas las dichas por Draco. Nuevamente sintió como el flujo de lagrimas aumentaba rumbo a sus cerrados ojos ¡De qué coño hablaba!El es el único que cedía o no, el que permitía o negaba, como siempre, al igual que en Hogwarts cuando la hizo suya y luego decidió apartarla sin importarle su opinión al respecto, sus sentimientos… y ahora al besarla sin permiso días antes y al rechazarla hace unos minutos. Invariablemente él determinaba como serian las cosas entre ellos, mientras que ella lo único que había hecho desde que sus vidas se cruzaron era seguir el camino que Draco le escogía... y que invariablemente la separaba de él…- una sensación de dolor y vacio se apodero de su pecho- …Como sucedió diez años atrás, sin importar que lo amara, a pesar de haber preferido jugarse la vida a cambio de permanecer a su lado.
Sus mermadas defensas sucumbieron ante este ultimo pensamiento y lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos, liberadas al fin de la cárcel de sus parpados. Estaba cansada y al final no importaba lo que hiciera, siempre seria la voluntad de él la que se impondría. Lo único que deseaba en ese momento era largarse de allí y poner algo de orden en el caos que eran su cuerpo y mente en estos momentos, eso era más importante que luchar por una dignidad de por sí ya vapuleada. Así que levanto su rostro y dirigió su mirada borrosa hasta la cara de Draco. Se vio envuelta entonces, en uno de los tantos sueños que se habían repetido constantemente en los últimos diez años, en los cuales, entre un mar de sombras y figuras veladas lo único que resaltaba claramente definido eran un par de ojos grises que la miraban intensamente.
Hermione se perdió en ese mar de plata por un lapso de tiempo indescifrable, hasta que Draco rompió la conexión desviando su mirada. Solo allí reacciono dándose cuenta de lo que había hecho, pero nuevamente su razonamiento quedo suspendido cuando sintió un roce sobre su mejilla izquierda.
Instintivamente su mirada se dirigió hasta allí, observando como un dedo pulgar trazaba un camino hasta su barbilla. Supo al instante que era el recorrido de una o quizás muchas de sus lagrimas.
Confundida y aturdida por su actitud, dirigió la mirada nuevamente a la cara del rubio sintiendo como su corazón comenzaba una danza tribal en su pecho. Draco por su parte, siguió recorriendo el rostro de ella, repitiendo el proceso en su otra mejilla sin hacer caso al par de ojos castaños que se encontraban fijos sobre él.
- Nunca he podido comprenderte Granger … siempre que creo que te entiendo que se lo que piensas… termino equivocándome
Las palabras brotaron de los labios de Draco en un tono tan bajo que podía confundirse con un susurro, pero lo suficientemente claras como para que Hermione pudiese entenderlas. Al instante, un nudo se formo en su estomago y su corazón redoblo asombrosamente su ya desbocado latir
Esas palabras le resultaban tan conocidas pero a la vez completamente diferentes.
Su mente se inundo de recuerdos en los que un Draco molesto y algunas veces fuera de sí, le increpaba con violencia el hecho de no entenderla, sin detenerse a pensar que a ella le pasaba lo mismo respecto a él. Siempre que lo hacía lograba desconcertarla, porque era de las pocas ocasiones en las que quizás llevado por la alteración le dejaba ver un poco de lo que sentía en realidad, de sus emociones, esas que guardaba bajo la máscara de perfección e invulnerabilidad. Y era precisamente en esos momentos en los que se confundía y porque no decirlo se esperanzaba, porque más allá de la frustración y la rabia que podía sentir en su voz y veía en su mirada, ella vislumbraba un verdadero interés, una necesidad real de saber todo de ella, de querer comprenderla, de entender como sentía y pensaba.
Pero nada en esas vivencias pasadas se comparaba a lo que acababa de experimentar, porque por primera vez esas palabras no eran dirigidas a ella en medio de un insulto, ni venían cargadas de odio ni rencor… no… esta vez solo eran acompañadas por una caricia que parecía nunca terminar y que rogaba que no lo hiciera, y un tono que lejos de demostrar frustración… denotaba un profundo sentimiento de tristeza.
Como si su petición hubiese sido escuchada por él destino y este decidiera negársela, las caricias cesaron al instante, junto a una presión ya olvidada alrededor de su brazo, pero Hermione no tuvo tiempo de lamentarse porque al parecer este comprendía el dolor que le produciría y había resuelto recompensarla con algo distinto pero igualmente importante para ella: la oportunidad de confirmar si sus pensamientos eran correctos y no solo una invención auspiciada por su añoranza.
Y si lo eran
Porque cuando Draco busco su mirada luego de apartar la mano de su rostro y ambas se entrelazaron, Hermione fue testigo de cómo en ese mar de plata embravecido reinaba una tormenta de tristeza y nostalgia.
Esa visión, logro estremecerla hasta lo más profundo de su ser…
- Granger… tú deseabas en realidad ese beso… ¿verdad?
