Hey, hey, hey!

Tiempo sin vernos pequeños (?) Yo sé que seguramente odian las excusas, así que seré puntual con esto: el horario de este semestre me jodió la vida. Fin.

Realmente pensaba hacer el capítulo muchísimo más largo, pero seguramente habría sido aburrido, pero lo bueno es que seguramente ya no me demore tanto para publicar. Espero que disfruten~


Capítulo 12

—Es broma. Me voy —declaró Kyle dándole la espalda mientras comenzaba a caminar lo más rápido posible. ¿Qué carajos pasaba por su mente? Obviamente todavía no estaba para nada preparado para esto. Genial, quería ocultar sus sentimientos, pero tenía que salir con una cosa cómo esas; simplemente contradictorio.

Tal vez realmente algo muy dentro de su ser esperaba algo diferente.

—¡Espera! —Kenny lo tomó de la muñeca. No se atrevió a mirarlo—. ¿Es en serio? —preguntó algo sorprendido.

Su rostro se puso rojo. Quería morir o desaparecer en ese instante. Tener el poder del tiempo para regresar a unos minutos atrás para no abrir su estúpida bocota. Merecía un premio por ser el mayor idiota del mundo.

—Porque, sí es así, me encantaría ir contigo —confesó el rubio.

Un momento ¿era cierto? ¿No estaba escuchando mal? ¿O acaso la muerte sí había llegado? Cualquiera que fuera la respuesta, se giró hacía Kenny para afirmar su respuesta. El contrario se encontraba mirándolo fijamente, con un leve brillo de esperanza en los ojos. Sí Kenny hacía esa mirada por él, entonces realmente estaba en el cielo.

—C-claro... —murmuró él en medio de un trance.

—¡Excelente! —le dedicó una de sus brillantes sonrisas—. Espero que no te importe si llevo un traje viejo.

«Incluso así, lucirías jodidamente bien» respondió en su mente.

—Eso no importa. El punto es divertirnos.

Ambos caminaron al salón. Kenny con una sonrisa de oreja a oreja, y Kyle sin estar seguro de sí esto seguía siendo un sueño o no. ¿Qué acaba de pasar?

.

.

.

—¡Lo hice! —exclamó Kyle abordando a Stan en medio de los pasillos. Llamó momentáneamente la atención de varias personas, pero le restaron atención rápidamente.

—¿En serio lo hiciste? —parecía bastante sorprendido.

—Claro que sí —se quedó pensativo unos minutos—. Bueno, me acobardé a la mitad, pero él aceptó sin problemas.

—Entonces no ganaste la apuesta —replicó Stan.

—Oh vamos, sabes qué lo hice. Ahora tú tienes que hacerlo igual —se cruzó de brazos mirándolo con reproche.

—Sigo pensando que es una muy mala idea —soltó un suspiro—. No es como si realmente sintiera algo por esta chica ¿sabes? Sólo nos llevamos muy bien —contestó.

Kyle intentó encontrar algún indicio que indicara lo contrario, pero este no fue el caso, realmente Stan tenía 0 interés en iniciar una relación amorosa o siquiera pensar en romance.

—Creo que me emocioné, es que hace tiempo no te veo pasar tanto tiempo con una chica que no sea Wendy.

—Sólo no insistas o te ignoraré —amenazó él, y era muy en serio

—De acuerdo, no lo haré —aceptó el pelirrojo ya callándose por unos momentos. Tal vez estaba tan emocionado que su vida amorosa pareciera dar frutos que olvidó por unos momentos que no por eso tenía que ayudar a Stan a buscar pareja.

Bueno, al menos el final del año no sería tan asqueroso como pensó en un principio.

Lo único que se pudo hablar los primeros días, era sobre el maldito baile de graduación. Todos se preguntaban a quién llevarían. Las chicas se arreglaban aún más con la esperanza de que un chico lindo las invitara. Los chicos estaban pensando en conseguir un auto o si podían ahorrar lo suficiente para rentarr una limosina para hacer esa noche aún más inolvidable. En fin, la emoción se podía sentir, aunque eso solo aumentaba más la presión de las personas encargadas de organizar el evento.

Aunque, rápidamente la emoción de todos cayó ante la cantidad impresionante de trabajos que tenían que entregar, los exámenes que tenían que presentar, y los exámenes de admisión de algunas universidades a las que querían aspirar. A veces parecía que los profesores querían evitar de cualquier forma que se graduaran, pero realmente era lo contrario, si fuera por ellos, hace mucho tiempo les hubiera dado un diploma para no volver a verlos jamás en sus vidas. Sí, cualquiera pensaría eso cuando tenías a los chicos más problemáticos de todos juntos.

Kyle por su parte, se encontraba en una crisis existencial. Quería darse un año de descanso para poder escoger bien alguna carrera, pero su madre seguramente se negaría a «Criar a un hippie que no hace nada productivo por la vida». La idea de ser abogado ya no le gustaba mucho que digamos, pero irónicamente, era donde más oportunidades tenía. Tenía muchas ideas, como estudiar algo de ciencias y letras, pero seguía algo confuso. Tal vez debió pensar eso desde antes...

Aun así, su madre le sugirió (obligó) a ir a un tipo de inducción que se haría en la Universidad de Harvard; gracias a su padre que tenía unos muy buenos contactos. Solo sería una pequeña introducción a la universidad, donde explicarían sus programas, su organización y demás cosas básicas. Al ser una universidad tan prestigiosa como aquella, realmente ese tipo de introducciones eran para unos pocos. Así, en un fin de semana se dirigió a Massachusetts junto a su madre.

Lo único que podía decir de ese viaje fue: realmente fue bastante agradable. Aunque solo le dejó más inseguridades.

En esos momentos se preguntó si Kenny sería capaz de aplicar para una beca en ese lugar. Seguramente si se esforzaba lo suficiente podría hacerlo, aunque no podía negar que su familia era un gran impedimento para que eso pasara...


La graduación no era lo único importante, para Kyle, un jugador regular de baloncesto, el último partido que jugaría sería fundamental, algo que se marcaría en su memoria para siempre; además de ayudarlo a distraerse de todas las cosas que estaban pasando en su vida en esos momentos.

El invierno había llegado, así que jugarían en un recinto cerrado.

El entrenador, el cual era el profesor viejo de educación física, les dio un discurso que seguramente sacó de una película de deportes emotiva, por eso se sintió tan vacía. Al menos Token fue capaz de salvar la situación con un discurso digno de un capitán.

Kenny se encontraba en primera fila con unas banderitas con el nombre de su equipo agitándolas en el aire deseándole la mejor de las suertes. Hace unos meses, su mera presencia lo intimidaba, pero tenerlo tan cerca, lo hacía sentir un poco mejor, como si quisiera exigirse a sí mismo para poder impresionarlo.

Y exactamente así fue.

Aprovecho para hacer movimientos demasiado arriesgados, asestando la mayoría de sus tiros haciendo que el equipo ganara varios puntos rápidamente. Su cabello comenzó a molestarle durante uno de los descansos, así que decidió recogerlo.

Realmente se sentía bien en ese partido, sus compañeros e incluso lo felicitaron en el medio tiempo, pero sabía que debía ser más cuidadoso la próxima; tampoco podía dejarse confiar demasiado.

Los últimos 5 minutos fueron los más tensos de su vida. Se encontraban en un empate y ninguno de los equipos parecía rendirse. El cansancio no ayudaba en la situación, sentía que si paraba de moverse en cualquier momento caería al suelo.

