disclaimer: Todo personaje/nombre escrito no me pertenece. Todo a su respectivo creador (Yana Toboso).
13. Fiebre
Solo los débiles se enfermaban.
Se rehusaba a aceptar que se había enfermado, estando en completa negación. Seguramente fue Arthur quien lo había contagiado, puesto que la semana pasada el pelinegro estaba en perfectas condiciones hasta que intercambió saludos con el joven escritor.
Michaelis mentó entre una serie de toses desde su cama. Había faltado a clases durante todo el día, puesto que tenía fiebre y apenas podía levantarse para ir al otro lado de la habitación donde se encontraba el baño. Su rostro estaba ruborizado, cubierto de gotas de sudor por las altas temperaturas que tenía su cuerpo.
-Maldita fiebre…-
Lo mejor sería descansar y evitar ciertas situaciones que le perjudicarían su salud, por lo que cerró los ojos y se cubrió con las cobijas, sin antes soltar otra serie de toses y jadeos. Cerró los ojos e intentó encontrar el sueño, su cuerpo relajándose poco a poco hasta que empezara a conseguirlo. Su garganta estaba seca, pero no le prestó atención, estaba más cansado que sediento.
Desafortunadamente para el joven la puerta se abrió, causando un gran crujido al moverla de atrás hacia delante.
Sebastian no se tomó la molestia de voltear a ver quién era, pero definitivamente no estaba de humor para lidiar con gente en su estado.
-"Ah. En verdad estás enfermo…"-
-Claro que sí…¿quién finge estar…enfermo?-
Al fin alzó la mirada y frunció el ceño; no quería verlo. Le miraba con esos ojos violetas llenos de emociones, con una sonrisa ladina en sus labios mientras se recargaba contra el marco de la puerta. Sebastian chasqueó la lengua y le dio la espalda.
-"Oh, no lo sé. Pensé que habías fingido para perder clases. Como la última vez."-
Las mejillas del menor ardieron con más fuerza, mentalmente agradecido que la fiebre no haría que se notara la diferencia. Escuchó pasos, sintiendo que el mayor se acercaba hasta seguramente estar a lado de la cama.
-No digas…tonterías.-
Tosió de nuevo y se cubrió más el rostro con la cobija.
-"Así no te vas a aliviar, Sebastian."-
Landers empezó a quitarle las cobijas, el pelinegro protestando débilmente, pero se abstuvo a lo verbal solamente. No quería admitirlo, pero en verdad estaba alegrado de que hubiera venido su tutor. Últimamente se comportaba más atento con él, no solamente en cuestiones académicas; sinceramente empezaba a apreciarle, solo un poco.
El menor quedó descubierto a medias, la cobija doblada hasta después del torso. Suspirando, Sebastian se sentó en la cama y se cruzó de brazos, dándole una mirada de molestia al mayor mientras éste le sonreía victorioso.
-"¿Mejor?"-
-Cállate.-
Una risa invadió el cuarto, las mejillas del pelinegro ardiendo nuevamente mientras le era entregado un termo.
-¿Qué es esto?-
-"Es té de limón."-
-No.-
-"Qué agradecido eres…"-
-No gracias.-
Hubo un silencio en la habitación, ambos teniendo una guerra de miradas. Michaelis se estaba comportando necio, bien lo sabía, pero no quería parecer débil en frente de esa persona; no en frente de Ash. Estaba enfermo, aunque tampoco era motivo para permitir ser cuidado por otros como si estuviese muriéndose.
Empezó a toser nuevamente, cubriendo su boca con la manga de su ropa para evitar escupirle al otro.
-…Dame eso.-
Tomó el termo que le volvió a ofrecer el mayor, este sonriendo complacido, mientras tomaba el contenido con gran entusiasmo.
