DISCLAIMER: Harry Potter, Hermione Granger, Ginny Weasley (así como todos los Weasleys aparecidos en esta historia), Neville LongBottom, Luna Lovegood, Pansy Parkinson, Draco Malfoy, Crabbe y Goyle, Tonks y Remus Lupín, pertenecen al universo de Harry Potter y, por ende, a JK Rowling. Elizabeth y John son míos, pero ya ven ke fue el chap ke menos le interesó a la gente… en fin, ke si a alguien le han gustado y kiere utilizarlos, déjeme un mensaje y un link del fict, me encantará saber ke siguen haciendo de las suyas (…). La isla tb es mía, aunke se la kieran achacar al productor de LOST ¬¬. Sin embargo, Grecia no lo es. El señor Rogers así como Alex Ordaz estarán gustosos de rescatarles si se pierden en alta mar en alguna parte alrededor de la Isla de Creta. Y creo ke ya es todo…
EPÍLOGO
De Aquí en Adelante…
POR: TlalGalaxia
Hermione se abrazó con fuerzas a "la diosa de porcelana" mientras que vaciaba todo lo que le quedaba dentro del estómago en ella. Era la tercera vez que devolvía el estómago en lo que iba del día. Y a penas eran las diez de la mañana…
La puerta sonó y antes de que la persona del otro lado hablara, ya sabía de quién se trataba.
-¿Hermione? ¿Ya te encuentras mejor?
Luna Lovegood se había autoproclamado su mejor amiga de buenas a primeras sin siquiera consultarlo con ella. Y dado lo testaruda que Luna podía ser, sin importar de lo que se tratara, Hermione había decidido no poner queja alguna. Por un lado porque en esos momentos la compañía de Luna era mejor que ninguna y en segunda… bueno, era básicamente por la soledad. De otra manera no había forma en que dos personas tan distintas como lo eran ella y Luna pasaran la mayor parte del tiempo saliendo juntas a tomar el café o de compras por Diagon Alley.
Claro que todo eso tenía varias ventajas que Hermione nunca antes había considerado. Ambas se volvían locas cada vez que veían una librería y entraban en ella sin siquiera cuestionarse si era buena idea. Claro que Luna corría a la sección de fantasía y seres misteriosos, mientras que Hermione prefería siempre los libros de historia, Aritmancia, Literatura, Runas… básicamente compraba todo libro que se le ponía en frente salvo los de la sección que Luna tanto amaba.
También había descubierto que ella y su nueva mejor amiga tenían la habilidad de discutir casi por todo. Mientras que Hermione tendía a ser mucho más objetiva, Luna creía que nada se podía saber con seguridad al cien por ciento. Tal vez era eso lo que volvía loca a Hermione, ya que el solo hecho de pensar en esa posibilidad daba hasta el tope con todos sus esquemas. Luego de haberse permitido perder el control por los pasados meses, no podía darse el lujo de dejar su vida a la deriva de una manera tan descarada una vez más. Aunque últimamente no estaba segura si en verdad su voluntad seguía igual de fuerte o si Luna en verdad era mucho más decidida de lo que la gente le daba crédito. De no ser así ¿Entonces qué estaba haciendo ahí?
Apoyó sus manos en el retrete para reincorporarse sintiéndose aún un poco mareada. Si tan solo el suelo no se moviera tanto… no recordaba que hubiera sido así la última vez. O tal vez era solo su cuerpo recordándole que odiaría los barcos por el resto de su vida… el caso era que no podía creer que se hubiera dejado convencer por Luna para que volviera a subirse a uno. Y no a un barco cualquiera, sino a un crucero ¡Y eso no era todo! El crucero iba de Grecia a Creta y la tripulación en el barco era nada más y nada menos que la lista de invitados a la boda de Ginny y Harry, la cual se celebraría en unas cuantas horas y ella sería una de las invitadas.
¿Irónico? Sí. La vida le había demostrado una vez más que era una perra malvada. Y que ella era una estúpida de lo peor al seguirle el juego a Luna sobre superar sus miedos enfrentándolos. Cualquier psicólogo pegaría el grito en el cielo al darse cuenta que la terapia de Hermione consistía en ponerle todos sus miedos juntos de una sola vez. Ya ni siquiera la isla le había dado tanta presión en el peor de sus días.
Armándose de valor salió del baño del camarote dispuesta a enfrentar su cruel destino de una vez por todas.
-¡¿No te has vestido?!- le reprendió Luna notando que Hermione seguía con la bermuda de mezclilla, la camisa con estampada con dalias y las sandalias azules con las que había llegado.
