¡Hola a todas!

Quiero mencionar en principio que la historia original de Candy Candy y sus personajes le pertenecen a sus creadoras Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi. El anime le pertenece Toei Animation.

Esta historia ha sido creada únicamente con el fin de entretener y agradar a quienes la leen. Espero que la disfruten tanto como yo he disfrutado al escribirla.

Valor, Honor y Lealtad es una historia de Universo Alterno. Además, descubriremos un personaje femenino adicional que le dará un giro a la historia. Espero que me den la oportunidad de cautivarles con Elaine, a quien cariñosamente denominaremos "Lainie". La historia se unirá a la línea de tiempo del anime y manga, sin embargo, en este primer periodo describe lo que ocurrió en la vida de los jóvenes Andley antes de conocer a Candice White.

El viaje que hicieron a Nueva York para premiar el desempeño de Stear fue asombroso. Todos quedaron encantados con la proyección en la Sala Nickelodeon. El espíritu inventor de Stear se ha entusiasmado y sus inventos empiezan a destacarse.

La amistad entre Lainie y Annie se ha estrechado. Los chicos se sintieron abandonados durante el tiempo en que Lainie estuvo en casa de los Brighter. os hermanos Leagan resultaron ser egoístas y egocéntricos. Al parecer consideran que el mundo gira alrededor de ellos y que todos los demás deben cumplir con sus deseos. Definitivamente empezaron con el pie izquierdo, y en lugar de ganarse la simpatía y la confianza de nuestro cuarteto Andley, se han dedicado a molestarlos.

¿Seguirá Lainie el consejo de Anthony? ¿Qué sucederá ahora que inviten a Annie a la Mansión de Chicago?

SweetCandyAndley

Valor, Honor y Lealtad.

Capítulo 13

Diversión en Verano

En las lecciones de lectura de este año se les asignó leer la historia de un joven y valeroso caballero de la época medieval (1). Su imaginación ya podía volar libremente, y con la guía de la Srita. Miller, habían aprendido a leer entre líneas. Podían intentar comprender las situaciones que vivían los personajes y transportarse en el tiempo para vivir junto a ellos. Gozaban de la lectura, más aún la vivían.

Identificaban la lealtad, la amistad, el valor, el sacrificio y el amor; reconocían la envidia, el egoísmo, la ambición y la traición. Todas esas cualidades y defectos que el ser humano podía llegar a experimentar eran cuidadosamente explicados por la Srita. Miller. Y nuevamente jugaban papeles importantes en la lección aprendida con esta lectura. La historia estaba llena de aventuras y los personajes ayudaban a forjar aún más el carácter de los jóvenes Andley.

En sus ratos libres Lainie se aislaba algunas ocasiones, para meditar sobre lo que había dicho la Srita. Miller. Si bien en su corta vida, había sentido ya el dolor de perder a quienes amaba y había experimentado brevemente lo que podía ser la envidia, reconocía que ese sentimiento no llenaba el vacío que había en una recóndita parte de su interior. Aún no sabía cómo, pero sin lugar a dudas, cuando el momento llegara, estaba segura de que lo descubriría.

El verano llegó, y con él las anheladas vacaciones. Cada año, los tutores también gozaban de un tiempo para ellos, por lo que en ese tiempo solían visitar a sus familias.

El cuarteto se quedaba en la mansión, bajo el cuidado de Nina y del resto de los empleados.

Las dos primeras semanas transcurrieron tranquilamente. Cada uno había encontrado algo que hacer por su propia cuenta. Se reunían a la hora de los alimentos y platicaban generalmente antes de ir a dormir.

Anthony había podido dedicarle un poco más de tiempo a sus plantas, no eran muchas, pero le gustaba tenerlas bien cuidadas. Lo mismo hacía Lainie, quien cuidó sus jazmines.

Había cortado algunas flores y con la ayuda de Nina había logrado extraer su esencia en ocasiones anteriores y habían juntado varias botellitas que ya se le habían acabado.

No era extraño que alrededor de Lainie todo tuviera el aroma de los jazmines. Prácticamente podría decirse que eran una sola.

