Por primera vez en toda su vida, Judy Hopps llegó tarde. Se quedó dormida debido al cansancio del día anterior y de hecho todavía seguiría en cama de no ser porque Ben la llamó, preocupado por no haberla visto después de una hora de iniciado el turno.

-Todo en orden. Voy para allá- fue todo lo que dijo para luego pararse como un torbellino, desayunar algo rápido y prácticamente volar hacia su trabajo. Pero ahora, mientras subía las escaleras hacía la entrada, estaba contemplando seriamente la posibilidad de dar media vuelta y regresar a casa. Tenía los pies adoloridos, como recordatorio permanente de la noche anterior, trayendo a la mente ese baile con Nick, cuya imagen provocaba que se sonrojara intensamente.

Esa era otra razón por la que quería regresar a casa: no quería verlo. Sabía que no podría actuar de forma natural con él a su alrededor, que sus nervios la traicionarían provocando que por alguna torpeza llamará la atención y, arrinconada con preguntas, no tendría una explicación lógica para su comportamiento. Y todo ese torbellino de pensamientos no la estaba ayudando a sentirse mejor. Resignándose a su destino, tomó todo el aire que pudo y entró por la puertas de cristal.

De inmediato supo que algo andaba mal. Las miradas de los que la conocían se posaron en ella en cuanto puso un pie dentro, con expresiones que iban desde el asombro hasta la picardía. Eso bastó para convencerla de dar media vuelta y alejarse lo más pronto posible.

-¡Judy!- la voz de Ben la detuvo, frustrando cualquier intento de huida. Giró sobre sus talones, encontrándose con su mejor amigo frente a frente. -¡Por un momento pensé que no vendrías!

-Yo también...- suspiró ella, pasando una mano por su larga cabellera grisácea.

-Luces cansada- pero antes de que Judy pudiese decir cualquier cosa, Ben exclamó con repentino entusiasmo. -¡Lo que me recuerda!- la sujetó del brazo, prácticamente arrastrandola hasta su escritorio en la recepción. -¡Hay algo que tienes que ver!

En menos de un parpadeo se encontró en el asiento que normalmente su amigo ocupaba, mientras él buscaba algo apresuradamente en su celular.

-¿Es tan urgente?- preguntó la chica en un suspiro. -Creo que Bogo me matará por haber llegado tan tarde y si no me ve en el cubiculo...

Ben la silenció de inmediato, entregandole el aparato mientras sonreía de oreja a oreja con demasiada emoción. La chica enarcó una ceja, pero miró atentamente el video que comenzaba a reproducirse:

-Dancing High comenzó el día de ayer con el mayor de los éxitos- comentaba la presentadora de noticias. -Pudimos ver caras conocidas, como los actuales campeones Jack y Noeli Savage, cuyo motivo para participar sigue siendo un misterio. A pesar de ello, su presentación fue realmente magnífica, obteniendo las máximas calificaciones por parte del honorable panel de jueces.

-Sin embargo- comentó esta vez un conductor que estaba junto a la mujer -, quienes se llevaron la noche fueron este par de novatos, quienes además de maravillarnos hasta las lágrimas, se dice que han captado la atención y preferencia de Brandon Jared, patrocinador mayoritario del proyecto.

Judy se cubrió la boca por la impresión. Los conductores seguían hablando mientras en pantalla se veía un video del baile ejecutado por Nick y ella, comentando el aura de misterio que se sentía en esta pareja y que por ello se habían convertido en una de las parejas del público. La chica no podía dejar de mover negativamente la cabeza; al ver el baile de la noche anterior no podía sentirse menos que ofuscada, sin saber qué pensar o hacer. ¡Toda esa atención no debía ser! Eso complicaría su verdadera misión.

-¡De verdad que yo ví magia!- exclamó Ben detrás de ella. -Desde mi televisor, cada uno de sus pasos me provocaba escalofríos...

-Esto esta mal- murmuró Judy, levantando la mirada.