-¿Acaso no puedo asistir así? Es un barco, después de todo…
-¡Por supuesto que no!- y dichas estas palabras, luna la sentó frente al tocador armándose de un cepillo y su varita.
-¡Ouch! ¡Me lastimas!
-¿Cada cuanto te cepillas el pelo?
-¡Mira quien habla! ¿De qué color es tu pelo? ¿Polvo?
-Arena,- aclaró Luna no desistiendo de su tarea,- Además, no soy yo la que debe lucir despampanante esta tarde.
-¿Y por qué debería yo? ¡Ouh!
-Lo siento… ¿Cómo que por qué? Para que le muestres a Harry de lo que se está perdiendo al casarse con otra, por eso.
-Aclárame una duda, Luna ¿No se suponía que eras amiga de Ginny? Digo, quien trae puesto el traje de dama de honor eres tú…
-SOY amiga de Ginny.
Enfatizó terminando de ponerle horquillas al peinado para que no se le cayera, luego le dio un golpecito a la cabeza con la varita haciendo que los mechones sueltos se le rizaran graciosamente enmarcándole el rostro; y un segundo golpecillo le adornó el amarre del peinado con pequeñas flores azules y blancas. Hermione no sabía que Luna fuera tan buena en esas cosas. Cualquiera pensaría lo contrario a juzgar por los peinados que siempre traía.
-Pero también soy tu amiga y ahora quien me necesita más eres tú ¿Comprendes?
-Mejor de lo que crees,- replicó Hermione con amargura.
Luna ignoró los indicios de tristeza de Hermione y le giró el asiento para concentrarse en su rostro.
-No soy buena haciendo esto con la varita, espero que no te moleste que lo haga a mano…- le dijo mostrándole un estuche con cosméticos que recordaba haberle regalado hacía algunas semanas.
Hermione sabía que lo haría bien. La había visto practicando consigo misma tanto durante todas esas semanas que por fin había logrado cogerle el truco. Había pasado de ser la mera encarnación del Guasón a adquirir la maestría y la naturalidad de una tía de cine en solo cuatro semanas. Claro que Hermione había tenido que soportar el andar por la calle con una Luna que portaba ojos de guacamalla.
-Por favor,- le dijo Hermione sintiendo escalofríos de solo pensar que Luna apuntara su varita a su cara.
Aparte de todos los inconvenientes de ser amiga de Luna Lovegood, también debía aceptar que tenía sus ventajas. Ella un tanto como ella y Harry, pero al mismo tiempo su razonamiento hacía que nunca tuviera culpas al hacer las cosas que hacía. En esto, Hermione la envidiaba un poquito, pero en secreto.
¿Se habría hecho Luna a un lado al igual que lo había hecho Hermione? ¡Por supuesto que no! O al menos eso era lo que ella le había dicho cuando Hermione le había hecho la pregunta. Luna había sido la única persona, aparte de Neville, quien había escuchado la historia completa de lo sucedido en la isla entre Harry y Hermione y sobre lo que ocurrió después con Ginny (eso, hasta donde Hermione sabía). Y sus palabras habían sido "Por mucho que quiera a Ginny, jamás renunciaría al mejor sexo de mi vida por ella". Hermione la miró con incredulidad. Así que luego agregó "Admiro tu sacrificio y el de Harry porque yo nunca lo habría hecho. Pero al mismo tiempo me parece la idiotez más grande de todas. Con lo difícil que es encontrar el amor hoy en día…"
Hermione había decidido tomar el comentario de quien venía y se reprendió por haber preguntado siquiera. Sin embargo, a veces la hacía preguntarse cosas cuya respuesta no quería saber…
-Listo.- le dijo reincorporándose para admirar su "obra de arte".
Hermione se miró en el espejo y no podía más que reconocer que había hecho un trabajo magnífico.
-Ahora a ponerse el vestido,- la apresuró casi tumbándola de la silla.
Hermione caminó con cuidado hacia el clóset de su camarote ¿Era su imaginación o el mar estaba mucho más turbio que la última vez?
Cuando abrió el estuche en donde lo había colocado casi se va de espaldas. Y no precisamente por el movimiento del barco que ya le estaba provocando ganas de visitar a su amigo el excusado una vez más.
-Luna… ¿Sabes por qué mi vestido es blanco?
