Hola mis queridos y queridas lectoras! Espero que me tengan paciencia en subir mis historias, en especial ésta, que me está costando, más que nada porque quiero hacer mil cosas pero no quiero demorarme tanto en llegar hasta el clímax, y más en ésta parte de Diabolik Lovers que al parecer no a todas les agrada, ya que los crossover son algo fuera de lugar, pero tiene un fin! Había pensado en terminar la misión en dos capítulos, pero al parecer serán 3. Como suele pasar, la historia se escribe sola xD.

Espero que les guste, porque el próximo episodio se viene algo más "caliente". YA QUIERO LLEGAR AL LEMMON, porque sí, TENDRA LEMMON ¿Hay alguna menor de edad por aquí? xD ESTÁS ADVERTIDO, y desgraciadamente, ( o afortunadamente?) El Lemmon no podrá saltarse, ya que me gusta poner harto blabalbla entre pim pum pas (?)

No los entretengo más. Que hayan pasado un buen día de las madres, regaloneando o siendo regaloneadas, yo subí de peso xD (Se hizo una fiesta familiar, co tíos, primos y demás, o sea, mucho chocolate xd)

DISFRUTEN!

P.D: Natsu está jodidamente poderoso. Mató a un maldito Dios! ¿Saben qué significa? ¡END SERA MONSTRUOSAMENTE FUERTE!

Aclaración: Fairy Tail y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima... quién nos va a romper el corazón lenta y dolorosamente cuando END despierte :C!


"Diabolik Lovers II"

Lucy estaba en su habitación que tan alegremente le había preparado su jefa, una de las del fondo del pasillo, muy muy lejos de la oficina y del centro de grabación.

Según Yui, era por privacidad y para que descanse mejor, ya que ellos tenían horarios muy irregulares de trabajo y a veces se quedaban hasta la madrugada. Como era el primer día para ella y Sting, les dio ésa noche para dormir, ya que el tiempo que dure el desarrollo del videojuego los necesitaba a tiempo completo.

Cuando salió de la ducha, con el camisón puesto y el cabello seco y cepillado, se tiró con alegría a la cama color pastel.

Era gigante, tranquilamente podrían caber cuatro personas sin tocarse; tenía pilares en las cuatro esquinas, pintados de un blanco inmaculado; un techo acolchonado en la parte que quedaba a la vista desde la cama, y por si fuera poco, unas cortinas semi transparentes que iban de lado a lado.

Lucy jaló de una cuerda trenzada que colgaba a su derecha y vio como suavemente caían las cortinas hasta cubrir todo el perímetro de la cama, sin tocar el suelo.

De alguna manera, con la luz baja, los colores suaves, y ella recién bañada y perfumada, se sentía como si fuera el regalo sorpresa para algún hombre, escondida entre todos esos cortinajes.

Se enrojeció de vergüenza ante sus pensamientos, pero simplemente no podía evitarlo ¡Todo eso tenía un aire muy sexy!

Negó con la cabeza y antes de que Natsu quisiera apoderarse de sus pensamientos, apagó la luz y se concentró en el beso que tan sorpresivamente había recibido hace unas horas.


Sting no lo podía creer.

Estaba enojado, furioso, molesto, y por sobre todo celoso.

- Esa maldita rubia, se porta tan mal conmigo y llega un extraño, la besa y se pone toda tímida. ¡Si yo la besara de seguro me hubiera ganado una cachetada!-

Se dejó caer con pesadez en su enorme cama de tonalidades azules y cerró los ojos.

Lucy siempre reaccionaba de manera violenta o traviesa con él, nunca había visto ése lado tan "femenino" de ella y menos con un pervertido y pasado como ése pelirrojo.

Gruñó al recordarlo.

Ayato Sakamaki.

Durante las dos horas siguientes que ocuparon para "conocerse mejor" (idea de Yui), aquel sujeto se la pasaba atormentando a su compañera con roces y comentarios indecorosos.

¿Y qué hacía Lucy?

Sonrojarse y agachar la cabeza, mientras él solo quería darle un puñetazo a la mentira de vampiro que tenía delante.

¡Por Dios, se notaba a leguas que sólo estaba coqueteándole! ¡No le gustaba en serio!

Al menos, no como para comprometerse a algo más.