Justo en ese momento su compañero venía entrando a la estación, portando unos lentes oscuros mientras llevaba un maletín negro en una mano y una charola con un par de cafés en la otra. Tenía esa actitud casual y relajada que lo caracterizaba y Judy sintió que se le detenía el corazón por un instante. Tuvo deseos de salir corriendo pero, como si pudiera leer sus pensamientos, Ben bloqueó su única forma de escape al ponerse dar un paso atrás.

-¡Nick!- exclamó, llamando la atención del recién llegado. -¡Ven rápido!

El joven detective arqueó una ceja, pero se acercó de todos modos. Cada paso que daba provocaba que a su compañera se le helara la sangre y se le enrojecieran las mejillas, algo que no le pasó desapercibido a Ben, quien la observaba de reojo con una pícara sonrisa.

-Buen día a ambos- saludó el pelirrojo una vez estuvo con sus compañeros. -¿Qué es lo que sucede?

Le lanzó una mirada a Ben, quien se limitó a reír, y luego a Judy, quien parecía estar en un estado de shock. Sin embargo, al ver el celular que tenía en las manos, mal interpretó el porqué de su reacción.

-Si, ya vi las noticias- dijo, quitándole el aparato de las manos a la chica y devolviendolo a Ben, no sin antes fulminarlo con la mirada. -Ben, te agradecería que no la pongas más nerviosa por favor- luego miró a su compañera, relajando su expresión. -No le des tanta importancia, Zanahorias. De eso viven, de hacer escándalo.

Judy pareció relajarse un poco y asintió, evitando el mirar a su compañero a los ojos. Sabía perfectamente que si miraba de nuevo esos ojos verdes, jamás podría concentrarse de nuevo.

-¡Hopps, Wilde!- se escuchó de repente la potente voz del Jefe Bogo, atrayendo todas las miradas. Lucía serio, tanto que hasta daba miedo solo verlo. Ben tragó saliva, pero sus compañeros permanecían impávidos. -Los quiero a ambos en mi oficina. ¡Ahora!

Ambos oficiales soltaron un suspiro y Judy se preparó mentalmente para el sermón de su vida. Se puso de pie y esquivó a Ben, pero antes de que siquiera pudiese avanzar, una mano firme en su hombro la hizo girar en su eje, encontrando un vaso de café en su rango de visión.

-Pensé que lo necesitarías- dijo Nick entregandoselo y dándole un sorbo a su propio vaso.

-Gracias- sonrió Judy.

Una vez frente a la puerta de la oficina de Bogo, Nick miró de reojo a su compañera, quien daba un profundo suspiro.

-¿Lista para lidiar con Buffalo Butt?- dijo con una sonrisa torcida.

-La historia de mi vida...- respondió ella, relajándose un poco ante la broma, mientras su compañero le abría la puerta.

Judy se sorprendió al entrar y ver que el Jefe hablaba con una alta mujer de lacio y corto cabello negro. Llevaba un uniforme con varias insignias y tenía una mirada cálida y amable, algo que contrastaba con su postura firme y autoritaria. Permanecía sentada frente a Bogo, sin molestarse en mirar a los recién llegados.

-Gusto en verla, Sargento- dijo Nick detrás de ella, lo que ya no dejó lugar a dudas.

Solo hasta que escuchó esa voz familiar la Sargento Avelina Rodríguez se giró para mirar a su agente, respondiendo a su saludo con un asentimiento.

-Veo que has estado ocupado estos días, Wilde- dijo, y Judy no supo decir si fue o no sarcasmo.

-Los llame porque tanto la Sargento como yo mismo estamos preocupados por el curso de su caso- comentó Bogo de repente. -Ella me comenta que no ha recibido ningún reporte de parte tuya, Wilde, en las últimas semanas.

-Me imagino también que vieron las noticias...- dijo Nick en un tono casual, mirando únicamente a la Sargento. -¿Es eso lo que les preocupa?