Token le lanzó una mirada, avisándole que en cualquier momento le pasaría el balón. Tenía la suerte de que el equipo contrario aun pensara que el Black era el mejor jugador del equipo, así que no se enfocarían mucho en él.

Cuando llegaron a la zona del otro equipo, dos jugadores bloquearon a Token para que no encestara nada. Kyle recibió el balón sin ningún problema; por eso nunca se debían confiar en los partidos. Tuvo que lanzar rápido el balón, rezándole a Abraham para que el balón entrara en la maldita cesta.

Luego de unos segundos demasiado dramáticos, finalmente entró, y pocos segundos después, el partido se dio por terminado.

Todos sus compañeros fueron a felicitarlo, e incluso a abrazarlos emocionados. Realmente no se le podía quitar la sonrisa de su rostro; había ganado su último torneo de preparatoria.

Le lanzó una rápida mirada a Kenny, dedicándole una sonrisa más dulce. Este solo alzó sus pulgares mientras festejaba como los otros. Aunque sonara muy vergonzoso, realmente ese tiro se lo había dedicado a él; esperaba haber lucido un poco más genial frente a él.

Luego de la premiación y de que se cambiaran. Todos decidieron ir a festejar a un restaurante cercano. Al parecer, irían otras personas además del equipo, así que no vería mucho problema en invitar a Kenny; además seguramente el contrario estaría feliz de comer algo.

—En serio Broflovski, cuando te vi por primera vez en el equipo, pensé que no sobrevivirías —dijo uno de sus compañeros, llamado Evan. Tenía por la cintura a una de las porristas; no sabía si sería su novia o qué; no era raro ver a algunos jugadores aprovechando su popularidad para tener citas casuales.

—Por eso no debes subestimar a los pelirrojos —contestó con una sonrisa, dándole un sorbo a su bebida.

—Yo todavía me sorprendo —comentó Kenny—. Pero siempre serás un nerd para mí —dijo de forma burlona.

—Idiota —bufó por lo bajo fingiendo indignación.

El resto de la noche se la pasó hablando con todos. Como siempre, el tema principal era el baile de graduación, pero solo para los que estaban en último año. El resto del equipo, se dedicaba a hablar de otras cosas o de la envidia que sentía por los de último año ya que se graduarían pronto. Hicieron un montón de chistes estúpidos que provocaron risas difíciles de controlar, hasta que al final, cada uno se marchó más que ansioso por tener un merecido descanso.

Kenny lo acompañó a casa, felicitándolo en el camino y hablando de las jugadas más geniales, además salió con preguntas algo tontas sobre el partido que solo lo hicieron objeto de burlas por parte del judío. Fue una buena noche al fin y al cabo.


Existían muchas cosas únicas en la vida, como: conocer al amor de tu vida, conseguir algún objeto de una oferte limitada, obtener un Pokémon shiny, encontrar una conexión con alguien nuevo, y muchas otras.

Para Stan, era raro conectarse con alguien tan rápidamente. No pasaba desde que era un simple niño, aunque las cosas de niño siempre eran más fáciles que ahora.

Con Emma, las cosas iban cambiando poco a poco, sentía como podía confiar en ella a pesar de conocerla recientemente. Y en serio, eso era un gran logro para él, ya que creía que en la única persona que podía confiar plenamente ahora era en Kyle; y tal vez Kenny.

Ella no había mencionado nada sobre los días en los que no iba a la escuela ni cuando pasaba días sin revisar el celular; eso realmente le alivió un poco, no quería explicarle la situación y que pensara que era un inútil que no sabía hacer nada con su vida; no quería alejarla de su vida tan rápido, especialmente cuando últimamente se le había hecho complicado congeniar tan bien con alguien nuevo.

Aunque ese no era el único problema.

En esos días fue cuando se dio cuenta de lo mucho que odiaba la preparatoria. Los chicos lo molestaban o más bien parecían ansiosos por emparejarlo con Emma, le daban muchos consejos sobre conquistas y de formas de invitarla al baile. Vaya, al parecer no aprendieron nada del discurso de Kyle, pero lo veía venir. En serio, le daba ganas de volverse gay como Craig o Tweek para ver si así lo dejaban de molestar; pero seguramente haría las cosas peor.

.

.

.

Otro día malo llegó.

No sabía por qué, pero al despertar esa mañana no tenía fuerzas para nada, ni siquiera motivación para levantarse e ir por su desayuno. Muchas cosas pasaron por su mente en ese momento: el sentimiento de inferioridad, sentirse como un estorbo, un inútil, y aunque no quería actuar así, se sentía tan cansado emocionalmente que seguramente no atendería como se debían las clases, así que no tenía sentido ir; ni siquiera quería ver a alguien más. Desaparecer sin dejar rastros estaría bien a decir verdad.

A este punto su madre lo llamaba una simple «fase» por todo el estrés del último año y el divorcio, así que no insistía con nada más, pero, podía notarla dolida y culpable. Aunque ni siquiera era capaz de alzar la voz y decirle que todo era culpa suya.

Ignoró los mensajes y llamadas de Kyle, seguramente eso debía ser suficiente para que él entendiera que eran esos días; y vaya que funcionó porque no volvió a llamarlo en el resto del día.

Se quedó mirando el techo el resto de la mañana junto a un poco de música. Tenía una mini nevera donde guardaba algunas bebidas y algo de alcohol, agradecía tenerla ya que eso le permitía seguir en su cuarto lo máximo posible.

Aunque esto solo lo hacía sentir más inútil. Como un estorbo. Solo estaba desperdiciando su vida. ¿Qué clase de adolescente se encerraba en cuarto todo el día lamentándose sobre su vida? Esto solo le estaba trayendo más problemas a su madre, a Kyle, e incluso a Emma. Oh genial, otra vez comenzó a divagar entre pensamientos pesimistas.

En momentos así era cuando pensaba en que sería muy conveniente morir mientras dormía, o tal vez soñar eternamente sin que nadie lo despertara.

Esa tarde, Emma lo llamó, pero él no respondió. No quería tener que darle otras explicaciones.

.

.

.

Al día siguiente en la escuela, todo fue normal. A nadie le importaba mucho el por qué había faltado, así que nadie preguntaba. Así era mejor. Aunque el mundo se detuviera para él en aquellos días oscuros, para los demás no; nadie se quedaría a esperarlo en ese momento.

—Stan. Hola —saludó Emma con una dulce sonrisa, esta vez traía el cabello suelto. No se le veía tan mal, a decir verdad.

—Hey —saludó igualmente. Ahora todos se encontraban yendo a la cafetería, así que los pasillos estaban algo desérticos.

—Lo siento, sé que no debería meterme mucho en tu vida, pero ¿por qué faltaste ayer? —preguntó, se notaba algo de nerviosismo en su voz.

—Ya sabes, lo de siempre —se encogió de hombros para restarle importancia al tema.

—¿Te quedaste dormido? —él asintió—. Mira, sé que apenas nos conocemos, pero eso no evita que pueda preocuparme por ti.

—De todas formas no es nada grave, no es como si algo malo estuviera pasando en mi vida ahora mismo.

Se mordió su labio inferior algo insegura. ¿Acaso estaba pensando en qué discurso darle?

—¿Sabes? A veces no necesariamente tiene que pasarte algo malo para que te sientas mal… —dijo en un tono de voz algo bajo.

—¿Acaso Kyle te contó algo? —frunció el ceño algo enojado. Oh, si era así, definitivamente se enojaría con él.

