Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

En mis historias Hinata y Sasuke son los protagonistas.


Nombre: Jugando a Cupido.

Autor: Eyesgray

Pareja: Sasuhina

Clasificación: K+

Género: Romance, Friendship.

AU. Crackfic.


- Hablan. -

Piensan

*Hablan ruso*


Capítulo 13.

"Quiero hacerme tuya".

Cuando empezó a seguir a su hermana menor escuchó los ligeros y molestos pasos de la pequeña subir los escalones, luego, cuando empezó ella a subirlos también la pequeña corrió a su habitación y cerró de un solo portazo.

Suspiró con cansancio, y ella que pensaba que había sido un gran día. – Hanabi-chan… - Susurró acercándose a la puerta que correspondía a la habitación de la menor. – Ábreme, por favor. – Pidió deseando que la niña fuera obediente.

- ¡V-Vete! – Gritó desde adentro, luego escuchó leves sollozos por lo que inevitablemente se sintió culpable.

Lo que menos deseaba era que Hanabi sufriera…

Mordió su labio inferior mientras veía con impotencia la puerta de la habitación. Suspiró una vez más, lo intentaría de nuevo. – Hanabi-chan, ábreme, por favor no te encierres así. – Nada, no escuchó respuesta, se sentía terrible. – Hanabi, abre la puerta. – Pidió de nuevo, claro, un poco menos cariñosa.

- ¡Déjame sola! – Gritó la voz ahogada de la pequeña. De nuevo suspiró.

¿Por qué está entrando a la época de la pre adolescencia tan pronto?

- Hanabi… - Y cuando pretendía llamar de nuevo el teléfono timbró. ¿Quién será? , se preguntó mentalmente mientras caminaba a su habitación, le pareció extraño que su nana no contestara pero lo ignoró. - ¿Bueno? – Preguntó al contestar.

Hinata, soy yo. – Abrió sus ojos con impresión.

- ¡Sa-Sasuke-kun! – Soltó. - ¿Sucedió algo? – Preguntó preocupada.

No, ¿acaso no puedo llamar a mi novia?, tsk. – Sonrió levemente, así que era eso…

- N-No es eso, es sólo que ahora mismo tengo muchas cosas en mi cabeza. – Susurró tomando asiento en su cama, suspiró. - ¿Recuerdas sobre lo que hablamos hoy? – Preguntó bajo.

- ¿Sobre lo de tu hermana? –

- Sí. – Afirmó levemente dejando salir otro suspiro más. – Ella… está aquí, padre está con ella y Hanabi-chan se enteró, ahora está encerrada en su habitación y se hace la difícil, no quiere hablar conmigo… - Susurró desanimada. – No sé qué hacer, ¿y si me odia Sasuke-kun?, ella le gritó a padre, dijo que lo odiaba, y ¿puedes creer que todos saben ruso menos yo?, ¡es horrible!, ¡no entiendo una sola palabra de lo que dice Shion!, ¡no sé si me dice cosas lindas o sólo se burla de mí!, ¡es horrible Sasuke-kun! – Soltó todo de golpe desahogándose en ese momento, se sentía frustrada, molesta, triste, en esos momentos enserio quería tenerlo a su lado.

Sasuke sonrió de medio lado. – Son demasiadas cosas en un solo día. – Dijo. – Creo que deberías dejar que Hanabi se calme, es una niña después de todo y aunque trate siempre de parecer mayor no puede dejar lo que es, le diré a Itachi que vaya a verla mañana eso tal vez la calme un poco. – Sonrió levemente.

– Tienes razón, lo siento. – Se disculpó sintiendo como sus mejillas empezaban a arder por el hecho de haber dicho todo eso. – Soy bastante molesta… - Susurró desanimada, ella no quería que Sasuke se viera obligado a consolarla ni mucho menos.

Nada de eso, en realidad… me agrada que confíes en mí y me cuentes lo que te pasa. – Susurró el moreno, sonrió conmovida, seguramente no era sencillo para él decir algo así. - Yo… te prometí que no me alejaría de ti, prometí que estaría contigo. – Sintió su corazón acelerarse a mil por hora.

– Gracias, enserio… me haces muy feliz Sasuke-kun. – Sonrió sintiendo el sonrojo en sus mejillas. – Has cambiado bastante, aún recuerdo cuando te tenía miedo y pienso que ahora todo es como un sueño. – Lo escuchó reír bajo, ella también soltó una pequeña risa.

Sí, como la vez que te vi espiándome a mí y Naruto. – Se sonrojó.

- ¡Y-Yo no los espiaba!, p-por lo menos a ti no… - Lo escuchó bufar. – De todas formas me gusta el Sasuke-kun de ahora, m-me hace sentir segura y f-feliz. – Sasuke sonrió de lado.

A mí también me gusta la Hinata de ahora. – Dijo él. – Una Hinata que sonríe y toma mi mano con seguridad, que sólo se avergüenza por mí y que sólo me ve a mí. – Sonrió, Sasuke era tierno.

– P-Presumido. – Susurró abochornada.

Sólo digo lo que es cierto. – Soltó él con superioridad, soltó una pequeña y delicada risa.

– Sí… no has cambiado nada Sasuke-kun, sigues siendo engreído y orgulloso. – Lo escuchó bufar indignado.

Pero así me quieres. Además aún eres llorona y miedosa, no has cambiado tampoco. – Se sonrojó mucho ante sus palabras.

- ¡T-Trato de manejarlo! – Se excusó. – Por lo menos no tartamudeo de seguido y tú sonríes de seguido… estamos cambiando juntos. - Sonrió levemente. – Y pensar que todo comenzó por una extraña promesa… - Susurró. – E-Es increíble lo mucho que ha cambiado todo en un mes. – Sasuke se mantuvo en silencio sabiendo que lo que decía ella era cierto. - Pronto terminarán las clases, ésta es nuestra última semana antes de navidad… - Suspiró, ahora que había entrado en el tema debía hacerlo. – Sasuke-kun, ¿te gustaría salir conmigo en navidad? – Preguntó. - ¡Di-Digo!, n-no estás obligado, sólo quería verte d-después de vacaciones, n-no importa el día… - La morena siguió diciendo y diciendo cosas por su arranque de nervios, él sólo sonrió levemente.

En realidad a eso llamaba, quería tener una cita contigo de nuevo, quiero decir… que salgamos. – Hinata guardó silencio mientras sus mejillas se coloreaban como por décima vez.

– M-Me encantaría. – Susurró sintiendo que pronto empezaría a salir humo de su cabeza.