A primera impresión daba la pinta de un vestido de novia. Pero Hermione sabía que era a causa del nuevo color que había adquirido. En realidad se trataba de lo que los muggles llamaban "vestido de coktail" con un leve corte de sirena que empezaba justo en las rodillas cubriéndole la mitad de la parte de en frente y casi arrastraba por la parte de atrás. Con la espalda descubierta y tirantes elegantes de schiffón.
-Por que… ¿la tela fue tratada con colorantes basados en piedras de jal?
-¡Luna!
-¡Está bien! ¡Está bien! Lo que pasa es que me pareció una tremenda chorrada que decidieran casarse en un crucero de Atenas a Creta, que te hayan invitado y que luego no te dieran el derecho, al menos, de negarte a asistir porque la gente comenzaría a preguntar cómo es que la mejor amiga del novio no había asistido y luego todos comenzarían a especular con respecto a lo sucedido en la isla. Por eso, creo que si TIENES que asistir, nadie dice que tienes que estar de acuerdo con la boda y mucho menos que te tenga que gustar.
Hermione escuchó atentamente toda la explicación de Luna casi incrédula que todo esto proviniera de ella. De pronto sintió un poco más de simpatía por ella, sin embargo, había una cosa que no podía hacer.
-Aprecio la preocupación,- le dijo yendo a por su varita que guardaba en la gaveta junto a la cama,- pero se te olvida la parte donde no sólo Ginny sufre, sino que también Harry.
Dicho esto, el vestido se tiñó de azul.
-Mi vestido es azul, no lo olvides.
Luna levantó la varita una vez más y el vestido regresó al color blanco.
-Pues yo creo que va siendo hora que dejes de tenerles la consideración que ellos no te tienen.
-Pues no pienso arruinarlo luego de haber soportado tanto.
El vestido volvió a ser azul.
-Exacto, ya has soportado mucho.
Blanco.
-¡Pero esto no es asunto tuyo!
Azul.
-¡Claro que sí!
Blanco.
-¡Que no!
Azul.
De pronto, Hermione se sintió dentro de la película de la Bella Durmiente y ella y Luna eran las hadas peleándose por el color del vestido "¡Es rosa!" "¡No, es azul!". Todo esto le resultaba extrañamente familiar…
Entonces Luna desistió.
-Está bien… perfecto. Si quieres seguir siendo la mártir de ésta historia sin sentido, por mí está bien. Pero no vengas a llorar a mi hombro cuando se digan el "sí, acepto" o los veas bailando el vals.
-Yo nunca he llorado en tu hombro…
-Es verdad… no lo hiciste.
De pronto, Hermione recordó la noche en que había salido del hospital San Mungo con lágrimas en sus ojos. Quien estaba al final del pasillo casi como esperando a por ella había sido Luna. Se había detenido luego de caminar a toda prisa tras ese último beso que le había dado a Harry. Y se había girado aún con la esperanza resguardada en su pecho de que la hubiera seguido. Pero no había sido así.
"¿Necesitas un hombro sobre el cual llorar?" le había ofrecido Luna casi por instinto "pareces tener el corazón roto"
Hermione había apretado los puños con todas sus fuerzas con la determinación de seguir adelante sin preocuparse jamás por lo que había dejado atrás. Luna la había mirado a los ojos casi como si pudiera leer más allá de sus palabras y su expresión. Hermione se sorprendió cuando las lágrimas comenzaron a brotarle a ella. Aquellas lágrimas que ella misma se estaba negando.
"Entonces yo lloraré por ambas"
Luna siempre había sido más bien rara. Sin embargo, tal vez esa era la razón principal por la que Hermione no había renegado de ella cuando los siguientes días iba a recogerla al trabajo o la esperaba a la entrada de su casa con la excusa de querer compartir una taza de té.
Ella había sido quien había permanecido a su lado durante esos dolorosos días cuando Harry no salía de San Mungo y la recuperación de Ginny iba viento en popa. También había sido ella quien la había llevado a tomarse unas copas cuando se enteró que Harry no rompería el compromiso a pesar de que Ginny ya estaba totalmente recuperada. Y no era que Hermione no se hubiera resignado ya, pero en el fondo aún resguardaba una pequeña esperanza que se había negado a morir hasta ese día.
¿Quién sino Luna la había llevado literalmente a rastras hasta su habitación esa misma noche y le había dado una poción para la resaca el día siguiente?
Y ahora ella quien intentaba darle ánimos para sobrepasar ese que pintaba para ser el peor día de su vida.