—¿Qué? No, no, para nada, él no tiene nada que ver aquí —negó rápidamente, realmente confundida—. Sólo, que he conocido personas que les pasa lo mismo. Que sus vidas parecen ir bien, pero que aun así no tienen motivación para hacer algo.

—Claro, no es raro que muchos jóvenes sean perezosos hoy en día.

—No me refiero a eso —ahora fue su turno de fruncir el ceño—. Al menos ellos pueden levantarse de la cama para venir aquí, aun si es para perder clase —oh, vaya, eso si fue un golpe bajo—. ¡Oh! Lo siento, no te estoy sacando nada en cara.

—No te preocupes —respondió sin muchos ánimos—. Está bien, solo es el estrés y otras cuestiones, ya se me pasara —agregó él—. Ehm, ¿ya vamos a la cafetería? No quiero que se acaben los buenos platos.

Ella solo asintió, aunque no pudo evitar sentirla rara en el trayecto. ¿Acaso era su culpa? Posiblemente. Como siempre, era mejor no volver sacar ese tema a la luz, solo era una molestia para las demás personas.


—¡Vamos de campamento! —exclamó Clyde emocionado. Los demás miembros de la mesa lo miraron confundido ante tal espontaneidad de su frase.

—¿Qué bicho te picó? —preguntó Craig extrañado.

—El bicho de la nostalgia —contestó honestamente—. ¿No sería cool hacer una última actividad como grupo? Tener una última reunión de hombres que sea recordada el resto de nuestras vidas.

—Bueno, no sería tan mala idea… —comentó Token algo pensativo.

—Me parece algo genial —contestó Butters con una radiante sonrisa.

—¿Por qué no? —se encogió de hombros el pelirrojo.

—E-está bien…mientras no sea muy lejos de la civilización —murmuró Tweek.

—Oh Tweekers —Clyde negó con la cabeza—. El punto de acampar es alejarnos de todo y ser uno con la naturaleza —sentenció con orgullo.

—¡Exacto! El bosque será un lugar genial, hasta podremos cazar algo —secundó Kenny—. Hey, Stan, ¿tú tío no podría prestarnos algún arma?

—Claro, le preguntaré —aunque por su expresión, seguramente no lo haría.

—¿A-Armas? —repitió Tweek imaginándose un montón de escenarios.

—¿Quieren matarlo antes de que si quiera hagamos esa estúpida actividad? —Craig les lanzó una mirada de molestia.

—No creo que las armas sean buena idea… —murmuró Butters.

—Tsk, maricas —masculló Cartman.

—No habrán armas. No queremos ganarnos problemas con grupos ambientales y pacifistas —mencionó Kyle frunciendo levemente el ceño.

—Malditos hippies, siempre arruinan todo con su "paz y amor" —maldijo Eric.

El resto del almuerzo se la pasaron planeando cómo sería ese fin de semana perfecto de solo hombres. Cada quien se encargaría de algo, entre esas, cosas que calmen a Tweek cuando inicien con las historias de terror u otras cosas que aumenten su estrés. Al final, decidieron no llevar ningún tipo de arma, y tal vez pescarían un poco.

—Oye, Stan —Kyle se acercó a él cuando ya todos se dirigían a sus clases—. ¿Seguro qué quieres ir? —preguntó en voz baja algo preocupado.

—Sí, no me parece tan mala idea. Es más, estoy esperando que esto me ayude.

—Bueno, si pasa algo, puedes decirme ¿no? Hasta podría ayudarte a planear una excusa.

—No te preocupes, creo que tendré todo controlado.

.

.

.

Ese fin de semana, luego de asegurarse de no tener muchos trabajos pendientes para la próxima semana, usaron la camioneta de los Black y el auto de la señora Cartman, lo cual extraño a Eric ya que ella solía salir los fines de semana, pero al parecer esta vez se quedaría en casa.

Tenían suerte de vivir en un pueblo montañoso, porque además de estar más cerca de los bosques, habían algunas cuantas cabañas abandonadas que viajeros ricos habían construido como su casa de verano, pero fueron olvidadas finalmente. Había una perfecta, que se encontraba muy cerca de un lago, así que no tendrían problemas para pescar algo o incluso nadar un poco; si, incluso en pleno invierno porque eran un montón de idiotas.

Lo mejor de todo: no había ningún loco psicópata viviendo ahí aparentemente. Aunque claro, para alivio de Tweek, todos revisaron cada rincón de la casa por si había un asesino serial escondido.

La cabaña estaba en más o menos buenas condiciones, aunque tuvieron que sacar un montón de animales que se habían instalado ahí, y Tweek usó todo el pesticida que tenía, porque según él: «sería un asco obtener una enfermedad extraña». Nadie se quejó, al menos así no tendrían que dormir con mosquitos.

Su preparación fue simplemente meter todas las cosas que habían traído a la cabaña. No tenían mucha electricidad, pero por lo menos Token había traído lo necesario para que las bebidas o la comida no se dañara, y aun si la heladera dejara de funcionar, tenían un montón de nieve allá afuera que podrían usar. Igualmente, los cuartos eran grandes, pero no numerosos, así que tenían que dormir cuatro personas en una sola habitación y en una solo tenían que estar tres. Rápidamente Cartman comenzó a quejarse de esto, pero cuando fue amenazado con ser dejado fuera del plan, se calló de una buena vez.

—Agh, más les vale dejarme su espacio, chicos —amenazó el gordo poniendo sus cosas en un rincón de la habitación.

—Si, esa es la idea —respondió Kyle—. Mientras no dejes la habitación oliendo a gases, no te sacaremos —agregó de forma burlona.

—¡Hey! No olvides tu posición, judío.

—Ya no estamos en la Segunda Guerra Mundial como para que importen esas cosas —siseó el pelirrojo.

—No empecemos con peleas, apenas ha pasado una hora desde que llegamos —mencionó Stan.

—Es verdad, mejor bajemos a ver a los demás —secundó Kenny abrazando por los hombros a Kyle guiándolo hasta la salida del cuarto.

—Tsk, maricas —masculló el castaño siguiéndolos a regañadientes.

Una vez que bajaron a la sala, ya la mayoría se habían acomodado a su manera: Craig y Tweek se encontraban en el sofá viendo el celular del azabache. A su lado se encontraba Clyde tomando un refresco como si de cerveza se tratara. Timmy y Jimmy se encontraban hablando; aunque más bien era Jimmy contando chistes mientras Timmy aportaba sus opiniones. Butters ayudaba a Token a organizar algunas cosas en la cocina.

—De acuerdo, solo tenemos comida para este fin de semana, no podemos comer más de la cuenta o tendremos que recurrir a la caza —avisó Token lanzándole una mirada a Eric.

—¿Qué? Yo traje mi propia comida —respondió él cruzándose de brazos.

—¿C-Cazar? N-no podemos hacerlo, ¿qué tal si el espíritu del bosque nos lanza una maldición? ¿O si encontramos un animal tan grande que en vez de nosotros cazarlo, él nos cace a nosotros? —murmuró Tweek mordiéndose las uñas.

—No existen los espíritus del bosque —contestó Craig—. Y no creo que haya osos tan grandes, no estamos tan adentro del bosque.

—¿Seguro? —el rubio le lanzó una mirada de sospecha.

—Muy seguro —afirmó confiado.

—No vayan a iniciar sus discusiones de pareja —pidió Clyde intentando contener una risa.

