Buenas noches les dejo otro capitulo de esta historia, espero que les agrade.
Los personajes ni la historia me pertenecen, todos los derechos a sus respectivos autores.
Aliciacevbra: Gracias por seguir la historia. Comencé a subir la historia, pero cuando iba por el capitul me di cuenta que alguien mas la estaba subiendo, quitando algunas escenas y declarando que la historia era de su autoría, no recuerdo que nombre le puso exactamente, pero no fue el nombre del libro, yo le comente sobre los derechos de autores y creo que la quito, por que realmente no la encontré.
Paradise: Gracias por seguir la historia, intento actualizar los días vierne capítulos, dependiendo de como me sienta después de llegar del trabajo, ya que lo tengo que leer al mismo tiempo que modifico los nombres, revisando faltas de ortografía o si la palabra se entiende, el horaria es entren las 9:00 y las 12:00 de la noche. Espero que sigas leyendo la historia.
El domingo pasó sin pena ni gloria. Lucy estuvo todo el día enfadada y Erza sólo pudo aguantar el tirón. Esta vez Jellal no la llamó.
Lucy sólo salió dos veces de su habitación. Le horrorizaba encontrarse con Natsu. Lo ocurrido la noche anterior había sido bochornoso. Se había comportado como una cualquiera y temía conocer su reacción, algo de lo que se culpaba. No sabía aún por qué había reaccionado así tras pasar aquellos momentos juntos. Pero ya no había marcha atrás.
El lunes a las siete de la mañana esperaban en recepción la llegada de su coche de alquiler. Lucy vio pasar a Natsu, acompañado de una de las camareras. Parecían estar enfrascados en una interesante conversación, pero cuando pasó junto a ellas se limitó a darles los buenos días y nada más. Ni un saludo especial. Ni una mirada diferente. Nada. Algo que en cierto modo le molestó, pero agradeció. En aquel momento no estaba dispuesta a liarse con nadie y menos con un tipo así.
—Señoritas —indicó Cindy, la recepcionista, con una amable sonrisa al ver a Stephan aparecer—. Su coche acaba de llegar.
Erza, al mirar hacia la entrada del hotel, se quedó sin palabras. Ante ellas había un increíble deportivo color champán.
—No jodas, Lu —dijo señalando al coche—. ¿Has alquilado ese pedazo de buga descapotable para andar por las Highlands?
—La imagen de la empresa es importante —contestó, saliendo con prisa del hotel. No quería volver a coincidir con Natsu.
Tras echar el portátil, los bolsos y los abrigos sobre los incómodos asientos traseros, ambas se miraron. Y aunque a Erza le dio por reír, Lucy no pudo dejar de maldecir. ¿Cómo no habían pensado que allí se conducía por la izquierda?
—Tú dirás, sonrisitas, ahora ¿qué hacemos? —gruñó Lucy, quien no soportaba aquella faceta risueña de su hermana.
—Pero Lu, ¿qué vamos a hacer? Pues conducirlo. Tampoco será tan difícil.
—¡Maldita sea! —masculló Lucy, dándole una patada a la rueda. Algo de lo que rápidamente se arrepintió, pues el suave botín de Gucci se estrelló contra la dura llanta, destrozándole los dedos.
—Mira que eres pánfila Lu —se quejó Erza al ver que Lucy se quejaba y saltaba peligrosamente sobre el tacón del pie bueno.
—¿Algún contratiempo, señoritas? —preguntó Natsu acercándose a ellas.
Ella rápidamente recuperó la compostura, la que pudo, ante aquel maldito escocés.
—¡Sois de lo que no hay! —vociferó malhumorada—. ¿Por qué tenéis que conducir por la izquierda, cuando todo el mundo conduce por la derecha?
—No sabría qué responder a eso —indicó Natsu—. Lo único que puedo decir en mi defensa es que yo no lo he ordenado.
—Mira cómo me río ¡ja y ja! —se mofó Lucy haciéndole sonreír. Qué malas pulgas tenía aquella mujer.
—¿Hacia dónde se dirigen? —cambió de conversación, dejando claras las diferencias que Lucy tanto se empeñaba en marcar.
—Al castillo de Eilean Donan —respondió Erza— y, por favor, Natsu tutéame.
—Maravilloso lugar —sonrió al escucharla—. Hoy mismo salgo yo hacia aquella zona. Mi familia vive por allí.
—¡Qué emoción! —ladró Lucy sin mirarle.
—Tienen casi 400 kilómetros por delante y seguramente hoy lloverá —indicó Natsu sin acercarse al coche—. Deben coger…
—No necesitamos que nos indique nada —siseó Lucy enseñándole su moderno GPS—. Llevamos la ayuda necesaria para llegar.
—Lu ¡por Dios! —suspiró Erza, después de tantos años, seguía sin soportar la actitud de su hermana—. Natsu sólo está tratando de ser amable.
—No te preocupes, Erza —le guiñó el ojo para tranquilizarla—. De todas formas, si tienen algún problema…
—No vamos a tener ningún problema —se adelantó Lucy, que montándose en el coche y arrastrando a su hermana señaló—: No hace falta. Nos apañaremos solas.
Natsu insistió.
—Les aconsejo que echen gasolina cuanto antes. Los coches de alquiler no suelen traer el depósito lleno.
—¿Acaso crees que somos tan ignorantes como para no saber eso? —aquél hombre lograba con cada palabra sacarla de sus casillas, cosa que, por otro lado, no solía ser algo difícil.
—Yo no he dicho eso —respondió molesto.
—Entonces, guárdate tus consejos para quien te los pida —respondió a la vez que cerraba la puerta de un portazo.
Natsu le vio meter la llave en el Audi TT Cabrio. El coche arrancó suavemente, casi sin notarse, y Lucy, sin ni siquiera mirarle, metió primera y doblando la esquina, desapareció de su vista.
Mientras tanto él con una semi sonrisa en la boca, abrió su móvil.
—Adán, soy Natsu —dijo entrando al hotel—. Conecta el localizador del Audi TT. No sé por qué, pero creo que lo vamos a necesitar.
Sin mas les dejo los siguientes capítulos, aquí es donde realmente la historia empieza a tomar rumbo y los problemas en que se meten los dos.
NaLu Forever!
Luce Dragneel