- Vamos Srita, creo que con estas flores tenemos suficiente para llenar cinco frascos, en esta ocasión. Debe tener cuidado al retirar las hojas. - Le decía Nina a Lainie.

- Sí, Nina. ¿Sabes? Esto me recuerda mucho a mamá.- No pudo evitar que cierta nostalgia se escuchara en su voz.

- Nunca te lo había dicho, pero esta técnica la aprendí de ella. Es por eso que con agrado la comparto contigo. Así tendrás algo más para recordarla. - Le dijo amablemente, sonriéndole con cariño.

- Gracias Nina. Siempre has estado a mi lado y has hecho tanto por mí. Espero algún día poder hacer algo por ti también. Cuando sea más grande tal vez. - La miró con una sonrisa.

- No te preocupes por eso. Yo lo hago con mucho gusto, porque tienes un lugar especial en mi corazón. - Le decía la nana.

- Nina, ¿te irás algún día? Quiero que tú también seas feliz. - Le preguntó Lainie, sin estar preocupada realmente.

- ¿Y quién te ha dicho que no lo soy? - Su mirada dulce confirmaba que estaba complacida con su vida.

- ¿En serio? ¿De verdad eres feliz conmigo? - La observaba detenidamente, buscando algo en el rostro de Nina.

- Por supuesto, eres una niña maravillosa. No creo que pudiera encontrar otra como tú. Aunque a veces también eres algo impetuosa, pero eso es lo que te hace especial. - Nina le aseguró, acariciándole la mejilla derecha.

- Nina, ¿crees que…? - Empezó a preguntar, pero se detuvo en el momento de descubrir hacia donde iba dirigida su pregunta. Quería saber si sus padres se sentirían orgullosos de ella si aún vivieran.

- ¿Qué cosa? Sabes que puedes decirme lo que quieras. - La alentaba a continuar, notándola dubitativa.

- Sí, lo sé. Pero… olvídalo, te lo preguntaré en otra ocasión. - Se giró hacia la cesta donde colocó el último par de jazmines que había cortado.

- Como quieras… Bueno, en un momento regreso, voy por el alcohol y por los frascos. - Le decía al tiempo en que se alejaba rumbo a la cocina.

- Sí. Te veo en mi habitación. -

- Muy bien. - Asintió Nina.

Cuando Nina ingresó en la habitación, llevaba una botella grande de alcohol, y cinco frascos limpios con tapadera. Lainie ya había deshojado las flores de jazmín y comenzaron a introducirlas cuidadosamente en los frascos.

Cuando habían llenado a ¾ cada frasco, Nina vació el alcohol en cada uno de ellos hasta cubrir completamente los pétalos. Conforme lo hacía, cerraba cuidadosamente cada frasco.

Lainie tenía una caja de madera especial para guardar los frascos. Estaba tallada y tenía dos jazmines labrados en la parte superior. Su madre la había mandado a hacer especialmente para ella. Su nombre estaba labrado también en una placa de plata en la parte frontal.

Cuando terminó de poner los frascos en el interior, cerró la caja y la colocó cerca del ventanal, en el lugar más cálido de su habitación.

Ahora solo tendría que esperar, removiendo eventualmente los pétalos durante dos semanas. Después filtraría el alcohol, agregaría pétalos frescos y esperaría dos semanas más.

Finalmente, filtraría perfectamente el alcohol y tendría suficiente perfume para el resto del año. (2)

Archie, había logrado que se acondicionara un pequeño muelle a la orilla del Lago, donde le agradaba pasar gran parte de su tiempo, con su caña de pescar.

Justo como lo habían acordado, Annie llegó para quedarse durante dos semanas. La Tía Abuela la miraba con buenos ojos, pues consideraba que era una buena influencia para Lainie.

Stear, siendo el mayor de todos, había pensado que podrían construir juntos cometas de diferentes colores, para después volarlos en el campo abierto de la propiedad.

Había conseguido ya la mayor parte de los elementos que necesitarían, sólo faltaba que estuvieran de acuerdo.

- Escuchen, ¿les gustaría ayudarme en un proyecto que podría ser divertido?- Les preguntó a todos Stear.