Se sentía tan abochornada, cuando estaba con Sasuke sentía esa confianza que siempre le faltó pero a la vez la vergüenza la dominaba en ocasiones como esa. – Bien. – Respondió satisfecho ante la respuesta de la morena. – Te veo el lunes, y… cuídate. – Sonrió con ternura, él estaba preocupado por ella.

– T-Tú también Sasuke-kun, c-cuídate y… - Tragó grueso.- Llámame. – Sasuke sonrió levemente.

Lo haré, te llamaré mañana. – Sus ojos perla se iluminaron de emoción.

- ¡Esperaré tu llamada!, ¡Adiós Sasuke-kun! – El Uchiha susurró una despedida y luego colgó.

Sintió su corazón como loco, estaba estúpidamente feliz, quería saltar y reír emocionada y no sabía exactamente porqué.

Acaso… ¿esto es amor?

Sonrió feliz.

No me molestaría enamorarme profundamente de Sasuke-kun, siento… siento que desearía estar junto a él por mucho tiempo así. Tal vez… para siempre.

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Colgó.

Dejó caer su mano derecha sobre la cama aún con el teléfono en mano, dirigió su brazo izquierdo hacia su rostro y se cubrió los ojos con el antebrazo. Se encontraba recostado.

Suspiró soltando el aire que sus pulmones habían retenido. – Me siento un idiota… - Susurró bajo, aún sentía su corazón acelerarse y esa sensación de felicidad por haber escuchado su voz. – Esa tonta. – Sonrió levemente al pensar en ella. – Me hace comportarme como un idiota enamorado. – Bufó un poco indignado, era cierto, se comportaba como un idiota enamorado.

Pero soy un idiota feliz.

Pensó sonriendo de nuevo, era increíble cómo podía cambiar una persona cuando tenía a alguien especial, en aquel momento sentía que no necesitaba nada. ¿Así se habría sentido su padre por su madre?, cuando era pequeño su padre siempre fue estricto pero un buen hombre, justo, amable, pero cada vez que lo veía junto a su madre era diferente.

La amaba… ella era la única que lo hacía sonreír, es por eso que la escogió.

Sonrió ante aquello.

¿Acaso se repetirá la misma historia?, Hinata y yo… viviendo juntos… Uchiha Hinata.

Sonrió satisfecho.

No suena mal.

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Se removió en su cama un poco incómoda, a la final no había podido hablar con Hanabi y había terminado rindiéndose al cansancio, se estiró mientras habría con pereza los ojos, sentía una sensación amarga en su pecho y lo único que deseaba es que todo lo sucedido en esa noche haya sido un sueño, un mal sueño.

Pero no lo era. Hanabi estaba molesta, Shion y Neji se odiaban y su padre al igual que ella estaba en problemas. ¿Qué debía hacer?, necesitaba un manual o algo.

Todo sería diferente si estuvieras aquí, madre.

El sol que se colaba por su ventana golpeó de lleno su rostro, hizo una mueca de disconformidad mientras trataba de cubrir su rostro con la almohada. Se quedó un tiempo así tratando de volver al mundo de los sueños de donde había sido sacada repentinamente por la luz del sol, al saber que sus intentos por dormir serían en vano se estiró en la cama soltando un bostezo y restregaba su ojo derecho como una niña pequeña. Se sentó en su sitio viendo a su alrededor, todo parecía normal.

Suspiró con pesadez mientras se sentaba al borde de la gran cama, se colocó sus pantuflas de conejo y caminó hasta el tocador donde yacía la fotografía de su amada madre. – Buenos días. – Susurró. – Hoy no me siento tan enérgica como ayer, mi cita con Sasuke-kun fue maravillosa pero… creo que nuestra vida no será la misma de ahora en adelante. – Suspiró apoyando su frente en el tocador. – Madre… ¿qué harías tú?, tengo miedo… no quiero que Hanabi odie a papá y que Shion se sienta atacada, ¿qué debo hacer? – Preguntó dejando notar en su voz un toque de desesperación.

– Por ahora nada. – Brincó en su sitio por la repentina voz, giró el rostro hasta encarar a quien yacía parado en el marco de la puerta.

– N-Nissan. – Susurró con sorpresa. - ¿A qué te refieres? – Éste suspiró con desgane.

– Hanabi-sama ahora se encuentra herida por lo que no podemos hacer mucho, si lo intentamos terminaremos empeorando la situación. – Bajó la mirada cabizbaja, era cierto, Hanabi debía aceptar la situación en la que se encontraban, pero le dolía y le preocupaba que su hermanita se viera afectada.

Suspiró con desgane, deseaba que todo se arreglara pronto y que fueran una familia unida, quería a su familia junta sin importar que ahora apareciera un nuevo integrante. Asintió levemente mientras se colocaba de pie, caminó hasta la puerta de su baño y dio una rápida mirada a su primo. – Gracias Nissan. – El castaño asintió levemente mientras cerraba la puerta de la habitación de la morena y caminaba en dirección a la cocina.

Ya estando sola se despojó de sus ropas, entró a la regadera y abrió el grifo de agua dejando caer un chorro de agua tibia sobre ella, suspiró nuevamente mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por las memorias del día anterior.

Entonces sonrió, sí, una sonrisa pequeña acompañada del leve sonrojo que empezaba a aparecer en sus mejillas, todo porque lo había recordado a él.

Si no tuviera a Sasuke-kun creo que no podría estar tan calmada.

Pensó sintiendo la calidez en su pecho, estaba agradecida con Sasuke ya que él había logrado en tan poco tiempo lo que ella no había podido lograr en años.

Debo agradecerle apropiadamente, pero ¿cómo?

Mordió con suavidad su labio inferior mientras dejaba que el agua empapara su largo cabello.

Tal vez con un regalo, sí, un regalo de navidad.

Sonrió con emoción mientras cerraba el grifo de agua, tomó un poco de champoo y empezó a aplicarlo en su cabello.

Una cita… le pediré una cita para navidad y le daré un regalo, pero, ¿qué le doy?

Suspiró perdiendo la emoción que antes había adquirido, de nuevo empezaba a preocuparse.

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Sonrió como idiota mientras veía el cielo desde la ventana, suspiró soñador sintiendo que flores aparecían a su alrededor y es que ¿cómo no estarlo?, estaba feliz, por fin después de años soñando con aquel momento Sakura había aceptado ser su novia.

Escuchó las voces de las dos pelirrojas con las que vivía en aquella casa, rodó los ojos al escuchar como cada vez aumentaban el tono de voz.

De nuevo pelean.

Pensó haciendo un puchero al pensar el estúpido motivo por el cual pelearían esta vez su prima Karin y su madre Kushina.

Espero que no sea de nuevo por lo que cenaremos hoy…

Se alejó de la ventana sintiendo que su mundo de fantasías había desaparecido, caminó hasta su desorganizada cama de fundas color naranja y se lanzó sin cuidado alguno soltando un pesado suspiro.