-¿Por qué haces todo esto por mí?- quiso saber Hermione tomando el vestido (ahora azul) para desabrocharlo y ponérselo.- es decir… ¿Por qué decidiste ayudarme de buenas a primeras?
-Parecías necesitar una amiga,- le dijo como si fuera la cosa más normal del mundo,- y dado lo que le había pasado a Ginny… yo también iba a necesitar una. Así que fue básicamente por la soledad…
Hermione soltó la carcajada al instante ¡No podía creer que luna le estuviera diciendo eso! Y ella que se había sentido tan culpable… tal vez simplemente ambas estaban predestinadas.
Hermione se cambió tan rápido como pudo y luego le modeló el vestido a su mejor-amiga-porque-no-encontraron-a-nadie-mejor.
-¿Qué te parece?
-Creo que estaba mejor el blanco… pero a ti ni quién te haga bajarte del unicornio…
Hermione le sonrió y se sintió extraña. Hacía tanto que no sonreía…
-Vamos,- le dijo Luna acercándose a la puerta.- Ya es hora de que deberíamos estar allá.
Hermione sintió que las piernas comenzaban a fallarle conforme se acercaba a la cubierta localizada en la proa del barco. Sabía que ahí se encontrarían todos sus miedos juntos y que no tenía opción más que enfrentarlos. Habría regresado sobre sus talones de no ser porque Luna la jalaba sin darle espacio a réplicas.
Por fin llegó a su destino y los demás invitados ya se encontraban en sus lugares. En unas sillas anti derrapantes que habían mandado colocar especialmente para la ocasión. También habían puesto una alfombra que se abría camino por en medio de las sillas y justo al final, un arco de malvas y lilys donde el capitán del barco parecía listo para presidir la ceremonia. Hermione alcanzó a presenciar el momento en que Harry era llevado hacia allá del brazo de Tonks. Y habría retrocedido de no ser porque estaba congelada de pies a cabeza. En verdad estaba por suceder y ella no podía hacer nada por evitarlo.
El solo ver a Harry en el altar, esperando a por alguien que no era ella. A pesar de que ese alguien era el ideal para él desde hacía muchísimo tiempo. El ideal aprobado por todo mundo y ¿Por qué negarlo? Por ella misma también.
¿Y por qué no había cancelado Harry el compromiso luego de la recuperación de Ginny? Hermione debía aceptar que había guardado la esperanza de que al estar mejor Ginny, Harry volvería a ella. Pero no lo había hecho. Existían tantas posibilidades por lo que esto estaba sucediendo, pero Hermione no quería pensar en ninguna. Porque todas la llevaban a la misma cruel de todas: que el amor que ella creía merecer simplemente no era suficiente y que no era competencia contra el de Ginny.
Hermione se quedó de pie en la parte de atrás aún cuando la banda comenzó a tocar. Dio un paso atrás emprendiendo la retirada, pero algo la detuvo.
-Pensaba que se había tratado de una aventura…
Hermione se dio vuelta lentamente aunque ya sabía de quién se trataba. Ginny la miraba con compasión con su ligero vestido de novia con flores bordadas de color rosa, una corona de flores del mismo color y un lujoso ramo de malvas y Lilys.
-¿Perdón?
-En verdad pensaba que sólo se había tratado de una aventura. El día que fui al departamento de Harry, esperaba hacerlo entrar en razón porque creía que estaba cometiendo un grave error. Y todo por una aventura…
-¿Y qué te hizo cambiar de opinión?
-Bueno… para ser honesta, cuando fui a por Harry a su departamento, esperaba que te dejara por mí… A pesar del supuesto bebé que ustedes esperaban…
Hermione intentó no parecer sorprendida.
-Y cuando Pansy me atacó, debo confesar que estaba feliz. Creía que Harry vendría a rescatarme y entonces resurgirían sus sentimientos por mí. Porque yo creía que se daría cuenta de lo miserable que sería sin mí.
-¿Por qué estás contándome todo esto? De todos modos obtuviste lo que querías… ¿Qué ganas con decírmelo? Yo…
-Eso no es verdad.
-¿Qué?
-Que no es verdad. En verdad que no obtuve lo que quería.
-¿Qué quieres decir?
-Que a pesar de todo el tiempo y dedicación que Harry me dio devolviéndome el equilibrio mental y a la realidad. A pesar de que se hubiera rehusado a romper el compromiso y de que te hubiera dejado por mí… sigo sin obtener lo que quería.