- ¿De qué se trata? - Le preguntó Archie, pues ya se imaginaba que terminaría completamente sucio o con alguna camisa rota.

- Pues, escuché que se va a realizar un concurso de cometas y creí que sería buena idea que nosotros hiciéramos nuestro propio concurso. - Les explicó Stear.

- Suena interesante. Pero, ¿no será muy complicado? - Le preguntó Lainie.

- En realidad, no lo es tanto. Sólo es necesario contar con todo el material. Y ya me he anticipado, encargué algunas cosas en el gran almacén, y Peter acaba de traerlas ayer. Le pedí que las dejara en la casa del árbol. - Expresó Stear algo emocionado.

- Veamos, de qué se trata entonces. - Anthony se dispuso a seguir a su primo.

- Sé que nos vamos a divertir haciendo los cometas, pero estoy seguro de que nos divertiremos aún más cuando los terminemos y los volemos en el jardín. - Aseguró Stear.

- Bueno, pues entonces, manos a la obra. Dinos qué es lo que tenemos que hacer. - Aceptaron todos y se dirigieron a la casa del árbol.

Nina se dirigió a la cocina, para prepararles algunos bocadillos y llevarles algunas bebidas frescas. Ella los alcanzaría en un momento.

Una vez que todos llegaron al refugio, las chicas subieron por el elevador, ayudadas por los chicos que manejaban la manivela de la polea. Y después ellos subieron por la escalera de soga.

- En primer lugar, déjenme les muestro el material. Miren hay varias varas de 90 centímetros, telas de seda de diferentes colores, hilo de algodón, tijeras, navajas, reglas, lápices, agujas, y algunos retazos de tela. - Extendió todos los artículos sobre la pequeña mesa.

Las chicas observaron los colores de las telas de seda y estuvieron de acuerdo en que eran brillantes y llamativos.

Aún no decidían si cada uno haría su cometa, si trabajarían en parejas y quienes serían, o si mejor entre todos hacían uno solo. La cuestión era que si llevarían a cabo un concurso, entonces lo lógico era que hubiera varios cometas.

Al final decidieron trabajar en parejas, Anthony junto a Lainie, Archie junto a Annie, y como Stear era quien sabía cómo elaborarlo, entonces él trabajaría solo, mostrándoles cada paso a seguir.

- Lo primero que hay que hacer, es tomar tres varas y marcarlas a la mitad. - Fue la primera indicación que les hizo.

Anthony y Archie se apresuraron a hacer lo que Stear les estaba diciendo.

- Muy bien. Ahora el siguiente paso es más complicado, y deben tener mucho cuidado. - Les había indicado. - Observen cómo lo hago yo, y después lo hacen ustedes. Les repito, tengan cuidado. - Tomó una de las navajas y con ella empezó a hacer una muesca en la orilla de una de las varas, a un centímetro aproximadamente de la punta. - Estas muescas las vamos a hacer en los extremos de todas las varas. Serán importantes para evitar que el hilo se mueva, en caso de que el viento sea muy fuerte. - Puntualizó Stear.

Anthony y Archie, por ser los chicos, observaron lo que hacía Stear y repitieron el proceso. Les tomó poco tiempo en realidad, pues cada uno de ellos ya tenía cierta práctica en el manejo de instrumentos parecidos. Tanto la jardinería como la pesca requerían de concentración y el uso de pinzas y tijeras.

- ¡Listo! - le dijo Anthony cuando terminó.

- ¡Listo yo también! - dijo Archie cuando terminó él también.

- Ahora, debemos medir veinte centímetros a partir de la marca que ya hicimos en el centro de las varas, hacia los extremos de cada una. De esta manera tendremos tres marcas en cada vara. - Les mostró cómo hacerlo, tomando una regla y midiendo. Cuando terminó de poner sus marcas, les hizo una indicación para que ellos hicieran lo mismo.