Sakura-chan…

Pensó sintiendo que los recuerdos de nuevo acudían a él. El día anterior había terminado siendo uno de sus mejores días.

Flash back.

Ambos se encontraban caminando cerca del área comercial, veían pasar a familias e innumerables parejas sonriendo y charlando amenamente mientras ambos se mantenían en silencio. Se preguntaba el por qué su hermosa acompañante no hablaba, cosa que de inmediato le obligó a pensar en un sin número de razones. La mayoría negativas.

Tal vez está incómoda.

No se siente bien.

No quiere estar conmigo.

Está aburrida.

Está distraída pensando en alguien más.

Se sintió abatido ante su último pensamiento ya que si ella pensaba en alguien más sería en Sasuke… frunció el ceño levemente, no, no quería pensar de esa forma, ¡tenía que madurar!, Sasuke ya había superado el malentendido y hasta había empezado una relación seria con Hinata ¿por qué él seguía sintiéndose inseguro?

No quiero sufrir, tengo miedo.

Lo tenía, le daba pavor el pensar que podía tenerla aquel momento junto a él y luego ella buscara otro rumbo, uno donde él no era su acompañante.

Paró en seco, Sakura extrañada por el repentino paro del rubio se detuvo girándose hasta encararlo. Él se veía preocupado, abatido.

- ¿Naruto? – Preguntó empezando a preocuparse. - ¿Sucede algo? – No la miró, el chico parecía reacio a cruzar miradas con ella ya que en vez de levantar el rostro lo viró en dirección contraria. – Naruto… - Susurró empezando a preocuparse, le parecía extraño aquel cambio tan repentino, no le gustaba. – Naruto, ¿qué pasa? – El chico apretó sus manos en puños mientras se mordía el labio inferior.

Se acercó hasta él acercando con delicadeza su mano derecha hasta la mejilla izquierda de éste, él se tensó pero aun así no se alejó. – Sakura-chan. – Susurró éste mientras levantaba su mirada azul cielo hasta posarla en la de ella, de un brillante color jade. – Tú… ¿no me dejarás? – Por inercia se sonrojó viendo con sorpresa lo expresivos ojos del chico. – Tú te quedarás conmigo siempre, ¿cierto Sakura-chan?, tú me quieres ¿cierto? – Soltó él siendo más una súplica que una afirmación, la tomó de ambas manos y la obligó a acercarse a él quedando a muy poca distancia su rostro del de ella.

Sakura bajó la mirada. - ¿P-Por qué me preguntas eso? – Preguntó abochornada, la gente que pasaba junto a ellos los miraban y temía soltarle algún golpe al rubio por mero reflejo, no quería hacerlo.

Naruto se sintió impaciente cuando ella bajó la mirada, se sintió molesto. – Tú no me quieres, ¿cierto?, sólo intentas salir conmigo para olvidar a Sasuke. – Aquellas palabras las dejó salir sin remordimiento alguno, empezaba a sentirse herido, de nuevo se sentía el idiota con el que siempre jugaban.

La Haruno levantó la mirada por inercia, vio con asombro como el chico la miraba, estaba molesto pero más que eso se veía herido. – Naruto… - Susurró sintiendo un extraño nudo en su garganta.

Debía ser sincera, él lo merecía. – Dime Sakura-chan, ¿qué sientes por mí?, ¿qué serías capaz de hacer por mí? – Preguntó de nuevo el rubio.

Sakura mordió su labio inferior. – Yo… te quiero. – Susurró mientras sus mejillas se tornaban de un color más brillante, tal vez podía competir con los sonrojos de Hinata. – Te quiero Naruto, no como un amigo ni como un hermano, en verdad te quiero y por ti haría lo que fuera, por verte feliz yo… - Pero la repentina acción del rubio escandaloso que tanto apreciaba la calló sin terminar la oración.

En realidad ambos no sabían que fue más repentino, o la confesión de Sakura y sus sentimientos sinceros hacia él o ese tierno beso que él le estaba robando en aquel momento dándose el grandioso gusto de probar los labios de color cereza de su amada peli rosa.

Ambos se sentían en su propia burbuja, Naruto soltó las manos de la chica y las llevó hasta osarlas en las mejillas de ella, con ternura, Sakura sólo pudo agarrarse fuertemente del cuello de él sintiendo esa sensación de volverse gelatina y perder la estabilidad en cualquier momento. No les importaba el estar dando un espectáculo, ese era su momento.

Naruto la besaba con ternura, y ella trataba de recordar cada sensación, cada roce que se daba entre sus labios. Cuando se separaron sus respiraciones se habían tornado agitadas y el sonrojo cubría las mejillas de ambos. - ¡Sé mi novia! – Gritó él. Sakura le miró con sorpresa mientras veía como los brillantes ojos de Naruto le dejaban ver lo feliz que estaba. - ¡Quiero que seas mi novia Sakura-chan!, no me conformo con un amigos, no me puedo conformar con un beso o con un te quiero, ¡lo quiero todo de ti Sakura-chan!, quiero que seas mía, que seas sólo mía. – Terminó por susurrar el sonrojado Uzumaki quien no despegaba su mirada azul zafiro de la verde jade de ella.

Sakura sonrió levemente.

¿Esto es lo que sintieron esos dos?, me siento tan avergonzada pero a la vez tan feliz. Bajó la mirada sintiendo que se pondría a llorar sin razón alguna, asintió repetidas veces mientras se abrazaba con fuerza al rubio pegando su sonrojado rostro contra el pecho del chico, tratando de ahogar algún sollozo que tratara de escapar de sus labios.

En efecto ese era un día memorable. Para él, para ambos.

Ese era su comienzo, porque estaban totalmente dispuestos a ser felices y sobre todo a hacer feliz al otro.

Fin flash back.

Sonrió, una de sus siempre brillantes sonrisas mientras sentía la felicidad del momento. – Ya casi… pronto estaré completo. – Susurró recordando que su felicidad estaría completa el día que por fin pudiera mirar a la cara al Uchiha y sonreírle como siempre, el día en el que volvieran a ser amigos y hermanos.

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Se revolvió entre las sábanas tratando de encontrar una posición más cómoda en la cual dormir quedando de lado derecho, gruñó aún con los ojos cerrados intentando esta vez en otra posición, era imposible. Desganada se giró quedando recostada bocarriba, abrió sus párpados con cansancio posando su clara mirada en el techo de la habitación, morado.