Harry las observaba desde el altar con una mirada nerviosa y al mismo tiempo impaciente. Parecía bastante listo para correr en esa dirección, pero parecía que tenía los pies clavados a la cubierta del barco. Hermione dejó que Ginny continuara.
-Cuando por fin pude recobrar la conciencia y pude recordar absolutamente todo lo que había sucedido hasta el ataque de Pansy, me sentí feliz de que Harry estuviera conmigo. El saber que me había elegido a mí me cegaba de ver los indicios de que las cosas ya no eran como antes. Que Harry ya no era el mismo y que había alguien más en su corazón aparte de mí. Intenté engañarme con la idea de que mi amor sería suficiente para llenar el vacío. Pero… verás, el problema es que Harry no solo te perdió como… como a alguien a quien amar, también estaba perdiendo a su mejor amiga y a su confidente. Y esos son papeles que a nadie nunca antes ha dejado llenar. Siempre has sido exclusiva para eso…
"Y fue entonces cuando me pregunté si en realidad lo nuestro hubiera funcionado si no hubiera ocurrido lo del barco. Es decir… ¿Habría sido yo totalmente feliz sabiendo que a pesar de ser su esposa había ciertas cosas que yo no podría hacer por él dado que para eso siempre te buscaba a ti? Y luego estaba toda esa responsabilidad que siempre había tenido para contigo…
"Lo que quiero decir, Hermione, es que las cosas pasan por una razón. No podemos andar por ahí ignorando los mensajes y las oportunidades que la vida nos trae. Y sobre todo, lo que en verdad quiero decir es que no vale la pena desperdiciar tres vidas en pos de algo que está predestinado a convertirse en el peor de los chascos"
-Concretamente… ¿Qué es lo que quieres decir?
-Para ser Hermione Granger no eres tan rápida como esperaba…
Ginny le dio el ramo de novia y la giró en dirección al altar. Hermione se quedó ahí congelada, sin saber qué más hacer. Luna se acercó y le dio un empujón para que comenzara a caminar. Hermione miró a su izquierda y levantaba la varita en su dirección.
-Te dije que debía ser blanco,- la sonrisa llena de complicidad.
-¿Sabías?
-¿Qué puedo decir? Me hiciste perder diez galeones contra Neville al salir con el vestido azul…
-¿Neville sabía?
Luna sacudió la mano de un lado a otro deseándole la mejor de las suertes. Hermione sintió que alguien la asía por el brazo. Se giró a la derecha y vio a su padre que la ayudaba a avanzar con orgullo.
-¿Papá? Tú… ¿Tú sabías?
-Preferiría no mentir, así que no voy a contestar.
-¿Exactamente cuantas personas sabían de esto?
Su padre guardó silencio mientras que seguían avanzando a lo largo de la alfombra. Hermione miró al frente y vio que Harry no podía ocultar una sonrisa. El señor Granger la entregó al llegar a él y Hermione pudo distinguir a su propia madre sentada en la parte de adelante justo al lado de los señores Weasley.
-Así que todos sabían menos yo…- le reclamó en cuanto estuvo lo suficientemente cerca.
Harry traía puesto un traje formal de color blanco, pero sin chaleco ni faja, ni nada que invitara a la formalidad excesiva. Se trataba técnicamente de un pantalón de lino blanco, una camisa y un saco ligero. Lo único que se podía considerar formal eran los zapatos también blancos y nuevos.
-En verdad lo siento…- le dijo con una cara que denotaba sinceridad.
-Olvídalo. Ambos fuimos unos tontos. Pero… ¿Y ahora qué?
-Aún no te puedes casar conmigo.
-¿ah no?
-No, primero debes aceptar.
Dicho esto, Harry se puso de rodillas y sacó una cajita negra de entre sus ropas. Hermione no pudo contener una sonrisa cuando soltó la pregunta.
-Sé que éste no es el mejor momento. Y ésta es la segunda ocasión que te propongo estar conmigo y sigue sin ser la perfecta. Es por eso que creo… que tal vez el momento perfecto o la forma indicada no existe. Y si me dejo guiar por esos estándares, nunca lograré conseguir lo que en verdad quiero. Y lo que quiero es ser feliz, que seas feliz y que eso no afecte a nadie. Deseo estar a tu lado para siempre, porque eso es algo que siempre he deseado aunque no siempre me había dado cuenta de ello. Y quiero también que desees estar a mi lado tanto como yo. Así que… ¿Qué dices? ¿Quieres permanecer a mi lado por el resto de nuestras vidas?
Hermione miró a Harry como si considerara la propuesta que acababa de recibir.