-Lo que hagan con su tiempo libre no me interesa- habló Bogo nuevamente, mirando a cada uno fijamente. -Sin embargo, si por estar en un concurso están descuidando su trabajo, entonces se puede llegar a pensar que no son capaces de...

-Con todo respeto Señor- lo interrumpió Judy, hablando con seguridad -, ni Nick ni yo estamos en esto por gusto. Es bien sabido por todos que los patrocinadores de este evento son nuestro objetivo a investigar, por lo que su cuestionamiento a nuestras habilidades es infundamentado. Me parece que, por lo menos, debe esperar hasta nuestro reporte final para poder ser capaz de juzgarnos.

Bogo se quedó sin habla, mirando fijamente a su agente con una mueca extraña. Ya tenía experiencia lidiando con Judy y su aferrado carácter, así que decidió que lo mejor era dejarlo pasar esta vez. Sabía que si ella se sentía tan segura era por algo, y él no sería quien la cuestionaría. Ya antes lo había hecho y ella había demostrado lo equivocado que estaba.

Por otra parte, la Sargento Rodríguez observó atentamente a la chica, quien no lo noto por mantener la mirada fija en su propio comandante. Sonrió para sus adentros al pensar en lo familiar que le parecía esa situación y miró a Nick, quien solo sonreía ante lo hecho por su compañera.

-Si nos disculpan, tenemos trabajo que hacer- Judy se puso de pie, saludó a ambos comandantes y luego dio media vuelta y salió.

Nick la siguió de cerca, pero la voz de su comandante lo detuvo en la puerta.

-Wilde- volteó a mirar a la Sargento, quien asintió de forma aprobatoria. -Excelente elección.

Él asintió igualmente y salió al pasillo, encontrándose con la grisácea cabellera de Judy, quien se había detenido a mitad del pasillo mientras jugueteaba con su vaso de café en las manos.

-¿Crees que lo logremos?- preguntó sin mirarlo. No sonaba temerosa, pero su tono le pareció extraño.

Nick ni siquiera lo sospechaba, pero Judy comenzaba a temer que él dudará de haberla elegido como compañera. Sabía que este caso era importante para él y, como lo de infiltrarse en el concurso de baile había sido idea suya, sentía que tal vez él pensaba que ella solo estaba complicando su trabajo.

-No lo creo- dijo Nick con firmeza. -Lo haremos.

Colocó una mano en el hombro de la chica, pero antes de que pudiese hacerla voltear, Ben apareció por un costado del pasillo, corriendo con todas sus fuerzas.

-Nick...- dijo jadeante. -Hay alguien... que te esta buscando...

Ambos intercambiaron miradas de confusión, pero siguieron a Ben de regresó a la recepción. Como se dedicó a recuperar el aliento, su amigo no fue capaz de explicarles la situación, solo de señalarles a una persona que esperaba sentada en una de las bancas que estaban en la entrada.

Cuando voltearon a mirar en la dirección señalada vieron a una mujer joven, con el cabello blanco y ondulado cayendo elegantemente sobre los hombros. Tenía la mirada clavada en una revista, pero aún así podía percibirse en azul claro de sus ojos. Judy se sintió intimidada por lo sobrio de su presencia, más Nick solo torció el gesto y su mirada se tornó dura. Él se acercó más, dejando a su compañera y a Ben a varios pasos de distancia.

-¿Skye...?- dijo, tomando por sorpresa a Ben y Judy, quien intercambiaron una mirada de sorpresa.

La chica levantó la mirada, sonriendo al localizar al joven pelirrojo.

-Un gusto verte de nuevo- su voz aterciopelada habría podido derretir un glaciar, pero más bien pareció formar una densa pared de hielo entre ella y Nick.

Judy observaba todo con atención, mientras un nudo se le formaba en la boca del estómago al recordar algo que su compañero dijo una vez:

"Soy un experto en tragedias, Zanahorias... Siempre que las cosas están bien, algo sucederá que lo arruinara todo..."

Miró a su compañero y luego a Skye. No necesitaba ser un genio para adivinar qué es lo que sucedía aquí.