Se levantó con violencia y se dirigió al baño para darse una maldita ducha, otra vez.

Mujeres, siempre caían fácil con el chico malo.


Estaba conversando con Mirajane en el gremio, contándole algo avergonzada sobre su trabajo en la empresa de Diabolik Lovers. La peliblanca, como era de esperarse, intuyó que había algo más, y con su aparente amabilidad logró presionar a Lucy.

-Me robaron mi primer beso- Le dijo mirando al suelo con las mejillas rojas. Suspiró- Y… me gustó-

-¿Y qué hay de Natsu, Lucy? – Habló con frialdad Mirajane.

Lucy la miró sorprendida. De pronto el ambiente se tornó helado y cuando los ojos acusadores de la peliblanca la instigaban a huir, se dio cuenta que el gremio estaba vacío.

-¡Mira-san! – Buscó a la chica detrás del mesón pero no estaba. -¿Qué sucede?-

Miró en todas las esquinas buscando algo, a alguien, pero sólo podía escuchar su respiración agitada y sollozó. Quería correr pero su cuerpo permanecía inmóvil. Tenía la horrible sensación de que algo iba a aparecer a atacarla.

El sonido de la puerta principal abriéndose la alertó y a duras penas pudo girar la cabeza.

Una luz radiante iluminó la estancia y pudo ver la silueta de alguien parado en el umbral.

Sonrió con alivio.

-¡Natsu!-

Corrió hacia él y sin apenas mirarlo se abrazó a su torso, temblando de pies a cabeza.

-¡Natsu, qué bueno que estas aquí! ¡Tenía mucho miedo!- Gimoteó contra su ropa.- Todos, no sé por qué desaparecieron de un ra…-

-¿Así que ya te volviste a enamorar Lucy?-

-¿Eh?-

La voz de él fue lenta y le congeló los nervios. No se movió.

-Lo he oído. Has tenido tu primer beso y al parecer lo disfrutaste.-

Con miedo se separó de él y lo miró al rostro. Unos ojos rojos, brillantes, le devolvieron la mirada.

-¿Natsu…?-

-Hace dos meses dijiste que me amabas Lucy ¿Ahora ya te gusta otro? Eres una falsa-

Retrocedió paso a paso, cada vez con más terror. Ése no era Natsu.

-¡Si soy yo!- Gritó él con los ojos fulminándola, leyéndole la mente.- ¡Enfréntate a la verdad Lucy Heartfillia! ¡Tu amor hacia mí sólo era una niñería!-

-¡Claro que no!- Logró responderle ella, con la voz quebrada.- ¡Desde que formamos equipo, desde el principio me has gustado, y me empecé a enamorar de ti!-

-¡MIENTES!- Rugió, y las llamas se apoderaron de todo el lugar.- ¡Si me hubieras amado no te avergonzarías de lo que sientes! ¡NO HUBIERAS DISFRUTADO ÉSE BESO QUE ERA MÍO!-

-¡ME ABANDONASTE!- Alzó la voz con el corazón dando dolorosos latidos, por lo que ella hizo, por lo que él hizo, por como pasaron las cosas. Apretó los puños- ¡No dejaste espacio para hablar! ¡Sólo te largaste y desapareciste por semanas! ¡¿Sabes cómo me sentí todo ése tiempo?!-

-¡TE LO MERECÍAS!-

Lucy abrió los ojos de la sorpresa.

-¿Qué…?-

-Me rompiste el corazón…- Dijo con la voz baja, grave, herida, pero cuando la miró, Lucy pudo reconocer lo que había en sus ojos. Odio- … Así que es lo justo. Sólo permanece así, rota, inútil, triste, como yo. Y escúchame bien Lucy Heartfillia.- Las llamas se movieron con violencia y la mitad del rostro de Natsu fue cubierto por marcas oscuras.- Tu destino será ser irreparable, y el que se interponga, tendrá que enfrentarse a mí, Etherius Natsu Dragneel…-

Y la atacó.

-¡OI! ¡DESPIERTA!-

Lucy se revolvió en la cama y cayó al piso, con los ojos abiertos, sudando y con el miedo recorriéndole las venas.

-¿Estás bien?-

No sabía de quién era esa voz, pero se oía preocupada, así que se limitó a asentir.