- Muy bien. Ahora, por acá tengo varios carretes de hilo, tomen uno. - Y les dio un carrete a Anthony y a Archie. - Ahora, con el hilo uniremos las varas. Es importante que una de ellas esté a la altura de la marca que hicimos en el centro y la otra en una de las marcas que hicimos a veinte centímetros. - Puso dos varas juntas, justo como les había indicado y empezó a unirlas con el hilo. - Miren, así movemos la vara para hacer una cruz, y continuamos la unión apretando fuertemente. - Terminó de unir las varas, en una cruz que formaba ángulos de 90 grados.

Los chicos trabajaban repitiendo exactamente los que hacía Stear, mientras las chicas observaban todo el proceso.

- ¡Listo! - volvieron a decir Anthony y Archie.

- Ahora hay que hacer lo mismo con la otra vara, observen. - Y unió la otra vara por las marcas del centro y a los veinte centímetros. - ¿Lo ven? Ahora tenemos una vara en forma de "H". - Les mostró como debía quedar.

Sus aprendices eran indudablemente hábiles, y lograron hacer sus "H" perfectamente.

- El siguiente paso, es unir los contornos. Para eso necesitaremos el hilo, y podemos empezar en cualquiera de las puntas. Miren, voy a hacer un nudo, y verificaré que el hilo quede dentro de la muesca. - Stear cuidadosamente anudó el hilo, y lo pasó por una de las muescas, para que quedara seguro en ese sitio. - Ahora de aquí, será más fácil, porque estiraré el hilo hasta la siguiente vara, haré un nudo en ella, y así con todas las puntas. - Y continuó su labor, observado por sus compañeros.

Anthony y Archie, empezaron a hacer lo mismo. Y al final los tres tenían la figura perfecta de un hexágono.

- Para terminar con esta parte, voy a amarrar un hilo al centro de la vara horizontal. Observen que una vez hecho el nudo, me quedan dos hilos de unos 70 centímetros aproximadamente. - Pasó el hilo y cuando midió los 70 centímetros con el hilo doble, cortó el hilo para hacer un nudo apretado. - Así les va a quedar. - Les mostró las dos puntas del hilo estirado.

Así lo hicieron los chicos.

- Ahora, es turno de Lainie y Annie. Ustedes, pueden elegir la tela, del color que quieran, con ella cubriremos un lado del cometa. - Les indicó las telas que le había traído Peter.

- ¡Por fin! Creí que sólo estaríamos observando. - Le dijo Lainie.

- ¡Ja, ja, ja! - Rieron los chicos.

- Siempre tan impaciente por hacer algo. - Le dijo Anthony.

- Aquí podrán lucirse con sus habilidades, hay que coser los extremos de las telas alrededor del contorno de hilo. - Les explicó Stear.

- ¡Aah! Pero yo no soy muy buena con eso. Creo que Archie lo hace mejor que yo. - Repuso Lainie, con una pequeña mueca. La costura no era realmente una de sus actividades favoritas.

- ¡Ja, ja, ja! - Esta vez rieron todos con ganas.

- De haber sabido que la actividad requería destreza en el uso de aguja e hilo, creo que hubiera hecho pareja con Archie. - Le decía Anthony a Lainie al tiempo en que le daba un leve codazo.

- Pues creo que habría sido más justo, porque a Annie se le da muy bien la costura también. - Le contestó Lainie, obviamente, no se avergonzaba de admitir sus debilidades, y admirar las de los demás.

- Bueno, inténtalo, y si de verdad no puedes hacerlo, entonces yo te ayudaré. - Le había dicho Archie, al tiempo en que le sonreía.

- Está bien. Manos a la obra. - Se había convencido de intentarlo.

Lainie había elegido una tela de color gris claro, que con el reflejo de la luz parecía brillar como la plata. Annie había elegido una tela en tonos azules, pues sabía que ese era el color favorito de Archie. Stear finalmente había elegido una tela de color rojo, que hacía su cometa bastante llamativo.

Terminaron de coser cada una su cometa, como Annie terminó antes que Lainie, decidió ayudar a Stear con el suyo.

Una vez que los tres cuerpos estaban formados, pudieron observar que eran cometas bastante grandes. (3)

- Bien. Ahora debemos pasar el hilo que habíamos unido al centro de la vara, por la tela. Para tenerlo enfrente. - Tomó una de las agujas con el ojal más abierto, para introducir el hilo de algodón grueso. Y así pasó ambos extremos al frente de la tela. - ¡Listo! Ahora ustedes. - Esperó a que las chicas hicieran lo mismo que él.