—Recuerden que este fin de semana es para aumentar nuestra hombría, dejen sus cosas gais para después —comentó Eric.

—En fin, ¿tenemos algo planeado para hoy? —preguntó Kyle cambiando rápidamente el tema.

—Ni idea —respondió Token.

—No planeamos nada —agregó Clyde.

—Pero tú fuiste quien nos invitó —apuntó el judío.

—Eso no quiere decir que haya planeado algo exactamente.

—P-p-podríamos, caminar por a-ahí —sugirió Jimmy.

—¡Timmy!

—¡Y vamos a cazar! —exclamó Kenny con emoción.

—¿Cuál es tu obsesión con cazar? —preguntó Kyle.

—Es comida gratis —respondió con una sonrisa.

—No diré nada más —murmuró ignorando momentáneamente a su amigo y se acercó a Stan.

—Pensé que aprovecharías la situación para estar lo más cariñoso posible con Ken —comentó su mejor amigo.

—¿Eh? Claro que no, ¿por qué estaríamos cariñosos? —preguntó con cierto nerviosismo.

—Bueno, pensé que ya serían una pareja después de todo.

—Solo lo invité al baile, nada más.

—Invitar al baile es lo mismo que volverse una pareja, ¿por qué crees que es tan importante?

—Pero...Kenny no ha dicho nada al respecto.

—Seguramente ya piensa que son algo, ¿quién sabe?

—No, no puede ser así ¿o sí? Es decir, aceptó como si no fuera nada, seguramente aceptó para no dejarme solo ¿cierto?

—Pregúntale entonces y deja de hacerte tantas ideas en la cabeza —lo regañó Stan.

—Odio esto —murmuró Kyle.

Su relación se convirtió en algo tan extraño últimamente, aunque tenía un presentimiento de que Kenny posiblemente podría sentir algo por él, su razonamiento comenzaba a cuestionarlo. ¿Cómo sería capaz de sentir algo por él luego de que hace un tiempo atrás solo podía pensar en sexo con chicas? Así que por eso intentaba darle sentido a todo lo que estaba pasando, tal vez realmente solo se había puesto más cariñoso por el simple hecho de que la graduación sería pronto. Pero aun así, debía admitirlo, aceptar ir a baile podía tener connotaciones muy amorosas, especialmente cuando ninguno de los dos había hecho un trato tipo: «si nadie consigue pareja, deberíamos ir los dos», en cambio, él siempre fue su primera opción, aunque solo faltaba saber si Kenny había aceptado por eso, aunque era muy improbable, era muy popular con las chicas y a pesar de que se acostara con todas, no dudaba que habría algunas dispuestas a ir con él. El muy maldito tenía una gran carisma, debía admitirlo.

—Oigan, chicos ya nos vamos —avisó Butters.

Todo el grupo salió de la cabaña dispuestos a investigar un poco el lugar, ¿quién sabe? Tal vez encontrarían algo raro.

—Un momento —dijo Craig cuando todos estaban afuera—. ¿Está bien dejar las cosas sin supervisión? —todos se miraron confundidos por un momento.

—¿Crees qué alguien nos va a robar en medio del bosque? Vaya, Tweek te pegó algo de su paranoia —se burló Eric.

—Simplemente, sé que si ustedes —señaló al cuarteto de siempre—, entran en el bosque a «caminar», nada bueno va a salir.

—Craig, ya no tenemos la misma suerte de antes —dijo Stan.

—Es verdad, hace años no nos metemos en cosas extrañas —Kyle se encogió de hombros.

—C-Craig tiene razón —dijo Tweek—. No quiero meterme en alguna mierda extraña, mucho menos cuando estoy a punto de graduarme —tembló ligeramente al decir esto.

—Oh vamos, solo es un simple paseo en el bosque —Kenny rodó los ojos.

—¿Simple paseo? Ahora seguramente encuentran una cueva, donde despiertan a un monstruo milenario, o se encuentran con un grupo que nos meterá en más líos —narró el Tucker—. Juro que si vuelvo a ver un cuyo gigante y tengo que lanzar rayos láser de mis ojos, me voy a suicidar.

—¡Agh! —exclamó Tweek ante esta afirmación.

—Ya los acabaste, dudo que vuelvan a aparecer —mencionó Kyle.

—Es verdad, los cuyos pasaron de moda, ahora creo que los monstruos de otra dimensión son lo que reinan.

—Si llegara a pasar algo parecido, reitero lo que dijo Craig: me suicidaría.

—Creo que es mejor evitar más líos... —murmuró Token.

—No creo que nada malo pase, pero... —Butters se mostró algo pensativo.

—¿Qué? ¿Ahora tú también estarás de acuerdo con ellos? Me siento traicionado —exclamó Cartman.

—No es eso, realmente quiero que todos pasemos un buen momento juntos.

—Realmente dudo que pase algo, deberíamos arriesgarnos —mencionó Clyde sin prestarle mucha importancia.

Al final, decidieron dejarlos ir, pero Craig amenazó que, si encontraban alguna cueva o alguna persona desconocida, debían ignorarlo o sino los abandonarían a su suerte.

Por alguna extraña razón, luego de varios años de que no pasara algo "raro" en sus vidas, justamente ese día parecía que su mala suerte se había acumulado para ese momento: se encontraron a un extraño explorador que buscaba algo equivalente a la piedra filosofal, y aunque tenían curiosidad, no podían decir nada o serían excluidos del grupo. También, se encontraron con pistas sobre un posible monstruo parecido a pie grande. Encontraron una especie animal que parecía de otra dimensión (aunque algo moribundo así que fue más fácil ignorarlo). En fin, en ese bosque parecían residir todas las cosas que no los habían molestado en estos últimos años.

—¡Por fin salimos de ese lugar! —exclamó Kenny cansando mentalmente.

—En serio, chicos, jamás volveré a hacer este tipo de salidas con ustedes —anunció Craig.

—¡Pero no hicimos nada! Los ignoramos de todas formas — replicó Kyle.

—Ni que nos importara salir contigo, Craig.

Tweek mientras tanto estaba a punto de tener un colapso mental por tantas cosas que pasaron en esta última hora.

—¿Y si mejor no entramos a esa parte del bosque? —sugirió Stan. Al final, todos estuvieron de acuerdo.

—Voy a ser taan feliz cuando me gradúe y no tenga que verlos de nuevo.

.

.

Ya estaba atardeciendo, así que todos fueron preparando las cosas para hacer una gran fogata bajo las estrellas. Reunieron algo de leña, mantuvieron los malvaviscos alejados de Cartman y consiguieron unos troncos viejos para que sirvieran de asientos.

Una vez que todo estuvo listo, encendieron la fogata cuando el atardecer pasó. Se reunieron en círculo mientras Butters repartía las ramas que servirían para quemar los malvaviscos.

—D-d-deberíamos c-c-comenzar con...un c-c-chiste —comentó Jimmy acomodando sus muletas a un lado para poder sentarse.

—De acuerdo, deléitanos, Jimmy —dijo Token acomodándose mejor.

—¡Un momento! —interrumpió Clyde—. Todavía no.

—¿Por qué no? —preguntó Tweek confuso.

—Porque primero van las historias de terror, duh.

—No sabía que había un orden —comentó Butters.

—Timmy —asintió.

—¿No es obvio? Prefiere los chistes después para que pueda dormir esta noche —apuntó Craig.

—Tiene bastante sentido —secundó Stan.