-Diablos, estás temblando. Una pesadilla ¿no? Ven, anda.-

Sintió como la tomaban en brazos y la volvían a acostar en la cama. Murmuró un débil "gracias" y trató de mirar donde estaba el chico que la ayudó, pero entre la oscuridad y esa ahora molesta cortina no podía ver más que la silueta entrando al baño.

-Venía a desearte unas buenas noches- Explicó él desde lejos.- Y desde el otro lado de la puerta escuché como te quejabas. No voy a mentirte, pensé que hacías cosas sucias así que entré sin más.- La risa que emitía se fue acercando y cuando la cortina se descorrió, distinguió con claridad ese cabello rojo y los orbes verdes de uno de los vampiros.

-Gracias, Ayato-san.- Le respondió cuando éste empezó a pasarle un paño húmedo por el rostro. Él puso mala cara.

-Argh, quítale el "san", suena horrible.-

-Ummm… ¿Ayato-kun?-

-Me gusta, pero me recuerda a esa Chichinashi.- Lanzó el paño al suelo y para sorpresa de Lucy, se acomodó sobre ella.- ¿Por qué no pruebas con "Su Majestad"?- Le murmuró.

Y el mal sueño que tuvo desapareció.

Ahora Lucy trataba de controlar sus latidos y respiración, que de pronto se volvieron irregulares y le calentaban la cara.

-B-Buenas noches, nos vemos mañana- Dijo a toda velocidad, tapándose la mitad de la cara con las sábanas. ¡Qué estaba pasando!

-Buenas noches… ¿Qué?-

A Lucy se le puso la piel de gallina ante el tono grave de su voz.

-Buenas noches… Ayato-sama-

El pelirrojo pareció embelesado, y como al principio, volvió a acercarse peligrosamente.

-Me gustas mucho… tú.-

Le sacó la sábana y sus labios volvieron a apoderarse de los de ella, con suavidad. Lucy, culpando al ambiente, al cansancio y a esa niña que tenía por jefa por hacer de éstos chicos tan atrayentes, cerró los ojos y trató de devolver la caricia. Ayato se detuvo.

-Oh ¿Así que he tenido tu primer beso?- Dijo él despacio separándose un poco.- Tu boca delata tu inexperiencia, pero no pasa nada, tu Ayato-sama resolverá eso ahora.-

Y volvió a agacharse para tomar su labio inferior con sus dientes, con delicadeza, para luego presionarlo hasta que Lucy se quejó y trató de girar el rostro, pero Ayato volvió a besarla, introduciendo su lengua hasta encontrar la de ella.

Lucy gimió, sorprendida, excitada.

El contacto era extraño, completamente nuevo, pero caliente y delicioso.

El pelirrojo sonrió entre beso y beso, sintiendo como Lucy trataba de dominar el ritmo y trabajosamente buscaba cómo respirar.

Cortó el contacto y se dirigió a su cuello.

-Tócame-

Sin pensar, la maga acató la orden y le revolvió el suave cabello. Los labios de él ahora presionaban contra la piel sensible de su cuello y los jadeos salían incontrolables de su boca.

El aire se volvió sofocante.

La vista se le empezaba a nublar.

Su vientre empezó a hervir y una necesidad de abrir las piernas la invadía.

-Ayato-sama, Ayato-sama…- Suspiraba entre chupetón y mordida, tratando de decir algo más, pero su mente estaba en blanco, aquel chico la estaba inutilizando al completo.

-Mierda, me encanta cómo ha salido eso- Confesó él con la voz totalmente excitada. La miró.

Lucy pudo vislumbrar el deseo en esas marejadas verdosas. Estaba casi tan perdido como ella, pero sentía que estaba haciendo las cosas de manera equivocada.

-Paremos, por favor-

Ayato pareció espabilar.

-¿Qué has dicho?-

Lucy se mordió los labios y miró a otro lado.

-Todo es muy rápido.-

-¿Acaso no te ha gustado?-

-S-Sólo paremos.-

El chico hizo una mueca de resignación y se tiró a un lado de ella.

-Ya me había emocionado.-

-Lo siento, Ayato-sama.-

El pelirrojo sonrió con sorna.

-Realmente me gusta como suena.-

Lucy lo miró con timidez y sonrió también.