Su cuarto tenía varios colores, le parecía aburrido mantenerlo lila como su hermana o blanco como su padre y su hermano, le gustaba el morado. Suspiró molesta, ¿Qué importaban los colores en ese momento?, era increíble como el día anterior había sido tan feliz estando al lado de su sensei y que de un momento a otro le arrebataran su felicidad.

¡Era imperdonable!, se encontraba hecha una furia, quería gritar y patear los traseros de algunos nerds que se atrevieran a coquetearle o tomar como saco de boxeo alguna insolente chica que se creyera superior a ella. ¡Joder!, quería sacar todo esa ira que la dominaba, se sentía decepcionada de su padre, sentía molestia con sus hermanos al ocultarle algo como una hermana, y esa chica de sólo pensar en ella le daban ganas de devolverla a Rusia en el primer avión, ¿avión?, ¡Ja!, ¡que se fuera montada en un burro con tal de no verla sonreír como idiota frente a ella!

Tsk. Sólo eso le pasaba ella, una hermana perdida, un amor imposible, ¿ahora qué seguía?, ¿una rival en el amor?, ¿una enemiga de vida o muerte?, en momentos como ese en verdad le serviría un poco de entrenamiento.

Sí, patearle el trasero a alguien no estaría mal.

Toc, toc.

Frunció el ceño, ¿quién se atrevía a molestarla?, ¿acaso no veían que se encontraba de pésimo humor?

Toc, toc.

Gruñó molesta al escuchar como tocaban repetidas veces la puerta de su habitación, quiso ignorarlo pero aquel molesto sonido sólo martilleaba en sus oídos. – Hanabi-sama. - Escuchó la voz de su nana, suspiró con pesadez, por lo menos no era su padre o la copia rubia de Hinata. – Hanabi-sama. – Chasqueó la lengua con molestia sabiendo que su tiempo de reflexión se había terminado, se levantó de mala gana y caminó hasta la puerta, escuchó como tocaban de nuevo por lo que la abrió de golpe.

Frente a ella se encontraba su nana con la mano derecha en puño y estirada, ésta le miró reparando su pésimo estado. - ¿Qué? – Soltó viéndola como si fuera un estorbo, la mujer suspiró, esa niña sí que tenía mal carácter.

– Le traje el desayuno, intuí que no quiere desayunar en la mesa hoy así que… - La pequeña arrebató el plato de comida de su mano izquierda en un instante, luego lo colocó sobre la mesa donde yacía su pc portátil.

– Ya puedes irte. – Soltó la pequeña sentándose en la silla y dándole la espalda.

Kana suspiró. Es una niñata, se siente frustrada y por eso toma una actitud ruda. – Itachi-san llamó, vendrá en la tarde así que…

- Dile que no venga. – Cortó la menor. – No quiero ver a nadie hoy, que no me molesten, no saldré de mi habitación. – La mayor vio con sorpresa a la pequeña, era la primera vez que Hanabi se negaba a ver a Uchiha Itachi, era obvio para todos incluso el propio Hyuuga Hiashi que la niña estaba enamorada del mayor de los Uchiha.

¿Así de grave… está la situación?

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Suspiró cansadamente. – Entonces, no quiere verme. – Concluyó.

Lamento la actitud de esa niña Itachi-san, estoy preocupada porque desde ayer se ha encerrado y no quiere ver a nadie, fue un milagro que me abriera la puerta de su habitación para dejarle el desayuno, y ahora no quiere recibir su almuerzo. – Sonrió levemente.

– No importa, de todas formas iré sino le molesta Kana-san, me gustaría hablar con Hanabi. – La mujer sonrió levemente.

No hay problema, tal vez si habla con usted se calme un poco la tensión en esta casa. –

Al cortar la llamada se dio espacio para soltar el aire que había retenido, por lo que veía la situación no era simple de resolver y le preocupaba demasiado Hanabi, esa niña siempre se comportaba como alguien mayor y aunque a veces fuera caprichosa y un poco manipuladora sabía que no se comportaría así sino fuera porque enserio estaba mal.

Él no era quien para juzgar la actitud de ella, era solo una niña, una niña por la que se preocupaba bastante. – Hanabi… - Susurró, cuando Sasuke le había dicho la situación actual de la familia Hyuuga en verdad se vio sorprendido, ¿una hija?, ¿de Hiashi?, él siempre le vio como un hombre correcto y un gran padre y aunque le sorprendía bastante el saber una noticia como aquella trataba de manejarlo correctamente.

Él era un adulto, uno que le llevaba muchos años a la pequeña Hanabi y como su tutor era su deber tratar de guiarla por el buen camino, aconsejarla y escucharla. Pero sabían muy bien que no solo lo hacía porque fuera su tutor, la quería bastante, hasta el punto de que ella tuviera esperanzas algún día y fuera el centro de su mundo.

Era un maldito pedófilo pero había un dicho, "No importa la edad, ni sexo, ni nacionalidad, de todas formas amor es amor". Y él creía firmemente en aquello, no le importaba esperar el tiempo que fuera necesario si con los años aquella niña ruidosa y sonriente lo seguía amando porque una parte de él lo deseaba, que el amor que ella le tenía fuera real, y otra parte temía que sólo fuera un flechazo de la niñez y fuera él quien terminaría obsesionado con ella.

Suspiró, vaya problema en el que se había metido.

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Al terminar por fin de arreglarse, de peinar su largo cabello en una coleta baja y colocarse un vestido a la rodilla de color blanco caminó por la habitación mientras trataba de colocarse sus pantuflas de conejo, ya lista se posó en la puerta blanca de su habitación donde tratando de respirar profundo y calmar esa ansiedad un sin número de veces antes de decidirse a bajar de una buena vez por todas a la cocina por algo de almorzar se calmó tratando de no pensar en algo desagradable.

En realidad le había sorprendido bastante todo el tiempo que se tardó en la ducha pero a la vez lo entendía puesto que se había quedado pensando en todo lo sucedido mientras buscaba una forma de solucionar la tensión que había en la mansión Hyuuga. Lastimosamente el agua no pudo hacer que se le ocurriera alguna idea, de lo contario, ahora tenía más interrogantes y más preocupaciones que pasaban por su mente donde las dos principales razones de éstas giraban en torno a su familia y a Sasuke.

Mientras caminaba por el pasillo dio una rápida mirada a la puerta que pertenecía a la habitación de Hanabi por lo que una nueva preocupación afloró en su pecho, ¿cómo estaría la menor de los Hyuugas?, ¿los odiaba?, ¿cuánto tiempo permanecería encerrada?, más y más preguntas le hacían sentir una dolorosa frustración por no haber sido una buena hermana, por haber guardado el secreto, de tratar de hacerse la de oídos sordos y creer estúpidamente que Shion no aparecería en su casa.