-¡Por supuesto!
La boda a la que todos los invitados asistieron transcurrió casi normalmente. Tan normal como una boda en esa situación podía transcurrir. Los novios habían hecho los votos al momento, pero no había necesidad de haberlos escrito. Ambos dijeron lo que deseaban decirse desde hacía muchísimo tiempo y al ser honestos, sus palabras lograron sacarle las lágrimas a la sensible señora Weasley y a su marido, así como a Tonks y el señor Granger.
Comieron mariscos, bebieron jugo de calabaza con frutas tropicales, bailaron el vals sobre las olas, al compás del vaivén del mar. Y cuando llegó la hora de aventar el ramo, Hermione se aseguró de atinarlo justo a las manos de Ginny (para pesar de Luna). Y Harry contribuyó a la causa lanzándole el liguero a Neville. Era lo menos que podían hacer a manera de agradecimiento.
Neville bailó con Ginny hasta que le dolieron los pies. Ella había accedido porque el dolor de pies no era nada comparado con el dolor de su corazón. No por la felicidad a la que había renunciado, sino por aquella que sabía que nunca habría tenido. Y Neville estaba ahí frente a ella, ofreciéndole un cariño que no estaba segura de merecer.
Cuando el cielo comenzaba a ponerse rojo y los invitados estaban tan cansados como para permanecer de pie, Neville guió a Ginny a la popa de barco. Hacia esa dirección que sabía que estaría sola en esos momentos. Tal vez si le hablaba con el corazón y con sinceridad, tendría la posibilidad de no ser rechazado.
-Hay algo que debo decirte…- le dijo evadiendo su mirada al contemplar la puesta del sol- algo que tal vez consideres muy fuera de lugar y de tiempo… pero que si no te lo digo ahora, creo que nunca más tendré el valor de hacerlo.
-Neville… por favor…
-No, por favor tú. En verdad necesito decirlo. Y la respuesta ni siquiera tiene que ser sí o "lo voy a intentar" ¿Puedes ser al menos… mi caja de resonancia?
Ginny permaneció en silencio por un buen rato antes de contestar. Neville había sido la única persona que había vivido su infierno sin quejarse una sola vez. Tal vez se lo debía.
-Está bien, Neville, seré tu caja de resonancia.
-Muy bien…- Neville respiró hondo,- aquí voy… la cosa es… lo que pasa es… que me gustas. Se que no hay nada sorprendente en esa declaración. Eso tú ya lo sabías, siempre lo has sabido… desde que estudiábamos en Hogwarts te lo dije y desde entonces las cosas no han cambiado. Eso también lo sabías, sino ¿Por qué acudirías a mi?
-Mira… Nevielle…
-No, no te lo estoy reclamando. Tampoco me interesa saber si lo hiciste a propósito o no. Solo quiero que sepas que me gustas y que puedo estar a tu lado, que puedo ser tu hombro, pañuelo, muleta, lo que quieras… soy… lo que quieras que sea.
-En verdad no es eso lo que quiero.
Neville no se sorprendió ante las palabras de Ginny.
-Entiendo… bueno… si no te molesta, estaré por acá, sintiéndome avergonzado por haber dicho todas esas cosas…
-¡No! ¡Espera!- Neville se detuvo sin atreverse aún a mirarla a la cara,- yo solo… yo dije que eso no era lo que quería, no que no te quisiera conmigo. Y tampoco estoy diciendo que te ame, pero…
-Yo solo dije que me gustabas.
-¿Perdón?
-Yo solo dije que me gustabas…
-Ah…
-¡Pero cómo me gustas!
Fue la primera vez que Neville se sintió con el suficiente valor para besarla. La primera vez en más de diez años. Y así lo hizo. Ginny aceptó porque no podía pensar en otra persona de quien lo haría. Pero entonces, algo los sacó de lo que estaban haciendo. Luego, la pérdida de equilibrio, ese momento eterno entre la caída y el impacto, el frío abrazo del agua del mediterráneo…
-¡Luna! ¿Cómo pudiste hacer eso?- reprendió Fred Weasley a la autora de que Ginny y Neville estuvieran ahora a la deriva.
-¡Mi hermano tiene razón!- agregó George lanzando un salvavidas por la borda.
-Ahora sí,- sonrió Fred felicitando de paso a Luna con una palmada en la espada.
-¿En verdad creen que eso estuvo bien?- dijo Tonks girando para ver que Remus no estuviera cerca.