-Si, se oye bien.-

Ambos quedaron mirando a la nada, sumergido en sus propios pensamientos, con el sueño lejos de alcanzarlos.

La habitación se llenó de un silencio cómodo y los dos pensaron en lo extraño que era, a pesar de lo acontecido hace rato.

-¿Quién es Natsu?-

Ayato sintió como Lucy se tensaba a su lado y el silencio se tornó espeso. Lo sabía, era un tema delicado, qué mala suerte que él no tenía mucha empatía.

Volvió a preguntar.

-Anda ¿Quién es él? No parabas de llamarlo en sueños.-

Lucy tomó con fuerza las sábanas y se tapó bien. No quería responder, menos con un extraño, pero la mirada inquisitiva que le mandaba le decía que no se iría hasta que hable.

Inhaló y exhaló, rogando por no ponerse a llorar.

-Un amigo, mi ex – compañero de Fairy Tail.-

-¿Tu gremio?- La chica asintió.- Te gusta ¿verdad?-

La maga lo miró sorprendida, pero después sólo suspiró. Era obvio.

-No lo sé, me gustó, no sé si me sigue gustando, no quiero que me guste… sí, no quiero que me guste.-

-¿Por qué?-

-Es doloroso, nada más.-

Ayato se sentó en la orilla de la cama, dándole la espalda. A él no le venían escuchar los problemas de las chicas, estaba curioso, pero no quería llegar a la parte de darle consejos. Lucy era bonita, con un cuerpazo que lo ponía a mil, y al parecer, obediente. Pero venía con un pasado y eso arruinaba todo lo anterior.

-No pensé que te gustara alguien, por cómo dejaste que te besara.-

Lucy se sonrojó y se escondió entre las mantas.

-¡Eres demasiado guapo! ¡No es mi culpa!-

El pelirrojo bufó.

-Sé eso, pero me has ilusionado.-

-¿I-Ilusionado? ¿A qué te refieres con eso?-

Ayato sonrió travieso. Su cuerpo y boca se movieron solas, entrenadas en el arte de enamorar a todo tipo de chicas.

-Me refiero…- La destapó por completo- …a que ya estaba pensando…- La tomó de las manos y la inmovilizó contra el colchón, con él arriba.-… en cómo hacerte mía, Lucy.-

Sus labios rozaron su oreja y el aire caliente recorrió su oído.

El rostro varonil de él apareció en su campo de visión y sus ojos empezaron a absorberla.

Se relamió los labios con premura, sabiendo lo que vendría y ansiándolo.

Pero el golpe de la puerta contra la pared y una voz furiosa los sacaron del trance.

-¿¡Qué mierda creen que hacen?!-

Lucy reptó por la cama hasta una esquina, asustada y avergonzada. Sus ojos se encontraron con los de Sting, que ya estaban que echaban chispas.

-¡E-Esto no es lo que crees Sting!-

El rubio rió con sarcasmo.

-¿No? ¿No estaban a punto de follar? ¿En serio?-

La chica apretó los puños, enojada también ahora ¿Quién se creía que era? Sabía que lo que hacía no era correcto, pero él no era nadie para reprocharle.

-¡No tienes ningún derecho a tratarme así!-

-¡Me vale lo que puedo y no puedo hacer contigo!-

-¡No te pongas tan creído! ¡Sólo estas envidioso!-

-¡¿Envidioso?! – Sting se acercó donde ella y echó abajo las cortinas, con el ceño fruncido y los ojos brillando de rabia.- ¡No estoy envidioso Lucy! ¡Estoy tremendamente celoso!-

Lucy se destensó.

-¿Cómo?-

-¡Sí! ¡Lo dije! ¡Estoy celoso! ¡Me tratas como basura, azotándome, burlándote, amenazándome y demás sólo porque te divierte! ¡Mientras que con todos los demás eres toda amable y buena! ¡Y MÁS QUE CARIÑOSA CON UN EXTRAÑO QUE TE BESA DE LA NADA!-

-¡E-E-E-Eso es una completa excepción! – Le dijo temblando de los nervios- ¡Él es muy guapo! ¡Y-y-y-y-y-y tiene una voz que tu bien sabes es para enamorar! ¡Sólo soy una chica!-

-¡¿Ah si?! ¡¿Eso crees?!-

La empujó hacia la cama y cuando Lucy le iba a replicar, vio como Sting se despojaba de su ropa con brusquedad sin quitarle la vista de encima.