¡Ja!, y de nuevo se daba cuenta de que era una tremenda idiota, siempre tan ilusa y buena, siempre tan inocente que terminaba siendo engañada. Frunció el ceño al momento de bajar los numerosos escalones que conducían al primer piso de la mansión, mientras lo hacía pudo escuchar voces que provenían de la sala de estar donde efectivamente se dejaba escuchar la voz de Shion.

Se escucha tan animada, ¿acaso no se da cuenta del drama que ha causado?, es tan… es tan… ¡Desconsiderada!, ¡Estúpida!

Paró en seco mientras soltaba un pequeño jadeo de la impresión, sus ojos plata se abrieron con sorpresa mientras lentamente empezaba a dirigir su mano derecha para cubrir su boca la cual se encontraba medio abierta. En realidad estaba sorprendida ante su pensamiento, tal vez tenía razón y eso era lo que verdaderamente sentía con respecto a su nueva visitante, pero, no era normal que ella pensara de esa forma ya que a la única persona a la que se había atrevido a exteriorizar sus pensamientos de forma ofensiva había sido contra la Haruno.

Suspiró levemente mientras retomaba la compostura, terminando de bajar los dos últimos escalones giró a la derecha para dirigirse a la cocina. Al entrar allí se encontró con su Nana hablando por teléfono, se veía preocupada por lo que supuso esto se debía a Hanabi.

Caminó hasta el gran refrigerador buscando algo ligero para calmar su hambre pero sólo encontró vegetales, y algunas sobras de la cena de la noche anterior. Suspiró mientras tomaba una manzana, cerró el refrigerador y vio cómo su nana la veía de reojo. – Gracias Itachi-san, esperaré a su llegada. Hasta luego. – Se quedó estática cuando su nana colgó, con la manzana a punto de llegar a su boca la alejó hasta colocarla en el mesón. – Hinata-sama. – Sonrió levemente la morena. – Le serviré su almuerzo. – Asintió levemente mientras empezaba a sentir la curiosidad crecer en ella.

– Uhm… - Dudó creyendo que no era prudente preguntar. - ¿Para qué hablabas con Itachi-san, nana? – La mujer se giró a verla dejando ver una mueca de preocupación en su rostro.

- Está preocupado por Hanabi, vendrá a verla. – Asintió comprendiendo la situación y sin querer una leve sonrisa se estampó en sus labios.

– Y pensar que la edad no es un impedimento para ambos… - Susurró con un deje de emoción, sentía que su pequeña hermana también vivía su propio cuento de hadas y que sin saberlo ella tenía a su príncipe en la palma de sus manos. – Que lindos. – Suspiró sintiéndose un poco más calmada ya que si Uchiha Itachi hablaba con Hanabi tal vez la pequeña decidiera salir de su habitación, a fin de cuentas ella seguía siendo una niña.

– Hinata-sama. – Levantó la mirada viendo cómo su nana le miraba extrañada mientras le ofrecía el plato que contenía su almuerzo. Lo recibió gustosa viendo que éste tenía buena pinta y ella empezaba a morir de hambre. – Hinata-sama. – El nuevo llamado de su nana le extrañó un poco pero la mirada cálida que la mujer le dirigió le hizo sonreír. – Usted y Sasuke-sama… ¿cuándo le dirán a Hiashi-sama sobre su relación? – Sus mejillas se tiñeron levemente de rosa con escuchar el nombre de su novio, una sonrisa se posó en sus labios ante el recuerdo del moreno Uchiha.

– Luego… ahora no creo que sea lo ideal. – La mayor asintió estando de acuerdo con la joven, ahora todos y hasta el propio Hiashi tenían muchas cosas en la cabeza.

Hinata suspiró, se preguntaba, ¿A Sasuke le gustaría conocer a su padre?, ¿O creería que eso sería demasiado anticuado?, la sola idea la desanimaba un poco, ella quería tener el permiso de su padre y no estar escondiéndose y besándose en otros sitios corriendo el riesgo de que su padre los viera. La sola idea no le gustaba para nada.

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Estaba aburrido, era uno de esos fines de semana en los que no encuentras nada que hacer y donde los que se hacen llamar tus amigos tienen planes, planes que no te incluyen. Así estaba él, tendido sobre su cama viendo con seriedad el techo de su habitación, en momentos como ese no podía evitar recordar a su rubio amigo quien siempre irrumpía en su habitación y lo obligaba a salir de aquel lugar alegando que algún día sería un viejo amargado y soltero.

Sonrió de solo recordar aquello, los días que cenaba en casa del rubio con su madre y su prima, el cómo él y Karin le hacían alguna sucia broma al rubio por hacer tanto ruido o cómo se pasaban sus tardes jugando video juegos y discutiendo, o por lo menos el rubio era quien discutía siempre, porque según él, Uchiha Sasuke era un tramposo y siempre ganaba por ello.

Suspiró un tanto abatido tratando de alejar los recuerdos de aquel pasado no muy lejano, donde era feliz junto a ese chico al que le tenía tanto aprecio y nunca se lo dijo. Era un idiota.

Se sentó de golpe tratando de evitar todos esos pensamientos, lo último que quería era ese tipo de pensamientos inundando su mente toda la tarde. Sabía que de alguna forma le extrañaba y el haber pedido su amistad fue un golpe duro para él, pero, el que no pierde no gana y él había perdido una valiosa amistad de años pero había ganado a una chica, una chica a la cual quería y de quien estaba seguro no le dejaría y a la cual él no se permitiría perder.

No cuando ella era tan valiosa para él. – Sasuke. – El llamado de su hermano fue lo que lo sacó de sus pensamientos, viró el rostro hasta posar la mirada en el alto y apuesto hombre que yacía frente a él con una vestimenta casual de unos pantalones de vestir color beige, una camisa blanca de mangas hasta los codos y unas zapatillas color crema. – Iré a la mansión Uchiha. – Asintió suavemente mientras veía con curiosidad a su hermano, éste, se veía un poco contrariado y hasta disgustado con algo. - ¿Quieres… venir? – Preguntó por fin el mayor quien más que dando una invitación parecía rogar con su semblante que la declinara.

Sonrió un poco divertido por la situación. Su hermano era un jodido celoso con complejo de hermano mayor. – Sí. – Respondió de forma afirmativa haciendo que el mayor de ambos sonriera, pero, su sonrisa no era de satisfacción más bien era una sonrisa forzada.

– De acuerdo… entonces, te esperaré. – Lo vio bajar como si de un robot se tratara y sonriendo burlesco se preguntó qué tipo de pensamientos tendría su hermano en aquel momento.