—¡N-no es eso! Soy un niño grande, ya saben, así que puedo soportarlo —se hizo el valiente.

—Okay, entonces iniciemos con las historias. Pero nada de chistes al final —sugirió Token.

—L-lo siento, C-clyde, m-m-mañana t-te contaré a-a-algunos —Jimmy puso una de sus manos sobre el hombro del Donovan.

—Como sea, espero que no sea ninguna mierda infantil que solo cause sueño —chasqueó la lengua Eric.

—Seguramente serás el más asustado —se burló Kyle.

—¡Cállate judío! —escupió el gordo—. Agradece que la fogata no es más grande o te terminaría quemando como a tus ancestros.

—Diría que tú eres quien merece ser quemado, pero sería difícil quemar tanta grasa.

—¡Uhhhh! —Kenny fue el causante de los sonidos de fondo.

—¡Hijo de puta! ¡No estoy gordo! —exclamó Cartman, realmente no tenía nada más que decir; por ahora.

—Por favor que no quemen a nadie vivo —murmuró Tweek.

—En fin, ¿ya podemos comenzar? —preguntó Stan.

—Claro, ¿quién inicia? —preguntó Kyle.

—Vamos Tweek, ve tu primero —sugirió Clyde.

—¡¿Por qué yo?! —se exaltó el rubio.

—Porque luego te darán muchos nervios para salir —respondió Craig.

—¡Agh! ¡Bien! —Kyle no pudo evitar sorprenderse por lo rápido que había aceptado—. S-sí, un espíritu nos persigue luego de esto, no es mi culpa.

Tweek comenzó a narrar con cierto nerviosismo, la mayoría se estaba esperando algo con respecto a los gnomos; efectivamente así fue. Sin embargo, la historia tuvo un giro algo más macabro y siniestro cuando Tweek comenzó a narrar detalladamente cosas terroríficas en situaciones cotidianas. ¿Desde cuándo era tan bueno narrando? Nadie lo sabía, pero ahora todos se sentirían como unos idiotas, ya que la mayoría de las historias de terror que conocían eran gracias al internet; algunas bastante estúpidas a decir verdad.

El relato de Tweek acabó de forma abierta pero igualmente tenebrosa dejando a todos callados unos momentos.

—¿Ehm? ¿Chicos? —se mostró algo nervioso ante la impresión de sus compañeros—¡ AGh! ¿Acaso el monstruo de dos bocas está detrás de mí? —preguntó ya que esta parecía ser esas escenas en las películas de terror.

—No, no, claro que no —Kenny fue el primero en hablar, mirando a su alrededor como si algo lo estuviera observando.

—¡Estuvo genial! —alabó Kyle—. ¿Has pensando en escribir historias de terror?

—No, para nada, la escritura y yo no nos llevamos bien —admitió el rubio.

—Una vez casi destruye su computador porque no sabía guardar los documentos —mencionó Craig como si nada.

—¡Agh! No les cuentes esa historia. ¡Hijo de puta! —maldijo avergonzado el amante del café.

—¿Y escribir en papel? —preguntó Stan.

—¿Qué tal si alguien me los roba? ¿O si las historias se vuelven reales? ¡¿Qué tal si termino perdiendo los papeles en un momento importante?! —y nuevamente se hizo un drama en su cabeza.

Al final decidieron no insistir por ahora y continuar con el maratón de historias de terror.

Quien continuó fue Craig, para terminar más rápido.

—Era un cálido día, cuando de repente me levantó de la cama y voy a ver a Stripe...

—Agh, tenía que ser con su estúpido hámster —se quejó Eric comiendo papas fritas.

—No es un hámster, es un cuyo. Y todavía no es tu turno —replicó el pelinegro aclarando su garganta antes de seguir—. En fin, cuando voy a verlo, me encuentro que está acostado, algo muy raro para los cuyos en la mañana. Unos minutos después me doy cuenta de que no está respirando... —hizo un silencio fúnebre.

—¿Eso es todo? —cuestionó Cartman—. ¡Ja! ¡Qué ridículo! Eso no aterra a nadie.

—A mí sí —contestó el pelinegro.

—A mí igual —aceptó Tweek temblando ligeramente.

—Bueno, mejor continuemos —dijo Stan intentando mejorar el ambiente incómodo.

—Y-y-yo quiero c-c-contar una h-h-historia —dijo Jimmy.

—No me parece que sea buena idea —respondió Kyle sin pensarlo.

—Es que... ¡vas a contar chistes! —dijo Kenny como forma de salvar al pelirrojo de una situación incómoda.

—Sí, mejor guarda tu voz para los chistes —apoyó Stan.

—T-t-t-tienen r-razón, no me va el t-t-terror d-después de todo.

Todos soltaron un suspiro aliviados, no era por ser malos, pero terminaría siendo el amanecer antes de que Jimmy pudiera terminar su historia.

A continuación, siguió Token con una historia algo ridícula sacada de internet sobre la Deep Web. No muy interesante, así que no causó gran revuelo.

Realmente parecía que ninguna de las historias superaría a las de Tweek, ya que la mayoría era bastante cliché, causando a veces algún chiste o una risa por lo estúpido que sonaba. Ni que hablar la de Cartman que se trataba de un monstruo que vive en el bosque, y le agregó un nombre ridículo (el Murciélago patas de León), que más que inspirar miedo, solo provocó risa entre los oyentes; aunque eso si logró espantar lo suficiente a Tweek. Clyde por un lado, estaba temblando de miedo, y no se separaba de Token en ningún momento; estaba casi tan asustado como Tweek aunque las historias no fueran la gran cosa. Usualmente lo importante no era como tal que las historias dieran miedo, sino simplemente pasar un buen rato contando cosas de ese tipo.

—Y pensar que las historias que nos contaban los adultos nos hacían morir de miedo —comentó Clyde tomando otra soda alzando su vista al cielo.

—Aunque te sigues asustando como siempre —comentó Token.

—¿Cómo piensas ser un padre cool si ni siquiera puedes contarle historias de terror geniales a tus hijos? —cuestionó Stan.

—No me dan miedo las historias de terror —masculló el castaño. Sin embargo, su dignidad cayó por el suelo cuando Jimmy tocó su hombro sorpresivamente sacándole un grito nada masculino.

—Y así es como sabemos quién no tendrá cita para el baile —bromeó Kenny.

—Aunque, es algo triste ¿saben? Pensar que posiblemente es la última vez que pasaremos un momento así —comentó Butters.

—Oh Dios, no te pongas marica ahora —se quejó Eric.

—Y por eso nunca podremos tener momentos emotivos contigo —Kyle rodó sus ojos con molestia.

—No es mi culpa que sea gay.

—Para ti todo es gay —replicó Stan.

—¡Agh! No me recuerden a la graduación —exclamó Tweek salvando a todos de escuchar otra discusión sin sentido.

—Verdad, no quiero pensar en eso. No traigan ese tema —dijo Clyde haciendo un puchero.

—Es verdad, está guardando sus lágrimas para ese día —comentó Token.

—Los hombres no lloran.

—Pero tú sí —apuntó Craig.

—T-t-todos se b-b-burlan de C-Clyde por ser llorón pero...s-s-seguramente t-t-todos llorarán en la graduación también —mencionó Jimmy.

—¡Jim! Por eso eres mi favorito. No como esas perras que solo quieren verme sufrir —sin poder contenerse abrazó al mencionado.

—P-p-pero s-s-sigues siendo el más llorón —agregó arruinando totalmente el momento.