-¡¿QUÉ DIABLOS ESTAS HACIENDO?!-

Pero él la ignoró.

-¡Sólo eres una chica ¿no?! – Tiró las prendas a cualquier lugar y se arrodilló en la cama solo con los bóxer negros puestos. – ¡Entonces date cuenta Lucy, que yo también sólo soy un chico!- Le tomó un pecho por sobre el camisón y lo masajeó. Lucy sintió su cara arder.- Y que me gusta hacer éste tipo de cosas ¡Has entendido!-

Bien bien, no tenía idea qué estaba pasando ahora, ni el por qué, ni cómo ¡Pero le estaba gustando y eso estaba más mal que dejarse besar por un chico que conoces hace 5 horas!

- ¡S-Suéltame, pervertido!-

Sting hizo rechinar sus dientes en una sonrisa torcida.

-¿Pervertido?- Su voz se tornó ronca- Entonces dime, Lucy, si te hago unos chupones en el cuello ¿No sería un pervertido?-

-¿Q-Qué?-

-No pongas esa cara de que no entiendes. Veo marcas en tu cuerpo; al parecer tú y ése tipo estuvieron jugando mucho antes de que yo llegara.- Apretó más su pecho y Lucy cerró los ojos, tratando con fuerza de no soltar ningún sonido.- ¡Responde!-

-E-Eso no te incumbe-

-Pues lo hará desde ahora.-

En un movimiento rápido invirtieron lugares y Lucy quedó a horcajadas sobre Sting, quien soltó el agarre en su pecho para sujetarla de la cintura.

-¿Eh?-

Lucy pensó, realmente pensó que se iba a desmayar. ¡¿Qué le sucedía a Sting?! ¡¿Y por qué le afectaba tanto?! ¡No, no se dejaría amedrentar sólo porque trataba de hacerse el chulito!

-¡Sting! – Puso más distancia entre sus rostros- ¿Estás enfermo? ¿Drogado? ¿O sólo estás más idiota? –

Sting frunció el ceño. Claramente se notaba que ella fingía parecer normal y eso no hizo si no fastidiarlo más.

-No juegues conmigo Lucy, voy muy en serio. Si quieres olvidar lo de Natsu-san con otro hombre, estoy yo.-

-¡No estoy buscando eso!-

-¡No te mientas a ti misma!-

-¡Realmente no sé de qué hablas!-

-Lucy, Lucy.- La tomó de las dos mejillas y acercó su cara a la suya. Ella mantuvo la mirada firme, haciendo contacto directo con sus ojos. Ablandó su expresión y la maga sintió que su corazón tomó más ritmo.-Escúchame, sé que nos conocemos hace poco pero por alguna razón he aprendido a leerte muy rápido- Le dijo con la voz más delicada que la chica le haya oído.- Así como pude ver tus miedos de tu amor a Natsu-san, puedo ver ahora que sólo quieres olvidarlo.-

-Es mentira... yo nunca haría…-

-No tiene nada de malo-Interrumpió- Siempre has apoyado y confiado en tus nakamas, pero eso y el amor son cosas muy distintas, entiéndelo. Es normal tener miedo al rechazo, a que las cosas cambien en un sentido que no puedes predecir, y también a querer olvidar algo que te causa dolor.- Le sonrió- Trata de seguir adelante, pero hazlo bien, porque si te dejas llevar por éste tipo de cosas, de seguro te vas a arrepentir. Tú no eres así Lucy-

-Sting…-

Fue como un bálsamo. Su mente antes caótica, confusa y culpable ahora estaba tranquila, y recién ahí supo que todo lo que dijo el Dragon Slayer era cierto. Ni ella misma había notado el conflicto en su interior; había estado huyendo, escapando del doloroso recuerdo de que su primer amor había tenido un pésimo comienzo, y quizás un final.

Ella siempre valoró las cosas del amor, el primer beso, la primera vez, el momento de la confesión, todo. Y casi daba el segundo paso en menos de 48 horas. ¡Con un hombre que usaba sus tácticas para ganarse la vida!

"Deberías morirte de la vergüenza Lucy" Se reprochó a sí misma.

Sólo quería un nuevo romance para dejar atrás a Natsu. No, su corazón no era tan débil.