-No creo que haya problema…- agregó Luna viendo que ambos ya se asían del salvavidas lanzado por George,- ya se darán cuenta que no traían sus varitas consigo,- Fred y George se felicitaron mutuamente,- y solo será una semana, nos aseguraremos de mandar al señor Rogers a por ellos pasado ese tiempo. De todos modos sabemos que no morirán de hambre, estamos justamente en el punto donde Harry y Hermione cayeron aquella vez ¿No es así, Tonks?
-De acuerdo a peritaje sí, lo es. Pero… ¿Crees que una semana sea suficiente para que ellos dos…?
-Está bien,- agregó Luna dándose media vuelta para regresar a la fiesta,- que sean dos semanas… al menos.
-Como amiga…- le dijo George,- eres escalofriante.
-Lo se.
oOoOoOo
Hermione se miró en el espejo inspeccionando cada parte de su rostro como dándose cuenta por vez primera que ya era una mujer adulta con todas sus letras y palabras. Y sin embargo… y aún así… ¿Por qué de pronto se sentía como una adolescente en su baile de graduación? Se había jurado una y otra vez que ella no sería esa clase de chica que a ella nunca le iba a suceder porque ella siempre sería de las que están preparadas. Pero… ¿Quién podía estar en verdad preparado para recibir al amor?
Lo había añorado tanto… tantas veces antes… y ahora estaba ahí parada sudando de las manos como una tonta colegiala preparándose por su primera vez. Las dudas se enfrentaban en una batalla campal con las ganas. Todo había sido tan rápido. Aunque eso no quería decir que no estuviera segura de haber hecho lo correcto.
Ahora solo era cuestión de cruzar la puerta…
Harry estaba sobre la cama, con una expresión de susto igual o peor a la suya. Solo contemplarlo hizo que todos los miedos se le fueran al instante. La risa tonta los invadió y se les contagió mutuamente.
Y así como llegó, se fue.
-Lo logramos…- dijo Harry no pudiendo creer sus propias palabras.
-Lo logramos,- le confirmó Hermione sentándose en el filo de la cama. Harry posó las manos en sus hombros para atraerla hacia sí y verla más de cerca.
-No puedo creer que estés aquí conmigo…- Harry le enmarcó el rostro con sus manos,- y todo es… simplemente…
-Increíble,- sonrió Hermione.
Y en ese momento Harry supo que todo iría bien. Que había hecho la elección acertada y que nunca se arrepentiría de ello. Le agradecía a Ginny por haberle concedido la libertad y agradecía que Hermione fuera esa persona que había accedido hacer el viaje de la vida junto a él.
Sintiéndose lleno de todas esas bendiciones, Harry la tomó por los hombros y la colocó suavemente sobre la cama. Buscó sus labios con lentitud, sabiendo que ésta vez tenían todo el tiempo del mundo. Con la torpeza de la emoción, con la pasión y el deseo a flor de piel. Hermione sintió que sus labios le quemaba la piel y sus caricias le daban la bienvenida a un mundo al que quería pertenecer para siempre.
Harry buscó el cierre o los botones por la parte de atrás del vestido. Hermione se apresuró a corregirlo conduciéndole la hacia su costado derecho donde iniciaba el cierre y terminaba de bajar justo en su cadera. La desvistió lentamente besando y acariciando cada parte de su piel haciéndola vibrar como Hermione sabía que siempre lograba hacer. Ella le ayudó a deshacerse del vestido para luego quitarle el saco y la camisa.
Rápidamente Harry le buscó el broche del bra, el cual le tomó un poco más en deshacer. Definitivamente prefería el listón de su bikini azul. Miró y acarició sus senos antes de decidirse a besarlos por fin. Hermione arqueó la espalda deseando que no se detuviera jamás. Cuando volvió a sus labios, Hermione le desabrochó el pantalón y se las arregló para dejarlo totalmente desnudo de una sola vez y le ayudó a Harry a hacer lo mismo con sus panties, bajándolas lentamente.
Harry la acarició en su totalidad y Hermione estaba por sucumbir ante las ganas.
-Espera,- le dijo aún jadeante,- e-espera…
Harry se detuvo, totalmente hipnotizado y embelezado ante la fantástica mujer que yacía desnuda sobre su cama. Todavía no podía creer su suerte.
-Debemos controlarnos, Harry. Quiero que ésta sea una noche especial.