Suspiró sintiéndose de mejor humor, caminó hacia su armario donde rebuscó un poco y terminó por elegir unos jeans de mezclilla color negro, una camisa a cuadros azul oscura y unos zapatos negros también.

Sonrió levemente al verse al espejo, no se veía mal, es más sabía que gracias a su apariencia había conquistado a todas las chicas con las que había intimado, chicas a las que terminaba botando a la basura y de las cuales no recordaba ni su rostro. Le sorprendía lo diferente que se sentía ahora, le daba ansiedad ver a Hinata y lograr sacar un sonrojo de sólo verlo, en aquel momento sentía que sólo quería que ella le dijera que era apuesto y perfecto a sus ojos sin importarle todos los defectos que él poseía.

Bufó al darse cuenta lo cursi que eran sus pensamientos y frunciendo el ceño recobró su siempre frío carácter.

Me estoy volviendo un blando, un idiota.

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Frunció el ceño en señal de molestia, ahora era más de medio día y aún podía escuchar a la ruidosa chica hablar animadamente con Hiashi, se sintió cansado y con deseos de escapar de esa casa lo más pronto posible con tal de desaparecer y no ver más a la sonriente copia de Hinata con cabello rubio.

Suspiró tratando de disipar uno a uno esos pensamientos que lo empezaban a dominar, sabía que él era alguien ajeno en esa casa y que aunque el propio Hiashi lo haya acogido como su hijo y haya velado por él desde su niñez no cambiaba que él era su sobrino, sólo eso. Aun así allí estaba alguien que sí era hija de él, que portaba en su sangre los genes de Hyuuga Hiashi y sin poder evitarlo sentía que no podía soportar a aquella intrusa.

Pero, ¿por qué?, ¿celos tal vez?, ¿envidia quizás?, ¿por qué odiar a una chica a la que apenas conocía?, eso no era normal en él, en su vida las personas a las que no había soportado o que simplemente le molestaban pasaban a un segundo plano para él pero para su mala suerte ahora debía verle la cara a la chica de nacionalidad rusa, perfecto.

Gruñó aún sentado en el jardín trasero, sintiendo cómo el frío intentaba congelar su cuerpo y aun así pensaba que eso no le era importante, no en aquel instante.

Posó su mirada en el cielo el cual se veía soleado, y el sol de color brillante le hizo pensar en la copia de su amada prima Hinata o mejor dicho su adorada hermana menor.

Suspiró. - *¿Por qué esa cara?, ¿acaso te duele el estómago?, ¿te tomaste un veneno?, ¡Eso está mal!* - Su ceño se frunció de forma inmediata al escucha la chillona voz con el acento que tanto la distinguía.

- *No molestes, no estoy de humor.*- Dijo rogando a los cielos que la chica fuera lo suficiente madura para dejarlo en paz.

- *¡Oh!, ¿por qué?, ¿ha pasado algo?, ¿quieres que escuche tus sentimientos?*- Instintivamente su ceja tembló ante las palabras sarcásticas por parte de la chica.

- *Sí, ha pasado algo, y ese algo eres tú.* - Dijo girando por primera vez el rostro y posando su plata mirada en la chica que yacía a unos pocos metros cerca de él. - *¿Qué es lo que buscas aquí?, no te creo cuando dices querer conocer a tu padre, hay algo que ocultas y eso es lo que me molesta de ti. * - Dicho esto se levantó del pequeño taburete en el que se encontraba. - *No me molestes, rubia. * - Fue lo último que dijo mientras empezaba a caminar hacia la puerta trasera de la mansión, pasando por un lado de la joven rubia quien no tuvo oportunidad de refutar.

Shion se mantuvo en silencio bajando la mirada con tristeza. - *Entonces… ¿aquí también soy una molestia?* - Susurró para sí misma sintiendo unos enormes deseos de llorar, de desahogar todo ese dolor que había guardado por tanto tiempo. - *Es inevitable, después de todo soy una hija no querida…*

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Cuando estacionaron el auto frente a la mansión Hyuuga ambos decidieron bajarse siendo golpeados por el sorpresivo cambio de temperatura, ignorando el frío que hacía afuera caminaron hasta la puerta donde después de tocar el timbre ésta fue abierta por Kana.

La mujer de cabello oscuro vio con cierta sorpresa al Uchiha más joven, pero, aun así sonrió levemente. – Buenas tardes, Kana-san. – La mujer asintió levemente al saludo del Uchiha mayor y posando su mirada en el otro joven de nuevo asintió.

– Pasen. – Haciéndose a un lado invitó a pasar a ambos morenos. Al entrar fueron golpeados por la calidez de la gran casa con estilo victoriano. – Hanabi-sama se encuentra en su habitación. – El mayor de ambos asintió agradecido mientras empezaba a caminar en dirección a los escalones, con dirección a la habitación de la menor de los Hyuuga. – Sasuke-sama, sígame por favor. – El moreno asintió no muy convencido, él lo único que quería era ver a Hinata.

Vio con extrañeza cómo la mujer pasaba de largo la sala de estar donde desde el principio creyó que lo harían esperar, ambos caminaron por el pasillo hasta entrar a una habitación distinta. El comedor.

Con sorpresa vio a Hinata la cual comía despreocupadamente un rollo de canela y bebía té. Al verlo la chica casi que escupe el té que estaba bebiendo por lo cual empezó a toser, caminó hasta ella para cerciorarse que estaba bien pero sólo la encontró con la cara completamente roja. Al principio se preocupó creyendo que la chica se estaba asfixiando o algo por el estilo pero sólo pudo obtener como respuesta a una tartamudosa Hinata. - ¿Estás bien? – Preguntó sonriendo con diversión al saber que la chica sólo estaba avergonzada.

– S-Sí, pe-pero ¿qué haces aquí? – Preguntó ella viendo con sorpresa al moreno.

– Itachi me trajo, estaba aburrido en mi habitación así que no me podía negar el venir a verte. – La chica bajó la mirada avergonzada mientras delicadamente empezaba a morder su labio inferior.

Y ella que creía que sólo lo vería al día siguiente. – Uhm… ¿q-quieres tomar algo? – Negó suavemente mientras tomaba asiento junto a ella.

- ¿Me extrañaste? – Preguntó de la nada el moreno queriendo escuchar con ansias la respuesta de ella.

Hinata sintió su corazón acelerarse ante aquella pregunta y casi le da un infarto el tratar darle una respuesta. – N-No he dejado de p-pensar en ti. – Respondió sintiendo que en cualquier momento empezaría a salir humo de sus orejas.

Sasuke sonrió satisfecho, le daba total satisfacción el escuchar una respuesta como aquella. – Buena chica. – Susurró acariciando con delicadeza la mejilla de ella. Hinata levantó la mirada hasta posar sus ojos color perla en los de él, tan oscuros y atrayentes que era imposible verlos fijamente. Lo vio sonreír de forma retorcida por lo que intuyó que lo haría de nuevo.