-¿Te has dado cuenta ya?-

Lucy dejó las reflexiones para después y le regaló una sonrisa agradecida a su compañero temporal.

-Lo siento, por los problemas que te he causado como compañera, no volverá a pasar.-

Sting le devolvió media sonrisa, un poco insatisfecho.

-¡POR LA MIERDA BÉSENSE YA!-

Los dos magos se levantaron como un resorte. Uno pálido y la otra roja.

En el umbral de la puerta estaba Yui, agarrándose la cara mientras gruñía, y Ayato, aguantándose a duras penas la risa.

La pequeña jefa se acercó a los dos con pisadas que sacudían el suelo.

-¡Sois la pareja más frustrante que he conocido! ¡¿Quién carajo llega al punto de desnudarse y manosear a la otra persona, para luego ponerse cursi y ayudar a la chica con su ex?! ¡Yo aquí pensando que iban a follar y ni un puto beso os habéis dado! ¡ARGH! ¡AYATO!- Se giró- ¡Cuando fuiste a buscarme a la habitación dijiste que iba a ocurrir algo interesante y sólo me he comido las uñas de la desesperación!-

EL pelirrojo levantó los hombros sin interés.

-No es mi culpa que sean unos primerizos, Chichinashi.-

- ¿Primerizos?-

La jefa y Lucy miraron a Sting totalmente estupefactas.

-Tú… tú… no has… ¿Nada?-

Sting gruñó enojado y avergonzado.

-¡No lo hagan parecer como si fuera algo malo!-

-¡Es inconcebible!- Exclamó la jefa.- ¡Eres guapo y tienes un cuerpo para morirse! ¿Cómo es que aún ni siquiera has dado un beso?-

-¡ESO NO TE IMPORTA!-

Lo ignoró.

-¡Y diciendo todas esas cosas que te hacen temblar las piernas! ¡AH!- Lo apuntó y dijo con total seguridad- Eres gay ¿verdad?-

-¡NO, NUNCA!-

La pequeña rubia se revolvió en su sitio, con la emoción saliendo de sus poros.

El rostro con brillitos y corazones incomodó a Lucy y Sting.

-Entonces… ¡Eres un diamante en bruto! ¡Dios, creo que me he enamorado! ¡Quiero besarte!-

Y lo iba a hacer. Se apegó a Sting y se puso de puntitas tan rápido como un relámpago, pero cuando estuvo a punto de rozar sus labios, ambos fueron separados bruscamente.

Sting estaba en el suelo, prisionero del látigo de Lucy, y Yui entre los brazos de Ayato.

Los dos parpadearon confusos.

El pelirrojo bufó y fue el primero en hablar.

- No interfieras, Chichinashi-

La chica se separó de él, ofendida.

-¡Tú has sido el primero en ponerte en medio de ellos!-

-Pero yo soy el gran Ayato-sama, tú solo eres una pecho plano, Chichinashi-

-¡Mou, eso no es justo, Ayato-kun!-

-Yo te diré lo que no es justo, Yui- La chica se sonrojó por cómo la llamó por su nombre, y con eso sabía lo que venía. El chico la apegó mas a él, con una mano en su cintura y la otra en su nuca. La obligó a mirarlo.- No es justo que le declares tu amor a otro hombre en mis narices, y más encima que te abalances a sus brazos.-

-¡Pero si tú has hecho lo mismo con Lucy!-

Sting quería meterse en esa discusión y opinar a favor de su jefa, pero ahora le preocupaba más su compañera, quien le esquivaba la mirada.

-¿Lucy?- No hubo reacción- Hey ¿Al menos puedes soltarme? Semi-desnudo y con tu accesorio favorito me siento como un verdadero esclavo sexual- La chica jugueteó nerviosa con el mango del látigo, pero seguía sin hacer contacto. Sting sentía que su mal humor estaba volviendo.- ¿Qué diablos te sucede ahora? Podemos hablar si quieres, de tu visible temor a que otra chica me bese.-

Lucy lo miró con el ceño fruncido y un leve rubor. Bingo.