-Pídeme el mediterráneo,- logró decir entre jadeos,- pídeme la isla en la que estamos, pídeme el faro de Alejandría… pero no me pidas que me controle cuando eres tú quien está en mi cama. Puedo prometerte que ésta será la mejor de todas las noches que hemos pasado juntos, incluso puedo prometerte que vendrán muchas mejores de aquí en adelante.
-¿Es esa una promesa?- le advirtió ella pícaramente.
-¿Quieres que lo sea?
Hermione asintió y eso fue todo lo que necesitó para comenzar la acción. Esa noche Hermione descubrió que sus cueras vocales podían articular notas que no creía posibles. Y eso era solo el principio…
oOoOoOo
-¿Hola?- Neville entró a una cueva que había descubierto cuando exploraba en la parte selvática de la isla. Un ruido en el fondo había llamado su atención aunque bien podría tratarse de su imaginación.
-¿Hola?- dijo Ginny quien venía detrás de él abrazándose fuertemente a su cintura con todas sus fuerzas.
-Ginny… no puedo respirar bien.
Ginny se sonrojó al notar lo que había estado haciendo los pasados minutos.
-¡Lo siento!
-No… no… no tienes por qué.
Una risilla femenina parecía retumbar en las paredes de la cueva armonizando al mismo tiempo con otra risa grave que parecía ser la de un hombre. Ginny y Neville se abrazaron ésta vez mutuamente sin importarles nada.
-No me sueltes,- dijo Ginny.
-Tú tampoco a mí.
FIN
Y AHORA SI ES. ESTE ES EL FINAL FINAL… KIERO AGRADECERLES MUCHO SUS COMENTARIOS EN EL PRIMER FINAL. EN VERDAD FUERON… ALENTADORES ¬¬ EN SERIO… PERO SOLO TENGO UN COMENTARIO ANTES DE MANDARLOS AL BLOG A LEER LAS RESPUESTAS DIRECTAS A LOS REVIEWS Y LA EXPLICACIÓN DE ÉSTE FINAL. ES UNA ESPECIE DE KEJA, MÁS BIEN. Y ESTO ES PORKE ME LLAMÓ LA ATENCIÓN LO MUCHO KE LE CUESTA A LAS PERSONAS DEJAR UN REVIEW CUANDO SE HIZO LO KE KERÍAN EN EL FICT. KE SI CONSIDERAN KE ESTÁ BIEN, KE SI LAS COSAS VAN VIENTO EN POPA. YO NUNCA ME ENTERO! POR KÉ? PUES PORKE NUNCA ME DEJAN UN MENSAJE DICIENDO "AKI VA BIEN. SIGUE ASÍ" O SEA, SÍ LO HACEN PERO NO DE LA MISMA MANERA KE SI ESCRIBO ALGO KE NO LES PARECE. AHÍ SÍ SON BUENOS Y ESTÁN LISTOS PARA DECIR "LA CAJETEASTE, ESTUVO MAL, PÉSIMO, ETC". O SEA, KE SI NO LES DOY LO KE KIEREN POR UN CAPÍTULO, TODO LO DEMÁS SE VA A LA REBERENDA BASOFIA ¿NO ES ASÍ? EN VERDAD NO ME MOLESTA KE ME CRITIKEN, LO KE ME MOLESTA ES KE LO HAGAN SIN FUNDAMENTOS (O SEA, KE AL MENOS ME EXPLIKEN LA RAZÓN DEL COMENTARIO. MÍNIMO ¿NO?). PERO WENO, AKI ESTÁ EL FINAL KE DESEABAN. KE NO LO HE ESCRITO ASÍ POR DARLES GUSTO, SINO PORKE YA LO HABÍA PENSADO ASÍ. IBA A DECIR "ESPERO Y LES GUSTE" PERO YA ME DARÉ CUENTA ¿NO? SOLO CUENTAS EL NÚMERO DE TOMATAZOS Y EL NÚMERO DE FLORES.
A PARTIR DEL 6 DE FEBRERO 2007 PODRÁN LEER LAS RESPUESTAS PERSONALIZADAS DE LOS REVIEWS DEL CHAP 12. SERÁN PERSONALES PORKE PUEDE KE ALGUIEN KE NO SE LO MERECÍA SE SIENTA OFENDIDO POR EL MENSAJE DE ARRIBA. SILLA EN "LA BÚSQUEDA", MI PROYECTO SERÁ TERMINARLO A PARTIR DE MARZO (FEBRERO ES PARA AVANZAR EN EEDH).
UNA VEZ MÁS, MUCHÍSIMAS GRACIAS POR LOS REVIEWS Y EL APOYO. SILLA!
TLAL