El momento se arruinó totalmente, pero eso no evitó que los chicos siguieran hablando de cosas de su infancia, como las miles de aventuras por las que pasaron el cuarteto más conocido, o cosas tan sencillas como los juegos que se les ocurrían de la nada.

—A veces pienso que hubiera sido interesante invitar a todos con quien pasamos primaria —comentó Butters.

—Sería un caos total —contestó Craig.

—El hijo de puta de Kevin Stoley no quiso venir —farfulló Cartman con enojo.

—Ya prefiere los videojuegos que la interacción social —comentó Token.

—Creo que desde que Red lo rechazó por quinta vez, ya no quiere tener contacto con la gente —murmuró Kyle.

—Dougie todavía habla con él, así que no está tan solo —comentó Butters.

—Tsk, claro, los perdedores deben estar juntos —dijo el gordo devorándose otros malvaviscos.

—No es cierto —dijo Kenny—. Por alguna razón aun seguimos juntándonos contigo —añadió soltando una risa que se contagió por todo el grupo.

—Lo sé, soy muy amable con ustedes para permitir que se junten conmigo —todos lo ignoraron.

Siguieron hablando de diversos temas, algunos eran sobre chicas, otros sobre las amistades que habían cambiado a lo largo de sus años, quejas sobre sus profesores, y demás cosas que normalmente hablarían chicos de secundaria.

El primer bostezo de la noche fue señal de que ya era hora de dormir.

—Espero poder dormir esta noche —murmuró Tweek.

—Pensé que la charla de esta noche te ayudaría —comentó Craig.

—En parte, pero sé que no podré dormir porque recordaré todas las historias.

—Oh, que mal —con ese tono de aburrimiento parecía más sarcasmo que otra cosa.

—¡Craig! Es en estos momentos donde debes decir algo romántico, tipo: «no te preocupes, te abrazaré hasta que pasen tus miedos» —regañó Clyde mirándolos con cierta indignación.

—Ya supéralo, no puedes forzar las cosas —Stan puso una mano en el hombro del castaño.

—Déjalo, solo tiene sueño y por eso actúa más idiota de lo normal —replicó Craig.

—Creo que deberías apuntar tu atención a otra pareja —Stan señaló a Kyle y a Kenny que se encontraban entrando a la cabaña, aunque con Kenny abrazando a Kyle por los hombros demasiado cerca realmente.

—No, no, no ¿o sí? Es decir, ¿no pues qué no eran nada? Además, siempre han sido cercanos —el Donovan comenzó a hacerse un lío en la cabeza.

—Estoy rodeado de maricas —murmuró Cartman—. ¡Más les vale no follar en la misma habitación donde voy a dormir! —exclamó entrando a la cabaña.

Todos fueron a sus respectivos cuartos a dormir. A algunos, como a los miedosos del grupo, les costó un poco más esto.

.

.

.

Posiblemente pasaron unos minutos o unas horas desde que todos se quedaron dormidos. Pero Tweek simplemente no podía conciliar el sueño. Miraba la ventana con miedo, esperando en cualquier momento que algo extraño golpeara la misma. Sí, jamás era buena idea contarle historias de terror antes de dormir.

Cerró los ojos unos momentos sintiendo como el sueño lo iba venciendo, si, esperaba dormir un buen rato...

De repente escuchó como algo chocaba con la ventana lo cual hizo que diera un salto y salió rápidamente de su bolsa de dormir.

—¡Craig! —exclamó en un susurro mientras movía frenéticamente el hombro del contrario para despertarlo.

—¿Uhm? —murmuró aun adormilado.

—¡Vino! La cosa está aquí. Se acaba de estrellar con la ventana, lo acabo de ver, bueno escuchar, pero el punto es que está aquí. ¡¿Qué hacemos?!

—Primero: ¿qué carajos? —susurró el pelinegro levantándose lentamente—. Segundo: cálmate.

—¡No puedo hacerlo cuando hay un maldito monstruo afuera! —se tapó la boca al darse cuenta de lo alto que había hablado. Al menos Clyde tenía el sueño pesado y seguramente Token fingiría estar dormido para no verse involucrado.

—Seguramente no fue nada —dijo él, pero por la mirada de Tweek, eso no lo convencía para nada—. Revisaré, para demostrarte que fue un estúpido pájaro lo que chocó contra la ventana —usó toda su voluntad para levantarse y tomar su chaqueta para salir al horrible frío que hacía afuera.

Tweek lo siguió de cerca con un palo preparado para golpear cualquier cosa que se osara a acercarse a él. Salieron de la pequeña cabaña dirigiéndose debajo de la ventana donde supuestamente cayó el "monstruo". Vaya que ambos quedaron impactados al ver que no era un simple pájaro. Por alguna extraña razón se trataba de la criatura que Cartman había descrito anteriormente, aunque lo único aterrador que tenía es que parecía una extraña mutación genética fallida.

—No vamos a hablar de esto a nadie más. ¿Entendido? —Tweek asintió sin saber sin sentirse más relajado o en cambio, peor ante la posibilidad de que cerca existiera un laboratorio que hiciera este tipo de cosas.

.

.

.

A la mañana siguiente, Tweek lucía traumado pero nadie preguntó, es más, se lo esperaban luego de la noche anterior. Todos se encontraban desayunando, calentando lo que podían en la chimenea que se encontraba ahí. En serio, ¿quién carajos construía una cabaña en medio del bosque y la abandonaba? Pero antes de poder hacer especulaciones, Craig los callaba diciendo que quería un fin de semana tranquilo.

—¿Algo en el itinerario? Ah, verdad que no tenemos uno —comentó sarcásticamente Kyle luego de desayunar.

—¡Oye! Es mejor así, al menos no nos vamos a estresar por la falta de tiempo —contestó Clyde intentando no mostrarse dolido.

—Pero ahora no sabemos que hacer —comentó Token.

—Bueno, hay muchas cosas que hacer afuera, ¿no? —mencionó Butters.

Inmediatamente todos miraron el lago congelado como si el Stoch hubiera señalado ese lugar.

—¿Van a patinar? ¿En serio? —cuestionó Kyle.

—No solo vamos a patinar —dijo Clyde con una sonrisa "varonil".

—Vamos a demostrar nuestra hombría —continuó Kenny posando una mano en el hombro del castaño.

Las personas más racionales del grupo (nótese: Kyle, Token y Stan) se miraron confundidos ante esta proposición.

Minutos más tarde, la mayoría de los chicos salieron en ropa interior solamente. Se mostraban totalmente confiados como si fueran a entrar a una competencia fácil, que solo aumentaría su autoestima.

—¿Qué carajos? —preguntó Kyle quien decidió no participar en ese estúpido juego. Al parecer era el único, ya que hasta Token y Stan lo habían abandonado.

Al menos su consternación fue mayor que la necesidad de apreciar más el cuerpo de Kenny, porque eso si habría sido incómodo. Oh genial, ahora no podía parar de mirarlo. ¡Mierda! ¿Acaso el sexo era igual a hacer ejercicio? Porque el muy maldito sí que tenía un buen cuerpo.

—Si los rusos pueden resistir el invierno en su país, nosotros podremos hacer lo mismo —explicó Clyde, mientras Kenny hacía una pose "sensual" atrás de él; seguramente se dio cuenta de su mirada y ahora se estaba burlando. Genial, ahora quería sumergirse en el lago para ver si podía morirse y huir de ese momento.

—Entonces ¿cuál es el objetivo de esto?