Sus mejillas se tiñeron de rojo al ver cómo el moreno se acercaba, y, aunque estuvieran en su casa esa advertencia no le importó al momento de acercar su propio rostro al del joven chico, ni de rosar sus labios y sentir esa deliciosa sensación que sentía cada vez que sus labios se juntaban dando fricción entre ellos, acariciándose como si aquel fuera el último beso.

Sasuke lograba que todo a su alrededor desapareciera, al punto de que ambos no se fijaron en el momento en el que una cabizbaja rubia pasaba frente a aquella habitación logrando ver con sorpresa el beso tan tierno a sus ojos que la pareja se daba.

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Después de subir los numerosos escalones hacia el segundo piso y de haber caminado por el extenso pasillo por fin se encontraba frente a la puerta que correspondía a la pequeña Hanabi, suspiró tratando de encontrar la fuerza necesaria para hablar con aquella niña y salir victorioso ya que conocía la actitud de ella y sabía que se la pondría difícil. Suavemente dio unos golpes en la madera blanca.

Toc, toc.

No escuchó nada por lo que frunciendo un poco el ceño de nuevo lo intentó.

Toc, toc.

Nada, no escuchó respuesta por lo que empezó a pensar que tal vez la niña estuviera dormida. Aun así creyendo que tal vez no lo estaba se aventuró a golpear la puerta esta vez con un poco más de fuerza. - ¡Largo! – Se sintió estúpido ante el susto que aquel grito le había causado, pero, aun así trató de insistir tocando la puerta de nuevo. - ¡Nana no molestes! – Sin importarle la queja de la menor y su poca acertada idea de quién era la persona que tocaba con insistencia la puerta por fin la pequeña se acercó a abrir. - ¡Nana te dije qué…! – Pero toda queja, todo berrinche, todo mandato absoluto por parte de la menor quedó en el olvido al ver quién era la persona parada frente a ella. – S-Sensei… - Susurró la castaña empezando a sentir vergüenza por el grito que había dado al abrir la puerta.

Con gracia vio cómo las mejillas de la pequeña empezaban a teñirse de rosa y cómo bajaba la mirada de lo avergonzada que estaba, tal vez ese era un gesto de las chicas de la familia Hyuuga pues en varias ocasiones había visto gestos parecidos en la mayor de ambas.

– Hola Hanabi, ¿puedo pasar? – La pequeña levantó la mirada con sorpresa, aun así se hizo a un lado dejando que el mayor de los Uchiha entrara a la colorida habitación de la pequeña mientras ésta de nuevo cerraba la puerta.

- ¿P-Por qué estás aquí sensei? – Preguntó ella avergonzándose de su vestimenta, sólo se había puesto un overol corto de mezclilla y una blusa de color morado.

– Kana-san dijo que no querías verme. – Respondió logrando que la pequeña se sonrojara de nuevo.

– Y-Yo… bueno… - Trató de hablar ésta sintiendo que había sido bastante grosera con él. – L-Lo siento. – Susurró cabizbaja. – Es sólo que no me siento bien. – El mayor tomó asiento sobre la cómoda cama de la pequeña.

- ¿Estás enferma? – Hanabi negó suavemente. - ¿Hay algo que te preocupa? – La pequeña asintió mientras sentía que de nuevo sus ojos color plata se veían nublados por lágrimas que amenazaban con derramarse. - ¿Quieres hablar de ello? – La pequeña asintió mientras se acercaba hacia el mayor. - ¿Qué pasa Hanabi? – Preguntó suavemente viendo con tristeza el rostro dolido de la pequeña.

– M-Me he enterado ayer de que tengo otra hermana… - Susurró apretando sus manos en puño de sólo recordar a la sonriente chica. – S-Se llama Shion y al parecer es hija de la amante de mi padre… él… n-nos mintió por tanto tiempo… n-no lo soporto… - La pequeña apretó con fuerza su mandíbula mientras hacía todo lo posible por no llorar, no de nuevo. – Hinata-neesan lo sabía y aun así ocultó la verdad… siento que no puedo verlos, no como antes por lo menos. – Itachi suspiró con preocupación viendo cómo aquella niña que él quería y protegía con tanto esmero se veía profundamente lastimada.

– Entonces no lo hagas. – Habló llamando la atención de la castaña. – Si no puedes verlos de la misma forma no te fuerces a hacerlo Hanabi, deja que el tiempo te ayude a olvidar, aún eres una niña y no puedes comprender del todo lo que pasa.

Hanabi frunció el ceño. - ¡Ya sé!, sé que soy una niña pero… - De nuevo, bajó la mirada cabizbaja. – Comprendo… trato de comprender, pero es difícil, tener una imagen de mi padre como el hombre perfecto, el hombre que ha sido mi padre y mi madre desde que tengo razón, quien me contaba lo mucho que amaba a mamá y me hablaba del orgullo de los Hyuuga, y ahora enterarme de esto… es decepcionante… - Susurró dejando por fin caer la primera gota salada de su ojo derecho.

– Eres una buena niña. – Susurró Itachi llevando su mano derecha hasta la cabeza de la pequeña dando suaves caricias de reconforte. – Estoy seguro que cuando seas grande serás una gran mujer. – La pequeña levantó la mirada, mirada en la cual se había instalado un brillo diferente.

- ¿T-Tú lo crees sensei? – El moreno asintió levemente mientras media sonrisa surcaba su rostro. – Entonces… cuando crezca y sea una gran mujer, ¿me dejarías ser tu esposa? – Preguntó ella dejando salir aquella pregunta de forma emocionada.

Itachi sintió deseos de reír a carcajada suelta, esa pequeña, como siempre lograba hacer sacar su lado bueno en él. – Creo que deberías casarte alguien de tu misma edad, cuando seas mayor yo estaré viejo. – La pequeña hizo un puchero en desapruebo.

- ¡Pero yo te quiero a ti sensei!, ¡Prométeme que seré tu esposa! – Itachi sonrió sabiendo que de nuevo Hanabi lo tenía entre la espada y la pared y que ahora como muchas veces lograría su cometido. Suspiró sintiéndose una vez más un pedófilo.

– Ya veremos, por ahora encárgate de crecer. – La pequeña frunció el ceño e hizo un puchero descontenta por aquella respuesta.

- ¡Algún día caerás ante mis encantos sensei!, ¡Ya lo verás! – Y de nuevo Itachi deseo reír a carcajada suelta. Esa pequeña salía con unos comentarios bastante entretenidos.