- Para darle más estabilidad, uniremos dos extremos con hilo doble pasando por el centro. De esta manera. - Tomó una gran porción de hilo y lo dobló por la mitad, tenía un largo aproximado de un metro veinte. Hizo el primer nudo apretado en una de las puntas, y cuando terminó extendió el hilo sobre el cometa hacia el centro y de ahí lo extendió hacia la otra punta formando un triángulo. Anudó fuertemente y verificó que ambos nudos quedaran dentro de las muescas. - Ahora, tomamos el hilo del centro y lo extendemos hacia una de las puntas para marcar la distancia. ¿Ven que es la misma en ambas puntas? En esta marca haremos un nudo uniendo este hilo con el centro del hilo con el que unimos ambas puntas, así. - Les mostró cómo hacerlo, tomó el hilo que había dejado en forma de triángulo, manteniendo el punto donde se formaba el ángulo de 45 grados, y justo ahí anudó el hilo que habían pasado por el centro, a la altura de la marca que había hecho. - Como pueden ver, si lo elevo, parece como si tuviéramos una pirámide. Aquí, en este punto donde unimos los hilos, amarraremos ahora el hilo del carrete. - Terminó de dar las instrucciones, orgulloso de lo que habían logrado juntos.

- ¡Wow! - exclamaron todos. Y procedieron a hacer exactamente lo que les indicó Stear.

- Ahora sólo nos falta hacer la estela del cometa, para esto podemos usar retazos de tela. Podemos hacer varias tiras y unirlas juntas desde las otras dos puntas, tal como lo hicimos con el triángulo. La estela debe medir unos ocho metros aproximadamente. - Les dijo Stear para finalizar con el proyecto.

La emoción al ver terminados sus cometas, era inmensa. Pero el día estaba bastante avanzado y debían regresar a la mansión. Tendrían que esperar al día siguiente para volarlos.

La mañana siguiente, después del desayuno, invitaron a los empleados de la mansión, para que disfrutaran junto a ellos y eligieran al ganador. Tal proeza no era nada fácil, pues los tres cometas se habían elevado por los aires, y llevaban tal fuerza, que tuvieron que ayudar a los pequeños a sostenerlos, ya que los habían jalado inesperadamente.

La fuerza del viento era imponente, y aprendieron que la naturaleza puede ser caprichosa y que develar sus secretos no era cosa fácil.

Se divirtieron de lo lindo, y pasaron horas jugando. Al final del día, estaban extenuados de tanto correr, y sus cuerpos agotados por el esfuerzo cayeron en profundo sueño.

Otra de las ideas geniales de Stear era realizar una carrera de costales, aprovechando los que quedaban en el granero, había logrado juntar cinco de ellos y decidió agregar algunos toques a los de las chicas. Se le había ocurrido pintarlos de color rosa, con pintura vegetal que le pidió a la Sra. Melville. Lo que no calculó, fue que sus manos quedaron de un color rosado ¡también!

Lainie sugirió que hicieran competencias de nado, ya que los días habían estado soleados y calurosos. Los cuatro eran buenos nadadores, y aunque Annie no se atrevía a nadar, al menos los acompañó en la orilla, desde donde los veía alejarse y regresar. Por supuesto el más ágil en esta disciplina resultó ser Archie, en Segundo lugar llegó Anthony, seguido de Stear y por último llegó Lainie.

- ¡No es justo! Ustedes dan las brazadas más largas y aunque me esfuerzo ¡no puedo alcanzarlos! - Les decía Lainie al tiempo en que salía del agua en la orilla.

- Pero aun así lo haces muy bien pequeña. - Le decía Anthony.

- Algún día lograrás nadar igual de rápido que nosotros. - Le decía Archie.

- Al menos podemos estar seguros de que no te ahogarás. - Le decía Stear.