… Y esas palabras acompañadas de la esperanza que brillo en medio de la tempestad de sus ojos…. la desarmo
No tiene sentido… y quizás no debería sorprenderme, porque nada entre nosotros lo ha tenido alguna vez
Con estas palabras, la razón de Draco decidió al fin retirarse sabiéndose derrotada por algo que escapaba de su comprensión, porque la respuesta fue tan clara, transparente y sincera en los ojos de Hermione que sin importar lo lógica o no que fuese, sin lugar a dudas era real.
Si, real… al igual que su mirada llena de dolor cuando abrió los ojos, sus lagrimas, el sentir de su palpitar desbocado bajo la piel, su rostro afligido y todo lo que le había indicado a Draco desde mucho antes que estaba equivocado, pero que él se resistía a creer guiado por sus reservas… por lo que su razón le afirmaba… o más bien le negaba.
Por eso se había dejado llevar por unos instantes, permitiéndose acariciar su rostro, grabando ese momento en su memoria y deseando alargarlo por siempre sabiendo que era imposible… el mejor que nadie era consciente de que no se podía engañar por mucho tiempo al destino.
Y supo que ya era suficiente, cuando sin pensarlo le hizo partícipe de sus pensamientos, unos que seguramente para ella no tenían sentido alguno, pero que para él contenía la mayor realidad de su vida… Con lo que no contaba es que nuevamente ella le sorprendería, cuando al encontrarse una vez más con sus ojos, brillara en ellos una inexplicable compresión que logro desarmarlo como tantas veces en el pasado…
… como solo ella podía.
Sus reservas temblaron bajo esa mirada para luego derrumbarse sin oposición alguna, cuando esos ojos castaños se encargaron de confirmarle lo que ya sabía, pero cuya respuesta deseaba ver en ellos… y ya no existieron peros, dudas ni oposiciones, sino la plena aceptación de que lo ilógico de alguna u otra manera siempre terminaba siendo lo razonable en lo que se refería a ella y él… juntos.
Maldijo entonces su suerte, su jodida terquedad y su orgullo. Ahora que tenía su respuesta y que esta era favorable para él podía hacerlo, porque había desperdiciado la oportunidad única de ser besado por ella, algo que llevaba diez años soñando y que mientras estuvieron juntos, solo contadas veces sucediera.
Eran precisamente esos besos los que él más recordaba, porque nacían de ella, sin coacción, presión o algún tipo de estimulación, logrando sorprenderlo al recibir esa muestra de afecto, de cariño, de amor, no buscada y mucho menos merecida... Y ahora luego de tanto tiempo estuvo a punto de vivirlo nuevamente, y aunque estaba más que claro que no se guiaba por los mismos sentimientos, tomando en cuenta su situación, de por sí ya era excepcional, valido y más que suficiente el simple hecho de que lo deseara… o que quizás… ¿le gustara?
Ese pensamiento fue suficiente para que él corazón de Draco diese un vuelco y en su mente se asentara una idea tan ilógica como todo lo que tenía que ver con ellos, tan sin sentido como la situación en si… Porque estaba consciente de que tentaría a la suerte y al destino al decidir no modificar el futuro, porque aceptaba correr el riesgo de lo que implicaba rectificar el pasado
Porque no quería restituir ese beso…. El deseaba ser besado
…Quizás, es que debería aceptar que la razón no se aplicaba a ella cuando se trataba de él.
Aunque pareciera una locura, esa era la única respuesta que encontraba medianamente aceptable, para entender lo que estaba sucediéndole en ese preciso instante. Porque desde todo punto de vista razonable, era totalmente ilógico que ella se encontrara allí, sin moverse, hechizada por ese par de ojos grises, que la miraban con tanta intensidad que parecían traspasarla, luego de todo lo que había ocurrido.
Porque en los últimos minutos o quizás horas, ya ni sabía, habían pasado de pelearse, a besarlo y recibir su rechazo, de allí a tratar de irse con su dolor a otra parte sin que él se lo permitiera, para luego llorar como magdalena y ser consolada por el mismo culpable de esas lagrimas… ¿y todo esto para qué? … para terminar justo en el principio, como comprobó al escuchar su pregunta de si quería ser besada.