-¡N-No es eso!- Se cruzó de brazos- Deberías agradecerme, de proteger tus labios vírgenes.-

-¡No vuelvas a decir aquello!- Trató de mover sus brazos- ¡Libérame!-

-No-

-¿¡Por qué no?!-

-Me has toqueteado-

El chico se puso azul. La expresión de Lucy daba miedo, mucho miedo ¡Mierda, quería ir a su propia habitación!

-E-Era parte de un muy elaborado plan para que vuelvas a ser la chica estúpida y sin experiencia que todos conocemos Lucy. Era una buena causa-

Una risa nerviosa se le escapó.

Lucy empuñó su látigo celestial con la otra mano y lo hizo sonar contra el suelo.

Sting estaba jodido.

"¡El Festival del Rey Dragón se veía mucho mejor!"

Su vida ya se estaba proyectando frente a él cuando fue salvado por la voz excitada de su jefa.

-¡Ayato-kun! ¡Aquí no, aquí no! ¡Ah!-

Sting pudo ver de reojo como aquel sujeto había acorralado a su jefa contra la pared y le murmuraba cosas al oído, para luego besarla con delicadeza, mirarla, empezar a descorrer el pijama por su hombro, morder la zona y…

Lucy se tapó el rostro con las manos y Sting aprovechó para liberarse.

¡Una oportunidad!

Pero al parecer Lucy no lo dejaría tan fácil.

-¡Yui-san!-

Todos detuvieron sus quehaceres para mirar a Lucy, Ayato molesto por interrumpirlo, Yui algo desorientada y Sting con temor.

-¿Q-Qué sucede, Lucy-san?-

-Creo que tengo algo para ayudar al nuevo argumento del videojuego.-

-¡Oh!- La pequeña rubia se separó del pelirrojo para disgusto de éste y se acercó a Lucy con los ojitos brillantes- ¿Cuál? ¿Cuál?-

Un escalofrío recorrió la espina del Dragon Slayer ante la mirada traviesa que la maga le dirigió, antes de voltearse hacia su jefa.

-Un nuevo rival, de otra familia de vampiros.-

Yui exhaló sorprendida.

-Quieres decir…-

-Sí, un triángulo amoroso- Apuntó a su compañero- Y creo que Sting es perfecto, después de todo, no tiene vergüenza para decir y hacer ése tipo de cosas-

Y le sonrió con malicia, verdadera y pura malicia.

Sting tragó duro.

No debió aprovecharse de la situación como lo hizo.

Malditos instintos, y maldito su corazón que empezaba a nublar su juicio.


Espero que lo hayan disfrutado n-n.

Déjenme sus opiniones en sus reviews, me encanta leerlas y me alegran el día!

De verdad os quiero a todos, gracias por su apoyo!

Hasta la próxima!

Altar: Hola! Y no, Natsu no tendrá, pero volverá a aparecer ( en forma de fichas ! ) y seguirá siendo tan importante como antes, no lo dejaré de lado.

luki-chan: Yo no tampoco lo hubiera pensado... hasta que lo pensé (?) y creo le queda bien xD. ( A MI ME ENCANTA AYATO Y RUKI, PERO MAS AYATO, AHHH AYATO-SAMAAAA!) Jaja, shi, esta celoso, pobrecito :c . Si, ahora todo el StiCy! ( Y con Lemmon, o Lime? ) Pobre Natsu tambien, me costo tanto sacarlo :C! P.D: No, sólo es que era tan irrealmente hermoso que lo quería comprobar, pero Sting en este fic no tendra ninguna actitud Yaoi ! D:! P.D2: No creo que se peleen,si no arruinara la hermosa cara de nnuestro Ayato, y no quiero :c xD Ya veras qe sucedera, ya veras, ya veraaaas! Gracias por leer! Espero te haya gustado este capitulo tambien! Nos vemos!

ngn: Ay! Graciaaaaas, me sonrojas u/ / / u! Yo soy shipper NaLu, pero me encanta hacer sufrir a los hombres de mis ships cuando no hacen ni un movimiento en su "pareja"! Es para que se avispen... a la mala manera, ñacañaca! xD Y Sting tambien me gusta, aunque no lo veo con nadie mas que con Lucy, que en el Manga no creo, espero que termine soltero :c . No te decepcionare con el fic NaLu! Tu corazon NaLu volverá a latir! Gracias por seguir mi historia y apoyarme! Nos vemos en la próxima.

Un beso a todos y todas! Las quiero!