Así, entre carreras en costales, competencias de natación y de equitación, días de campo y viajes al centro de Chicago transcurrieron los días llenos de emoción y alegría. Las dos semanas de Annie se convirtieron en cuatro, y el tiempo pasaba rápidamente.

En ocasiones esporádicas tuvieron que convivir con los Leagan. La Tía Abuela parecía estar convencida de que se llevarían bien. No lograban convencerla para distinguir la cortesía y los buenos modales del desagrado y la incomodidad que se vivía durante esos momentos.

Casi al terminó del verano, cuando ya sólo estaban los cuatro, La Tía Abuela les informó que llegaría un pintor de renombre para hacerles un retrato.

- Avíseles a los jóvenes que deseo verlos en la biblioteca. - Le indicó a Samuel.

- Enseguida Madame. - Samuel se dirigió en busca de los jóvenes.

Después de unos minutos, los cuatro ingresaban en la biblioteca.

- Hola Tía Abuela. - La saludaron alegremente.

- Los he mandado llamar, porque tengo algo importante que decirles. - Les hablaba seriamente.

Los cuatro se miraron entre sí, pues hasta el momento se habían comportado bien, y ninguna de sus travesuras había llegado a oídos de la Tía Abuela, o al menos eso creían.

- El próximo viernes, llegará desde Londres un prestigioso pintor (4), para realizar un cuadro de ustedes cuatro. Es necesario que se arreglen bien. Quiero que usen sus kilts y Lainie tú llevarás el tartán sobre un vestido blanco. Pondré ese retrato en esta biblioteca. Además, hará uno de cada uno. - Continuaba explicando la Tía Abuela.

- ¿Y eso le tomará mucho tiempo, Tía Abuela? - Le preguntó Lainie.

- Sólo el estrictamente necesario. - Replicó la dama.

- ¿Será como el cuadro que me regaló Lainie cuando nos conocimos? - Le preguntó Anthony.

- Será algo parecido, aunque yo creo que podría ser mejor. - Comentó. Pensaba que debía ser mucho mejor, de acuerdo a la fama con la que el pintor ya contaba en Europa.

- ¿Y a qué hora debemos estar listos? - Preguntó Archie.

- Será después del almuerzo. El primer cuadro será grupal. Dependiendo del tiempo que le tome, organizaremos los demás. - Le respondió enfáticamente.

Los días pasaron y llegó el momento de posar para el retratista. Los cuatro se encontraban dispuestos a seguir las indicaciones del artista. Stear, Anthony y Archie se veían gallardos y sin duda tenían el porte de su familia. Lainie estaba hermosa, y también irradiaba un aura de elegancia, que no negaba sus raíces.

El fin de semana fue cansado, sin embargo el resultado de su esfuerzo, se vio plasmado en hermosos cuadros que resaltaban realmente en belleza.

La decisión de la Tía Abuela había sido perfecta. El cuadro grupal se convertiría en punto focal de la Biblioteca.

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(1) (1) Ivanhoé, de Sir Walter Scott. Novela escrita en 1819.

(2) (2) Pueden buscar en la página de Perfumes Valencia, los consejos que ahí aparecen para elaborar el perfume casero de jazmín.

(3) (3) Pueden ver en la página de YouTube un tutorial para la fabricación de cometas o papalotes.

(4) (4) John Singer Sargent fue un retratista muy famoso. Pueden buscar su biografía en Wikipedia.

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Bueno, hasta aquí este capítulo, espero que les haya gustado. Por favor si encuentran algún error, podrían decirme para corregirlo.

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Saludos a todas aquellas que siguen leyendo la historia de forma anónima. Gracias por estar ahí, en algún lugar.

Recuerden que sus comentarios son el combustible que toda escritora necesita para seguir inspirándose y poder continuar escribiendo.

Le doy la bienvenida a Paolau2, muchas gracias por todos tus comentarios me halago el que hayas hecho uno de varios capítulos. Espero que te siga gustando la historia y pueda continuar leyendo tus comentarios.

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Saludos especiales a mis fieles seguidoras ccc73, Lady Lyuva Sol, sayuri1707, Ms. Puddle, Lulushkita, Pau114, denisegmiza (¡listo, lo corregí, cariño!) y a Josie.