– Sí, sí, seré un viejo enamorado de una niña caprichosa, ya lo sé. – Atacó ganándose una cara de disgusto por parte de la pequeña.

- ¡Hey! – Se quejó. - No deberías hablarle así a tu prometida. – Susurró bajo empezando a sonrojarse de nuevo por su propio comentario, de repente sonrió levemente al saber que gracias a su sensei se sentía mucho mejor. – Gracias, Itachi-sensei. – Agradeció sonriéndole de forma sincera al mayor, éste asintió satisfecho al ver que de nuevo veía a la Hanabi de siempre, sonriente y toda una caja llena de sorpresas.

– Me alegra que estés bien. - Susurró sonriendo de medio lado, la pequeña lo vio quedándose embobada con la sonrisa del moreno.

Frunció el ceño mientras con determinación apretaba sus puños.

Debo crecer pronto, ¡No puedo permitir que alguien más se quede con Itachi!, ¡Él será mío!

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Ambos se separaron con las respiraciones agitadas, el sonrojo de nuevo se apoderó de las mejillas de ella quien trataba de mandar el aire suficiente a sus pulmones, Sasuke por su parte tragó grueso al ver los rojos y un poco hinchados labios de su novia quien se veía demasiado apetecible con ese sonrojo y la respiración agitada.

Sonrió levemente mientras con delicadeza dirigía su mano derecha hasta el rostro de la chica donde peinó un mechón rebelde y lo colocaba tras su oreja. Creyó imaginar humo saliendo de la sonrojada Hyuuga quien le miraba con ojos brillosos y llenos de emoción. – Estuve pensando… - Susurró rompiendo el silencio que los había rodeado después de haberse besado. - ¿Te parece bien si salimos el veinticuatro de diciembre? – La morena no escondió la sorpresa al escuchar aquella pregunta, en cambio, ésta se plasmó perfectamente en su rostro mientras la chica guardaba silencio. - ¿Hinata? – Ésta bajó la mirada sintiendo que su corazón latía como loco por la simple idea de pensar en salir en una cita con el moreno en navidad. - ¿No quieres?, si no quieres no hay problema yo…

- ¡N-No! – Habló de pronto la chica no queriendo escuchar lo que el moreno diría. – Y-Yo sí quiero, me encantaría verte el veinticuatro. - Susurró sintiendo la emoción taladrar su cabeza.

– Perfecto. – Dijo el moreno sonriendo ante la respuesta de la chica. - ¿A dónde te gustaría ir?, ¿quieres algo en especial para ese día? – Preguntó queriendo saber los deseos de la chica ya que su intención era esa, saber qué era lo que deseaba Hinata para él poder dárselo.

– Y-Yo… - Tartamudeó un poco dudosa, entonces, sus mejillas se calentaron una vez más mientras una idea pasaba una y otra vez por su cabeza. – Uhm… y-yo quiero… q-quiero hacerme tuya. – Terminó por susurrar dejando perplejo al moreno quien creía haber escuchado mal.

– Hinata… - Tragó grueso al verla tensarse y bajar la mirada, se sintió nervioso, esa no era la respuesta que él esperaba escuchar, la chica lo había tomado por sorpresa. – Yo…

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Shion empezó a alejarse de la habitación donde estaba la pareja cariñosa, mientras caminaba por el pasillo a los lejos vio a Neji quien al parecer pretendía salir de la mansión por la ropa que llevaba puesta, por lo que sin pensarlo dos veces corrió hasta él y se agarró de su brazo para detener su salida. El castaño frunció el ceño instantáneamente, molesto, al ver quién lo había tomado desprevenido.

- *¿Qué quieres? – Preguntó molesto, pues hace unos momentos había querido irse con la intensión de no encontrársela más, pero ahí seguía ella, parada frente a él viéndolo como si él nunca le hubiera dicho esas horribles palabras en el jardín.

- *¿Me puedes decir qué significa "Quiero hacerme tuya"?* - El castaño abrió los ojos de par en par con sorpresa mientras un leve sonrojo se apoderaba de sus mejillas que de por sí siempre eran pálidas, se quedó estático en su sitio mientras procesaba lo anterior dicho por la chica. Luego, después de retomar su compostura frunció el ceño creyendo que la rubia trataba de hacerle una broma de mal gusto.

- *No bromees conmigo*- Fue lo único que dijo antes de soltarse de la joven rusa y correr en busca de la salida lo más rápido posible con la intensión de huir lo más pronto de allí y no verla más, ella se quedó extrañada al ver el sonrojo del chico y el cómo había salido espantado apenas hizo la pregunta.

- *¿Fue algo que dije?* - Se preguntó en voz baja creyendo que tal vez lo que había dicho no estuvo bien, entonces, hizo un puchero al saber que el chico no había traducido lo que le había preguntado. - *Me pregunto, ¿de qué estarían hablando esos dos?* - Se preguntó de nuevo aún con aquel puchero que dejaba ver lo disconforme que se encontraba por no saber japonés, también se preguntó mentalmente, ¿qué significaría aquella frase que había dicho?, porque no sólo el chico de cabello negro con el que se besó su hermana se había quedado en silencio, también Neji se había sorprendido.


¡Y fin!, ¡wow!, ¡enserio me tomó bastante poder terminar este capítulo!, pero, debo admitirlo me encantó escribir todas esas escenas de los romances de las chicas Hyuuga jajaja XD ¡fue muy divertido!, estoy emocionada porque de nuevo tengo internet pero eso solo implica que tengo que ponerme seria en mis trabajos y lastimosamente tengo trabajos para mañana D: ¡Dios!, ¡quiero cortarme la cabeza!, he estado ocupada ayudando a mi padre con el trabajo y ocupándome de las clases de Inglés, las clases de sistemas, las clases de mercadeo, las clases de la U DDD: ¡y me relajo viendo anime!, soy el colmo lo sé, la verdad es que esperé un poco para subir este capítulo porque decidí subir primero el de "Misión imposible", aunque lastimosamente solo tuve un comentario siento que lo merezco al no actualizar seguido, ¡lo siento mucho!, pero la verdad es que quiero mejorar como escritora y para ello releo y edito mis trabajos lo que me lleva bastante tiempo.

En fin, estoy muy agradecida por los comentarios, ¡ya van 200!, ¡wow!, me siento satisfecha ya que mis esfuerzos han dado frutos aunque claro más que reviews quiero tener la satisfacción de que les gustó y que al igual que a mí esta historia es... ¿emocionante?, no lo sé, ignórenme mejor XD por ahora les dejo, ¡ha!, no se asusten si cambio mi foto de perfil por primera vez después de un año XD

Gracias por leer y comentar, chicos.

Eyesgray o Lider-sama.