¿Y en ese momento que hizo ella?... Nada… Bueno si, permanecer callada, prendada de esa mezcla de ansiedad y esperanza que anulaba su razón, permitiéndole así a su corazón revelarse y dar a través de sus ojos, una respuesta que Draco entendió a la perfección como se lo confirmaba ese brillo de comprensión, que se había instalado desde entonces en su mirada, que nuevamente volvió a deslumbrarla y que la ha mantenido encandilada desde entonces
- Granger… ¿alguna vez has deseado cambiar el pasado? – dijo Draco con voz monocorde, rompiendo el silencio de la oficina e interrumpiendo las reflexiones de Hermione, quien se tenso al instante por sus palabras y lo miro con sorpresa. Él solo sonrió y continuo– Por tu actitud imagino que has leído sobre ello y sabes que es posible, como estoy seguro que también debes estar consciente de que es el poder más deseado y el más temido. Un sueño para los magos obscuros, un tabú entre los buenos… Con el no necesitas tener la capacidad de revivir los muertos sino que puedes salvarlos. Siendo capaz de regresar el tiempo no tendrías temor de los errores, podrías solo volver al momento preciso y arreglarlo todo a tu favor
Al llegar a estepunto, Draco hizo una pausa para darle una oportunidad a Hermione de intervenir y dar su opinión, bien sabia él que no se podia quedar callada ni en los peores momentos. Para su sorpresa, esta vez ella no solo guardo silencio, sino que con su mirada lo instaba a continuar.
Ansiosa de saber la razon de ese tema en particular... Aturdida ante los recuerdos que este evocaba en su mente.
- Por lo que veo sigo sorprendiéndote Granger… - dijo Draco entre curioso e intrigado por su inusual comportamiento, a la vez que daba un paso hacia ella reduciendo el espacio y logrando que Hermione se estremeciera. El hizo caso omiso a esto, si sus suposiciones eran correctas al contrario de lo que habia pensado anteriormente, eso significaba algo positivo para él - … pero no me refería a eso o por lo menos no al sentido estricto de esa definición, mi pregunta va dirigida a otro tipo de deseos... unos quizás mas personales, menos ambiciosos y para nada altruistas, pero de una u otra formas más importantes… - dirigio una mirada fugaz a los labios de ella- ...y quizás hasta más peligrosos, porque a veces resulta más fácil retroceder el tiempo para reformar al mundo ya sea para bien o para mal, que hacerlo para cambiar tu propia vida o por lo menos un aspecto de ella, aunque para ello no necesites hechizo o giratiempo, solo el asentimiento de ti misma y claro de...- por un segundo dejo la incognita en el aire mientras sopesaba sus palabras. Al final y luego de un suspiro continuo - … quien comparta ese instante a modificar contigo.
Ya estaba listo... lo habia dicho
Draco fijo sus ojos en los de Hermione y espero ver su reaccion reflejada en ellos, consciente de que en los siguientes segundos se decidiría todo. Estaba mas que seguro que con lo dicho ella deduciría hasta donde él queria llegar... o por lo menos porque camino iban sus deseos en estos momentos
La respuesta no se hizo esperar y esta vez fue su turno de observar como en los ojos de Hermione centellaba la comprensión, y algo mas... esperanza. Supo entonces que ya no habia vuelta atras... Ambos habían entrado al juego
- Entonces Granger…- dijo Draco con voz repentinamente ronca- conociendo esto... te propongo que regreses el tiempo conmigo y juntos cambiemos un momento de nuestra vida… ese error de mi parte, de no creer en la veracidad de ese beso y de no corresponderlo… - dio un pequeño paso hacia ella, eliminando el espacio que los separaba y quedando a solo pocos centimentros uno del otro- ... no se tú, pero yo creo que a estas alturas no modificaría las consecuencias ni nada de lo que pueda pasar después, porque estoy más que al tanto de que lo deseabas y seguramente en este instante, te está quedando claro a ti cual es mi opinión y lo que me apetece hacer al respecto.
Sin esperar respuesta alguna, inclino su rostro dejandolo a escasos milimetros del de Hermione, quien se estremeció completamente, mas que por su cercanía, al comprender lo que estaba sucediendo. El no solo estaba pidiendole rescatar ese beso perdido, sino que estaba recreando el momento ... colocandose en la misma posición en la que se encontraba cuando se atrevió a besarlo, hacia un rato atras.
- Asi que... - dijo Draco susurrando sobre los labios de Hermione- ... tú decides... o recuperamos lo que no fue... o lo dejamos sin saber lo que será
Hermione sintió como su corazón daba un vuelco ante estas palabras, sin saber si sentirse agradecida o frustrada al comprender lo que significaban. El estaba dandole la oportunidad a ella de escoger lo que sucedería, había dejado en sus manos el futuro inmediato de ambos... Y lo hacia precisamente cuando ella no tenia nada que decidir. Porque lo único que deseaba desde que comprendió lo que Draco pretendía, era que llegara ese beso, la otra opcion no existía... no tenia ningún sentido o validez.
Así que sin dudarlo al igual que en la ocasión anterior, coloco los brazos alrededor del cuello de Draco y se apodero de sus labios... pero hasta alli llegaron las semejanzas, porque esta vez él no tardo en corresponderle, sumergiéndola al instante en una realidad distinta, perfecta, que solo existía juntoa él... Que nació en Hogwarts entre los libros de la sección prohibida y que siempre les pertenecería mientras estuviesen juntos, ya sea en el presente, futuro...o...
Cambiando el pasado