—¡Demostrar nuestra hombría! —respondieron todos al tiempo.

—Mejor continúen con lo suyo, yo observaré a lo lejos —indicó Kyle.

La mayoría se encogieron de hombros, aunque Timmy se quedó a su lado, aunque seguía en ropa interior. ¿Estaría bien dejarlo así? No tenía idea. De todas formas, todos sabían que sería muy problemático dejarlo entrar ya que no sabía nadar, y no confiaba en ninguno de los idiotas para hiciera el rol de salvavidas.

—Ky, también deberías participar —comentó Kenny tomándolo por sorpresa. ¿Por qué seguía aquí?

—¿Qué tiene de divertido caminar por un lago semidesnudo? —preguntó apartando la mirada hacia donde estaba el grupo.

—Qué estás con ¿nosotros? —respondió algo inseguro.

—No, estoy bien, creo que puedo aprovechar para leer un poco.

—Oh vamos, no te avergüences, no soy el único que está en ropa interior —dijo con un tono algo coqueto.

«¡Es porqué eres el único que me importa ver en ese estado!» Gritó su mente algo frustrada. En serio, ese hombre le daría un infarto. Aunque...podía jugar el mismo juego.

—¿Acaso deseas verme tanto en ropa interior? —inquirió intentando lucir lo más tranquilo posible, aunque su mente fuera un caos en este momento.

—Tengo otras medidas para eso —contestó de forma sensual. En serio ¿cómo no le afectaba el frío?

—¿Cómo cuáles?

Una alarma se encendió en su cabeza. Estaba entrando en terreno peligroso. ¡Debía abortar la misión!

Tal vez no fuera la primera vez que Kenny coqueteara de esa forma (usualmente era en forma de broma cuando se trataba de él), pero si era la primera vez que respondía a sus comentarios. De cierta forma, le gustaba el giro que estaba tomando todo esto.

—¿En serio quieres qué te muestra en este momento? ¿En plena luz del día? —al parecer su reacción lo delató porque Kenny formó una sonrisa victoriosa—. Vaya, vaya ¿qué cosas estarías pensando?

—N-nada importante. Mejor ve a morirte de hipotermia —masculló Kyle apartando la mirada.

—No seas malo Kyle —se quejó infantilmente—, estaba esperando a que te ofrecieras a darme algo de calor —aunque usó un tono inocente, definitivamente ocultaba segundas intenciones.

Al parecer Kyle se mostró aún más avergonzado porque Kenny se fue soltando una risa.

—¿Timmy? —se preguntó algo confundido.

—No es nada, Timmy —respondió soltando un pesado suspiro.

Se veía como todos temblaban de frío estando cerca del lago. En serio no sabía cómo soportaban el frío en sus pies, pero suponía que se debía a que la idiotez los hacía menos sensibles.

—Vamos Cartman, ve primero —dijo Stan.

—¿Por qué yo? —cuestionó el gordo quien no temblaba tanto como los demás. Esa grasa extra debía servir de algo ¿no?

—Para probar, no queremos nadar realmente —contestó Craig al lado de Tweek; quien temblaba peor que nunca.

—Oh ya veo, quieren que el más valiente verifique el territorio ¿eh? —dijo con una sonrisa algo triunfadora.

«Realmente es para ver si el hielo soporta tu gordura» Pensaron todos.

Un segundo después de que Eric pusiera un pie en el lago congelado, terminó resbalándose estrepitosamente y cayendo de espaldas en el hielo, el cual terminó rompiéndose debido al impacto sumergiéndolo en el agua más fría del mundo.

Todos soltaron inmediatamente un "ouch".

—Bueno, no sirve, aborten el plan —comentó Clyde.

—¿Y esa es tu forma de mostrar tu "hombría"? Pensé que la idea era nadar —cuestionó Token.

—¡Hijos de puta! ¡Ustedes planearon esto! ¡Los odio! —vociferó Eric, pero fue vilmente ignorado en el camino a la pequeña choza.

Kyle soló río en silencio. A veces no era tan malo ser un simple observador.

—Bueno, hoy no seríamos hombre si no hiciéramos esto —comentó Clyde posicionándose muy cerca del lago.

—Vamos, hazle un favor al mundo —dijo irónicamente Craig.

—¡Agh! P-podemos morir de hipotermia si nos metemos —murmuró Tweek—. Creo que es mejor que me vaya antes de... ¡agh! —Kenny tomó su brazo antes de que se fuera.

—Es muy pronto para que te vayas —dijo con una sonrisa arrastrándolo hasta el lago—. ¡Vamos! —exclamó de emoción y Tweek gritó de miedo al ver lo obligaba a tirarse al frío lago junto a él, tirando a Clyde en el proceso con ellos.

Al parecer este fue un acto que motivó a los demás a tirarse igualmente en el lago. Como si un sentimiento compartido de hacer cosas estúpidas para demostrar su hombría los hubiera dominado.

Kyle observó ese acto, y repentinamente un sentimiento de nostalgia apareció repentinamente. Esta posiblemente la última vez que actuarían así, como un grupo, sería la última vez que posiblemente no los observé hacer esas cosas y sentir "¿por qué me junto con estos idiotas?" Realmente, se preocupó tanto por su amor no correspondido, que olvidó por unos momentos que no solo extrañaría a Kenny, también echaría de menos a todos, sí, incluso sus discusiones con Eric.

.

.

.

—Les dije que sería estúpido —regañó Kyle mientras avivaba la llama de la chimenea soplándola un poco. Todos se encontraban en la sala común totalmente abrigados y con unas mantas; que bueno que se prepararon para todo.

—F-fui obligado —respondió Tweek.

—Igual —se escudó Clyde.

—Tú fuiste el de la idea —replicó Token.

—Meh —contestó Craig.

—Fue una trampa —siseó el gordo.

—Kyle, por favor no te enojes, estoy seguro de que querías divertirte con nosotros —comentó Kenny con una sonrisa.

—Ni siquiera sé de dónde sacaron esa idea. Fue tan al azar y sin sentido —siguió mascullando el pelirrojo.

—Esa era la idea —contestó Clyde.

—F-fue divertido —murmuró Butters temblando casi tanto como Tweek.

—Si se enferman, realmente será hermoso decirles: «se los dije».

—Seguro nos cuidarás —dijo Stan con una sonrisa algo bromista. Al menos él parecía bien, esperaba que las cosas siguieran así.

—Saldré por un momento —avisó el pelirrojo. Quería respirar un poco de aire fresco, especialmente porque rara vez era que podían estar tan cerca de la naturaleza como tal.

Todo estaba realmente tranquilo, y el ambiente vespertino solo aumentaba esa sensación de calma. Se quedó embelesado admirando la naturaleza y el cielo. Sentía que era una de las pocas veces donde podría apreciar la naturaleza, desconectarse un poco del mundo.

Era difícil de describir, pero le daba una sensación de tranquilidad y algo reconfortarle.

—¡Bu! —alguien exclamó cerca de él sacándole un grito no muy masculino.

—¡Kenny! ¿Qué carajos? —su corazón se encontraba latiendo a mil y no de la buena forma.

El rubio solo se rio por unos segundos por su reacción.

—Solo me preguntaba porque quisiste salir. ¿Acaso te sentiste intimidado por no haber compartido el "varonil" momento de esta tarde? —preguntó en tono de burla.

—Claro que no —contestó algo serio sentándose en la misma roca en la cual se había sentado para observar las estupideces de los demás. Kenny lo imitó, pero como no era tan grande, quedaron bastante cerca, hasta sus hombros se estaban rozando.

—¿Entonces? —arqueó una ceja mirándolo directamente. Cambiando el ambiente a uno más serio.

En ese momento, volvió a alzar su vista al cielo intentando formular una respuesta.

—Me dio un ataque de nostalgia —respondió sin pensarlo—. Estoy pensando que tal vez sea una de las pocas veces que logré ver un cielo así cuando me vaya del pueblo, también, que sea la última vez que vea a todos cometer estupideces o tener este tipo de reuniones, aunque no seamos tan cercanos. Es como si ya comenzara a prestarle demasiada atención a cuales serán las "últimas veces", y eso me pone bastante nostálgico ¿sabes?

—Creo que todos saben eso —contestó el rubio, alzando igualmente su vista al cielo—. Claro, la mayoría son tan tontos que no se dan cuenta, pero tal vez por eso querían hacer con tantas ganas esto. Actuar como completos idiotas con las personas que conocemos desde siempre —formó una sonrisa mientras se apoyaba un poco más en el hombro del contrario—. No siempre la última vez de algo debe ser recordado con tristeza.

Se quedaron así unos momentos en silencio.

—Por eso creo que es mejor olvidarse de todas esas cosas por un momento ¿sabes? Este es un fin de semana para sentirse libre de obligaciones para reír como idiotas una vez más. Ya después podemos comenzar a actuar como adultos —concluyó el rubio, sutilmente posó su mano sobre la de Kyle.

De la impresión, volteó a mirar a Kenny. ¿Esto era una señal? Rayos, no podía evitar sentirse nervioso, su mano se sentía fría, pero eso no era lo importante: era un momento especial. Cuando el otro volteó a verlo igualmente dedicándole una sonrisa, tuvo su momento de valentía.

«"Luego podremos actuar como adultos" Parece como si fuera una proposición para actuar como quiera sin pensar en las consecuencias» Concluyó, mientras acercaba más su rostro hacia el del rubio.

Ahora no pensaba en qué era una mala idea, de que podría ganarse un rechazo y arruinar este fin de semana. Solo le bastaba sumergirse en aquellos ojos azules como el mar para tener su mente en blanco. Cuando sintió su respiración sobre sus labios, comenzó a cerrar sus ojos esperando por fin probar (nuevamente) aquellos labios.

.

.

—¡Oigan chicos!

La voz de Butters sorprendió a ambos haciendo que se alejaran rápidamente.

—O-oh, lo siento por interrumpir —mencionó algo avergonzado el rubio al sentir como arruinaba una atmósfera romántica.

—N-no pasó nada —gritó Kyle.

—¿Qué están haciendo Kyle y Kenny? —preguntó Clyde con total curiosidad.

—Seguramente iban a follar —contestó sin una pizca de vergüenza el Tucker. Que bueno que los otros dos no alcanzaron a escucharlos o haría la situación más incómoda.

—¿Qué es? —preguntó Kenny con un tono totalmente normal, como si lo que acababa de pasar fuera una simple conversación entre amigos para nada homosexual.

«Mierda. Casi lo conseguía» era lo que pasaba por la mente del rubio.

—Ehm, bueno, ya estábamos preparando la cena para irnos —contestó Butters aun algo avergonzado.

—¡Oh! Comida —fue la palabra exacta para que Kenny se levantara y se dirigiera a la cabaña, pero antes, paró un momento y miró de reojo al judío—. ¿Vamos?

—Sí, claro, vamos —afirmó él levantándose sin muchas ganas.

Al carajo su momento de valentía, al parecer el universo le estaba dando señales.

.

.

.

Todos comieron algo antes de partir, no habían traído muchas cosas así que no fue difícil empacar. Este fin de semana se sintió efímero, el tiempo pasó realmente rápido. Aunque de cierta forma, Kyle se sentía orgulloso de sí mismo, al menos había podido disfrutar estos días con Kenny, y con los demás claramente; aunque todavía seguía confundido con muchas cosas.

Su grupo se fue en el auto de la mamá de Eric, ya era de noche, pero confiaban en las habilidades de conductor de Stan para no perderse. Pusieron algo de música en la radio pero sin hacer gran alboroto, todos se encontraban cansados y realmente querían dormir en una cama cómoda. Kyle se quedó mirando por la ventana intentando no quedarse dormido; a diferencia del gordo que fue el primero en caer. Butters se encontraba tarareando las canciones y Kenny se encontraba levemente recostado en su hombro pero sin estar del todo dormido. ¿Acaso lo estaba haciendo a propósito? Bueno, no era raro ¿cierto? Los amigos podían recostarse uno sobre el otro sin intenciones románticas. Genial, ahora se preguntaba qué habría pasado si ese beso se hubiera dado sin interrupciones.

Se perdió tanto en su mente, que cuando menos lo pensó, ya habían llegado a South Park. Las calles solo eran iluminadas por los faroles, pocos locales seguían abiertos. Ya era algo tarde seguramente, y ni estaba seguro si la mayoría se despertaría al día siguiente para ir a la escuela; lo más probable es que no.

Butters fue el primero en ser dejado en casa. Se despidió con una sonrisa algo cansada, agradeciéndoles por el fin de semana. Posteriormente fue él. Cuando llegaron a la residencia Broflovski, las luces aun seguían encendidas como era de esperarse; seguramente su madre lo regañaría por llegar tan tarde.

—Adiós chicos, espero verlos mañana en la escuela —se despidió él saliendo del auto.

—Que tengas una linda noche~ —dijo Kenny con una sonrisa adormilada.

¿Cómo podía ser tan lindo? Culparía al sueño de estos pensamientos.

Una vez que entró, su madre lo regañó o más bien, le dio un discurso de «porqué estaba tan preocupada y por eso tenía motivos para enojarse con él por no comunicarse», y aunque intentara explicarle que no tenía señal -lo cual fue una gran mentira- ella siguió insistiendo media hora hasta que finalmente se compadeció de él y decidió dejar que fuera a su cuarto.

Una vez que se acostó en su cama, no pudo conciliar el sueño inmediatamente. Sentía que el tiempo pasaba tan rápido. Hace unos meses apenas se había dado cuenta de los sentimientos que tenía hacia Kenny, y ahora, estaba más cerca de la graduación que nunca, logrando que sintiera más presión sobre confesar sus sentimientos. Inevitablemente no pudo evitar recordar aquellos días en la niñez que la adultez parecía tan lejana, y ahora estaba entrando en ese mundo.

En parte sentía nostalgia y tristeza, hasta algo de ansiedad por las cosas que pasarían de ahora en adelante. Pero, intentó no dejar que esos pensamientos consumieran su sueño. Ahora no era momento de actuar como adulto, debía seguir actuando como el adolescente idiota que era. Al menos, podría seguir actuando así hasta la graduación.

Con eso en mente, se quedó dormido, emocionado y algo asustado por lo que pasaría en el baile.


Realmente me gustó hacer este capítulo, pero siento que me quedé corta en otras cosas, pero tampoco puedo ponerme a analizar esas cosas o actualizaría cada año, así que sería bonito ver sus sugerencias o críticas con respecto a lo que hago para ver si mejoro como escritora *inserte corazón gay*

Muchas gracias por seguirme, lo más probable es que el siguiente sea el penúltimo capítulo o sino el último, ¿quién sabe? xD

No olviden comentar y ver mi página en FB con el mismo nombre.

Haruka-sama se despide~